Archivo de la categoría: Benditas Almas del Purgatorio

Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.
La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. (1030 – 1031: Catecismo de la Iglesia Católica).
Es importante rezar por las Benditas Almas del Purgatorio para que puedan acortar su purificación y llegar pronto al Cielo y estar en presencia de Dios. Con tus oraciones y el ofrecimiento de la Santa Misa por ellas, tú puedes ayudarlas.

Oremos por las Benditas Almas del Purgatorio

OREMOS POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

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El purgatorio es la última de las misericordias de Dios.

Hoy en día muchos católicos creen y afirman que cuando un familiar fallece ya Dios lo tiene en el Cielo y lo peor es que lo comentan a los más pequeños de la casa quienes crecen creyendo que cuando alguien fallece Dios lo recibe en el Cielo inmediatamente.

Esto es cierto, pero ha sucedido en escasos casos conocidos que Dios ha mostrado la Gloria de alguna persona fallecida a quienes le conocieron en vida; la realidad es que cuando alguien fallece su alma va directamente a la presencia de Dios para su Juicio Personal, donde verá sus obras y Dios decidirá si merece el Cielo o el Infierno.

En la gran mayoría de los casos, Dios les concede la última de sus misericordias otorgándoles el Purgatorio para que sean merecedores del Cielo.

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Las Benditas Almas que están en el Purgatorio, sufren mucho por su lejanía de Dios y porque los tormentos que pasan en el Purgatorio son terriblemente dolorosos, además de que en el Purgatorio también ven las consecuencias de sus pecados en la tierra que repercuten en la vida de sus familiares y amistades aún vivos a causa de su mal ejemplo; sin embargo, interceden en el Purgatorio por nosotros ante Dios y estarán eternamente agradecidas a Dios cuando lleguen al Cielo Eterno.

Ante esta realidad los católicos nos hemos convertido en ociosos espirituales ya que no rezamos por nuestros familiares difuntos ni ofrecemos la Santa Misa por ellos, en algunos casos, ofrecen la Santa Misa por ellos cuando fallecen y luego una vez al año, cuando en realidad eso es de poca ayuda para que salgan pronto del Purgatorio.

Necesitan nuestras oraciones diarias y que ofrezcamos la Santa Misa por ellas de manera muy frecuente ya que eso les brinda alivio en su sufrimiento.

Erradiquemos este grave error de nuestras familias y no cometamos el error de difundirlo, inculquemos a nuestros familiares a rezar a diario por las Benditas Almas del Purgatorio, no solo por las conocidas sino por todas ellas y estaremos ayudando a muchas personas a hacer una gran Obra de Misericordia.

Que Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Video de la Conferencia pronunciada por el Padre Jorge Loring (+) a los Socios del Apostolado de la Oración de Cádiz CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS

El Padre Jorge Loring entregó su alma a Dios el 25 de diciembre del 2013, el día de la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor, fecha especial que fue un regalo de Dios para un buen sacerdote que nos ha dejado un legado muy grande.

Su libro PARA SALVARTE tiene miles de copias vendidas y ha sacado del ateísmo a muchos de sus lectores.

Ora por Nosotros Padre Loring.

Te recomendamos otras formas de ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio, una antigua devoción carmelita muy sencilla de realizar llamada CIEN RÉQUIEM en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio, el VOTO DE ÁNIMAS y el artículo CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS

 

El Voto de Ánimas: el Acto Heróico de Caridad

 

El Voto de Ánimas: el Acto Heróico de Caridad

Hay una cosa que se llama « El voto de ánimas» que lo llaman «acto heroico de caridad». Yo, sinceramente, pienso que de heroicidad nada.

¿En qué consiste el voto de ánimas? No es voto, se llama así, pero no obliga bajo pecado. Y puede uno rectificarlo cuando quiera. Pero se llama «voto de ánimas».

Qué significa el voto de ánimas? Significa que yo renuncio a todos los méritos renunciables, porque hay méritos que son irrenunciables. En mis buenas obras, yo tengo méritos que son intransferibles. Pero hay otros méritos que yo puedo renunciar. Pues yo renuncio a todos los méritos que yo pueda renunciar, y los pongo en manos del Señor y de la Santísima Virgen, para que ellos los distribuyan entre las almas del purgatorio más necesitadas. Que ellos distribuyan como quieran los méritos míos.

Se llama «acto heroico de caridad» por lo que yo renuncio en favor de las almas del purgatorio.

Pero yo digo: esto de heroico nada.

Porque si dice Cristo: «Los misericordiosos alcanzarán misericordia», y si por hacer yo este acto de misericordia, después voy a tener la misericordia de Dios para conmigo, ¿qué más quiero? Soy yo el que salgo ganando, haciendo un acto de misericordia. Porque Dios después tendrá misericordia conmigo.

Si yo renuncio a ese tesoro espiritual mío, que he ganado con mis buenas obras, si con esa pequeña renuncia de mis pobres obras, logro ayudar a tantas almas que suban a la gloria, y después se interesan por mí, decidme si no es fenomenal tener en el cielo ese ejército de amigos míos, que saben que yo les ayudé a entrar en la gloria.

Lo que se van a preocupar por mí.

Por eso decía el Padre Eduardo Fernández Regatillo, S.I., que era un teólogo de gran notoriedad: «Muchas personas de gran categoría espiritual y teológica, han hecho el voto de ánimas».

Basta que un día en la Santa Misa se haga este ofrecimiento: «Señor, te ofrezco todo lo que yo pueda renunciar, en beneficio de las almas del purgatorio». ¡Los misericordiosos alcanzarán misericordia!

A ver si os animáis a ayudar a los moribundos y a las almas del purgatorio. Que vosotros saldréis ganando. Y ellos también.

Muchas gracias.

EL PADRE JORGE LORING S.I.

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El Padre Jorge Loring entregó su alma a Dios el 25 de diciembre del 2013, el día de la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor, fecha especial que fue un regalo de Dios para un buen sacerdote que nos ha dejado un legado muy grande.

Su libro PARA SALVARTE tiene miles de copias vendidas y ha sacado del ateísmo a muchos de sus lectores.

Ora por Nosotros Padre Loring.

Existen muchas maneras de ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio, pues hay muchas por las que nadie reza, ya sea porque en su vida no dejaron en sus familiares la semilla de la fe y sus familiares no saben que está en el Purgatorio sufriendo penas y necesita de sus oraciones y de la Santa Misa para llegar al Cielo, o ya sea porque muchas personas no creen en el purgatorio o como muchos católicos creen falsamente que “cuando alguien fallece ya está con Dios” como dicen muchos sacerdotes en las misas de difuntos.

Una cosa es que cuando uno fallece inmediatamente está “en presencia de Dios en su juicio personal” y otra es estar en la Gloria del Cielo, lo cual es muy difícil alcanzar inmediatamente después de la muerte.

padre pio de pietrelcina tres dias de purgatorio frente al sagrario krouillong comunion en la mano

Reflexionemos que el Santo Padre Pío -por revelación divina a un alma privilegiada- pasó tres días de purgatorio frente al Sagrario, en reparación de todas las irreverencias que se habían cometido en el lugar Santo de Dios, a causa de su presencia atendiendo la gente. ¿Se imaginan? Si este hombre santo tuvo tres días de purgatorio ¿qué nos espera a nosotros?

En el Purgatorio hay muchas clases de sufrimiento, pero el mayor es no poder estar en presencia de Dios.

“Hay personas que cada día rezan el rosario delante del Sagrario y que cada día comulgan, pues bien, si tienen la intención de sacar un alma del Purgatorio eso es lo único que basta para ganar una Indulgencia Plenaria y con ella sacar un alma del Purgatorio cada día” – Padre Jorge Loring

¿Cómo ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio?

Ganando una indulgencia plenaria puedes sacar un alma del purgatorio al día. La indulgencia plenaria no es para ti directamente, es para sacar un alma del purgatorio. Es un acto de caridad de tu parte, que Dios no dejará sin compensarte.

Solo es requisito hacer la obra que te concede la indulgencia plenaria, recibir la comunión y tener la intención de sacar un alma del purgatorio.

Cualquiera de estas cuatro cosas tiene INDULGENCIA PLENARIA cada día:

  1. Rezar el SANTO ROSARIO en común o delante del Sagrario;
  2. Media hora de oración delante del Santísimo;
  3. Media hora de lectura de Biblia; y
  4. Hacer el VIA CRUCIS

Y haciendo cualquiera de estas cuatro cosas recibiendo la comunión en la Santa Misa y con la intención de ganar la Indulgencia Plenaria para sacar un alma del Purgatorio, lo logras. Sacas un alma del Purgatorio.

Es fácil, es simple. Y muchos hacemos estas cosas a diario, pero no las ofrecemos por las almas del purgatorio.

Otra manera de ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio es una antigua devoción carmelita muy sencilla de realizar llamada CIEN RÉQUIEM en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio.

El SANTO ESCAPULARIO es otra manera de acortar el Purgatorio. Si tú lo llevas contigo al momento de fallecer, la Santísima Virgen te promete que el primer sábado después de tu muerte saldrás del Purgatorio. Solo debes llevarlo al cuello al momento de fallecer.

Mañana tú podrías estar en el Purgatorio necesitando la oración de alguien. Recuerda hacer a otros como te gustarían que hagan por ti.

Que Dios les conceda las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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¿Cómo ayudar a los Difuntos?

¿Cómo ayudar a los Difuntos?

 

Para ayudar a los difuntos la Iglesia tiene el tesoro de las indulgencias.

Es un tesoro espiritual que tiene la Iglesia.

A mí me da pena cuando veo católicos que menosprecian las indulgencias. Prescinden de las indulgencias. Como si no existieran. Es despreciar un capitalazo espiritual.

Yo digo una cosa: si la Iglesia legisla sobre las indulgencias, es porque son una realidad. La Iglesia no nos va a engañar. Cuando la Iglesia dispone, reforma y aplica las indulgencias, es porque esto es una realidad.

No vamos a pensar que la Iglesia nos está engañando, y nos habla de una cosa que es pura imaginación. Y la Iglesia legisla sobre las indulgencias.

Acaba de hacer una reforma de las indulgencias. En esta reforma de las indulgencias que ha hecho la Iglesia, ha quitado aquello que decíamos antes:
«Trescientos días de indulgencia», «Siete años de indulgencia». Aquello lo ha quitado porque se prestaba a confusiones. La gente se creía que esos trescientos días eran trescientos días de purgatorio. Realmente no era eso.
Era otra cosa más complicada. Prescindo. No digo lo que había antes, que lo han reformado, sino lo que hay ahora.

padre jorge loring para salvarte krouillong comunion en la mano

Hoy la Iglesia ha dejado dos tipos de indulgencia: INDULGENCIA PARCIAL e INDULGENCIA PLENARIA. Y nada más.

¿Qué es Indulgencia Parcial?

Lo voy a explicar de modo que me entendáis, no con las palabras teológicas y técnicas.

Indulgencia parcial significa que la Iglesia me duplica mi mérito. Lo multiplica por dos. Si yo doy un beso a una medalla, ese beso vale según mi fervor. Si yo doy un beso muy frío, vale mucho menos que si doy un beso fervoroso. Entonces el valor de mi beso a la medalla, a la estampa, al crucifijo, a la Virgen, el valor de mi beso en orden a la vida eterna, depende de mi fervor. Si este objeto está indulgenciado con indulgencia parcial, se merece el doble. El fervor que yo pongo, se multiplica por dos.

Ésa es la indulgencia parcial.

¿Y qué es Indulgencia Plenaria?

lndulgencia plenaria es que suprime el purgatorio. Si la gana un moribundo no pasa por el purgatorio. Si la aplicamos a uno que está en el purgatorio, sale del purgatorio.

Primero, hay que decirlo, porque no todo el mundo lo sabe, el purgatorio es dogma de fe. La existencia del purgatorio es dogma de fe. La gente se cree que el purgatorio es lo mismo que el limbo. ¡No señor! El limbo no es dogma de fe y el purgatorio, sí. Está definido en los Concilios de Lyón y de Florencia.

San Pablo habla de que podemos ayudar a los difuntos. Pues si podemos ayudar a los difuntos, es a los del purgatorio. Los que están en el cielo, no necesitan ayuda. Y a los que están en el infierno, no les sirve de nada.
Por lo tanto, si podemos ayudar a los difuntos, es a los que están en el purgatorio.

El Purgatorio es Dogma de Fe.

El alma que está en el purgatorio, sufre mucho; pero no le sirve a sí misma. No puede merecer para sí. El tiempo de mérito es la Tierra. En la vida terrena podemos merecer, para bien o para mal. Pero una vez que se acaba la vida, con la muerte, ya no se merece más. En el purgatorio, no se puede merecer. Pero nosotros podemos merecer para ellos. Les podemos aplicar una indulgencia plenaria.

¿Qué significa que yo gane para ellos una indulgencia plenaria?

Que la saco del purgatorio.

Voy a explicar esto un poco más, en plan popular. Me gusta siempre buscar ejemplos que se entiendan.

¿Qué es eso de la indulgencia plenaria? Con la indulgencia plenaria se te quitan las cicatrices que dejaron en tu alma los pecados cometidos. Tú cometes un pecado mortal, y es una herida mortal. Esa herida mata tu alma.
Si no te arrepientes, te condenas.

Si te confiesas del pecado mortal, y se te cura la herida, ya no te condenas.

Te han cerrado la herida, te han curado la herida; pero te han dejado una cicatriz. Los pecados perdonados dejan cicatrices, y de esas cicatrices te purificas en el purgatorio, antes de entrar en el cielo; porque en el cielo no puedes entrar con el rostro lleno de cicatrices. En el cielo hay que entrar presentable.

Os voy a contar una anécdota.
Conozco yo a una señora, muy elegante. Tuvo un accidente de coche y se hizo una tremenda cicatriz en la cara, que la afeaba enormemente. Y yo no sé qué tratamiento de belleza, qué masaje eléctrico, yo no sé cómo se las arregló, que hoy no tiene cicatriz. Yo, porque lo sé, veo la cicatriz. Pero sólo le queda una leve línea. Se ha sometido a un tratamiento de belleza, y le han quitado la cicatriz. Y ahora ha recuperado la belleza que tenía antes.

Eso es el purgatorio: un tratamiento de belleza para el alma. Ese alma que está llena de cicatrices por todos los pecados mortales perdonados, pero que han dejado cicatrices. En el purgatorio, se purifican las cicatrices, se limpian las cicatrices, desaparecen las cicatrices. Y ya puedes entrar en el cielo presentable, que es cómo hay que entrar en el cielo.

Pues esta indulgencia plenaria, yo la puedo ganar o para mí, o para otro.

¿La puedo ganar para mí? Sí señor. Pero hay un problema. Para que yo gane una indulgencia plenaria para mí, tengo que tener total aborrecimiento de todo desorden. Porque si yo tengo un afecto desordenado, ya estoy mereciendo el purgatorio. Quizás, no infierno; pero por lo menos purgatorio. Porque tengo un afecto desordenado. Si yo tengo un afecto desordenado, no gano la indulgencia plenaria para mí.

Pero si yo aplico a otro una indulgencia plenaria, no importa que yo tenga un afecto desordenado. Si yo tengo un afecto desordenado, ya lo pagaré en el purgatorio. Pero, ¿qué culpa tiene el otro? Yo puedo ganar una indulgencia plenaria y aplicársela a otro. Es mucho más fácil ganar la indulgencia plenaria para otro, que para uno mismo. Para uno mismo es mucho más difícil.

Pero para otro, facilísimo. Basta con hacer la obra indulgenciada y poner las condiciones.

En la reforma de indulgencias han quitado las indulgencias plenarias diarias, que había muchas, y han dejado cuatro. Nada más que cuatro. Que son: rezar el rosario en común o delante del Sagrario; media hora de oración delante del Santísimo; media hora de lectura de Biblia; y hacer el Vía-Crucis. Cualquiera de estas cuatro cosas tiene indulgencia plenaria cada día.

Una de las reformas es que sólo se puede ganar una indulgencia plenaria al día. Antes había las «Toties quoties» como la Porciúncula: que podías ganar un montón de indulgencias plenarias en un día. Ahora no. La Iglesia ha decidido dejar una sola plenaria al día.

El Vía-Crucis, que es lo que yo hago todos los días, es rapidísimo de hacer. Yo no sé si tardo cinco minutos. No tardo más. En el Vía-Crucis no hay que pararse en las catorce estaciones. Ni rezar una cosa en cada estación. Basta recorrer las estaciones pensando en la Pasión. Y en una capilla pequeña, como la que tenemos los jesuitas en nuestras casas, la capilla la recorro en cinco minutos. En cinco minutos recorro, meditando en la Pasión, las estaciones del Vía-Crucis. Muy sencillo. Y gano la indulgencia plenaria.

Hacer la obra indulgenciada y después, ¿qué condiciones? Pues hay que confesar los ocho días antes o los ocho días después. Si confieso cada quince días, vale. Una comunión por cada indulgencia plenaria. Si comulgo todos los días, vale. Hay que rezar algo por el Papa. Un padrenuestro por las intenciones del Papa, que lo rezamos siempre, después del rosario o después del Vía-Crucis.

Fijaos que las condiciones no pueden ser más sencillas. Si yo todos los días hago un acto que tenga indulgencia plenaria, yo puedo sacar un alma del purgatorio cada día. Fijaos si esto no es fenomenal. Basta que me preocupe de rezar el rosario delante del Santísimo o en común; media hora de oración delante del Santísimo, que lo hacen montones de personas; leer la Biblia durante media hora o el Vía-Crucis. Con que te preocupes un poquitín, puedes sacar del purgatorio un alma al día.

Fijaos si esto no es una obra de caridad impresionante. Y después lo que significa tener en el cielo ese ejército de amigos que saben que tú los sacaste del purgatorio. Fíjate cómo estarán pidiendo a Dios por tus necesidades.

Esto que digo, de preocuparse de las almas del purgatorio, me parece interesantísimo, por lo que tiene de caridad. Podemos aplicarla a un ser querido; pero también podemos dejarla en manos de Dios y de la Virgen para que las apliquen a las almas más necesitadas del purgatorio.

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Hay una cosa que se llama « El voto de ánimas» que lo llaman «acto heroico de caridad». Yo, sinceramente, pienso que de heroicidad nada.

¿En qué consiste el voto de ánimas? No es voto, se llama así, pero no obliga bajo pecado. Y puede uno rectificarlo cuando quiera. Pero se llama «voto de ánimas». ¿Qué significa el voto de ánimas? Significa que yo renuncio a todos los méritos renunciables, porque hay méritos que son irrenunciables. En mis buenas obras, yo tengo méritos que son intransferibles. Pero hay otros méritos que yo puedo renunciar. Pues yo renuncio a todos los méritos que yo pueda renunciar, y los pongo en manos del Señor y de la Virgen, para que ellos los distribuyan entre las almas del purgatorio más necesitadas. Que ellos distribuyan como quieran los méritos míos.

Se llama «acto heroico de caridad», por lo que yo renuncio en favor de las almas del purgatorio.

Pero yo digo: esto de heroico nada.

Porque si dice Cristo: «Los misericordiosos alcanzarán misericordia», y si por hacer yo este acto de misericordia, después voy a tener la misericordia de Dios para conmigo, ¿qué más quiero? Soy yo el que salgo ganando, haciendo un acto de misericordia. Porque Dios después tendrá misericordia conmigo.

Si yo renuncio a ese tesoro espiritual mío, que he ganado con mis buenas obras, si con esa pequeña renuncia de mis pobres obras, logro ayudar a tantas almas que suban a la gloria, y después se interesan por mí, decidme si no es fenomenal tener en el cielo ese ejército de amigos míos, que saben que yo les ayudé a entrar en la gloria.

Lo que se van a preocupar por mí.

Por eso decía el Padre Eduardo Fernández Regatillo, S.I., que era un teólogo de gran notoriedad: «Muchas personas de gran categoría espiritual y teológica, han hecho el voto de ánimas».

Basta que un día en la misa se haga este ofrecimiento: «Señor, te ofrezco todo lo que yo pueda renunciar, en beneficio de las almas del purgatorio».

¡Los misericordiosos alcanzarán misericordia!

A ver si os animáis a ayudar a los moribundos y a las almas del purgatorio. Que vosotros saldréis ganando. Y ellos también.

Muchas gracias.

EL PADRE JORGE LORING S.I.

Video de la Conferencia pronunciada a los Socios del Apostolado de la Oración de Cádiz CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS

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El Padre Jorge Loring entregó su alma a Dios el 25 de diciembre del 2013, el día de la Fiesta de la Natividad de Nuestro Señor, fecha especial que fue un regalo de Dios para un buen sacerdote que nos ha dejado un legado muy grande.

Su libro PARA SALVARTE tiene miles de copias vendidas y ha sacado del ateísmo a muchos de sus lectores.

Ora por Nosotros Padre Loring.

Aqui hay otra manera de ayudar a las Benditas Almas del Purgatorio, una antigua devoción carmelita muy sencilla de realizar llamada CIEN RÉQUIEM en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio.

Que Dios les conceda las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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