la vida vivida

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Nelio Biedermann, Autor de Lázár

Varios temas, de profundo impacto e importancia para el ser humano actual, nos plantea el escritor suizo de 23 años Nelio Biedermann. Narra en su novela Lazar, las vicisitudes de la Hungría del siglo XX a través del destino de una sola familia.

Los sucesos que se agolpan en nuestra memoria sin tener un eje que los una, despiertan un cierto temor a lo absurdo, inconexo, a que lo irrelevante y lo incomprendido forman parte importante de la trama que tejen los contenidos de la historia vivida, el miedo está en todo ello presente, un miedo ancestral y profundo, el más tenebroso y oculto de todos los miedos, que hemos silenciado por ello, porque despierta asombro y dolor al mismo tiempo que sacude nuestra existencia.

Los hechos vividos en nuestra historia son desde esta perspectiva vistos como camino a ningún sitio, esperanzas falsas, engañosos espejismos, olvidados para poder vivir y seguir adelante. Nos rodea un ethos cultural, social que mueve los hilos emocionales de nuestra aceptación, así son las cosas, esa es la realidad, nos conformarnos a ese molde social que nos ha despojado de la ilusión de vivir libre.

Vivimos como una novela o una historia que no hemos escrito su argumento o guion. La salida es al futuro, liberarnos y poder escoger y elegir ese sentido que vemos igualmente verdadero, bello y colmado de bien, desde esa esperanza nos es dado vivir la vida, comenzar a vivir tal vez ahora si, el verdadero motivo por el cual todo ha sido la preparación a este despertar, a vislumbrar desde los horizontes y lejanías del pasado hacia el futuro. Un nuevo presente con significado.

Desde la filosofía de Karl Jaspers, es desde mi existencia que puedo y debo buscar libertad y sentido, asumiendo mi responsabilidad por lo que soy y puedo llegar a ser, para mi mismo y para los otros; soy en comunicación con los demás; estoy abierto a horizontes inexpugnables que se hacen presentes por momentos e iluminan la vida pero que no puedo atraparlos como un objeto.

Por ello la fatiga de la búsqueda- la errancia-Heidegger  que es la Pérdida del ser: Ocurre cuando el ser humano olvida el verdadero sentido del ser y se enfoca solo en los entes (las cosas cotidianas). La búsqueda no cesa nunca porque mi horizonte se va moviendo mientras yo lo persigo, es la estructura de la vida que se va dando en el tiempo, el sentido que acompaña al ser y a la vez se confronta con el pasado y la muerte.

Esta búsqueda de vivir se enfrenta a la lucha por no caer en una existencia inauténtica (Karl Jaspers)

Haciendo un resumen (*) de  Lázár, existosa novela, de Nelio Biedermann que va ya por 200 mil copias vendidas y que ha sido solicitadas para publicarse en otros 30 países:

Las familias, las sociedades y también las naciones construyen relatos sobre sí mismas. Recordamos determinadas cosas y olvidamos otras. Conservamos las historias que nos permiten reconocernos y, en ocasiones, dejamos fuera aquellas que cuestionan nuestra imagen.

Pero lo que no se recuerda conscientemente no necesariamente desaparece.

Puede permanecer como silencio, como miedo, como culpa, como resentimiento o como una forma de relacionarnos con los demás.

La memoria no es solamente recordar acontecimientos. También es preguntarnos qué hacemos hoy con aquello que heredamos.

Entre la memoria y el olvido

Biedermann plantea una paradoja profundamente humana: olvidar puede ser una forma de sobrevivir.

Después de experiencias históricas traumáticas, las personas necesitan continuar viviendo. No pueden permanecer permanentemente instaladas en el horror. El ser humano posee una extraordinaria capacidad de adaptación: aquello que inicialmente parece intolerable puede convertirse, con el paso del tiempo, en una nueva normalidad.

Pero existe una diferencia entre superar el pasado y negarlo.

La primera posibilidad permite aprender. La segunda puede hacer que los mismos mecanismos vuelvan a aparecer bajo nuevas formas.

Por eso la literatura tiene aquí una función particular. Un libro de historia puede explicarnos fechas, acontecimientos, causas y consecuencias. Una novela puede acercarnos a la experiencia humana de quienes estuvieron allí.

Como ha señalado el propio Biedermann, la literatura puede producir una forma de empatía que la explicación histórica por sí sola no siempre alcanza.

La novela convierte entonces la historia colectiva en experiencia humana.

La ambigüedad del ser humano

Otro aspecto especialmente importante de Lázár es que sus personajes no aparecen simplemente como buenos o malos, víctimas o verdugos.

La familia protagonista sufre guerras, persecuciones y transformaciones políticas, pero también pertenece a una clase privilegiada. Y la novela no oculta la participación de uno de sus miembros en la persecución y deportación de judíos durante 1944. Biedermann evita así convertir la historia familiar en una simple leyenda de sufrimiento.

Esta decisión narrativa tiene una profunda dimensión ética.

Reconocer el sufrimiento propio no puede convertirse en una excusa para ignorar el sufrimiento causado a otros.

La memoria auténtica necesita ambas dimensiones: la capacidad de reconocer lo que hemos padecido y la responsabilidad de reconocer aquello en lo que hemos participado.

Tal vez por eso resulta tan importante que el autor no quiera dictar un juicio definitivo sobre sus personajes. Prefiere dejar al lector frente a su complejidad.

Y esa complejidad se parece mucho más a la vida real.

Cuando el pasado vuelve a llamar a la puerta

La lectura de Lázár adquiere una resonancia especial en la Europa contemporánea.

Las generaciones jóvenes han nacido, en gran medida, después de las grandes guerras europeas. Para muchos, la paz parecía algo adquirido, casi natural. Sin embargo, el contexto internacional actual vuelve a recordarnos que la paz nunca es simplemente una condición permanente.

La historia puede parecer distante hasta que determinados acontecimientos comienzan a adquirir nuevamente actualidad. Por eso mirar hacia atrás no significa vivir en el pasado.

Mirar hacia atrás puede ser una forma de cuidar el futuro.

La memoria histórica no debería convertirse en una colección de tragedias que aprendemos para aprobar un examen. Tiene sentido cuando nos ayuda a reconocer los mecanismos mediante los cuales una sociedad puede pasar de la convivencia a la exclusión, de la indiferencia a la violencia y de la deshumanización a la destrucción.

Una lectura desde la perspectiva existencial

Desde una perspectiva existencial, Lázár plantea una cuestión todavía más radical: ¿qué hacemos con las circunstancias que hemos recibido?

Nadie elige completamente la época en la que nace, la familia que recibe, la historia de su país ni las heridas que encuentra al comenzar su vida.

Pero existe una diferencia entre haber recibido una historia y estar condenado a repetirla.Esta distinción resulta fundamental.

La persona recibe condiciones, influencias y herencias, pero no se reduce a ellas. Puede tomar posición ante lo recibido. Puede reconocerlo, interpretarlo y decidir qué hacer con ello.

En este sentido, la memoria puede convertirse en una forma de libertad.

Recordar no significa quedar atrapado en el pasado. Significa poder establecer una relación consciente con él.

La pregunta por el sentido

Aquí la obra de Biedermann puede entrar en diálogo con una perspectiva como la de Viktor Frankl.

Para Frankl, la existencia humana no está determinada exclusivamente por las circunstancias. Incluso en situaciones profundamente adversas permanece la dimensión de la actitud, es decir, la posibilidad de tomar posición frente a aquello que no podemos cambiar.

Esta perspectiva no significa negar el sufrimiento ni minimizar la responsabilidad histórica. Al contrario: significa reconocer que, frente a lo recibido, aparece una tarea.

El pasado no puede modificarse. Pero la respuesta que damos al pasado pertenece al presente.

Podemos transmitir el miedo o transformar el miedo en comprensión. Podemos transmitir el resentimiento o convertir la experiencia en responsabilidad. Podemos ocultar aquello que incomoda o atrevernos a mirar la historia completa.

En ese sentido, recordar puede ser una tarea ética.

REFERENCIAS

https://elpais.com/cultura/2026-09-02/nelio-biedermann-el-escritor-de-23-anos-que-narro-un-siglo-entero-olvidar-es-una-forma-comprensible-de-sobrellevar-la-historia.html

Filosofía de la Existencia de Karl Jaspers

La metafísica desde Karl Jaspers  https://youtu.be/dEQrQytHTLo?si=tKNVM-1N4xnwUZwo

La voluntad de Sentido, Viktor Frankl, Herder.

Discurso del Dr. Salomón Lerner Febres, expresidente de la CVR, a propósito de los 23 años de la entrega del Informe Final

https://idehpucp.pucp.edu.pe/boletin-eventos/discurso-de-salomon-lerner-febres-expresidente-de-la-cvr-a-proposito-de-los-23-anos-de-la-entrega-del-informe-final/

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