Racismo Académico, los Cupisnique, el Síndrome de Marfan y el Yoga. Por: Carlo Brescia.

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Racismo Académico, los Cupisnique, el Síndrome de Marfan y Yoga
Por: Carlo Brescia
Agosto 2017 – peregrinadanza.wordpress.com/2017/08/25

Singular título el de este post. Pareciera que los cuatro temas no tendrían cómo hilarse juntos pero pienso que sí es posible hilarlos. Los prejuicios personales de los investigadores en la ‘academia’ intervienen en el desarrollo de las hipótesis y teorías que interpretan la realidad, especialmente en los procesos de las llamadas ciencias sociales. Estos sesgos cognitivos —muchas veces inconscientes para el investigador— crean ideas sin mucha racionalidad (sin pies ni cabeza) que se utilizan para explicar fenómenos que van más allá de los límites de los estudios y experiencias del académico.

El origen de estos sesgos cognitivos, especialmente en sociedades post coloniales como la peruana, es el suponer que una raza reúne características superiores o inferiores a otras (eso no significa que no existan sesgos cognitivos por parte de investigadores de Estados Unidos o Europa, cada uno trae los suyos). De esos sesgos tal vez provenga parte del origen de las teorías aloctonistas del arqueológo alemán Max Uhle y Federico Kauffman-Doig quienes pensaron que las sociedades andinas fueron incapaces de domesticar plantas y animales, aprender a usar las piedras en la arquitectura y desarrollar la cerámica como expresión artística por si solas, entre otros grandes logros como cualquier otra civilización.

También puede ser ese racismo académico lo que impulsa a Luis Guillermo Lumbreras a exponer ideas tales como que los peregrinos llevaban a Chavín de Huántar seres humanos para ser consumidos en ‘festines’ o ‘festivales’ (Lumbreras 2016) sin mayores evidencias salvo los huesos humanos de la Galería de Ofrendas que el mismo excavó. Cristian Mesía investigó el basural del sector Wacheqsa en Chavín: lugar donde se colocaron los restos de por lo menos 33 eventos de deposición en un periodo de tres siglos, aproximadamente del 800 al 500 a.C. En total, encontró unos 184 kg de restos óseos, siempre de fauna, ninguno de origen humano (Mesía 2014: 326). Lumbreras expone una idea que tiene características similares a los de los colonizadores europeos justificando la dominación polítical, cultural y económica de naciones en las Américas, África y Asia. Y lo que es realmente grave siendo el arqueólogo: sin evidencias reales, revisadas por sus pares, que sustenten estas ideas. Muy fácil es aseverar cosas sobre otras personas, especialmente cuando el otro hace milenios que ya no está.

Y tal vez sea también racismo académico la idea de John Rick (Stanford 2016) de ver a la cultura Chavín como un culto que manipulaba a los extranjeros a través del uso de ‘drogas psicoactivas’. Verificar tal idea resulta imposible y si uno profundiza en el tema de las plantas enteógenas, la antropología de la religión y la farmacología, muy probablemente se dará cuenta de que los que realmente manipulan son los de la Universidad de Stanford y no los antiguos Chavines. La lógica suena racista: la única forma de lograr una sociedad sin hegemonía militar en los Andes es a través del terror. Felizmente, arqueólogos como Burger (1992) y Lau (2013; 2016) piensan que el prestigio del culto en Chavín se basaba en lo atractivo que podía ser una red de intercambio inter regional dirigida desde un centro sagrado en lugar de imaginar un inatractivo culto manipulador y profano. Cada uno ve la realidad tal como uno es. Si yo soy una persona que piensa que plantas como el cactus Trichocereus pachanoi no tienen un uso positivo y las religiones son sistemas de ideas falsas, así interpretaré la realidad de otros. «Los Chavines drogaban a la gente para manipularlos y usarlos en beneficio propio», esa es la esencia de la idea de John Rick.

Otro contorsionista Cupisnique en poder del coleccionista David Bernstein, de menores dimensiones que el de Puémape. Fuente: Antiguoperu.com.

Consciente o inconscientemente por parte de sus autores, la colonización de las mentes y cuerpos continua en todas partes y las sociedades que son estigmatizadas y vulneradas siguen siendo las originarias. Desde espacios políticos, económicos y académicos, se continuan desarrollando discursos etnocéntricos sin necesariamente hablar de etnia y raza pero estableciendo de manera exclusiva las formas de imaginar el pasado, el presente y el futuro.

Los Contorsionistas Cupinisque

La cultura Cupinisque posee unas piezas muy interesantes en donde se representan personas en posiciones ‘raras’ para los arqueólogos. Esta cultura se desarrolló en la costa norte del Perú en el mismo periodo que la cultura Chavín (1200 a 400 a.C.) y comparte con esta cultura una gran parte del imaginario de esa época denominada el Primer Horizonte Cultural: colmillos, cactus, dualidad complementaria, serpientes, águilas y transformación chamánica.

Ante piezas cerámicas como las de los contorsionistas, algunos arqueólogos intentan interpretaciones como la siguiente:

La posición flexionada, típica de sus extremidades, lo tipifican como un contorsionista o un acróbata. Clínicamente, se trataría de la enfermedad congénita de Marfán, manifestándose ésta por una gran laxitud de todos los ligamentos y tendones; de allí la gran elasticidad de las extremidades del individuo que la sufre (Elera 1993: 243).

El diagnóstico médico realizado por el arqueólogo concluye en que se trata de una enfermedad congénita: el síndrome de Marfan. Otras representaciones de ‘contorsionistas’ se han hallado en culturas como Chorrera (1200 a 500 a.C.) y Tlatilco (1100 a 500 a.C.), del mismo periodo que Cupisnique y Chavín de Huántar.

Cerámica de un ‘contorsionista’ de la cultura Chorrera en el Museo del Banco Central, Cuenca. Fuente: Mountains of Travel Photos.

El Síndrome de Marfan

El síndrome de Marfan es una enfermedad congénita que se caracteriza principalmente por el aumento inusual de los miembros. Otros características son la estructura corporal alta y delgada, además de la presencia de escoliosis (curvatura en la columna vertebral), poseer el tórax en embudo y tener las articulaciones flexibles.

> Comparación entre una persona normal y una persona con síndrome de Marfan (con los miembros alargados). Fuente: El Síndrome de Marfan (Youtube).

En mi opinión, ninguna de las cerámicas de contorsionistas en las culturas Cupisnique en Perú, Chorrera en Ecuador y Tlatilco muestra los rasgos típicos del síndrome de Marfan. Es más, el diagnóstico de arqueólogos como Elera demuestran un desconocimiento sobre el síndrome: los signos no coinciden y las personas que padecen esta enfermedad podrían sufrir luxaciones en las articulaciones al dedicarse a practicar esas posiciones corporales complejas (visitar canalmarfan.org).

Representación de contorsionista de la cultura Tlatilco de México (1100 a 500 a.C.), con leyenda explicativa, en el Museo Nacional de Antropología de México.

Yoga Cupisnique

Como los antropólogos de México (ver leyenda arriba en la imagen), lo más sensato es pensar que los ‘contorsionistas’ en realidad están realizando algo similar a una postura o ásana de yoga. Estas posiciones favorecen los estados meditativos, el desbloqueo de energías estancadas en el cuerpo y el desarrollo de nuevas conexiones sinápticas en la estructura cerebral. Se considera que estas prácticas corporales favorecen el desarrollo espiritual de las personas.

Considerando el manejo esotérico llevado a cabo en la época de Chavín y Cupisnique, no debe sorprender que dentro de las prácticas para acceder a los estados elevados de consciencia se hayan desarrollado posturas similares a las desarrolladas en la India por los yoguis.

¿Cuáles son los beneficios específicos de las posiciones representadas?

Ardha Padma Viparita Salabhasana. Esta es una postura avanzada. Estimula el tercer, cuarto y quinto chakra, además fortalece la columna y rejuvenece el cuerpo.

La asana que correspondería a la cerámica Cupisnique mostrada sería: Ardha Padma Viparita Salabhasana. Fuente: Youtube

Chakrasana. Esta es una postura no tan avanzada como la anterior. Estimula las glándulas tiroides y pituitaria.

La asana que correspondería a la cerámica Cupisnique mostrada sería: Chakrasana. Fuente: Aboutyoga.in.

CONCLUSIÓN

En México la representación de un contorsionista se imagina desde la antropología como una práctica meditativa, mientras que en Perú un contorsionista desde la arqueología se imagina como una persona enferma. Similar cariz interpretativo se muestra aparentemente en las teorías aloctonistas de Uhle y Kauffman-Doig sobre el mundo andino, el canibalismo gastronómico de Lumbreras y el culto manipulador de Rick en Chavín.

Hace varias décadas una parte de la ciencia occidental dejó de cuestionar e investigar algunos campos de la realidad. Explorar científicamente temas como la inteligencia vegetal, los efectos de las posiciones corporales en el cerebro y los estados meditativos, el manejo de la energía y los canales energéticos en el cuerpo, entre otros temas, se hacen cada vez más relevantes.

Culturas como Chavín o Cupisnique, entre muchas otras, muestran una alta sabiduría que es preciso investigar y volver a traer al mundo contemporáneo. Se trata de incrementar la consciencia humana colectiva a niveles superiores a los actuales para que cada persona se encuentre más atento a su propia individualidad y a su entorno social y ambiental. Expandir la consciencia individual es tarea de cada uno

Es preciso que los estudios de las culturas ancestrales sean no solo inter discipinarios sino trans culturales y sin sesgos personales o culturales. Mirar desde una ciencia sin prejuicios otras culturas en otros continentes puede ayudar a iluminar el pasado de nuestro territorio. Lo que se conoce como Chi en China y Prana en India, en los Andes se conoce como Kamaq en quechua o Newen en mapudungún. Mucho se ha perdido pero mucho aún queda: como lo hicieron muchos en la historia de la humanidad podemos volver a recordar lo olvidado, estamos hecho de lo mismo que las personas del pasado.

Finalmente, por lo anterior, hay que tener mucha humilidad para intentar reconstruir el pasado de personas y culturas que tenían un desarrollo intelectual y espiritual más avanzado que el de hoy en día; de sociedades que estaban en mayor armonía con su entorno, de arriba y de abajo.

Carlo Brescia
Agosto 2017

Otro contorsionista Cupisnique. Fuente: Fux (2013).

Vasija Cupisnique con cactus enteógeno y jaguares. Fuente: Sharon (2001).

REFERENCIAS

BURGER, Richard L
1992. »Sacred Center at Chavin de Huantar». En: The Ancient Americas: Art from Sacred Landscapes, pp. 264-277. New York: Springer.

ELERA, Carlos G.
1993. «Complejo Cultural Cupisnique: Antecedentes y Desarrollo de su Ideología Religiosa». En: Millones and Onuki (eds.), El Mundo Ceremonial Andino. Senri Ethnological Studies 37, pp. 229-257.

FUX, Peter.
2013. Chavín: Peru’s Enigmatic Temple in the Andes. Zúrich: Scheidegger and Spiess.

LAU, George
2013. Ancient Alterity in the Andes: A Recognition of Others. Nueva York: Routledge.
2016. An Archaeology of Ancash: Stone, Ruins and Communities in Andean Peru. Routledge: Cornwall.

MESIA MONTENEGRO, Christian
2014. «Festines y poder en Chavín de Huántar durante el período Formativo Tardío en los Andes Centrales». En: Chungará, Revista de Arqueología Chilena, Volumen 46, No 3, pp. 313-343.

SHARON, Douglas
2001. «Ethnoarchaeological Evidence for San Pedro (Trichocereus pachanoi) Use in Peru». En: Eleusis, n.s., vol. 5, pp. 13-5

Racismo Académico, los Cupisnique, el Síndrome de Marfan y Yoga

 

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