Archivo de la categoría: Nuestra Señora de Fátima

En Fátima, en el año de 1916, la Santísima Virgen se apareció a tres pastorcitos: Lucía, de nueve años, Francisco, de ocho y Jacinta, de seis años en el valle de Cova de Iria, en Portugal.
La Santísima Virgen nos pide en Fátima oración, reparación y penitencia, mientras que el Ángel de Portugal enseña a los niños esta oración de reparación “Dios mío yo creo, te adoro, te espero y te amo, y te pido perdón por aquellos que no creen, no te adoran, no te esperan y no te aman.”

Los Sucesos Más Extraordinarios en las Apariciones de Fátima y Akita fueron un 13 de Octubre

LOS SUCESOS MÁS EXTRAORDINARIOS EN LAS APARICIONES DE FÁTIMA Y AKITA FUERON UN 13 DE OCTUBRE

El 13 de octubre es una fecha mariana muy especial para las apariciones de la Virgen María. En 1917 se produce la última aparición de Fátima donde los presentes pueden ver la danza del sol.

Y en 1973 se produce la última aparición en Akita Japón, en que María habla de la hermana Agnes de los castigos sobre la humanidad y la infiltración del maligno en la Iglesia.

Estas son los hechos marianos mas importantes que se produjeron un 13 de octubre, pero se han dado muchos mas.

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ULTIMA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE FÁTIMA

El 13 de octubre es una fecha clave en la aparición de la Virgen, que en Cava da Iría, Portugal, se les había aparecido a 3 niños pastorcitos, analfabetos, en mayo de 1917 por primera vez.
El 13 de octubre de 1917 se les aparece la Virgen por última vez y los 70.000 concurrentes ven la “danza del sol”.

El 13 de octubre de 1921 se permite por primera vez celebrar la Santa Misa en el lugar. Y el 13 de octubre de 1930 el obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima.

Un mes antes, el 13 de septiembre, en la 5ª aparición, la Virgen María les pidió a los videntes que regresaran el 13 de octubre y les prometió que iba a hacer un milagro para que “todos crean”.

El 13 de septiembre se llegaron a reunir unas 25.000 personas. Rezaron los pastorcitos el rosario, tras lo cual se repitió el relámpago y tras él la aparición de la Virgen que comenzó a dialogar con Lucía:

– Quiero que vengáis aquí el día 13 de octubre y que continuéis rezando el rosario todos los días para alcanzar el fin de la guerra. El último día vendrá también San José con el Niño Jesús para dar la paz al mundo y Nuestro Señor para bendecir al pueblo.

Lucía le transmite los pedidos de curación de algunos enfermos, que Ella recibe satisfactoriamente. Y prosigue la conversación:
– ¡Haga un milagro para que toda la gente crea que Ud. se nos aparece!.
– Sí, en octubre haré un milagro para que todos crean.

Y la Virgen añadió:
– Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda; llevadla sólo durante el día.

LA 6ª Y ULTIMA APARICIÓN

Durante la noche del 12 al 13 de octubre había llovido toda la noche, empapando el suelo y a los miles de peregrinos que viajaban a Fátima de todas partes. A pie, por carro y carrozas venían, entrando a la zona de Cova por el camino de Fátima – Leiria, que hoy en día todavía pasa frente a la gran plaza de la Basílica. De ahí bajaban hacia el lugar de las apariciones.

Hoy en día en el sitio está la capillita moderna de vidrio, encerrando la primera que se construyó y la estatua de Nuestra Señora del Rosario de Fátima donde estaba el encino.

En cuanto a lo niños, lograron llegar a Cova entre las adulaciones y el escepticismo que los había perseguido desde mayo. Cuando llegaron encontraron críticos que los cuestionaban su veracidad y la puntualidad de la Señora, quien había prometido llegar al medio día. Ya habían pasado las doce según la hora oficial del país. Sin embargo cuando el sol había llegado a su apogeo la Señora se apareció como había dicho.

– ¿Qué quieres de mi?
– Quiero que se construya una capilla aquí en mi honor. Quiero que continúen diciendo el Rosario todos los días. La guerra pronto terminará, y los soldados regresarán a sus hogares.
– Si, Si
– ¿Me dirás tu nombre?
– Yo soy la Señora del Rosario
– Tengo muchas peticiones de muchas personas. ¿Se las concederás?
– Algunas serán concedidas, y otras las debo negar. Las personas deben rehacer sus vidas y pedir perdón por sus pecados. ¡No deben de ofender más a nuestro Señor, ya es ofendido demasiado!
– ¿Y eso es todo lo que tienes que pedir?
– No hay nada más

Mientras la Señora del Rosario se eleva hacia el este ella tornó las palmas de sus manos hacia el cielo oscuro. Aunque la lluvia había cedido, nubes oscuras continuaban a oscurecer el sol, que de repente se escapa entre ellos y se ve como un suave disco de plata.

“¡Miren el sol!”

En este momento dos distintas apariciones pudieron ser vistas, el fenómeno del sol presenciado por los 70,000 espectadores y aquella que fue vista sólo por los niños. Lucía describe esta aparición en su diario.

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LO QUE VIERON LOS VIDENTES

“Después que la Virgen se desapareció en la inmensa distancia del firmamento, vimos San José y al Niño Jesús que parecían estar bendiciendo el mundo, ya que hacían la señal de la cruz con sus manos. Un poco después cuando esta aparición terminó vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, me parece que era lo Dolorosa. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo al igual que lo había hecho San José. Esta aparición también desapareció y vi a Nuestra Señora una vez más, parecida a nuestra Señora del Carmen”. (Sólo Lucia vio la última aparición, anticipando su entrada al Carmelo unos años después).

Estas serían las últimas apariciones en Fátima para Jacinta y Francisco. Sin embargo a Lucía nuestra Señora se la apareció una séptima vez en 1920, como lo había prometido la Señora el mes de mayo. Esta vez Lucía estaba en oración en la Cova antes de dejar Fátima para ir a un internado de niñas. La Señora vino para alentarla a que se dedicara enteramente a Dios.

Mientras los niños veían las diversas apariciones de Jesús, María y San José, la multitud presenció un prodigio diferente, el ahora conocido como el famoso milagro del sol.

Desde el camino, donde estaban estacionados los vehículos donde cientos de personas se habían quedado ya que no querían vencer el lodo, uno podía ver la gran multitud volverse hacia el sol, que parecía sin nubes y estaba en su apogeo.

Parecía una placa de pura plata y se podía mirar fijamente sin incomodar. Pudo haber sido un eclipse que sucedía en ese momento. Pero en ese mismo momento se produjo un gran grito, y uno podía escuchar a los espectadores más cercanos gritas: ¡un milagro! ¡un milagro!

Ante el asombro reflejado en los ojos de los espectadores, cuya semblanza era bíblica ya que todos tenían la cabeza descubierta, y que buscaban ansiosamente algo en el cielo, el sol temblaba, hizo ciertos movimientos repentinos fuera de las leyes cósmicas, el sol “danzaba” de acuerdo a las expresiones típicas de la gente.

Había un viejecito parado en las escaleras de un ómnibus con su rostro volteado hacía el sol que recitaba el credo en alta voz. Pregunté quien era y me dijeron que era el señor Joao da Cunha Vasconcelos. Lo vi después dirigiéndose a los que estaban a su alrededor con sus sombreros puestos y les imploró vehementemente que se descubrieran sus cabezas ante tan extraordinario milagro.

La gente se preguntaban los unos a los otros lo que habían visto. La gran mayoría admitió ver el sol danzando y temblando, otros afirmaban que habían visto el rostro de la Virgen Santísima. Otros juraron que vieron el sol girar como una rueda que se acercaba a la tierra como si fuera a quemarla con sus rayos. Algunos dijeron haber visto cambios de colores sucesivamente.

milagro del sol en fatima 1917 krouillng comunion en la mano es sacrilegio

A la una en punto de la tarde, mediodía solar, la lluvia cesó, el cielo de color gris nacarado iluminaba la vasta región árida con una extraña luz. El sol tenía como un velo de gasa transparente que hacía fácil el mirarlo fijamente. El tono grisáceo madre perla que se tornó en una lámina de plata que se rompió cuando las nubes se abrían y el sol de plata envuelto en el mismo velo de luz gris, se vio girar y moverse en el circulo de las nubes abiertas. De todas las bocas se escuchó un gemido y las personas cayeron de rodillas sobre el suelo fangoso.

La luz se tornó en un azul precioso, como si atravesara el vitral de una catedral y esparció sus rayos sobre las personas que estaban de rodillas con los brazos extendidos. El azul desapareció lentamente y luego la luz pareció traspasar un cristal amarillo. La luz amarilla tiñó los pañuelos blancos, las faldas oscuras de las mujeres. Lo mismo sucedió en los árboles, las piedras y en la sierra. La gente lloraba y oraba con la cabeza descubierta ante la presencia del milagro que habían esperado. Los segundos parecían como horas, así de intensos eran.

RELATO DE MANUEL MARTO (PADRE DE JACINTA Y FRANCISCO)

Podíamos mirar con facilidad el sol, que por alguna razón no nos cegaba. Parecía titilar primero en un sentido y luego en otro. Sus rayos se esparcían en muchas direcciones y pintaban todas las cosas en diferentes colores, los árboles, la gente el aire y la tierra. Pero lo más extraordinario para mí era que el sol no lastimaba nuestros ojos.

Todo estaba tranquilo y en silencio y todos miraban hacia arriba. De pronto pareció que el sol dejó de girar. Luego comenzó a moverse y a danzar en el cielo, hasta que parecía desprenderse de su lugar y caer sobre nosotros. Fue un momento terrible.

RELATO DE MARÍA CAPELINHA (UNA DE LAS PRIMERAS CREYENTES)

Se transformó todo de diferentes colores, amarillo, azul y blanco, entonces se sacudió y tembló, parecía una rueda de fuego que caía sobre la gente. Empezaron a gritar “¡nos va ha matar a todos!”, otros clamaron a nuestro Señor para que los salvara, ellos recitaban el acto de contrición. Una mujer comenzó a confesar sus pecados en voz alta, diciendo que había hecho esto y aquello.

Cuando al fin el sol dejó de saltar y de moverse todos respiramos aliviados. Aun estabamos vivos y el milagro predicho por los niños fue visto por todos.

RELATO DE UN PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE COIMBRA

Relación de los hechos que ofreció el doctor José Pröença de Almeida Garret, profesor de la Universidad de Coimbra y testigo ocular del prodigio solar de Fátima.

foto origina danza del sol fatima 13 octubre 1917 krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Estaba a un poco más de cien metros de unos postes levantados que sostenían una cruz rústica. Veía perfectamente, alrededor de este arco, el ancho círculo de la multitud, que con sus paraguas abiertos parecía un vasto campo de corazas. Poco después de la una llegaron a este lugar los niños, a quienes (según ellos aseguran) la Virgen les indicó el lugar, el día y la hora de la aparición.

Sería la una y media cuando se levantó, en el preciso lugar que ocupaban los niños, una columna de humo fino, tenue y azulado, que subió recto hasta unos dos metros, tal vez, por encima de las cabezas y se desvaneció a esta altura. Este fenómeno, perfectamente visible a simple vista, duró algunos segundos (…). El humo se disipó bruscamente, y, al cabo de cierto tiempo, volvió a producirse por segunda y por tercera vez.

…el sol había traspasado la densa capa de nubes que le tenían oculto para brillar clara e intensamente. Me volví hacia este imán que atraía todas las miradas y le pude ver parecido a un disco de bordes nítidos y vivo en el centro, luminoso y brillante, pero sin que dañase a la vista (…). No se parecía en nada a la luna en una noche transparente y clara, pues se le veía y se le sentía como a un astro vivo. No era esférico, como la luna; tampoco tenía su tonalidad ni sus claroscuros. Parecía un disco plano y pulimentado, tallado en el nácar de una concha. Esto no es una comparación trivial de poesía barata. Mis ojos así lo vieron.

La bóveda celeste estaba teñida de tenues cirrus, con anchos espacios azules aquí y acullá; pero el sol se destaco muchas veces en el cielo despejado. Las nubes, que se deslizaban tranquilas de este a oeste no amortiguaban la luz del sol (la cual no dañaba a la vista)…

Es maravilloso que durante un tan largo espacio de tiempo se haya podido contemplar aquel astro, foco de luz y centro de calor, sin que perjudicase la vista y sin un deslumbramiento que cegase la retina.

Este disco nacarado tenía el vértigo del movimiento, el cual no consistía solamente en el centelleo de un astro en plena vida, sino que giraba realmente sobre sí mismo a una velocidad impetuosa. De nuevo se oyó un clamoreo, como un potente grito de angustia de todo ese pueblo. Conservando la velocidad de su rotación, el sol se desprende del firmamento y, rojo como la sangre, avanza sobre la tierra, amenazando aplastarnos bajo el peso de su inmensa masa ígnea. Fueron unos segundos de terrorífica impresión.

Durante el fenómeno solar que acabo de describir detalladamente, hubo en la atmósfera coloraciones impresionantes (…). Temiendo una afección en la retina -hipótesis poco probable, pues en tal caso no hubiera visto las cosas de color violeta-, cerré los párpados y los mantuve tapados con mis manos para interceptar la luz. Me volví y, abriendo de nuevo los ojos, observé que, como antes, el paisaje y la atmósfera seguían siempre con el mismo color violeta. La impresión que se tenia no era la de un eclipse. Yo he visto un eclipse total de sol en Viseu (…). Todas las personas parecían estar enfermas, afectadas de ictericia. Me sonreía al verlas tan feas y con tan mala cara. Oí que otros también se reían. Mi mano tenía el mismo color amarillo.

Observé todos estos fenómenos que acabo de citar y describir tranquila y serenamente, sin ninguna emoción ni sobresalto. A otros incumbe explicarlos o interpretarlos.

OTROS TESTIMONIOS

Yo estaba mirando hacia el lugar de las apariciones, esperando serena y fríamente que algo sucediera, y con una curiosidad en descenso por que había pasado mucho tiempo sin que sucediera nada que me llamara la atención, entonces escuche miles de voces gritar y vi que la multitud de pronto se volteó hacia el lado contrario, sus espaldas en contra del sitio donde yo tenía dirigida mi atención y miré al cielo del lado opuesto.

La hora legal era cerca de las 2 de la tarde, alrededor del medio día solar. EL sol unos momentos antes había aparecido entre unas nubes, las cuales lo ocultaban y brillaba clara e intensamente. Yo me volví hacia el magneto que parecía atraer todas las miradas y lo vi como un disco con un aro claramente marcado, luminoso y resplandeciente, pero que no hacía daño a los ojos.

No estoy de acuerdo con la comparación que escuchado han hecho en Fátima y la de un pesado disco plateado. Era un color más claro rico y resplandeciente que tenía algo del brillo de una perla. No se parecía en nada a la luna en una noche clara porque al uno verlo y sentirlo parecía un cuerpo vivo. No era una esfera como la luna ni tenía el mismo color o matiz. Perecía como una rueda de cristal hecha de la madre de todas las perlas. No se podía confundir con el sol visto a través de la neblina (por que no había neblina en ese momento), porque no era opaco, difuso ni cubieroa con un velo. En Fátima daba luz y calor y aparentaba un claro cofre con un arco bien difundido.

La danza del sol duró unos 15 minutos y mientras tanto, unos lloraban, otros gritaban de admiración o terror, muchos se arrodillaban y pedían perdón a Dios y a la Virgen. Al finalizar el milagro, la gente pudo comprobar que sus ropas estaban completamente secas. Aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones.

ULTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE AKITA

El 6 de julio de 1973 la hermana Agnes Sasagawa recibió el primer mensaje de la Santísisma Virgen María en el convento donde vivía, es la ciudad de Akita, Japón. Previamente había tenido visiones de resplandores en una estatua de Nuestra Señora de Todos los Pueblos en junio anterior.

El 3 de agosto de 1973 recibió el segundo mensajes y el 13 de octubre de 1973 recibió el último. Entre estos mensajes, y luego hasta 1981, la estatua tuvo lacrimaciones por largos períodos y llagas con sangre.

Agnes Sasagawa Akita krouillong comunion en la mano es sacrilegio

El 13 de Octubre de 1974 (otra vez la misma fecha), mientras oraba ante el Santísimo, la Hermana Agnes se curó instantáneamente de su sordera. Ella misma telefoneó a Monseñor Ito y le habló como si nunca hubiera estado sorda. Al día siguiente el médico diagnosticó: “Facultad de oír normal”. La curación duró seis meses, luego volvió a estar sorda. Dios le pidió que hiciera el ofrecimiento de ese sacrificio. El día de Pentecostés, último domingo de Mayo de 1982, sanaría definitivamente durante la bendición con el Santísimo Sacramento.

El 22 de Abril de 1984, Monseñor John Shojiro Ito, Obispo de Nigata, declaró que, las apariciones de Akita son de origen sobrenatural y autorizó en toda la Diócesis la veneración de la Santa Madre de Akita.

En Junio de 1988, el Cardenal Joseph Ratzinger, (Benedicto XVI), prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dio un juicio definitivo en favor de la aparición de Akita y sus mensajes, considerándolos auténticos y dignos de ser creídos. También dijo: “El mensaje de Akita es el mensaje de Fátima”. Por eso se le llama popularmente la Fátima de Oriente, y no solo por lo que dijo SS Benedicto XVI sino también por la coincidencia de las fechas del 13 de octubre.

nuestra señora de akita 5

EL MENSAJE DEL 13 DE OCTUBRE DE 1973

“Mi querida hija, escucha bien lo que tengo que decirte. Tu informarás a tu superior.”

Después de un corto silencio:

“Como te dije, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del rosario. Con el rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes”.

“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros…iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.”

“El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos.”

“Con valentía, habla con tu superior. Él sabrá como dar a cada uno valor para rezar y lograr obras de reparación”

“Es el obispo Ito quien dirige vuestra comunidad.”

Y Ella se rió y entonces dijo:

“¿Todavía tienes algo que preguntar? Hoy es la última vez que yo te hablaré con voz viva. Desde ahora en adelante obedecerás al que se te envía y a tu superior.”

“Reza mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mi se salvarán.”

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Fuente: Foros de la Virgen

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Santidad: la verdadera gloria de Francisco y Jacinta

SANTIDAD: LA VERDADERA GLORIA DE FRANCISCO Y JACINTA

El 13 de Mayo del 2000, los pastorcitos fueron beatificados por Juan Pablo II, en el mismo lugar que en 1917 vieron a la Santísima Virgen por primera vez. Habiendo sido confidentes de la Madre de Dios y alcanzado la virtud heroica, no obstante su tierna edad, han merecido un renombre auténtico y universal, sin paralelo en la historia de la Iglesia.

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En la primavera de 1916 la vida de tres alegres y despreocupados pastorcitos, Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto, de apenas nueve, ocho y seis años de edad iría a sufrir un cambio brusco: “Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia”, les dijo el Ángel de la Paz.

“Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios… De todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. (…) Sobre todo, aceptad y soportad con resignación el sufrimiento que Nuestro Señor os envíe”.

Así, aproximadamente un año después de las apariciones del Ángel, los niños ya estaban preparados para recibir la visita de la Reina del Cielo.

Y la Virgen vino, no con agrados ni con dulzuras, sino con seriedad, repitiendo desde el primer encuentro la invitación a la oración y al sufrimiento hecho por el Ángel: “Vais pues a tener mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo”.

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Francisco: consolador de Dios

Aunque inocente y desapegado, Francisco debió tener algunas flaquezas o pequeñas faltas de generosidad de las que necesitaba corregirse. Si ellas no le impidieron ver al Ángel y a la Santísima Virgen, sin embargo, no escuchaba nada de lo que decían.

Con todo, cuando Nuestra Señora afirmó que necesitaba “rezar muchos rosarios” para llevárselo al Cielo, él exclamó: “¡Oh Señora mía, rezaré cuantos rosarios quisierais!”

Es curioso que después de la visión del infierno, según Lucía, fue Francisco el que quedó menos impresionado con aquel horror. Pues lo que más lo atrajo y absorbió de aquella visión fue Dios, la Santísima Trinidad “aquella luz inmensa que nos penetraba en lo más íntimo del alma”.

Lucía comenta que, “mientras Jacinta parecía preocupada con el único pensamiento de convertir pecadores y de librar almas del infierno, él [Francisco] parecía pensar únicamente en consolar a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que le habían parecido tan tristes”. Cuando la prima le preguntó qué gustaba más, si consolar a Nuestro Señor o convertir pecadores, él no titubeó: “Me gusta más consolar a Nuestro Señor. ¿No reparaste cómo Nuestra Señora, el último mes, se puso tan triste cuando dijo que no ofendiesen más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido? Yo quisiera consolar a Nuestro Señor y después convertir a los pecadores, para que no lo ofendan más”.

Siguiendo ese llamado a la contemplación, se tornó común que se apartarse de las dos niñas para rezar solo. Cuando le preguntaban qué estaba haciendo, les mostraba el rosario. Si insistían para que fuese a jugar con ellas, alegaba: “¿No recordáis que Nuestra Señora dijo que debo rezar muchos rosarios?”

Y si preguntaban por qué no rezaba con ellas, respondía: — “Más me gusta rezar solo, para pensar y consolar a Nuestro Señor, que está tan triste por causa de tantos pecados… ”.
Cuando las niñas lo descubrían absorto detrás de alguna tapia y le preguntaban qué estaba haciendo, respondía: — Estoy pensando en Dios, que está tan triste a causa de tantos pecados… ¡Si yo fuese capaz de darle alegría!…

¡Consolar a Dios, darle alegría! ¡Qué altísima meta! ¡Qué programa de vida!

Pequeños, pero con gran espíritu de sacrificio

Para mortificarse, los tres pastorcitos inventaban mil cosas: dar su refrigerio a los pobres y comer raíces o bellotas, escogiendo las más amargas; abstenerse de beber, a veces todo el día, cuando tenían mucha sed; frotarse el cuerpo con ortigas para mortificarlo; rezar horas seguidas, prosternados, las oraciones que el Ángel les enseñara… eran algunas de ellas.

El día 23 de diciembre de 1918 los dos hermanitos enfermaron, víctimas de una epidemia de bronco-neumonía que atormentaba a Europa. Incluso durante la enfermedad, continuaron rezando y sacrificándose por los pecadores.

Era costumbre que Francisco se alejase de las niñas para rezar solo y consolar a Jesucristo, a quien veía triste debido a las ofensas de los hombres

Sobre Francisco, escribe Lucía: “Sufría con una paciencia heroica, sin dejar escapar nunca un gemido ni la más leve queja. Tomaba todo lo que le daba su madre, y no llegué a saber si alguna cosa le repugnaba.

“Le pregunté un día poco antes de morir: — ¿Francisco, sufres mucho?
— Sí, sufro. Pero todo lo sufro por amor a Nuestro Señor y a Nuestra Señora.
“Un día me dio la cuerda (que usaba en la cintura por penitencia) y me dijo:
— Tómala y llévatela, antes que mi madre la vea. Ahora ya no soy capaz de llevarla puesta.
“Esta cuerda tenía tres nudos y estaba manchada de sangre”.1

El día 4 de abril de 1919, sin un gemido ni contracción del rostro, con una sonrisa angelical en los labios, Francisco fue al encuentro a la Santísima Virgen, que lo esperaba con los brazos abiertos.

Jacinta: víctima reparadora, seriedad y generosidad

La madurez y precocidad en la virtud de esta humilde pastorcita impresionaba. Lucía testimonia: “Tenía un porte siempre serio, modesto y amable, que parecía traducir la presencia de Dios en todos sus actos, propio de personas de edad avanzada y de gran virtud”.

“Si en su presencia algún niño, o incluso personas mayores, decían alguna cosa, o hacían cualquier acción menos conveniente, las reprendía diciendo:
— ¡No hagan eso que ofenden a Dios Nuestro Señor, y Él ya está tan ofendido! 2

Lucía recuerda: “Dios me dio la gracia de ser su confidente más íntima; conservo de ella los mayores recuerdos, estima, respeto, por la alta idea que tengo de su santidad”.

Su dolorosa enfermedad fue ocasión de ofrecer muchos sacrificios a Dios. Un día le preguntó a Lucía: —“¿Ya hiciste hoy muchos sacrificios? Yo hice muchos. Mi madre se fue y yo quise ir muchas veces a visitar a Francisco, pero no fui.

Otro día: —“Cada vez me cuesta más tomar la leche y los caldos; pero no digo nada y todo lo tomo por amor a Nuestro Señor y al Inmaculado Corazón de María”.

Alto grado de santidad

La misión reparadora de Jacinta está íntimamente ligada al Corazón Inmaculado de María. Cuando Nuestra Señora mostró el infierno a los tres pastorcitos, les dijo: “Visteis el infierno a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”. Jacinta fue, a su manera, misionera de esa devoción.

Al despedirse de Lucía antes de partir para Lisboa, le recomienda vehementemente: “Tú te quedas aquí para decir que Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Cuando haya que decir eso, no te escondas”. Y añade: “Dí a toda la gente que Dios nos concede las gracias por medio del Corazón Inmaculado de María. Que se pida a Ella. Que el Corazón de Jesús quiere que a su lado se venere el Inmaculado Corazón de María. Que pidan la paz al Inmaculado Corazón de María, que Dios se la entregó a Ella. ¡Si pudiera meter en el corazón de todo el mundo la lumbre que tengo aquí dentro del pecho quemándome y haciéndome gustar tanto del Corazón de Jesús y del Corazón de María!”

Jacinta sufrió una penosa agonía que soportaba valientemente ofreciéndolo por la conversión de los pecadores.

¿Cómo puede Jacinta, tan pequeñita, asumir y comprender tan profundamente el espíritu de mortificación y de penitencia? Lucía responde: “Primero, por una gracia especial de Dios que, por medio del Inmaculado Corazón de María, le quiso conceder; segundo, viendo el infierno y la desgracia de las almas que ahí caen”.

Nuestra Señora le preguntará a Jacinta si quería quedarse un poco más en la Tierra para sufrir por la conversión de los pecadores. La generosa niña respondió que sí. Terminó muriendo en Lisboa, alejada de sus parientes. Pero Nuestra Señora nunca la dejó sola. Se le aparecía frecuentemente, instruyéndola, aconsejándola… alertando sobre la situación del mundo y la inminencia de los castigos.

La Madre María de la Purificación Godinho, a quien Jacinta hacía sus confidencias, anotó muchas de las comunicaciones celestiales y meditaciones de la pequeña pastorcita, que muestran el grado de madurez espiritual a que llegó. 3

Comprensión profunda y seria de la eternidad

Viendo a personas inmodestamente vestidas visitando a los enfermos, o a enfermeras excesivamente maquilladas, le decía a la Madre Godinho: “¿De qué sirve todo esto? ¡Si ellas pensasen que tienen que morir y supiesen qué es la eternidad! … Sobre unos médicos ateos comentó: “¡Pobres! con toda su ciencia, mal saben lo que los espera”.

Jacinta fue operada en febrero de 1920 por segunda vez. Debido a su estado de debilidad, sólo pudieron utilizar cloroformo y anestesia local. Al verse sin sus ropas, en manos de los médicos, lloró mucho. Le extrajeron dos costillas, dejando un orificio tan grande que por él podía pasar una mano. Sufrió todo calladita, gimiendo apenas de vez en cuando : “Ay, Virgencita mía”. Pero para consolar a los que la veían sufrir decía: “¡Paciencia! Todos tenemos que sufrir para llegar al Cielo”.

El viernes 20 de febrero, Nuestra Señora vino a buscar a Jacinta, que a pesar de no haber cumplido los 10 años, murió en olor de santidad.

Notas.-
1. P. Luis Gonzaga Ayres Da Fonseca, Nossa Senhora de Fátima, Editora Vozes, Petrópolis, 5ª edición, 1954, pp. 148-149.
2. P. João De Marchi I.M.C., Era uma Senhora mais brilhante que o Sol…, Seminário das Missões de Nossa Senhora de Fátima, Cova da Iría, 4ª edición, 1954, p. 35.
3. Cf. Antonio Borelli Machado, Fátima: ¿Mensaje de Tragedia o de Esperanza?, El Perú necesita de Fátima, Lima, 4ª edición, 2004, pp. 73-83.

Fuente: FATIMA.PE

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Oración a Nuestra Señora de Fátima en Quechua y en Español

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA EN QUECHUA Y EN ESPAÑOL

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Fátima Mamanchismanta Mañakuna (Quechua)

¡A! Fátima Sapay Qoya Mama; kunan, Perú suyuykupaq, llapatin Amérika Latina suyukunapaqpas, mancharikuy pachataq chayamushan chayqa, mana Diosniyoq komunismo hasut’ita qarqoy, chay suyukunamanta.

Kristiana relijionpa allinman runakunata horqosqan chay tukuy suyuikunapi, amapuni, munaychu, Diospa kamachisqan simi saroq komunismo kausananta.

Chaypaqyá, ¡Mamalláy!, kausashaqta hap’iy, mirachiytaq, Amérika Latinapi, llapallan tukuy rijch’aq runakuna cheqnisqanta millasqanta.

Kunan nisaq, chaykunata pasaqlla yuyashanaykupaq, yanapawayku:
a) Diospa chunkantin kamachikusqan simikunaqa niwankun: “Diosman sonqo kanki tukuy ima hayk’atapas llallispa”, “aman Diospa qhapaq sutinta qasinmanta hoqarinkichu”, “domingo kunapipas fiesta kunapipas samakunki”, nispa. Mana Diosniyoq komunismotaqmi, iñiyniykuta wañuchiytapuni munan; Dios mana kasukuyman, Dios k’amiyman iman, runakunata tanqaykun, Dios yupachanapaqpas, tukuy imapipas sasachaymanmi churallantaq;
b) Diospa chunkantin kamachikusqan simiqa ninmi: “taytaykita mamaykita yupaychanki”, “aman llunpaq sonqo kayniykita qolluchinkichu”, “amataq runa masiykiq warminta munapayankichu”, nispa. Komunismotaqui ichaqa, tayta mamantinpa, wawakunantinpa munanakuyninta p’akiyta munan, wawankuq edukasionnintapas Estadoq makinman hap’ichispa. Komunismoqa manan munanchu runakunaq llunpaq sonqo, ch’uya sonqo kanankuta; aswanmi munan; kasarasqakuna, imallaña karqoqtinpas t’aqanakunankuta; warmi qharimanta mayqen kaqninkuq munayllanwanpas t’aqanakunankuta;
c) Diospa chunkantin kamachikusqan simiqa ninmi: “aman suwakunkichu”, “amataq runa masiykiq ima hayk’antapas munapayankichu”, nispa. Komunismotaqmi ichaqa: mana runaq‑qa ima hayk’anpas kananchu, nispa nin; hinayá, runakunaqa kaqninkuwan allinyanankuta, hark’akun;
d) Diospa kamachikusqan simiqa ninmi: “aman runata wañuchinkichu” nispa. Komunismotaqmi ichaqa, guerrapi runamasintin maqanakuta kamarin, teqsimuyuntin runaman yuyayninta ch’eqechinanpaq, hinataqmi llapa llaqtakunapi runakunata auqanakuyman, sipinakuyman ima tanqaykun;
e) Diospa kamachikusqan simiqa ninmi: “aman pitapas qasinmanta tunpankichu”, nispa; komunismotaqmi ichaqa, yuyaymantapuni llullakuy huchawan yanapachikun, llapa runaq sonqonman chayayta munaspa.

Amapuni, komunismoqa haykumunanpaq llapa punkuta wesq’aspa, kamariy, suyuykupas, wakin Amérika Latinapi suyukunapas, ruwachunku, kallparichunku; qespinayku hatun p’unchay sispaykamunanpaq, imaynan Fatimapi, suyakuyniyku hunt’aq misk’i simikunawan niwarqankiku hina:

“Qhepamanqa, Llunpaq Sonqoymi atipanqa” nispa.
(con licencia eclesiástica)

Oración a Nuestra Señora de Fátima. (Español)

¡0h!, Reina de Fátima, en esta hora de tantos peligros para nuestro País y todas las naciones de América Latina, apartad de ellas el flagelo del comunismo ateo.

No permitáis que consiga instaurarse, en tantos países nacidos y formados bajo el influjo sagrado de la Civilización Cristiana, el régimen comunista que niega todos los Mandamientos de la Ley de Dios.

Para esto, ¡oh, Señora!, mantened vivo e incrementad el rechazo que el comunismo ha encontrado en todas las clases sociales de América Latina.

Ayudadnos a tener siempre presente que:
a) El Decálogo nos manda “amar a Dios sobre todas las cosas”, “no tomar su Santo Nombre en vano” y “guardar los domingos y fiestas de precepto”. Y el comunismo ateo hace todo para extinguir la Fe, llevar a los hombres a la blasfemia y crear obstáculos a la normal y pacífica celebración del culto;
b) el Decálogo manda “honrar padre y madre”, “no pecar contra la castidad” y “no desear la mujer del prójimo”. Ahora bien, el comunismo desea romper los vínculos entre padres e hijos, entregando la educación de éstos en manos del Estado. El comunismo niega el valor de la virginidad y enseña que el casamiento puede ser disuelto por cualquier motivo, por la mera voluntad de uno de los cónyuges;
c) el Decálogo manda “no hurtar” y “no codiciar los bienes ajenos”. Y el comunismo niega la propiedad privada y su tan importante función social;
d) el Decálogo manda “no matar”. Y el comunismo emplea la guerra de conquista como medio de su expansión ideológica y promueve revoluciones y crímenes en todo el mundo;
e) el Decálogo manda “no levantar falso testimonio”, y el comunismo usa sistemáticamente la mentira como arma de propaganda.

Haced que, cerrando resueltamente las puertas a la penetración comunista, nuestra Patria y todas las naciones hermanas de América Latina puedan contribuir para que se acerque el día de la gloriosa victoria que predijisteis en Fátima con estas palabras tan llenas de esperanza y dulzura:

“Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”
(con licencia eclesiástica)

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Cruzada del Rosario para prepararse espiritualmente para el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima (de mayo a octubre de 1917).

CRUZADA DEL ROSARIO PARA PREPARARSE ESPIRITUALMENTE PARA EL CENTENARIO DE LAS APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA EN FÁTIMA (DE MAYO A OCTUBRE DE 1917)

Esta cruzada se llevará a cabo a partir del 15 de agosto del 2016 al 22 de agosto del 2017, y tendrá las mismas intenciones indicadas por la Santísima Virgen:

(I) Jesús quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.

Para ello, todos los fieles están invitados a:
1. Rezar diariamente el santo rosario solo o en familia;
2. Hacer la Comunión de los cinco primeros sábados y multiplicar los sacrificios de cada día en reparación a los ultrajes hechos a María;
3. Llevar consigo la medalla milagrosa y repartirla a otros;
4. Consagrar sus hogares al Corazón Inmaculado de María.

Además de la propagación de esta devoción, también se rezará para:
(II) Acelerar el triunfo del Corazón Inmaculado, y
(III) Para que sea hecha por el Papa y por todos los obispos católicos del mundo, la consagración de Rusia al Corazón doloroso e inmaculado de María.

A esto, añadiremos como intención especial:
(IV) La protección de la Santísima Virgen para sus devotos y las Fraternidades Sacerdotales, sus miembros y a las comunidades religiosas de la Tradición Católica alrededor del mundo.

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Para todos los devotos de Nuestra Señora de Fátima, este 15 de agosto del 2016 comenzamos a prepararnos para el Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima.

Todos sus devotos están incluidos en nuestras intenciones, para ello, vayan preparándose con los 4 puntos que debemos cumplir:
1. Rezar diariamente el santo rosario solo o en familia;
2. Hacer la Comunión de los cinco primeros sábados y multiplicar los sacrificios de cada día en reparación a los ultrajes hechos a María;
3. Llevar consigo la medalla milagrosa y repartirla a otros;
4. Consagrar sus hogares al Corazón Inmaculado de María.

Terminamos el 22 de agosto del 2017, tenemos mucho por delante y serán incontables las Gracias que recibirán por su oración.

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¿Qué es la Consagración al Inmaculado Corazón de María?

Una promesa de amor en donde se le da todo lo que la familia es, tiene y hace a Jesús a través del Corazón Inmaculado de la Virgen María, para vivir plenamente entregados a la voluntad del Padre.
La familia se abandona en las manos de la Virgen María para que ella ejerza su papel de Madre espiritual, de Mediadora de las gracias, de Abogada y de Reina.
La meta final de toda consagración es Jesús; La Virgen María es el medio eficaz para alcanzar mayor unión con Cristo y es fuente de protección maternal contra Satanás.
Por medio de la consagración, los miembros de la familia han de llegar a ser como San José, totalmente dedicados a Jesús y a María. Deben pedir a Dios la gracia de vivir fieles a esta consagración, reconociendo que pertenecen a los Corazones de Jesús y de María, quienes han de ser el centro de cada aspecto de sus vidas, decisiones, relaciones, etc.

¿Cuáles son los frutos de la Consagración al Inmaculado Corazón de María?

Permitirá a la Virgen Santísima usar libremente su poder de intercesión y de santificación para el crecimiento de su familia en la gracia.
La Virgen respeta la voluntad de cada uno y por eso espera a que la familia se consagre libremente para entonces ejercer su misión plenamente. Primero hay que abrir las puertas y luego responder fielmente a todo cuanto pide la Virgen para acercarnos al Corazón de Jesús.
La Virgen María será Fuente de Protección: Por la decisión libre que han tomado, su familia pertenece a al Corazón de María, y serán protegidos espiritualmente.
Les obtendrá gracias para vivir en la virtud y les ayudará a abrir sus corazones para vivir las virtudes que se encuentran en los Corazones de Jesús y María. Especialmente la humildad, la mansedumbre, el amor sacrificial, la pureza y la obediencia
También les ayudará a ejercer las virtudes que construyen y mantienen la unidad de familia, como la paz, el orden, el respeto, la delicadeza, el pensar primero en el otro, la abnegación, la comunicación y sobre todo la caridad.

¿Cómo debe vivir una Familia consagrada al Corazón Inmaculado de María?

  • Fidelidad a la Iglesia y a los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Confesión habitual.
  • Oración, personal y familiar, especialmente el rezo del Santo Rosario con frecuencia.
  • Tener una imagen del Corazón Inmaculado de María en un lugar destacado del hogar.
  • Apoyar a su parroquia de la manera que ustedes puedan (con su tiempo, con recursos, etc.)
  • Ser generosos en las necesidades de los demás.
  • Renovar regularmente la oración de Consagración de la familia al Corazón Inmaculado de María.
  • Oración de Consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María

¡Oh Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón.
Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por:
– el cumplimiento de la voluntad de Dios,
– la práctica de la caridad,
– y el abandono a la Divina Providencia,
¡Que nos amemos todos como Cristo nos enseñó!. Ayúdanos a vivir siempre cristianamente y envuélvenos en tu ternura.

Te pido por los hijos que Dios nos ha dado (se citan los nombres) para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de Tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado. Amén.

¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos!

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Consagración individual al Inmaculado Corazón de María

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,
yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea,
hacer lo que tú quieres que haga.
No temo, pues siempre estás conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo. Amén.

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Consagración de la Familia al Inmaculado Corazón de María

Cabeza del Hogar:

Oh, Corazón Inmaculado de María, refugio seguro de nosotros pecadores y ancla firme de salvación, a Ti queremos hoy consagrar esta familia. En estos tiempos de gran batalla espiritual, de la lucha entre la oscuridad y la luz, entre la verdad y la mentira, entre los valores familiares auténticos y la permisividad destructiva, te pedimos les recibas en tu Corazón, les refugies en tu manto virginal, les defiendas con tus brazos maternales y les lleves por el camino seguro hacia el Corazón de tu Hijo, Jesús.

Madre Santísima, al consagrar esta familia a tu Corazón Inmaculado ellos te reconocen como Madre y Maestra. Desean abrir sus corazones a ti, para que el fruto de esta consagración sea alcanzar plenitud de comunión con el Corazón de Cristo.

Oh Madre, a través de su consagración, esta familia, te recibe en su casa, en sus corazones, en su hogar. Te hacen partícipes de sus vidas, de sus alegrías y sus luchas; de sus sufrimientos y de sus triunfos. Se encomiendan a tu cuidado maternal, a tu intercesión, y a tu guía, para que seas la Estrella que les lleva en camino seguro y perfecto, al Corazón de Cristo. Por lo tanto, con confianza en tu promesa, de que al final tu Inmaculado Corazón triunfara, esta familia, se consagra a Tu Corazón como medio seguro para vivir consagrados al Corazón de Jesús.

Miembros de la Familia:

Tu que eres la Madre de Cristo y que conoces perfectamente los rasgos de Su corazón, de su mente y su carácter, te pedimos nos moldees, nos formes y nos enseñes a ser como El, para así ser imágenes vivientes de Jesús en nuestra familia, en la Iglesia y en el mundo.

Tu que eres Virgen y Madre, derrama sobre esta familia el espíritu de pureza de corazón, de mente y de cuerpo. Que todos vivamos la virtud de la castidad según nuestro estado y que la modestia y el pudor, impidan que entre en este hogar toda impureza, irrespeto o manipulación del cuerpo.

Tu que eres nuestra Madre espiritual, ayúdanos a crecer en la vida de la gracia, a vivir plenamente injertados en la vida divina que recibimos en el Bautismo. Llévanos de la mano por caminos de santidad y no permitas que caigamos en pecado mortal o que desperdiciemos las gracias ganadas por Cristo en el sacrifico de la Cruz.

Tu que eres Maestra de las almas, enséñanos a ser dóciles como Tu, para acoger con obediencia y agradecimiento toda la Verdad que nos enseña tu Hijo a través de la Iglesia y su Magisterio.

Tu que eres Mediadora de las gracias, se el canal seguro por el cual nosotros recibamos las gracias de conversión, de luz, de discernimiento, de fidelidad, de sabiduría, de santidad y de unión, que provienen del Corazón de Cristo.

Tu que eres Intercesora ante tu Hijo, mantén tu mirada misericordiosa siempre puesta en cada uno de los miembros de esta familia, y aunque no percibamos nuestras propias necesidades, acércate siempre a tu Hijo, implorando como en Caná, por el milagro del vino que nos hace falta.

Tu que estás singularmente asociada al Sacrificio Redentor de Cristo, guarda a esta familia, en la fidelidad ante la Cruz. Que en los momentos de sufrimiento, no busquemos cada uno nuestro propio bienestar, sino el acompañar al que sufre. Que en los momentos de aridez y desolación, nos mantengamos fieles al compromiso adquirido ante Dios, y que los sacrificios y luchas sepamos vivirlos en unión a tu Hijo Crucificado.

Cabeza del hogar:

Por la unión del Inmaculado Corazón de María con el Sagrado Corazón de Jesús, pedimos que esta familia que hoy se ha consagrado a estos Dos Corazones, viva siempre en el amor, en la paz, generosidad, fidelidad, gozo y unidad. Que esta familia sea un santuario doméstico donde se ore juntos, se comuniquen con alegría y entusiasmo; donde los esposos se amen y respeten donde los niños y los jóvenes amen, respeten y obedezcan a sus padres. Que los padres asuman con responsabilidad su misión de amar, formar, cuidar y enseñar a sus hijos para que crezcan en gracia ante Dios y los hombres. Que los ancianos sean vistos con reverencia y respeto. Te pedimos en virtud de esta consagración, que esta familia sea protegida de todo mal espiritual, físico o material. Que tu Corazón Inmaculado reine en este hogar para que así Jesucristo sea amado, escuchado, consolado y obedecido en esta familia. Amen!

¡Familia, se testigo viviente del Amor de los Corazones de Jesús y María!

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Acto de Consagración a la Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa

¡Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre de los hombres y de las mujeres: Reina y defensora nuestra Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa.

Venimos aquí para consagrarnos a vos este altar y escogida imagen y ofreceros el homenaje de nuestra vida y de nuestro amor; para felicitarte, como hijos tuyos, por los incomparables privilegios con que Dios te adornó desde el primer instante de tu concepción inmaculada, y para alegrarnos contigo por la gloria sublime de que ahora gozas en el cielo.

Un día feliz, admirada ante la bondad de Dios que acababa de hacerte Madre suya, dijiste aquellas palabras de divina inspiración: “desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones”.

Nosotros queremos cumplir ahora la parte que nos corresponde en esta profecía triunfal, y proclamamos tus glorias y te bendecimos por ellas con todo el fervor de nuestros corazones enamorados de tu hermosura y santidad.

Bendita seas, Santa María, por tu Concepción Inmaculada y por tu Maternidad Divina; por tu santidad y por tu poder de mediadora universal; por tu piedad y tu misericordia.

Tu nunca te olvidas de que has sido levantada hasta el trono de Dios, no sólo para tu gloria, sino también para nuestra salvación; no te olvides de que Dios te ha llevado al cielo en cuerpo y alma, para que así intercedas mejor por nosotros, pobres pecadores.

Llenos de confianza en tu poder y en tu bondad, y sabiendo que, como Madre buena, oyes los ruegos de tus hijos y de tus hijas, te suplicamos con todo el fervor de nuestro corazón, que no nos dejes de tu mano, porque, si tú nos dejas, nos perderemos para siempre.

¡No nos abandones y danos fortaleza, Santa Madre de Dios!

Para luchar contra las malas inclinaciones de nuestra naturaleza, herida por el pecado.

Para dominar las miradas peligrosas, y para impedir las conversaciones atrevidas.

Para apartarnos de compañías que nos lleven al pecado; para cumplir decididamente nuestros deberes de trabajo y estudio.

Para ser buenos y leales con los que convivimos y amigos, caritativos y atentos con los pobres y los enfermos, constantes y devotos en la recepción de los sacramentos de Confesión y Comunión.

Danos fortaleza para luchar y vencer;

¡Oh celestial vencedora de todas las batallas de Dios!

Y concédenos que los que hoy nos hemos reunido ante Ti para haceros entrega de todo nuestro ser mediante esta consagración, cantar tus alabanzas y pedir tu protección, nos reunamos un día en la gloria del paraíso para ofrecer contigo nuestro amor a tu Hijo y Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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El áncora de salvación que la Santísima Virgen nos tiende a nosotros y ahora para nuestra santificación y posterior felicidad en el cielo, es:

Primero: El rezo diario y devoto del Santo Rosario.
Segundo: La consagración personal y sincera de todo nuestro ser al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen.
Tercero: Llevar puesta la medalla de la Santísima Virgen Milagrosa, como señal externa de la consagración.

Si lo cumplimos como la Santísima Virgen lo pide y desea, el éxito final del bien sobre el mal está asegurado.

Lo ha prometido la Virgen, que nunca deja de cumplir sus promesas, con estas proféticas palabras:

“AL FINAL, MI CORAZÓN INMACULADO TRIUNFARÁ.”

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Del poco más de un año que durará esta Cruzada, solo te pedimos que ofrezcas un rezo del Santo Rosario a Nuestra Señora de Fátima, por sus intenciones y por las Gracias que necesites tú y tu familia.

Nada más un Santo Rosario en todo un año que va a durar.

Ahora que si rezas el Santo Rosario a diario solo te pedimos que incluyas esta Cruzada en tus intenciones.

Queremos regalarle a Nuestra Señora de Fátima millones de rosarios rezados en conmemoración del Centenario de las Apariciones en Fátima. Rezamos el Santo Rosario porque Ella nos lo ha pedido, porque es para nuestro bien.

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Si tú ya rezas el Santo Rosario y tienes amigos que también lo rezan, solo te falta un paso.

Lee este artículo y entérate cómo hacer un CENÁCULO DE ORACIÓN MARIANO

Deseo que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora de Fátima, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Novena a Nuestra Señora de Fátima

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Comienza la novena a Nuestra Señora de Fátima el dia 4 de mayo y termina el día 12 de mayo, un día antes de su Fiesta, el 13 de mayo.

Esta es la fecha principal para rezar a Nuestra Señora de Fátima, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir a Nuestra Señora una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

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La novena a nuestra Señora de Fátima se compone de una oración inicial, una oración para todos los días, la oración que corresponde al día y una oración final.

Oración inicial para todos los días

¡Oh Dios Mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido por los que no creen, no adoran y no os aman.

¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosímo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido; Y por los méritos de Su Santísimo Corazón e intersección del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

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Oración para todos los días

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda.

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Día Primero

¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.
Meditar y rezar la oración final.

Día Segundo

¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.
Rezar la oración final.

Día Tercero

¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetías: «Orad, orad mucho», para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra.
Rezar la oración final.

Día Cuarto

¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.
Rezar la oración final.

Día Quinto

¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.
Rezar la oración final.

Día Sexto

¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.
Rezar la oración final.

Día Séptimo

¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.
Rezar la oración final.

Día Octavo

¡Oh santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.
Rezar la oración final.

Día Noveno

¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.
Rezar la oración final.

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Oración Final para todos los días

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Fuente: HERALDOS DEL EVANGELIO

Que Dios les conceda a todos, por la Intercesión de Nuestra Señora de Fátima, las Gracias que necesiten.

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Fátima y el Infierno

Fátima y el Infierno
Por el R.P. Bertrand Labouche
Sacerdote F.S.S.P.X La Reja, Argentina

Video sobre la Virgen de Fatima para Niños
http://www.convicciontv.cl/infantiles/virgen-de-fatima.html

En Fátima, Nuestra Señora recordó a los hombres sus postrimerías:

El Cielo: “Soy del Cielo”, “Vas al Cielo y Jacinta y Francisco también”, “Cuando recéis el Rosario, diréis después de cada misterio: ¡Oh Jesús (…) lleva todas las almas al Cielo!”

El Purgatorio: “Amelia estará en el purgatorio hasta el fin del mundo”.

El Infierno: la Santísima Virgen, con un rostro grave, pidió cinco veces a los pastorcitos oraciones y sacrificios por la conversión de los pecadores: “Después de cada misterio del Santo Rosario diréis: ¡Oh Jesús mío, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia.” Más aún, por la primera vez en la historia de sus apariciones, Nuestra Señora MOSTRÓ EL INFIERNO A LOS TRES NIÑOS.

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Fue el día 15 de julio de 1917, después de haber dicho estas palabras: “Sacrificaos por los pecadores, y decid muchas veces, en especial cuando hicierais algún sacrificio: Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en desagravio por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.

“Al decir estas últimas palabras, -escribe Lucía-, abrió de nuevo las manos como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra y como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o broceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas de las llamas que de ellas misma salían, juntamente con nubes de humo cayendo por todos los lados, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.

 

(Debe haber sido a la vista de esto cuando di aquel “ay”, que dicen haberme oído).

Los demonios distinguíanse por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa. “Asustados y como para pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora, que nos dijo entre bondadosa y triste: «Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón»”.

“Mar de fuego, formas horribles de los demonios, gritos de desesperación”: Lo que vieron los pastorcitos corresponde perfectamente con las penas físicas y morales que sufren para siempre los que murieron en estado de pecado mortal. Ciertamente, esta visión es para nuestra época una gran gracia; pues en el espíritu del “hombre moderno”, la idea de poder ser condenado a un fuego eterno ha desaparecido progresivamente. Incluso se burla de eso. ¿Y cuál fue el instrumento principal de esta terrible anestesia? El silencio de los predicadores.

¿Cuántos gritan: “¡FUEGO!”, “¡FUEGO ETERNO!”?

San Alfonso, doctor de la Iglesia, decía que se consideraría culpable de un pecado mortal si no hubiese predicado sobre el infierno por lo menos una vez al año. Añadamos, como “instrumento”, la generación de los que no transmitieron a sus hijos las convicciones que habían recibido en la misma edad. “Lo que vieron los pastorcitos…”

Miles de almas se levantarán el día del juicio final: “Ustedes, que lo sabían, ¿por qué no nos avisaron? ¿Por qué nos tranquilizaron? Ustedes, que sabían en qué estado estábamos, ¿por qué no se preocuparon por nuestra conversión? ¿Por qué, por lo menos, no rezaron por nosotros?” La mejor de las Madres ha avisado a sus hijos. De hecho, la evocación de esta visión del infierno ha producido ya muchas veces efectos saludables en las almas, sobre todo con el apoyo de la oración y de la penitencia.

Todavía produce y seguirá produciendo estos efectos. La Santísima Virgen vino expresamente y usó este medio para impedir que otros hijos suyos cayeran en el abismo eterno de fuego y de desesperación. Hay personas que se extrañan de que Nuestra Señora haya revelado a unos niños un espectáculo tan espantoso y asqueroso. En general, para no decir casi siempre ¡estas personas necesitaban escuchar este relato para empezar a entender después que ellas mismas debían convertirse! Y comprenden entonces la pedagogía de Nuestra Señora, ejemplo de las madres: Las almas de los pastorcitos no se quedaron traumatizadas, “estresadas”, sino llenas de una lucidez sobrenatural, de fervor en la oración y de caridad apostólica por la conversión de los pobres pecadores. No los trastornó tanto el horror de la visión como la tristeza de María y el destino de los condenados al infierno.

Una enfermedad con llagas repulsivas provoca en el buen médico, no un invencible asco, sino el deseo de hacer todo para curarla. Del mismo modo, estos santos niños harán todo lo posible para que se salven las almas en peligro de condenarse. “La contemplación del Inmaculado Corazón de María y la visión del infierno fueron las causas de la santificación de Jacinta. Ella decía con frecuencia: ¡Oh infierno ¡Oh infierno! ¡Qué pena tengo de las almas que van para el infierno ¡Y las personas que, estando allí vivas, arden como la leña en el fuego! ¡Tanta gente que va al infierno! ¡Tanta gente en el infierno!” Y la pastorcita advertía a los padres: “¡No dejen cometer pecados a sus hijos, que pueden ir a parar al infierno!”

Si eran personas mayores: “Díganles que no hagan eso, que ofenden a Dios Nuestro Señor, ¡y después pueden condenarse!” La visión del lugar que ocuparía en el infierno fue también la que impulsó a Santa Teresa de Ávila en el camino de la santidad: “Y así torno a decir que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, así para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor que me libró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles”. (Libro de la Vida, Santa Teresa de Jesús de Ávila)

En el mes siguiente, el día 19 de agosto, Nuestra Señora pronunció un pequeño aviso que nos debe hacer pensar: “Rezad, rezad mucho, y haced sacrificios por los pecadores, PUES muchas almas van al infierno POR NO TENER QUIEN SE SACRIFIQUE Y PIDA POR ELLAS”.

Hay una relación de causa a efecto entre el celo de un cristiano y la salvación de otra alma, o entre la falta de generosidad de un cristiano y la condenación de esta alma.

¡SURSUM CORDA! (Levantad vuestros corazones) [Leer más …]