Los tejidos pre hispánicos en el mundo andino

María Clara Monge (PUCP) y
prof. Haydeé Quispe (Colegio Bertolt Brecht)

I. INTRODUCCIÓN

El tejido prehispánico estuvo presente en todas las culturas de la región andina comenzando por las más antiguas. Siempre estuvo inmerso en cada individuo que formaba las diferentes culturas. De todas las expresiones culturales, el tejido era el que combinaba y agrupaba a un sinnúmero de actores que con su prolijidad, ciencia de observación y práctica hicieron de éste el bien más preciado y representativo del mundo andino.

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II. DESARROLLO DE LAS CULTURAS

La cultura más temprana se desarrolló en la zona de la serranía, en el centro ceremonial Chavin de Huantar aproximadamente 1400 a.C. (Asiria y Babilonia existían en el Medio Oriente y en Egipto era la época del Imperio Nuevo). Los textiles que fueron tejidos o pintados presentaban colores con tonos tierra y nos muestran, desde ese entonces, las diferentes técnicas que se desarrollaron y perfeccionaron en las culturas siguientes.

Chavín fue una sociedad teocrática cuya representación principal era el Dios de los Báculos, una figura que proyectaba poder y autoridad por su apariencia como medio humano y medio animal y con atributos de ferocidad como los colmillos de felinos. Ejemplos son El Lanzón en Chavín de Huantar, cuya representación de su divinidad proyecta los rasgos felínicos y de poder. Los tejidos han mostrado la gran influencia de esta cultura al encontrarlos en distintas áreas. La influencia de los textiles Chavín llegó por el Sur hasta la península de Paracas en donde vemos como, sin lugar a dudas, marcaron su desarrollo temprano.

Paracas con su Ser Ocular de Paracas deviene sin duda de la influencia Chavinoide. Paracas estuvo influenciada por Chavín hasta aproximadamente 600 a.C. En sus fases siguientes, Paracas Necrópolis, observamos en sus entierros un estilo propio. Estas fases dieron inicio a la cultura Nazca o a lo que se conoce como Proto Nazca alrededor de 500 a 200 a.C. (el tiempo de los filósofos griegos) Es en esta fase en donde se encuentran los famosos tejidos bordados que fueron hallados en el cementerio llamado Necrópolis sobre el Cerro Colorado. Se encontraron 420 momias funerarias. Estos mantos ya pertenecían a lo que se llama estilísticamente Período Intermedio Temprano y en donde aparece lo que llamamos iconográficamente el Ser Sincrético.

Desde 200 d.C. hasta 800 d.C la cultura Nazca se consolida como una fuerza dominante en el sur con su centro ceremonial llamado Cahuachi, pero sin llegar a ser un estado. Produce muchos tejidos en donde aquellos con plumas tienen un lugar relevante. Es importante notar el hecho que los textiles producidos por el pueblo Nazca fueron quizás los primeros en la historia en explorar las posibilidades de diseño y color implícito en el uso de abstractos y composiciones no figurativas.

Alrededor de 700-900 d.C. (Mahoma en Asia) la iconografía de Nazca recibió la influencia de una cultura dinámica llamada Huari, cuyo centro estaba en Ayacucho. Esta cultura ya estaba influenciada por otra cultura de la serranía e importante en el Perú llamada Tiahuanaco, cultura religiosa, ángeles alados localizada en el Altiplano.

Durante el período Intermedio Tardío (1000-1475 d.C.) hubo un gran sentido de regionalismo y el imperio Huari comenzó a decaer. No se puede precisar cuales fueron las razones pero lo mas probable fue la decadencia en la comunicación entre la costa y Ayacucho por motivos climáticos. En este período de regionalismo en la costa, principalmente, emergen las culturas llamadas “señoríos” cuyas actividades eran principalmente la elaboración de tejidos. En el norte, la cultura Chimú, en el centro la cultura Chancay y en el sur las culturas Chincha e Ica. De estas ciudades-estados la más poderosa fue la cultura Chimú quienes controlaban un vasto territorio luego de suceder a los Moche. En esta cultura encontramos un icono llamado el Animal Luna como tema dominante.

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En este periodo, en la zona central andina, como Supe, Ancón y Chancay, se desarrollaron técnicas, así como en Lima con la cultura Ychma y Pachacamac. En el sur, Chincha e Ica fueron una continuación de los modelos Nazca combinados con sus modelos locales. El problema es que pocos han sido los tejidos encontrados dada la humedad del valle de Ica.
Por último, tenemos a la cultura Inca, que con su carácter expansivo, creó diferentes centro manufactureros para la producción de distintos tipos de tejidos que fueron utilizados para estrechar las relaciones interpersonales en la conquista de los pueblos.

En conclusión, diríamos que entre las diversas finalidades de los textiles andinos la principal fue la ceremonial y el intercambio, ya que servía para establecer y estrechar las relaciones con otros pueblos. Esto conllevaba a una gran producción, demarcada por su finalidad y por la gran masa trabajadora que participaba en ella.

III. IMPORTANCIA DEL TEJIDO

A. FUNCIÓN SOCIAL

En la vida social, el tejido tuvo mucha importancia, pues mantenía una constante actividad. Se eliminaba así dos de las causas principales que producen el descontento popular: la pobreza y la desocupación. Asimismo, el trabajo era obligatorio. Razones por la que el tejido fue tan abundante en el imperio incaico: 1) Se castigaba al que no trabajaba. 2) Con la asignación de dos llamas y su descendencia, podían producir artículos que luego lo intercambiaban en el mercado local. Así, el textil fue uno de los pocos medios para mejorar su existencia.

Los tejidos tenían una función social y que estaba enraizada en el corazón de cada cultura. De todas las artes que se desarrollaron en estas culturas, el tejido integraba a todas las clases sociales. Desde los niños hasta los más ancianos. Los niños se dedicaban a la caza de pájaros, cuidarlos, arrancar las plumas. Los ancianos, que no veían bien, a la elaboración de sogas, canastas, sandalias, fajas. Los tejedores ocupaban un estrato especial. Eran tanto hombres como mujeres y gozaban de favores del Inca en el Impero incaico.

¿Por qué el tejido tuvo tanta importancia?

Inicialmente fueron varios factores. Primero, la geografía y luego el clima. Los primeros pueblos cazadores y recolectores cuando se transformaron en sedentarios fueron inicialmente pueblos conformados por pescadores. Las fibras la utilizaban para la elaboración de redes y para vestimenta en las zonas de la costa. Luego, cuando empezaron a subir a los Andes, la misma geografía obligaba a que la carga que transportaban no fuera pesada, ya que no existía el caballo ni la llama, animal de transporte que solo soporta treinta kilos en promedio. Se utilizaban bolsas hechas en algodón para llevar objetos.

Mientras tanto, en la zona de la sierra, tenemos a los auquénidos como la llama, alpaca y vicuña. Se encontraban ya en proceso de domesticación y su lana era ya usada para vestuario. En este caso, el tejido servía para transportar por su liviandad. El hombre de la costa se encuentra con el hombre de la sierra, se intercambian fibras. En ese contexto, surgió el tejido como ahora lo conocemos: urdimbre de algodón por su rigidez y trama de lana por su flexibilidad y adherencia con el color conformaron una excelente combinación. Hay que recordar que en la región andina, no existió el caballo o algún otro animal de carga pesada. Una forma de solucionar el transporte de mercancías fue aminorar el peso de la carga y el tejido fue usado para tal efecto.

La industria textil en el antiguo Perú fue fundamentalmente un proceso socio-económico que involucraba en sus diferentes procesos a más de un miembro de cada familia. Fueron hombres, mujeres, animales y productos vegetales como el algodón y plumas utilizados para la construcción de telares, husos, lisos, etc.

Si bien se puede dividir entre estos tres grandes grupos, involucraba a muchos más desde los que criaban a los animales, los que cultivaban el algodón, los carpinteros, los que coleccionaban las plumas y algunos que incluían a los objetos de metal u otros accesorios o trabajos exógenos a los tejidos como los bordadores. Como dijo el célebre poeta Pablo Neruda, el tejido prehispánico tocaba a cada uno y estaba inmerso en el mundo andino antes de la conquista. Todos los pobladores desde niños, con el cuidado de los pájaros y los ancianos con sus fajas y demás labores estaban involucrados.

B. EN LOS CAMPOS POLÍTICOS, IDEOLÓGICOS Y CEREMONIALES

El tejido extendió su influencia en lo económico, en lo político y en la vida religiosa. Asimismo, el tejido se convirtió en una manera de vivir, en una oportunidad de intercambiar ideas y socializar. La mujer andina no paraba de tejer, aún cuando se detenía a descansar en la serranía, seguía hilando o torciendo los hilos. Este comportamiento aún lo observamos cuando visitamos los Andes. La demanda del tejido siempre se mantuvo a gran escala en el imperio incaico según lo reseñan los cronistas y otros estudiosos.

En lo político, se utilizaban los tejidos para intercambio y como regalos para los militares o pueblos conquistados. En lo económico, daba trabajo y mantenía al pueblo organizado en estratos de trabajo y en lo social era un artículo utilizado en ceremonias religiosas con los vestuarios de los shamanes, en las fiestas, en los entierros y en cualquier actividad que marcaba a la sociedad inca.

IV. CONCLUSIÓN

Para concluir me gustaría rescatar la importancia de la subjetividad del individuo dentro de una perspectiva histórica. A través de ella se rescatan los sentimientos que nacen del sujeto y conforma con otros un lugar común. Este sentimiento compartido, factor inherente al hombre, origina lo que hoy llamamos la identidad que luego conforma una cultura. Los antiguos peruanos eran portadores de identidades muy definidas en las llamadas culturas y tuvieron el arte de trasladarlas en los tejidos que aún hoy continúan causando asombro y admiración. Como afirmó el célebre Octavio Paz sobre el arte textil: “la vida social cristalizada en un objeto mágico: el tejido”.

BIBLIOGRAFÍA

De Lavallé, José Antonio y Rosario de Lavallé. Ancient Peruvian Textiles. Lima: L.L. Editores, 1999.
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Emery, Irene. The primary structures of fabrics. Washington: The Textile Museum, 1966.
Stone-Miller, Rebecca.To weave for the sun. Ancient Andean Textiles. Boston: Museum of Fine Arts, 1992.
Puntuación: 4.16 / Votos: 13

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