ADIOS PUEBLO de AYACUCHO – Una gran canción por dos ROSTROS DEL PERÚ.

[Visto: 6983 veces]

Quién ama al PERÚ, no puede dejar pasar desapercibida, esa bella canción titulada ADIÓS PUEBLO DE AYACUCHO.  Sumun del sentimiento  del sur del Perú; desde niño y luego en la Universidad, cantando en veladas y trances inolvidables, nunca dejé de apreciar esas letras y esa música tan dolida y ardiente, como toda canción de despedida del suelo natal.

Dentro de las canciones de origen andino, ADIOS PUEBLO DE AYACUCHO, ocupa un lugar trascendente, tan igual o quizás mayor a otros temas clásicos del canto vernacular o tradicional peruano.

A continuación, apreciemos este tema, en la versión que hicieron hace poco, dos rostros de nuestro país plural: el gran tenor JUAN DIEGO FLORES y la niña ayacuchana PERLITA LEÓN.

RESPECTO A  QUIÉN ES EL AUTOR DE ESTA BELLA CANCIÓN ANDINA

Mucho se ha dicho respecto al origen y el autor de esta canción. Hay quienes atribuyeron su creación a don Edilberto Medina Palomino – TANY MEDINA, músico y compositor de origen ayacuchano que el año 1929 ganó un concurso realizado en Lima, en la Pampa de Amancaes, interpretando este tema musical, lo cual lo llevó a grabar posteriormente  esta canción por primera  vez  el año 1930,  en un disco de vinilo del sello RCA VICTOR. Otros creen, que el autor es don Raúl García Zárate, que es el maestro que  adaptó e interpretó este tema a una magistral versión de guitarra;  pero resulta que  ninguno de los dos  es el autor de esta emblemática canción.

(FOTO HISTÓRICA: Al lado derecho de la vista, Tany Medina y Raúl García Zárate, maestro arpista y maestro guitarrista, respectivamente; que contribuyeron a difundir y perpetuar el clásico tema de Huayno Ayacuchano: ADIOS PUEBLO DE AYACUCHO.)

Sobre este punto, el gran maestro MANUEL ACOSTA OJEDA, escribió esta breve pero sustanciosa semblanza, de la canción ADIÓS PUEBLO DE AYACUCHO, la misma que con sumo respeto,  a continuación paso a transcribir:

Todas las canciones populares, transmiten un profundo sentimiento. Me refiero a las canciones “no comerciales”. A las sinceras. A las que se escriben, pensando en el pueblo. Las canciones de nuestra cordillera, comunican una pena de siglos. Tal vez,  la más sentida de todas, sea Adiós pueblo de Ayacucho,  la  cual,  sin  temor a equivocarme,  es  el  himno de esa hermosa ciudad. También la he escuchado llamar Perlaschallay.
Según los viejos ayacuchanos, este tema es muy antiguo. Pertenecería a finales del siglo XIX o principios del XX. Y el mismo Estanislao “Tani” Medina, a quien el pueblo reconoce como propietario de la canción, negó ser su autor. Dijo que la había escuchado, siendo un niño todavía. Con los años y acompañado de su arpa, “Tani” la difundió por todo el Perú, sin existir presentación artística alguna de este gran maestro, donde se tocara dicho huaino. En los desaparecidos concursos de la Fiesta de San Juan de Amancaes, en el Rímac, el buen “Tani” ganó, en 1930, con el huaino que le abriría las puertas de la difícil Lima de la época. Luego llevó la obra musical anónima al disco VE 30150 del sello Víctor, correspondiente a los discos que fueron grabados por los ganadores en ese año.<a href=”http://2.bp.blogspot.com/-

 Hay muchas versiones -algo románticas- sobre los orígenes de esta obra musical. Existen muchas interrogantes sobre ¿de cuándo data?, ¿quién la hizo?, ¿por qué motivo? o ¿dónde se hizo? Pregunté a varios músicos mayores, ya fallecidos, pero nadie tenía certeza, me contaban lo que habían escuchado.

 Las versiones más aceptables son dos. Una me la contó don Florencio Coronado, en una entrevista para Radio Nacional del Perú sostuvo que fue dedicada a la victoria de los patriotas sobre los realistas en la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Pero hay otra que históricamente tiene más solvencia. Cuentan que don Andrés Avelino Cáceres, -el héroe máximo de la Breña, personaje  infinitamente querido por las clases más humildes de los Andes-, sirvió de inspiración para este clásico andino. 

 

Cáceres tuvo dos gobiernos presidenciales (1886-1890) (1894-1895), de los que no salió bien librado La alta sociedad se encargó de que el desencanto hacia el “Brujo de los Andes” creciera como el sol andino en alborada.

El 17 de mayo de 1895, se da lugar al enfrentamiento armado decisivo, el que dejó un penoso saldo de mil peruanos muertos, entre caceristas y pierolistas. Obligando al desprestigiado Cáceres a renunciar a la Presidencia. Ocupó el Palacio de Gobierno, Nicolás de Piérola, iniciándose la República Aristocrática, como la llamara Jorge Basadre.

Derrotado, volvió a su terruño, pero no fue bien recibido. Dolido, tuvo que emprender la ruta de regreso. Dicen que cuando cruzaba los caminos de Huancavelica, un paisano ayacuchano, hizo estos versos, como si fuera el mismo “Taytacha” Cáceres, quien partió del Perú hacia Buenos Aires, donde radicaría por unos cuantos años.

LETRA DE LA CANCIÓN

Este emblemático huayno, tiene varias versiones. Aquí transcribimos una de ellas:
“Adiós pueblo de Ayacucho, Perlaschallay.
Tierra donde yo he nacido, perlaschallay.
Ciertas malas voluntades, perlaschallay.
Hacen que yo me retire, perlaschallay.

 

Pagarinsi ripuchiani Perlaschallay.
Manapita adiósnispa perlaschallay.
Causaspaycha kutimusaq perlaschallay.
Huañuspayga manañacha perlaschallay.
Adiós pueblo de Ayacucho perlaschallay.
Donde he padecido tanto, perlaschallay.
Por más lejos que me vaya, perlaschallay.
Nunca podré olvidarte, perlaschallay.”
La parte en quechua dice:
Mañana me voy/ sin despedirme de 
nadie,/ si vivo, volveré/ si muero, ya no.
Adiós pueblo de Ayacucho,/ mírame, 
ya me voy / por más lejos que me 
encuentre, nunca podré olvidarte.
perlaschallay……”
Puntuación: 4.64 / Votos: 25

4 thoughts on “ADIOS PUEBLO de AYACUCHO – Una gran canción por dos ROSTROS DEL PERÚ.

  1. DIOS PUEBLO DE AYACUCHO…PERLASCHALLAY
    Ciertas malas voluntades perlaschallay, hacen que yo me retire perlaschallay…
    Allá por los años 30 del siglo pasado, nuestra sociedad huamanguina mantenía casi intactas sus costumbres, fervor religioso y conservadurismo conventual de la tradicional Huamanga colonial. La religiosidad católica marcaba intensamente el transcurrir de la vida cotidiana, familiar e individual y las relaciones entre los diversos grupos sociales, autoridades civiles, eclesiásticas y el pueblo, de tal manera que la mayor parte de las actividades diarias estaban ligadas estrechamente con las celebraciones religiosas, la devoción y culto de los huamanguinos hacia las distintas vírgenes y santos patrones de los templos que como sabemos no son pocos, pues tenemos 33 que simbolizan la edad de Cristo.
    En Huamanga muchas eran las damas de sociedad que acudían a los templos de sus respectivas parroquias a recibir los servicios espirituales, una de ellas era Doña Rosa María Perlacios, una joven viuda, muy bella por cierto, que asistía junto a otras respetables damas de la sociedad ayacuchana, a la misa dominical de la Iglesia de Santa María Magdalena o Uray Parroquia.
    Rosa María, conocida cariñosamente como “Perlita”, era una mujer de belleza desbordante, con unos ojos de gloria, un cuerpo escultórico y una educación esmerada que llamaba la atención a todos los feligreses y asistentes a los oficios religiosos y espirituales de la parroquia.
    En ese entonces, era párroco de la iglesia de La Magdalena, Don José Medina Gálvez, huancavelicano, con grandes cualidades personales y muy dedicado a su vocación sacerdotal y era el que prestaba servicios espirituales a todos los feligreses asistentes a su parroquia a la que acudían regularmente en busca de consejos espirituales, paz y bendición.
    Doña Rosa María hizo cotidiana su visita a la parroquia, al principio para recibir ayuda espiritual, pero luego ya por otros asuntos, su asistencia era tan frecuente al templo que el párroco Medina no resistió al encanto e insinuante sensualidad de la “Perlita” por lo que cayó rendido a los pies de la bella viuda quien a su vez retribuyó con su encanto y seducción a los requerimientos del cura.
    Este amor clandestino, pronto se hizo público, y el pecado fue condenado por los parroquianos quienes exigieron de inmediato la expulsión del párroco pecador.
    Las autoridades eclesiásticas juzgaron y sancionaron al cura Medina con el exilio de Ayacucho hacia la lejana parroquia de Julcamarca.
    Don José Medina Gálvez, el cura pecador, marchó con el corazón destrozado hacia su nuevo destino, en su primer descanso en el pueblo de Huanta, se entregó al licor con una lastimera congoja, creyendo encontrar un poco de sosiego en éste.
    Entre libaciones y tristezas, con el corazón desgarrado y el alma desesperada, inició el cura una especie de loa de amor, condenando las malas voluntades de los pobladores ayacuchanos; junto a su guitarra se inspiró en las letras y melodía de este dramático huayno, marcando así su protesta en los arpegios de su inspirado amor herido.
    Adiós pueblo de Ayacucho,
    Perlaschallay (mi perlita),
    Donde he padecido tanto, perlaschallay
    Esas malas voluntades, perlaschallay;
    Hacen que yo me retire, perlaschallay;
    Kawsaspaqa kutimusaq, perlaschallay,
    (Si todavía vivo volveré, mi perlita)
    Wañuspaqa manañacha, perlaschallay
    Y, si muero, ya no, mi perlita.
    A través del tiempo, “Adiós Pueblo de Ayacucho”, se ha convertido en una especie de himno, que simboliza la música mestiza de nuestro pueblo, enriquecida en versos que en la actualidad nos permiten repasar diversos momentos transcurridos en la historia de Ayacucho, porque cada verso, añadido o modificado a los iniciales creados y cantados por el cura Medina, testifican acontecimientos que muestran la evolución del proceso social de Huamanga.

  2. Al césar lo que es del Cesar, tany medina hizo popular a este tema “ADIÓS pueblo de ayacucho”, pero como el mismo en alguna oportunidad lo dejo en claro, no es su autor. investigando he dado con el autor que no es otro que el ayacuchano “Santos quispe ochante”, a este hombre al que sus amigos le robaron un cuaderno el cual contenía muchos temas musicales y se repartieron entre ellos, ASÍ es el ser humano cuando es incapaz de crear, lo toma por la mala aplastando al verdadero genio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *