TUMBES y la gran gesta de CHILIMASA

LA GESTA DE CHILIMASA
20110625-museo_de_sitio_gran_chilimasa_10.jpg (Rostro de arcilla encontrado en el Museo de Sitio Gran Chilimasa-Tumbes)

Quien llega a TUMBES no puede dejar de percibir la tremenda peruanidad que late en sus habitantes, sus calles, sus comidas y sus desfiles patrióticos, que se realizan casi todas las semanas, con la participación de la comunidad plena. Cada vez que se iza el pabellón nacional, la gente se detiene y presta atención a la bandera con respeto que en modo alguno puede pasar desapercibido, para el observador atento o el turista. Y TUMBES, es el último punto donde se consume el cebiche a lo peruano, porque si usted cruza la frontera ya no encontrará cebiche que degustar, con el sabor al que estamos acostumbrados.

La peruanidad de TUMBES tiene profundas raíces, que se hunden en el tiempo. Tumbes fue un bastión inca, con una población – Los Tumpis, que al parecer se identificó inmensamente con los quechuas. Tengo la impresión de que fue la única población del norte del entonces Tahuantinsuyo, que salió a combatir a la hueste de Pizarro; bajo el mando de su gran caudillo, a quien se conoce con el nombre de CHILIMASA. Ignoro lo que signifique tal nombre, aunque se puede apreciar que chili quiere decir en quechua, algo asi como extremo del mundo, otros dicen que la palabra significa: ají pequeño. CHILIMASA, es como se conoce generalmente a ese jefe o curaca de los Tumpis que no se dejó engañar con las promesas de los recién llegados y salió a defender sus tierras, según cuenta la tradición hasta los mismos manglares que rodean parte de Tumbes, en donde hoy se levanta el poblado de Puerto Pizarro; aunque otros consideran que el arribo de los españoles se habría dado por la actual caleta de La cruz, en el distrito que hoy lleva ese mismo nombre.


(Chilimasa – Plaza Mayor de Tumbes)

Los enfrentamientos bélicos entre los españoles y los tumpis, estos últimos aunados a la guarnición quechua ó inca, duraron según fluye de las crónicas, aproximadamente dos semanas, al cabo de las cuales la resistencia indígena fue doblegada y su bastión ocupado por las tropas españolas. No podemos pasar por alto, que los españoles usaban corazas, armas de fuego, armas de hierro, caballos y perros de guerra, aparte de que traían consigo huestes de feroces hordas indígenas de la zona del caribe.

Refiriéndose a estos sucesos, el Inca Garcilaso de la Vega, señala que en el encuentro de Cajamarca, Ataohuallpa reclamó a los españoles, por: “las muertes, robos y crueldades que en Tumbes y su comarca se han hecho.”(1)

El nombre del poblado donde se alzaba el bastión de Chilimasa, es históricamente conocido como San Pedro de los Incas, en el distrito de Corrales, frente a la actual ciudad de Tumbes.

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(Iglesia Mayor de Tumbes- Plaza de Armas de Tumbes. Febrero 2012 FOTO: Mhon)

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Inca Garcilaso de la Vega: Segunda Parte de los COMENTARIOS REALES – Historia General del Perú- Libro Primero- Capítulo XXIV

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