EL PLEBEYO. Una interpelación al Hombre y a Dios.

[Visto: 2080 veces]

(FOTO: La Lima de los años 1930-1940  y Felipe Pinglo Alva, enfermo y  días antes de su muerte, en 1936.)

El PLEBEYO, es uno de los valses peruanos más universales y conocidos que existen. Su autor FELIPE PINGLO ALVA, lo estrenó en 1931 en el Teatro ALFONSO XIII del Callao, ocasión en que lo interpretaron los hermanos Alcides y Giordano Carreño[1]  y desde su creación hasta el presente, en cerca de un siglo de existencia, esta canción ha merecido ser escuchada, interpretada y admirada por públicos de todos los países, sobretodo de habla hispana, debido a su gran belleza musical y  a  su temática profundamente humana. Es por ello que casi nueve décadas después, esta canción  aún mantiene presencia en el Perú y el mundo e incluso ha sido adaptada a ritmos como el merengue y la salsa contemporánea.

La temática que plantea la LETRA del vals EL PLEBEYO, podemos ubicarla en torno a cuatro grandes ejes principales: el amor que no admite fronteras sociales ni económicas; la igualdad humana que debe existir  por encima de cualquier  diferencia accidental; la desigualdad social que lamentablemente  reina  en la vida cotidiana y finalmente la rebeldía de aquél que reclama su derecho a  la igualdad.

VIDEO: RAFAEL MATALLANA interpreta el vals EL PLEBEYO.

VIDEO: EL PLEBEYO. Canta: Walter Sancho Dávila. Panamericana TV.

VIDEO: Johnny Ventura interpreta en MERENGUE  el tema de Pinglo EL PLEBEYO.

VIDEO: La Orquesta LA CLAVE DEL CALLAO interpreta EL PLEBEYO, en Salsa.

VIDEO: RIBER ORE y ARACELY POMA: EL PLEBEYO 2017.

Empero, el PLEBEYO también refiere en sus letras, otros temas igualmente relevantes: el orden social aristocrático y casi feudal de aquella Lima de la primera mitad del siglo XX, la discriminación del hombre humilde, la  ciudad pretendidamente moderna que a pesar de su luz artificial esconde venganza y traición, el amor que puede aproximar al hombre a lo divino, el hecho de que incluso Dios amó,  la pobreza de los sectores populares, etc.

A partir de los aportes de la investigadora Chalena Vásquez se puede concluir que desde el punto de vista musical la estructura del vals EL PLEBEYO combina armoniosamente los tonos musicales con el mensaje que propone cada frase de su letra, con el fin de resaltar las partes que el compositor desea destacar en la canción. Los saltos melódicos refuerzan la intención literaria, el sentido emotivo del texto, indica Chalena Vásquez: cada nota musical está reforzando un sentimiento -un sentido no musical- sino más bien emotivo, para generar en el oyente expectativa, capacidad reflexiva o sentimientos de angustia, alegría, indignación, ira o complacencia. Ello, por ejemplo sucedería, en el momento en que se habla del personaje principal LUIS ENRIQUE  el plebeyo, el cual es presentado usando una cumbre melódica,  fuerte, incisiva y repetitiva.[2]

Porque en efecto, el vals es una apología a Luis Enrique, entendido como el HIJO DEL PUEBLO, el hombre que supo (y por ende sabe) amar.  PINGLO lo propone como una especie de arquetipo, un héroe o anti-héroe, que es indiscutible protagonista de su canción, el mismo que según la letra del vals, es el sufrido plebeyo de ayer, que finalmente se erige como sujeto actuante y renovador. Porque el vals en su segunda y última estrofa propone una dicotomía crucial, entre un pasado obsoleto y un presente conflictivo pero promisor; por ello nos dice: el plebeyo de ayer es el rebelde de hoy, que por doquier pregona la igualdad en el amor. 

Con relación a esto último, cabe recordar,  que el vals EL PLEBEYO  nació  el primer tercio del siglo XX, que fue una época muy conflictiva y decisiva para los trabajadores, obreros y empleados, que luchaban por mejores condiciones laborales y salariales; es decir, por conseguir el reconocimiento de sus derechos básicos[3]. EL magistral vals el PLEBEYO de Felipe Pinglo Alva,  refleja los encuentros y desencuentros del Perú de aquél entonces; los cuales aún repercuten en la sociedad de nuestros días.

Si bien, críticos como Julio Ortega han opinado que esta canción se encontraría atravesada por dos discursos de corte aristocrático (por un lado una “visión caballeresca” y por otro lado un “naturalismo igualitarista”) que demostrarían de cómo la cultura popular había interiorizado las normas de la ideología dominante de ese entonces[4];  sin embargo y a contrapelo de aquello,  el vals a lo largo de su texto interpela al hombre con frases como: ¿Por qué robarme quieren la fe del corazón? Mi sangre aunque plebeya también tiñe de rojo…Ella de noble cuna y yo humilde plebeyo, no es distinta la sangre ni es otro el corazón. Luego se dirige en un tono casi Vallejiano a Dios, y poniendo en duda su justicia y desafiando su autoridad, clama: ¡Señor! ¿Por qué los seres no son de igual valor? para  finalmente terminar, con una solución al problema, que no se alinea en modo alguno con una  ideología aristocrática. Esa alternativa que el tema plantea, se encuentra como ya hemos dicho, en la segunda parte de la canción, justo antes de repetir el estribillo final; en dichos párrafos, la historia concluye en estos términos: el plebeyo de ayer es el rebelde de hoy, que por doquier pregona la igualdad en el amor. Por esta razón y también por motivaciones comercialistas, lamentablemente, algunos intérpretes y disqueras han optado por suprimir y no cantar la última estrofa de este emblemático vals peruano, creado por Felipe Pinglo Alva. 

VIDEO: Versión Instrumental. ALEJANDRO FERREIRA Violín. SIMON VELA Piano.Lima 2011.

VIDEO: EL Trío LOS CALAVERAS y PEDRO INFANTE interpretan EL PLEBEYO

TEXTO o LETRA COMPLETA  del Vals  EL PLEBEYO

I.

La noche cubre ya
con su negro crespón
de la ciudad las calles
que cruzan las gentes
con pausada acción.
La luz artificial
con débil proyección
propicia la penumbra
que esconde en su sombra
venganza y traición.
Después de laborar
vuelve a su humilde hogar
Luis Enrique “el plebeyo,”
el hijo del pueblo,
el hombre que supo amar
y que sufriendo está
esta infamante ley
de amar a una aristócrata
siendo plebeyo él.

ESTRIBILLO:
Trémulo de emoción
dice así en su canción:
El amor siendo humano
tiene algo de divino
amar no es un delito
porque hasta Dios amó
y si el cariño es puro
y el deseo es sincero,
¿Por qué robarme quieren
la fe del corazón?
Mi sangre aunque plebeya
también tiñe de rojo
el alma en que se anida
mi incomparable amor.
Ella de noble cuna
yo un humilde plebeyo
no es distinta la sangre
ni es otro el corazón
¡Señor! ¿Por qué los seres
no son de igual valor?”

II.
Así en duelo mortal
de abolengo y pasión
en silenciosa lucha
condenarnos quieren
a grande dolor;
al ver que un querer
porque plebeyo es
delinque si pretende
la enguantada mano
de fina mujer.
El corazón que ve
destruido su ideal
reacciona y se refleja
en franca rebeldía
que cambia su humilde faz;
El plebeyo de ayer
es el rebelde de hoy
que por doquier pregona
la igualdad en el amor.

ESTRIBILLO

Trémulo de emoción
dice así en su canción:
“El amor siendo humano
tiene algo de divino
amar no es un delito
porque hasta Dios amó
y si el cariño es puro
y el deseo es sincero,
¿Por qué robarme quieren
la fe del corazón?
Mi sangre aunque plebeya
también tiñe de rojo
el alma en que se anida
mi incomparable amor.
Ella de noble cuna
yo un humilde plebeyo
no es distinta la sangre
ni es otro el corazón
¡Señor! ¿Por qué los seres
no son de igual valor?”

 

NOTAS 

[1] Tomado  de la Reseña Histórica  contenida en la Resolución Vice-ministerial N° 108-2016- VMPCIC-MC de 19 de agosto del 2016, folio 3, que declara PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN a la obra de FELIPE PINGLO ALVA.

[2] VASQUEZ, Chalena: EL PLEBEYO – Vals de Felipe Pinglo – APROXIMACIÓN ANALÍTICA. Nos dice: Entonces presenta al personaje Luis Enrique, que no es cualquier persona sino que es el plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amar y para enfatizar la idea usa una cumbre melódica repetitiva, Luis Enrique el Plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amor. Fuerte, incisiva, repetitiva. …
En la música, como en todo arte, el compositor juega con los elementos estructurales que le permiten la tensión y el reposo. La tensión y el reposo en una canción se expresa, entre otros elementos, en el uso ascendente o descendente de la melodía, en el uso de cierto intervalos o saltos melódicos En Pinglo encontramos la coincidencia de estos saltos melódicos con la intención literaria, reforzando el sentido emotivo del texto. Cada nota musical está reforzando además un sentimiento -un sentido no musical- sino más bien emotivo. Sea para motivar en el oyente la expectativa, la capacidad reflexiva o sentimientos de angustia , sentimientos de alegría, indignación, ira o complacencia.
Las diversas emociones de las que somos capaces los seres humanos son expresadas por Pinglo a través del trabajo melódico que se encuentra absolutamente integrado a la rítmica de las palabras, a la acentuación de las sílabas, así como a la forma de la estructura general…
Las líneas ascendente y descendente de la melodía corresponden también a la forma del habla coloquial de quien está contando y a la vez se va molestando de la situación, poco a poco el protagonista se va enardeciendo y eso se expresa en las curvas melódicas de la canción.

[3] VICHT, Víctor: LUCHAS y CANCIONERO- Borrachos de Amor: Las Luchas por la Ciudadanía  en el Cancionero Popular Peruano; Revista JCAS-IEP, Nro. 15, Series VI, 2003, pp. 2-22. Nos dice:  Hay que recordar que esta canción se escribió al interior de un período de intensa agitación social en que el mundo popular era un nuevo protagonista político y los primeros sindicatos y las primeras huelgas obreras habían comenzado a aparecer.(…) este vals puso al descubierto toda la rigidez y los prejuicios que aún existían. Para esta canción, el mestizaje no había sido posible y la imaginación de la comunidad seguía estando fracturada. El plebeyo es uno de los valses más populares en el Perú y quizá lo sea porque pone al descubierto un antagonismo central de nuestra modernidad: la imposibilidad de imaginarnos como una nación de iguales.

[4] ORTEGA, Julio: Cultura y modernización en la Lima del 900, Cedep, Lima, 1986, p. 127.

 

****************************

Puntuación: 4.51 / Votos: 10

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *