EL IMPRESENTABLE?? y el ¡¡NO DISCRIMINAR!!

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De un tiempo a esta parte, se ha hecho presente una palabra en el lenguaje diario de algunos pseudo – comentaristas políticos y aún de críticos y observadores supuestamente serios; por no hablar de la gran masa de ciudadanos que participan en las redes sociales en forma generalmente irreflexiva y procaz. Esa palabra o palabreja de marras es: “impresentable”.

Así,  casi a diario, vemos en las redes populares, tipo Facebook, Twitter, Instagram, que algunos hablan: del “impresentable señor presidente”, del “impresentable ministro”, del “impresentable congresista”, etc.  Y muchos, aplauden tales frases, sin tomar conciencia de la trascendencia de lo que se está afirmando ni de la conducta en que se está incurriendo.

En efecto, ¿¿cuál es el criterio  para considerar IMPRESENTABLE a  alguien??

El diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua Española) dice que la palabra o adjetivo IMPRESENTABLE, significa:

– Que no se puede presentar en público por su aspecto.

– De escasa calidad moral o intelectual.

Desarrollemos estos significados, en nuestra realidad y coyuntura actual.

  • IMPRESENTABLE: El que no se puede presentar en público por su aspecto

Sobre el primer tópico, los supuestos comentaristas que denominan IMPRESENTABLE a algún político o figura pública contraria a sus ideas, nos están diciendo que una persona no se puede presentar al público en razón a su figura, a su contextura física, en razón a la imagen material que muestra ante los ojos de todos. Es decir, por su conformación física, corporal. Decir una cosa así en un país como el PERÚ, tiene un claro e innegable correlato racial, económico y cultural.

En otras palabras, IMPRESENTABLE, en nuestra realidad, viene a ser el adjetivo que se ha escogido para decir en forma que pretende pasar impune:  que este señor no merece el cargo, no se puede ni mostrar, es inelegible,   porque no es una persona conforme al estándar o arquetipo físico o racial o cultural o social vigente en ciertos círculos . O más claramente, lo que se pretende decir es: que alguien resulta impresentable porque es: andino, serrano, quechua hablante o de orígenes humildes.

Semejante afirmación, no es en modo alguno democrática, ni constitucional, ni científica, ni legal. Motejar a alguien de IMPRESENTABLE, en razón a sus características étnicas o culturales constituye en primer lugar una forma de DISCRIMINACIÓN y en segundo lugar una INJURIA. Y en los dos casos es un DELITO flagrante.

Vistas así las cosas, y encontrándose nuestra población lamentablemente fraccionada en dos bloques, a raíz de las últimas elecciones, llamar a alguien IMPRESENTABLE viene a ser una bárbara transgresión del pacto social de respeto mutuo que debe existir en un país multirracial,  pluriétnico y pluricultural, como lo es el PERÚ.

    • IMPRESENTABLE: De escasa calidad moral o intelectual.

En cuanto al segundo tópico, debemos señalar, que los criterios para calificar a cualquier persona como de escasa calidad moral o intelectual, no pueden ser arbitrarios.  Se tienen que sustentar en elementos serios y verificables.  La calidad MORAL de alguien, solo puede ser apreciada con objetividad  en razón a evidencias tangibles  por todos. Por ejemplo: sentencias judiciales firmes, indiscutibles  y sin ningún aspecto o elemento aún por objetar.  Pero inclusive, en el caso de personas que hubieran purgado alguna condena es menester discernir a aquellos que con el paso del tiempo ya se han reivindicado e incluso han asumido responsabilidades sociales que los han reinsertado exitosamente en la vida social, como es el caso de muchos, como el expresidente uruguayo José Mujica.

De otra parte, la calidad INTELECTUAL se aprecia en razón a la hoja de vida de una persona, de sus logros y su producción como ciudadano con criterio común, ya fuere un autodidacta o un profesional. Si bien la existencia de títulos profesionales y post grados es un importante y notable indicador de esto,  ello no puede llevarnos a ignorar que existen personas autodidactas con gran nivel intelectual; por ejemplo: José Carlos Mariátegui y María Rostorowski en el Perú, dan fe de esto; y Abraham Lincoln, Charles Chaplin y José Saramago -por citar solo a unos cuantos- son arquetipos de autodidactas en el mundo.

En conclusión no se puede calificar alegremente a ninguna persona de “impresentable”, sin correr el riesgo de cometer una inaceptable discriminación; y esto último sí puede permitir que asignemos al que incurre en este tipo de desatinos, el apelativo bien ganado de ignorante, cuando no de racista o discriminador, por no decir: criminal, ante el Estado democrático de derecho.

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