Archivo de la categoría: Nuestra Señora de Guadalupe

Triduo en Honor de Santa María de Guadalupe

Triduo en Honor de Santa María de Guadalupe

El Triduo en Honor de Nuestra Señora de Guadalupe comienza el día 9 y termina el día 11 de diciembre, un día antes de su Fiesta: el 12 de diciembre.

Está formado por tres oraciones, una para cada día, por medio de las cuales se pide una Gracia especial a Nuestra Señora de Guadalupe.

nuestra señora de guadalupe krouillong (43)

Hecha la señal de la cruz y el acto de contrición, se hace la petición a Nuestra Señora de Guadalupe de la Gracia que se pide a Dios nos conceda.

Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro.
† En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero,
Creador, Padre, Redentor mío,
por ser vos quien sois, bondad infinita
y por que os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido,
también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno.
Animado con tu divina gracia,
propongo firmemente
nunca mas pecar, confesarme
y cumplir la penitencia que me fuera impuesta,
para el perdón de mis pecados. Amen
Aquí cada uno pide la gracia que desee alcanzar,
por intercesión de Santa María de Guadalupe…

Luego se rezan cuatro Salves, en memoria de las cuatro Apariciones y se reza la oración del día.

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!

V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

nuestra señora de guadalupe krouillong (2)

PRIMER DÍA
¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa corona con que ciñes tus sagradas cienes, publica que eres dueña del universo. Lo eres, Señora, pues como Hija, como Madre y como Esposa del Altísimo tienes un absoluto poder y un justísimo derecho sobre todas las criaturas.
Siendo esto así, yo también soy tuyo: también pertenezco a ti por mil títulos; pero no me contento con ser tuyo por esta tan alta jurisdicción que tienes sobre todos: quiero ser tuyo por otro título más, esto es, por la elección de la voluntad.
Ves, aquí, pues, que postrado delante del trono de tu Majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora , y con este motivo, quiero doblar el señorío, y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de ti y quiero que los designios que tiene sobre mi la Divina Providencia pasen por tus manos.

Dispón de mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío de tu benignidad, que todos se enderezarán al bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor que tanto se complace en que todo el mundo te reconozca por su Reina.
¡Qué puedo creer al verte cerca de los rayos del sol, sino que estás tan íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en ti cosa ninguna que no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad.
¡Qué puedo creer sino que estas anegada en el piélago de las divinas perfecciones y atributos, y que Dios te tiene siempre en su corazón! Sea para bien, Señora, tan alta felicidad.

Yo, entre tanto, arrebatado del gozo que ella me causa, me presento delante del trono de tu soberanía, suplicándote te dignes enviar uno de sus ardientes rayos hacia mi corazón: ilumina con su luz mi entendimiento: enciende con su luz mi voluntad: haz que acabe yo de persuadirme de que vivo engañada todo el tiempo que no empleo en amarte a Ti y en amar a mi Dios; haz que acabe de persuadirme de que me engaño miserablemente cuando amo alguna cosa que no sea a mi Dios, y cuando no te amo a Ti por Dios.

Qué bien se conoce que eres Abogada nuestra en el tribunal de Dios pues esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos, las juntas ahora ente el pecho en ademán de quien suplica y ruega, dándonos con esto a ver, que desde el trono de la gloria donde existes como Reina de los ángeles y de lo hombres, haces también el oficio de abogada, rogando y procurando a favor nuestro.

¿Con qué afectos de reconocimiento y gratitud podré pagar tanta fineza? Más pues no hay en mi corazón suficiente caudal para pagarlo, a Ti recurro para que me enriquezcas con los dones preciosos de una caridad ardiente y fervorosa, de una humildad profunda, y de una obediencia pronta al Señor. Esfuerza tus súplicas, multiplica tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso que me haga suyo, y me conceda ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu intercesión en la gloria. Amén.

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SEGUNDO DÍA
¡Oh Santísima María de Guadalupe! Si un ángel del cielo tiene por honra tan grande estar a tus pies, que en prueba de gozo abre los brazos y extiende las alas para formar con ellas repisa a tu Majestad, ¡Qué deberé yo hacer para manifestar mi veneración a tu persona, sino ofrecerte, no ya la cabeza, ni los brazos, sino el corazón y mi alma para que santificándola con tus divinas plantas se haga trono digno de tu soberanía?

Dígnate, Señora, admitir este obsequio: no lo desprecies por indigno, pues el mérito que le falta por mi miseria y pobreza, lo recompenso con la buena voluntad y los deseos.
Entra a registrar mi corazón y verás que no lo mueven otras alas sino las del deseo de ser tuyo, y el temor de ofender a tu Hijo divinísimo.
Forma tu trono de mi corazón y ya no se envilecerá dándole entrada a la culpa, y haciéndose esclavo del demonio. Haz que no vivan en él, sino Jesús y María.

Bendita la mano de aquel Dios que supo unir en ti hermosura tan peregrina con pureza tan realzada, y gala tan brillante y rica con humildad tan apacible.
¿Qué otro vestido le correspondería a quien es un cielo por su hermosura, sino uno, todo de estrellas? ¿Con qué podría adornarse una belleza toda celestial, sino con los brillos de unas virtudes tan elevadas y resplandecientes como las tuyas?

Bendita mil veces la mano de aquel Dios que supo unir en ti hermosura tan peregrina con pureza tan realzada, y gala tan brillante y rica con humildad tan apacible.
Yo quedo, Señora, absorto de hermosura tan amable y quisiera que mis ojos se fijaran siempre en ti para que mi corazón no se dejara arrastrar en otro afecto sino sólo en amor tuyo.
No podré lograr este deseo, si esos resplandecientes astros de que estás adornada, no infunden una ardiente y fervorosa caridad, con que ame con todo mi corazón y con todas mis fuerzas a mi Dios, y después de Dios a Ti como único objeto digno de que lo amemos todos.

¡Qué bien dice a tu soberanía esa alfombra que la luna forma a tus sagrados pies! Hollaste con invicta planta las vanidades del mundo, y quedando superior a todo lo creado, jamás padeciste el menguante de la más ligera imperfección: antes de tu primer instante estuviste llena de gracia.
Miserable de mí, Señora, que no sabiendo mantenerme en los propósitos que hago, no tengo estabilidad en la virtud, y sólo soy constante en mis malas costumbres.

Duélete de mí, Madre amorosa y tierna; y, ya que soy como la luna en mi inconstancia, sea como la luna que está a tus pies; esto es, firme siempre en tu devoción y amor, para no padecer los menguantes de la culpa.
Haz que esté yo siempre a tus plantas por el amor y devoción, y ya no temeré los menguantes del pecado sino que procuraré darme de lleno a mis obligaciones, detestando de corazón todo lo que es ofensa a Dios. Amén.

nuestra señora de guadalupe krouillong (40)

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, las Gracias que necesiten.

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Rosas del Tepeyac

ROSAS DEL TEPEYAC

Virgencita de los indios
Niña de Dios bienamada
bendita por siempre sea
tu imagen Guadalupana.

Inmaculada celeste
tu manto estrellado ampara
a los pobres que implorando
se recogen a tus plantas.

Reina del Cielo y la Tierra
que en la tierra mejicana
te apareciste y nos diste
del Cielo firme esperanza.

Míranos si te invocamos
Madre de Dios todasanta
con tus ojitos humildes
de tu Hijo el favor alcanza.

Cuando rezamos plegarias
ante la tilma sagrada
el aroma de tus rosas
de gracia nos embalsama

Por el santo Querubín
que tus pies santos sostiene
guárdanos, Señora, al fin.

Y cuando llegue la hora
contigo a la Gloria sube
a quienes te alaban, Reina
excelsa de Guadalupe.

Una rosa de Castilla
te ofrece ferviente mi alma,
Madre del alma mía.

nuestra señora de guadalupe krouillong comunion en la mano es sacrilegio (28)

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Novena a Nuestra Señora de Guadalupe

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE

Comienza el 3 de diciembre y termina el 11 de diciembre, un día antes de su fiesta, el 12 de diciembre.

Esta es la fecha principal para rezar a Nuestra Señora de Guadalupe, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir a Nuestra Señora una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

nuestra señora de guadalupe krouillong comunion en la mano es sacrilegio (39)

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido. Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados, y confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que me perdonéis y me des gracia para nunca más pecar. Así lo espero por intercesión de mi Madre, nuestra Señora la Virgen de Guadalupe. Amén.

Hacer aquí la petición que se desea.

Rezar cuatro Salves en memoria de las cuatro apariciones y luego se reza la oración correspondiente a cada día.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo

nuestra señora de guadalupe krouillong comunion en la mano es sacrilegio (24)

DÍA PRIMERO

¡Oh Santísima Señora de Guadalupe! Esa corona con que ciñes tus sagradas sienes publica que eres Reina del Universo. Lo eres, Señora, pues como Hija, como Madre y como Esposa del altísimo tienes absoluto poder y justísimo derecho sobre todas las criaturas.

Siendo esto así, yo también soy tuyo; también pertenezco a Ti por mil títulos; pero no me contento con ser tuyo por tan alta jurisdicción que tienes sobre todos; quiero ser tuyo por otro título más, esto es, por elección de mi voluntad.

Ved que, aquí postrado delante del trono de tu Majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora, y con este motivo quiero doblar el señorío y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de Ti y quiero que los designios que tiene de mí la Providencia divina, pasen por tus manos.

Dispón de mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío de tu benignidad, que todos se enderezarán al bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor que tanto se complace en todo el mundo. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

DÍA SEGUNDO

 

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Que bien se conoce que eres Abogada nuestra en el tribunal de Dios, pues esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos las juntas ante el pecho en ademán de quien suplica y ruega, dándonos con esto a ver que desde el trono de gloria como Reina de Ángeles y hombres haces también oficio de abogada, rogando y procurando a favor nuestro.

¿Con qué afectos de reconocimiento y gratitud podré pagar tanta fineza?, siendo que no hay en todo mi corazón suficiente caudal para pagarlo.

A Ti recurro para que me enriquezcas con los dones preciosos de una caridad ardiente y fervorosa, de una humildad profunda y de una obediencia pronta al Señor.

Esfuerza tus súplicas, multiplica tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso me haga suyo y me conceda ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu intermediación en la gloria. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

DÍA TERCERO

 

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¡Qué puedo creer al verte cercada de los rayos del sol, sino que estás íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en tu casa ninguna cosa que no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad!

¡Qué puedo creer sino que estás anegada en el piélago de las divinas perfecciones y atributos, y que Dios te tiene siempre en su corazón! Sea para bien, Señora, tan alta felicidad.

Yo, entre tanto, arrebatado del gozo que ello me causa, me presento delante del trono de tu soberanía, suplicándote te dignes enviar uno de tus ardientes rayos hacia mi corazón: ilumina con su luz mi entendimiento; enciende con su luz mi voluntad; haz que acabe yo de persuadirme de que vivo engañado todo el tiempo que no empleo en amarte a Ti y en amar a mi Dios: haz que acabe de persuadirme de que me engaño miserablemente cuando amo alguna cosa que no sea mi Dios y cuando no te amo a Tí por Dios. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

 

DÍA CUARTO

¡Oh Santísima María de Guadalupe! Si un ángel del cielo tiene por honra tan grande suya estar a tus pies y que en prueba de su gozo abre los brazos y extiende las alas para formar con ellas repisa a tu Majestad, ¿qué deberé yo hacer para manifestar mi veneración a tu persona, no ya la cabeza, ni los brazos, sino mi corazón y mi alma para que santificándola con tus divinas plantas se haga trono digno de tu soberanía?

Dígnate, Señora, de admitir este obsequio; no lo desprecies por indigno a tu soberanía, pues el mérito que le falta por mi miseria y pobreza lo recompenso con la buena voluntad y deseo.

Entra a registrar mi corazón y verás que no lo mueven otras alas sino las del deseo de ser tuyo y el temor de ofender a tu Hijo divinísimo. Forma trono de mi corazón, y ya no se envilecerá dándole entrada a la culpa y haciéndose esclavo del demonio. Haz que no vivan en el sino Jesús y María. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

 

DÍA QUINTO

 

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¿Qué otro vestido le correspondía a quien es un cielo por su hermosura, sino uno todo lleno de estrellas? ¿Con qué podía adornarse una belleza toda celestial, sino con los brillos de unas virtudes tan lucidas y tan resplandecientes como las tuyas?

Bendita mil veces la mano de aquel Dios que supo unir en tu hermosura tan peregrina con pureza tan realzada, y gala tan brillante y rica con humildad tan apacible. Yo quedo, Señora, absorto de hermosura tan amable, y quisiera que mis ojos se fijaran siempre en Ti para que mi corazón no se dejara arrastrar en otro afecto que no sea el amor tuyo.

No podré lograr este deseo si esos resplandecientes astros con que estás adornada no infunden una ardiente y fervorosa caridad, para que ame de todo corazón y con todas mis fuerzas a mi Dios, y después de mi Dios a Tí, como objeto digno de que lo amemos todos. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

 

DÍA SEXTO 

 

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! ¡Que bien dice a tu soberanía ese tapete que la luna forma a tus sagradas plantas! Hollaste con invicta planta las vanidades del mundo, y quedando superior a todo lo creado jamás padeciste el menguante de la más ligera imperfección: antes de tu primer instante estuviste llena de gracia.

Miserable de mí, Señora, que no sabiéndome mantener en los propósitos que hago, no tengo estabilidad en la virtud y solo soy constante en mis viciosas costumbres.

Duélete de mí, Madre amorosa y tierna; ya que soy como la luna en mi inconstancia, sea como la luna que está a tus pies, esto es, firme siempre en tu devoción y amor, para no padecer los menguantes de la culpa. Haz que esté yo siempre a tus plantas por el amor y la devoción, y ya no temeré los menguantes del pecado sino que procuraré darme de lleno a mis obligaciones, detestando de corazón todo lo que es ofensa de mi Dios. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

 

DÍA SÉPTIMO

 

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe! Nada, nada veo en este hermosísimo retrato que no me lleve a conocer las altas perfecciones de que dotó el Señor a tu alma inocentísima.

Ese lienzo grosero y despreciable; ese pobre pero feliz ayate en que se ve estampada tu singular belleza, dan claro a conocer la profundísima humildad que le sirvió de cabeza y fundamento a tu asombrosa santidad.

No te desdeñaste de tomar la pobre tilma de Juan Diego, para que en ella estampase tu rostro, que es encanto de los ángeles, maravilla de los hombres y admiración de todo el universo. Pues, ¿cómo no he de esperar yo de tu benignidad , que la miseria y pobreza de mi alma no sean embarazo para que estampes en ella tu imagen graciosísima?

Yo te ofrezco las telas de mi corazón. Tómalo, Señora, en tus manos y no lo dejéis jamás, pues mi deseo es que no se emplee en otra cosa que en amarte y amar a Dios. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

DÍA OCTAVO

 

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! Qué misteriosa y que acertada estuvo la mano del Artífice Supremo, bordando tu vestido con esa orla de oro finísimo que le sirve de guarnición.

Aludió sin duda a aquél finísimo oro de la caridad y amor de Dios con que fueron enriquecidas tus acciones. ¿Y quién duda, Señora, que esa tu encendida caridad y amor de Dios estuvo siempre acompañada del amor al prójimo y que no, por verte triunfante en la patria celestial, te has olvidado de nosotros?

Abre el seno de tus piedades a quien es tan miserable; dale la mano a quien caído te invoca para levantarse; tráete la gloria de haber encontrado en mí una miseria proporcionada, más que todas, a tu compasión y misericordia. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

DÍA NOVENO

 

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe! ¿Que cosa habrá imposible para Ti, cuando multiplicando los prodigios, ni la tosquedad ni la grosería del ayate le sirven de embarazo para formar tan primoroso tu retrato, ni la voracidad del tiempo en mas de cuatro siglos ha sido capaz de destrozarle ni borrarle?

¡Que motivo tan fuerte es este para alentar mi confianza y suplicarte que abriendo el seno de tus piedades, acordándote del amplio poder que te dió la Divina Omnipotencia del Señor, para favorecer a los mortales, te dignes estampar en mi alma la imagen del Altísimo que han borrado mis culpas!

No embarco a tu piedad la grosería de mis perversas costumbres, dígnate solo mirarme, y ya con esto alentaré mis esperanzas; porque yo no puedo creer que si me miras no se conmuevan tus entrañas sobre el miserable de mí. Mi única esperanza, después de Jesús, eres tú, Sagrada Virgen María. Amén.

Terminar con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

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ORACIÓN FINAL (ORACIÓN DE S.S. JUAN PABLO II)

Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia!

Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.

Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena felicidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa. Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los Obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza, con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios. Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión, enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver e El, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el Sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma. Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos Sacramentos, que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra. Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos, Amén.

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, las Gracias que necesiten.

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Devoción de los 46 Rosarios en honor a Santa María de Guadalupe

LOS 46 ROSARIOS EN HONOR A SANTA MARÍA DE GUADALUPE

Esta venerable tradición enlaza el mes de octubre, dedicado al Santo Rosario, a partir del día 28 hasta el 12 de diciembre, fecha de la Fiesta de Santa María de Guadalupe.

La devoción comenzó hace más de cien años por iniciativa de Monseñor Antonio Plancarte y Labastida, Abad del templo del Tepeyac en el siglo XIX, quien tenía una gran devoción a la Virgen Morena y a quien se le atribuye el origen de esta devoción. Fue gracias a la iniciativa de Monseñor Plancarte que la Virgen Morena recibió la coronación pontificia en 1895 y que se mandó construir y agrandar la Antigua Basílica de Guadalupe.

El origen de esta devoción se dio con el habitual rezo diario del santo rosario en los jardines del Santuario (actual Basílica) hasta el día de la Fiesta de Santa María de Guadalupe, el 12 de diciembre, y se establecieron que fueran 46 rosarios en referencia a las 46 estrellas que se ven en el manto de Nuestra Señora de Guadalupe.

MODO DE REZAR LOS 46 ROSARIOS

A continuación se explica la manera de iniciar los 46 rosarios y cómo se rezarán cada día.

Oraciones Iniciales

Guía: Ave María Purísima del refugio

Todos: Sin pecado concebida

Todos: Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos líbranos, + Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, + y del Hijo + y del Espíritu + Santo. Amén.

Acto de Contrición

Dios y Señor mío que por mío amor quisiste nacer en un pesebre y morir en la cruz, qué grande ha sido mi ingratitud cada vez que me he permitido ofenderte, que grande mi atrevimiento cada vez que he faltado a tu ley.
Tu Señor ostentando tu Misericordia para conmigo te has mostrado Dios pues solo en un ser infinito puede caber infinita bondad, a mí cada vez que he dado pruebas de mi pequeñez, de mi ingratitud y de mi nada, me has dado pruebas de tu misericordia infinita.
Por eso ahora vengo arrepentido a implorar tu perdón, tanto más necesario, cuando más criminal me considero, ¡Perdón Dios mío! ¡Perdón Padre amantísimo! Te ofendí y al considerarlo siento grandísimo temor, pero al verte en la cruz renace mi confianza y puedo esperar ser perdonado.
Así lo espero ciertamente y por eso te digo, como David, desde el fondo de mi alma, apiádate de mí ¡Oh dios mío! según tu gran misericordia. Amén.

¡Oh Virgen de Guadalupe que nos has descubierto en tu Santo Rosario, conque poder vencer a nuestros enemigos, el escudo para defendernos de sus asaltos y la escala que nos conducirá al paraíso, ayúdanos cuando a ti recurramos con esta oración y has que podamos merecer por ella todas las gracias necesarias, no solo para nosotros sino también para los que amamos, para los pobres pecadores, para los moribundos y por las almas del purgatorio y todo el mundo cristiano. Amén.

Guía: Abre señor mis labios

Todos: Para alabar tu Nombre, y el de tu Santa Madre, María de Guadalupe.

Guía: Señor Ven en mi Auxilio

Todos: Apresúrate, Señor, a Socorrerme.

Guía: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.”

Todos: “Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.”

Todos: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

santa maria de guadalupe krouillong comunion en la mano

Ofrecimiento de los 46 Rosarios

¡Oh Purísima Virgen de Guadalupe! A quien amo tiernamente como a mi verdadera y dulcísima Madre, dígnate admitirme en tu sagrada presencia; aquí vengo a ofrecerte en unión de los Ángeles y de los Santos uno de los cuarenta y seis Rosarios con que deseo honrarte. Este número debe de serte muy agradable, puesto que lo has escogido, para que sea una de las estrellas que adornen tu regio manto.

También vengo, oh Soberana Señora, a pedirte por una de mis necesidades públicas y particulares que me aquejan. (Se hace la petición) ¿A quién he de recurrir, si no a Tí que eres mi Madre? Muéstrame la suave compasión que le mostrase a Juan Diego.

Verdad es, que no lo merezco porque no tengo las virtudes de aquel piadoso indio; más espero de tu misericordia infinita que me darás un corazón puro y amante como el suyo. Entonces podré oír en el fondo de mi alma que alivias mis penas con aquellas mismas dulcísimas palabras que le dijiste “Hijito mío no te aflijas ¿Por ventura no estoy Yo aquí yo que soy tu Madre? ¿Por ventura no estás aquí acogido bajo mi amparo?” ¿Se te ofrece otra cosa? Sí Madre mía dulcísima, sí se me ofrece otra cosa, además de las gracias que te estoy pidiendo, te suplico que bendigas a toda tu nación mexicana, de un modo especial protege a todos los que te sean más devotos, para que formando tu familia íntima en esta vida, tengan la dicha de formar tu corte predilecta allá en el cielo. Desde donde contigo alabaremos eternamente al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo…Amén.

Guía: Los misterios que vamos a contemplar son… (Los que correspondan al día de la semana)

Modo de rezar los 46 Rosarios

Guía: Primer Misterio… (ejemplo: La Resurrección del Señor)

Se reza un Padre nuestro seguido de 10 Avemarías y un Gloria (como el santo rosario normal).

***

DOMINGO Y MIÉRCOLES: MISTERIOS GLORIOSOS

1 La resurrección del Señor

2 La ascensión del Señor a los cielos

3 La venida del Espíritu Santo

4 La asunción de la Virgen María en Cuerpo y alma a los cielos

5 La coronación de la Virgen como reina del cielo y de la tierra

LUNES Y SÁBADO: MISTERIOS GOZOSOS

1 La encarnación del Hijo de Dios

2 La visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel

3 El nacimiento del Hijo de Dios en Belén

4 La presentación del niño Jesús en el templo

5 El niño Jesús perdido y hallado en el templo

MARTES Y VIERNES: MISTERIOS DOLOROSOS

1 Jesús ora en el huerto de los olivos

2 Jesús es flagelado

3 Jesús es coronado con espinas

4 Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario

5 Jesús muere en la cruz

JUEVES: MISTERIOS LUMINOSOS

1 El Bautismo de Jesús

2 El Milagro en las bodas de Caná

3 El Anuncio del Reino de Dios

4 La Transfiguración

5 La Institución de la Eucaristía

***

Después de cada misterio, se dice un Gloria y una jaculatoria de las siguientes:

1

Guía: Virgen de Guadalupe por tus 4 apariciones.

Todos: Antes de 46 rosarios remedia mis aflicciones

2

Guía: De tus divinos ojos penden nuestras felicidades

Todos: Míranos señora y no nos desampares

3

Guía: María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.

Todos: En la vida y en la muerte, ampáranos gran Señora

4

Guía: Por tu limpia concepción, soberana princesa.

Todos: Una muy grande pureza te pido de corazón.

5

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe.

Todos: Y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.

***

Cuando se termina el Santo Rosario completo, se dice:

Guía: ¡Oh soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno!

Todos: Libra, Virgen, del infierno, a los que rezan tu Rosario.

Guía: Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo.

Todos: Ábrenos, Virgen, el cielo, con una muerte dichosa y danos pureza de alma ya que eres tan poderosa.

Se reza un Padre nuestro y tres Avemarías por las intenciones del Santo Padre.

Al terminar las oraciones se reza la siguiente oración y jaculatoria:

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, faro resplandeciente que nos conduce al puerto de salvación, luz divina que ilumina a los bienaventurados, flor preciosa que esparce suavísimos olores. Dios te Salve hija del eterno Padre, Virgen purísima y castísima antes del parto: en tus manos encomiendo mi fe, para que la ilumines.

Llena eres de gracia, el señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa maría, Madre de Dios ruega Señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, vida de los Santos, alegría de los Ángeles, esperanza de los hombre, nube luminosa en cuyo seno bajo el Hijo de Dios, Dios te Salve Madre de Dios Hijo, Virgen purísima y castísima en el parto: En tus manos encomiendo mi esperanza, para que la alientes.

Llena eres de gracia, el Señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, paloma castísima, modelo de amor, lirio de pureza, símbolo de castidad, Dios te Salve esposa del Espíritu Santo, Virgen purísima y castísima después del parto: en tus manos encomiendo mi caridad, para que la inflames.

Llena eres de gracia, el señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, océano de gracia. Manantial de misericordia. Soberana emperatriz del cielo y de la tierra, Dios te Salve Sagrario de la Trinidad augusta, Virgen concebida sin la culpa original, Dios te Salve Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te Salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. ea, pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos Misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, OH piadosa, OH dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro señor Jesucristo. Amén.

Guía: De tus divinos ojos penden nuestras felicidades

Todos: Míranos señora y no nos desampares.

 

Luego se rezan las letanías:

Letanías a la Santísima Virgen María de Guadalupe

Señor, ten piedad…
Cristo, ten piedad…
Señor, ten piedad…

Santa María de Guadalupe, madre de nuestras naciones R. Ruega por nosotros
Madre que nos vienes a revelar y a entregar al único Dios y Señor R. Ruega por nosotros
Madre del Verdaderísimo Dios por Quien se vive R. Ruega por nosotros
Madre de Quien está siempre cercano a todos R. Ruega por nosotros
Madre del Creador de rostros y corazones R. Ruega por nosotros
Madre del Dueño de los cielos y la Tierra R. Ruega por nosotros
Madre que vienes a manifestar el Plan de Dios para que se haga R. Ruega por nosotros
Madre de ternura inigualable para cada una de las gentes R. Ruega por nosotros
Madre de trato tan cariñoso que cautivas a las personas R. Ruega por nosotros
Madre de mirada compasiva y misericordiosa R. Ruega por nosotros
Madre que respondes sin descanso a las llamadas R. Ruega por nosotros
Madre que recibes a quienes te buscamos R. Ruega por nosotros
Madre que despiertas infinita confianza R. Ruega por nosotros
Madre que levantas al indígena de su postración R. Ruega por nosotros
Madre que enseñas al jerarca a servir al Pueblo de Dios R. Ruega por nosotros

Tú, la perfecta y siempre Virgen, Santa María R. Enséñanos a amar
Tú, la que nos quieres a todos y a cada uno R. Enséñanos a amar
Tú, que nos das tu defensa y auxilio, amor y compasión R. Enséñanos a amar
Tú, que escuchas nuestros llantos y remedias las tristezas R. Enséñanos a amar
Tú, que curas nuestras penas, miserias y dolores R. Enséñanos a amar
Tú, que nos envías a vivir el amor a Dios y a nuestra gente R. Enséñanos a amar
Tú, que depositas en nosotros tu confianza R. Enséñanos a amar
Tú, que agradeces a tus fieles lo que hacemos por Tí R. Enséñanos a amar
Tú, que pides pongamos nuestra parte para hacer nuestra misión R. Enséñanos a amar

Te pedimos Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por intercesión de Santa María de Guadalupe líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración

Señor, Tú has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo persevere hasta el final de los tiempos; mueve ahora los corazones de tus fieles y concédenos la gracia de sentir que nos llamas con urgencia a trabajar por la salvación del mundo, para que, de todas las naciones, se forme y desarrolle un solo pueblo, una sola familia, consagrada a tu nombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

santa maria de guadalupe krouillong comunion en la mano

Oraciones Finales

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, OH Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro señor Jesucristo. Amén.

Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna; concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oh Señora Mía Oh Madre Mía, yo me ofrezco, enteramente a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en éste día, mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy tuyo Oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

Guía: Santa María de Guadalupe, Reina de México,

Todos: Salva nuestra Patria y protege nuestra fe.

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Que por la intercesión de Santa María de Guadalupe, Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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