Archivo de la etiqueta: Semana Santa

Domingo de Pascua

DOMINGO DE PASCUA

Annibale Carracci, Resurrezione. Louvre

 

Sermón del Reverendísimo Dom Jean Pateau

Abad de Nuestra Señora de Fontgombault

(Fontgombault 27 de marzo de 2016)

Quis revolvet nobis lapidem?

¿Quién nos correrá la piedra?

(Mc.16:3)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Mis amados hijos:

San Benito, después de haber abandonado el mundo y antes de fundar su monasterio de Monte Cassino, vivió durante algunos años como un ermitaño, desconocido de los hombres, en la soledad de Subiaco.

Un día de Pascua, el Señor se apareció a un sacerdote que vivía en las proximidades de la cueva de Benito: «Tienes preparado buena comida para ti, y mi siervo, en semejante lugar, está muerto de hambre». El cura se fue inmediatamente y encontró la cueva donde Benito se ocultaba. Entonces, después de las oraciones, y bendiciendo al Señor Todopoderoso, se sentaron, y después de un discurso espiritual sobre la vida, dijo el cura:

«Levántate, y tomemos nuestra refección, porque este es el día de Pascua». A lo que el varón de Dios respondió: «Yo sé que es Pascua, porque he encontrado tanto favor como verte». (Ya que por no haber tenido conversación con los hombres en mucho tiempo, no sabía que era el día de Pascua). El buen cura, por tanto, una vez más afirmó diciendo: «Verdaderamente, éste es el día de la resurrección de nuestro Señor y, por lo tanto, no conviene que guardes la abstinencia y para esto he sido enviado, para que podamos comer juntos lo que Dios Todopoderoso nos ha dado»  con lo cual bendijeron a Dios, y comieron carne». (San Gregorio, La vida de San Benito, Diálogos, lib. II, cap. 1)

¿No estaría, la cita de este pasaje de la vida de San Benito, un poco fuera de lugar, cuando nuestros ojos fascinados esta mañana se ven obligados a contemplar a nuestro Señor resucitado? Sin embargo, hay dos razones que justifican este recordatorio. La fiesta del día de nuestro Patrón de la Orden, 21 de marzo, se llevó a cabo este año en Lunes Santo. Por ello, se ha aplazado, ante la liturgia de la Semana Santa, y se ha pospuesto hasta después del domingo menor. Era conveniente recordar esto hoy. Lo que es más, ésta evocación de la vida de nuestro bendito Padre revela cómo Dios cuida de que el anuncio gozoso del Aleluya llegue a todos los hombres y mujeres, incluyendo aquellos que viven en los lugares más remotos, para que ellos también se puedan alegrar con los dones del Señor.

San Agustín ha evocado los sentimientos que tomaron el Corazón de Nuestro Señor en la hora de su muerte, porque había dicho: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Él vio a algunos de los suyos entre los muchos que eran ajenos; para éstos buscó el perdón, para quienes, en aquel momento, continuaban hiriéndole. No consideraba que estaba siendo ejecutado por ellos sino, solamente, que moría por ellos (San Agustín, Tratado sobre el Evangelio según San Juan, Tr. 31, 9).

La Iglesia modifica la visión, un tanto pesimista, del obispo de Hipona, cuando afirma que el Espíritu Santo, de manera que sólo Dios conoce, ofrece a todos la posibilidad de que se asocien a este misterio Pascual (Vaticano II, Gaudium et spes, nº. 22).

El canto del Aleluya resuena para todos como muestra de piedad. Dios ofrece a todos un camino de reconciliación. Este consuelo brota del Corazón de Cristo en la Cruz y está especialmente dirigido a aquellos que, debido a la falta de corazón en el hombre, están en gran soledad y con extrema necesidad. Está dirigido a los niños en el vientre de sus madres, los seres indefensos que tan a menudo se sacrifican en aras del placer o el control de la población; a personas de edad avanzada, a quien el mundo considera que son inútiles y cuya culpa es costar dinero o ser un obstáculo; a personas enfermas, cuyas vidas y cuerpos enfermos parecen no tener más razones para la existencia; a los refugiados, que han huido de los países devastados por guerras que, en silencio, han sido fomentadas por los promotores de un orden mundial esclavizado por el dinero. (Cf. Marc Fromager, Guerres, pétrole et radicalisme-Les chrétiens d’Orient pris en étau [Wars, Oil and Radicalism-Eastern Christians Caugth Between the Hammer and the Anvil] Salvator, Paris, 2015).

No es, sin razón, que San Benito da esta advertencia: «Por encima de todas las cosas, dejar que el Abad preste atención, no que menosprecie o haga poco caso de las almas entregadas a su custodia, y tenga más cuidado de las cosas fugaces del mundo que por ellos» (San Benito, Regla, Cap. 2). Considerando que la sociedad ha perdido el sentido de la vida humana y su carácter sagrado, Dios sigue siendo su único Salvador.

El mensaje Pascual de misericordia ofrece un corazón, un corazón que desea el bien, el Corazón de Dios.

El Señor ha confiado esta proclamación a la Iglesia, a los pobres y débiles, que han recibido a través de su bautismo el deber de anunciarla, para ser testigos de la resurrección y el amor de Dios. La voz de estos apóstoles clama en el desierto, mientras que otro clamor la ahoga: «¡Ni misericordia ni justicia!»

El totalitarismo mundial rechaza el mensaje cristiano y el antiguo diálogo entre la Iglesia y las naciones; desecha los principios fundamentales de la ley natural que están inscritos en el corazón de cada hombre, y han servido como pilares para construir tantas civilizaciones; oculta y falsea la noble historia de las naciones y las tradiciones; desprecia el trabajo de los santos, que han sido los hitos y los constructores de naciones; por lo que este totalitarismo impone un mundo sin corazón, cuyos dioses son el dinero y el placer .

¿En qué se convertirá un cuerpo una vez que su corazón se ha eliminado? Un simple esqueleto, que pronto se convertirá en polvo. Nuestro Señor Jesucristo resucitado ha vencido a la muerte, y le da un nuevo corazón al hombre y a la humanidad. Él levanta los huesos extremadamente secos, a condición de que acepten escuchar sus palabras (Cf. Ez.37).

Entonces, las palabras del introito, resuenan como un signo de esperanza: «He resucitado y aún estoy con ustedes».

«Él que estará con nosotros para siempre, Él que nos correrá la piedra, Él es Cristo, el rostro de la misericordia del Padre y la piedra angular del Reino que viene, un Reino de verdad y de vida, un reino de santidad y gracia, un reino de justicia, amor y paz».(Prefacio de la Fiesta de Cristo Rey).

Amén, Aleluya.

Reverendísimo Dom Jean Pateau

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

Vigilia de Pascua – Sabado Santo

VIGILIA DE PASCUA

Sermón del Reverendísimo Dom Jean Pateau

Abad de Nuestra Señora de Fontgombault

(Fontgombault 27 de marzo de 2016)

Queridos hermanos y hermanas:
Mis amados hijos:

Cristo ha resucitado, ha resucitado verdaderamente. Él, que estaba muerto, ahora está vivo. La oscuridad era incapaz de detener a su presa. El Príncipe de la vida ha triunfado. Esta es la Pascua del Señor, su paso de la muerte a la vida.
Durante este Año Santo de la Misericordia, cuando se nos invita a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para con nosotros y para poner la misericordia en práctica entre nuestros vecinos, reflexionemos sobre el regalo que el Señor ha concedido a la humanidad en este día: por pura misericordia, su Pascua se convierte en nuestra Pascua.
El canto del Exultet ,que abre la solemne celebración Pascual, será nuestra guía: «Alégrense en el cielo, goce también la tierra, inundada de tanta claridad; y que radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de las tinieblas que cubría el orbe entero.

»Esta alegría debe encender en nuestros corazones alabanza y acción de gracias al «Dios invisible, el Padre todopoderoso y su Hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo»».

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña:

«De acuerdo con la naturaleza de las acciones litúrgicas y las tradiciones rituales de las Iglesias, la celebración «hace un recuerdo» de las maravillosas obras de Dios en una anamnesis que puede ser más o menos desarrollada. El Espíritu Santo, que, por lo tanto, despierta la memoria de la Iglesia, por consiguiente, inspira acción de gracias y alabanza (doxología)». (CIC, n. 1103)

La más bella de todas las acciones de gracias que jamás haya salido de un corazón humano puede ser oído en el cántico de María, el Magnificat: «Porque el que es Poderoso ha hecho grandes cosas en mí: Santo es su nombre» (Lc.1,49).

La razón de la alegría de esta noche, es que Cristo ha hecho grandes cosas por nosotros. Por el misterio Pascual, Él ha pagado por nosotros a su Padre eterno la deuda de Adán y, a través del misericordioso derramamiento de su sangre, ha cancelado la deuda que habíamos incurrido por el pecado original.

La culpa de Adán fue una ofensa a Dios, nuestro Creador. La transgresión de la voluntad divina era una ofensa en contra de la gran misericordia que Dios había mostrado cuando le creó. Él había dado el ser y la vida a lo que no existía, y lo que no existía, se aprovechó de este «ser» dado gratuitamente para rebelarse contra su Creador.
Cuando hizo este hecho de injusticia, la criatura provocó la sentencia divina, mientras que se mutiló a sí mismo en sus profundidades más internas.

Y no siendo sino una criatura débil e impotente, sabía que era incapaz de compensar la injusticia, así como por los daños que había causado. El Exultet canta: «Ésta, por lo tanto, es la noche, que disipó la oscuridad de los pecadores por la luz del pilar. Ésta es la noche, en que en este momento en todo el mundo se restituye la gracia y se une en la santidad a los que creen en Cristo, y son arrancados de los vicios del mundo y la oscuridad de los pecados. Por lo tanto, la santificación de esta noche pone en fuga a toda maldad, limpia los pecados y restaura la inocencia a los caídos, y la alegría a los afligidos. Se alejan los odios, prepara la concordia, y abate la arrogancia».

¿Por qué tanta alegría? Se deriva de una afirmación irrefutable: Porque no nos hubiera beneficiado en nada haber nacido, a no ser que la redención también se nos haya concedido a nosotros.

Por lo tanto, el autor muestra su agradecimiento a Dios: ¡Oh maravillosa condescendencia de tu misericordia hacia nosotros! ¡Oh afecto inestimable del amor, que para redimir al esclavo, entregaste a tu Hijo!

Y concluye de una manera paradójica: ¡Oh pecado, verdaderamente necesario de Adán, que fue borrado por la muerte de Cristo! Oh feliz culpa, que mereció tener tal y tan grande Redentor!

Por su muerte y resurrección, Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, no sólo ejerce su capacidad de reparar la ofensa a Dios y restaurar la justicia, sino lo que es más, por pura misericordia, y sin que tengamos ningún derecho a ella, Se vuelve hacia la humanidad culpable y restaura en sus miembros la dignidad de hijos de Dios.

Aprovechamos para hacer nuestro el deseo de una paz universal con que concluye el canto: «Te rogamos, pues, oh Señor, Que te dignes conceder tiempos de paz durante esta Fiesta Pascual y concédenos regir, gobernar y conservar tu constante protección a nosotros, tus siervos… Ten en cuenta, también, a los que reinan sobre nosotros y concédeles tu inefable bondad y misericordia, dirige sus pensamientos a la justicia y la paz, que a partir de su esfuerzo terrenal, puedan llegar a su recompensa celestial con todo tu pueblo».

Durante estos días santos, que el Señor conceda una bendición especial para aquellos que, en todos los lugares del mundo, trabajan de forma desinteresada para recuperar una paz auténtica. Que los coros angelicales del Cielo ahora se alegren; que los misterios divinos se alegren y que la trompeta de salvación suene y manifieste la victoria de tan gran Rey.

Amen, Aleluya.

Fuente: ADELANTE LA FE

 

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

Viernes Santo

VIERNES SANTO

La ‘Crucifixión’ de Juan de Flandes

El Viernes Santo es un día de duelo, el más grande de todos; en él muere Cristo. La muerte que, como consecuencia del pecado, se había apoderado de todas nuestras vidas humanas, se extendió al mismo jefe de la humanidad, al Hijo de Dios hecho hombre.Pero -como todos los cristianos saben bien- esta muerte de que Jesús ha participado con nosotros, y que fue tan atroz y terrible para Él, respondía a los designios de Dios para la salvación del mundo. Impuesta por su Padre, la aceptó el Hijo para nuestra redención.Desde entonces la Cruz de Cristo se convierte en gloria de los cristianos. Ya desde ayer así lo cantábamos: “Nosotros debemos gloriarnos en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”; incluso hoy, la Iglesia lo repite y nos presenta la misma Cruz para que la adoremos: “He aquí el leño de la Cruz, del cual estuvo colgada la salvación del mundo”.Por eso, el Viernes Santo, día de gran duelo, lo es también de esperanza para los hombres; este es el día que nos conduce a la alegría de la Resurrección.

Te recomendamos leer LA SEMANA QUE CAMBIO AL MUNDO – SEMANA SANTA

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

Jueves Santo – La Misa Crismal

JUEVES SANTO – LA MISA CRISMAL

La Misa que se celebraba el Jueves Santo en la antigüedad iba acompañada de la consagración de los Santos Óleos, un rito anual que requiere siempre el ministerio del obispo como consagrante. Desde hace muchos siglos, esta ceremonia se lleva a cabo el Jueves Santo por la mañana. Se llama “Misa Crismal”.

La fe nos enseña que somos regenerados en el agua, y somos confirmados y fortalecidos por el aceite consagrado: el aceite es uno de los elementos principales que el divino autor de los sacramentos ha elegido para significar y obrar la gracia en nuestras almas. La Iglesia ha fijado que este día por la mañana se renueve este místico licor, cuya virtud es tan grande porque se acerca el momento en que deberá hacer abundante uso de él sobre los neófitos que dará a luz durante la noche pascual.Es importante que los fieles conozcan en detalle la sagrada doctrina sobre tan elevado tema; y lo explicaremos aquí, aunque brevemente, para excitar su gratitud al divino Redentor, que llama a las criaturas visibles a servir en las obras de su gracia, y les ha dado por su sangre la virtud sacramental que en adelante residirá en ellas.
El primero de los Santos Óleos que recibe la bendición del obispo, es el Óleo de los Enfermos, y es la materia del sacramento de la extremaunción. Es este Óleo el que borra en el cristiano agonizante los restos del pecado, lo fortalece en el último combate y, por la virtud sobrenatural que posee, a veces incluso le devuelve la salud del cuerpo.

En la antigüedad, la bendición de este aceite no se llevaba a cabo el Jueves Santo sino que podía hacerse cualquier otro día, porque su uso es, por así decirlo, continuo. Posteriormente, esta bendición se fijó para el día en que se consagran los otros dos Óleos, por la similitud del elemento que les es común.

Los fieles deben asistir con reverencia a la santificación de este licor que un día fluirá sobre sus miembros debilitados y correrá a través de sus sentidos para purificarlos. Debe hacerlos pensar en su última hora y bendecir la bondad inagotable del Salvador, “cuya sangre fluye tan abundantemente con este licor precioso1”.

El más noble de los Santos Óleos es el Santo Crisma; es también aquel cuya consagración se realiza con más pompa. Es a través del crisma que el Espíritu Santo imprime su sello indeleble en el cristiano ya miembro de Jesucristo por el bautismo. El agua nos hace nacer; el Óleo crismal nos confiere la fortaleza.

El Santo Crisma, además de su uso sacramental en la confirmación, y el uso que la Iglesia hace de él sobre los recién bautizados, es también usado en la consagración de los obispos, en la consagración de cálices y altares, en la bendición de campanas y en la dedicación de iglesias.

El tercero de los Santos Óleos es el Óleo de los catecúmenos. Sin ser objeto de ningún sacramento, es sin embargo una institución apostólica. Se utiliza en las ceremonias del bautismo, para las unciones que se le hacen al catecúmeno en el pecho y entre los hombros. Se usa en la ordenación de sacerdotes, para la unción de sus manos, y en la coronación de reyes y reinas.

La Santa Iglesia despliega en esta circunstancia una pompa insólita. A la ceremonia asisten doce sacerdotes con casullas, siete diáconos y siete subdiáconos, todos ataviados con las vestiduras de sus órdenes. El Pontifical Romano nos enseña que los doce sacerdotes están allí para ser testigos y cooperadores del santo Crisma.

Fuente: Dom Guéranger – FSSPX.Actualités

Te recomendamos leer LA SEMANA QUE CAMBIO AL MUNDO – SEMANA SANTA

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

76 de 131 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: El Valor de la Pascua

76 DE 131 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: EL VALOR DE LA PASCUA

AUDIENCIA GENERAL DEL 15 DE ABRIL DE 2009

Queridos hermanos y hermanas:

La tradicional audiencia general de los miércoles hoy está impregnada de gozo espiritual, el gozo que ningún sufrimiento ni pena pueden borrar, porque es un gozo que brota de la certeza de que Cristo, con su muerte y su resurrección, ha triunfado definitivamente sobre el mal y sobre la muerte. “¡Cristo ha resucitado, aleluya!”, canta la Iglesia en fiesta. Y este clima festivo, estos sentimientos típicos de la Pascua, no sólo se prolongan durante esta semana, la octava de Pascua, sino que se extienden también a lo largo de los cincuenta días que van hasta Pentecostés. Más aún, podemos decir que el misterio de la Pascua abarca todo el arco de nuestra existencia.

En este tiempo litúrgico son realmente numerosas las referencias bíblicas y los estímulos a la meditación que se nos ofrecen para profundizar el significado y el valor de la Pascua. El via crucis, que en el Triduo sacro recorrimos con Jesús hasta el Calvario reviviendo su dolorosa pasión, en la solemne Vigilia pascual se transformó en el consolador via lucis. Podemos decir que todo este camino de sufrimiento, visto desde la resurrección, es camino de luz y de renacimiento espiritual, de paz interior y de firme esperanza. Después del llanto, después del desconcierto del Viernes santo, al que siguió el silencio lleno de espera del Sábado santo, al alba del “primer día después del sábado” resonó con vigor el anuncio de la Vida que ha derrotado a la muerte: “Dux vitae mortuus regnat vivus“, “El Señor de la vida había muerto, pero ahora, vivo, triunfa”.

La novedad conmovedora de la resurrección es tan importante que la Iglesia no cesa de proclamarla, prolongando su recuerdo especialmente cada domingo. En efecto, cada domingo es “día del Señor” y Pascua semanal del pueblo de Dios. Nuestros hermanos orientales, con el fin de evidenciar este misterio de salvación que afecta a nuestra vida diaria, en lengua rusa llaman al domingo “día de la resurrección” (voskrescénje).

Así pues, para nuestra fe y para nuestro testimonio cristiano es fundamental proclamar la resurrección de Jesús de Nazaret como acontecimiento real, histórico, atestiguado por muchos y autorizados testigos. Lo afirmamos con fuerza porque, también en nuestro tiempo, no falta quien trata de negar su historicidad reduciendo el relato evangélico a un mito, a una “visión” de los Apóstoles, retomando o presentando antiguas teorías, ya desgastadas, como nuevas y científicas.

vigilia pascual krouillong comunion en la mano sacrilegio

Ciertamente, la resurrección no fue para Jesús un simple retorno a la vida anterior, pues en ese caso se trataría de algo del pasado: hace dos mil años uno resucitó, volvió a su vida anterior, como por ejemplo Lázaro. La Resurrección se sitúa en otra dimensión: es el paso a una dimensión de vida profundamente nueva, que nos toca también a nosotros, que afecta a toda la familia humana, a la historia y al universo.

Este acontecimiento, que introdujo una nueva dimensión de vida, una apertura de nuestro mundo hacia la vida eterna, cambió la existencia de los testigos oculares, como lo demuestran los relatos evangélicos y los demás escritos del Nuevo Testamento. Es un anuncio que generaciones enteras de hombres y mujeres a lo largo de los siglos han acogido con fe y han testimoniado a menudo al precio de su sangre, sabiendo que precisamente así entraban en esta nueva dimensión de la vida.

También este año, en Pascua resuena inmutable y siempre nueva, en todos los rincones de la tierra, esta buena nueva: Jesús, muerto en la cruz, ha resucitado y vive glorioso, porque ha derrotado el poder de la muerte, ha introducido al ser humano en una nueva comunión de vida con Dios y en Dios. Esta es la victoria de la Pascua, nuestra salvación. Así pues, podemos cantar con san Agustín: “La resurrección de Cristo es nuestra esperanza”, porque nos introduce en un nuevo futuro.

Es verdad: la resurrección de Jesús funda nuestra firme esperanza e ilumina toda nuestra peregrinación terrena, incluido el enigma humano del dolor y de la muerte. La fe en Cristo crucificado y resucitado es el corazón de todo el mensaje evangélico, el núcleo central de nuestro “Credo”. En un conocido pasaje paulino, contenido en la primera carta a los Corintios (1 Co 15, 3-8), podemos encontrar una expresión autorizada de ese “Credo” esencial. En él, el Apóstol, para responder a algunos miembros de la comunidad de Corinto que paradójicamente proclamaban la resurrección de Jesús pero negaban la de los muertos —nuestra esperanza—, transmite fielmente lo que él, Pablo, había recibido de la primera comunidad apostólica sobre la muerte y la resurrección del Señor.

Comienza con una afirmación casi perentoria: “Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué, que habéis recibido y en el cual permanecéis firmes, por el cual también sois salvados, si lo guardáis tal como os lo prediqué. Si no, habríais creído en vano” (vv. 1-2). Inmediatamente añade que ha transmitido lo que él mismo había recibido. Y a continuación viene el pasaje que hemos escuchado al inicio de nuestro encuentro. San Pablo presenta ante todo la muerte de Jesús y, en un texto tan escueto, pone dos añadiduras a la noticia de que “Cristo murió”: la primera: murió “por nuestros pecados”; la segunda: “según las Escrituras” (v. 3). La expresión “según las Escrituras” pone el acontecimiento de la muerte del Señor en relación con la historia de la alianza veterotestamentaria de Dios con su pueblo, y nos hace comprender que la muerte del Hijo de Dios pertenece al entramado de la historia de la salvación; más aún, nos hace comprender que esa historia recibe de ella su lógica y su verdadero significado.

Hasta ese momento la muerte de Cristo había permanecido casi como un enigma, cuyo éxito era aún incierto. En el misterio pascual se cumplen las palabras de la Escritura, o sea, esta muerte realizada “según las Escrituras” es un acontecimiento que contiene en sí un logos, una lógica: la muerte de Cristo atestigua que la Palabra de Dios se hizo “carne”, “historia” humana, hasta el fondo. Cómo y por qué sucedió eso se comprende gracias a la otra añadidura que san Pablo hace: Cristo murió “por nuestros pecados”. Con estas palabras el texto paulino parece retomar la profecía de Isaías contenida en el cuarto canto del Siervo de Dios(cf. Is 53, 12). El Siervo de Dios —así dice el canto— “indefenso se entregó a la muerte”, llevó “el pecado de muchos”, e intercediendo por los “rebeldes” pudo obtener el don de la reconciliación de los hombres entre sí y de los hombres con Dios: su muerte es, por tanto, una muerte que pone fin a la muerte; el camino de la cruz lleva a la Resurrección.

En los versículos que siguen el Apóstol se refiere a la resurrección del Señor. Dice que Cristo “resucitó al tercer día según las Escrituras”. ¡De nuevo “según las Escrituras”! No pocos exegetas ven en la expresión “resucitó al tercer día según las Escrituras” una alusión significativa a lo que se lee en el Salmo 16, donde el Salmista proclama: “No me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción” (v. 10). Este es uno de los textos del Antiguo Testamento que, en el cristianismo primitivo, se solía citar a menudo para probar el carácter mesiánico de Jesús. Dado que según la interpretación judía la corrupción comenzaba después del tercer día, las palabras de la Escritura se cumplen en Jesús, que resucita al tercer día, es decir, antes de que comience la corrupción.

San Pablo, transmitiendo fielmente la enseñanza de los Apóstoles, subraya que la victoria de Cristo sobre la muerte se produce por el poder creador de la Palabra de Dios. Este poder divino trae esperanza y alegría: este es, en definitiva, el contenido liberador de la revelación pascual. En la Pascua Dios se revela a sí mismo y revela el poder del amor trinitario que aniquila las fuerzas destructoras del mal y de la muerte.

Queridos hermanos y hermanas, dejémonos iluminar por el esplendor del Señor resucitado. Acojámoslo con fe y adhirámonos generosamente a su Evangelio, como hicieron los testigos privilegiados de su resurrección; como hizo, algunos años después, san Pablo, que se encontró con el divino Maestro de un modo extraordinario en el camino de Damasco. No podemos tener sólo para nosotros el anuncio de esta Verdad que cambia la vida de todos. Con humilde confianza oremos: “Oh Jesús, que resucitando de entre los muertos has anticipado nuestra resurrección, nosotros creemos en ti”.

Me complace concluir con una exclamación que solía repetir Silvano del Monte Athos: “Alégrate, alma mía. Siempre es Pascua, porque Cristo resucitado es nuestra resurrección”. Que la Virgen María nos ayude a cultivar en nosotros, y en nuestro entorno, este clima de alegría pascual, para ser testigos del Amor divino en todas las situaciones de nuestra vida.

Una vez más, ¡feliz Pascua a todos!

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

32 de 131 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: El Triduo Pascual

32 de 131 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: EL TRIDUO PASCUAL

AUDIENCIA GENERAL DEL 19 DE MARZO DE 2008

EL TRIDUO PASCUAL

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos llegado a la vigilia del Triduo pascual. Los próximos tres días se suelen llamar “santos” porque nos hacen revivir el acontecimiento central de nuestra Redención; nos remiten de nuevo al núcleo esencial de la fe cristiana: la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Son días que podríamos considerar como un único día: constituyen el corazón y el fulcro de todo el año litúrgico, así como de la vida de la Iglesia. Al final del itinerario cuaresmal, también nosotros nos disponemos a entrar en el mismo clima que Jesús vivió entonces en Jerusalén. Queremos volver a despertar en nosotros la memoria viva de los sufrimientos que el Señor padeció por nosotros y prepararnos para celebrar con alegría, el próximo domingo, «la verdadera Pascua, que la sangre de Cristo ha cubierto de gloria, la Pascua en la que la Iglesia celebra la fiesta que constituye el origen de todas las fiestas», como dice el Prefacio para el día de Pascua en el rito ambrosiano.

Mañana, Jueves santo, la Iglesia hace memoria de la última Cena, durante la cual el Señor, en la víspera de su pasión y muerte, instituyó el sacramento de la Eucaristía, y el del sacerdocio ministerial. En esa misma noche, Jesús nos dejó el mandamiento nuevo, mandatum novum, el mandamiento del amor fraterno. Antes de entrar en el Triduo santo, aunque ya en íntima relación con él, mañana por la mañana tendrá lugar en cada comunidad diocesana la misa Crismal, durante la cual el obispo y los sacerdotes del presbiterio diocesano renuevan las promesas de su ordenación. También se bendicen los óleos para la celebración de los sacramentos: el óleo de los catecúmenos, el óleo de los enfermos y el santo crisma. Es un momento muy importante para la vida de cada comunidad diocesana que, reunida en torno a su pastor, reafirma su unidad y su fidelidad a Cristo, único sumo y eterno Sacerdote.

Por la tarde, en la misa in Cena Domini se hace memoria de la última Cena, cuando Cristo se nos entregó a todos como alimento de salvación, como medicina de inmortalidad: es el misterio de la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida cristiana. En este sacramento de salvación, el Señor ha ofrecido y realizado para todos aquellos que creen en él la unión más íntima posible entre nuestra vida y su vida. Con el gesto humilde pero sumamente expresivo del lavatorio de los pies, se nos invita a recordar lo que el Señor hizo a sus Apóstoles: al lavarles los pies proclamó de manera concreta el primado del amor, un amor que se hace servicio hasta la entrega de sí mismos, anticipando también así el sacrificio supremo de su vida que se consumará al día siguiente, en el Calvario. Según una hermosa tradición, los fieles concluyen el Jueves santo con una vigilia de oración y adoración eucarística para revivir más íntimamente la agonía de Jesús en Getsemaní.

jesus en el huerto de los olivos getsemaní krouillong comunion en la mano

El Viernes santo es el día en que se conmemora la pasión, crucifixión y muerte de Jesús. En este día, la liturgia de la Iglesia no prevé la celebración de la santa misa, pero la asamblea cristiana se reúne para meditar en el gran misterio del mal y del pecado que oprimen a la humanidad, para recordar, a la luz de la palabra de Dios y con la ayuda de conmovedores gestos litúrgicos, los sufrimientos del Señor que expían este mal. Después de escuchar el relato de la pasión de Cristo, la comunidad ora por todas las necesidades de la Iglesia y del mundo, adora la cruz y recibe la Eucaristía, consumiendo las especies eucarísticas conservadas desde la misa in Cena Domini del día anterior. Como invitación ulterior a meditar en la pasión y muerte del Redentor y para expresar el amor y la participación de los fieles en los sufrimientos de Cristo, la tradición cristiana ha dado vida a diferentes manifestaciones de piedad popular, procesiones y representaciones sagradas, orientadas a imprimir cada vez más profundamente en el corazón de los fieles sentimientos de auténtica participación en el sacrificio redentor de Cristo. Entre esas manifestaciones destaca el vía crucis, práctica de piedad que a lo largo de los años se ha ido enriqueciendo con múltiples expresiones espirituales y artísticas vinculadas a la sensibilidad de las diferentes culturas. Así, han surgido en muchos países santuarios con el nombre de “Calvario” hasta los que se llega a través de una cuesta empinada, que recuerda el camino doloroso de la Pasión, permitiendo a los fieles participar en la subida del Señor al monte de la Cruz, al monte del Amor llevado hasta el extremo.

El Sábado santo se caracteriza por un profundo silencio. Las iglesias están desnudas y no se celebra ninguna liturgia. Los creyentes, mientras aguardan el gran acontecimiento de la Resurrección, perseveran con María en la espera, rezando y meditando. En efecto, hace falta un día de silencio para meditar en la realidad de la vida humana, en las fuerzas del mal y en la gran fuerza del bien que brota de la pasión y de la resurrección del Señor. En este día se da gran importancia a la participación en el sacramento de la Reconciliación, camino indispensable para purificar el corazón y prepararse para celebrar la Pascua íntimamente renovados. Al menos una vez al año necesitamos esta purificación interior, esta renovación de nosotros mismos.

Este Sábado de silencio, de meditación, de perdón, de reconciliación, desemboca en la Vigilia pascual, que introduce el domingo más importante de la historia, el domingo de la Pascua de Cristo. La Iglesia vela junto al fuego nuevo bendecido y medita en la gran promesa, contenida en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, de la liberación definitiva de la antigua esclavitud del pecado y de la muerte. En la oscuridad de la noche, con el fuego nuevo se enciende el cirio pascual, símbolo de Cristo que resucita glorioso. Cristo, luz de la humanidad, disipa las tinieblas del corazón y del espíritu e ilumina a todo hombre que viene al mundo. Junto al cirio pascual resuena en la Iglesia el gran anuncio pascual: Cristo ha resucitado verdaderamente, la muerte ya no tiene poder sobre él. Con su muerte, ha derrotado el mal para siempre y ha donado a todos los hombres la vida misma de Dios.

Según una antigua tradición, durante la Vigilia pascual, los catecúmenos reciben el bautismo para poner de relieve la participación de los cristianos en el misterio de la muerte y de la resurrección de Cristo. Desde la esplendorosa noche de Pascua, la alegría, la luz y la paz de Cristo se difunden en la vida de los fieles de toda comunidad cristiana y llegan a todos los puntos del espacio y del tiempo.

Queridos hermanos y hermanas, en estos días singulares, orientemos decididamente la vida hacia una adhesión generosa y convencida a los designios del Padre celestial; renovemos nuestro “sí” a la voluntad divina, como hizo Jesús con el sacrificio de la cruz. Los sugestivos ritos del Jueves santo, del Viernes santo, el silencio impregnado de oración del Sábado santo y la solemne Vigilia pascual nos brindan la oportunidad de profundizar en el sentido y en el valor de nuestra vocación cristiana, que brota del Misterio pascual, y de concretizarla en el fiel seguimiento de Cristo en toda circunstancia, como hizo él, hasta la entrega generosa de nuestra existencia.

Hacer memoria de los misterios de Cristo significa también vivir en adhesión profunda y solidaria al hoy de la historia, convencidos de que lo que celebramos es realidad viva y actual. Por tanto, llevemos en nuestra oración el dramatismo de hechos y situaciones que en estos días afligen a muchos hermanos nuestros en todas las partes del mundo. Sabemos que el odio, las divisiones y la violencia no tienen nunca la última palabra en los acontecimientos de la historia. Estos días vuelven a suscitar en nosotros la gran esperanza: Cristo crucificado ha resucitado y ha vencido al mundo. El amor es más fuerte que el odio, ha vencido y debemos asociarnos a esta victoria del amor.

Por tanto, debemos recomenzar desde Cristo y trabajar en comunión con él por un mundo basado en la paz, en la justicia y en el amor. En este compromiso, en el que todos estamos implicados, dejémonos guiar por María, que acompañó a su Hijo divino por el camino de la pasión y de la cruz, y participó, con la fuerza de la fe, en el cumplimiento de su designio salvífico. Con estos sentimientos, os expreso ya desde ahora mis mejores deseos de una feliz y santa Pascua a todos vosotros, a vuestros seres queridos y a vuestras comunidades.

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, donde puedes encontrar audios y videos de oraciones y devociones.

Oracion para entronizar las Palmas Benditas en el Hogar

krouillong karla rouillon gallangos no recibas la euaristia en la mano oracion palmas benditas domingo de ramos en el hogar yo no recibo la eucaristia en la mano no recibas la eucaristia en la mnao comunion en la mano no recibas a jesus en la mano palmas de olivo domingo de ramos miercoles de ceniza

ORACIÓN PARA ENTRONIZAR LAS PALMAS BENDITAS EN EL HOGAR

Bendice Señor nuestro hogar.

Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.

Por tu intercesión danos paz, amor y respeto,

para que respetándonos y amándonos

los sepamos honrar en nuestra vida familiar,

sé tú, el Rey en nuestro hogar.

Amén.

Fuente: Facebook Caballeros de la Virgen (Oficial) – Heraldos del Evangelio

¿Sabías que las Cenizas del Miércoles de Cenizas resultan de la quema de las Palmas Benditas del año pasado?

Conserva la tuya durante un año y una semana antes del próximo Miércoles de Ceniza, consulta en tu Parroquia cuándo será la quema de palmas benditas y obsequia la tuya. Si puedes ayudar a recolectar las Palmas Benditas de tu vecindario o en tu colegio mejor, así cooperarás con tu Iglesia para este fin y no faltarán cenizas para el inicio de la próxima Cuaresma.

 

miercoles de cenizas quema de cenizas krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano comunion en la mano no recibas a jesus en la mano

 

Más información sobre el MIÉRCOLES DE CENIZA

Más sobre la QUEMA DE CENIZAS PARA EL MIÉRCOLES DE CENIZA

El Santo Vía Crucis con las meditaciones de San Alfonso María de Ligorio

via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 

EL SANTO VÍA CRUCIS CON LAS MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Por: San Alfonso María de Ligorio

EL CAMINO DE LA CRUZ

Arrodíllate ante el altar, haz un Acto de Contrición, y forma la intención de ganar las indulgencias bien para ti, o para las almas en el Purgatorio.

Acto de Contricción

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre, Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita
y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme bien
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
para el perdón de mis pecados. Amen.

Acepta con beneplácito el rezo de este santo via crucis y concede a las Benditas Almas del Purgatorio la indulgencia que la Santa Madre Iglesia ofrece.

Después di:

Señor mío Jesucristo, Vos anduvisteis con tan grande amor este camino para morir por mí, y yo os he ofendido tantas veces apartándome de Vos por el pecado; mas ahora os amo con todo mi corazón, y porque os amo, me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que os he hecho. Perdóname, Señor, y permíteme que os acompañe en este viaje. Vais a morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el vuestro, amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir unido a Vos.

primera estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

PRIMERA ESTACIÓN
Jesús sentenciado a muerte

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, después de haber sido azotado y coronado de espinos, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.

(Aquí se hace una pequeña pausa para considerar brevemente el misterio, y lo mismo en las demás estaciones.)

Adorado Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad. Os amo, ¡ oh Jesús mío más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mi como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

 

segunda estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 SEGUNDA ESTACIÓN
Jesús es cargado con la cruz

V. Te adoramos, Cristo. y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, andando este camino con la cruz a cuestas, iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte que iba a padecer.

Amabilísimo Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

 

tercera estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 

TERCERA ESTACIÓN
Jesús cae la primera vez debajo de la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera esta primera caída de Jesús debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.

Amado Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mio !, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

cuarta estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

CUARTA ESTACIÓN

Jesús encuentra a su afligida madre

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente Jesús y Maria, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.

Amantísimo Jesús mío: por la pena que experimentasteis en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

quinta estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio
QUINTA ESTACIÓN
Simón ayuda a Jesús a llevar la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar aquel pesado madero.

Dulcísimo Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por. mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

sexta estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio
SEXTA ESTACIÓN
La Verónica limpia el rostro de Jesús

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo la devoto mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudar y sangre, le ofreció un lienzo. y limpiándose con él nuestra Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.

Amado Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosisímo; mas en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡ Ah Señor mío, también mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, mas yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡ oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

 

septima estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 SÉPTIMA ESTACIÓN

Jesús cae la segunda vez con la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera la segunda caída de Jesús debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.

Oh pacientísimo. Jesús mio. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

octava estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio
OCTAVA ESTACIÓN
Las mujeres de Jerusalén lloran por Jesús

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimosa estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; mas Jesús les dijo: no lloréis por mí, sino por vosotras mismas y por vuestras hijos.

Afligido Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

novena estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 NOVENA ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez con la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.

Atormentado Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

decima estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 DÉCIMA ESTACIÓN

Jesús es despojado de sus vestiduras

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:

Inocente Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces sufristeis, ayudadme a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas, para, que pueda yo poner todo mi amor en Vos, que tan digno sois de ser amado. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

undecima estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 UNDÉCIMA ESTACIÓN

Jesús es clavado en la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz en alto, dejándole morir de dolor, sobre aquel patíbulo infame.

Oh despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

duodecima estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 DUODÉCIMA ESTACIÓN

Jesús muere en la cruz

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía, consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y expía en la Cruz.

Oh difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, mas la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi alma. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

decimo tercera via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 DECIMOTERCERA ESTACIÓN

Jesús es bajado de la cruz

V. Te adoramos. Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz dos de sus discípulos. José y Nicodemo, y le depositaran en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.

Oh Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

decimo cuarta estacion via crucis semana santa krouillong karla rouillon gallangos no recibas la eucaristia en la mano comunion en la mano yo no recibo la eucaristia en la mano san alfonso maria de ligorio

 DECIMOCUARTA ESTACIÓN

Jesús colocado en el sepulcro

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar o Jesús, acompañándole también su Santísima Madre, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.

Oh Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos. Os amo, ¡ oh Jesús, amor mio!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Amén.

Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

Amado Jesús mío,
Por mí vas a la muerte,
Quiero seguir tu suerte,
Muriendo por tu amor;
Perdón y gracia imploro,
Transido de dolor.

Después, volviendo al altar mayor, se rezan cinco Padrenuestros, cinco Avemarías y cinco Glorias por las cinco llagas de Jesucristo; además un  Padrenuestro, un Ave María  y un Gloria por las intenciones del Santo Padre, para poder ganar todas las otras indulgencias concedidas a esta devoción.

–/–

Ver también EL VIA MATRIS

Te invito a leer este artículo sobre la SEMANA SANTA: LA SEMANA QUE CAMBIÓ AL MUNDO y estas recomendaciones para  el MIÉRCOLES DE CENIZA y la CUARESMA

Si quieres hacer una obra de misericordia enseña a otros a orar.

Otras oraciones que puedes aprender:

LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

EL SANTO ROSARIO

CIEN RÉQUIEM

Que Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Semana Santa: Una guía para cada día de la última semana de Jesús

SEMANA SANTA: UNA GUÍA PARA CADA DÍA DE LA ÚLTIMA SEMANA DE JESÚS.

Lee esta cronología como un posible, aunque no seguro, escenario de la última semana de Jesús. Sigue siendo una gran bendición tomar en cuenta la última semana del Señor y caminar con Él.

En el corazón de nuestra fe está el Misterio Pascual: la Pasión, la Muerte, la Resurrección, y la Ascensión de Jesucristo. Toda la historia de la salvación nos conduce y se pone en marcha desde estos eventos salvadores. El propósito de este artículo es describir la última semana de Jesús. A esta semana la llamamos “Semana Santa” pues el ministerio público de Jesús culmina con su sufrimiento, muerte y resurrección.

Me doy cuenta que algunos exegetas se burlan de la idea que podamos construir un diario de cada día sobre la última semana de Jesús. Existen lagunas históricas y cosas en las narraciones que no coinciden perfectamente. La secuencia a continuación sigue principalmente la narración sinóptica (Mateo, Marcos y Lucas), en términos de ritmo. A pesar de las dudas de algunos exegetas, la narración realmente coincide muy bien si usamos un poco de imaginación y vemos las diferencias no como diferencias en sí, sino sólo en los detalles.

Domingo de Ramos: Nuestra celebración de la Semana Santa comienza este domingo, como sabemos, donde hacemos presente la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén que da comienzo a su semana final y al inicio de su Pasión. Los cuatro evangelios relatan esta entrada triunfal ese domingo por la mañana de hace tanto tiempo, pero que conmemoramos nosotros hoy. Al recibir las palmas, toma en cuenta que eres parte de esa multitud. ¿Cómo caminarás esta semana con Jesús? Deja que la palma te recuerde de alabarlo con tu devota presencia durante el sagrado Triduo.

De acuerdo a Mc 11,11 Jesús regresó esa tarde a Betania, un suburbio de Jerusalén. Quizá se quedó con sus amigos Marta, María y Lázaro. Ora con Jesús esta tarde de cara a los difíciles días que le esperan.

Lunes Santo: Según Mt 21, Mc 11 y Lc 19, Jesús regresó a Jerusalén este día y, al ver una serie de prácticas vergonzosas alrededor del Templo, lo limpió. El Evangelio de Juan también cuenta que reprendió la incredulidad de la multitud. Mc 11,19 describe que regresó a Betania esta noche. Ora con Jesús pues está deseoso de purificarnos.

Martes Santo: De acuerdo con Mateo, Marcos y Lucas, Jesús nuevamente regresa a Jerusalén donde es confrontado por el líder del Templo por lo que hizo el día anterior. Cuestionan su autoridad. Él también enseña ampliamente con parábolas y otras formas. Está la parábola de la viña (cf Mt 21,33-46), la parábola del banquete de bodas, (cf Mt 22,1). También está la enseñanza del pago de impuestos (cf Mt 22,15) y la reprimenda a los saduceos que negaban la resurrección (cf Mt 22,23). También está la temerosa profecía sobre la destrucción de Jerusalén si los habitantes no se convierten.

Advierte que no quedará piedra sobre piedra (cf Mt24). Sigue rezando con Jesús y escucha detenidamente sus enseñanzas finales justo antes de su Pasión.

jesus en el huerto de los olivos getsemaní krouillong comunion en la mano

Miércoles Santo: Tradicionalmente, este día era llamado Miércoles del espía pues fue este miércoles antes de la crucifixión que Judas conspiró para entregar a Jesús. Por ello, fue pagado con 30 monedas de oro (cf Mt 26,14). Jesús posiblemente pasó el día en Betania. Por la tarde, María de Betania ungió a Jesús con un costoso perfume. Judas objetó pero Jesús lo reprendió y le dijo que María lo había ungido para su entierro (cf Mt 26,6). Los malvados están acorralando a Jesús y conspirando contra él. ¿Estás orando?

Jueves Santo: Este día marca el comienzo del sagrado Triduo , o “tres días”. Al inicio del día, Jesús dio instrucciones a los discípulos sobre cómo prepararse para la comida más sagrada, que será su última cena.  A lo largo del día hicieron los preparativos (cf Mt 26,17). En la misa de la Cena del Señor llevada a cabo en nuestras parroquias, recordamos y celebramos esa Última Cena que Jesús compartió con sus discípulos. Estamos en el Cenáculo con Jesús y los apóstoles haciendo lo que ellos hicieron. A través del ritual de lavar los pies (Jn 13,1) de los 12 parroquianos, nos unimos en servicio unos a otros. A través de nuestra celebración de esta primera misa y santa eucaristía (Mt 26,26), nos unimos a Jesús y recibimos su Cuerpo y su Sangre como si fuera la primera vez. En esta eucaristía, agradecemos especialmente a Dios por el don del sacerdocio ministerial. Tras la Última Cena (Primera Misa) los apóstoles y Jesús hicieron un corto viaje a lo largo del Valle de Cedrón al jardín donde les pidió orar y experimenta su agonía (cf Mt 26,30).

Nosotros también realizamos una procesión en la iglesia con Jesús Sacramentado a un jardín (el altar de reposo) que ha sido preparado. La liturgia termina en silencio. Es una costumbre antigua pasar esta noche una hora frente al reposado Santísimo Sacramento. Estamos con Jesús en el jardín y oramos mientras atraviesa su agonía. Muchas de nuestras parroquias permanecen abiertas hasta la medianoche. Fue cerca de la medianoche cuando Jesús fue traicionado por Judas, arrestado y llevado a la casa del Sumo Sacerdote (cf Mt 26,47).

Cristo crucificado krouillong comunion en la mano es sacrilegio 2

Viernes Santo: Jesús pasó toda la noche en el calabozo de la casa del Sumo Sacerdote. En la mañana temprano fue llevado frente a Pilato quien lo mandó con Herodes. Herodes lo mandó de regreso a Pilato quien, en algún momento de la mañana, se sometió ante la presión del líder del Templo y la multitud, y condenó a Jesús a la horrible muerte en la cruz.

Al final de la mañana, Jesús fue llevado por los soldados a través de la ciudad hasta el monte Gólgota. Al mediodía fue clavado en la cruz donde estuvo colgado en agonía durante tres horas. Murió a alrededor de las tres de la tarde. Es bajado de la cruz y colocado en la tumba rápidamente antes del atardecer. Hoy es un día para la oración, el ayuno y la abstinencia. Cuando es posible, los cristianos son instados a quedar libres de trabajar, de los compromisos sociales, de la diversión y dedicarse a una oración y adoración comunitaria. Al mediodía muchas parroquias se reúnen para las estaciones de la cruz y para rememorar las últimas siete palabras de Jesús. Muchas parroquias también ofrecen las estaciones de la cruz a las tres de la tarde, la hora de la muerte de Jesús. En la tarde, nos reunimos en silencio en nuestras parroquias para entrar en el tiempo de oración mientras reflexionamos sobre la muerte de Jesús en la cruz.

También rezamos por las necesidades del mundo. Reconocemos el poder de la cruz en nuestras vida hoy, uno por uno nos acercamos a venerar la cruz con un beso. Contempla también cómo los apóstoles se reunieron esa noche con miedo y en oración reflexionando sobre todo lo que había ocurrido.

Sábado Santo: El cuerpo de Jesús está en la tumba pero su alma está entre los muertos para anunciar el reino. “En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán” (Jn 5,25). Ten en cuenta lo que debió ser para los muertos en el Sheol despertar con la voz de Jesús.

Mientras tanto, los discípulos, con el corazón roto por la muerte de Jesús, observaron el Sabatt judío con tristeza. Se habían olvidado de la promesa de Jesús que resucitaría. Nosotros no podemos olvidar su promesa. No podemos olvidar.

Esta noche en nuestras parroquias después del atardecer nos reunimos para la Vigilia Pascual donde viviremos la resurrección de Jesús de entre los muertos. Nos reunimos en la oscuridad. Él es la luz del mundo. Entramos a la iglesia y atentamente escuchamos las historias bíblicas que describen la salvación de Dios en el pasado. Repentinamente, las luces de la iglesia se encienden y se canta el Gloria mientras celebramos el momento de la resurrección de Cristo. ¡Vive!

En la alegría de la resurrección celebramos el sacramento del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía para nuestros catecúmenos y los candidatos que se han preparado durante muchas semanas para esta noche. Como iglesia cantamos el Aleluya por primera vez en cuarenta días. Haz lo que puedas por estar presente en esta noche e invita a tus amigos y familia a unirse también.

¡Nuestra vigilia que marca el inicio de una Pascua gozosa que no termina nunca!

Autor: Padre Christian Hernan Andrade

Cristo en la Cruz pone todo por nosotros

CRISTO EN LA CRUZ PONE TODO POR NOSOTROS

Durante toda la Cuaresma la Iglesia nos ha ido preparando para encontrarnos con el misterio de la Pascua, que es el juicio que Dios hace del mundo, el juicio con el cual Dios señala el bien y el mal del mundo. La Pascua no es solamente el final de la pasión; la Pascua es la proclamación de Cristo como juez del universo. Un juez que, por ser juez del universo, pone a sus pies a todos: sus amigos, que pueden ser los que le han servido; y a sus enemigos, que pueden ser los que no le han servido.

El juicio que Dios hace del hombre dependerá de cómo el hombre se ha comportado con Cristo. Ser conscientes de esto es, al mismo tiempo, dejar entrar en nuestro corazón la pregunta de cuál es la opción fundamental de nuestras vidas.

Escuchábamos en la narración del Libro de Daniel, que los tres jóvenes son salvados del horno del fuego ardiente por el ángel del Señor. Yo creo que lo fundamental de esta narración es la reflexión final: “Bendito sea el Dios de Sadrak, Mesak y Abed Negó, que ha enviado a su ángel para librar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron la orden del rey y expusieron su vida antes que servir y a adorar a un dios extraño”.

Éste es el punto más importante: el ser capaz de juzgar nuestra vida de tal forma que nuestros actos se vean discriminados según nuestra opción por Dios. O sea, Dios como criterio primero, y no al revés. Que nuestra forma de afrontar la vida, nuestra forma de pensar, de juzgar a las personas, de entender los acontecimientos, no se vean discriminadas por «lo que a mí me parecería» , es decir, por un criterio subjetivo.

Esta situación debe ser para todos nosotros punto de examen de conciencia, sobre todo de cara a la Pascua del Señor, para ver si efectivamente nuestra vida está decidida por Dios. La cruz se convierte así, para cada uno de nosotros, en el punto de juicio, el punto al cual todos tenemos que llegar para ver si mi vida está o no decidida por Cristo nuestro Señor.

Crucifixión Mond, Rafael Sanzio krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Cristo en la cruz apuesta todo por nosotros. Cristo en la cruz pone todo por nosotros. Cristo en la cruz se entrega totalmente a nosotros. La cruz de Cristo se convierte en punto de juicio para nosotros: Si Él nos ha dado tanto, ¿nosotros qué damos? Si Él ha sido tanto para nosotros, ¿nosotros qué somos para Él? Si Él ha vivido de esa manera con nosotros y para nosotros, ¿nosotros cómo vivimos para Él?

Jesús, en el Evangelio, pide a los judíos que le escuchaban que examinen quién es su Padre. Ellos le dicen: “Nosotros tenemos por padre a Dios”. Pero Jesús les contesta que no es verdad, porque les dice: “Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado”.

Cuando nuestra vida choca con la cruz, cuando nuestra vida choca con los criterios cristianos, tenemos que preguntarnos: ¿Quién es mi padre?; no ¿cuál es mi título?; no ¿cuál es la etiqueta que yo traigo puesta en mi vida? ¿Cuál es el fruto que da en mi vida la opción por Cristo? ¿Qué es lo que realmente brota en mi vida de mi opción por Cristo? Porque ése es verdaderamente el origen de mi existencia.

Jesús dice a los de su época que ellos no son los hijos de Abraham; porque el fruto de Abraham sería una opción definitiva por Dios, hasta el punto de ser capaz de arriesgar el propio interior, el propio juicio para seguir a Dios. Recordemos que Abraham puso, incluso lo ilógico de la orden de Dios de matar a su propio hijo, para obedecer a Dios.

Cristo y su cruz se convierten en un reclamo para cada uno de nosotros: ¿quién eres Tú? El misterio Pascual es para todos nosotros una llamada. No me puedo quedar nada más en los ritos exteriores. ¿Cuál es la obra que me está diciendo a mí si opto por Cristo o no? Mi comportamiento cristiano, mi compromiso cristiano, mi opción definitiva por Jesucristo es donde puedo ver quién es verdaderamente mi Padre, allí es donde sé quién es auténticamente el Señor de mi vida.

Cuando los judíos le responden a Jesús: “Nosotros no somos hijos de prostitución, no tenemos más padre que Dios”, están tocando un tema muy típico de toda la Escritura: la relación con Dios. El pueblo de Dios como un pueblo amado, un pueblo fiel, un pueblo esposo de Dios. Por eso dicen: “no somos hijos de prostitución, no somos hijos de adulterio, somos hijos genuinos de Dios”.

Pero Cristo les responde: “Si Dios fuera su Padre me amarían a mí […]”. Si realmente fuesen un pueblo esposo de Dios, me amarían a mí. Si realmente fuesen un pueblo fiel a Dios, un pueblo que nace del amor esponsal a Dios, amarían a Cristo.

Podría ser que en nuestra alma hubiese algunos campos en los que todavía Cristo nuestro Señor no es el vencedor victorioso, no es el esposo fiel. ¿No podría haber campos en nuestra vida, rasgos en nuestra alma, en los que por egoísmo, por falta de generosidad, por pereza, por frialdad, nuestra alma todavía no corriese al ritmo de Dios, no estuviese alimentándose de la vida de Dios, no estuviese nutriéndose de la opción fundamental, definitiva, única, exclusiva por Dios nuestro Señor?

Cristo crucificado Pietro Perugino krouillong comunion en la mano es sacrilegio

La Semana Santa es un período de reflexión muy importante. Un período que nos va a mostrar a un Cristo que se ofrece a nosotros; un Cristo que se hace obediente por nosotros; un Cristo que es la garantía del amor esponsal de Dios por su pueblo. Un Cristo que reclama de cada uno de nosotros el amor fiel, el amor de don total del corazón hecho obras, manifestado en un comportamiento realmente cristiano. El misterio pascual es la raya que define si soy alguien que vive de Dios, o soy alguien que vive de sí mismo.

Jesucristo, en la Eucaristía, viene a redimirnos de esto. Jesucristo quiere darnos la Eucaristía para que de nuevo en esa unión íntima del Creador, del Señor, del Redentor con el alma cristiana, se produzca la opción fuerte, definitiva, amorosa por Dios.

Pidámosle que esta opción llegue a iluminar todos los campos de nuestra vida. Que ilumine nuestro interior, que ilumine nuestra alma, que ilumine también nuestra vida social, nuestra vida familiar, y, sobre todo, que ilumine nuestra libertad para que optemos definitivamente, sin ninguna cadena, por aquello que únicamente nos hace libres: el amor de Dios.

Autor: P. Cipriano Sánchez LC
Fuente: Catholic.net

El Solemne Triduo Pascual

EL SOLEMNE TRIDUO PASCUAL

Con la celebración de la misa de la Cena del Señor, comienza el Triduo Pascual. Es en realidad una sola celebración en tres días consecutivos. Celebramos: La entrega: Pan que se parte y reparte; El Sacrificio: Cristo que se inmola en la Cruz para salvarnos; La Resurrección: Cristo triunfa de la muerte y nos da una nueva vida.

Tres grandes acontecimientos de la Historia de la Salvación. En un solo acto del Amor de Dios manifestado plenamente en Cristo, que se hizo obediente hasta la muerte venciéndola con su resurrección.

La Ultima Cena Leonardo da Vinci krouillong comunion en la mano sacrilegio

El Jueves Santo

El Jueves Santo es día de acción de gracias. Cristo instituye el Sacramento de los Sacramentos, como afirma Santo Tomás: “La Eucaristía es el fin de todos los sacramentos.

En ella, Jesús y el hombre se unen en la mayor intimidad que nunca podríamos imaginar, y con ella, nace también el Sacramento del sacerdocio ministerial, para perpetuar el misterio eucarístico.

La celebración de la Eucaristía no es simplemente el recuerdo de un amigo que se fue, es un memorial, es hacer presente el encuentro íntimo con Cristo que está siempre con nosotros. La comunidad cristiana nace en torno al sacramento eucarístico. En la primera fracción del Pan, y a la vez que comparte el Pan de la Eucaristía, formando un solo cuerpo con Cristo, vive el mandato del amor. En torno a Cristo, la Iglesia ejerce una doble función: cultual y fraterna.

¿Qué celebraba el pueblo judío en esta fecha? Era el memorial actualizante de la liberación de Egipto. Era la conmemoración anual y solemne de su libertad. Y lo celebraban de generación en generación. La Última Cena se celebró en el marco de la Cena Pascual.

El lavatorio de los pies (Juan 13)

Se trata de un “signo” de su entrega y anticipo del don total de la vida en la Cruz. No entenderíamos bien la intención del evangelista al recogerlo en su relato si pensásemos que se trata de un simple gesto de humildad y servicio. Es mucho más y con un contenido cristológico y eclesial mucho más profundo: es un verdadero “signo” en el sentido joánico del término, es decir, un gesto que tiene consistencia en sí mismo pero cuya verdadera razón de ser consiste en dirigir la mirada de la mente y revelar en profundidad un aspecto importante del ser y de la misión de Jesús.

Este signo anticipa de alguna manera el acontecimiento fundamental de la Cruz como expresión suprema del don de la vida de Jesús por la humanidad.

Jesús toma un pan en sus manos y realiza un gesto inesperado y sorprendente para los discípulos. Eso que tiene en las manos es él mismo en cuanto se entrega a la muerte por la humanidad. Y lo mismo hace con la copa. Este gesto desborda totalmente el ceremonial judío en cuanto al sentido del pan y de la copa. En este gesto algo totalmente nuevo se está produciendo en la historia. Y será un “memorial” (anámnesis-recuerdo actualizador) de todo el misterio salvador de Jesús.

El relato de Lucas nos recuerda estas palabras en labios de Jesús: “Haced esto en memoria mía” para perpetuar su presencia entre los suyos. Esta tarea es propia de sus ministros ordenados (sacerdocio ministerial). En aquel marco pascual, transformado por Jesús profundamente en su contenido, es instituido el sacerdocio ministerial que se ha prolongado en la Iglesia durante los siglos y seguirá prologándose. Hoy es un día especial para los ministros de Jesús.

La institución de la Eucaristía es el gesto más importante de los realizados por Jesús. Con él establece el marco que ha de llenarse con el acontecimiento de la Cruz y de la Resurrección. En adelante el cuerpo de Jesús que es la Iglesia realizará y renovará constantemente su comunión profunda con el Maestro y entre todos sus miembros mediante la celebración sacramental de aquel gesto aparentemente sencillo, pero profundamente cargado de realidad cristológica y eclesial. La celebración eucarística será el lugar y el momento de renovar en profundidad la comunión eclesial. Es el sacramento central de la fe y de la experiencia cristiana.

Jesus en el Huerto de Getsemani krouillong comunion en la mano sacrilegio 3

El Viernes Santo

“Nosotros hemos de gloriarnos en la Cruz de Cristo”. No hemos de gloriarnos ni apoyarnos en nuestra posición social, en nuestro poder económico, en nuestras buenas obras, en nuestros “triunfos” humanos, en nuestras fuerzas, en nuestros saberes, sino más bien en Cristo y en su Cruz. En Cristo crucificado y resucitado está nuestra gloria, nuestra roca de apoyo, lo que nos conduce a la vida y la vida plena.

La vida de Jesús hay que verla en su conjunto. No podemos ver la Cruz de Cristo, desligada del jueves santo, ni del domingo de resurrección, ni de su vida entera. Jesús nos salva, nos libera, nos redime, nos ofrece una nueva vida a través de “su vida, muerte y resurrección”. Estos tres días grandes del triduo sacro son un apretado resumen de toda la riqueza de la obra de Jesús, de lo que ha sido capaz de hacer por nosotros y de lo que nos ha regalado. Ciñéndonos al Viernes Santo, es el día donde nos muestra su gran amor, a través del sufrimiento en la Cruz. Por nosotros, por seguir indicándonos el camino que conduce a la resurrección, a la felicidad, acepta la Cruz antes que callarse como le exigían las autoridades de entonces.

Los personajes

Es importante prestar atención a los personajes que se encuentran en el calvario. Cada uno de ellos representa una actitud especial. Presentando estos datos plásticamente se hace más comprensible el mensaje de lo que allí acontece. Nos atenemos a los relatos evangélicos y, por tanto, a la comprensión que de los hechos (siempre más sobrios) tuvo la Iglesia primitiva y recogieron los evangelistas. Sabemos que los relatos transmiten hechos y teología. Jesús, María, los dos ladrones, el pueblo, etc. contribuyen para encontrar el sentido de los hechos.

Conviene destacar, además de la persona de Jesús que es el centro, la figura de María. Es presentada en los relatos evangélicos como Madre de Jesús, como Madre de Dios y como una discípula de Jesús siempre en crecimiento en la fe. Toda la vida de María fue una búsqueda incansable y una profundización siempre más rica en la persona y en la obra de Jesús.

El hecho de estar junto a Jesús en la Cruz revela que su discipulado ha llegado a la madurez, que ha superado el escándalo aparente de la Cruz, que su integración en la misión de su Hijo ha sido llevada hasta su término.

Expresión suprema del amor de Dios

Esta es la raíz profunda que ilumina y da su sentido a lo que está ocurriendo en el Calvario. Así lo entendieron los evangelistas. Cristo en la Cruz es la suprema expresión del amor de Dios al mundo. Es el momento supremo de la revelación de la auténtica personalidad y misión de Jesús. La Cruz está al final de la carrera de Jesús en la visión de Marcos especialmente (aunque no exclusivamente).

El poder de Dios misericordioso se revela especialmente en la Cruz. Los milagros realizados por Jesús eran sólo un pálido anticipo. Pablo nos ofrece algunos textos muy importantes para la comprensión del misterio de la Cruz: 1Cor 1 y Flp 2.

Jesus crucificado Crucifixion krouillong comunion en la mano sacrilegio 2

La Cruz no es un fracaso

Los evangelistas nos recuerdan, para interpretar el misterio de la Cruz, que la muerte de Jesús fue acompañada por la presencia de tinieblas. Estas tienen un sentido simbólico a partir de algunos textos proféticos. Las tinieblas acompañan en la descripción del Día de Yahvé. Ahora bien, el día de Yahvé es el día de la salvación definitiva.

Por tanto, cuando los narradores nos recuerdan la presencia de tinieblas en el calvario nos enseñan que en la muerte de Jesús Dios está actuando definitivamente la salvación. Que será definitivamente sancionada por la Resurrección y la donación y presencia del Espíritu. La Cruz no es un fracaso, sino una victoria.

Cuando en la celebración del Viernes Santo, la comunidad congregada canta: ¡Victoria, tu reinarás; oh Cruz tú nos salvarás!, recoge la más profunda significación de la Cruz.

Si Cristo en la Cruz es la suprema expresión del amor del Padre, es necesario anunciar a los hermanos que en la Cruz se produce el más auténtico y genuino encuentro con Dios. Que Dios a los que ama los prueba, como un buen Padre que es (Carta a los Hebreos). Por los sufrimientos, Jesús aprendió a obedecer y encontrarse con la voluntad genuina de Dios. Y eso se produce en sus discípulos. El creyente es un testigo vivo, en medio del mundo, del amor de Dios desde y en la Cruz dolorosa y gozosa. Sólo el creyente puede transmitir esta sabiduría y poder del amor de Dios. Y el mundo lo necesita.

Hoy la Iglesia celebra el día más grande de la historia, porque con la resurrección de Jesús se abre una nueva historia, una nueva esperanza para todos los hombres. Si bien es verdad que la muerte de Jesús es el comienzo, porque su muerte es redentora, la resurrección muestra lo que el Calvario significa; así, la Pascua cristiana adelanta nuestro destino. De la misma manera, nuestra muerte también es el comienzo de algo nuevo, que se revela en nuestra propia resurrección.

La fe en la resurrección, es verdad, nos propone una calidad de vida, que nada tiene que ver con la búsqueda que se hace entre nosotros con propuestas de tipo social y económico. Se trata de una calidad teológicamente íntima que nos lleva más allá de toda miseria y de toda muerte absurda. La muerte no debería ser absurda, pero si lo es para alguien, entonces se nos propone, desde la fe más profunda, que Dios nos ha destinado a vivir con El.

Rechazar esta dinámica de resurrección sería como negarse a vivir para siempre. No solamente sería rechazar el misterio del Dios que nos dio la vida, sino del Dios que ha de mejorar su creación en una vida nueva para cada uno de nosotros.

Por eso, creer en la resurrección, es creer en el Dios de la vida. Y no solamente eso, es creer también en nosotros mismos y en la verdadera posibilidad que tenemos de ser algo en Dios. Porque aquí, no hemos sido todavía nada, mejor, casi nada, para lo que nos espera más allá de este mundo.

Cristo Resucitado Peter Paul Rubens krouillong comunion en la mano sacrilegio

No es posible engañarse: aquí nadie puede realizarse plenamente en ninguna dimensión de la nuestra propia existencia. Más allá está la vida verdadera; la resurrección de Jesús es la primicia de que en la muerte se nace ya para siempre.

No es una fantasía de nostalgias irrealizadas. El deseo ardiente del corazón de vivir y vivir siempre tiene en la resurrección de Jesús la respuesta adecuada por parte de Dios.

La muerte ha sido vencida, está consumada, ha sido transformada en vida por medio del Dios que Jesús defendió hasta la muerte.

Pbro. Mario Montes M.
Animación bíblica CENACAT

Semana Santa 2011

SEMANA SANTA 2011

Estamos en semana santa y es una semana en que Dios derrama Sus Gracias sobre la humanidad para fortalecer nuestra fe, ablandar nuestros corazones endurecidos o ayudarnos a lograr una verdadera conversión. No desperdiciemos las Gracias que Dios nos da en estos días especiales de semana santa, en los que meditamos día a día la Pasión de Jesús desde su ingreso a Jerusalén hasta Su Resurrección. Conoce mejor que celebramos los católicos durante la SEMANA SANTA: LA SEMANA QUE CAMBIO AL MUNDO 

semana santa krouillong comunion en la mano

La Cuaresma nos sirve de tiempo de conversión, es un tiempo en que Dios nos da Sus Gracias para lograr una verdadera conversión y volver a Él, y si no lo hemos hecho en la Cuaresma debemos aprovechar el tiempo de Semana Santa para hacerlo y hacerlo bien, por ello, debemos prepararnos con una buena confesión y el Padre Sudac nos ayuda a reflexionar en qué estamos fallando -para saber qué debemos confesar- en este sermón donde nos comenta acerca de LOS MANDAMIENTOS DE DIOS

Si no sabes LO QUE SIGNIFICA LA CONVERSION con este artículo te damos una idea que puede serte útil, para que logres alcanzar la tuya.

Espero que estos artículos que te sean de utilidad y recuerda que “si no sabes si algo que quieres hacer está bien o mal, debes pensar si eso que quieres hacer es algo que hubiera Jesús” y si de pecado se trata “tu voluntad tiene que vencer al pecado, pues el pecado es ofensa contra Dios y tienes que detestar ofender a Dios”

Que Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten para lograr una sincera conversión y puedan hacer una buena confesión.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Recuerda que los demonios son RESPONSABLES del pecado pero tú eres CULPABLE por no haber resistido la tentación y por ofender a Dios con el pecado. ¡Confiésate bien!

Descarga tu GUÍA PARA UNA BUENA CONFESIÓN

Facebook GUÍA PARA UNA BUENA CONFESIÓN

La Semana que cambió al Mundo: Semana Santa

LA SEMANA QUE CAMBIÓ AL MUNDO: SEMANA SANTA

El verdadero significado de la SEMANA SANTA

Cada año los cristianos del mundo nos unimos en una gran oración para conmemorar el sacrificio que Jesucristo hizo en un madero, pagando el rescate de la humanidad sobre el pecado. Desde su entrada triunfal a Jerusalén, los preparativos de la última cena, su prisión, la tortura y crucifixión y su Resurrección, nos deja el camino a imitar para vencer al pecado y al mundo y obtener la gloria del Cielo.

Jesús venció las tentaciones, nos enseña a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y marcó el camino que la humanidad debe seguir para salvarse en el día de su próxima venida.

Esta Semana Santa debe recordarnos a todos los cristianos el camino a seguir para llegar a Dios Padre y disfrutar de su gloria en el Cielo y no apartarnos del camino de la salvación durante nuestra vida terrena.

JESUCRISTO EL REDENTOR

Cuando hace más de dos mil años llegó a la Tierra el Hijo de Dios, hecho hombre, su vida terrena tuvo como misión rescatar a la humanidad del pecado en el que estaba sumida por el pecado original de Adán y Eva, pagar dicho rescate con su vida y redimir al género humano.

Esta promesa hecha por Dios Padre y que es recordada en varios pasajes de la Biblia a través de los profetas, se cumplió (aunque el judaísmo actual no cree en la divinidad de Jesucristo como Hijo de Dios y lo considera solo un profeta más) y es por eso que el mundo cristiano conmemora con recogimiento el sacrificio de Jesucristo en el Gólgota.

“Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Santos seréis, porque santa SOY YO el Señor Dios vuestro Dios” Levítico 19. 2

semana santa krouillong comunion en la mano

CUARESMA: TIEMPO DE CONVERSIÓN.

Se da inicio al Tiempo de Cuaresma. Los Templos no muestran todo su esplendor, apagando varias de sus luces y retirando las flores en cuyo lugar colocan austeras plantas.

Es tiempo para acercarnos a Dios a través del Sacramento de la Confesión, también llamado Reconciliación.

La Cuaresma es el periodo de ayuno y penitencia observado por la tradición cristiana como preparación de la Pascua o conmemoración de la resurrección de Cristo.

En el ayuno cuaresmal los fieles comen con mesura durante los cuarenta días que dura esta época de recogimiento y ofrecen sacrificios como horas de trabajo, realizar trabajos o esfuerzos que no son de su agrado en situaciones normales, evitar discutir con parientes o conocidos de trabajos, controlar el carácter o simplemente ofrecer las penas y problemas que nos acontecen a diario como penitencia para este tiempo de Cuaresma.

Durante la Cuaresma nos preparamos para recordar la muerte y resurrección de Jesús. Es a la vez tiempo de conversión que supone la búsqueda de fidelidad al propio BAUTISMO, es decir, a la esencia de ser cristiano, y esto significa tratar de parecerse a Jesús de Nazaret, sólo de esta manera tendrá sentido el llegar a la Pascua y celebrarla.

Pasados los cuarenta días los cristianos están preparados para la Pascua, cuya celebración da inicio a la SEMANA SANTA con el Domingo de Ramos, Lunes, Santo, Martes Santo, Miércoles Santo, JUEVES SANTA, VIERNES SANTO, Sábado Santo y DOMINGO DE PASCUA. Cada día tiene su celebración y recordatorio propios, los cuales ilustraré y resumiré más adelante.

La Cuaresma es, en resumen, un período suficientemente largo y oportuno -previo a los días santos- para pedir a Dios Padre la gracia de la conversión de vida, ser cristianos de verdad, que nos ilumine con Su Misericordia y nos envíe su Santo Espíritu para poder llegar a conocer más y mejor a Su Hijo Jesús y el sacrificio que hizo por nosotros.

Existe la tradición de que el origen de la celebración de la Cuaresma surge en el Siglo IV d.C. con el propósito de preparar a aquellos que iban a recibir el sacramento del Bautismo en la Vigilia Pascual. Más tarde la preparación también la realizaban a los ya bautizados que querían reparar su infidelidad a su condición cristiana. La Iglesia Católica considera que este tiempo de Cuaresma es el tiempo propicio para hacer penitencia y buscar -con la Gracia de Dios- la conversión a nuestra condición de cristianos.

AYUNO Y ABSTINENCIA

El profeta Isaías en el capítulo 58 de su libro en la Biblia dice “El ayuno que le agrada a Dios: romper las cadenas de la injusticia, dejar libre al oprimido, poner fin a toda tiranía, compartir con el pobre, vestir al que no tiene ropa, socorrer al necesitado”.

Ayunar y abstenerse en este tiempo de Cuaresma no se refieren únicamente a dejar de comer o comer menos, significa abstenerse de decir malas palabras, de propagar chismes, de pecar, de mentir, de maltratar, dejar de comportarnos como lo hacemos en la forma que Dios no quiere, ser más como Cristo y menos como nosotros mismos. También implica la abstinencia de comida por respeto a un tiempo memorable que se aproxima y que es de verdadero pesar y penitencia porque en este tiempo -la Semana Santa- recordamos el sufrimiento de Cristo por nosotros y la Cuaresma debe servirnos para estar preparados para asumir la responsabilidad de nuestros actos y pecados y reconocer que Jesucristo los asumió por nosotros.

El ayuno y la abstinencia durante este tiempo de Cuaresma nos ayuda a controlar nuestros sentidos y dominar nuestro cuerpo para que no sean nuestras vanidades y frialdades las que nos dominen a nosotros en este tiempo de reflexión, las cuales sólo nos inclinan hacia el error, el desorden y el pecado.

SUCESOS BÍBLICOS, HECHOS HISTÓRICOS Y LA CELEBRACIÓN DE LOS CRISTIANOS.

DOMINGO: ENTRADA TRIUNFAL DE JESUCRISTO A JERUSALÉN.

Jesus ingresa en Jerusalen borrico krouillong comunion en la mano sacrilegio 2

Cuando Jesús ingresó en la ciudad de Jerusalén, sentado sobre un borrico, la gente tendió mantos por su camino y alfombró su paso con ramas de palmeras, tal como se acostumbraba saludar a los reyes.

San Mateo 21.11-11
San Marcos 11.1-11
San Lucas 19.28-40
San Juan 12.12-19
Salmo 118 25-26
Zacarías 9.9, 14.4
2 Reyes 9.13

¿Qué celebramos los cristianos? DOMINGO DE RAMOS

Se conmemora la entrada del Señor en Jerusalén y se acostumbra que luego de la Santa Misa salga la procesión de Nuestro Señor Jesucristo sentado sobre el borrico y la Bendición de las Palmas.

Con el recuerdo de Jesús ingresando en Jerusalén triunfante, montado sobre un borrico (o burrito) y en medio de la ovación de los pobladores que agitaban la Palmas y Olivos, el mundo católico y cristiano da inicio a la SEMANA SANTA.

Las Sagradas Escrituras relatan cómo Jesucristo ingresa en la ciudad santa de Jerusalén y es recibido con entusiasmo y ovación por sus pobladores, agitando las Palmas en señal de victoria (como se solía hacer para recibir a los reyes triunfantes).

En la actualidad las Palmas y Olivos se ofrecen en las afueras de las Iglesias para luego ser bendecidas por el sacerdote, antes de dar inicio a la Santa Misa, y con las cuales el pueblo recibirá al sacerdote a su ingreso en la Iglesia. Luego se procede a dar inicio al Santa Sacrificio de la Misa por el Domingo de Ramos.

Durante la Santa Misa el sacerdote ingresa luego de recitar el Evangelio y el pueblo le saluda con las Palmas, recordando el ingreso triunfal de Jesucristo en la Ciudad Santa.

“No temas ciudad de Sión, mira que tu Rey llega sentado en un borrico”
San Juan 12.13,  Zacarías 9.9

LUNES: MALDICIÓN DE LA HIGUERA ESTÉRIL. JESÚS EXPULSA A LOS MERCADERES DEL TEMPLO.

Jesus expulsa a los mercaderes del templo krouillong comunion en la mano es sacrilegio

San Marcos 11.12-14

San Lucas 19.46

¿Qué celebramos los cristianos? LUNES SANTO

Previo al Vía Crucis que iba a sufrir y luego de dormir en el pueblo de Betania, Jesús se acercó a una higuera que la encontró si fruto pese a tener hojas frondosas y dijo a la higuera “Nunca jamás nadie coma fruto de tí”.

Después de entrar al templo de Jerusalén, Jesús lo encuentra lleno de comerciantes a quienes echa del lugar a latigazos diciéndoles: “Escrito está: Mi Casa es Casa de oración, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.

Jesucristo: Concédeme un corazón sensible, generoso y valiente para ayudarte a cambiar el mundo. Que quiera poner mi granito de arena en la construcción de un mundo más humano y cristiano que te reconozca presente en la Eucaristía como Dios vivo.

Muchos intérpretes de las Sagradas Escrituras han interpretado el pasaje de la higuera estéril como analogía al pueblo judío que rechaza a Jesucristo como Dios, siendo un pueblo creyente y temeroso de Dios, con conocimiento y amplio respeto por las leyes mosaicas, rechazaron a muchos profetas en la antigüedad -incluyendo a Juan el Bautista- y tampoco aceptaron la divinidad de Jesucristo quien leía en el Templo las Sagradas Escrituras y se reconocía protagonista de dichos episodios que leía a través de los libros de los profetas, generando escándalo y rechazo por parte de los sacerdotes y altos miembros de la jerarquía eclesial de la época, pero también miles de seguidores en aquellos que comprendían sus explicaciones y enseñanzas en el templo.

Para muchos la higuera estéril es el pueblo de Israel que no cree hasta el día de hoy en la divinidad de Jesucristo y sólo lo consideran un profeta, pero que, según muchos santos de nuestros días, algún día dará frutos y ese será uno de los signos de la próximidad de la segunda venida de Jesús.

VER VIDEO DEL SERMON DEL PADRE CARLOS CANCELADO DONDE HABLA DE LA HIGUERA ESTÉRIL

MARTES: LECCIONES SOBRE LA ORACIÓN Y EL PERDÓN. JESÚS ES CUESTIONADO POR FARISEOS Y SADUCEOS. PREGUNTA SOBRE EL IMPUESTO AL CÉSAR.

Sermon de la Montaña krouillong comunion en la mano es sacrilegio3

San Mateo 11.20-26

San Mateo 22.15-22

San Marcos 12.13-17

San Lucas 20.20-6

¿Qué celebramos los cristianos? MARTES SANTO

Los judíos buscaban apresar a Jesús ya que debido a la resurrección de Lázaro, los muchos milagros que hacía y sus prédicas estaba convirtiendo a muchas personas, incluso judías que se retiraban del Templo para seguir a Jesús.

Destaca entre sus prédicas el versículo del Evangelio de San Lucas donde los fariseos, buscando que Jesús diga algo comprometedor, le preguntan “¿Es lícito pagar tributo al César o no?” a lo que Jesús les responde con rapidez -conociendo su intento de engañarle- “Traedme un denario. ¿De quién es este rostro? (Del César) Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Otro famoso versículo de San Lucas donde Jesús interroga a los sacerdotes y escribas diciéndoles “El bautismo de Juan ¿Venía del Cielo o de los hombres?” confundiéndoles hasta el dejarles sin respuesta, lo cual les enfurecía aún más.

MIÉRCOLES: JESÚS ES UNGIDO POR UNA MUJER EN BETANIA. ACUERDO DE JUDAS CON EL SANEDRÍN.

Mujer pecadora unge pies a Jesus krouillong comunion en la mano es sacrilegio

San Mateo 26.13
San Mateo 26.2-5
San Lucas 22.1-6

¿Qué celebramos los cristianos? MIÉRCOLES SANTO.

Hechos importantes sucederían el miércoles de esta semana santa.

Según el Evangelio de San Juan, Jesús, seis días antes de la Pascua, se queda en casa de Marta, hermana de Lázaro -el resucitado por Jesús- quien también estaba sentado a la mesa con el Señor, cuando se acercó María Magdalena con un frasco de costoso perfume y ungió los cabellos y pies de Jesús, enjugando sus pies con sus cabellos y besándolos. Éste acto de amor y agradecimiento de María Magdalena enfureció a Judas Iscariote quien replicó “¿Por qué no se vendió este perfume y se dio el dinero para los pobres?” y no estaba preocupado por los pobres sino por ser ladrón pues era él quien llevaba la bolsa del dinero de las limosnas, a lo que Jesús le respondió: “Déjala, que para el día de mi sepultura lo guardaba. Porque a los pobres los tendréis siempre con vosotros, más a Mí no siempre me tendréis”.

San Juan 12.1 -11

Es en este momento en que suceden dos hechos trascendentales. Según las visiones de Ana Catalina Emmerich en su libro LA AMARGA PASIÓN DE CRISTO, el gesto de María Magdalena de ungir los cabellos de Jesús con tan costoso perfume enfureció tanto a Judas Iscariote que ese mismo día tomó la resolución de tratar con los judíos el precio a convenir para entregarles a Jesús. Por otro lado, la respuesta de Jesús a Judas Iscariote va dirigida a todos sus discípulos y presentes y es el primer anuncio de su muerte, lo que causa gran tristeza y pesar entre sus discípulos.

DESCARGA EL LIBRO “LA AMARGA PASION DE CRISTO” GRATIS

San Mateo en su Evangelio relata que uno de los doce llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?”. Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata, y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselos.

Este hecho es una llamada de atención para que no nos comportemos como Judas y pidamos al Señor que, de nuestra parte, no haya traiciones, ni alejamientos, ni abandonos.

Hay imágenes de Cristo crucificado que muestran una llaga profunda en la mejilla izquierda del Señor, y cuentan que esa llaga representa el beso de Judas.

Digámosle al Señor que deseamos serle fieles y cuando una tentación amenace arrojarnos por el suelo, pensemos que no vale la pena cambiar unas monedas por la felicidad de la vida eterna.

JUEVES SANTO: LA ÚLTIMA CENA. JESÚS PREDICE LA NEGACIÓN DE PEDRO Y LA TRAICIÓN DE JUDAS. INSTITUYE LA EUCARISTÍA Y EL ORDEN SACERDOTAL. LA ORACIÓN EN GETSEMANÍ.

La Ultima Cena Leonardo da Vinci krouillong comunion en la mano sacrilegio

San Marcos 14.12-25
San Mateo 26.20-35
San Marcos 14.32-42
San Mateo 26.36-46

¿Qué celebramos los cristianos? JUEVES SANTO: EL MANDATO DE AMOR FRATERNO, LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA Y EL ORDEN SACERDOTAL. LA AGONÍA EN EL HUERTO DE GETSEMANÍ.

Después de la Santa Misa se celebra el lavatorio de los pies. Los cristianos acostumbran a recorrer las siete iglesias entre la tarde y la noche, recorriendo en cada una el Vía Crucis. El Jueves y Viernes Santo son fiestas de guardar por lo que es obligatorio el asistir a la Santa Misa. En este jueves santo se recuerda la institución de la Sagrada Eucaristía, regalo del Cielo para los hombres. Cristo se queda entre nosotros en Cuerpo y Sangre para fortalecernos conociendo nuestra debilidad humana.

El momento de ofrecer su vida en remisión de los pecados de la humanidad se acercaba y era tan grande su Amor que, en su sabiduría infinita, encontró la manera de irse y quedarse al mismo tiempo. Él mismo irá al Padre, pero permanecerá con los hombres para siempre bajo las especies del Pan y del Vino que luego de la Consagración se transforman en Su Cuerpo y Su Sangre, Su Alma y Su Divinidad.

San Juan relata que Jesús lavó los pies a los discípulos antes de la última cena. Juan 13.1-20
Con ese acto les dio una lección de humildad y a todos nosotros nos dejó la lección de estar limpios en cuerpo y alma antes de recibirle en la Sagrada Eucaristía.

Ana Catalina Emmerich en su libro LA AMARGA PASIÓN DE CRISTO relata cada detalle de sus visiones sobre la Institución de la Eucaristía, y relata que luego de que Jesús le dice a su discípulo Juan quién es el que le va a entregar, le da a comer el Pan remojado en Vino a Judas Iscariote. En ese momento, habiendo recibido la Eucaristía en pecado entró Satanás en él y Jesús le dijo: “Lo que tengas que hacer hazlo pronto” saliendo Judas Iscariote del cenáculo a prisa. los discípulos creían que iba a hacer algún recado que Jesús le había encargado, sin embargo, su traición ya estaba próxima.

Luego de cenar salió Jesús con sus discípulos al huerto de Getsemaní donde fue a orar. La mayoría de ellos se quedaron en un determinado lugar mientras que Jesús se adentró en el huerto con sus discípulos Pedro, Juan y Santiago (hermano de Juan). Es aquí donde Jesús les dice a ellos tres “Quedaos aquí mientras yo voy allá a orar” y adentrándose en una especie de cueva muy apartada fue donde tuvo las visiones de todo lo que le acontecería: vio los pecados de la humanidad por los cuales debería sacrificarse (y que jamás había podido concebir en su santa humanidad), contempló con anticipación las almas que habían de condenarse y contempló la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados y se quejó amargamente de esos desesperados, perdidos y desgraciados pecadores.
En su tormento sudó sangre y fue atormentado por visiones del maligno que le tentaba una vez más para que desistiera de su misión.
También fue consolado por un ángel del Cielo quien le mostró la predestinación de aquellos que se salvarían mediante los méritos de Su Pasión y le consoló. Le dio de comer algo y le dio de beber de un Cáliz que llevaba consigo y dejándole desapareció (“La Amarga Pasión de Cristo” de Ana Catalina Emmerich).

VIERNES SANTO: ARRESTO DE JESÚS. JUICIO ANTE EL SANEDRÍN Y PONCIO PILATOS. PASIÓN Y CRUCIFIXIÓN DE JESÚS. SEPULTURA DE JESÚS.

jesus es crucificado la crucifixion de jesus krouillong comunion en la mano

San Marcos 14. 43-65
San Marcos 15.15-47
San Lucas 23.26-55

¿Qué celebramos los cristianos? VIERNES SANTO: EL DÍA DE LA PASIÓN DEL SEÑOR. DÍA DE AYUNO Y ABSTINENCIA. SE VENERA LA SANTA CRUZ Y SE REPRESENTA EL VÍA CRUCIS.

En el Viernes Santo se recuerda la Pasión de Jesús, desde la traición de su discípulo Judas Iscariote hasta Su muerte en la Cruz y Su sepulcro. Cada detalle de la Pasión de Jesús está resumido en la representación del Vía Crucis.

Este es el día para acompañar a Cristo con su Cruz. Se recuerda el juicio inicuo del Sumo Pontífice y todo el Sanedrín intentando presentar falsas pruebas, testigos y acusaciones contra Jesús sin éxito. Sólo cuando el Sumo Sacerdote le pregunta “¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito? y Jesús respondió al Sumo Sacerdote “Yo Soy. Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Padre viniendo entre las nubes del Cielo ” es que éste obtiene la justificación de acusarle por blasfemo, para ser condenado a muerte. Sin embargo, la ley no le permite a los judíos condenar a muerte, es por eso que Jesús es llevado donde el gobernador romano Poncio Pilatos (Judea era provincia conquistada por el imperio romano y por ello bajo su jurisdicción).

Pilato interroga y juzga a Jesús y aún sin encontrar razón alguna para condenarlo a muerte busca la manera de zafarse de dicha situación, cuando escucha que los sacerdotes le acusaban de crear escándalo desde Galilea hasta Jerusalén. Reconociendo a Jesús como Galileo, Pilatos decide enviarle a Jesús a Herodes por ser de su jurisdicción las ciudad de Galilea.

Herodes era hijo del rey Herodes que había ordenado la muerte de miles de niños sólo porque quería matar a Jesús y conociendo éste la historia del niño que su padre había intentado matar y sabiendo que ese niño era llamado Mesías, Rey de los Judíos, sale ansioso a interrogar a Jesús de quien se burla por no ser lo que esperaba (un gran rey) y ordenando a sus esclavos y servidores el burlarse de Jesús lo devuelve a Pilatos sin encontrar en él causa para matarle.

Pilatos quien no recibe la decisión de Herodes de devolverle a Jesús de buena gana, a causa del escándalo ocasionado, le manda flagelar para satisfacer a la muchedumbre -que estaba pagada por el Sumo Pontífice y el Sanedrín para pedir la muerte de Jesús. Luego de una brutal flagelación Pilatos cede ante las presiones del Sumo Sacerdote y el Sanedrín y lavándose las manos les entrega a Jesús para que sean ellos quienes le maten porque él lo encuentran inocente.

Desde aquí se inicia el encarcelamiento de Jesús, la preparación de Su Cruz por los trabajadores del Sanedrín y su largo camino hasta el Calvario donde es seguido de cerca por Su Santísima Madre María, su fiel discípulo Juan, María Magdalena y María la hermana de su madre, además de otras mujeres y hombres piadosos que le seguían de lejos.

Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz.
“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” San Lucas 23.34
“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” San Lucas 23.43
“He aquí a tu hijo, He aquí a tu madre” San Juan 19.26
“Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” San Mateo 27.46
“Tengo Sed” San Juan 19.28
“Todo está consumado” San Juan 19.30
“Padre en tus manos encomiendo mi espíritu” San Lucas 23.46

Luego de su muerte en la Cruz, los judíos pidieron a Pilatos que les rompieran las piernas a los crucificados porque el sábado era un día de celebración y de guardar y los cuerpos no podían quedarse ahí para el siguiente día por lo que apresuraban su muerte, sin embargo, el soldado romano al ver a Jesús muerto le clava la lanza en el costado de donde brotó sangre y agua -sin romperle un hueso según las Sagradas Escrituras y lo dicho por los profetas.

Esta sangre y agua que brotó del costado de Jesús representados a través de la devoción de la Divina Misericordia (Santa Faustina Kowalska) por dos rayos: uno de color rojo y el otro de color blanco. El rayo de luz de color rojo representa la Sangre que da la vida y el rayo de color blanco representa el Agua que purifica las almas.

Nicodemo y José de Arimatea, judíos miembros del Consejo de Sacerdotes del Templo, pero que no habían estado de acuerdo con ese juicio inicuo al que sometieron a Jesús ni con las acusaciones en su contra, pidieron a Pilatos en secreto permiso para bajar su cuerpo de la Cruz, de donde le bajaron con ayuda de Su madre, Juan y las piadosas mujeres que ahí se encontraban aún. Le lavaron y ungieron preparando su cuerpo para la sepultura y lo colocaron en el sepulcro que José de Arimatea había comprado para sí, colocando una piedra delante de él le dejaron ahí por acercarse el día sábado.

SÁBADO SANTO: JESÚS REPOSA EN EL SEPULCRO. DESCENSO DE JESÚS A LOS INFIERNOS.

Jesus descendio a los infiernos krouillong limbo comunion en la mano sacrilegio 3

San Lucas 23.50-56
San Juan 19.38-42
1 San Pedro 3.19

¿Qué celebramos los cristianos? SÁBADO SANTO: LA SEPULTURA DEL SEÑOR Y EL SANTO SEPULCRO. SOLEMNE VIGILIA PASCUAL.

La comunidad cristiana no se reúne sino hasta la noche para celebrar la solemne vigilia pascual o la Misa de Gloria.

Cristo yace en el sepulcro y la Iglesia medita, admirada, lo que ha hecho por nosotros. Hay que guardar silencio para aprender del Maestro, al contemplar su cuerpo destrozado. Cada uno de nosotros debe considerarse responsable de esa muerte.

El sábado santo no es una jornada triste. El Señor ha vencido a Satanás y al pecado, y dentro de pocas horas vencerá también a la muerte con su Resurrección. Nos ha reconciliado con el Padre Celestial.

Esta es una noche de Vigilia en honor del Señor, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó.

Durante la vigilia la iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Comunión.

La Vigilia Pascual es la celebración más importante de todo el calendario cristiano. Celebramos con mayor esplendor y fervor porque creemos que Cristo ha resucitado de entre los muertos y vive y está presente entre nosotros en la Eucaristía.

Pidamos al Señor que nos transmita la eficacia salvadora de Su Pasión y de su Muerte, que es la Redención.

DOMINGO DE PASCUA: RESURRECCIÓN. SEPULCRO VACÍO. MENSAJE DEL ÁNGEL.

Pascua de Resurreccion krouillong comunion en la mano sacrilegio 4 Cristo Resucitado

San Marcos 16.1-8
San Juan 20.1-10
San Lucas 24.1-7

¿Qué celebramos los cristianos? DOMINGO DE PASCUA. DÍA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.

Se da inicio al Tiempo Pascual con la Eucaristía y Misas Solemnes. Los Templos vuelven a embellecerse con luces y flores.

El día Domingo comienza el Tiempo Pascual el cual durará hasta Pentecostés. La resurrección de Jesús es el punto de partida de nuestra fe, pues “Si Cristo no hubiera resucitado nuestra fe sería vana”, por lo tanto la buena nueva de la Salvación es aclamada por todos.

Durante el Tiempo Pascual se reemplaza el rezo de El Ángelus a las 6 am, 12 pm y 6 pm por el rezo o canto del Regina Caeli, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés.

Aprende a rezar EL ÁNGELUS

Aprende a cantar el REGINA CAELI

Que esta Semana Santa Dios les conceda a todos las Gracias de una sincera conversión y una buena confesión.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong”

Recuerda que los demonios son RESPONSABLES del pecado pero tú eres CULPABLE por no haber resistido la tentación y por ofender a Dios con el pecado. ¡Confiésate bien!

 

La comunión en la mano es SACRILEGIO y PECADO y nadie puede obligarte a recibir la comunión en la mano, pues la excepción que la permite dice que es “sólo para el fiel que lo desea”.

Por favor, por amor a Jesús, no se queden callados y luchen contra la sacrílega comunión en la mano… es Jesús ahí presente y no, no está dichoso de ser flagelado otra vez por ti recibiéndolo en las manos… ¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Sobre la COMUNIÓN EN LA MANO

Fuentes: La Santa Biblia, Diario El Comercio “Siete días para la Pascua” por Alfredo Oshiro y “Colección Fe y Esperanza” de Editora Lider.

Googlea “krouillong”

Estas son nuestras redes sociales, esperamos nos puedan seguir, ya que estamos compartiendo contenido semanal en cada una de ellas.

Facebook YO NO RECIBO LA EUCARISTIA EN LA MANO

TikTok @krouillong

Youtube krouillong

Instagram krouillong

Gloria.tv krouillong

Pinterest krouillong

SoundCloud krouillong