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Virgen Santa, noble Reina de los Ángeles

VIRGEN SANTA, NOBLE REINA DE LOS ÁNGELES

Virgen Santa, noble reina de los Ángeles

Esposa del Espíritu Santo,

acuérdate de que eres mi Madre!

 

Tú que nos pones en comunicación con tu Hijo,

que nos das los medios para llegar al Altísimo,

te imploro presentes mis peticiones

para que reciba urgente auxilio.

 

Dulce María, madre amada mía,

líbrame de los enemigos de mi alma

y de los males temporales que me acechan en la vida,

a ti sean mis afectos de gratitud y devoción.

 

María, Santa Señora,

ruega por todos nosotros a tu Santísimo Hijo,

nuestro Señor y Maestro.

Amén.

Deseo que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Santa María, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

A la Virgen María – Oración de Santo Tomás de Aquino

A LA VIRGEN MARÍA – ORACIÓN DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

 

Oh bienaventurada y dulcísima Virgen María, Madre de Dios, toda llena de misericordia, hija del Rey supremo, Señora de los Ángeles, Madre de todos los creyentes: hoy y todos los días de mi vida, deposito en el seno de tu misericordia mi cuerpo y mi alma, todas mis acciones, pensamientos, intenciones, deseos, palabras, obras; en una palabra, mi vida entera y el fin de mi vida; para que por tu intercesión todo vaya enderezado a mi bien, según la voluntad de tu amado Hijo y Señor nuestro Jesucristo, y tú seas para mi, oh Santísima Señora mía, consuelo y ayuda contra las asechanzas y lazos del dragón y de todos mis enemigos.

Dígnate alcanzarme de tu amable Hijo y Señor nuestro Jesucristo, gracias para resistir con vigor a las tentaciones del mundo, demonio y carne, y mantener el firme propósito de nunca más pecar, y de perseverar constante en tu servicio y en el de tu Hijo. También te ruego, oh Santísima Señora mía, que me alcances verdadera obediencia y verdadera humildad de corazón, para que me reconozca sinceramente por miserable y frágil pecador, impotente no sólo para practicar una obra buena, sino aun para rechazar los continuos ataques del enemigo, sin la gracia y auxilio de mi Creador y sin el socorro de tus santas preces. Consígueme también, oh dulcísima Señora mía, castidad perpetua de alma y cuerpo, para que con puro corazón y cuerpo casto, pueda servirte a ti y a tu Hijo en tu Religión. Concédeme pobreza voluntaria, unida a la paciencia y tranquilidad de espíritu para sobrellevar los trabajos de mi Religión y ocuparme en la salvación propia y de mis prójimos. Alcánzame, oh dulcísima Señora, caridad verdadera con la cual ame de todo corazón a tu Hijo Sacratísimo y Señor nuestro Jesucristo, y después de él a ti sobre todas las cosas, y al prójimo en Dios y para Dios: para que así me alegre con su bien y me contriste con su mal, a ninguno desprecie ni juzgue temerariamente, ni me anteponga a nadie en mi estima propia. Haz, oh Reina del cielo, que junte en mi corazón el temor y el amor de tu Hijo dulcísimo, que le dé continuas gracias por los grandes beneficios que me ha concedido no por mis méritos, sino movido por su propia voluntad, y que haga pura y sincera confesión y verdadera penitencia por mis pecados, hasta alcanzar perdón y misericordia.

Finalmente te ruego que en el último momento de mi vida, tú, única madre mía, puerta del cielo y abogada de los pecadores, no consientas que yo, indigno siervo tuyo, me desvíe de la santa fe católica, antes usando de tu gran piedad y misericordia me socorras y me defiendas de los malos espíritus, para que, lleno de esperanza en la bendita y gloriosa pasión de tu Hijo y en el valimiento de tu intercesión, consiga de él por tu medio el perdón de mis pecados, y al morir en tu amor y en el amor de tu Hijo, me encamines por el sendero de la salvación y salud eterna. Amén.

Deseo que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Oración de Consagración a Nuestra Señora

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA

Santa María, Madre de Dios, Virgen Inmaculada, Vos habéis aparecido dieciocho veces a Bernardita en la gruta de Lourdes, para recordar a los cristianos las maravillas y las exigencias del Evangelio, invitándoles a la Oración, a la Penitencia, a la Eucaristía y a la vida en la Iglesia.

Para mejor responder a vuestra llamada, yo me consagro por vuestras manos a vuestro hijo Jesús.

Hacedme dócil al espíritu; y por el fervor de mi fe, por la manifestación de mi vida, por mi dedicación al servicio de los enfermos, haz que yo trabaje con Vos en confortar a los que sufren, en reconocimiento a los hombres, en trabajar por la unidad de la Iglesia y por la paz del mundo.

Con toda confianza, oh Señora mía, yo os dirijo esta plegaria y os pido que la acojáis y la atendáis. Amén.

Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros.

Santa Bernardita, rogad por nosotros.

Deseo que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Novena para casos difíciles a Nuestra Señora del Rosario de Pompeya

NOVENA EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE POMPEYA PARA ALCANZAR LAS GRACIAS EN LOS CASOS MAS DIFÍCILES Y DESESPERADOS

Por el Beato Bartolo Longo

Esta Novena se puede rezar en cualquier momento del año y consta una oración inicial, cinco oraciones a Nuestra Señora y una oración final, las cuales se rezan igual durante nueve días.

Nuestra Señora del Rosario de Pompeya

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh Santa Catalina de Siena, mi protectora y maestra! Tú que proteges a tus devotos cuando rezan el Rosario de María, asísteme en este instante, y dígnate rezar conmigo la Novena en honor de la Reina del Rosario, que ha colocado el trono de sus favores en el Valle de Pompeya, para que por tu intercesión obtenga yo la gracia que deseo. Así sea.

Nuestra Señora del Rosario de Pompeya 5

Luego se dice:

V. Dios, venid en mi ayuda.
R. Señor apresuraos a socorrerme.
V. Gloria al Padre y al hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre y por todos los siglos de los siglos. Así sea.

 ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS

I.

¡Oh Virgen Inmaculada y Reina del Santo Rosario! en estos tiempos en que, apagada la fe en las almas, domina la impiedad, has querido levantar tu trono de Reina y Madre sobre la antigua Pompeya, morada de muertos paganos y desde aquel lugar, donde eran adorados los ídolos y demonios, Tú hoy, cual Madre de la divina gracia, derramas por doquiera los tesoros de las celestiales misericordias; ¡ah! desde aquel trono donde reinas vuelve, también a mí, oh María, esos tus ojos benignos, y ten piedad de mi, que tanto necesito de tu socorro. Muéstrate también conmigo cual te mostraste con tantos otros, verdadera Madre de misericordia, “Monstra te esse Matrem”, mientras de todo corazón Te saludo e invoco por mi Soberana y
por Reina del Santísimo Rosario. Dios Te salve, Reina, Madre de misericordia.

II.

Mi alma rendida al pie de tu trono, oh grande y gloriosa Señora, te venera entre los gemidos y angustias que sobremanera la oprimen. En medio de las penas y agitaciones en que me hallo, levanto confiado los ojos hacia Ti, que te dignaste elegir para tu morada las campiñas de pobres y desamparados labriegos; y que frente a la ciudad y anfiteatro de deleites paganos, en donde reinan el silencio y las ruinas, cual Señora de las Victorias elevaste tu poderosa voz llamando de todas partes de Italia y del mundo católico a tus devotos hijos para que te levantasen un templo. ¡Oh! apiádate finalmente de está alma que yace aletargada bajo el polvo y las sombras de la muerte! Ten piedad de mi, ¡oh! Señora; ten piedad de mí que me hallo abrumado de miserias y humillaciones. Tú que eres exterminio de los demonios defiéndeme de los enemigos que me asedian. Tú que eres el Auxilio de los cristianos, sácame de las tribulaciones en que me hallo sumido. Tú que eres nuestra vida, triunfa de la muerte que amenaza mi alma en los peligros a que se halla expuesta. Devuélveme la paz, la tranquilidad, el amor, la salud. Así sea. Dios Te salve, Reina, Madre de misericordia.

III.

¡Ay!… el oír que tantos han sido colmados de favores sólo porque a Ti acudieron con fe, me infunde nuevo aliento y valor para llamarte en mi socorro. Tú prometiste a Santo Domingo que el que deseara gracias las obtendría con tu Rosario; y yo con el Rosario en la mano, te llamo, oh
Madre, al cumplimiento de tus maternales promesas. Aún más: Tú misma, oh Madre, has obrado continuos prodigios para excitar a tus hijos a que te levantaran un templo en Pompeya. Tú, pues, quieres enjugar nuestras lágrimas y aliviar nuestros afanes; y yo con el corazón en los labios, con fe viva te llamo e invoco: ¡Madre mía! ¡Madre querida! ¡Madre bella!… ¡Madre dulcísima, ayúdame! Madre y Reina del Santo Rosario, no tardes más en tender hacía mí tu poderosa mano y salvarme; porque la tardanza, como ves, me llevaría a la ruina. Dios te salve, Reina y Madre de misericordia.

IV.

¿Y a quién he de acudir yo sino a Ti, que eres el alivio de los miserables, el refugio de los desamparados, el consuelo de los afligidos? ¡Ah, si; lo confieso: abrumada miserablemente mi alma bajo el enorme peso de las culpas, no merece más que el infierno y es indigna de recibir tus favores! Mas, ¿no eres Tú la esperanza de quién desespera, la poderosa Medianera entre Dios y el hombre, la Abogada ante el trono del Altísimo, el Refugio de los pecadores? ¡Ah, basta que digas una sola palabra en mi favor a tu divino Hijo, para que El te escuche! Pídele, pues, oh Madre, la gracia que tanto necesito… (se pide la gracia que se desea). Sólo Tú puedes obtenérmela. Tú que eres mi única esperanza, mi consuelo, mi alegría, mi vida. Así lo espero, así sea. Dios Te salve, Reina, Madre de misericordia.

V.

¡Oh Virgen y Reina del Santo Rosario! Tú que eres la Hija del Padre celestial, la Madre del Hijo divino, la Esposa del Espíritu Santo; Tú que todo lo puedes ante la Trinidad Santísima, debes obtenerme esta gracia para mi tan necesaria, a no ser que sea de obstáculo para mi eterna salvación… (aquí se especifica la gracia que se desea). Te la pido por la Concepción Inmaculada, por tu divina Maternidad, por tus gozos, por tus dolores, por tus triunfos. Te la pido por el Corazón de tu amoroso Jesús, por aquellos nueve meses que lo llevaste en tu seno, por los trabajos y sinsabores de su vida, por su acerba Pasión y Muerte de Cruz, por su santísimo Nombre y por su sangre preciosísima. Te la pido, finalmente, por tu dulcísimo Corazón, por tu glorioso Nombre, ¡oh María! que eres Estrella del mar, Señora
poderosísima, Puerta del paraíso y Madre de todas las gracias. En Ti confío.., todo lo espero de Ti: Tú me has de salvar. Así sea.

Nuestra Señora del Rosario de Pompeya 2

ORACIÓN FINAL

Dios te salve,
Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros,
esos tus ojos misericordiosos.
Y, después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, OH piadosa,
OH dulce Virgen María!
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos
de alcanzar las promesas
de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

V. Hazme digno de alabarte, oh Virgen Sagrada.
R. Dame fortaleza contra tus enemigos.
V. Ruega por nosotros, Reina del Santísimo Rosario.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración. Oh Dios, cuyo Hijo Unigénito con su vida, muerte y resurrección nos adquirió el premio de la salvación eterna, concédenos, os suplicamos, que meditando estos misterios en el Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos las virtudes que contienen y alcancemos los bienes que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Así sea.

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, las Gracias que necesiten.

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Novena en honor a la Virgen María

NOVENA EN HONOR DE LA VIRGEN MARÍA

Comenzamos la Novena el 1 de Enero, día de la Solemnidad de Santa María Madre de Dios y la terminamos el día 9.

Por la Señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro.                           + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN DE SAN BERNARDO (PARA TODOS LOS DÍAS)

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado.  Yo, pecador, animado con tal confianza, acudo a vos oh Madre, Virgen de las vírgenes: a vos vengo, delante de vos me presento gimiendo. No queráis, oh Madre del Verbo, despreciar mis palabras; antes bien, oídlas benignamente y cumplidlas. Amén.

virgen maria stella maris krouillong comunion en la mano

ORACIONES PARA CADA DÍA

PRIMER DÍA

Oración de Santo Tomás de Aquino. 
Concededme, oh Reina del cielo, que nunca se aparten de mi corazón el temor y el amor de tu Hijo santísimo; que por tantos beneficios recibidos, no por mis méritos, sino por la largueza de su piedad, no cese de alabarle con humildes acciones de gracias; que a las innumerables culpas cometidas suceda una leal y sincera confesión y un firmísimo y doloroso arrepentimiento, y, finalmente, que logre merecer su gracia y su misericordia. Suplico también, oh puerta del cielo y abogada de pecadores, no consientas que jamás se aparte ni desvíe este siervo tuyo de la fe, pero particularmente que en la hora postrera me mantenga con ella abrazado; si el enemigo esforzare sus astucias, no me abandone tu misericordia y tu gran piedad. Por la confianza que tengo en ti puesta, alcánzame de tu santísimo Hijo el perdón de todos mis pecados y que viva y muera gustando las delicias de tu santo amor.

SEGUNDO DÍA

Oración de San Atanasio de Alejandría.
Propio es de ti, Señora, que siendo tú, al mismo tiempo que esclava del Señor, Madre de Dios, Reina y Señora, pues Dios quiso también ser Hijo tuyo, no apartes de nosotros tu memoria, habiendo de presentarnos ante el soberano e inexorable Juez, que, si a nosotros nos infunde pavor, es para contigo sobremanera amable y te otorga cuantas gracias le pides, pues eres llamada llena de gracia y de alegría por haber sobrevenido en ti el Espíritu Santo. Por esto, aun los ricos de la nación, los más favorecidos en justicia y santidad, claman a ti e invocan tu protección. No nos cierres las puertas de tu pecho, y deja que fluya sobre nosotros el mar de gracias que encierra.

TERCER DÍA

Oración de San Anselmo.
No son para contar, Reina clementísima, los que, habiendo invocado tu nombre, han conseguido la eterna salvación; ¿y quieres que, invocándote yo, sea defraudado en mis esperanzas? Tal vez no oyes mis clamores en razón de mi gran maldad; pero, aun así, no dejaré de llamarte y de decirte con toda el alma: pues eres tan noble y benigna de condición, da oídos a quien humildemente llama a tus puertas y no le desatiendas en sus esperanzas, ni le abandones en su tribulación, ni le dejes sin una palabra de perdón en medio de su pecado. Sana con tus celestiales medicinas las profundas heridas en mi alma abiertas, desátame de los carnales lazos que me aprisionan en la tierra y abrígame siquiera con un jirón del espléndido
manto de tu gloria. Amén.

inmaculado corazon de maria krouillong (27)

CUARTO DÍA

Oración antigua de autor anónimo.
Ven, oh gloriosa Reina María; ven y visítanos; ilumina nuestras almas dolientes y danos el vivir santamente. Ven, salud del mundo, a lavar tantas manchas que nos afean, a disipar tantas tinieblas que nos envuelven. Ven, Señora de los pueblos, y apaga estas llamas de concupiscencia que nos abrasan, arrójanos el manto de tu pureza y señala el seguro camino que nos ha de llevar al puerto. Ven a visitar a los enfermos, a fortalecer a los débiles, a dar firmeza a los que fluctúan entre mares de dudas. Ven, estrella, luz de los mares, e infúndenos paz, gozo y devoción. Ven, oh cetro de reyes, poderío de las naciones, y vuelve al seno de la fe, al amor y vida de su unidad, a las muchedumbres extraviadas que no conocen lo que conviene a su salud. Ven, trayéndonos en tus manos los dones de tu casto, eterno esposo, el Espíritu Santo, para que vivamos por su lumbre y calor, y sean nuestro sustento aquellos frutos eternos que nos han de merecer entrar en la unidad de la vida bienaventurada. Amén.

QUINTO DÍA

Oración de San Sofronio.
Amansa, oh piadosa Madre, las olas de tristeza y de congoja que combaten mí corazón; apaga las llamas enemigas que me cercan; embota los dardos que manos crueles vienen arrojando contra mi alma, amenazando atravesarla y envenenarla y meter en ella la muerte. Oh alegría
bienaventurada, oh paz, oh serenidad de los que te invocan, oh escudo y fortaleza de tus fieles servidores, ven y tiende tu mano sobre las llagas recibidas y sobre las angustias que me atormentan; da suavidad y paz a mi entendimiento, para que mi lengua engrandezca siempre la alteza de la merced recibida. Devuélvenos en lluvias de gracias las alabanzas que te dirigimos; abre ese manantial de gracias que por nosotros quiso encerrarse en ti y no vivamos ya entre noches, incertidumbres y temores; a ti seremos deudores de mercedes que jamás labios humanos podrán agradecer ni ponderar. Amén.

SEXTO DÍA

Oración de San Ildefonso.
Oh clementísima Virgen, que con mano piadosa repartes vida a los muertos, salud a los enfermos, luz a los ciegos, solaz a los desesperados y consuelo a los que lloran. Saca de los tesoros de tu misericordia refrigerio para mi ánimo quebrantado, alegría para mi entendimiento y llamas de caridad para mi durísimo pecho. Sé vida y salud de mi alma, dulzura y paz de mi corazón y suavidad y regocijo de mi espíritu. Y, pues, tú eres estrella clarísima del mar, madre llena de compasión, endereza mis pasos, defiéndeme de riesgos de enemigos, hasta aquella postrera y suspirada hora en la cual, asistido de tu auxilio, enriquecido con tu gracia, vencidas las enemistades del infernal dragón, salga de este mundo para los eternos y seguros gozos de la vida bienaventurada. Amén.

inmaculada (9)

SÉPTIMO DÍA

Oración de San Juan Damasceno.
Nadie está en el cielo más cerca de la Divinidad simplicísima que tú, que tienes asiento sobre la cumbre de los querubines y sobre todos los ejércitos de los serafines, y por esto no es posible que tu intercesión sufra repulsa, ni que sean desatendidos tus ruegos. No nos falte tu auxilio mientras vivamos en este mundo perecedero; alárganos tu mano, para que, obrando las obras de salud y huyendo de los caminos del mal, demos seguro el paso de la eternidad. Por ti esperamos que, al cerrar a este destierro los ojos de la carne, se abrirán los del alma para anegarse en aquel piélago de soberana hermosura, de suavísimos deleites, por el cual ansiosamente suspiran las almas regeneradas y que nos anunció y mereció Cristo Señor
nuestro haciéndonos ricos y salvos. A El por ti, Señora, rendimos gloria y alabanza, con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

OCTAVO DÍA

Oración de San Efrén de Siria. 
Oh Virgen purísima, Madre de Dios, Reina de todo lo criado, levantada sobre todos los cortesanos del cielo y más resplandeciente y pura que los rayos del sol: tú eres más gloriosa que los querubines, más santa que los serafines y sin comparación más sublime y aventajada que todos los ejércitos del cielo. Tú eres la esperanza de los patriarcas, la gloria de los profetas, la alabanza de los apóstoles, honra de los mártires, alegría de los santos, ornamento de las sagradas jerarquías, corona de las vírgenes, inaccesible por tu inmensa claridad, princesa y guía de todos y doncella sacratísima; por ti somos reconciliados con Cristo mi Señor. Guárdame debajo de tus alas; y apiádate de mí, que estoy sucio con mis pasiones y manchado con los innumerables males que he cometido contra mi Juez y Criador. No tengo otra confianza sino en ti, que eres el áncora de mi esperanza, el puerto de mi salud y socorro oportuno en la tribulación.

NOVENO DÍA

Oración de San Germán.
Ninguno se salva sino por ti, oh Virgen Santísima.’Ninguno se libra de males sino por ti, oh Virgen purísima. Ninguno recibe gracias de Dios sino por ti, oh Virgen castísima. Ninguno obtiene misericordia sino por ti, oh Virgen venerabilísima. ¿Quién, después de tu bendito Hijo, tiene tanto cuidado del linaje humano como tú? ¿Quién así nos defiende en nuestras tribulaciones?
¿Quién tan presto nos socorre y nos libra de las tentaciones que nos acosan y persiguen? ¿Quién, con sus piadosos ruegos, intercede por los pecadores y los libra de las penas que por sus pecados merecen? Por esto recurrimos a ti, oh purísima y dignísima de toda alabanza y de todo obsequio.
Haz que, por medio de tus oraciones, que tanto pueden con el Señor, las cosas eclesiásticas sean bien gobernadas y tú misma las conduzcas a puerto seguro. Viste ricamente a los sacerdotes de justicia y de la gloria de la fe probada, inmaculada y sincera. Dirige en estado próspero y tranquilo los cetros de los soberanos cristianos. Sé, en tiempo de guerra, la protección del ejército, que siempre milita bajo tu amparo, y confirma al pueblo para que, conforme Dios lo tiene mandado, persevere en el obsequio suave de la obediencia. Sé el muro inexpugnable de este pueblo que te tiene a ti como a torre de refugio y cimiento que la sostiene. Preserva la habitación de Dios y el decoro del templo de todo mal; libra a cuantos te
alaban, da redención a los cautivos y sé refugio para el peregrino y consuelo para el desamparado. Extiende, por fin, a todo el orbe tu mano auxiliadora, para que, así como celebramos con alegría esta festividad, celebremos también todas las demás que te dedicamos, en Cristo Jesús, Rey de todas las cosas y verdadero Dios nuestro; a quien sea la gloria y la fortaleza, junto con el Padre Eterno, que es principio de la vida, y con el Espíritu coeterno, consubstancial, y que reina con los dos, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

nuestra señora del monte carmelo krouillong (21)

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh santísima Señora, excelentísima Madre de Dios y piadosísima Madre de los hombres! Después de Dios, tú eres la única esperanza de los pecadores y la mayor confianza de los justos. La Iglesia te llama vida, dulzura y esperanza nuestra, y todos los pueblos ponen en ti sus ojos, esperando de ti todas las gracias. Nosotros también, dulce abogada, acudimos a ti en estos días, instándote para que nos oigas y concedas las gracias que te pedimos. Danos, en primer lugar, un amor sincero a tu divino Hijo, observando su santa ley cristiana; alcánzanos también la salud del cuerpo y la serenidad del espíritu, la paz en la familia y la suficiencia de
medios para la vida; concédenos, en fin, una santa muerte en la santa Iglesia católica.
¡Oh Virgen, que superas toda alabanza! Todo lo que tú quieres, lo puedes ante Dios, de quien eres Madre; y, aun cuando nosotros somos pecadores, tú eres dulce madre del Redentor y dulce madre nuestra, y puedes abogar por tus hijos pequeños y pecadores ante tu Hijo altísimo y redentor; a tu nombre se abren las puertas del cielo; en tus manos están todos los tesoros de la divina misericordia; óyenos, oh plácida Virgen y Madre, y, si nos conviene, concédenos las
gracias que te pedimos en esta novena.

Petición. Santa María, socorre a los desgraciados, ayuda a los pusilánimes, reanima a los que lloran, ora por el pueblo, intervén por el clero, intercede por las mujeres consagradas, sientan tu auxilio todos los que celebran tu santa festividad.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oremos. Concédenos, por favor, Señor Dios, que nosotros, tus siervos, gocemos de continua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutemos de las alegrías de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Que Dios les conceda a todos , por la intercesión de la Santísima Virgen María, las Gracias que necesiten.

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Oración de la Restauración por Plinio Corrêa de Oliveira

ORACIÓN DE LA RESTAURACIÓN
por Plinio Corrêa de Oliveira

plinio correa de oliveira krouillong comunion en la mano es sacrilegio

“Hay momentos, Madre mía, en que mi alma se siente, en lo que tiene de más profundo, tocada por una saudade indecible. Tengo saudades de la época en que yo os amaba, y Vos me amabais, en la atmósfera primaveral de mi vida espiritual. Tengo saudades de Vos, Señora, y del paraíso que ponía en mí la gran comunicación que tenía con Vos.
¿No tenéis también Vos, Señora, saudades de ese tiempo? ¿No tenéis saudades de la bondad que había en aquél hijo que fui?
Venid, pues, ¡oh la mejor de todas las madres! , y por amor a lo que florecía en mí, restauradme: recomponed en mí el amor a Vos, y haced de mí la plena realización de aquel hijo sin mancha que yo habría sido, si no fuese tanta miseria.
Dadme, ¡oh Madre! , un corazón arrepentido y humillado, y haced brillar nuevamente ante mis ojos aquello que, por el esplendor de vuestra gracia, yo comenzara a amar tanto y tanto…
Acordaos, Señora, de este David y de toda la dulzura que en él poníais. Así sea.”

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Fuente: HERALDOS DEL EVANGELIO

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Novena a Nuestra Señora del Rosario

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO

La Iglesia celebra a la Virgen bajo esta advocación el 7 de octubre. Su fiesta fue instituida por San Pío V en agradecimiento a la Virgen por su ayuda en la victoria sobre los turcos en Lepanto. En 1716 Clemente XI extendió esta fiesta a toda la Iglesia. León XIII acrecentó su importancia litúrgica con la publicación de nueve encíclicas dedicadas al Rosario.

Comienza la novena el 28 de septiembre y termina el 6 de octubre, un día antes de su fiesta, el 7 de octubre.

Esta es la fecha principal para rezar a Nuestra Señora del Rosario, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir a Nuestra Señora una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

nuestra señora del santo rosario 4

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN INICIAL

¡Oh Madre y clementísima Virgen del Rosario! Vos que plantasteis en la Iglesia, por medio de vuestro privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haced que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia. Amén.

 Pedir aquí con confianza la gracia que se desea obtener con esta novena.

nuestra señora del santo rosario

Rezar la oración del día que corresponda:

DÍA PRIMERO

“Dios te salve”. ¡Cuanto mi alma se alegra, amantísima Virgen, con los dulces recuerdos que en mi despierta esta salutación! Se llena de gozo mi corazón al decir el “Ave Maria”, para acompañar el gozo que llenó Vuestro espíritu al escuchar de boca del Ángel, alegrándome de la elección que de Vos hizo el Omnipotente para darnos el Señor. Amén.

DÍA SEGUNDO

¡”María” nombre santo! Dignaos, amabilísima Madre, sellar con vuestro nombre el memorial de las súplicas nuestras, dándonos el consuelo de que lo atienda benignamente vuestro Hijo Jesús, para que alcancemos aburrimiento grande a todas las vanidades del mundo, firme afición a la virtud, y ansias continuas de nuestra eterna salvación. Amén.

DÍA TERCERO

“Llena eres de gracia”. ¡Dulce Madre! Dios os salve, María, sagrario riquísimo en que descansó corporalmente la plenitud de la Divinidad: a vuestros pies se presenta desnuda mi pobre alma, pidiendo la gracia y amor de Dios, con el que fuisteis enriquecida, haciéndote llena de virtud, llena de santidad, y llena de gracia. Amén.

DÍA CUARTO

“El Señor es contigo”. ¡Oh Santísima Virgen! Aquel inmenso Señor, que por su esencia se halla con todas las cosas, está en Vos y con Vos por modo muy superior. Madre mía venga por Vos a nosotros. Pero ¿como ha de venir a un corazón de tan poca limpieza, aquel Señor, que para hacernos habitación suya, quiso con tal prodigio, que no se perdiese, siendo Madre vuestra virginidad? ¡Oh! muera en nosotros toda impureza para que habite en nuestra alma el Señor. Amén.

DÍA QUINTO 

“Bendita Tu eres entre todas las mujeres” Vos sois la gloria de Jerusalén: Vos la alegría de Israel: Vos el honor del pueblo santo de Dios. Obtenga por vuestra intercesión nuestro espíritu la más viva fe, para considerar y adorar con vuestro santo Rosario las misericordias que en Vos y por Vos hizo el Hijo de Dios. Amén.

DÍA SEXTO 

“Bendito es el fruto de tu vientre Jesús”. Lloro, oh Madre mía, que haya yo hecho tantos pecados, sabiendo que ellos hicieron morir en cruz a vuestro Hijo. Sea el fruto de mi oración, que no termine nunca de llorarlos, hasta poder bendecir eternamente aquel purísimo fruto de vuestro vientre. Amén.

DÍA SÉPTIMO

“Santa María, Madre de Dios”. No permitáis se pierda mi alma comprada con el inestimable precio de la sangre de Jesús. Dadme un corazón digno de Vos, para que amando el recogimiento, sean mis delicias obsequiaros con el santo Rosario, adorando con él a vuestro Hijo, por lo mucho que hizo para nuestra redención, y por lo que os ensalzó, haciéndote Madre suya. Amén.

DÍA OCTAVO

“Ruega por nosotros pecadores”. ¡Madre de piedad! A Vos solo dijo aquel Rey soberano de la gloria: Vos sois mi Madre. Alcanzadme humildad y plena confianza, dispuesto de este modo, con el auxilio de Dios, a recibir los favores de la Divina misericordia, por los méritos de vuestro Hijo y Redentor nuestro. Amén.

DÍA NOVENO 

“Ahora, y en la hora de nuestra muerte”, estamos siempre expuestos a perder la gracia de Dios. Haced que no se aparte de mi memoria al último momento de la vida, que habrá de ser decisivo de mi eterna suerte. ¡Oh Madre de piedad! concededme el consuelo de morir bajo la vuestra protección y en el amor de mi Jesús. Amén.

nuestra señora del santo rosario 2

ORACIONES FINALES

Rezar tres Avemarías y Glorias en reverencia de las órdenes de misterios del Santo Rosario.

Terminar con la siguiente oración:

¡Oh Santísima Virgen, Madre de Dios, dulce refugio y consuelo piadoso de todos los afligidos! Por aquella confianza y autoridad de Madre con que podéis presentar nuestros ruegos al que es árbitro soberano de nuestro bien empeñad una y otra en favor nuestro. Conseguidnos el reformar con el Santo Rosario nuestras vidas, estudiando en tan dulce libro la fiel imitación de vuestro Hijo Jesús, hasta que podamos adorarlo y amarlo por todos los siglos de los siglos. Amén.

Que Dios les conceda a todos, por la Intercesión de Nuestra Señora del Rosario, las Gracias que necesiten.

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El Santo Rosario en Latín

EL SANTO ROSARIO EN LATÍN

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“El que con devoción rezare mi Rosario, considerando sus misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna”. (Promesa de Nuestra Señora para los devotos del Santo Rosario)

Explicación gráfica para aprender a rezar el Santo Rosario

Orationes ab inítio Rosárii dicéndæ (Oraciones al comenzar el Rosario)

Per sígnum Sanctæ Crucis ✠ de inimícis nostris ✠ líbera nos, Deus noster ✠. In nómine Patris, et †Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

Confíteor (Acto de contrición)

Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, et ómnibus Sanctis, quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et opere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, et omnes Sanctos, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum. Amen.

1 Pater noster
Pater noster, qui es in Cælis, sanctificétur nomen tuum. Advéniat Regnum tuum. Fiat volúntas tua, sicut in Cælo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem, sed líbera nos a malo. Amen.

3 Ave María
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.

Gloria
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Oratio Fátima
O mi Jesu, dimítte nobis débita nostra, líbera nos ab ígne Inférni, conduc in Cælum omnes ánimas, præsértim illas quæ maxíme indígent misericórdia tua.

Sýmbolum Apostolórum (Credo de los Apóstoles)
Credo in Deum, Patrem omnipoténtem, Creatórem Cæli et térræ. Et in Jesum Christum, Fílium ejus únicum, Dóminum nostrum: qui concéptus est de Spíritu Sancto, natus ex María Vírgine, passus sub Póntio Piláto, crucifíxus, mórtuus, et sepúltus: descéndit ad Ínferos; tértia die resurréxit a mórtuis; ascéndit ad Cælos; sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis: inde ventúrus est judicáre vivos et mórtuos. Credo in Spíritum Sanctum, Sanctam Ecclésiam Cathólicam, Sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem, vitam ætérnam. Amen.

Meditatiónes Rosárii (Meditaciones del Santo Rosario)

I. Mystéria Gaudiósa (Misterios Gozosos- lunes y jueves)

Primo, Beátæ Maríæ Vírginis anuntiatiónem contemplámur, et humílitas pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)
Secundo, Beátæ Maríæ Vírginis visitatiónem contemplámur, et cháritas ad fratres pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)
Tertio, Dómini Nóstri Jésu Chrísti nativitátem contemplámur, et paupertátis spíritus pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)
Quarto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti presentatiónem in templo contemplámur, et obediéntia pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Quinto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti inventiónem in templo contemplámur, et Déum inquæréndi volúntas pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)

II. Mystéria Dolorósa (Misterios Dolorosos- martes y viernes)

Primo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti oratiónem in horto contemplámur, et dólor pro peccatis nostris pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)
Secundo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti flagellatiónem contemplámur, et córporum nostrórum mortificátio pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Tertio, Dómini Nóstri Jésu Chrísti spinis coronatiónem contemplámur, et supérbiæ mortificátio pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Quarto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti crucis bajulatiónem contemplámur, et patiéntia in tribulatiónibus pétitur (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Quinto, Dómini Nóstri Jésu Chrísti crucifixiónem et mortem contemplámur, et súi ipsíus dónum ad animárum redemptiónem pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 

III. Mystéria Gloriósa (Misterios Gloriosos- miércoles, sábado y domingo)

Primo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti resurrectiónem contemplámur, et fídes pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Secundo, Dómini Nóstri Jésu Chrísti in Cælum ascensiónem contemplámur, et spes pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Tertio, Spíritus Sáncti descensiónem contemplámur, et cháritas ad Deum pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Quarto, Beátæ Maríæ Vírginis in Cælum assumptiónem contemplámur, et bene moriéndi gratia pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima) 
Quinto, Beátæ Maríæ Vírginis coronatiónem contemplámur, et fidúcia in María Regína Nostra pétitur. (Pater Noster, 10 Ave María, Gloria et Oratio Fátima)

Oratiónes ad fínem Rosárii dicéndæ (Oraciones al finalizar el Rosario)

Memoráre (Acordaos)
Memoráre, O piíssima Virgo María, non esse audítum a sǽculo, quémquam ad tua curréntem præsídia, tua implorántem auxília, tua peténtem suffrágia, esse derelíctum. Ego tali animátus confidéntia, ad te, Virgo Vírginum, Mater, cúrro, ad te vénio, coram te gémens peccátor assísto. Noli, Mater Verbi, verba mea despícere; sed audi propítia et exáudi. Amen.

Sub tuum præsídium
Sub tuum præsídium confúgimus, sancta Dei Génetrix; nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus; sed a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta. Amen.

Magníficat
Magníficat † ánima mea Dóminum. Et exsultávit spíritus meus in Deo, salutári meo. Quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ: ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes. Quia fecit mihi magna, qui pótens est: et sanctum Nómen ejus. Et misericórdia ejus, a progénie in progénies timéntibus eum. Fecit poténtiam in bráchio suo, dispérsit supérbos mente cordis sui. Depósuit poténtes de sede, et exaltávit húmiles. Esuriéntes implévit bonis, et dívites dimísit inánes. Suscépit Israël púerum suum, recordátus misericórdiæ suæ. Sicut locútus est ad patres nostros: Ábraham, et sémini ejus in sǽcula.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.  
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Salve Regína
Salve Regína, Mater misericórdiæ, vita, dulcédo, et spes nostra, salve. Ad te clamámus éxsules fílii Evæ. Ad te suspirámus, geméntes et fléntes in hac lacrimárum valle. Eia, ergo, Advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Jésum, benedíctum frúctum ventris tui, nobis post hoc exílium osténde. O clémens, O pía, O dulcis Virgo María. Amen.
V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus
Deus, cujus Unigénitus per vitam, mortem et resurrectiónem suam nobis salútis ætérnæ prǽmia comparávit: concéde, quǽsumus; ut, hæc mystéria sacratíssimo beátæ Maríæ Vírginis Rosário recoléntes, et imitémur, quod cóntinent, et quod promíttunt, assequámur. Per eúndem Christum Dóminum nostrum. Amen.

Los Misterios del Santo Rosario Lourdes krouillong comunion en la mano es sacrilegio
Litaníæ Lauretánæ

V. Kýrie, eléison.
R. Kýrie, eléison.
V. Christe, eléison.
R. Christe, eléison.
V. Kýrie, eléison.
R. Kýrie, eléison.
V. Christe, audi nos.
R. Christe, audi nos.
V. Christe, exáudi nos.
R. Christe, exáudi nos.

V. Pater de cælis Deus.
R. Miserére nobis.
V. Fílii Redémptor mundi Deus.
R. Miserére nobis.
V. Spíritus Sancte Deus.
R. Miserére nobis.
V. Sancta Trínitas, unus Deus.
R. Miserére nobis.

V. Sancta María.
R. Ora pro nobis.
V. Sancta Dei Genétrix.
R. Ora pro nobis.
V. Sancta Virgo vírginum.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Christi.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Ecclésiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Divínæ grátiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Mater puríssima.
R. Ora pro nobis.
V. Mater castíssima.
R. Ora pro nobis.
V. Mater invioláta.
R. Ora pro nobis.
V. Mater intemeráta.
R. Ora pro nobis.
V. Mater amábilis.
R. Ora pro nobis.
V. Mater admirábilis.
R. Ora pro nobis.
V. Mater boni Consílii.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Creatóris.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Salvatóris.
R. Ora pro nobis.
V. Mater Eucharistíæ.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo prudentíssima.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo veneránda.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo prædicánda.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo humílima.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo pótens.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo clémens.
R. Ora pro nobis.
V. Virgo fidélis.
R. Ora pro nobis.
V. Spéculum justítiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Sédes sapiéntiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Causa nostræ lætítiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Vas spirituále.
R. Ora pro nobis.
V. Vas honorábile.
R. Ora pro nobis.
V. Vas insígne devotiónis.
R. Ora pro nobis.
V. Rosa mýstica.
R. Ora pro nobis.
V. Túrris Davídica.
R. Ora pro nobis.
V. Túrris ebúrnea.
R. Ora pro nobis.
V. Domus áurea.
R. Ora pro nobis.
V. Fœdéris arca.
R. Ora pro nobis.
V. Jánua Cæli.
R. Ora pro nobis.
V. Stella matutína.
R. Ora pro nobis.
V. Salvatiónis arca.
R. Ora pro nobis.
V. Mýstica cívitas Dei.
R. Ora pro nobis.
V. Adorátrix perpétuam Jesus Sacramentátum.
R. Ora pro nobis.
V. Salus infirmórum.
R. Ora pro nobis.
V. Refúgium peccatórum.
R. Ora pro nobis.
V. Consolátrix afflictórum.
R. Ora pro nobis.
V. Auxílium Christianórum.
R. Ora pro nobis.
V. Corredemptóra humánum genus.
R. Ora pro nobis.
V. Mediátrix ómniæ gratiárum.
R. Ora pro nobis.
V. Terror dæmónium.
R. Ora pro nobis.
V. Exterminátrix ómniæ heresíæ.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Immaculáta.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Angelórum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Patriarchárum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Prophetárum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Apostolórum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Mártyrum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Confessórum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Vírginum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Sanctórum ómnium.
R. Ora pro nobis.
V. Regína sine labe origináli concépta.
R. Ora pro nobis.
V. Regína in Cælum assúmpta.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Sanctíssimi Rosárii.
R. Ora pro nobis.
V. Régina clericórum.
R. Ora pro nobis.
V. Regína Ecclésiæ.
R. Ora pro nobis.
V. Regína famíliæ.
R. Ora pro nobis.
V. Regína pacis.
R. Ora pro nobis.

V. Agnus Dei, qui tóllis peccáta mundi.
R. Párce nobis, Dómine.
V. Agnus Dei, qui tóllis peccáta mundi.
R. Exáudi nobis, Dómine.
V. Agnus Dei, qui tóllis peccáta mundi.
R. Miserére nobis.

V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génetrix,
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

Orémus 
Concéde nos fámulos tuos, quǽsumus, Dómine Deus, perpétua mentis et córporis sanitáte gaudére: et, gloriósa beátæ Maríæ semper Vírginis intercessióne, a præsénti liberári tristítia, et ætérna pérfrui lætítia. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.

Oración tomada del Calendario Mariano de 1862

ORACIÓN EXTRAÍDA DEL CALENDARIO MARIANO DE 1862

Presentacion en el Templo Niña Maria krouillong comunion en la mano

La niña María

– ¡qué gracia en su vuelo!-

paloma del cielo,

al templo subía

y a Dios ofrecía

el más puro don:

sagrario y mansión

por él consagrada

y a él reservada

en su corazón.

¡Oh blanca azucena!,

la Sabiduría su trono te hacía,

dorada patena, de la gracia llena,

llena de hermosura.

Tu luz, Virgen pura,  niña inmaculada,

rasgue en alborada nuestra noche oscura.

Tu presentación, princesa María,

de paz y alegría llena el corazón.

 

De Dios posesión y casa habitada,

eres la morada de la Trinidad.

A su Majestad la gloria le sea dada.

Amén.

Hermosa doncella, Delicia de Dios,

¿A dónde caminas con paso veloz?

¿A qué vas al templo del Rey Salomón,

Y tórtolas llevas de pardo color?

Decid a esta Virgen con santo fervor,

Al aire soltando la plácida voz:

Bendito el instante que Dios te crió:

Bendita la hora que el mundo te vio.

¿Por qué va cubriendo tu frente el rubor,

Si más pura eres y hermosa que el sol?

A Ti de la mancha de Adán pecador,

A Ti sólo quiso librar el Señor.

Placer inefable al punto que vio

tu rostro gracioso el cielo gozó.

La saña divina y antiguo rigor en paz y clemencia,  por Ti se trocó.

Y el Dueño del orbe prendado de amor,

Albergue en tu seno Dulcísimo halló,

Y al mundo le diste sin ay, ni dolor,

cual brota de mayo la cándida flor,

Y llevas al pecho ¡Divino favor!

Colgada la prenda que vida nos da.

Pues no, no te obliga la ley de rigor,

que Tú eres la Madre del sumo Hacedor.

Mas ya lo comprendo, que vas al Señor

a dar de virtudes riquísimo don.

Bendita obediencia y humilde oración,

Y en uno enlazados

Pureza y amor.

Permite, Señora,

que yo vaya en pos,

Siguiendo tus pasos al templo de Dios.

Vosotras las hijas que sois de Sión,

Salid al camino, corred con ardor.

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Consagración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Cada día 27 de mes… recordemos Consagrarnos a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

nuestra señora de la medalla milagrosa krouillong comunion en la mano es sacrilegio

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa! Postrado ante vos y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios.

¡Oh María, consuelo de cuantos os invocan!. Escuchad benigna la confiada oración que en mi
necesidad elevo al trono de vuestra misericordia. ¿A quién podré recurrir mejor que a Vos, Virgen bendita, que sólo respiráis dignidad y clemencia, que dueña de todos los bienes de Dios, sólo pensáis en difundirlos en torno vuestro?

Sed pues mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de vuestro amor, concededme, Madre Inmaculada, concededme la gracia que con tanta insistencia os pido.

Yo os prometo, virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra
gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor.

Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Consagración a Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos

Cada día 24 de mes… oremos a Nuestra Señora María Auxiliadora de los Cristianos.

nuestra señora maria auxiliadora de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegioORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA MARIA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

nuestra señora maria auxiliadora de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio

NOVENA DE MARÍA AUXILIADORA PROPAGADA POR SAN JUAN BOSCO

1. Rezad durante nueve días seguidos tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la jaculatoria “Sea alabado en todo momento el Santísimo Sacramento”, y tres salves con la jaculatoria “María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros”.

El cristiano ora al Señor y también a la que es su Auxiliadora

2. Recibid los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

El cristiano vive unido a Cristo, a la Auxiliadora de los cristianos y a la Iglesia por los Sacramentos.

3. Os recomiendo que prometáis vuestro donativo o vuestro trabajo personal para sostener obras de apostolado, preferentemente salesianas.

El cristiano, siente que la Auxiliadora le anima a ser apóstol y a sostener las obras de apostolado de la Iglesia de Cristo.

maria auxiliadora auxilio de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio

OFRECIMIENTO A MARÍA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Oración Eucarística a Nuestra Señora de Akita, Patrona de Japón

ORACIÓN EUCARÍSTICA DE NUESTRA SEÑORA DE AKITA, PATRONA DE JAPÓN

Hoy es 22 de mes… oremos a Nuestra Señora de Akita, Patrona de Japón.

nuestra señora de akita 4

Sacratísimo Corazón de Jesús, realmente presente en la Sagrada Eucaristía, consagro mi cuerpo y mi alma para ser completamente uno con Tu corazón sacrificado a cada instante en todos los altares del mundo y dando alabanza a Dios Padre, rogamos por la pronta venida de Tu Reinado. Por favor, recibir este humilde ofrecimiento de mí mismo, haz conmigo lo que quieras para la Gloria del Padre y la salvación de las almas.

Santa Madre de Dios, Nuestra Señora de Akita, no permitas que me separe de Tu Divino Hijo, por favor, defiéndeme y protégeme como a tu hijo especial. Ruega por nosotros y alcánzanos la paz. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de Akita, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Consagración a Nuestra Señora de La Salette

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE

Hoy es día 18 de mes… recordemos Consagrarnos a Nuestra Señora de la Salette

nuestra señora de la salette 8

¡Reina de las Vírgenes y Madre de Jesucristo! ¿Cómo es posible contemplarte en actitud de tristeza, sin que nuestra alma quede profundamente conmovida? ¿Cómo podremos verte contristada por nuestros pecados, sin arrepentirnos en lo íntimo de nuestro corazón?

Tú lamentas las ofensas que hacemos a tu dulce Jesús, y como una Madre interesada por nuestro bien, quieres evitar nuestra perdición y nos haces escuchar tus avisos maternales. No queremos, pues, verte llorosa y afligida, ni ser más los crueles instrumentos de tu pena.

Cese ya nuestra ingratitud, y muera en nosotros el pecado que detestamos con toda la fuerza de nuestras almas. Estos son tus deseos y a este fin te apareciste en la Saleta como una celeste Misionera para predicarnos la penitencia y nuestra conversión a Dios. En tus manos, pues ponemos nuestra salvación. Recibe nuestro arrepentimiento y haz que nos sometamos fielmente a la ley de tu santísimo Hijo.

Compungido nuestro corazón y conmovida nuestra alma por la filial confianza que tenemos en ti ¡Oh Madre de Jesús! Imploramos tu auxilio para que nos reconcilies con Dios.

A este fin te apareciste en la Salette derramando lágrimas por nuestra desgracia, y exhalando tiernos suspiros por nuestra eterna salud. Tú quieres que nos sometamos a la ley de Dios y de la santa Iglesia porque en ello estriba nuestra verdadera felicidad y el honor que se debe a tu Santísimo Hijo. Quieres que vivamos como verdaderos cristianos; que no nos olvidemos de tus piedades; que nos acojamos a tu dulce protección. Por tanto, venimos hoy a tu dulce protección.

Por tanto, venimos hoy a tus plantas ¡oh María! atraídos por tus finezas y por tu amor. Favorécenos contra el azote de la divina justicia, y haz que obtengamos los saludables efectos de tu misión sublime. Queden grabadas en lo íntimo de nuestra alma tus sentidas quejas para corresponder a tus deseos, temamos los castigos de Dios y obedezcamos su santa ley; confiemos en tus promesas para animarnos a practicar el bien. ¡Oh hermosa Misionera! Dígnate bendecirnos con la imagen de Jesús crucificado que traes sobre tu pecho para que convertidos a Dios, por tu medio consigamos la perseverancia final y la eterna salvación. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de La Salette, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Consagración a Nuestra Señora de Lourdes

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Cada día 11 de mes… recordamos orar a Nuestra Señora de Lourdes.

nuestra señora de lourdes krouillong comunion en la mano es sacrilegio (30)

Santa María, Madre de Dios, Virgen Inmaculada, Vos habéis aparecido dieciocho veces a Bernardita en la gruta de Lourdes, para recordar a los cristianos las maravillas y las exigencias del Evangelio, invitándoles a la oración, a la penitencia, a la eucaristía y a la vida en la Iglesia.

Para mejor responder a vuestra llamada, yo me consagro por vuestras manos a vuestro hijo Jesús…

Hacedme dócil al espíritu; y por el fervor de mi fe, por la manifestación de mi vida, por mi
dedicación al servicio de los enfermos, haz que yo trabaje con Vos en confortar a los que sufren, en reconocimiento a los hombres, en trabajar por la unidad de la Iglesia y por la paz del mundo.

Con toda confianza, oh Señora mía, yo os dirijo esta plegaria y os pido que la acojáis y la
atendáis. Amén.

Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros.

Santa Bernardita, rogad por nosotros.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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La devoción de las Tres Avemarías

LA DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS

El fundamento de esta devoción radica en la afirmación católica de que la Santísima Virgen poseyó, en el más alto grado posible a una criatura, los atributos de poder, sabiduría y misericordia. Esto es lo que enseña la Iglesia al invocar a María como Virgen Poderosa, Madre de Misericordia y Trono de Sabiduría.

El Avemaría

El 23 de octubre de 1498 apareció impreso en Brescia-Italia, el primer texto completo del Avemaría, tal como se le reza en la actualidad. Fue incluida en una obra dedicada a la Virgen, compuesta por el padre servita Gasparino Borro.

En 1568, el Papa Pío V, al promulgar la nueva Liturgia de las Horas, introdujo y prescribió la fórmula completa del Avemaría y dispuso que todos los sacerdotes, al iniciar en cada hora el rezo del Oficio Divino, recen el Avemaría después del Padre Nuestro.

Origen de la Devoción de las Tres Avemarías

Esta devoción se le debe a Santa Matilde, religiosa benedictina, que suplicó a la Santísima Virgen que la asistiera en la hora de la muerte.

La Virgen María le dijo lo siguiente: “Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias.”

Y esta promesa –de asistirla en la hora de la muerte- se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario de las tres Avemarías.

Fue la misma Santísima Virgen la que dijo a Santa Gertrudis que “quien la venerase en su relación con la Beatísima Trinidad, experimentaría el poder que le ha comunicado la Omnipotencia del Padre como Madre de Dios; admiraría los ingeniosos medios que le inspira la sabiduría del Hijo para la salvación de los hombres, y contemplaría la ardiente caridad encendida en su corazón por el Espíritu Santo”.

Promesas de la Santísima Virgen

Nuestra Señora prometió a Santa Matilde y a otras almas piadosas que quien rezara diariamente Tres Avemarías, tendría su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.

Refiriéndose a todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, dijo Santa María a Santa Gertrudis que, “a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande, que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales”.

Cuando Sor María Villani, religiosa dominica (siglo XVI), rezaba un día las tres Avemarías, oyó de labios de la Virgen estas estimulantes palabras: “No sólo alcanzarás las gracias que me pides, sino que en la vida y en la muerte prometo ser especial protectora tuya y de cuantos como tú practiquen esta devoción“.

También dijo la Santísima Virgen: “La devoción de las tres Avemarías siempre me fue muy grata… No dejéis de rezarlas y de hacerlas rezar cuanto podáis. Cada día tendréis pruebas de su eficacia…”

Beneficios de rezar la Devoción de las Tres Avemaría.

Cuán del agrado es para Nuestra Señora el rezo de este piadoso ejercicio, que lo prueban muy elocuentemente los muchos y diversos favores, tanto espirituales como materiales, que cuentan haber alcanzado por semejante práctica las personas que se han servido de ella para implorar la protección de la Santísima Virgen.

Pero lo más consolador son los beneficios espirituales que dispensa la Santísima Virgen por medio de su Novena. Diríamos que esa bendita devoción es el anzuelo con que María Santísima pesca innumerables almas para el cielo; muchas, ciertamente, serán deudoras de su eterna felicidad en la gloria a la eficacia de esa devota práctica.

Conversiones extraordinarias de pecadores moribundos que se logró recibieran los últimos Sacramentos, a lo que se resistían; jóvenes extraviados, devueltos al camino del bien y al hogar, de donde los había arrancado la perversión; matrimonios que han recuperado el tesoro de la paz y unión, que hacia tiempo habían perdido; almas atormentadas por los escrúpulos y otras penas interiores, que recobraron la paz de conciencia y el sosiego de su espíritu; en fin, que esta Novena parece la panacea de todos los males, así del cuerpo como del alma.

Si quieres convencerte de ello, pruébalo; haz una Novena o varias para el remedio de tus necesidades o las de tu familia; pero hazla con fe y confianza, y purifica tu alma con una buena confesión; acude en los trances apurados a este piadoso ejercicio, y no dudo de que experimentarás su eficacia y encontrarás hartos motivos para ser devoto de la Madre de Dios y admirarte de su benignidad, que a cambio de tan corto servicio tan regaladas mercedes dispensa al que se lo hace.

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Cómo se reza la Devoción de las Tres Avemaría.

La práctica de esta devoción no puede ser ni más fácil, ni más breve. Fácil es, porque se concreta a rezar todos los días Tres Avemarías agradeciendo a la Santísima Trinidad los dones de Poder, Sabiduría y Amor que otorgó a la Virgen Inmaculada, e instando a Santa María a que use de ellos en auxilio nuestro.

Consiste en rezar tres veces el Avemaría a la Santísima Virgen, Madre de Dios y Señora nuestra, bien para honrarla y para pedir su intercesión ante Dios por una Gracia o favor.

El fin de esta devoción es honrar tres principales atributos de María Santísima, a saber: el poder que le otorgó Dios Padre, por ser su Hija predilecta; la sabiduría de que la adornó Dios Hijo, al elegirla por su Madre; y la misericordia de que la llenó Dios Espíritu Santo, al escogerla por su inmaculada Esposa.

De ahí viene que sean tres las Avemarías a rezar y no otro número diferente.

Todos los días, se reza lo siguiente:

María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.

1. Por el poder que te concedió el Padre Eterno

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén!

Jaculatorias:

“Madre mía, libradme en este dia de pecado mortal”.

“¡Oh María!, por vuestra Inmaculada Concepción, purificad mi cuerpo y santificad mi alma.”

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Novena de las Tres Avemaría.

Consiste en rezar tres veces el Avemaría durante nueve días.

Los devotos de Santa María, entendiendo que le agradaba tanto el rezo de las Tres Avemaría consideraron repetirlo durante nueve días, juzgando que quizás alcanzarían para sus necesidades el eficaz socorro de su poderosa intercesión.

Este es el origen de la Novena eficaz de las Tres Avemarías, sin embargo, siendo una práctica tan sencilla, no es difícil tomarla por devoción diaria, incluso para los niños.

Bien autorizada queda esta devoción por las revelaciones y el ejemplo de gran número de Santos que desde muy antiguo la vienen usando, seguros de que prestaban un grato servicio a la Santísima Virgen rezando las Tres Avemarías para honrar su Poder, su Sabiduría y su Misericordia.

A mayor abundamiento, los Sumos Pontífices, tan devotos de Nuestra Señora, han autorizado con su ejemplo esta devoción y la han recomendado a los fieles en la forma acostumbrada. Pío IX comenzó a rezar las tres Avemarías después de la Misa en su Capilla del Vaticano; León XIII mandó que se extendiese esta práctica a toda la Iglesia. Además, concedió doscientos días de indulgencias a todos los que rezasen las tres Avemarías y añadiesen esta jaculatoria: “Madre mía, libradme en este dia (o en esta noche) de pecado mortal”. Pío X concedió trescientos días de indulgencias a los que rezaren las tres Avemarías con esta otra jaculatoria: “¡Oh María!, por vuestra Inmaculada Concepción, purificad mi cuerpo y santificad mi alma.”

Añadamos para completar lo que venimos diciendo la autoridad de un teólogo tan santo y esclarecido como San Alfonso María de Ligorio, que ensalza y recomiendo de la manera más eficaz, y a cada paso, en sus escritos la devoción de las Tres Avemarías; y el ejemplo de un apóstol tan celoso de la salvación de las almas como San Leonardo de Puerto Mauricio, que predicaba constantemente las excelencias de esta piadosa práctica, y no se cansaba de recomendaría a los confesores para que éstos la inculcasen en sus penitentes como remedio eficaz contra los vicios, señaladamente contra la impureza.

Que por la intercesión de Santa María, Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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El Vía Matris

EL VÍA MATRIS

El Vía Matris Dolorosae o simplemente Vía Matris, es un ejercicio piadoso en el cual un grupo de fieles o un único orante realiza un recorrido sobre un trecho de camino o en el interior de una iglesia, meditando los dolores que la Virgen María, madre y cooperadora del Salvador, sufrió durante la vida, en el cumplimiento de su misión.

El Vía Matris surge a imitación del Santo Vía Crucis, a finales de la Edad Media en un clima de piedad y de compasión hacia el misterio de la pasión de Cristo, de entusiasmo por la recuperación del Santo Sepulcro y de ferviente recuperación de las peregrinaciones a Tierra Santa. Es un ejercicio piadoso que surge por la piedad popular y que tuvo acogida de muchas órdenes religiosas, que por el amor a Santa María lo han divulgado entre los fieles.

Los estudiosos de la piedad popular, al tratar sobre el Vía Matris, le atribuyen, aún sin indicar una documentación específica, un origen español, o cuando menos, una fuerte afirmación en aquella nación. Ciertamente durante los siglos XVII y XVIII la atención en España y los países americanos dependientes entonces de la corona española hacia la pasión de Cristo y hacia los dolores de la Santa Virgen era muy profunda y difundida. Lo atestigua una abundante literatura devota de este aspecto.

El fundamento teológico del Vía Matris, así como el resto de todos los ejercicios de piedad mariana, es la indisoluble unión de María con Cristo, en la realización del proyecto salvífico de Dios, que tiene en la encarnación del Verbo y en la muerte y resurrección de Cristo, sus más altas expresiones. La Virgen es la «íntima socia» en la realización de la obra de la redención. Por lo tanto, asociados en el designio de la salvación, Cristo crucificado y la Virgen Dolorosa están también asociados en las celebraciones de la liturgia y en las manifestaciones de piedad popular.

El Vía Matris se ha constituido teniendo como punto de referencia el Vía Crucis, el cual, a pesar de poder rezarse en forma individual, originalmente nació como oración comunitaria. De esta forma, también el Vía Matris: puede ser realizado por un fiel solo como un ejercicio piadoso de carácter individual; pero generalmente – y de preferencia – es celebrado por grupos de fieles, convocados específicamente, que se distribuyen los varios cargos de una simple celebración: en el caso más sencillo, son el guía, el lector y la asamblea.

Así como el Vía Crucis, el Vía Matris es una «oración bíblica»: es decir que proviene del Evangelio, entendido en el sentido literal o interpretado a la luz de la tradición de la Iglesia, y evoca los episodios de dolor y de salvación que poco a poco contempla. Pero sería una limitación el hecho de restringir el ámbito meditativo únicamente a los episodios evangélicos que se contemplan, a pesar de ser ricos de perspectivas: cada uno de ellos tiene la sombra de hechos del Antiguo Testamento y se proyecta sobre otros del Nuevo Testamento.

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EL VIA MATRIS.

Modo de rezar el Vía Matris. Celebración del camino de dolor de la Virgen.

El Vía Matris consta de siete estaciones, correspondientes a los siete principales dolores que, según la tradición eclesial, sufrió la Santísima Virgen María, Madre de Jesús; sin embargo, la tradición no ha sido unánime en la enumeración de los siete dolores. En referencia a los siete dolores de la Virgen existen dos tradiciones: la primera concentra los siete dolores que se desenvuelven alrededor del episodio fundamental de la crucifixión de Jesús; la segunda se extiende a toda la vida de la Virgen y comprende, por lo tanto, algunos episodios de la infancia de Jesús.

La primera tradición hace referencia a la compasión de la Virgen al pie de la Cruz, a la lamentación de la Madre por la muerte de su Hijo, a su desolada soledad. De esta forma por ejemplo, Nicolás de Arezzo (+1462 aprox.), fraile Siervo de María, en el Planctus Dominae Nostrae enumera siete dolores o, de acuerdo a su terminología, siete espadas, que reconducen, todas ellas, a la pasión de Cristo:

  1. Primus gladius fuit quando vidit filium captum et ligatum (primero, cuando Jesús es capturado y flagelado);
  2. Ssecundus quando eum vidit in cruce elevatum et in ligno confixum (segundo, cuando lo ve elevado en el árbol de la cruz);
  3. Tertius gladius doloris fuit quando eum vidit ab omnibus derelictum (tercero, cuando lo ve abandonado por todos);
  4. Quartus quando vidit eum ab omnibus creaturis graviter deploratum (cuarto, cuando lo ve deplorado por todas las criaturas) ;
  5. Quintus quando vidit eum a Iudeis incognitum et crucificatum (quinto, cuando lo vio rechazado y crucificado por los Judíos);
  6. Sextus quando vidit eum cum dolore et clamore valido vita corporali privatum (sexto, cuando con dolor y llanto vió su cuerpo sin vida);
  7. Septimus quando vidit eum sub uno saxo in monumento firmiter observatum (séptimo, cuando lo vio mientras ponían la roca en el sepulcro por la estricta observación de la ley).

La segunda tradición extiende la contemplación de los dolores de la Virgen a toda su vida e incluye, por tanto, algunos episodios de la infancia de Jesús.

Entre los años 1380 y 1390 se registraron las dos siguientes series:

Primera serie:

1. La profecía de Simeón

2. La huida a Egipto

3. Pérdida del Niño Jesús en el templo

4. Juan informa a la Virgen de la traición de Judas

5. La crucifixión

6. La sepultura

7. La Virgen visita los lugares de la Pasión de su Hijo.

Segunda serie:

1. La profecía de Simeón

2. La huida a Egipto

3. Pérdida del Niño Jesús en el templo

4. Jesús ultrajado de Judas

5. La crucifixión

6. Jesús muerto sobre las rodillas de la Madre

7. La sepultura.

Díptico de Notre -Dame de los Siete Dolores de la Virgen de Brugge Voorzijde

Díptico de los Siete Dolores de la Virgen de Brugge Voorzijde : Joris Van de Velde, Alcalde de Brugge

La serie actual es atestiguada con seguridad hacia el 1491 en una inscripción compuesta por un poeta anónimo por encargo de Juan de Coudenberg, decano de la Colegiata de San Egidio de Abbenbrouck, en la diócesis de Utrecht, ferviente devoto de la Dolorosa:

Disce, salutator, nostros meminisse dolores Septenos, prosint ut tibi quaque die. Predixit Simeon animam mucrone feriri Et Matrem Nati vulnera ferre sui. Hinc, cum cesa fuit puerorum turba piorum, Pertuli in Egyptum non bene tuta meum. Et dolui querens puerum divina docentem In templo. Hinc captum pondera ferre crucis Cum vidi; Et ligno fixum; Tum morte sopitum Deponi; Inque petra linquere pulsa fui. Hos igitur nostros quisquis meditare dolores, Percipies Natum ferre salutis opem.

La Orden de los Siervos de María adoptó esta serie, a pesar de que en el siglo XVII se descubrieron algunas incertidumbres y relativas controversias sobre el “primer dolor”; para algunos éste era la circuncisión del Hijo; para otros la profecía de Simeón. Con un decreto de la Dieta que se celebró en Reggio Emilia en 1660, se estableció considerar como “primer dolor” de la Madre el de la circuncisión de su Hijo; pero, no obstante las disposiciones legislativas, la serie tradicional, que consideraba como “primer dolor” la profecía de Simeón se impuso progresivamente.

Las “estaciones‟ se enuncian de la siguiente manera:

1. María acoge en la fe la profecía de Simeón (Lc 2, 34-35)

2. María huye a Egipto con Jesús y José (Mt 2, 13-14)

3. María busca al niño Jesús perdido en Jerusalén (Lc 2, 43-45)

4. María encuentra a Jesús camino del Calvario (Lc 23, 26-27)

5. María está junto a la cruz de su Hijo (Jn 19, 25-27)

6. María recibe en su seno el cuerpo de Jesús bajado de la cruz (Mt 27, 57-59)

7. María entrega el cuerpo de Jesús al sepulcro en espera de la resurrección (Jn 19, 40-42)

Cinco esquemas

El Vía Matris es propuesto en cinco esquemas titulados respectivamente:

I. Con María, madre y discípula, en el camino de la cruz.

II. Con santa María, en el camino de la fe y del dolor.

III. «Vía Matris», camino del amor de la Virgen.

IV. «Vía Matris», camino de vida y de servicio.

V. El camino doloroso de María y el camino del discípulo.

Cada esquema consta esencialmente de tres partes: la introducción, la serie de “estaciones”, y la conclusión; cada parte está compuesta a su vez de varios elementos. Para una adecuada comprensión y valorización de éstos, se indica a continuación su naturaleza y su función.

Inicio del Vía Matris

Por la señal de la Santa Cruz  de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Oración: La introducción se concluye con una oración, que es una súplica a Dios para que dirija su mirada hacia los fieles que se preparan a cumplir el ejercicio piadoso del Vía Matris.

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

Enunciación del dolor: El guía o un lector enuncia el dolor que será objeto de meditación durante la “estación”.

1. María acoge en la fe la profecía de Simeón

2. María huye a Egipto con Jesús y José

3. María busca a Jesús perdido en Jerusalén

4. María encuentra a Jesús camino del Calvario

5. María está junto a la cruz de su Hijo

6. María recibe en su seno el cuerpo de Jesús bajado de la cruz

7. María entrega el cuerpo de Jesús al sepulcro en espera de la resurrección

Verso de introducción: 

V. Te alabamos, Santa María

R. Madre fiel junto a la cruz de su Hijo.

Lectura evangélica: Se continúa con la lectura del evangelio relacionada con el dolor que se contempla en la “estación”

1. María acoge en la fe la profecía de Simeón (San Lucas 2, 34-35)

Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».

2. María huye a Egipto con Jesús y José (San Mateo 2, 13-14)

Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

3. María busca a Jesús perdido en Jerusalén (San Lucas 2, 43-45)

Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.

4. María encuentra a Jesús camino del Calvario (San Lucas 23, 26-27)

Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.

5. María está junto a la cruz de su Hijo (San Juan 19, 25-27)

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.

6. María recibe en su seno el cuerpo de Jesús bajado de la cruz (San Mateo 27, 57-59)

Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús, y fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato ordenó que se lo entregaran. Entonces José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo que se había hecho cavar en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue.

7. María entrega el cuerpo de Jesús al sepulcro en espera de la resurrección (San Juan 19, 40-42)

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

Oración: Después de cada lectura se hace una pausa de silencio, seguida de una oración, dirigida a Dios o a la Virgen, implora una gracia que proviene del dolor que se contempla.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a aparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente. Amén.

Canto de procesión: Tiene la finalidad de acompañar el camino de una “estación” a otra. Se proponen varios tipos de canto de procesión, entre los cuales: el Stabat Mater y las letanías de los Santos o de la Virgen.

Stabat Mater

Stabat Mater dolorosa
iuxta Crucem lacrimosa,
dum pendebat Filius.

Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem
pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta,
mater Unigeniti!

Quae maerebat et dolebat,
pia Mater, dum videbat
nati poenas inclyti.

Quis est homo qui non fleret,
matrem Christi si videret
in tanto supplicio?

Quis non posset contristari
Christi Matrem contemplari
dolentem cum Filio?

Pro peccatis suae gentis
vidit Iesum in tormentis,
et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem Natum
moriendo desolatum,
dum emisit spiritum.

Eia, Mater, fons amoris
me sentire vim doloris
fac, ut tecum lugeam.

Fac, ut ardeat cor meum
in amando Christum Deum
ut sibi complaceam.

Sancta Mater, istud agas,
crucifixi fige plagas
cordi meo valide.

Tui Nati vulnerati,
tam dignati pro me pati,
poenas mecum divide.

Fac me tecum pie flere,
crucifixo condolere,
donec ego vixero.

Iuxta Crucem tecum stare,
et me tibi sociare
in planctu desidero.

Virgo virginum praeclara,
mihi iam non sis amara,
fac me tecum plangere.

Fac, ut portem Christi mortem,
passionis fac consortem,
et plagas recolere.

Fac me plagis vulnerari,
fac me Cruce inebriari,
et cruore Filii.

Flammis ne urar succensus,
per te, Virgo, sim defensus
in die iudicii.

Christe, cum sit hinc exire,
da per Matrem me venire
ad palmam victoriae.

Quando corpus morietur,
fac, ut animae donetur
paradisi gloria. Amen.

Despedida: La despedida consta de una monición, una aclamación y una oración, a las que siguen la bendición y el saludo final.

Monición:

Al finalizar el «Vía Matris» saludamos a la Virgen de la fe, de la espera, de la esperanza y dirigimos nuestra mirada hacia la luz de la Pascua.

Aclamación:

Bendita tú o Alégrate, Hija de Sión.

Oración: Es una súplica dirigida a Dios, para que, por la intercesión de Santa María, llene con la abundancia de sus dones y asocie «a la gloria de Cristo resucitado» a los fieles que han cumplido con este ejercicio piadoso.

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos, abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor, protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro, que ha contenido a la Trinidad excelsa; en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra, Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos; tú eres nuestra defensa ante Dios. Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos. Manda a tus siervos el socorro del cielo.

Saludo final: 

Nos proteja Santa María, y nos guíe benignamente en el camino de la vida.

Acuérdate, en favor de los diversos componentes del orden eclesial y de la familia humana, así como de las varias necesidades.

La bendición (prevista cuando quien preside o guía es un presbítero o un diácono): tiene la estructura y los contenidos propios de esta secuencia ritual.

Fin de la Oración.

Madonna Addolorata delle Sette Spade, Santo Stefano Rotondo, Roma (CIRCONCISIONE)

Madonna Addolorata delle Sette Spade, Santo Stefano Rotondo, Roma (CIRCONCISIONE)

Aclaración Final:

Suponiéndose una correcta celebración, el valor espiritual y la eficacia pastoral del Vía Matris se encuentran en la capacidad de: acercar a los fieles, a través de la contemplación de la «compasión» de la Virgen, a uno de los aspectos esenciales del Misterio pascual: la pasión salvadora de Cristo; iluminar el misterio del dolor, del cual ningún hombre puede huir, con la luz que emana en modo singular de la forma con la cual María de Nazaret, llena de fe, vivió esta experiencia; hacer participar a los orantes de los sufrimientos de los hermanos y hermanas, ya que la celebración del dolor de la Virgen no puede quedarse en la meditación, en el agradecimiento, en la alabanza, sino que implica la atención comprometida hacia el hombre y la mujer que sufren; suscitar sentimientos de misericordia, porque, después de la contemplación de la bondad misericordiosa del Salvador, nada dispone el ánimo para la misericordia como la contemplación de la amorosa compasión de la Virgen: bajo la cruz, María es la «Virgen del perdón».

Los días más indicados para su celebración

Como sugerencia se indican los días que, por su índole o por motivos tradicionales, son más aptos para la celebración pública del Vía Matris en las iglesias de los Siervos y de las Siervas de María:

  • Los días feriados del tiempo de Cuaresma, en particular el viernes;
  • Los viernes del mes de septiembre;
  • Los siete viernes que preceden a la Solemnidad de la Dolorosa (15 de septiembre), a menos que no recurra en esa fecha alguna memoria litúrgica que requiera una fórmula diversa (por ejemplo: 8 de septiembre, Natividad de la Santísima Virgen María; 14 de septiembre, Exaltación de la Santa Cruz).

Fuente: ORDEN SIERVOS DE MARÍA

Ver también: EL SANTO VÍA CRUCIS CON LAS MEDITACIONES DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Te invito a leer este artículo sobre la SEMANA SANTA: LA SEMANA QUE CAMBIÓ AL MUNDO y estas recomendaciones para  el MIÉRCOLES DE CENIZA y la CUARESMA

Si quieres hacer una obra de misericordia enseña a otros a orar.

Otras oraciones que puedes aprender:

LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

EL SANTO ROSARIO

CIEN RÉQUIEM

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Visita a María Santísima (Oración)

VISITA A MARÍA SANTÍSIMA (ORACIÓN)

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Señora y Madre mía, Virgen santísima: El pecador más obstinado que hay en el universo soy yo, el más ingrato de los mortales que te dirige esta tibia plegaria está a tus plantas; el que con sus enormes pecados ha entristecido al cielo y a la tierra, está aquí en tu santísima presencia. Al fin llegó la hora, Madre mía, de que tenga la dicha de poderte hablar aquí en este augusto templo; aquí donde me ha conducido tu amante corazon; aquí me tienes, Señora, confundido y avergonzado de mis iniquidades, arrepentido de haberte dado tantos pesares con mi depravada conducta: vengo, Madre mía a rogarte que intercedas por mí para con tu Santísimo Hijo, para que me perdone; vengo a romper mí corazón de dolor de haberle ofendido. Esta es la intención que tengo, este es el deseo más ardiente de mi alma; pero no puedo articular ni una sola palabra digna de tan elevada majestad: Mi corazón empedernido con tantos crímenes está seco, mis ojos no se mueven, mi alma está insensible, porque hace mucho tiempo que las pasiones y vicios me tienen encadenado: y no puedo nada, estoy muerto, porque perdí la gracia para darle lugar al pecado; en esta triste condición en que estoy, recurro a tu dulcísimo y tierno corazón, para queme guíes, para que me ampares, y por último para que me sirvas de medianera. Perdóname, Virgen Santísima, bajo: tu protección, nada tengo que temer; escudado bajo tu preciosa sombra, estoy a salvo; tus virginales entrañas son el Sagrario augusto donde moró el Señor, el Dios Omnipotente: tú no puedes despreciar las suplidas del que te implora, porque tú eres la Madre cariñosa del pobre pecador: mientras más delitos he cometido, más necesito de tú compasión: tenme lástima, Señora, apiádate de mí, Virgen clementísima, adóptame por tu hijo: llévame ante el Señor, para que en tu santísima presencia me perdone. Dame aliento, Señora, para que pueda postrarme ante el augusto trono del Señor a quien he ofendido; endulza mis labios con el almíbar de tu cariñoso amor para que yo pueda proferir palabras dignas de tan alto Soberano: mueve mi corazon a fin de que exhale suspiros mi alma, y me haga enternecer y derramar lágrimas de verdadera contrición: dame fuerzas para excitar a este mi cuerpo a fin de estar en presencia del Todopoderoso cual corresponde, postrado respetuosamente, con toda la humildad y devoción necesarias, para que mi pobre oración sea grata ante los ojos del Señor. Amén. (Se reza una Ave María)

Fuente: SAN MIGUEL ARCÁNGEL BLOGSPOT

Devoción de los 46 Rosarios en honor a Santa María de Guadalupe

LOS 46 ROSARIOS EN HONOR A SANTA MARÍA DE GUADALUPE

Esta venerable tradición enlaza el mes de octubre, dedicado al Santo Rosario, a partir del día 28 hasta el 12 de diciembre, fecha de la Fiesta de Santa María de Guadalupe.

La devoción comenzó hace más de cien años por iniciativa de Monseñor Antonio Plancarte y Labastida, Abad del templo del Tepeyac en el siglo XIX, quien tenía una gran devoción a la Virgen Morena y a quien se le atribuye el origen de esta devoción. Fue gracias a la iniciativa de Monseñor Plancarte que la Virgen Morena recibió la coronación pontificia en 1895 y que se mandó construir y agrandar la Antigua Basílica de Guadalupe.

El origen de esta devoción se dio con el habitual rezo diario del santo rosario en los jardines del Santuario (actual Basílica) hasta el día de la Fiesta de Santa María de Guadalupe, el 12 de diciembre, y se establecieron que fueran 46 rosarios en referencia a las 46 estrellas que se ven en el manto de Nuestra Señora de Guadalupe.

MODO DE REZAR LOS 46 ROSARIOS

A continuación se explica la manera de iniciar los 46 rosarios y cómo se rezarán cada día.

Oraciones Iniciales

Guía: Ave María Purísima del refugio

Todos: Sin pecado concebida

Todos: Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos líbranos, + Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, + y del Hijo + y del Espíritu + Santo. Amén.

Acto de Contrición

Dios y Señor mío que por mío amor quisiste nacer en un pesebre y morir en la cruz, qué grande ha sido mi ingratitud cada vez que me he permitido ofenderte, que grande mi atrevimiento cada vez que he faltado a tu ley.
Tu Señor ostentando tu Misericordia para conmigo te has mostrado Dios pues solo en un ser infinito puede caber infinita bondad, a mí cada vez que he dado pruebas de mi pequeñez, de mi ingratitud y de mi nada, me has dado pruebas de tu misericordia infinita.
Por eso ahora vengo arrepentido a implorar tu perdón, tanto más necesario, cuando más criminal me considero, ¡Perdón Dios mío! ¡Perdón Padre amantísimo! Te ofendí y al considerarlo siento grandísimo temor, pero al verte en la cruz renace mi confianza y puedo esperar ser perdonado.
Así lo espero ciertamente y por eso te digo, como David, desde el fondo de mi alma, apiádate de mí ¡Oh dios mío! según tu gran misericordia. Amén.

¡Oh Virgen de Guadalupe que nos has descubierto en tu Santo Rosario, conque poder vencer a nuestros enemigos, el escudo para defendernos de sus asaltos y la escala que nos conducirá al paraíso, ayúdanos cuando a ti recurramos con esta oración y has que podamos merecer por ella todas las gracias necesarias, no solo para nosotros sino también para los que amamos, para los pobres pecadores, para los moribundos y por las almas del purgatorio y todo el mundo cristiano. Amén.

Guía: Abre señor mis labios

Todos: Para alabar tu Nombre, y el de tu Santa Madre, María de Guadalupe.

Guía: Señor Ven en mi Auxilio

Todos: Apresúrate, Señor, a Socorrerme.

Guía: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.”

Todos: “Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.”

Todos: Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.

Guía: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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Ofrecimiento de los 46 Rosarios

¡Oh Purísima Virgen de Guadalupe! A quien amo tiernamente como a mi verdadera y dulcísima Madre, dígnate admitirme en tu sagrada presencia; aquí vengo a ofrecerte en unión de los Ángeles y de los Santos uno de los cuarenta y seis Rosarios con que deseo honrarte. Este número debe de serte muy agradable, puesto que lo has escogido, para que sea una de las estrellas que adornen tu regio manto.

También vengo, oh Soberana Señora, a pedirte por una de mis necesidades públicas y particulares que me aquejan. (Se hace la petición) ¿A quién he de recurrir, si no a Tí que eres mi Madre? Muéstrame la suave compasión que le mostrase a Juan Diego.

Verdad es, que no lo merezco porque no tengo las virtudes de aquel piadoso indio; más espero de tu misericordia infinita que me darás un corazón puro y amante como el suyo. Entonces podré oír en el fondo de mi alma que alivias mis penas con aquellas mismas dulcísimas palabras que le dijiste “Hijito mío no te aflijas ¿Por ventura no estoy Yo aquí yo que soy tu Madre? ¿Por ventura no estás aquí acogido bajo mi amparo?” ¿Se te ofrece otra cosa? Sí Madre mía dulcísima, sí se me ofrece otra cosa, además de las gracias que te estoy pidiendo, te suplico que bendigas a toda tu nación mexicana, de un modo especial protege a todos los que te sean más devotos, para que formando tu familia íntima en esta vida, tengan la dicha de formar tu corte predilecta allá en el cielo. Desde donde contigo alabaremos eternamente al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo…Amén.

Guía: Los misterios que vamos a contemplar son… (Los que correspondan al día de la semana)

Modo de rezar los 46 Rosarios

Guía: Primer Misterio… (ejemplo: La Resurrección del Señor)

Se reza un Padre nuestro seguido de 10 Avemarías y un Gloria (como el santo rosario normal).

***

DOMINGO Y MIÉRCOLES: MISTERIOS GLORIOSOS

1 La resurrección del Señor

2 La ascensión del Señor a los cielos

3 La venida del Espíritu Santo

4 La asunción de la Virgen María en Cuerpo y alma a los cielos

5 La coronación de la Virgen como reina del cielo y de la tierra

LUNES Y SÁBADO: MISTERIOS GOZOSOS

1 La encarnación del Hijo de Dios

2 La visitación de la Santísima Virgen María a su prima Santa Isabel

3 El nacimiento del Hijo de Dios en Belén

4 La presentación del niño Jesús en el templo

5 El niño Jesús perdido y hallado en el templo

MARTES Y VIERNES: MISTERIOS DOLOROSOS

1 Jesús ora en el huerto de los olivos

2 Jesús es flagelado

3 Jesús es coronado con espinas

4 Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario

5 Jesús muere en la cruz

JUEVES: MISTERIOS LUMINOSOS

1 El Bautismo de Jesús

2 El Milagro en las bodas de Caná

3 El Anuncio del Reino de Dios

4 La Transfiguración

5 La Institución de la Eucaristía

***

Después de cada misterio, se dice un Gloria y una jaculatoria de las siguientes:

1

Guía: Virgen de Guadalupe por tus 4 apariciones.

Todos: Antes de 46 rosarios remedia mis aflicciones

2

Guía: De tus divinos ojos penden nuestras felicidades

Todos: Míranos señora y no nos desampares

3

Guía: María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.

Todos: En la vida y en la muerte, ampáranos gran Señora

4

Guía: Por tu limpia concepción, soberana princesa.

Todos: Una muy grande pureza te pido de corazón.

5

Guía: Mi corazón en amarte eternamente se ocupe.

Todos: Y mi lengua en alabarte, madre mía de Guadalupe.

***

Cuando se termina el Santo Rosario completo, se dice:

Guía: ¡Oh soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno!

Todos: Libra, Virgen, del infierno, a los que rezan tu Rosario.

Guía: Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo.

Todos: Ábrenos, Virgen, el cielo, con una muerte dichosa y danos pureza de alma ya que eres tan poderosa.

Se reza un Padre nuestro y tres Avemarías por las intenciones del Santo Padre.

Al terminar las oraciones se reza la siguiente oración y jaculatoria:

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, faro resplandeciente que nos conduce al puerto de salvación, luz divina que ilumina a los bienaventurados, flor preciosa que esparce suavísimos olores. Dios te Salve hija del eterno Padre, Virgen purísima y castísima antes del parto: en tus manos encomiendo mi fe, para que la ilumines.

Llena eres de gracia, el señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa maría, Madre de Dios ruega Señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, vida de los Santos, alegría de los Ángeles, esperanza de los hombre, nube luminosa en cuyo seno bajo el Hijo de Dios, Dios te Salve Madre de Dios Hijo, Virgen purísima y castísima en el parto: En tus manos encomiendo mi esperanza, para que la alientes.

Llena eres de gracia, el Señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, paloma castísima, modelo de amor, lirio de pureza, símbolo de castidad, Dios te Salve esposa del Espíritu Santo, Virgen purísima y castísima después del parto: en tus manos encomiendo mi caridad, para que la inflames.

Llena eres de gracia, el señor es contigo bendita entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios ruega señora por nosotros los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

Dios te Salve, Santísima María de Guadalupe, océano de gracia. Manantial de misericordia. Soberana emperatriz del cielo y de la tierra, Dios te Salve Sagrario de la Trinidad augusta, Virgen concebida sin la culpa original, Dios te Salve Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te Salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. ea, pues, Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos Misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, OH piadosa, OH dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro señor Jesucristo. Amén.

Guía: De tus divinos ojos penden nuestras felicidades

Todos: Míranos señora y no nos desampares.

 

Luego se rezan las letanías:

Letanías a la Santísima Virgen María de Guadalupe

Señor, ten piedad…
Cristo, ten piedad…
Señor, ten piedad…

Santa María de Guadalupe, madre de nuestras naciones R. Ruega por nosotros
Madre que nos vienes a revelar y a entregar al único Dios y Señor R. Ruega por nosotros
Madre del Verdaderísimo Dios por Quien se vive R. Ruega por nosotros
Madre de Quien está siempre cercano a todos R. Ruega por nosotros
Madre del Creador de rostros y corazones R. Ruega por nosotros
Madre del Dueño de los cielos y la Tierra R. Ruega por nosotros
Madre que vienes a manifestar el Plan de Dios para que se haga R. Ruega por nosotros
Madre de ternura inigualable para cada una de las gentes R. Ruega por nosotros
Madre de trato tan cariñoso que cautivas a las personas R. Ruega por nosotros
Madre de mirada compasiva y misericordiosa R. Ruega por nosotros
Madre que respondes sin descanso a las llamadas R. Ruega por nosotros
Madre que recibes a quienes te buscamos R. Ruega por nosotros
Madre que despiertas infinita confianza R. Ruega por nosotros
Madre que levantas al indígena de su postración R. Ruega por nosotros
Madre que enseñas al jerarca a servir al Pueblo de Dios R. Ruega por nosotros

Tú, la perfecta y siempre Virgen, Santa María R. Enséñanos a amar
Tú, la que nos quieres a todos y a cada uno R. Enséñanos a amar
Tú, que nos das tu defensa y auxilio, amor y compasión R. Enséñanos a amar
Tú, que escuchas nuestros llantos y remedias las tristezas R. Enséñanos a amar
Tú, que curas nuestras penas, miserias y dolores R. Enséñanos a amar
Tú, que nos envías a vivir el amor a Dios y a nuestra gente R. Enséñanos a amar
Tú, que depositas en nosotros tu confianza R. Enséñanos a amar
Tú, que agradeces a tus fieles lo que hacemos por Tí R. Enséñanos a amar
Tú, que pides pongamos nuestra parte para hacer nuestra misión R. Enséñanos a amar

Te pedimos Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por intercesión de Santa María de Guadalupe líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración

Señor, Tú has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo persevere hasta el final de los tiempos; mueve ahora los corazones de tus fieles y concédenos la gracia de sentir que nos llamas con urgencia a trabajar por la salvación del mundo, para que, de todas las naciones, se forme y desarrolle un solo pueblo, una sola familia, consagrada a tu nombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Oraciones Finales

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, OH Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro señor Jesucristo. Amén.

Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna; concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oh Señora Mía Oh Madre Mía, yo me ofrezco, enteramente a ti, y en prueba de mi filial afecto, te consagro en éste día, mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy tuyo Oh Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.

Guía: Santa María de Guadalupe, Reina de México,

Todos: Salva nuestra Patria y protege nuestra fe.

–/–

Que por la intercesión de Santa María de Guadalupe, Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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Santa María, Madre de la Eucaristía

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SANTA MARÍA, MADRE DE LA EUCARISTÍA

Ave María, dulce Madre de la Eucaristía.

Con dolor y mucho amor,

nos has dado a tu Hijo Jesús

mientras pendía de la Cruz.

Nosotros, débiles criaturas,

nos aferramos a Ti para ser hijos dignos

de este gran Amor y Dolor.

Ayúdanos a ser humildes y sencillos,

ayúdanos a amar a todos los hombres,

ayúdanos a vivir en la Gracia

estando siempre listos

para recibir a Jesús en nuestro corazón.

Oh María, Madre de la Eucaristía,

nosotros, por cuenta propia,

no podremos comprender este gran misterio de Amor.

Que obtengamos la luz del Espíritu Santo,

para que así podamos comprender

aunque sea por un solo instante,

todo el infinito amor de tu Jesús

que se entrega a Sí mismo por nosotros.

Amén

–/–

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

LO QUE DEBES SABER:

Nos han quitado los reclinatorios y no hemos hecho nada.

Nos imponen la sacrílega comunión en la mano y no hacemos nada.

La comunión en la mano se regula por una excepción dada por la diócesis, según el juicio del obispo respectivo. La comunión en la boca siempre ha sido y sigue siendo ley de la Iglesia y por tanto no debe ser considerada desechada por los católicos como forma válida de recibir la comunión.

La Santa Iglesia -en su sabiduría- ha dejado indicado en la excepción que regula la comunión en la mano que es “solo para el fiel que lo desea”, lo que significa que nadie, ni sacerdote, ni párroco, nadie puede obligarte a recibir la comunión en la mano.

La obediencia se debe siempre y cuando lo que se mande no sea pecado.

Si cedes a las presiones, estiras las manos y recibes la comunión en la mano es porque tú lo quieres así y, por tanto, tu responsabilidad, tu pecado, tus consecuencias.

Cuando veas al sacerdote negarte la comunión en la boca y querer que la recibas en la mano pregúntate si por ese sacerdote vale la pena ofender a Dios y cometer sacrilegio.

Toma la decisión correcta, no vaya a ser que estés siendo probado por Dios. Recuerda que todo te es lícito, pero no todo te edifica.

La comunión en la mano es el trabajo sacrílego perfecto de Satanás. Los católicos hoy en día blasfeman contra la Sagrada Eucaristía cuando dicen y consienten la idea de que “les da asco que les contagien una enfermedad con la saliva de otro fiel por comulgar en la boca” y luego cometen sacrilegio contra la Sagrada Eucaristía al recibirla en las manos, y con estos pecados se comen su propia condenación.

Por favor, por amor a Jesús, no se queden callados y luchen contra la sacrílega comunión en la mano… es Jesús ahí presente y no, no está dichoso de ser flagelado otra vez por ti recibiéndolo en las manos… ¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

Y recuerda que si en tu parroquia no cambian las cosas, siempre puedes cambiar tú de parroquia.

Que Dios bendiga a todos los que luchan contra la sacrílega comunión en la mano.

Karla Rouillon Gallangos

Sobre la COMUNIÓN EN LA MANO

Recuerda que los demonios son RESPONSABLES del pecado pero tú eres CULPABLE por no haber resistido la tentación y por ofender a Dios con el pecado. ¡Confiésate bien!

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Aprende a Rezar El Ángelus (6 am 12 pm 6 pm) y Saluda a la Santa Madre de Dios -y Madre tuya- tres veces al día

APRENDE A REZAR EL ÁNGELUS Y SALUDA A LA SANTA MADRE DE DIOS -Y MADRE TUYA- TRES VECES AL DÍA

Estés donde estés, cuando sean las 6 am., las 12 pm. y las 6 pm., deja un momento de hacer lo que estés haciendo para rezar el Ángelus.

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EL ANGELUS EN ESPAÑOL

V. El Ángel del Señor lo anunció a María.
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
Bendita tu eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús
Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
Bendita tu eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús
Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

V. El Hijo de Dios se hizo hombre
R. Y vivió entre nosotros.

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo
Bendita tu eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús
Santa María, Madre de Dios,
Ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo.

Te suplicamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo, seamos llevados a la gloria de la Resurrección, por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

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Aprende a rezar El Ángelus en LATÍN

Aprende a rezar El Ángelus en INGLÉS

También puedes rezar El Ángelus con ayuda de las redes sociales, en audio o en video, desde los siguientes enlaces:

EL ÁNGELUS EN AUDIO – IVOOX

EL ÁNGELUS EN AUDIO – SOUNDCLOUD

EL ÁNGELUS EN VIDEO – GLORIA.TV

EL ÁNGELUS EN VIDEO – VIDEOS PUCP

EL ÁNGELUS EN VIDEO – YOUTUBE

EL ÁNGELUS EN PDF – SLIDESHARE

Que Dios les conceda a todos, por la intercesión de Nuestra Señora de Fátima, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

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