Archivo de la etiqueta: krouillong

Guía para hacer un Cenáculo de Oración Mariano

GUÍA PARA HACER UN CENÁCULO DE ORACIÓN MARIANO

Amigos, les sugiero que hagamos de esto VIRAL… para mayor Gloria de Dios.

Tenemos obispos y sacerdotes defensores de Jesús Eucaristía que poco a poco alrededor del mundo están prohibiendo en sus diócesis la comunión en la mano y retornando a “la ley y norma de la Iglesia de recibir la comunión en la boca y de rodillas”.

La norma de la Iglesia siempre ha sido y sigue siendo recibir la comunión en la boca y de rodillas, pero nos han quitado los reclinatorios y no hemos hecho nada, nos quieren imponer la comunión en la mano como única forma de comulgar y no hacemos nada, y no reaccionamos por temor a que nos llamen faltos de caridad, soberbios y muchas cosas más,  por temor a las señoras de los grupos parroquiales y ministros extraordinarios de la comunión que “casi” son los que dicen qué se hace y qué no se hace en las parroquias.

Pues bien, en los países donde se ven estos sacerdotes santos es precisamente en aquellos donde los fieles hacen grupos de oración de reparación y actos de adoración dignos de Jesús Eucaristía.

Pide y se te concederá… pero no olvides que la forma estipulada por Dios para obtener Sus Gracias es a través de la oración.

Nuestra Señora le dijo al Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María que “LA ORACIÓN ES CONDICIÓN IMPUESTA POR DIOS PARA ALCANZAR LAS GRACIAS” (luego de que él le pidiera “¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?”)

Hagamos en nuestras casas CENÁCULOS DE ORACIÓN para rezar el Santo Rosario en reparación por los sacrilegios cometidos contra el Santísimo Sacramento y por la conversión de quienes los cometen.

También hagamos de manera personal UNA HORA SANTA de adoración delante del Santísimo en reparación por los sacrilegios cometidos contra el Santísimo Sacramento y por la conversión de quienes los cometen.

cenaculo de oracion mariano krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Les comparto esta GUÍA PARA HACER UN CENÁCULO DE ORACIÓN MARIANO para lo cual solo necesitan un grupo de amigos dispuestos a rezar el Santo Rosario y dispuestos a ceder sus casas un día para ir rotando en la casa de todos los miembros del grupo. Pueden hacerlo a diario -si tienen el tiempo disponible- o pueden hacerlo una vez a la semana.

Rezamos el Santo Rosario porque Nuestra Madre del Cielo nos lo ha pedido así y porque es para nuestro bien.

El guía del cenáculo será, en cada casa, el anfitrión o dueño de la casa donde toca rezar ese día y debe esmerarse en tener preparado el lugar para todos los miembros del grupo, una imagen de Nuestra Señora, la lectura del día, sus rosarios y la letra y música de las canciones marianas que se van a cantar al final del cenáculo.

cenaculo de oracion mariano krouillong comunion en la mano es sacrilegio

GUÍA PARA LA REALIZACIÓN DEL CENÁCULO MARIANO

SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu amadísima Esposa, ven. 

Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oración:
Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

CONSAGRACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén

ORACIÓN A MARÍA

Oh María, Madre Divina, este cenáculo de oración que sea bajo tu intercesión y para bendición de todo el pueblo de Dios.

CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (S.S. PÍO XII)

¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.

En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias iniquidades.

Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.

Vos, oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.

Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.

Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.

Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

PÉSAME

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el Cielo que perdí, pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos. Antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente no pecar más y evitar todas las ocasiones de pecado. Amén.

cenaculo de oracion mariano krouillong comunion en la mano es sacrilegio

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS QUE CORRESPONDE AL DÍA

Puedes verla cada día aqui
http://evangeliodeldia.org/M/SP/

INTENCIONES DE LOS ASISTENTES

El guía del cenáculo pide por las intenciones generales del cenáculo:
1.- Pide por la conversión de todos los pecadores y la salvación de las almas, por el Triunfo de la Iglesia y del Inmaculado Corazón de María, con esto ya estarás orando por las intenciones que Nuestra Señora nos pidió en Fátima.
2.- Para que se restaure la Tradición de la Iglesia en sus parroquias, los sacerdotes recapaciten sobre su dignidad exclusiva de consagrar y entregar la Sagrada Eucaristía, se prohíba la sacrílega comunión en la mano y se prescinda de los ministros extraordinarios de la comunión.
3.- En reparación por los sacrilegios cometidos contra el Santísimo Sacramento y por la conversión de quienes a diario los cometen.
4.- Se deja además un minuto de silencio para que cada miembro del cenáculo pida en silencio por sus intenciones personales.

cenaculo de oracion mariano krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Se da inicio al REZO DEL SANTO ROSARIO según el día que corresponde.

EL SANTO ROSARIO

El Santo Rosario está conformado la meditación de cada misterio con el cual rezarás un Padre
Nuestro, diez Ave María y un Gloria, a lo largo de los cinco misterios.

Empezarás rezando el Credo, un Padre Nuestro, 3 Ave María y un Gloria.
Luego recitarás los misterios que corresponden a cada día.

EL SIGNO DE LA CRUZ

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

CREDO

Creo en un solo Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe
una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una,
santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.

PADRE NUESTRO

Padre nuestro,
que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.
Amén.

AVE MARÍA

Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Senor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén

GLORIA

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

LUNES Y SÁBADO
Hoy rezamos los Misterios Gozosos del Santo Rosario

1. La Anunciación (San Lucas 1, 26-28)
2. La Visitación (San Lucas 1, 39-45)
3. El Nacimiento del Redentor (San Lucas 2, 1-20)
4. La Presentación (San Lucas 2, 22-38)
5. El Niño perdido y hallado en el Templo (San Lucas 2, 41-50)

MARTES Y VIERNES
Hoy rezamos los Misterios Dolorosos del Santo Rosario

1. La Agonía de Jesús en Jetsemaní (San Mateo 26, 36-46)
2. La Flagelación (San Marcos 15, 1-16)
3. La Coronación de Espinas (San Mateo 27, 27-31)
4. La Cruz a cuestas y el Camino del Calvario (San Marcos 15, 20-22)
5. La Crucifixión (San Lucas 23, 33-46)

JUEVES EUCARÍSTICO
Hoy rezamos los Misterios Luminosos del Santo Rosario

1. El Bautismo de Jesús (San Mateo 3, 13-17)
2. Las Bodas de Canaá (San Juan 2, 1-12)
3. La Proclamación del Reino de Dios (San Marcos 1, 15) (San Marcos 2, 3-13)
4. La Transfiguración (San Lucas 9, 28-36)
5. La Institución de la Eucaristía (San Juan 13, 1) (Mateo 26, 26-30)

MIERCOLES Y DOMINGO
Hoy rezamos los Misterios Gloriosos del Santo Rosario

1. La Resurrección (San Mateo 28, 1-10)
2. La Ascensión (San Lucas 24, 44-53)
3. La Venida del Espíritu Santo (Hechos de los Apóstoles 2, 1-4)
4. La Asunción de la Virgen María en Cuerpo y Alma (Apocalipsis 12, 1-6)
5. La Coronación de María Santísima como Reina de Cielos y Tierra (Salmo 45 (44))

Se termina con LA SEÑAL DE LA CRUZ

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

cenaculo de oracion mariano krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Para terminar el cenáculo de oración el guía propone una canción mariana para alegrarse el espíritu, para lo cual debe dar a cada miembro la letra de la canción para que todos puedan cantarla juntos.

Aquí les recomiendo algunas, pueden poner el audio y cantarlas mientras las escuchan. Les recuerdo que estas canciones no son para la Santa Misa, sino para uso privado.

1.- Himno a la Virgen del Santo Rosario

2.- Himno a Nuestra Señora María Auxiliadora de los Cristianos

3.- El Magnificat

4.- Dedicado a la Virgen de Coromoto Patrona de Venezuela

5.- Himno a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

6.- Letanías del Santo Rosario (cantadas)

7.- Las Cuentas de mi Rosario (Alegre, pero muy movida canción mariana)

8.- Quién será la Mujer

9.- Santa María del Camino

10.- Ave María de Lourdes

11.- Alégrate Virgen María

12.- Ave de Fátima

13.- Bendita sea tu Pureza

14.- Dios dijo en el Edén a la serpiente

15.- Flor del Carmelo, Estrella del Mar

16.- Himno a Nuestra Señora del Carmen (Formosa)

17.- Juan Dieguito, yo te envío

18.- La Esclava del Señor

19.- Nuestra Virgen Mexicana

20.- María de Nazareth

21.- María Mírame

22.- Virgen del Rosario

23.- La Guadalupana (Enmanuel y Alexander Acha)

24.- A ti Virgencita (mariachi)

25.- Algo de ti en Dios había

26.- Buenos Días. Paloma Blanca

27.- La Guadalupana (original)

28.- 50 Rosas (Padre Moisés Lárraga)

29.- En una vistosa nube

30.- Junto a ti María

32.- Viva María, Viva el Rosario, viva Santo domingo que lo ha fundado

33.- Ave de Lourdes (en español)

Si desean recibir los mp3 solo escriban un comentario y les enviaré el enlace para descargarlas todas con sus letras en una sola carpeta. Y si me recomiendan más canciones escriban un comentario que con gusto las agrego.

Deseo que por la intercesión de Nuestra Señora del Santo Rosario, Dios les conceda a ustedes y su comunidad las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube,
Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Consagración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

Cada día 27 de mes… recordemos Consagrarnos a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

nuestra señora de la medalla milagrosa krouillong comunion en la mano es sacrilegio

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

¡Oh Virgen de la Medalla Milagrosa! Postrado ante vos y después de saludaros en el augusto misterio de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios.

¡Oh María, consuelo de cuantos os invocan!. Escuchad benigna la confiada oración que en mi
necesidad elevo al trono de vuestra misericordia. ¿A quién podré recurrir mejor que a Vos, Virgen bendita, que sólo respiráis dignidad y clemencia, que dueña de todos los bienes de Dios, sólo pensáis en difundirlos en torno vuestro?

Sed pues mi amparo, mi esperanza en esta ocasión; y ya que devotamente pende de mi cuello la Medalla Milagrosa, prenda inestimable de vuestro amor, concededme, Madre Inmaculada, concededme la gracia que con tanta insistencia os pido.

Yo os prometo, virgen purísima, no olvidaros jamás, ni vuestro culto ni los intereses de vuestra
gloria, a la vez que os prometo también promover en los que me rodean vuestro amor.

Recibidme, Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus,
Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Consagración a Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos

Cada día 24 de mes… oremos a Nuestra Señora María Auxiliadora de los Cristianos.

nuestra señora maria auxiliadora de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegioORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA MARIA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

nuestra señora maria auxiliadora de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio

NOVENA DE MARÍA AUXILIADORA PROPAGADA POR SAN JUAN BOSCO

1. Rezad durante nueve días seguidos tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la jaculatoria “Sea alabado en todo momento el Santísimo Sacramento”, y tres salves con la jaculatoria “María Auxiliadora de los cristianos, ruega por nosotros”.

El cristiano ora al Señor y también a la que es su Auxiliadora

2. Recibid los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

El cristiano vive unido a Cristo, a la Auxiliadora de los cristianos y a la Iglesia por los Sacramentos.

3. Os recomiendo que prometáis vuestro donativo o vuestro trabajo personal para sostener obras de apostolado, preferentemente salesianas.

El cristiano, siente que la Auxiliadora le anima a ser apóstol y a sostener las obras de apostolado de la Iglesia de Cristo.

maria auxiliadora auxilio de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio

OFRECIMIENTO A MARÍA AUXILIADORA DE LOS CRISTIANOS

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora Auxiliadora de los Cristianos, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Oración Eucarística a Nuestra Señora de Akita, Patrona de Japón

ORACIÓN EUCARÍSTICA DE NUESTRA SEÑORA DE AKITA, PATRONA DE JAPÓN

Hoy es 22 de mes… oremos a Nuestra Señora de Akita, Patrona de Japón.

nuestra señora de akita 4

Sacratísimo Corazón de Jesús, realmente presente en la Sagrada Eucaristía, consagro mi cuerpo y mi alma para ser completamente uno con Tu corazón sacrificado a cada instante en todos los altares del mundo y dando alabanza a Dios Padre, rogamos por la pronta venida de Tu Reinado. Por favor, recibir este humilde ofrecimiento de mí mismo, haz conmigo lo que quieras para la Gloria del Padre y la salvación de las almas.

Santa Madre de Dios, Nuestra Señora de Akita, no permitas que me separe de Tu Divino Hijo, por favor, defiéndeme y protégeme como a tu hijo especial. Ruega por nosotros y alcánzanos la paz. Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de Akita, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus,
Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Consagración al Santo Patriarca San José

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN AL SANTO PATRIARCA SAN JOSÉ

Cada día 19 de mes… recordemos Consagrarnos al Santo Patriarca San José.

san jose krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Oh San José, Padre amantísimo de mi alma y dueño de mi corazón, en este día 19 consagrado a contemplar tu grandeza y tu poder, te miro con los ojos de la fe en el sitial de gloria en que quiso colocarte la Trinidad Beatísima.

Al verte tan lleno de luz y resplandor, me animo a sobrellevar con resignación mis sufrimientos, ya que veo que los tuyos te dieron tal recompensa. Hazme comprender, Santo mío, que tu exhaltación sobre los ángeles y querubines se debió a tu profunda humildad y anonadamiento, a fin de que no busque ni las glorias ni las vanidades del mundo.
Si te veo coronado como un Rey en el Palacio de la gloria, no sólo me admiro de tu poder, sino que también abro mi corazón a la confianza; porque sé que eres bueno y comprensivo con todos tus devotos.
Dirige, oh Padre mío, una mirada de predilección a mi pobre alma, alcánzame del cielo tus santas virtudes, especialmente la humildad, la sencillez, la pureza y la caridad, a fin de que un día como amartelado devoto tuyo, pueda participar de tu gloria y bienaventuranza en el cielo. Así sea.

– Haz, oh San José, que nuestra vida se vea libre del pecado y que siempre esté bajo tu patrocinio.

Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Que Dios les conceda, por la intercesión del Santo Patriarca San José, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Consagración a Nuestra Señora de La Salette

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA SALETTE

Hoy es día 18 de mes… recordemos Consagrarnos a Nuestra Señora de la Salette

nuestra señora de la salette 8

¡Reina de las Vírgenes y Madre de Jesucristo! ¿Cómo es posible contemplarte en actitud de tristeza, sin que nuestra alma quede profundamente conmovida? ¿Cómo podremos verte contristada por nuestros pecados, sin arrepentirnos en lo íntimo de nuestro corazón?

Tú lamentas las ofensas que hacemos a tu dulce Jesús, y como una Madre interesada por nuestro bien, quieres evitar nuestra perdición y nos haces escuchar tus avisos maternales. No queremos, pues, verte llorosa y afligida, ni ser más los crueles instrumentos de tu pena.

Cese ya nuestra ingratitud, y muera en nosotros el pecado que detestamos con toda la fuerza de nuestras almas. Estos son tus deseos y a este fin te apareciste en la Saleta como una celeste Misionera para predicarnos la penitencia y nuestra conversión a Dios. En tus manos, pues ponemos nuestra salvación. Recibe nuestro arrepentimiento y haz que nos sometamos fielmente a la ley de tu santísimo Hijo.

Compungido nuestro corazón y conmovida nuestra alma por la filial confianza que tenemos en ti ¡Oh Madre de Jesús! Imploramos tu auxilio para que nos reconcilies con Dios.

A este fin te apareciste en la Salette derramando lágrimas por nuestra desgracia, y exhalando tiernos suspiros por nuestra eterna salud. Tú quieres que nos sometamos a la ley de Dios y de la santa Iglesia porque en ello estriba nuestra verdadera felicidad y el honor que se debe a tu Santísimo Hijo. Quieres que vivamos como verdaderos cristianos; que no nos olvidemos de tus piedades; que nos acojamos a tu dulce protección. Por tanto, venimos hoy a tu dulce protección.

Por tanto, venimos hoy a tus plantas ¡oh María! atraídos por tus finezas y por tu amor. Favorécenos contra el azote de la divina justicia, y haz que obtengamos los saludables efectos de tu misión sublime. Queden grabadas en lo íntimo de nuestra alma tus sentidas quejas para corresponder a tus deseos, temamos los castigos de Dios y obedezcamos su santa ley; confiemos en tus promesas para animarnos a practicar el bien. ¡Oh hermosa Misionera! Dígnate bendecirnos con la imagen de Jesús crucificado que traes sobre tu pecho para que convertidos a Dios, por tu medio consigamos la perseverancia final y la eterna salvación. Amén.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de La Salette, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Consagración a Nuestra Señora de Lourdes

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Cada día 11 de mes… recordamos orar a Nuestra Señora de Lourdes.

nuestra señora de lourdes krouillong comunion en la mano es sacrilegio (30)

Santa María, Madre de Dios, Virgen Inmaculada, Vos habéis aparecido dieciocho veces a Bernardita en la gruta de Lourdes, para recordar a los cristianos las maravillas y las exigencias del Evangelio, invitándoles a la oración, a la penitencia, a la eucaristía y a la vida en la Iglesia.

Para mejor responder a vuestra llamada, yo me consagro por vuestras manos a vuestro hijo Jesús…

Hacedme dócil al espíritu; y por el fervor de mi fe, por la manifestación de mi vida, por mi
dedicación al servicio de los enfermos, haz que yo trabaje con Vos en confortar a los que sufren, en reconocimiento a los hombres, en trabajar por la unidad de la Iglesia y por la paz del mundo.

Con toda confianza, oh Señora mía, yo os dirijo esta plegaria y os pido que la acojáis y la
atendáis. Amén.

Nuestra Señora de Lourdes, rogad por nosotros.

Santa Bernardita, rogad por nosotros.

Que Dios les conceda, por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus,
Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings

Nuestra Señora del Monte Carmelo

NUESTRA SEÑORA DEL MONTE CARMELO

Nuestra Señora del Monte Carmelo krouillong comunion en la mano es sacrilegio

La fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, conocida también como Nuestra Señora del Carmen, se celebra el 16 de julio, en honor a la fecha en que la Bienaventurada Virgen María apareció en el año 1251, acompañada de una multitud de ángeles, a San Simón Stock, General de los Carmelitas, y le entregó el escapulario de la Orden en sus manos, diciéndole: “Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno”.

El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.

Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: “Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cófrades: “los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino, – o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte sean trasladadas sus almas al cielo”.

escapulario_marron

Para gozar de las gracias anexas al escapulario, hay que llevarlo piadosamente y la más importante condición para obtenerlas es estar en gracia de Dios, pues, cómo podemos pretender gozar de los favores de Santa María si ofendemos a Dios con el pecado.

No podemos permitir que nos suceda que nos valemos de llevar el Santo Escapulario para pecar libremente con el pretexto de que si morimos no nos condenaremos. Esto de valernos de la protección de Nuestra Señora ofendiendo a Dios es demasiado indigno para atrevernos. Roguemos más bien a Nuestra Señora que nos ayude a vencer el pecado y detestarlo e imploremosle a Ella que es el Auxilio de los Cristianos y el Refugio de los pecadores que nos guíe nuevamente a la amistad con Dios haciendo una buena confesión para volver a estar en Gracia de Dios y ser dignos de llevar su Santo Escapulario y merecedores de sus promesas, porque, como nos dice San Jorge de Nicomedia, “su poder y clemencia sobrepujan incomparablemente la multitud de nuestros pecados”.

Descarga aquí tu GUÍA PARA UNA BUENA CONFESIÓN y ¡Confiésate bien!

ORACIÓN A LA BEATÍSIMA VIRGEN DEL MONTE CARMELO

¡Oh piadosísima Virgen! Vos, que nueve siglos antes de existir fuisteis vista en profecía por el siervo de Dios nuestro Padre San Elías, y venerada por sus hijos allá en el Carmelo… Vos, que en carne mortal os dignasteis visitarles y les dispensasteis celestiales consuelos… Vos, que vigiláis siempre por la virtuosa familia que tuvo por Superior a vuestro estimado hijo San Simón Stock, por Padres y reformadores a la Seráfica Virgen y mística Doctora Santa Teresa de Jesús y al esclarecido y extático San Juan de la Cruz, así como por una de sus dignísimas hijas a la ejemplar Esposa de Jesucristo Santa María Magdalena de Pazzis, vuestra devotísima sierva… Vos, que engalanasteis a dicha Orden con la estimable prenda del Santo Escapulario.., y, en fin, Vos, que de tantas maneras habéis demostrado vuestro cariñoso amor a los carmelitas y sus allegados, recibid benévola mi corazón ardiente de fervoroso entusiasmo hacia la más pura de las criaturas y la más candorosa de las madres. No permitáis, Señora, que el león rugiente asuste mi espíritu en el camino de la perfección, y haced que logre arribar a salvamento en la gloria, como lo habéis alcanzado de vuestro Divino Jesús para los que, invocándoos con fe e imitando vuestras virtudes, murieron píamente con vuestra enseña. Amén

“La devoción del Escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).

Además, el 16 de julio, por ser la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo podemos ganar una INDULGENCIA PLENARIA, vistiendo el Santo Escapulario y observando las condiciones de Confesión, Comunión Sacramental. y Oración por las intenciones del Sumo Pontífice.

Es necesario haber recibido el bautismo, no estar excomulgado y hallarse en estado de gracia. Asimismo, debe tenerse la intención, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescriptas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.

nuestra señora del monte carmelo krouillong comunion en la mano es sacrilegio (1)

Se puede ganar indulgencia plenaria:

1.- El día que se inscribe en la Cofradía de Nuestra Señora del Carmen o el día en que le imponen el Santo Escapulario y se une a la familia Carmelita.

2.- En la Solemnidad de la Sma. Virgen del Carmen, el 16 de julio.

3.- En la festividad de San Simón Stock, el 16 de mayo.

4.- En la festividad de San Elías, Profeta, el 20 de julio.

5.- En la festividad de Santa Teresa de Jesús, el 15 de octubre.

6.- En la festividad de San Juan de la Cruz, el 14 de diciembre.

7.- En la festividad de Sta. Teresita del Niño Jesús, el 1 de octubre.

8.- En la festividad de Todos los Santos de la Orden, el 14 de noviembre.

Se puede ganar una indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario, por besarlo o por cualquier otro acto de afecto y devoción.

Recordemos que las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.

El Santo Escapulario, el Santo Rosario y la Medalla Milagrosa son los tres sacramentales más difundidos y populares entre los devotos de Nuestra Señora.

Y para aquellos que aún no se han impuesto el Santo Escapulario les compartimos una oración de consagración a Nuestra Señora del Monte Carmelo. Recordemos también pedir a Nuestra Señora, Consoladora de los Afligidos, por la Iglesia Purgante, para que las infortunadas almas cautivas del fuego del Purgatorio puedan, con tu oración, obtener una Gracia especial y obtener su pronta liberación.

nuestra señora del monte carmelo krouillong comunion en la mano es sacrilegio (2)

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Soberana Virgen del Carmen, Madre común de todos los fieles, pero muy en especial de los que visten vuestro Santo Escapulario: alcanzadme a mi, que soy uno de vuestros privilegiados hijos, que viva castamente todos los días de mi peregrinación por este mundo, que muera bajo vuestro manto maternal, y, si Dios me destinase a expiar mis pecados en el Purgatorio, sacadme de allí cuanto antes con vuestra poderosa intercesión, cómo lo habéis prometido a todos aquellos que se adornan con el escudo e insignia de los predilectos hijos del Carmelo. ¡Oh dulcísima María! Defensa en los peligros, prenda de vuestro amor singular, y pacto de eterna alianza con vuestros hijos, llamasteis a vuestro Santo Escapulario. Que nunca, pues, se rompa este pacto por el pecado, ¡oh Madre mía querida!; y en prueba de mi fidelidad perpetua, yo me ofrezco todo a Vos, y consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y todo mi ser; y pues soy todo vuestro, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

OREMOS

Señor, que habéis honrado a la Orden del Carmelo con el glorioso título de la Bienaventurada Virgen María, vuestra Madre, dignaos concedernos, hoy que celebramos solemnemente su memoria, la gracia de llegar, por su protección, a la beatitud eterna. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Finalmente, les invito a escuchar el Himno “Quem terra, pontus, sídera” compuesto por San Venancio Fortunato, y que el Oficio Divino destinó para el día de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Quem terra, pontus, sídera
Colunt, adórant, prædícant,
Trinam regéntem máchinam,
Claustrum Maríæ bájulat.

Cui luna, sol, et ómnia
Desérviunt per témpora,
Perfúsa cæli grátia,
Gestant puéllæ víscera.

Beáta Mater múnere,
Cujus supérnus ártifex
Mundum pugíllo cóntinens,
Ventris sub arca clausus est.

Beáta cæli núntio,
Foecúnda sancto Spíritu,
Desiderátus géntibus,
Cujus per alvum fusus est.

O gloriósa vírginum,
Sublimis inter sídera,
Qui te creávit, áarvulum
Lactente nutris ubere.

Quod Eva tristis abstúlit,
Tu reddis almo gérmine:
Intrent ut astra flébiles,
Cæli reclúdis cárdines.

Tu regis alti jánua,
Et aula lucis fúlgida:
Vitam datam per Vírginem
Gentes redémptæ pláudite.

Jesu, tibi sit glória,
Qui natus es de Vírgine,
Cum Patre, et almo Spíritu
In sempitérna sǽcula.
Amen.

Deseo que por la intercesión de Nuestra Señora del Monte Carmelo, Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Conoce mejor acerca de LA DEVOCIÓN AL SANTO ESCAPULARIO Y SU PROMESA

Conoce más sobre NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN – HERALDOS DEL EVANGELIO

Oración de Consagración a María Auxiliadora

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A MARÍA AUXILIADORA

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

María, auxilio de los cristianos. Ruega por nosotros.

Santa Maria Auxiliadora krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

El Escapulario de San Miguel Arcángel

EL ESCAPULARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

El escapulario de San Miguel Arcángel es un escapulario devocional católico asociado con San Miguel, el arcángel y su origen es anterior a 1878.

San Miguel Arcangel Escapulario krouillong comunion en la mano es sacrilegio

El Papa Pío IX dio a este escapulario su bendición, pero ya había sido aprobado formalmente por el Papa León XIII. En 1878 una cofradía en honor de San Miguel fue fundada en la Iglesia de San Eustaquio en Roma, y ​​en el año siguiente en la Iglesia de Sant ‘Angelo en Pescheria (Sancti Angeli in foro Piscium) que autorizó la Archicofradía del Escapulario de San Miguel.

En 1880, el Papa León XIII  la elevó al rango de una Archicofradía, que fue llamada expresamente la Archicofradía del Escapulario de San Miguel. Las indulgencias fueron aprobadas por la Congregación de las Indulgencias en 1903. Cada miembro de la cofradía se iinvistió con el escapulario.

En la actualidad, la cofradía del escapulario ha sido extinguido y la bendición y la inscripción se ha reducido en los anteriormente reservados ritos, de modo que ahora es posible para los fieles a ser inscritos en este Escapulario por cualquier sacerdote.

La forma de esta escapulario es algo distinto, en que los dos segmentos tienen la forma de un pequeño escudo de tela; y el otro está hecho de tela color negro y el otro color azul, y una de las bandas del mismo modo es azul y el otro negro. Ambas partes de la escápula llevan la representación conocida San Miguel matando al dragón con la inscripción “Quis ut Deus? que significa ¿Quién como Dios?.

rosario de san miguel arcangel krouillong comunion en la mano (43)

La bendición y la imposición del Escapulario 

Este es el ritual completo, traducido al Inglés como se presenta en la traducción en Inglés de bien el Ritual Romano, para la bendición y la imposición del Escapulario del arcángel. El cura se llevaba una estola blanca.

V. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R. Que hizo el cielo y la tierra.
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

Oremos.
Oh Dios todopoderoso y eterno, que defiendes a tu Iglesia de las asechanzas del diablo por la intercesión de San Miguel Arcángel, nosotros suplicantemente te imploramos para bendecir † y santificar † este escapulario introducido para despertar y fomentar la devoción entre tus fieles hacia este gran protector. Y a Vos concede a todos los que lo usan puedan ser fortalecidos por el mismo arcángel santo, con el fin de vencer a los enemigos de cuerpo y alma, tanto en esta vida y en la hora de la muerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amen

El sacerdote rocía el escapulario con agua bendita, y luego los impone diciendo: Recibe hermano (a), el Escapulario de San Miguel Arcángel, para que por su constante intercesión puedes estar bien dispuesto a llevar una vida santa. Amén.

Oremos. Hacemos un llamamiento a su bondad, Señor, amablemente escucha nuestras oraciones y que habías de bendecir a este servidor † (esclava) tuyo, que ha sido colocado bajo el patrocinio especial de San Miguel Arcángel. A través de su intercesión, él (ella) evite y sea protegido contra todo lo que es desagradable para ti, y haga mérito en el servicio a ti, para llevar a cabo su propia santificación y la de los demás.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén!

San Miguel Arcangel Sor Antonia de Astonac krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Conoce mejor cómo le fue revelado a Sor Antonia d´Ástonaco el ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL y los frutos que dio a Sor Maria Angela Colomba y el testimonio de santidad que nos dejó sobre ella San Pablo de la Cruz en este ARTÍCULO

Aprende a rezar el ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL y ayúdanos a difundirlo para que más personas conozcan a nuestro Santo Patrón. Lo puedes descargar en versión para imprimir desde SLIDESHARE, lo puedes escuchar en audio desde IVOOX y SOUNDCLOUD y lo puedes ver en vídeo desde GLORIA.TV, YOUTUBE y VIDEOS PUCP.

If you prefer english version please go to THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL

Que por la intercesión de San Miguel Arcángel Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

The Chaplet of Saint Michael

THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL

In 1751 Saint Michael appeared to Antonia d’Astonac, a Carmelite nun in Portugal, and told her that he wished to be honored by nine salutations corresponding to the nine Choirs of Angels, which should consist of one Our Father and three Hail Marys in honor of each of the angelic choirs. Whosoever would practice this devotion in his honor would have, when approaching the Holy Table, an escort of nine angels chosen from each one of the nine choirs. In addition, for the daily recital of these nine salutations he promised his continual assistance and that of all the holy angels during life, and after death deliverance from purgatory for themselves and their relations.

San Miguel Arcangel Sor Antonia de Astonac krouillong comunion en la mano es sacrilegio

The chaplet is begun with a kiss to the medal and by saying the following invocation on the medal of Saint Michael:

O God, come to my assistance.
O Lord, make haste to help me.

Glory be to the Father, and to the Son, and to the Holy Spirit, as it was in the beginning, is now, and ever shall be, world without end. Amen.

Say one Our Father and three Hail Marys after each of the following nine salutations in honor of the nine choirs of angels.

1. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Seraphim, may the Lord make us worthy to burn with the fire of perfect charity. Amen.

2. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Cherubim, may the Lord vouchsafe to grant us grace to leave the ways of wickedness to run in the paths of Christian perfection. Amen.

3. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Thrones, may the Lord infuse into our hearts a true and sincere spirit of humility. Amen.

4. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Dominions, may the Lord give us grace to govern our senses and subdue our unruly passions. Amen.

5. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Powers, may the Lord vouchsafe to protect our souls against the snares and temptations of the devil. Amen.

6. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Virtues may the Lord preserve us from evil and suffer us not to fall into temptation. Amen.

7. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Principalities, may God fill our souls with a true spirit of obedience. Amen.

8. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Archangels, may the Lord give us perseverance in faith and in all good works, in order that we gain the glory of Paradise. Amen.

9. By the intercession of St. Michael and the celestial Choir of Angels, may the Lord grant us to be protected by them in this mortal life and conducted hereafter to eternal glory. Amen.

Say one Our Father in honor of each of the following leading angels: Saint Michael, Saint Gabriel, Saint Raphael and our Guardian Angel.

The chaplet is concluded with the following prayers:

 O glorious Prince St. Michael, chief and commander of the heavenly hosts, guardian of souls, vanquisher of rebel spirits, servant in the house of the Divine King, and our admirable conductor, thou who dost shine with excellence and superhuman virtue, vouchsafe to deliver us from all evil, who turn to thee with confidence, and enable us by thy gracious protection to serve God more and more faithfully every day.

V. Pray for us, O glorious St. Michael, Prince of the Church of Jesus Christ.

R. That we may be made worthy of His promises.

Final Prayer

Almighty and Everlasting God, who by a prodigy of goodness and a merciful desire for the salvation of all men, hast appointed the most glorious Archangel, St. Michael, Prince of Thy Church, make us worthy, we beseech Thee, to be delivered from all our enemies that none of them may harass us at the hour of death, but that we may be conducted by him into the august presence of Thy Divine Majesty. This we beg through the merits of Jesus Christ our Lord. Amen.

San Miguel Arcangel krouillong comunion en la mano es sacrilegio 15

Learn how to pray THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL and share with your friends and family so that more people know about our Saint Patron.

Listen THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL audio from IVOOX

If you prefer spanish version go to ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCANGEL

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

El Rosario de San Miguel Arcángel: la corona que le fue revelada a Sor Antônia d’Astónaco

EL ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA CORONA ANGÉLICA QUE LE FUE REVELADA A SOR ANTONIA D´ASTÓNACO

La devoción a la Corona Angélica, también llamado Rosario a San Miguel Arcángel, fue plenamente respaldada por el Papa Pío IX en 1851, que era un gran devoto de esta oración y le concedió su recitación de numerosas indulgencias.

La Sagrada Congregación de Ritos hizo este Rosario, con sus nueve saludos y oraciones asociados, por los decretos de 8 de agosto, 1851 y 8 de septiembre, 1852.

Papa Pio IX krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Esta devoción nace de una revelación privada de San Miguel Arcángel a Sor Antônia d’Astónaco (a menudo afrancesado en la hermana Antonia d Astonac), Venerable Carmelita portuguesa, de quien no sabemos casi nada, lo que si se sabe es que esta revelación ha generado sobre todo al principio, una gran devoción por el Carmelo de Vetralla, Italia, especialmente con Sor Ángela María Colomba, un “alma elegida” de Jesús (de quien se habla más abajo).

Una de las pocas fuentes de esta revelación a Sor Antônia d’Astónaco está en un libro, probablemente publicado en Italia bajo el título en francés de “Vida del venerable Antônia d’Astónaco” (especialmente en el Libro II, Capítulo 74) .

En el extracto a continuación, el Abad Curicque hace referencia explícita:

NB: La Sagrada Congregación de Ritos (Congregatio pro Sacri Ritibus y Caeremoniis) se disolvió por el Papa Pablo VI el 8 de mayo de 1969. Con la Constitución Sacra Congregatio Rituum el Papa Pablo VI divide la Congregación de Ritos en la Congregación para las Causas de los Santos (“Congregatio de causis Sanctorum”), que sigue la tradición; y la Congregación para el Culto Divino, fundido en 1975 con el de la Disciplina de los Sacramentos (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Congregatio de Cultu Divino y la Disciplina Sacramentarios”). Se encuentran entre nueve Congregaciones de la Curia Romana.

San Miguel Arcangel Sor Antonia de Astonac krouillong comunion en la mano es sacrilegio

“En la segunda quincena de abril de este año, 1872, escribió en una piadosa correspondencia a Rose Marie (1), recibí una carta de un alma que está unida a mí por Dios y a la que el Buen Señor ilumina de manera sobrenatural.

Ella fue interrumpida en su oración con la impotencia triste y universal de la gente buena frente al mal en crecimiento. Los buenos deseos de todavía muchos católicos en el mundo parecen dispersos e inconexos y eso es lo que hace inútiles sus esfuerzos por el bien común, por la falta de un Jefe, uno fuerte y poderoso, que podía concentrarlos y dirigirlos.

Ella vio que este Jefe, fuerte y poderoso, era San Miguel y que todas estas voluntades dispersas, repartidas por todo el mundo, quedaban bajo su dirección. Para ello, era necesario hacer la consagración de este ejército de buenos católicos a un único líder capaz de concentrarlos, gobernarlos y dirigirlos, para que sean invencibles. Ella lo hizo y se convenció de que San Miguel era el encargado de esta misión y se convirtió así en el Generalísimo de los Ejércitos Católicos de la Tierra para la Iglesia.

Esta comunicación es también coherente con la tradición católica, en relación con el patrocinio de la gloria de San Miguel en la Iglesia universal, la que nos da un poco de confianza. Si Nuestra Señora de los Ángeles es ahora más que nunca quien custodia de nuestros destinos, San Miguel se convierte en su General, ayudante de campo, bajo el mando de María, y a la orden de batalla del Señor.”

“La Coronilla de San Miguel, recomendada a la persona a la que se acaba de mencionar por la inspiración del Santo Arcángel, luego que ella le invocó el día de su cumpleaños, el 29 de septiembre, a quien le reveló una oración que provenía de él y por la cual se podía cumplir su petición.

Este Rosario, o Corona Angélica, en honor al glorioso San Miguel Arcángel, fue revelado por el poderoso jefe de la milicia del cielo mismo. Apareció un día, como leemos en el manual de esta devoción, impreso en 1860, en Lorette, con el permiso del Ordinario (2), a la gran Sierva de Dios, Sor Antônia d’Astónaco en Portugal, que a San Miguel fue siempre muy devota, y el Santo Arcángel le dijo que quería ser venerado por nueve salutaciones correspondientes a los nueve coros de ángeles, saludos, que consisten en la recitación de un Padre Nuestro y tres Ave María, en honor de las tres jerarquías angélicas (compuestas de tres coros angelicales cada una), y que terminaría en los últimos cuatro saludos compuestos de un Padre Nuestro cada uno: el primero en su honor, el segundo en honor de San Gabriel, San Rafael en el tercero y el cuarto para el Santo Ángel de la Guarda.

Nota: En el devocional original de la propia revelación de San Miguel Arcángel a Sor Antônia d’Astónaco, se muestra que las cuentas de los cuatro “Padre nuestro” en honor a San Miguel, San Gabriel, San Rafael y el Santo Ángel de la Guarda van después de la medalla de San Miguel, sin embargo, se rezan seguidamente después de las nueve salutaciones angelicales.

También se recomienda bendecir el Rosario y la Medalla, la cual se besa antes de comenzar la oración.

rosariosanmiguel

Este es el homenaje que sugiere que él y decide por sí mismo el Príncipe Glorioso de la Corte Celestial.

Se comprometió, a cambio, que cualquier persona que rindiera adoración al Santísimo antes de recibir la Comunión, obtendría un ángel de cada uno de los nueve coros, asignado para acompañarlo a la Sagrada mesa. Por otra parte, para aquél que recite estos nueve saludos diariamente, le prometió su asistencia continua, y la de los Santos Ángeles, durante toda su vida, y añadió que tal fiel obtendría después de su muerte la liberación de su alma y la de sus familiares de los dolores del purgatorio. Esto es lo que se informa en la vida de la venerable Antonia d´Astonaco, Libro II, Capítulo 74.

San Miguel Arcangel krouillong comunion en la mano es sacrilegio 7

Se concedieron indulgencias preciosas a este Rosario por la Santa Sede Apostólica en 1851 y 1852. Liderando el decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, leemos (3): “Se trata de una tradición piadosa del pasado que el Arcángel San Miguel, Príncipe de la Milicia Celestial, dijo a una mujer piadosa a quien las reveló por los actos especiales de devoción con los que ella le honraba diariamente, debe haber sido un honor verlo introducir el uso de una determinada fórmula oraciones en su honor y en honor de todos los ángeles del cielo, para premiar a sus fieles devotos a cuyo rescate viene, por los favores más abundantes en las necesidades públicas, en especial las de la Iglesia Católica, de quien San Miguel es el protector perpetuo, tal como lo fue una vez de la Sinagoga Israel. Por lo tanto esta forma de oración en honor del Santo Arcángel era el deleite de un monasterio de Vetralla, en la diócesis de Viterbo, y de un alma piadosa que murió en olor de santidad en 1751 (*) después de una gran cantidad de condiciones muy difíciles sufridas por que durante largos años, con paciencia heroica; por lo que esta práctica se ha mantenido sin interrupción hasta ahora, y se preserva ventajosamente todavía. “(Fórmula rosario y la corona angélica están en la librería católica A. Arnold, Lille). “

(*) El autor se refiere aquí a la hermana Angela María Colomba, del Carmelo de Vetralla (Ver al final de este articulo su referencia)

Sor Angela María Colomba, Maria Margherita en el mundo, nació en Lucca en 1685 (Lucca, Toscana – Italia), hija de Giovanni Battista Leonardi. Muy joven, se hizo monja carmelita e hizo su profesión religiosa en 1701.

Esta “alma-víctima” de Cristo permaneció completamente paralizada durante 34 años con sólo el uso de sus manos, hasta su muerte. Ella se vio afectada por “males indecibles”, según documentos del Pasionista Paolo della Croce (San Pablo de la Cruz, 1694-1775), que llegó a la predicación del Carmelo de Vetralla en 1742, y se comprometió admiración profunda con esta carmelita, y la vio como una víctima de holocausto a Cristo, crucificada por amor y por amor de Jesús.

Sor Angela María Colomba murió el 15 de junio de, 1751, en olor de santidad.

(1) “Nº del sábado, 22 de de junio de 1872, p. 462. La Coronilla de San Miguel.”

(2) “Vista de Marie Rosier, N ° del sábado, 29 de de junio de 1872, 471.”

(3) “Ver Rose Marie, Nº 6 de julio de 1872, p. 484.”

Fuente del extracto del libro “Voz Profética o signos, apariciones y predicciones modernas relativas a los grandes acontecimientos del cristianismo en el siglo XIX y se acerque al final de los tiempos, por el Padre JM Curicque ( Jean-Jules-Marie Curicque), sacerdote de la diócesis de Metz, miembro de la Sociedad de Arqueología e Historia del Mosela, miembro correspondiente de la Sociedad histórica de Notre-Dame-de-France “, Volumen 1, Capítulo I . “El Arcángel Miguel, jefe de las fuerzas católicas en la lucha actual. “Los párrafos II. y III., 321-324 páginas. Víctor Palma, Editor – 25, rue de Grenelle-St-Germain, 25 – Paris (1872).

San Pablo de la Cruz krouillong comunion en la mano es sacrlegio

Fuente sobre “Sor Maria Angela Colomba”, y testimonio de San Pablo de la Cruz (Pasionista).

Texto traducido del italiano por Karla Rouillon Gallangos

“Margarita María, como se llamaba al siglo, nació en un Lucca, 1685, de Giovanni Battista Leonardi. Aún muy joven tomó su hábito carmelita en el monasterio de Vetralla y se profesó como religiosa en el año 1701. De salud muy pobre, en 1717, se recuerda su legado en una antigua memoria biográfica “se fue a la cama por una parálisis general de los nervios y el resto  del cuerpo inmóvil como un madero, sin ser capaz de poder doblarlo, teniendo solo las manos en movimiento, y así permaneció 34 años continuos (es decir, hasta su muerte); perfeccionándose en los grandes dones de Dios, incluyendo casos de bilocaciones y alguna revelación de la Pasión del Señor (86)”.

La primera reunión documentada con San Pablo de la Cruz tuvo lugar en 1742, cuando, después de haber predicado la misión en Vetralla, llegó al Monasterio a dictar sus Ejercicios Espirituales. Sucedió en la celda de Margarita María, donde yacía en la cama sin moverse, por este mal indecible, con gran paciencia cristiana. Un testimonio de San Pablo sobre Colomba sobre sus conversaciones dice: “Se habló muchas veces en el espíritu”. (87)

A menudo, en las cartas dirigidas al confesor del monasterio, Don Biagio Pieri, y otros amigos, San Pablo expresa su admiración suprema para esta religiosa y hace hincapié en la consolación tratando de comunicarse con ella y saber que ora por él y su incipiente Instituto. También a través del confesor, Don Pieri, no dejó el Santo en varias ocasiones de hacer llegar a la hermana Colomba las estampas de los llamados Inmaculada que utilizó para enviar a los enfermos. (90)

El más hermoso elogio de San Pablo lo hizo por escrito al recordado Don Pieri, donde expresa fuertemente los sentimientos experimentados con esta alma todos de Dios: “… mi corazón siente grandes cosas para nuestra Colomba, verdadera sierva del Altísimo y toda marcada con el gran sello del Amor crucificado, pero mi pluma no sabe cómo expresar el concepto. Lo veo como esta paloma bendita porta el ramo en la boca, como aquella que salió del arca, que aspira de este gran árbol de la vida divina de ese aceite, inflamado por las llamas de la caridad divina, en llamas, como la víctima de un holocausto ofrecido al Sumo bien. Oh, afortunada Colomba, has hallado Gracia a los ojos de Dios. Oh, qué le diría mi corazón! pero usted sabe que Pablo es el más grande pecador! y quiero el entendimiento de Dios.

Ora por mi y consúmate toda en el altar, inflamada, incinerada, que  hierve como aceite en ebullición (por su gran ventura), bebiendo el jugo del árbol de la Cruz querida, que, por mi culpa, yo no sé gustar.

Sor Colomba muere el 15 junio de 1751. San Pablo de la Cruz, que se había ido el día anterior al monasterio de la predicación de los ejercicios espirituales, le dio la asistencia de paso, administrándole los sacramentos y sugiriéndole sentimientos de piedad, estando de rodillas orandole junto a la cama. Cuando la religiosa expiró,  se volvió a sus hermanas y exclamó: “!Aquí culminan los ejercicios! Este es el fin para el cual Dios me ha enviado para dar un buen viaje al paraíso a esta su sierva” (92) “

Stefano Possanzini, O. Carm. Boaga Emanuele, O. Carm., del entorno de El Monasterio “Monte Carmelo” en el momento de Vetralla. Pablo de la Cruz, “III – una figura”, “1. Sor María Angela Colomba” Nueva edición ampliada; Roma, 1994 Pasionista Curia general, Piazza SS. Giovanni e Paolo, 13 (de impresión: Curia General de los Pasionistas en Roma, 1994).

Este texto completo ha sido extraído del blog católico francés PAROUSÍE y traducido al español por Karla Rouillon Gallangos.

–/–

Aprende a rezar el ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL y ayúdanos a difundirlo para que más personas conozcan a nuestro Santo Patrón. Lo puedes descargar en versión para imprimir desde SLIDESHARE, lo puedes escuchar en audio desde IVOOX y SOUNDCLOUD y lo puedes ver en vídeo desde GLORIA.TV, YOUTUBE y VIDEOS PUCP.

If you prefer english version please go to THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL

¿Conoces el ESCAPULARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL?

Que por la intercesión de San Miguel Arcángel Dios les conceda a todos las Gracias que necesiten.

Karla Rouillon Gallangos

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Novena a Maria Auxiliadora

NOVENA A MARIA AUXILIADORA

La Novena a María Auxiliadora comienza el 15 de mayo y termina el 23 de mayo, un día antes de su fiesta, el 24 de Mayo

Esta es la fecha principal para rezar a Nuestra Señora María Auxiliadora, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir a Nuestra Señora una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

nuestra señora maria auxiliadora de los cristianos 6

El primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en al año 345, el dice: “Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”.

San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: “María Auxiliadora, rogad por nosotros”. Y repite: la virgen es “auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación”.

En el año 1572, el Papa San Pió quinto ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanias la advocación “María Auxiliadora, rogad, por nosotros”, porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un ejército mahometano de 282 barcos y 88.000 soldados.

En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de “Auxiliadora”, y le señala el sitio para que le construya en Turín, Italia, un templo.

Pero será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora. “La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana”.

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.

maria auxiliadora auxilio de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio

NOVENA A MARÍA AUXILIADORA

ORACIÓN INICIAL A MARÍA AUXILIADORA
(Compuesta por San Juan Bosco)

Santísima Virgen María, Reina de todos los Santos y Madre mía, acudo a Vos con amor y confianza, pues eres abogada de los pecadores y Auxilio de los Cristianos.

Alcánzame, Señora mía, el perdón de mis culpas, un verdadero dolor, luz y acierto para hacer una buena confesión de todas ellas, conseguir la gracia de Dios, y con tu auxilio mi eterna salvación.

Por este fin te ofrezco los obsequios de esta novena que consagro en tu honor. Recíbelos, mi buena Madre, y haz que logre la gracia que me he propuesto pedirte en el curso de la novena. Si me conviene para el bien de mi alma te pido la gracia… (cada uno pida la gracia que le conviene), y deseo, Señora mía, que en todo se cumpla la voluntad de Dios; pero bien lo ves, mi buena Madre, cuántas ansias y penas afligen mi corazón; apresura pues tu auxilio a todas mis necesidades. Te lo pido por los méritos de tus dolores, que padeciste al pie de la Cruz, cuando Jesús te constituyó Madre y Auxilio de los Cristianos. Amén.

maria auxiliadora auxilio de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio 5

ORACIONES PARA CADA DÍA

DÍA PRIMERO: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS

Una buena madre es siempre un verdadero tesoro para su familia. Así María, es el manantial de gracias y bendiciones adonde acuden todas las familias cristianas esparcidas en el mundo entero.

María es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la luz que nos guía hacia el cielo, nuestra alegría y nuestra esperanza. Ella se muestra así, obteniéndonos sin cesar los socorros, tanto espirituales, como temporales de los que tenemos necesidad.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA SEGUNDO: HONRAR A MARÍA

Un buen hijo cuando se aproxima una fiesta de su madre, se esfuerza en expresar de la mejor manera posible su amor filial, en cumplir más exactamente sus deberes, y en evitar hasta la sombra de cuánto podría disminuir el regocijo de ese día.

Lo mismo hemos hacer nosotros; tratando de ser más pacientes, más humildes, más caritativos practicando todas nuestras acciones, con una intención en todo conforme a la unión de un hijo con su madre.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA TERCERO: EVITAR EL PECADO

Un devoto de María, debe ser un luchador contra el pecado. Una muy buena forma de agradar a María, es no sólo procurar que nuestra alma no se manche de pecados, sino cambiarlos por buenos ejemplos y buenas palabras.

Guardémonos además de proferir insultos contra Dios, o contra los hombres, imagen de Dios en la tierra. Pensemos que todo nuestro cuerpo ha sido consagrado con el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, que hemos recibido en la Eucaristía.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA CUARTO: LA CONFESIÓN FRECUENTE

El Sacramento de la Reconciliación, es una de las mayores gracias de la misericordia divina. Jesús instituyó este sacramento como medio de volver a adquirir la divina gracia con el derecho y esperanza de “conquistar” el Paraíso.

La confesión no solamente tiene la virtud de hacer recobrar la gracia de Dios, perdida por el pecado, sino también de aumentarla. Nuestra buena Madre, nos ayuda a acercarnos a este sacramento, y nos ayuda también a evitar el peligro próximo.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA QUINTO: LA COMUNIÓN FRECUENTE

Después de haber amado a los hombres hasta el extremo, Jesús no había quedado satisfecho y quiso realizar un milagro superior a todos los milagros. En su sabiduría infinita ha encontrado la forma: dársenos sin reservas con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

La Virgen María que conoce a fondo el Corazón de Jesús, tiene -como su Hijo- el tierno deseo de ver a sus fieles devotos participar con frecuencia del Banquete Eucarístico.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA SEXTO: LOS  SACRAMENTOS

Jesucristo instituyó los sacramentos, no como recompensa de nuestras virtudes, sino como medicina de nuestros males y medios para crecer en la virtud.

No olvidemos que si la frecuente comunión nos pre-serva de los pecados mortales, no por eso nos hace impecables. Ella nos purificará poco a poco de las faltas y nos dará fortaleza para evitar muchos pecados mortales.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA SÉPTIMO: LA DEVOCIÓN A MARÍA Y LA BUENA MUERTE

La devoción a María es uno de los medios más seguros para conseguir una buena muerte. María en aquella hora final consuela a sus hijos: ella aligera su agonía y los libra de sus ansiedades; y en fin, les obtiene también dulzuras sublimes.

“Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte” decimos y ella la que acude en esos momentos con maternal solicitud para recibir entre sus manos el alma del moribundo.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA OCTAVO: MARÍA Y LOS AGONIZANTES

Estamos muy convencidos de que si la Iglesia llama a María “Clemente, Piadosa y Dulce”, no es sin justo motivo. San Alfonso decía a menudo: “honrando a María estoy seguro de ganar el Paraíso”.

María es aquella a la que acude el moribundo a fin de hacer llevadera su agonía y ella le hará sentir una dulce confianza.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

DÍA NOVENO: POR MARÍA A LA GLORIA

“Yo quiero, como una tierna Madre, estar presente a la muerte de todos los que me hubiesen servido fielmente, para asistirlos y consolarlos en aquella hora tremenda” decía María a Santa Brígida.

Entonces, honremos a la Santísima Virgen, y estaremos seguros de que la muerte será dulce y como el preludio de una eternidad bienaventurada, pasando de los brazos de María a la posesión de Dios en el Paraíso.

Rezamos: Tres Avemarías y Gloria.

maria auxiliadora auxilio de los cristianos krouillong comunion en la mano es sacrilegio 4

CONSAGRACIÓN A MARÍA AUXILIADORA

¡Santísima e Inmaculada Virgen María, Madre nuestra y Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos eternamente a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas; y te prometemos dirigir siempre nuestras acciones a la mayor gloria de Dios y a la salvación de las almas.

Vos, pues, ¡Virgen Incomparable! que fuiste siempre la Auxiliadora del pueblo cristiano; continúa ¡por piedad! siéndolo, especialmente en estos días. Ilumina a los Obispos y Sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible, cuida de una manera especial a los jóvenes; promueve las vocaciones a la vida consagrada y matrimonial, a fin de que se conserve el Reino de Jesucristo entre nosotros, y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Asimismo, ¡gran Madre de Dios! te suplicamos por nosotros; que nos enseñes a imitar tus virtudes, especialmente la modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad a fin de que, en lo posible, con nuestra vida, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu bendito hijo Jesús, logremos que te conozcan y consigamos por este medio la salvación de muchas almas.

María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Que Dios les conceda a todos, por la Intercesión de Nuestra Señora, María Auxiliadora, las Gracias que necesiten.

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

Novena a San José (Meditaciones de sus Virtudes)

NOVENA A SAN JOSÉ (MEDITACIONES DE SUS VIRTUDES)

La novena en honor a San José se inicia el día 10 de marzo y termina el día 18 de marzo, anterior al día de su fiesta, el 19 de marzo.

Esta es la fecha principal para rezar a San José, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir al Santo Patriarca una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

san jose y el niño jesus krouillong comunion en la mano es sacrilegio

Por la Señal de la Santa Cruz  de nuestros enemigos líbranos señor Dios nuestro. Amén

OFRECIMIENTO

A ti, glorioso San José, ofrezco esta novena en alabanza y gloria de Jesús y de María, para que seas mi luz y guía, mi protección y defensa, mi fortaleza y alegría en todos mis trabajos y tribulaciones y, principalmente, en la hora de la agonía.

En el nombre de Jesús, por la gloria de María, imploro tu poderoso patrocinio, para que me des la gracia que tanto deseo. Habla a mi favor, defiende mi causa en el cielo, y en la tierra alegra mi alma, para honra y gloria tuya, de Jesús y de María, así sea.

san_jose_y_nino_jesus

ORACIÓN INICIAL

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas un solo Dios verdadero, en quien creo y espero y a quien amo con todo mi corazón.Te doy gracias por haber honrado sobre todos los santos a San José con la dignidad incomparable de padre adoptivo de Jesús, Hijo de Dios, y esposo verdadero de María, Madre de Dios. Ayúdame a honrarle y merecer su protección en vida y en la hora de la muerte.

San José patrón de la Iglesia, jefe de la Sagrada Familia, te elijo por padre y protector en todo peligro y en toda necesidad. Descubre a mi alma la pureza de tu corazón, tu santidad para que la imite y tu amor para agradecerte y corresponderte. Enséñame a orar, tú que eres maestro de oración y alcánzame de Jesús por María la gracia de vivir y morir santamente. Amén.

san jose krouillong comunion en la mano es sacrilegio 6

MEDITACIONES PARA CADA DÍA

Primer Día: LA FE DE SAN JOSÉ

La fe es una virtud sobrenatural que nos inclina a creer todo lo que Dios ha revelado y la Iglesia nos propone. Es la virtud sobre la que se apoyan todas las demás virtudes, pues sin ella no participamos de la vida de la gracia. San José creyó con una fe tan viva que sólo la Santísima Virgen pudo aventajarlo. Toda su vida fue verdaderamente una vida de fe, un acto continuo de fe.

Segundo Día: EL FERVOR DE SAN JOSÉ

El fervor es la prontitud de la voluntad en el servicio de Dios. San José, siervo bueno y fiel, siempre vivió y trabajó por hacer con perfección y diligencia la voluntad de Dios, aunque le ocasionara grandes sacrificios. Los que aman como San José están dispuestos a sacrificar todo cuanto el Señor les pida.

Tercer Día: EL AMOR DE SAN JOSÉ AL PRÓJIMO

El amor con que amamos a Dios y el amor con que amamos al prójimo es un solo amor: son dos ramas de una misma raíz porque si al prójimo no le amamos por Dios y con Dios no le amamos con amor verdadero.

El amor de San José a Dios es el mayor que se puede encontrar después de la Virgen María; su amor al prójimo, por tanto, es también el mayor después del de la reina del Cielo.

Cuarto Día: LA PRUDENCIA DE SAN JOSÉ

La prudencia es al virtud que dirige todas las cosas a buen fin. Ninguna virtud obra sin que ella le ordene el modo y el tiempo en que debe hacerlo. La prudencia sirvió de guía a san José para llevar a cabo felizmente la misión del Señor de ser custodio de Jesús y esposo de María, a pesar de los grandes trabajos y contradicciones que halló a su paso.

Quinto Día: LA FORTALEZA DE SAN JOSÉ

La fortaleza es una firmeza de ánimo, una presencia de espíritu, contra todos los males y contrariedades. La vida de San José, después de la de Jesús y María, fue la que mayores contradicciones experimentó; debía ser también varón fuerte. Belén, Nazaret, Egipto, demostraron el heroísmo de la fortaleza del Santo, que sufrió con constancia todos los dolores y trabajos de su vida.

Sexto Día: LA PUREZA DE SAN JOSÉ

San José fue custodio de Cristo Jesús, y verdadero esposo de la más pura criatura, María Madre de Dios. San José apareció a los ojos de Dios adornado con tanta pureza que el Señor le confió sus más grandes tesoros. Con este ejemplo sublime de pureza. ¿No nos animaremos a ser puros en pensamientos, palabras y obras?

Séptimo Día: LA POBREZA DE SAN JOSÉ

Bienaventurados son los pobres de Cristo, que viven desprendidos de los bienes de este mundo y dan a sus hermanos aún de lo preciso. San José tenía ante sí el ejemplo de María y el ejemplo de Jesús, hijo de Dios, que para predicar el desprendimiento y amor a la pobreza se hizo pobre, teniendo por cuna un pesebre en su nacimiento. Vivió pobre San José y dio de su pobreza a los más necesitados.

Octavo Día: LA PACIENCIA DE SAN JOSÉ

Es esta una virtud que nos hace sobrellevar con alegría y paz todos los males de la vida por amor de Dios. Es necesaria la paciencia para alcanzar el cielo; y no hay virtud de más frecuente ejercicio desde que existe el pecado. En la vida de san José hubo muchas penas pero él padeció con paz, con alegría y completamente resignado a la voluntad de Dios.

Noveno Día: LA CONFORMIDAD DE SAN JOSÉ CON LA VOLUNTAD DE DIOS

Todos tenemos absoluta necesidad de esta santa virtud, pues con ella nuestra vida se hace un cielo y sin ella se vuelve un infierno. San José, modelo acabado de todas las virtudes, lo es especialmente de la conformidad con la voluntad de Dios. Toda su vida sembrada de alegrías y de penas, es escogido por Dios Padre para que hiciese sus veces en la Sagrada Familia, asociado a la suerte de Jesús y de María, practicó constantemente esta virtud.

san jose krouillong comunion en la mano es sacrilegio 7

ORACIÓN FINAL

¡Acuérdate! Oh castísimo esposo de la Virgen María, dulce protector mío San José que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han invocado tu protección e implorado tu auxilio, haya quedado sin consuelo! Animado con esta confianza, vengo a tu presencia y me recomiendo fervorosamente a tu bondad. No desatiendas mis súplicas, oh padre adoptivo del Redentor, antes bien acógelas propicio y dígnate socorrerme con piedad. Amén.

San José, Protector y Padre de Jesús, de la Iglesia, de mi alma, a tu patrocinio recurro.

San José, ruega e intercede por nosotros. Amén.

Por la Señal de la Santa Cruz  de nuestros enemigos líbranos señor Dios nuestro. Amén

Fuente: CORAZONES.ORG

Que Dios les conceda a todos, por la Intercesión de el Santo Patriarca San José, las Gracias que necesiten.

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

91 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Yo creo en Dios: el Padre todopoderoso

91 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: YO CREO EN DIOS: EL PADRE TODOPODEROSO

AUDIENCIA GENERAL DEL 30 DE ENERO DE 2013

Yo creo en Dios: el Padre todopoderoso

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis del miércoles pasado nos detuvimos en las palabras iniciales del Credo: «Creo en Dios». Pero la profesión de fe especifica esta afirmación: Dios es el Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Así que desearía reflexionar ahora con vosotros sobre la primera, fundamental, definición de Dios que el Credo nos presenta: Él es Padre.

No es siempre fácil hablar hoy de paternidad. Sobre todo en el mundo occidental, las familias disgregadas, los compromisos de trabajo cada vez más absorbentes, las preocupaciones y a menudo el esfuerzo de hacer cuadrar el balance familiar, la invasión disuasoria de los mass media en el interior de la vivencia cotidiana: son algunos de los muchos factores que pueden impedir una serena y constructiva relación entre padres e hijos. La comunicación es a veces difícil, la confianza disminuye y la relación con la figura paterna puede volverse problemática; y entonces también se hace problemático imaginar a Dios como un padre, al no tener modelos adecuados de referencia. Para quien ha tenido la experiencia de un padre demasiado autoritario e inflexible, o indiferente y poco afectuoso, o incluso ausente, no es fácil pensar con serenidad en Dios como Padre y abandonarse a Él con confianza.

Pero la revelación bíblica ayuda a superar estas dificultades hablándonos de un Dios que nos muestra qué significa verdaderamente ser «padre»; y es sobre todo el Evangelio lo que nos revela este rostro de Dios como Padre que ama hasta el don del propio Hijo para la salvación de la humanidad. La referencia a la figura paterna ayuda por lo tanto a comprender algo del amor de Dios, que sin embargo sigue siendo infinitamente más grande, más fiel, más total que el de cualquier hombre. «Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra? —dice Jesús para mostrar a los discípulos el rostro del Padre—; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!» (Mt 7, 9-11; cf. Lc 11, 11-13). Dios nos es Padre porque nos ha bendecido y elegido antes de la creación del mundo (cf. Ef 1, 3-6), nos ha hecho realmente sus hijos en Jesús (cf.1 Jn 3, 1). Y, como Padre, Dios acompaña con amor nuestra existencia, dándonos su Palabra, su enseñanza, su gracia, su Espíritu.

Él —como revela Jesús— es el Padre que alimenta a los pájaros del cielo sin que estos tengan que sembrar y cosechar, y cubre de colores maravillosos las flores del campo, con vestidos más bellos que los del rey Salomón (cf. Mt 6, 26-32; Lc 12, 24-28); y nosotros —añade Jesús— valemos mucho más que las flores y los pájaros del cielo. Y si Él es tan bueno que hace «salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos» (Mt 5, 45), podremos siempre, sin miedo y con total confianza, entregarnos a su perdón de Padre cuando erramos el camino. Dios es un Padre bueno que acoge y abraza al hijo perdido y arrepentido (cf. Lc 15, 11 ss), da gratuitamente a quienes piden (cf. Mt 18, 19; Mc 11, 24; Jn 16, 23) y ofrece el pan del cielo y el agua viva que hace vivir eternamente (cf. Jn 6, 32.51.58).

La Creacion de Adan Miguel Angel krouillong comunion en la mano sacrilegio

Por ello el orante del Salmo 27, rodeado de enemigos, asediado de malvados y calumniadores, mientras busca ayuda en el Señor y le invoca, puede dar su testimonio lleno de fe afirmando: «Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá» (v. 10). Dios es un Padre que no abandona jamás a sus hijos, un Padre amoroso que sostiene, ayuda, acoge, perdona, salva, con una fidelidad que sobrepasa inmensamente la de los hombres, para abrirse a dimensiones de eternidad. «Porque su amor es para siempre», como sigue repitiendo de modo letánico, en cada versículo, el Salmo 136, recorriendo toda la historia de la salvación. El amor de Dios Padre no desfallece nunca, no se cansa de nosotros; es amor que da hasta el extremo, hasta el sacrificio del Hijo. La fe nos da esta certeza, que se convierte en una roca segura en la construcción de nuestra vida: podemos afrontar todos los momentos de dificultad y de peligro, la experiencia de la oscuridad de la crisis y del tiempo de dolor, sostenidos por la confianza en que Dios no nos deja solos y está siempre cerca, para salvarnos y llevarnos a la vida eterna.

Es en el Señor Jesús donde se muestra en plenitud el rostro benévolo del Padre que está en los cielos. Es conociéndole a Él como podemos conocer también al Padre (cf. Jn 8, 19; 14, 7), y viéndole a Él podemos ver al Padre, porque Él está en el Padre y el Padre en Él (cf. Jn 14, 9.11). Él es «imagen del Dios invisible», como le define el himno de la Carta a los Colosenses, «primogénito de toda criatura… primogénito de los que resucitan entre los muertos», por medio del cual «hemos recibido la redención, el perdón de los pecados» y la reconciliación de todas las cosas, «las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz» (cf. Col 1, 13-20).

La fe en Dios Padre pide creer en el Hijo, bajo la acción del Espíritu, reconociendo en la Cruz que salva el desvelamiento definitivo del amor divino. Dios nos es Padre dándonos a su Hijo; Dios nos es Padre perdonando nuestro pecado y llevándonos al gozo de la vida resucitada; Dios nos es Padre dándonos el Espíritu que nos hace hijos y nos permite llamarle, de verdad, «Abba, Padre» (cf.Rm 8, 15). Por ello Jesús, enseñándonos a orar, nos invita a decir «Padre Nuestro» (Mt 6, 9-13; cf. Lc 11, 2-4).

Entonces la paternidad de Dios es amor infinito, ternura que se inclina hacia nosotros, hijos débiles, necesitados de todo. El Salmo103, el gran canto de la misericordia divina, proclama: «Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen; porque Él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro» (vv. 13-14). Es precisamente nuestra pequeñez, nuestra débil naturaleza humana, nuestra fragilidad lo que se convierte en llamamiento a la misericordia del Señor para que manifieste su grandeza y ternura de Padre ayudándonos, perdonándonos y salvándonos.

Y Dios responde a nuestro llamamiento enviando a su Hijo, que muere y resucita por nosotros; entra en nuestra fragilidad y obra lo que el hombre, solo, jamás habría podido hacer: toma sobre Sí el pecado del mundo, como cordero inocente, y vuelve a abrirnos el camino hacia la comunión con Dios, nos hace verdaderos hijos de Dios. Es ahí, en el Misterio pascual, donde se revela con toda su luminosidad el rostro definitivo del Padre. Y es ahí, en la Cruz gloriosa, donde acontece la manifestación plena de la grandeza de Dios como «Padre todopoderoso».

Pero podríamos preguntarnos: ¿cómo es posible pensar en un Dios omnipotente mirando hacia la Cruz de Cristo? ¿Hacia este poder del mal que llega hasta el punto de matar al Hijo de Dios? Nosotros querríamos ciertamente una omnipotencia divina según nuestros esquemas mentales y nuestros deseos: un Dios «omnipotente» que resuelva los problemas, que intervenga para evitarnos las dificultades, que venza los poderes adversos, que cambie el curso de los acontecimientos y anule el dolor. Así, diversos teólogos dicen hoy que Dios no puede ser omnipotente; de otro modo no habría tanto sufrimiento, tanto mal en el mundo. En realidad, ante el mal y el sufrimiento, para muchos, para nosotros, se hace problemático, difícil, creer en un Dios Padre y creerle omnipotente; algunos buscan refugio en ídolos, cediendo a la tentación de encontrar respuesta en una presunta omnipotencia «mágica» y en sus ilusorias promesas.

Pero la fe en Dios omnipotente nos impulsa a recorrer senderos bien distintos: aprender a conocer que el pensamiento de Dios es diferente del nuestro, que los caminos de Dios son otros respecto a los nuestros (cf. Is 55, 8) y también su omnipotencia es distinta: no se expresa como fuerza automática o arbitraria, sino que se caracteriza por una libertad amorosa y paterna. En realidad, Dios, creando criaturas libres, dando libertad, renunció a una parte de su poder, dejando el poder de nuestra libertad. De esta forma Él ama y respeta la respuesta libre de amor a su llamada. Como Padre, Dios desea que nos convirtamos en sus hijos y vivamos como tales en su Hijo, en comunión, en plena familiaridad con Él. Su omnipotencia no se expresa en la violencia, no se expresa en la destrucción de cada poder adverso, como nosotros deseamos, sino que se expresa en el amor, en la misericordia, en el perdón, en la aceptación de nuestra libertad y en el incansable llamamiento a la conversión del corazón, en una actitud sólo aparentemente débil —Dios parece débil, si pensamos en Jesucristo que ora, que se deja matar. Una actitud aparentemente débil, hecha de paciencia, de mansedumbre y de amor, demuestra que éste es el verdadero modo de ser poderoso. ¡Este es el poder de Dios! ¡Y este poder vencerá! El sabio del Libro de la Sabiduría se dirige así a Dios: «Te compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan. Amas a todos los seres… Tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida» (11, 23-24a.26).

Sólo quien es verdaderamente poderoso puede soportar el mal y mostrarse compasivo; sólo quien es verdaderamente poderoso puede ejercer plenamente la fuerza del amor. Y Dios, a quien pertenecen todas las cosas porque todo ha sido hecho por Él, revela su fuerza amando todo y a todos, en una paciente espera de la conversión de nosotros, los hombres, a quienes desea tener como hijos. Dios espera nuestra conversión. El amor omnipotente de Dios no conoce límites; tanto que «no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros» (Rm 8, 32). La omnipotencia del amor no es la del poder del mundo, sino la del don total, y Jesús, el Hijo de Dios, revela al mundo la verdadera omnipotencia del Padre dando la vida por nosotros, pecadores. He aquí el verdadero, auténtico y perfecto poder divino: responder al mal no con el mal, sino con el bien; a los insultos con el perdón; al odio homicida con el amor que hace vivir. Entonces el mal verdaderamente está vencido, porque lo ha lavado el amor de Dios; entonces la muerte ha sido derrotada definitivamente, porque se ha transformado en don de la vida. Dios Padre resucita al Hijo: la muerte, la gran enemiga (cf. 1 Co 15, 26), es engullida y privada de su veneno (cf. 1 Co 15, 54-55), y nosotros, liberados del pecado, podemos acceder a nuestra realidad de hijos de Dios.

Por lo tanto cuando decimos «Creo en Dios Padre todopoderoso», expresamos nuestra fe en el poder del amor de Dios que en su Hijo muerto y resucitado derrota el odio, el mal, el pecado y nos abre a la vida eterna, la de los hijos que desean estar para siempre en la «Casa del Padre». Decir «Creo en Dios Padre todopoderoso», en su poder, en su modo de ser Padre, es siempre un acto de fe, de conversión, de transformación de nuestro pensamiento, de todo nuestro afecto, de todo nuestro modo de vivir.

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Señor que sostenga nuestra fe, que nos ayude a encontrar verdaderamente la fe y nos dé la fuerza de anunciar a Cristo crucificado y resucitado, y de testimoniarlo en el amor a Dios y al prójimo. Y que Dios nos conceda acoger el don de nuestra filiación, para vivir en plenitud las realidades del Credo, en el abandono confiado al amor del Padre y a su misericordiosa omnipotencia, que es la verdadera omnipotencia y salva.

Novena a Nuestra Señora de Fátima

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Comienza la novena a Nuestra Señora de Fátima el dia 4 de mayo y termina el día 12 de mayo, un día antes de su Fiesta, el 13 de mayo.

Esta es la fecha principal para rezar a Nuestra Señora de Fátima, pero, por tratarse de una Novena, puedes iniciarla en cualquier momento del año para pedir a Nuestra Señora una Gracia que necesites. Incluso, puedes rezar la Novena varias veces al año.

misterios del santo rosario krouillong comunion en la mano es sacrilegio

La novena a nuestra Señora de Fátima se compone de una oración inicial, una oración para todos los días, la oración que corresponde al día y una oración final.

Oración inicial para todos los días

¡Oh Dios Mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido por los que no creen, no adoran y no os aman.

¡Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosímo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con los que Él es ofendido; Y por los méritos de Su Santísimo Corazón e intersección del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

pastorcitos fatima krouillong comunion en la mano sacrilegio

Oración para todos los días

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda.

videntes de fatima krouillong comunion en la mano sacrilegio

Día Primero

¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.
Meditar y rezar la oración final.

Día Segundo

¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.
Rezar la oración final.

Día Tercero

¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetías: «Orad, orad mucho», para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra.
Rezar la oración final.

Día Cuarto

¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.
Rezar la oración final.

Día Quinto

¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.
Rezar la oración final.

Día Sexto

¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.
Rezar la oración final.

Día Séptimo

¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.
Rezar la oración final.

Día Octavo

¡Oh santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.
Rezar la oración final.

Día Noveno

¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.
Rezar la oración final.

noche antorchas fatima krouillong comunion en la mano sacrilegio

Oración Final para todos los días

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Fuente: HERALDOS DEL EVANGELIO

Que Dios les conceda a todos, por la Intercesión de Nuestra Señora de Fátima, las Gracias que necesiten.

Googlea “krouillong” y encuéntranos en nuestras redes sociales: Facebook, Twitter, Google Plus, Slideshare, Youtube, Gloria.tv, Ivoox, Soundcloud, Pinterest y May Feelings.

95 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Fue concebido por obra del Espíritu Santo

95 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: FUE CONCEBIDO POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

AUDIENCIA GENERAL DEL 2 DE ENERO DE 2013

Fue concebido por obra del Espíritu Santo

Queridos hermanos y hermanas:

La Natividad del Señor ilumina una vez más con su luz las tinieblas que con frecuencia envuelven nuestro mundo y nuestro corazón, y trae esperanza y alegría. ¿De dónde viene esta luz? De la gruta de Belén, donde los pastores encontraron a «María y a José, y al niño acostado en el pesebre» (Lc 2, 16). Ante esta Sagrada Familia surge otra pregunta más profunda: ¿cómo pudo aquel pequeño y débil Niño traer al mundo una novedad tan radical como para cambiar el curso de la historia? ¿No hay, tal vez, algo de misterioso en su origen que va más allá de aquella gruta?

Surge siempre de nuevo, de este modo, la pregunta sobre el origen de Jesús, la misma que plantea el procurador Poncio Pilato durante el proceso: «¿De dónde eres tú?» (Jn 19, 9). Sin embargo, se trata de un origen bien claro. En el Evangelio de Juan, cuando el Señor afirma: «Yo soy el pan bajado del cielo», los judíos reaccionan murmurando: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» (Jn 6, 41-42). Y, poco más tarde, los habitantes de Jerusalén se opusieron con fuerza ante la pretensión mesiánica de Jesús, afirmando que se conoce bien «de dónde viene; mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene» (Jn 7, 27). Jesús mismo hace notar cuán inadecuada es su pretensión de conocer su origen, y con esto ya ofrece una orientación para saber de dónde viene: «No vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis» (Jn 7, 28). Cierto, Jesús es originario de Nazaret, nació en Belén, pero ¿qué se sabe de su verdadero origen?

En los cuatro Evangelios emerge con claridad la respuesta a la pregunta «de dónde» viene Jesús: su verdadero origen es el Padre, Dios; Él proviene totalmente de Él, pero de un modo distinto al de todo profeta o enviado por Dios que lo han precedido. Este origen en el misterio de Dios, «que nadie conoce», ya está contenido en los relatos de la infancia de los Evangelios de Mateo y de Lucas, que estamos leyendo en este tiempo navideño. El ángel Gabriel anuncia: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios» (Lc 1, 35). Repetimos estas palabras cada vez que rezamos el Credo, la profesión de fe: «Et incarnatus est de Spiritu Sancto, ex Maria Virgine», «por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen». En esta frase nos arrodillamos porque el velo que escondía a Dios, por decirlo así, se abre y su misterio insondable e inaccesible nos toca: Dios se convierte en el Emmanuel, «Dios con nosotros». Cuando escuchamos las Misas compuestas por los grandes maestros de música sacra —pienso por ejemplo en la Misa de la Coronación, de Mozart— notamos inmediatamente cómo se detienen de modo especial en esta frase, casi queriendo expresar con el lenguaje universal de la música aquello que las palabras no pueden manifestar: el misterio grande de Dios que se encarna, que se hace hombre.

Si consideramos atentamente la expresión «por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen», encontramos que la misma incluye cuatro sujetos que actúan. En modo explícito se menciona al Espíritu Santo y a María, pero está sobreentendido «Él», es decir el Hijo, que se hizo carne en el seno de la Virgen. En la Profesión de fe, el Credo, se define a Jesús con diversos apelativos: «Señor, … Cristo, unigénito Hijo de Dios… Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero… de la misma sustancia del Padre» (Credo niceno-constantinopolitano). Vemos entonces que «Él» remite a otra persona, al Padre. El primer sujeto de esta frase es, por lo tanto, el Padre que, con el Hijo y el Espíritu Santo, es el único Dios.

Esta afirmación del Credo no se refiere al ser eterno de Dios, sino más bien nos habla de una acción en la que toman parte las tres Personas divinas y que se realiza «ex Maria Virgine». Sin ella el ingreso de Dios en la historia de la humanidad no habría llegado a su fin ni habría tenido lugar aquello que es central en nuestra Profesión de fe: Dios es un Dios con nosotros. Así, María pertenece en modo irrenunciable a nuestra fe en el Dios que obra, que entra en la historia. Ella pone a disposición toda su persona, «acepta» convertirse en lugar en el que habita Dios.

A veces también en el camino y en la vida de fe podemos advertir nuestra pobreza, nuestra inadecuación ante el testimonio que se ha de ofrecer al mundo. Pero Dios ha elegido precisamente a una humilde mujer, en una aldea desconocida, en una de las provincias más lejanas del gran Imperio romano. Siempre, incluso en medio de las dificultades más arduas de afrontar, debemos tener confianza en Dios, renovando la fe en su presencia y acción en nuestra historia, como en la de María. ¡Nada es imposible para Dios! Con Él nuestra existencia camina siempre sobre un terreno seguro y está abierta a un futuro de esperanza firme.

La Anunciacion Angelus krouillong comunion en la mano sacrilegio

Profesando en el Credo: «Por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen», afirmamos que el Espíritu Santo, como fuerza del Dios Altísimo, ha obrado de modo misterioso en la Virgen María la concepción del Hijo de Dios. El evangelista Lucas retoma las palabras del arcángel Gabriel: «El Espíritu vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra» (1, 35). Son evidentes dos remisiones: la primera es al momento de la creación. Al comienzo del Libro del Génesis leemos que «el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas» (1, 2); es el Espíritu creador que ha dado vida a todas las cosas y al ser humano. Lo que acontece en María, a través de la acción del mismo Espíritu divino, es una nueva creación: Dios, que ha llamado al ser de la nada, con la Encarnación da vida a un nuevo inicio de la humanidad. Los Padres de la Iglesia en más de una ocasión hablan de Cristo como el nuevo Adán para poner de relieve el inicio de la nueva creación por el nacimiento del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María. Esto nos hace reflexionar sobre cómo la fe trae también a nosotros una novedad tan fuerte capaz de producir un segundo nacimiento. En efecto, en el comienzo del ser cristianos está el Bautismo que nos hace renacer como hijos de Dios, nos hace participar en la relación filial que Jesús tiene con el Padre. Y quisiera hacer notar cómo el Bautismo se recibe, nosotros «somos bautizados» —es una voz pasiva— porque nadie es capaz de hacerse hijo de Dios por sí mimo: es un don que se confiere gratuitamente. San Pablo se refiere a esta filiación adoptiva de los cristianos en un pasaje central de su Carta a los Romanos, donde escribe: «Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: “¡Abba, Padre!”. Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios» (8, 14-16), no siervos. Sólo si nos abrimos a la acción de Dios, como María, sólo si confiamos nuestra vida al Señor como a un amigo de quien nos fiamos totalmente, todo cambia, nuestra vida adquiere un sentido nuevo y un rostro nuevo: el de hijos de un Padre que nos ama y nunca nos abandona.

Hemos hablado de dos elementos: el primer elemento el Espíritu sobre las aguas, el Espíritu Creador. Hay otro elemento en las palabras de la Anunciación. El ángel dice a María: «La fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra». Es una referencia a la nube santa que, durante el camino del éxodo, se detenía sobre la tienda del encuentro, sobre el arca de la Alianza, que el pueblo de Israel llevaba consigo, y que indicaba la presencia de Dios (cf. Ex 40, 34-38). María, por lo tanto, es la nueva tienda santa, la nueva arca de la alianza: con su «sí» a las palabras del arcángel, Dios recibe una morada en este mundo, Aquel que el universo no puede contener establece su morada en el seno de una virgen.

Volvamos, entonces, a la cuestión de la que hemos partido, la cuestión sobre el origen de Jesús, sintetizada por la pregunta de Pilato: «¿De dónde eres tú?». En nuestras reflexiones se ve claro, desde el inicio de los Evangelios, cuál es el verdadero origen de Jesús: Él es el Hijo unigénito del Padre, viene de Dios. Nos encontramos ante el gran e impresionante misterio que celebramos en este tiempo de Navidad: el Hijo de Dios, por obra del Espíritu Santo, se ha encarnado en el seno de la Virgen María. Este es un anuncio que resuena siempre nuevo y que en sí trae esperanza y alegría a nuestro corazón, porque cada vez nos dona la certeza de que, aunque a menudo nos sintamos débiles, pobres, incapaces ante las dificultades y el mal del mundo, el poder de Dios actúa siempre y obra maravillas precisamente en la debilidad. Su gracia es nuestra fuerza (cf. 2 Co 12, 9-10). Gracias.

94 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Se hizo hombre

94 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: SE HIZO HOMBRE

AUDIENCIA GENERAL DEL 9 DE ENERO DE 2013

Se hizo hombre

Queridos hermanos y hermanas:

En este tiempo navideño nos detenemos una vez más en el gran misterio de Dios que descendió de su Cielo para entrar en nuestra carne. En Jesús, Dios se encarnó; se hizo hombre como nosotros, y así nos abrió el camino hacia su Cielo, hacia la comunión plena con Él.

En estos días ha resonado repetidas veces en nuestras iglesias el término «Encarnación» de Dios, para expresar la realidad que celebramos en la Santa Navidad: el Hijo de Dios se hizo hombre, como recitamos en el Credo. Pero, ¿qué significa esta palabra central para la fe cristiana? Encarnación deriva del latín «incarnatio». San Ignacio de Antioquía —finales del siglo I— y, sobre todo, san Ireneo usaron este término reflexionando sobre el Prólogo del Evangelio de san Juan, en especial sobre la expresión: «El Verbo se hizo carne» (Jn 1, 14). Aquí, la palabra «carne», según el uso hebreo, indica el hombre en su integridad, todo el hombre, pero precisamente bajo el aspecto de su caducidad y temporalidad, de su pobreza y contingencia. Esto para decirnos que la salvación traída por el Dios que se hizo carne en Jesús de Nazaret toca al hombre en su realidad concreta y en cualquier situación en que se encuentre. Dios asumió la condición humana para sanarla de todo lo que la separa de Él, para permitirnos llamarle, en su Hijo unigénito, con el nombre de «Abbá, Padre» y ser verdaderamente hijos de Dios. San Ireneo afirma: «Este es el motivo por el cual el Verbo se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre, entrando en comunión con el Verbo y recibiendo de este modo la filiación divina, llegara a ser hijo de Dios» (Adversus haereses, 3, 19, 1: PG 7, 939; cf. Catecismo de la Iglesia católica, 460).

«El Verbo se hizo carne» es una de esas verdades a las que estamos tan acostumbrados que casi ya no nos asombra la grandeza del acontecimiento que expresa. Y efectivamente en este período navideño, en el que tal expresión se repite a menudo en la liturgia, a veces se está más atento a los aspectos exteriores, a los «colores» de la fiesta, que al corazón de la gran novedad cristiana que celebramos: algo absolutamente impensable, que sólo Dios podía obrar y donde podemos entrar solamente con la fe. El Logos, que está junto a Dios, el Logos que es Dios, el Creador del mundo (cf. Jn 1, 1), por quien fueron creadas todas las cosas (cf. 1, 3), que ha acompañado y acompaña a los hombres en la historia con su luz (cf. 1, 4-5; 1, 9), se hace uno entre los demás, establece su morada en medio de nosotros, se hace uno de nosotros (cf. 1, 14). El Concilio Ecuménico Vaticano II afirma: «El Hijo de Dios… trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (const. Gaudium et spes, 22). Es importante entonces recuperar el asombro ante este misterio, dejarnos envolver por la grandeza de este acontecimiento: Dios, el verdadero Dios, Creador de todo, recorrió como hombre nuestros caminos, entrando en el tiempo del hombre, para comunicarnos su misma vida (cf. 1 Jn 1, 1-4). Y no lo hizo con el esplendor de un soberano, que somete con su poder el mundo, sino con la humildad de un niño.

Desearía poner de relieve un segundo elemento. En la Santa Navidad, a menudo, se intercambia algún regalo con las personas más cercanas. Tal vez puede ser un gesto realizado por costumbre, pero generalmente expresa afecto, es un signo de amor y de estima. En la oración sobre las ofrendas de la Misa de medianoche de la solemnidad de Navidad la Iglesia reza así: «Acepta, Señor, nuestras ofrendas en esta noche santa, y por este intercambio de dones en el que nos muestras tu divina largueza, haznos partícipes de la divinidad de tu Hijo que, al asumir la naturaleza humana, nos ha unido a la tuya de modo admirable». El pensamiento de la donación, por lo tanto, está en el centro de la liturgia y recuerda a nuestra conciencia el don originario de la Navidad: Dios, en aquella noche santa, haciéndose carne, quiso hacerse don para los hombres, se dio a sí mismo por nosotros; Dios hizo de su Hijo único un don para nosotros, asumió nuestra humanidad para donarnos su divinidad. Este es el gran don. También en nuestro donar no es importante que un regalo sea más o menos costoso; quien no logra donar un poco de sí mismo, dona siempre demasiado poco. Es más, a veces se busca precisamente sustituir el corazón y el compromiso de donación de sí mismo con el dinero, con cosas materiales. El misterio de la Encarnación indica que Dios no ha hecho así: no ha donado algo, sino que se ha donado a sí mismo en su Hijo unigénito. Encontramos aquí el modelo de nuestro donar, para que nuestras relaciones, especialmente aquellas más importantes, estén guiadas por la gratuidad del amor.

benedicto XVI castel gandolfo enciclicas oraciones exhortaciones apostolicas krouillong sacrilegio comunion en la mano 40

Quisiera ofrecer una tercera reflexión: el hecho de la Encarnación, de Dios que se hace hombre como nosotros, nos muestra el inaudito realismo del amor divino. El obrar de Dios, en efecto, no se limita a las palabras, es más, podríamos decir que Él no se conforma con hablar, sino que se sumerge en nuestra historia y asume sobre sí el cansancio y el peso de la vida humana. El Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, nació de la Virgen María, en un tiempo y en un lugar determinados, en Belén durante el reinado del emperador Augusto, bajo el gobernador Quirino (cf. Lc 2, 1-2); creció en una familia, tuvo amigos, formó un grupo de discípulos, instruyó a los Apóstoles para continuar su misión, y terminó el curso de su vida terrena en la cruz. Este modo de obrar de Dios es un fuerte estímulo para interrogarnos sobre el realismo de nuestra fe, que no debe limitarse al ámbito del sentimiento, de las emociones, sino que debe entrar en lo concreto de nuestra existencia, debe tocar nuestra vida de cada día y orientarla también de modo práctico. Dios no se quedó en las palabras, sino que nos indicó cómo vivir, compartiendo nuestra misma experiencia, menos en el pecado. El Catecismo de san Pío X, que algunos de nosotros estudiamos cuando éramos jóvenes, con su esencialidad, ante la pregunta: «¿Qué debemos hacer para vivir según Dios?», da esta respuesta: «Para vivir según Dios debemos creer las verdades por Él reveladas y observar sus mandamientos con la ayuda de su gracia, que se obtiene mediante los sacramentos y la oración». La fe tiene un aspecto fundamental que afecta no sólo la mente y el corazón, sino toda nuestra vida.

Propongo un último elemento para vuestra reflexión. San Juan afirma que el Verbo, el Logos estaba desde el principio junto a Dios, y que todo ha sido hecho por medio del Verbo y nada de lo que existe se ha hecho sin Él (cf. Jn 1, 1-3). El evangelista hace una clara alusión al relato de la creación que se encuentra en los primeros capítulos del libro del Génesis, y lo relee a la luz de Cristo. Este es un criterio fundamental en la lectura cristiana de la Biblia: el Antiguo y el Nuevo Testamento se han de leer siempre juntos, y a partir del Nuevo se abre el sentido más profundo también del Antiguo. Aquel mismo Verbo, que existe desde siempre junto a Dios, que Él mismo es Dios y por medio del cual y en vista del cual todo ha sido creado (cf. Col 1, 16-17), se hizo hombre: el Dios eterno e infinito se ha sumergido en la finitud humana, en su criatura, para reconducir al hombre y a toda la creación hacia Él. El Catecismo de la Iglesia católica afirma: «La primera creación encuentra su sentido y su cumbre en la nueva creación en Cristo, cuyo esplendor sobrepasa el de la primera» (n. 349). Los Padres de la Iglesia han comparado a Jesús con Adán, hasta definirle «segundo Adán» o el Adán definitivo, la imagen perfecta de Dios. Con la Encarnación del Hijo de Dios tiene lugar una nueva creación, que dona la respuesta completa a la pregunta: «¿Quién es el hombre?». Sólo en Jesús se manifiesta completamente el proyecto de Dios sobre el ser humano: Él es el hombre definitivo según Dios. El Concilio Vaticano II lo reafirma con fuerza: «Realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado… Cristo, el nuevo Adán, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación» (const. Gaudium et spes, 22; cf.Catecismo de la Iglesia católica, 359). En aquel niño, el Hijo de Dios que contemplamos en Navidad, podemos reconocer el rostro auténtico, no sólo de Dios, sino el auténtico rostro del ser humano. Sólo abriéndonos a la acción de su gracia y buscando seguirle cada día, realizamos el proyecto de Dios sobre nosotros, sobre cada uno de nosotros.

Queridos amigos, en este período meditemos la grande y maravillosa riqueza del misterio de la Encarnación, para dejar que el Señor nos ilumine y nos transforme cada vez más a imagen de su Hijo hecho hombre por nosotros.

93 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Jesucristo, “mediador y plenitud de toda la revelación”

93 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: JESUCRISTO, “MEDIADOR Y PLENITUD DE TODA LA REVELACIÓN”

AUDIENCIA GENERAL DEL 16 DE ENERO DE 2013

Jesucristo, “mediador y plenitud de toda la revelación”

Queridos hermanos y hermanas:

El Concilio Vaticano II, en la constitución sobre la divina Revelación Dei Verbum, afirma que la íntima verdad de toda la Revelación de Dios resplandece para nosotros «en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelación» (n. 2). El Antiguo Testamento nos narra cómo Dios, después de la creación, a pesar del pecado original, a pesar de la arrogancia del hombre de querer ocupar el lugar de su Creador, ofrece de nuevo la posibilidad de su amistad, sobre todo a través de la alianza con Abrahán y el camino de un pequeño pueblo, el pueblo de Israel, que Él eligió no con criterios de poder terreno, sino sencillamente por amor. Es una elección que sigue siendo un misterio y revela el estilo de Dios, que llama a algunos no para excluir a otros, sino para que hagan de puente para conducir a Él: elección es siempre elección para el otro. En la historia del pueblo de Israel podemos volver a recorrer las etapas de un largo camino en el que Dios se da a conocer, se revela, entra en la historia con palabras y con acciones. Para esta obra Él se sirve de mediadores —como Moisés, los Profetas, los Jueces— que comunican al pueblo su voluntad, recuerdan la exigencia de fidelidad a la alianza y mantienen viva la esperanza de la realización plena y definitiva de las promesas divinas.

Y es precisamente la realización de estas promesas lo que hemos contemplado en la Santa Navidad: la Revelación de Dios alcanza su cumbre, su plenitud. En Jesús de Nazaret, Dios visita realmente a su pueblo, visita a la humanidad de un modo que va más allá de toda espera: envía a su Hijo Unigénito; Dios mismo se hace hombre. Jesús no nos dice algo sobre Dios, no habla simplemente del Padre, sino que es revelación de Dios, porque es Dios, y nos revela de este modo el rostro de Dios. San Juan, en el Prólogo de su Evangelio, escribe: «A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado» (Jn1, 18).

Quisiera detenerme en este «revelar el rostro de Dios». Al respecto, san Juan, en su Evangelio, nos relata un hecho significativo que acabamos de escuchar. Acercándose la Pasión, Jesús tranquiliza a sus discípulos invitándoles a no temer y a tener fe; luego entabla un diálogo con ellos, donde habla de Dios Padre (cf. Jn 14, 2-9). En cierto momento, el apóstol Felipe pide a Jesús: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta» (Jn 14, 8). Felipe es muy práctico y concreto, dice también lo que nosotros queremos decir: «queremos ver, muéstranos al Padre», pide «ver» al Padre, ver su rostro. La respuesta de Jesús es respuesta no sólo para Felipe, sino también para nosotros, y nos introduce en el corazón de la fe cristológica. El Señor afirma: «Quien me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14, 9). En esta expresión se encierra sintéticamente la novedad del Nuevo Testamento, la novedad que apareció en la gruta de Belén: Dios se puede ver, Dios manifestó su rostro, es visible en Jesucristo.

En todo el Antiguo Testamento está muy presente el tema de la «búsqueda del rostro de Dios», el deseo de conocer este rostro, el deseo de ver a Dios como es; tanto que el término hebreo pānîm, que significa «rostro», se encuentra 400 veces, y 100 de ellas se refieren a Dios: 100 veces existe la referencia a Dios, se quiere ver el rostro de Dios. Sin embargo la religión judía prohíbe totalmente las imágenes porque a Dios no se le puede representar, como hacían en cambio los pueblos vecinos con la adoración de los ídolos. Por lo tanto, con esta prohibición de imágenes, el Antiguo Testamento parece excluir totalmente el «ver» del culto y de la piedad. ¿Qué significa, entonces, para el israelita piadoso, buscar el rostro de Dios, sabiendo que no puede existir ninguna imagen? La pregunta es importante: por una parte se quiere decir que Dios no se puede reducir a un objeto, como una imagen que se toma en la mano, pero tampoco se puede poner una cosa en el lugar de Dios. Por otra parte, sin embargo, se afirma que Dios tiene un rostro, es decir, que es un «Tú» que puede entrar en relación, que no está cerrado en su Cielo mirando desde lo alto a la humanidad. Dios está, ciertamente, sobre todas las cosas, pero se dirige a nosotros, nos escucha, nos ve, habla, estipula alianza, es capaz de amar. La historia de la salvación es la historia de Dios con la humanidad, es la historia de esta relación con Dios que se revela progresivamente al hombre, que se da conocer a sí mismo, su rostro.

Precisamente al comienzo del año, el 1 de enero, hemos escuchado en la liturgia la bellísima oración de bendición sobre el pueblo: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz» (Nm 6, 24-26). El esplendor del rostro divino es la fuente de la vida, es lo que permite ver la realidad; la luz de su rostro es la guía de la vida. En el Antiguo Testamento hay una figura a la que está vinculada de modo especial el tema del «rostro de Dios»: se trata de Moisés, a quien Dios elige para liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto, donarle la Ley de la alianza y guiarle a la Tierra prometida. Pues bien, el capítulo 33 del Libro del Éxodo dice que Moisés tenía una relación estrecha y confidencial con Dios: «El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo» (v. 11). Dada esta confianza, Moisés pide a Dios: «¡Muéstrame tu gloria!», y la respuesta de Dios es clara: «Yo haré pasar ante ti toda mi bondad y pronunciaré ante ti el nombre del Señor… Pero mi rostro no lo puedes ver, porque no puede verlo nadie y quedar con vida… Aquí hay un sitio junto a mí… podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás» (vv. 18-23). Por un lado, entonces, tiene lugar el diálogo cara a cara como entre amigos, pero por otro lado existe la imposibilidad, en esta vida, de ver el rostro de Dios, que permanece oculto; la visión es limitada. Los Padres dicen que estas palabras, «tú puedes ver sólo mi espalda», quieren decir: tú sólo puedes seguir a Cristo y siguiéndole ves desde la espalda el misterio de Dios. Se puede seguir a Dios viendo su espalda.

Algo completamente nuevo tiene lugar, sin embargo, con la Encarnación. La búsqueda del rostro de Dios recibe un viraje inimaginable, porque este rostro ahora se puede ver: es el rostro de Jesús, del Hijo de Dios que se hace hombre. En Él halla cumplimiento el camino de revelación de Dios iniciado con la llamada de Abrahán, Él es la plenitud de esta revelación porque es el Hijo de Dios, es a la vez «mediador y plenitud de toda la Revelación» (const. dogm. Dei Verbum, 2), en Él el contenido de la Revelación y el Revelador coinciden. Jesús nos muestra el rostro de Dios y nos da a conocer el nombre de Dios. En la Oración sacerdotal, en la Última Cena, Él dice al Padre: «He manifestado tu nombre a los hombres… Les he dado a conocer tu nombre» (cf. Jn 17, 6.26). La expresión «nombre de Dios» significa Dios como Aquel que está presente entre los hombres. A Moisés, junto a la zarza ardiente, Dios le había revelado su nombre, es decir, hizo posible que se le invocara, había dado un signo concreto de su «estar» entre los hombres. Todo esto encuentra en Jesús cumplimiento y plenitud: Él inaugura de un modo nuevo la presencia de Dios en la historia, porque quien lo ve a Él ve al Padre, como dice a Felipe (cf. Jn 14, 9). El cristianismo —afirma san Bernardo— es la «religión de la Palabra de Dios»; no, sin embargo, de «una palabra escrita y muda, sino del Verbo encarnado y viviente» (Hom. super missus est, IV, 11: pl 183, 86 b). En la tradición patrística y medieval se usa una fórmula especial para expresar esta realidad: se dice que Jesús es el Verbum abbreviatum (cf. Rm 9, 28, referido a Is 10, 23), el Verbo abreviado, la Palabra breve, abreviada y sustancial del Padre, que nos ha dicho todo de Él. En Jesús está presente toda la Palabra.

benedicto XVI castel gandolfo enciclicas oraciones exhortaciones apostolicas krouillong sacrilegio comunion en la mano 68

En Jesús también la mediación entre Dios y el hombre encuentra su plenitud. En el Antiguo Testamento hay una multitud de figuras que desempeñaron esta función, en especial Moisés, el liberador, el guía, el «mediador» de la alianza, como lo define también el Nuevo Testamento (cf. Gal 3, 19; Hch 7, 35; Jn 1, 17). Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, no es simplemente uno de los mediadores entre Dios y el hombre, sino que es «el mediador» de la nueva y eterna alianza (cf. Hb 8, 6; 9, 15; 12, 24); «Dios es uno —dice Pablo—, y único también el mediador entre Dios y los hombres: el hombre Cristo Jesús» (1 Tm 2, 5; cf. Gal 3, 19-20). En Él vemos y encontramos al Padre; en Él podemos invocar a Dios con el nombre de «Abbà, Padre»; en Él se nos dona la salvación.

El deseo de conocer realmente a Dios, es decir, de ver el rostro de Dios es innato en cada hombre, también en los ateos. Y nosotros tenemos, tal vez inconscientemente, este deseo de ver sencillamente quién es Él, qué cosa es, quién es para nosotros. Pero este deseo se realiza siguiendo a Cristo; así vemos su espalda y vemos en definitiva también a Dios como amigo, su rostro en el rostro de Cristo. Lo importante es que sigamos a Cristo no sólo en el momento en que tenemos necesidad y cuando encontramos un espacio en nuestras ocupaciones cotidianas, sino con nuestra vida en cuanto tal. Toda nuestra existencia debe estar orientada hacia el encuentro con Jesucristo, al amor hacia Él; y, en ella, debe tener también un lugar central el amor al prójimo, ese amor que, a la luz del Crucificado, nos hace reconocer el rostro de Jesús en el pobre, en el débil, en el que sufre. Esto sólo es posible si el rostro auténtico de Jesús ha llegado a ser familiar para nosotros en la escucha de su Palabra, al dialogar interiormente, al entrar en esta Palabra de tal manera que realmente lo encontremos, y, naturalmente, en el Misterio de la Eucaristía. En el Evangelio de san Lucas es significativo el pasaje de los dos discípulos de Emaús, que reconocen a Jesús al partir el pan, pero preparados por el camino hecho con Él, preparados por la invitación que le hicieron de permanecer con ellos, preparados por el diálogo que hizo arder su corazón; así, al final, ven a Jesús. También para nosotros la Eucaristía es la gran escuela en la que aprendemos a ver el rostro de Dios, entramos en relación íntima con Él; y aprendemos, al mismo tiempo, a dirigir la mirada hacia el momento final de la historia, cuando Él nos saciará con la luz de su rostro. Sobre la tierra caminamos hacia esta plenitud, en la espera gozosa de que se realice realmente el reino de Dios. Gracias.

92 de 95 – Catequesis del Santo Padre Benedicto XVI: Creo en Dios

92 DE 95 – CATEQUESIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI: CREO EN DIOS

AUDIENCIA GENERAL DEL 23 DE ENERO DE 2013

«Creo en Dios»

Queridos hermanos y hermanas:

En este Año de la fe quisiera comenzar hoy a reflexionar con vosotros sobre el Credo, es decir, sobre la solemne profesión de fe que acompaña nuestra vida de creyentes. El Credo comienza así: «Creo en Dios». Es una afirmación fundamental, aparentemente sencilla en su esencialidad, pero que abre al mundo infinito de la relación con el Señor y con su misterio. Creer en Dios implica adhesión a Él, acogida de su Palabra y obediencia gozosa a su revelación. Como enseña el Catecismo de la Iglesia católica, «la fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela» (n. 166). Poder decir que creo en Dios es, por lo tanto, a la vez un don —Dios se revela, viene a nuestro encuentro— y un compromiso, es gracia divina y responsabilidad humana, en una experiencia de diálogo con Dios que, por amor, «habla a los hombres como amigos» (Dei Verbum, 2), nos habla a fin de que, en la fe y con la fe, podamos entrar en comunión con Él.

¿Dónde podemos escuchar a Dios y su Palabra? Es fundamental la Sagrada Escritura, donde la Palabra de Dios se hace audible para nosotros y alimenta nuestra vida de «amigos» de Dios. Toda la Biblia relata la revelación de Dios a la humanidad; toda la Biblia habla de fe y nos enseña la fe narrando una historia en la que Dios conduce su proyecto de redención y se hace cercano a nosotros, los hombres, a través de numerosas figuras luminosas de personas que creen en Él y a Él se confían, hasta la plenitud de la revelación en el Señor Jesús.

Es muy bello, al respecto, el capítulo 11 de la Carta a los Hebreos, que acabamos de escuchar. Se habla de la fe y se ponen de relieve las grandes figuras bíblicas que la han vivido, convirtiéndose en modelo para todos los creyentes. En el primer versículo, dice el texto: «La fe es fundamento de lo que se espera y garantía de lo que no se ve» (11, 1). Los ojos de la fe son, por lo tanto, capaces de ver lo invisible y el corazón del creyente puede esperar más allá de toda esperanza, precisamente como Abrahán, de quien Pablo dice en la Carta a los Romanos que «creyó contra toda esperanza» (4, 18).

Y es precisamente sobre Abrahán en quien quisiera detenerme y detener nuestra atención, porque él es la primera gran figura de referencia para hablar de fe en Dios: Abrahán el gran patriarca, modelo ejemplar, padre de todos los creyentes (cf. Rm 4, 11-12). La Carta a los Hebreos lo presenta así: «Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios» (11, 8-10).

El autor de la Carta a los Hebreos hace referencia aquí a la llamada de Abrahán, narrada en el Libro del Génesis, el primer libro de la Biblia. ¿Qué pide Dios a este patriarca? Le pide que se ponga en camino abandonando la propia tierra para ir hacia el país que le mostrará: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré» (Gn 12 ,1). ¿Cómo habríamos respondido nosotros a una invitación similar? Se trata, en efecto, de partir en la oscuridad, sin saber adónde le conducirá Dios; es un camino que pide una obediencia y una confianza radical, a lo cual sólo la fe permite acceder. Pero la oscuridad de lo desconocido —adonde Abrahán debe ir— se ilumina con la luz de una promesa; Dios añade al mandato una palabra tranquilizadora que abre ante Abrahán un futuro de vida en plenitud: «Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre… y en ti serán benditas todas las familias de la tierra» (Gn 12, 2.3).

La bendición, en la Sagrada Escritura, está relacionada principalmente con el don de la vida que viene de Dios, y se manifiesta ante todo en la fecundidad, en una vida que se multiplica, pasando de generación en generación. Y con la bendición está relacionada también la experiencia de la posesión de una tierra, de un lugar estable donde vivir y crecer en libertad y seguridad, temiendo a Dios y construyendo una sociedad de hombres fieles a la Alianza, «reino de sacerdotes y nación santa» (cf. Ex 19, 6).

Por ello Abrahán, en el proyecto divino, está destinado a convertirse en «padre de muchedumbre de pueblos» (Gn 17, 5; cf. Rm 4, 17-18) y a entrar en una tierra nueva donde habitar. Sin embargo Sara, su esposa, es estéril, no puede tener hijos; y el país hacia el cual le conduce Dios está lejos de su tierra de origen, ya está habitado por otras poblaciones, y nunca le pertenecerá verdaderamente. El narrador bíblico lo subraya, si bien con mucha discreción: cuando Abrahán llega al lugar de la promesa de Dios: «en aquel tiempo habitaban allí los cananeos» (Gn 12, 6). La tierra que Dios dona a Abrahán no le pertenece, él es un extranjero y lo será siempre, con todo lo que comporta: no tener miras de posesión, sentir siempre la propia pobreza, ver todo como don. Ésta es también la condición espiritual de quien acepta seguir al Señor, de quien decide partir acogiendo su llamada, bajo el signo de su invisible pero poderosa bendición. Y Abrahán, «padre de los creyentes», acepta esta llamada en la fe. Escribe san Pablo en laCarta a los Romanos: «Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y, aunque se daba cuenta de que su cuerpo estaba ya medio muerto —tenía unos cien años— y de que el seno de Sara era estéril, no vaciló en su fe. Todo lo contrario, ante la promesa divina no cedió a la incredulidad, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, pues estaba persuadido de que Dios es capaz de hacer lo que promete» (Rm 4, 18-21).

La fe lleva a Abrahán a recorrer un camino paradójico. Él será bendecido, pero sin los signos visibles de la bendición: recibe la promesa de llegar a ser un gran pueblo, pero con una vida marcada por la esterilidad de su esposa, Sara; se le conduce a una nueva patria, pero deberá vivir allí como extranjero; y la única posesión de la tierra que se le consentirá será el de un trozo de terreno para sepultar allí a Sara (cf. Gn 23, 1-20). Abrahán recibe la bendición porque, en la fe, sabe discernir la bendición divina yendo más allá de las apariencias, confiando en la presencia de Dios incluso cuando sus caminos se presentan misteriosos.

benedicto XVI orando praying castel gandolfo enciclicas oraciones exhortaciones apostolicas krouillong sacrilegio comunion en la mano 49

¿Qué significa esto para nosotros? Cuando afirmamos: «Creo en Dios», decimos como Abrahán: «Me fío de Ti; me entrego a Ti, Señor», pero no como a Alguien a quien recurrir sólo en los momentos de dificultad o a quien dedicar algún momento del día o de la semana. Decir «creo en Dios» significa fundar mi vida en Él, dejar que su Palabra la oriente cada día en las opciones concretas, sin miedo de perder algo de mí mismo. Cuando en el Rito del Bautismo se pregunta tres veces: «¿Creéis?» en Dios, en Jesucristo, en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica y las demás verdades de fe, la triple respuesta se da en singular: «Creo», porque es mi existencia personal la que debe dar un giro con el don de la fe, es mi existencia la que debe cambiar, convertirse. Cada vez que participamos en un Bautizo deberíamos preguntarnos cómo vivimos cada día el gran don de la fe.

Abrahán, el creyente, nos enseña la fe; y, como extranjero en la tierra, nos indica la verdadera patria. La fe nos hace peregrinos, introducidos en el mundo y en la historia, pero en camino hacia la patria celestial. Creer en Dios nos hace, por lo tanto, portadores de valores que a menudo no coinciden con la moda y la opinión del momento, nos pide adoptar criterios y asumir comportamientos que no pertenecen al modo de pensar común. El cristiano no debe tener miedo a ir «a contracorriente» por vivir la propia fe, resistiendo la tentación de «uniformarse». En muchas de nuestras sociedades Dios se ha convertido en el «gran ausente» y en su lugar hay muchos ídolos, ídolos muy diversos, y, sobre todo, la posesión y el «yo» autónomo. Los notables y positivos progresos de la ciencia y de la técnica también han inducido al hombre a una ilusión de omnipotencia y de autosuficiencia; y un creciente egocentrismo ha creado no pocos desequilibrios en el seno de las relaciones interpersonales y de los comportamientos sociales.

Sin embargo, la sed de Dios (cf. Sal 63, 2) no se ha extinguido y el mensaje evangélico sigue resonando a través de las palabras y la obras de tantos hombres y mujeres de fe. Abrahán, el padre de los creyentes, sigue siendo padre de muchos hijos que aceptan caminar tras sus huellas y se ponen en camino, en obediencia a la vocación divina, confiando en la presencia benévola del Señor y acogiendo su bendición para convertirse en bendición para todos. Es el bendito mundo de la fe al que todos estamos llamados, para caminar sin miedo siguiendo al Señor Jesucristo. Y es un camino algunas veces difícil, que conoce también la prueba y la muerte, pero que abre a la vida, en una transformación radical de la realidad que sólo los ojos de la fe son capaces de ver y gustar en plenitud.

Afirmar «creo en Dios» nos impulsa, entonces, a ponernos en camino, a salir continuamente de nosotros mismos, justamente como Abrahán, para llevar a la realidad cotidiana en la que vivimos la certeza que nos viene de la fe: es decir, la certeza de la presencia de Dios en la historia, también hoy; una presencia que trae vida y salvación, y nos abre a un futuro con Él para una plenitud de vida que jamás conocerá el ocaso.