COMPRAR UN VEHÍCULO USADO: ¿RIESGO U OPORTUNIDAD?

Cualquiera que haya intentado comprar o vender un vehículo usado se ha enfrentado a la exacerbación de uno de los problemas más grandes de la economía: el de la información asimétrica. Mientras que en varios de los mercados de bienes nuevos el vendedor acepta devolver el dinero al comprador cuando el bien presenta alguna falla o defecto, o si simplemente el comprador cambia de parecer, en el mercado de bienes usados, en cambio, no sucede lo mismo.

Y el problema de la información asimétrica en el caso de los vehículos usados, un mercado de bienes durables, el asunto llega a ser paradigmático. De hecho se han entregado premios académicos internacionales por las contribuciones efectuadas para explicar algunos fenómenos particulares bastante frecuentes como, por ejemplo, por qué los vehículos con apenas unos meses de uso no se suelen vender sino a un precio muy inferior al original.La explicación original dada en los años 70 por uno de los ganadores del Premio Nobel de Economía fue que, como una cierta proporción de vehículos nuevos salen defectuosos, sus dueños tienden a salirse de ellos, vendiéndolos en el mercado, mientras que los vehículos sin mayores defectos tienden a ser mantenidos por sus propietarios.

Por esta razón, los compradores de vehículos usados están dispuestos a pagar en promedio bastante menor por un vehículo casi nuevo, ya que es altamente probable que sea un vehículo problemático. Al mismo tiempo, ese bajo precio promedio del mercado hace que los vendedores de vehículos sin problemas, pero con poco uso, no puedan obtener un precio que refleje su buena calidad, que sólo ellos conocen.

Pese a los fuertes avances tecnológicos de los últimos 30 años ¿pueden las estadísticas confirmar que este fenómeno de los años 70 aún se da en la realidad? En gran medida. Gracias a las estadísticas recopiladas entre 1999 y 2008 por el Centro Nacional de Investigación de Consumer Reports, una de las asociaciones de consumidores más grandes en EEUU, se puede saber, por ejemplo, qué fabricantes producen vehículos más confiables, es decir, con menos problemas.

Así, teniendo en cuenta a los ocho mayores fabricantes de vehículos en el mercado estadounidense, sin duda el mercado más grande del mundo, se ha podido determinar que inclusive hay algunos vehículos con 3 años de antigüedad que presentan menos problemas que varios otros vehículos nuevos. Estos vehículos suelen ser de las marcas Honda y Toyota, que son los vehículos con menor cantidad de problemas reportados. En tanto que, en el otro extremo, los vehículos con mayor cantidad de problemas reportados han solido ser de las marcas Volkswagen, Chrysler y General Motors.

De esta misma forma, en general, se puede afirmar que los vehículos japoneses siguen siendo más confiables que los vehículos estadounidenses, pese a sus mejoras, y que los vehículos europeos y los vehículos coreanos recientemente también han mejorado bastante respecto de la calidad que tenían hace varios años. Es decir, en promedio los vehículos usados más nuevos deben durar mejor que los vehículos usados más viejos de la misma marca con el mismo nivel de antigüedad comparable.

Asimismo, desde 2004 en adelante, se ha comprobado que los vehículos de la marca Hyundai han equiparado en confiabilidad a los de la marca Ford y éstos a su vez han equiparado a los vehículos de la marca Nissan. Además, en promedio, los vehículos europeos más nuevos han logrado equiparar a los actuales vehículos estadounidenses.

¿Cuánto más o menos confiable es una marca? Para hacerse una idea, entre los vehículos producidos en 1999, los de la marca Volkswagen presentaron entre 15% y 20% más problemas que los de las marcas Chrysler, Hyundai y GM, pero éstos a su vez presentaron casi 100% más problemas que los de las marcas Honda y Toyota. Entre los vehículos producidos en 2001, los de las marcas Chrysler, Hyundai y GM presentaron 25% más problemas que los de las marcas Ford y Nissan. Entre los producidos en 2003, los de la marca Ford presentaron 50% más problemas que los de la marca Honda, pero 25% menos problemas que los de la marca Volkswagen. Sin embargo, entre los vehículos del 2006, las marcas Hyundai, Ford y Nissan presentaron una cantidad de problemas similar que está en la mitad entre la cantidad de problemas que presentaron Volkswagen, Chrysler y GM y la cantidad de los que presentaron Honda y Toyota.

Mejores vehículos nuevos 2006, 2007, 2008 y 2009

¿Cuánto mejoraron qué marcas? Entre los vehículos producidos en 1999 y en 2004 hay notables diferencias en cada marca. Así, los de la marca Nissan de 2004 presentan 30% menos problemas que los producidos en 1999. Los de la marca Ford de 2004 presentan 40% menos problemas que los producidos en 1999. Los de las marcas Volkswagen y Chrysler de 2004 presentan 50% menos problemas de los producidos en 1999. Los de la marca Hyundai de 2004 presentan 55% menos problemas que los producidos en 1999 y los de la marca Honda de 2004 presentan 65% menos problemas que los producidos en 1999. Claramente hay marcas que se han superado a sí mismas con mayor velocidad que otras.

¿Se reflejan estos desempeños en los precios de los vehículos usados? En un mercado altamente competitivo como el de EEUU, sí, y no sólo en los precios de los vehículos usados actuales, como se puede ver en varias de las listas de precios de las revistas especializadas, sino en los precios esperados de los vehículos usados futuros. Un referente de estos últimos puede ser tomado a partir del valor residual proyectado para los vehículos que se arriendan financieramente. Es decir, el valor al cual las compañías que alquilan vehículos esperan poder venderlos al cabo de determinado tiempo de uso, siempre y cuando hayan sido mantenidos y usados de acuerdo a unos estándares de calidad mínimos.

En EEUU, según la Automotive Lease Guide, los vehículos producidos en 2009 al cabo de 5 años tendrán un valor residual que varía entre marca e incluso modelo de vehículo. Un Honda Accord tendrá un valor residual estimado de 35%, mientras que un Honda Civic, un 38%. Un Ford Fusion tendrá un valor residual estimado de 26%, mientras que un Ford Focus, un 29%.Un Hyundai Sonata tendrá un valor residual estimado de 23%, mientras que un Hyundai Elantra, un 28%. Sin embargo, un Volkswagen GLI tendrá un valor residual estimado de 33%, mientras que un Volkswagen Jetta un 34%. Esta apuesta predictiva tal vez refleja la mayor velocidad de mejora observada en los vehículos de esta marca, con hasta 3 años de antigüedad, frente a los análogos de otras marcas.

¿Son todos estos datos asimilables al mercado peruano? Lamentablemente no, principalmente debido a ineficiente regulación y a las innumerables distorsiones que el Estado permite en el mercado de vehículos usados. Por ejemplo, la poca capacidad demostrada para implantar revisiones técnicas exigentes impide asumir al menos un estándar mínimo sostenible para el mercado de compra y venta de los vehículos usados. Otro ejemplo lo constituyen los fuertes impuestos a la compra y a la propiedad de vehículos nuevos que contaminan menos, mientras que se exonera de impuestos a la compra y propiedad de vehículos obsoletos en otros países y que contamina más.

Asimismo, el alentar la importación de autos usados sin suficiente control y con incentivos económicos invertidos (exoneración de impuestos a los vehículos con timón convertido acondicionados en zonas francas) hace que se fomente la introducción en el país de todos los vehículos defectuosos que otros mercados precisamente no quieren y que por ello están más baratos. Al mismo tiempo, los vehículos que, en promedio, están mejor conservados y no tienen problemas con el timón (los llamados “nacionales”) se mantienen artificialmente más caros por los mayores costos e impuestos que implican comprar vehículos nuevos, cuyos precios finales vienen bajando muy lentamente pese a la reducción parcial de algunos impuestos.

Todo este panorama se empeora aún más cuando se considera que los combustibles más contaminantes (diesel y gasolina con plomo) son, desde el punto de vista privado, económicamente más baratos que los otros combustibles (gasolinas sin plomo). Esto, a nivel social, se traduce en un mayor costo en salud y calidad de vida para todos, sin que ninguna entidad seria se atreva a valorar realmente este perjuicio económico y gratuito a todos los peruanos.

Así, comprar un vehículo usado, en promedio, en el Perú es más un riesgo que una oportunidad, contrario a lo que sucede en Norteamérica, en Europa o en otros países vecinos, donde claramente comprar un vehículo usado presenta ventajas. Según la Fundación Eroski, una asociación de consumidores española, tan sólo en las 24 horas de vida un vehículo nuevo pierde el 15% de su valor. Adicionalmente a eso, durante los primeros 5 años un vehículo pierde entre 10% y 15% de su valor cada año, según la marca y modelo.

¿Es demasiado ese nivel de depreciación para los vehículos nuevos? No, porque los costos de mantenimiento y reparación en los primeros 5 años es mínimo y recién luego se incrementan. En el caso de un Honda Accord, en EEUU, los costos de mantenimiento y reparación de los primeros 5 años no superan los 1,700 dólares en total, en el caso de un Ford Fusión bordean los 2,000 dólares y en el caso de un Volkswagen Jetta ronda los 2,400 dólares (para Hyundai no se ha publicado datos).

¿Qué tanto se está haciendo con la instalación de sistemas duales de combustibles GNP y GLP? Desafortunadamente, no lo suficiente. De acuerdo a los datos de un informe de la revista especializada Automás, el incentivo económico de estos combustibles menos contaminantes muy fuertemente está en función directa del rendimiento del motor y del recorrido periódico, lo cual genera algunos paradigmas y se reducen los incentivos económicos establecidos.

Un vehículo con motor de 4,000 cc (el de la minoría) que rinde 20 km/galón con gasolina de 90 octanos tiene que recorrer sólo unos 45,000 kilómetros para que la reducción de su gasto en combustible pague el costo actual de la instalación del sistema dual a GLP y 43,500 kilómetros para el caso de GNV. En cambio, un vehículo con motor de 1,300 cc (el de la mayoría), que rinde 50 kg/galón, tiene que recorrer unos 88,000 kilómetros para que la reducción de su gasto en combustible pague el costo de la instalación de la conversión sea GLP o GNV. O sea, algo así como que ahorra menos el que contamina menos y ahorra más el que continúa contaminando más.

Finalmente, si todo el mercado de vehículos usados es tan complicado, ¿más valdría comprarse un vehículo nuevo? No siempre. Debido a la aún insuficiente competencia en varias marcas, y a las distorsiones regulatorias existentes, en el Perú no sólo muchos vehículos usados son más caros que los respectivos vehículos nuevos, desde el punto de vista del valor precio, sino que hay varias marcas de vehículos nuevos que se mantienen extrañamente mucho más caras que otras.

En el Perú, un Honda Civic o un Subaru Outback, nuevos, pueden costar casi 50% más que sus similares mejor equipados en EEUU, en tanto que un Volkswagen Jetta similar aproximadamente cuesta 43% más que su precio de lista comprable. En cambio, un Toyota RAV4, con un motor ligeramente más pequeño, aquí cuesta un 23% más y un Suzuki Sx4, con un motor más pequeño, cuesta 18% más, aunque claro con un tiempo de garantía mucho menor (hasta 7 años en EEUU contra 2 años en el Perú). Empero, un Hyundai Accent o un Hyundai Tucson similar aquí cuesta menos de un 10% más que en EEUU.

Para que estos números sean definitivos faltaría comparar el costo y la durabilidad de los repuestos y accesorios, cuyos desembolsos acumulativos no son nada despreciables. Si la durabilidad de los repuestos y accesorios de las marcas coreanas hubiera mejorado tanto como lo ha hecho el desempeño de sus vehículos desde 2004, claramente el valor precio de su compra habría mejorado muchísimo. No obstante, viendo la evolución histórica de las curvas de aprendizaje de las diferentes marcas del mercado, nada favorable se puede intuir respecto de las poco experimentadas marcas chinas, aunque en apariencia luzcan como las más “baratas”. De hecho en muchas de ellas no existe vehículo con antigüedad suficiente que probar nada. Definitivamente, por las asimetrías de información, aún quedan más preguntas que repuestas.

NOTA: Si alguien piensa comprar un vehículo usado en particular, al menos debiera cerciorarse que haya pasado la revisión técnica recientemente, como un requisito necesario, de ningún modo como un requisito suficiente.

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