Paul Ricoeur y la posibilidad de una fenomenología hermenéutica

Por: María Eugenia Rey

 

El pensamiento de Paul Ricoeur (1913 – 2005) se nutre de una vasta cantidad de corrientes con las que dialoga de forma crítica, tales como el existencialismo, el psicoanálisis freudiano, el estructuralismo y la filosofía analítica, a la vez que discute con los autores clásicos de Occidente, como Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel, Marx y Nietzsche. Así mismo, su experiencia vital, marcada por la guerra y el exilio, le permitió ir más allá de la literatura francesa para situarse con similar preparación dentro de los debates filosóficos ocurridos en el mundo de habla germana y en el orbe de los angloparlantes. Con todo, el consenso bibliográfico en torno a la filosofía y antropología del pensador francés reconoce como punto nodal de su obra la relación que éste establece entre dos metodologías filosóficas, como lo son la hermenéutica y la fenomenología, y su tentativa de combinar a ambas en un mismo sistema de explicación, dando lugar a una suerte de fenomenología hermenéutica.

El texto que hoy queremos abordar, una recopilación de artículos especializados y editados por Scott Davidson y Marc-Antoine Vallée bajo el título Hermeneutics and Phenomenology in Paul Ricoeur: Between Text and Phenomenon (2016), no descuida las diferentes aproximaciones teóricas que permean la obra de Ricoeur, aun cuando la temática ordenadora viene dada por las problemáticas que se plantea en relación a su proyecto de una fenomenología entendida en clave hermenéutica, tal como consta en la reseña de Leen Verheyen.

La propuesta de Ricoeur parte del supuesto de que la fenomenología se dice de muchas maneras y que, en consecuencia, no se trata de una tradición ya acabada sino más bien de un lenguaje que está abierto a constante resemantización. En este sentido, su fenomenología hermenéutica se construye, por un lado, sobre la crítica y el rechazo hacia el proyecto fenomenológico dominante, representado por el idealismo husserliano, y por el otro, a partir de su distanciamiento con el método heideggeriano en este respecto. En el primer frente, el de Husserl, rescata su perspectiva general de la fenomenología de acuerdo a la cual se busca el sentido de la realidad dentro de la subjetividad inserta en el mundo de la vida, pero se aleja de él en la medida en que plantea una subjetividad en términos muchos más modestos, no ya como un subjetivismo trascendental sino como uno más próximo al momento mundano. De este modo, lo que la lectura hermenéutica aporta a la comprensión fenomenológica es la conciencia de equivocidad, o más propiamente, la asunción de una existencia de múltiple sentido.

En cambio, en relación con Heidegger la diferencia se circunscribe a un problema de método. En efecto, Heidegger, al igual que lo haría Ricoeur años más tarde, funda la hermenéutica en la fenomenología, pero lo hace, en palabras del mismo Ricoeur, por la “vía corta” siguiendo la “ontología de la comprensión”, la cual evade las preocupaciones del método para pasar directamente a la pregunta por el ser; mientras que el pensador francés toma la “vía larga” del análisis del lenguaje, donde lo ontológico no se divorcia de lo epistemológico.

 

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