El contrato Grace y el arreglo de la deuda externa

Gustavo Jiménez

19852071

 Gustavo Jiménez (PUCP)

 

Con el fin de la Guerra del Pacífico en el año 1884, el Estado peruano inicia el período que es conocido como el de “Reconstrucción Nacional” luego del desastre humano, material, económico y financiero que había dejado el conflicto con Chile.

En esa coyuntura de post-guerra, la economía peruana se sustenta en la exportación de materias primas tales como azúcar, caucho, algodón, así como en una serie de minerales y petróleo. En este sentido, esta diversificación económica se sostiene sobre una base diferente a la que se tuvo antes de la guerra con Chile en la que la producción estaba sobre las bases de la venta del guano como columna vertebral de los ingresos de las finanzas públicas.

El guano es un fertilizante natural que se acumuló en las islas de la costa peruana debido a las pocas lluvias, su descubrimiento generó una bonanza económica producto de su exportación que sirvió para mejorar la agricultura de países europeos como Inglaterra y Francia y la característica principal era que sólo existía en el Perú y el dueño era el Estado. De este modo, durante más de cuatro décadas este fertilizante se había convertido en la base del sustento de la vida económica nacional hasta el conflicto con Chile.

Por ello, la etapa de reconstrucción nacional no tuvo la base de una economía totalmente rentista

El presidente de esta fase de la historia nacional identificado con la reconstrucción nacional fue el general Andrés Avelino Cáceres, héroe nacional por haber liderado la resistencia en la sierra central contra la ocupación de Chile, gobernó entre los años 1886 y 1890, y tuvo como objetivo resolver la crisis económica del país agravada por las consecuencias de la invasión chilena durante la Guerra del Pacífico. La solución que tuvo fue la firma del contrato Grace en 1889, mediante el cual se resolvió la crisis de la deuda externa.

Es de considerar que el país se había declarado en quiebra a mediados de la década de los setenta en el siglo XIX y por ello se estaba en una situación de incumplimiento de pago dado que habíamos dejado de pagar las obligaciones financieras contratadas con una serie de acreedores internacionales.

En 1886, Michael Grace como representante de la Casa Grace, en nombre de los acreedores extranjeros reunidos en un Comité Inglés de Tenedores de Bonos de la Deuda Externa del Perú, presentó al gobierno de Cáceres el proyecto de un convenio para cancelar la deuda peruana.

La negociación del contrato Grace no fue sencilla para el Gobierno de Cáceres producto de la fuerte oposición desde varios sectores políticos en función de las condiciones que exigía el acuerdo como fueron el de conceder los ferrocarriles nacionales por un período de hasta sesenta y seis años, sumado a que el país se comprometía a entregar las ganancias producto de los ingresos por las exportaciones del guano, además de dos millones de hectáreas en la selva central, ochenta mil libras por año por un período de treinta y tres años además de permitir la libre navegación por el lago Titicaca.

Ahora bien, respecto a Michael Grace hay que situarse unos años antes. En 1851, el irlandés James Grace junto a su hijo William Russell llegaron al Callao junto con otros irlandeses con la promesa de un mejor porvenir y de un trabajo en una hacienda de Lima ofrecido por el también irlandés, doctor John Gallagher en Lima.

Los irlandeses no se acostumbraron a trabajar en el Perú y regresaron a su país, inclusive James Grace, pero no su hijo William que se quedó a trabajar como empleado en una tienda en el Callao de propiedad de John Bryce, empresario escocés asentado en el Perú.

De este modo, William Grace se dedicó a trabajar como proveedor de víveres a los barcos en el Callao y luego, cuando comenzó el negocio del tráfico guanero, desarrolla el proyecto de equipar un buque almacén cerca de las islas Chincha para negociar víveres y para ello decide traer a su hermano Michael Grace como ayudante, quien años después sería el personaje vinculado a la firma del Contrato Grace.

Para 1856, William Grace ya era socio de Bryce en la empresa Bryce-Grace y Compañía. A la muerte de Bryce, el negocio pasa a ser sólo de Grace, siendo el inicio de lo que se convirtió en la empresa W. R. Grace & Company, una importante empresa con negocios en diversas partes del mundo y con diversos intereses en el Perú.

Ahora bien, la negociación del Contrato Grace fue difícil políticamente, la oposición en el Congreso acusó al gobierno de entreguismo y dado que no se avanzaba por la férrea oposición en el parlamento, el gobierno de Cáceres decidió exiliar a varios diputados para lograr que se firme el contrato.

La ventaja en ese momento para el gobierno fue importante dado que se cancelaba la deuda externa y se tenía después de varios años, la opción de acceder a nuevos préstamos internacionales.

La Peruvian CorporationEn suma, las distintas administraciones en el poder habían acumulado una inmensa deuda pública y la solución para el presidente Cáceres fue aceptar la propuesta de Michael Grace.

El contrato Grace fue suscrito en octubre de 1889 y es conocido también como el contrato Aspíllaga-Donoughmore por haberlo firmado Ántero AspíllagaDichos empréstitos eran en gran parte de 1869, 1870 y 1872, es decir, de las obligaciones contraídas por el Perú antes del conflicto con Chile siendo el paquete de mayor consideración de esta deuda la vinculada a los préstamos contratados durante la administración del presidente José Balta siendo el ministro de Hacienda, Nicolás de Piérola.

Es de considerar que cuando el presidente Balta (1868-1872) inicia su gobierno, la situación era de temer económicamente dado que el fisco no tenía fondos, no se podían cubrir con puntualidad el pago de sueldos y pensiones, y el país caminaba con un déficit presupuestal, es decir, el Perú se hallaba al borde de la bancarrota.

Con el descubrimiento y explotación del guano de las islas de Chincha, se inicia un ciclo de exportaciones del recurso en grandes cantidades a Europa, a través de la firma inglesa Gibbs, después por Grace & Company y, finalmente, por la francesa Dreyfus y Hermanos. Esta última firma, formada en 1852, fue constituida por los hermanos Jerónimo, Isidoro y Próspero Dreyfus, y luego se incorporó Augusto, que vivía en el Perú.

Si bien el país tenía el guano, este negocio estaba en manos de consignatarios nacionales que especulaban con los precios del abono, incumplían con el pago puntual al Estado producto de las ventas y al final se convirtieron en acreedores del gobierno otorgando préstamos a tasas elevadas. De esta manera, para Balta la única solución era quitarles el negocio del guano a los consignatarios y buscar mejores condiciones para el país que estaba en crisis, endeudado y sin poder cubrir su gasto corriente.

En ese sentido, para Balta la solución fue el Contrato Dreyfus, firmado en julio de 1869, entre el Estado peruano y Augusto Dreyfus en representación de la Casa Dreyfus, que asume el compromiso de adquirir al Perú dos millones de toneladas de guano por 73 millones de soles.

Para ello, Dreyfus acepta el compromiso de adelantar dos millones de soles en dos mensualidades al momento de la firma del contrato y se compromete a entregar cada mes, hasta marzo del año 1871, la cantidad de 700 mil soles, además de aceptar hacerse cargo del negocio del guano y sobretodo cancelar la deuda externa peruana, tomando la renta futura por la venta del fertilizante.

En todo caso, la pregunta que surge es qué pasó con el dinero de Dreyfus, por lo que es de tomar en cuenta que si bien ingresaron al país grandes capitales que pudo convertirse en un período de prosperidad, en el mediano y largo plazo no fue así dado que el gobierno de Balta proyectó el gasto en función de ingresos futuros que no se cumplieron.

Balta gastó grandes sumas de capital en implementar su política de ferrocarriles, algunas líneas se construyeron, otras quedaron a la mitad y otras sólo fueron proyectos. Al final, el dinero de Dreyfus no fue suficiente, el Estado tuvo que volver a recurrir al crédito externo y afrontar el incontrolable déficit presupuestal.

Cuando Manuel Pardo (1872-1876) asume el gobierno, las cuentas del Estado estaban en crisis y las venta del guano se habían reducido a la mitad en Europa, en un contexto en el que la política ferroviaria había hecho incrementar el monto de la deuda externa a más de 35 millones de libras esterlinas cuya sola amortización requería de un monto aproximado de tres millones de libras, que era equivalente a casi la totalidad del presupuesto nacional.

Por lo cual, a diferencia de años anteriores, el gobierno no estaba en la condición de solicitar más créditos en el exterior para poder cubrir sus gastos, situación que fue para peor cuando en 1874 Dreyfus anunció que sólo cumpliría sus obligaciones sólo por un año más.

Esta situación descrita anteriormente es la sumatoria de hechos que se reflejan en la crisis, la bancarrota financiera, el no ser sujeto de crédito en el mercado de deuda y no poder amortizar las obligaciones contraídas.

Consecuencia de ello, ocurre la quiebra de los bancos y una  crisis de la industria en los sectores vinculados con la agricultura, la minería y el comercio. En ese contexto, el gobierno crea nuevos impuestos y realiza una emisión monetaria inorgánica, que no pueden contener la crisis que cierra el ciclo en el año 1879 con la guerra con Chile.

En suma, económicamente la ventaja que tuvo el país con la firma del contrato Grace fue la anulación de la deuda externa que ya era eterna en las condiciones que se tenían dado que era imposible pagar. Asimismo, poder tener credibilidad en el mercado internacional de deuda era trascendental porque el país volvía a tener certeza de pago de sus obligaciones y de poder reconstruir el país.

Asimismo, también el contrato tuvo desventajas dado que desde una posición como en la que estaba el país en ese momento de quiebra no se pudo negociar como se hubiese querido las condiciones en función de entregar la red de ferrocarriles que conectaban con los grandes centros mineros que quedaron en manos de capital extranjero.

Por ello, años después, el presidente Guillermo Billinghurst (1912-1914), en un mensaje al Congreso en 1913, manifestó montos de consideración en función del contrato Grace. Según Billinghurst, el valor de los bonos de la deuda externa peruana a la fecha del Contrato Grace, solo llegaba a la cifra de 2.3 millones de libras esterlinas frente a lo que se concedió a los bonistas en bienes cuyo valor era mayor en aproximadamente seis veces, ya que se les canceló con bienes por un valor de 18.2 millones de libras, distribuidos en 17 millones que era el precio de los ferrocarriles entregados, 651 mil  libras en dinero efectivo abonado a los acreedores, y 630 mil libras pagados a los acreedores en bonos de la deuda externa chilena.

 

A posteriori parecería irracional la negociación, pero frente a la crisis, Cáceres optó por el Contrato y mejor sería preguntarse qué hubiese pasado si no se firmaba. Por ello, citando a Jorge Basadre se indica: “A pesar de todos los cuantiosos sacrificios hechos y de las largas gestiones efectuadas, aún después de la aprobación del contrato, el pasado quedó liquidado y el país, creyéndose libre de su abrumadora deuda externa, se enfrentó al porvenir en pos de la reconstrucción”.

 

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2 comentarios

  • Entiendo la desicion de caceres como una solucion en peores momentos de crisis, las negosiaciones del guano y otros no fue corrupcion ni traicion como plasman algunos — en la actualidad las negosiaciones del gas del peru si da suficientes indicios de corrupcion

  • muy bueno el trabajo, explica detalladamente y me sacó de dudas. gracias

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