Tiempo vs. Espacio: el punto de encuentro entre Heidegger y Bergson

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Por: María Eugenia Rey

 

El último texto referido para abordar la cuestión del tiempo desde el punto de vista de la fenomenología será el de Heath Massey, The Origin of Time. Heidegger and Bergson (2015). La tesis central del texto sostiene que, a despecho de las duras críticas que Martin Heidegger (1889 – 1976) dirige hacia la concepción del tiempo esbozada en la obra de Henri Bergson (1859 – 1941), este último sirvió de fuente intelectual para que Heidegger diera luz a su propia concepción temporal. Para sustentar dicha relación, el autor hace revisión del periodo heideggeriano que va desde 1915 hasta 1928, periodo en el cual Heidegger confronta directamente las ideas de Bergson. De este estudio se concluye que el punto de encuentro entre ambos filósofos reside en su común esfuerzo por desafiar la concepción clásica del tiempo según la cual, éste, el tiempo, es una noción asimilable a la espacialidad, esfuerzo que fue inaugurado por Bergson con su crítica a los pensadores clásicos.

La similitud entre tiempo y espacio ha sido una constante en la filosofía, desde Aristóteles hasta Kant, y, también, en los modelos de la física, incluido el de la relatividad de Einstein. Para esta larga tradición, el hecho de haber pensado el tiempo espacialmente significa que es lícito atribuirle características espaciales al tiempo que nada tienen que ver con su esencia, tales como la mesurabilidad, homogeneidad, divisibilidad y simultaneidad. Así, el espacio puede medirse (superficie espacial), puede ser dividido y vuelto a juntar nuevamente, puede ser transitado hacia adelante y de retroceso; no así el tiempo, que permanece como un todo continuo, indivisible, heterogéneo (distinguiendo entre pasado, presente y porvenir), y sin posibilidad de admitir módulos cuantitativos.

En el caso de Bergson, su esfuerzo por despojar al tiempo de su clásica concepción espacial lo llevó a introducir una nueva denominación para lo temporal, su noción de “durée” (en español, duración), con la cual distingue a lo temporal como una sucesión de estados cualitativos que se sobreponen, y que, en tanto tal, inserta constantemente la novedad en el mundo, pues la sucesión es siempre irreversible e imprevisible: el porvenir es una sorpresa perpetua. En Heidegger, por su parte, la visión materializada del tiempo se pierde en su insistencia por aproximar al tiempo con el Dasein, resaltando en su esquema, al igual que Bergson, la indeterminación radical del porvenir, y su conexión con la contingencia y finitud de la experiencia vital del hombre.

En este marco, la distancia que presupone Heidegger con respecto a Bergson reposa sobre la insistencia del primero en relación a la poca radicalidad que hubo en el último sobre su distinción entre tiempo y durée. No obstante, la exposición de Massey deja claro que el criticismo heideggeriano hacia Bergson carece de fundamentos sólidos e, incluso, se ve enturbiado por la apropiación que hace Heidegger de muchas de las ideas desarrolladas por Bergson. Quizás, como sugiere la reseña de Massimiliano Zanin, el descrédito que le hace Heidegger a las tesis de Bergson es consecuencia de conflictos de tipo personal. En todo caso, lo cierto es que fue Bergson el primero en distinguir cualitativamente al tiempo del espacio.

 

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Un pensamiento en “Tiempo vs. Espacio: el punto de encuentro entre Heidegger y Bergson

  1. Felipe B.

    Me parece poco claro en articulo. Puede ser más bien académico en solo mencionar la diferencia entre los dos pero no explica claramente cual es la originalidad de sus pensamientos acerca del tiempo. Einstein hace rato había expresado la relación “física” entre ambos con sus famosa ecuación ds2 = -c2dt2-dx2. Proponiendo con ello la relación que más tarde sería comprobado por experimentos científicos. Por supuesto esto contradecía las ideas de Kant y Newton de un tiempo absoluto pero tal vez no las de Hume que atribuye al tiempo una definición más consistente con Einstein definiendo al tiempo como la medida del cambio. Por último es probable Heidegger diera a su Dasein la propiedad básica de crear el tiempo como interesantemente lo plantea la tradición budista e hinduista.

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