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Combatir al demonio para salvar nuestra alma y la de nuestros hermanos

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COMBATIR AL DEMONIO PARA SALVAR NUESTRA ALMA Y LA DE NUESTROS HERMANOS

Estamos ante la necesidad más grande en el momento presente…

El Papa Pablo VI decía:

“Una potencia hostil ha intervenido. Su nombre es el diablo, ese ser misterioso del que San Pedro habla en su primera Carta. ¿Cuántas veces, en el Evangelio, Cristo nos habla de este enemigo de los hombres?”. Y precisa: “Nosotros creemos que un ser preternatural ha venido al mundo precisamente para turbar la paz “. “El humo de satanás ha entrado por alguna fisura en el templo de Dios”. “¿Cuáles son hoy las necesidades más importantes de la Iglesia?“. La respuesta del Papa es clara: “Defenderse de ese mal al que llamamos el demonio”.

Recordemos la enseñanza de la Iglesia sobre la presencia en el mundo de “un ser viviente, espiritual, pervertido y pervertidor, realidad terrible, misteriosa y temible”.

El Papa Pablo VI afirmaba: “se separan de la enseñanza de la Biblia y de la Iglesia los que niegan a reconocer la existencia del diablo, o los que lo consideran un principio autónomo que no tiene, como todas las criaturas, su origen en Dios; y también los que lo explican como una seudo-realidad, una invención del espíritu para personificar las causas desconocidas de nuestros males”.

“Nosotros sabemos que este ser oscuro y perturbador existe verdaderamente y que está actuando de continuo con una astucia traidora. Es el enemigo oculto que siembra el error y la desgracia en la historia de la humanidad.”

“Es el seductor pérfido y taimado que sabe insinuarse en nosotros por los sentidos, la imaginación, la concupiscencia, la lógica utópica, las relaciones sociales desordenadas, para introducir en nuestros actos desviaciones muy nocivas y que, sin embargo, parecen corresponder a nuestras estructuras físicas o psíquicas o a nuestras aspiraciones más profundas”.

Satanás sabe insinuarse … para introducirse … sabe en donde están nuestras debilidades para tentarnos y con ello hacernos caer de la Gracia de Dios.

El maligno es, dice San Pedro, el león rugiente que ronda, buscando a quien devorar.

El diablo no espera a ser invitado para presentarse, más bien impone su presencia con una habilidad increíble.

Nuestro Señor Jesús calificó al diablo de “príncipe de este mundo” varias veces a lo largo de Su Ministerio, enseñándonos que tan grande es el poder de satanás sobre los hombres.

El papa Pablo VI se esforzó en señalar los indicios reveladores de la presencia activa del demonio en el mundo, diciendo:

“A propósito del demonio y de su influencia sobre los individuos, sobre las comunidades, sobre sociedades enteras, habría que retomar un capítulo muy importante de la doctrina católica, al que hoy se presta poca atención”.

Que los enemigos de la Iglesia Católica ironicen sobre su enseñanza respecto al demonio no suscita ninguna extrañeza, es de esperarse que los que de alguna manera pertenecen al demonio, ataquen a la única y verdadera Iglesia que Jesucristo erigió en el mundo, lo que sorprende es que muchos auto llamados “católicos” lo hagan.

¿Cómo no presentir bajo estas reacciones la cólera del maligno? En efecto, satanás necesita el anonimato para poder actuar de manera eficaz. ¿Cuál no será su irritación, por tanto, cuando ve al Papa denunciar urbi et orbi sus artimañas en la Iglesia y en el mundo? Es la cólera del enemigo que se siente desenmascarado y que exhala su despecho a través de estos secuaces hijos suyos.

Era un día de invierno en 1885, en el Vaticano, en la capilla privada de León XIII. Después de haber celebrado la misa, el Papa, según su costumbre, asistió a una segunda misa. Hacia el final, se le vio levantar la cabeza de repente y mirar fijamente hacia el altar, encima del tabernáculo. El rostro del Papa palideció y sus rasgos se tensaron. Acabada la misa, León XIII se levantó y, todavía bajo los efectos de una intensa emoción, se dirigió hacia su estudio.

El Papa se encerró en su estudio. Más tarde, hizo llamar al Secretario de la Congregación de Ritos. Le dio una hoja, y le pidió que la hiciera imprimir y la enviara a los Obispos de todo el mundo.

¿Cuál era el contenido de esta hoja? Era una oración al Arcángel San Miguel, compuesta por el mismo. Una oración que los Sacerdotes recitarían después de cada Misa:

“San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra las adversidades y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, te lo pedimos suplicantes. Y tú, Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno, con el divino poder, a satanás y a los otros malos espíritus que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.”

León XIII confió movilizar a San Miguel Arcángel y a las milicias del cielo para defender a la Iglesia contra satanás y sus ejércitos.

Como afirmaba el Papa Juan Pablo II en 1987, en el santuario de San Miguel Arcángel en el Monte Gargan: “el demonio sigue vivo y activo en el mundo”. Las hostilidades no han cesado, los ejércitos de satanás no han sido desmovilizados. Por lo tanto la oración continúa siendo necesaria.

En 1884, poco tiempo antes de esta visión del mundo diabólico, León XIII había publicado una Encíclica sobre la francmasonería que se inicia con consideraciones de envergadura cósmica. “Desde que, por la envidia del demonio, el género humano se separó miserablemente de Dios, a quien debía su llamada a la existencia de los dones sobrenaturales, los hombres se han dividido en dos campos opuestos que no cesan de combatir: uno por la verdad y la virtud, el otro por aquello que es contrario a la virtud y a la verdad.”

Meditando las consideraciones de León XIII se comprende mejor la consigna dada por Pablo VI en su catequesis de 1972: “Habría que retomar un capítulo muy importante de la doctrina católica (la demonología), al que hoy se presta poca atención”.

El Papa Juan Pablo II hizo suya la consigna de su predecesor y trató este tema a lo largo de seis audiencias generales sucesivas. Y hay que añadir a esta enseñanza una peregrinación al Santuario de San Miguel Arcángel en el Monte Gargano, en 1987, y un discurso sobre el demonio pronunciado en 1988, con motivo de su viaje a Turín.

La táctica que satanás ha aplicado, y que continúa aplicando, consiste en no revelarse, para que el mal que ha difundido desde los orígenes se desarrolle por la acción del hombre mismo, por los sistemas y las relaciones entre los hombres, entre las clases y entre las naciones entre los hombres, entre las clases y entre las naciones, para que el mal se transforme cada vez más en un pecado “estructural” y se pueda identificar menos como un pecado “personal”. Satanás actúa sobre todo en la sombra, para pasar desapercibido, actúa a través de los hombres y también a través de las instituciones.

¿Es posible no relacionar a satanás en la preparación, autorización y aplicación de las leyes que autorizan el aborto, la eutanasia, la homosexualidad y todas las abominaciones con las que ahora se rige el mundo?

En un sentido actual sobre satanás, el benedictino Dom Alois Mager o.sb., antiguo decano de la facultad de teología de Salzburgo, afirma que el mundo satánico se caracteriza por dos rasgos: la mentira y el asesinato. La mentira aniquila la vida espiritual; el asesinato, la vida corporal.

Aniquilar siempre, ésta es la táctica de las fuerzas satánicas.

La insistencia creciente de los últimos Papas contemporáneos sobre satanás y sus maquinaciones ¿no es altamente significativa? ¿No nos invita a una profundización en nuestra postura sobre el papel del maligno en la historia de los pueblos y de la historia de cada hombre?

Pocos católicos parecen creer verdaderamente en la existencia personal del demonio y de sus huestes caídas. Muchos parecen incluso rechazar esta verdad que fue enseñada por nuestro Señor Jesucristo y aparece repetidamente en la Biblia.

El Cardenal Gabriel – Marie Garrone denunciaba la conspiración del silencio sobre la existencia del demonio: Hoy en día apenas si se osa hablar. Reina sobre este tema una especie de conspiración del silencio.

La existencia del demonio es una verdad y una certeza que no se puede rechazar sin temeridad a Dios y que reposa sobre las enseñanzas constantes que tiene su fuente en el Evangelio y más allá. La existencia, la naturaleza, la acción del demonio constituyen un dominio profundamente misterioso y en el que la única actitud sabia consistirá en aceptar esta verdad en la Fe.

Negar la existencia y la acción del maligno, equivale a ofrecerle de inicio un poder sobre nosotros.

Es mejor, en esto como en el resto, pensar humildemente, confiar en la Iglesia y no cometer los errores, que los cristianos protestantes, los intelectuales, los racionalistas y otros extraviados cometen, al pretender colocarse en una pretenciosa posición de “superioridad de razonamiento”, fuera de la influencia benefactora de su verdad y de su ayuda.

El Obispo de Estrasburgo, Mons. León Arthur Elchinger, hará eco de las consideraciones del Cardenal Gabriel – Marie Garrone. Pondrá, como se suele decir, los puntos sobre las “íes”, desafiando a los incrédulos.

“Creer en lucifer, en el maligno, en satanás, en la acción entre nosotros del espíritu del mal, del demonio, del príncipe de los demonios, significa pasar ante los ojos de muchos por ingenuo, simple, supersticioso… Pues bien, yo creo.”

“Creo en su existencia, en su influencia, en su inteligencia sutil, en su capacidad suprema de disimulo, en su habilidad para introducirse por todas partes, en su capacidad consumada de llegar a hacer creer que no existe. Pues bien, yo creo en su presencia entre nosotros, en su éxito, incluso dentro de grupos se reúnen para luchar contra la autodestrucción de la sociedad y de la Iglesia. Él consigue que se ocupen en actividades completamente secundarias e incluso infantiles, en lamentaciones inútiles, en discusiones estériles, y durante este tiempo puede continuar su juego sin miedo a ser molestado”.

Y el prelado expone sus razones de orden sobrenatural primero y después de orden natural.

“Sí, creo en lucifer y esto no es una prueba de estrechez de espíritu o de pesimismo. Creo porque los libros inspirados del Antiguo y del Nuevo Testamento nos hablan del combate que entabla contra aquellos a los que Dios ha prometido la Herencia de su Reino. Creo porque, con un poco de imparcialidad y una mirada que no se cierre a la luz de lo Alto, se adivina, se constata cómo este combate continúa bajo nuestros ojos. Ciertamente, no se trata de materializar a lucifer, de quedarnos en las representaciones de una piedad popular. Lucifer, el príncipe del mal, actúa en el espíritu y en el corazón del hombre”.

“Finalmente, creo en lucifer porque creo en Jesucristo que nos pone en guardia contra él y nos pide combatirlo con todas nuestras fuerzas si no queremos ser engañados sobre el sentido de la vida y del amor”.

La malicia del demonio es profundamente desconocida por los hombres y terriblemente peligrosa.

Divulgar la doctrina católica sobre la existencia del demonio, significa, responder a una llamada urgente de conciencia, de conocimiento y de preparación para poder enfrentarlo.

No olvidemos, ni por un minuto, que incluso después de su caída, satanás conserva integralmente su poder, su conocimiento y los dones verdaderamente espléndidos recibidos del Creador.

El demonio es mucho más poderoso que nosotros y  está presente en el lugar donde vivimos para tentarnos, por lo que nos tenemos que revestir de la Armadura de nuestro Señor Jesucristo, para poder soportar sus terribles ataques.

Un duro combate contra las potencias de las tinieblas tiene lugar a través de toda la historia de los hombres; comenzada al inicio y durará, como el Señor lo ha dicho (cfr Mt 24, 13; 13, 24-30 y 36, 43) hasta el último día. Ocupado en esta batalla el hombre debe combatir sin pausa para conseguir el bien. Y sólo a través de grandes esfuerzos y con la Gracia de Dios, logrará conquistar la salvación de su alma.

“Los demonios, nuestros enemigos, son fuertes y temibles, poseen un ardor invencible y están animados por un odio furioso e inimaginable contra nosotros. De igual modo nos hacen guerra sin descanso, sin paz y sin tregua posible. Su audacia es increíble.” (Cat. de Trento, cap. 41, par. III).

San Agustín ha captado y descrito estos dos reinos con una gran perspicacia bajo la forma de dos ciudades opuestas entre sí… tanto por las leyes que las rigen como por el ideal que persiguen.

“La ciudad terrestre procede del amor de sí llevado hasta el desprecio de Dios, mientras que la ciudad Celeste procede del amor de Dios llevado hasta el desprecio de sí”.

Inspirado del libro EL DIABLO HOY ¡APÁRTATE SATANÁS! de Georges Huber

No olvides nunca, que esta vida es pasajera, terminará cualquier día, pero lo que viene después es eterno y Jamás terminará, por lo que dale mucho más importancia a tu crecimiento espiritual y a vivir en la Gracia de Dios, que a conseguir el mejor puesto, el mejor auto, la mejor casa, etc.,  mantente en guardia contra el demonio y sus espíritus inmundos y has saber a los demás que estos existen, son reales, poderosos y quieren hacernos perder nuestra salvación, como ellos la perdieron.

“Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en el aire”. (Efesios 6, 12)

Bendiciones.

Fuente: America Catolica

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Oración de Liberación

ORACIÓN DE LIBERACIÓN

Autor: Padre Evaristo Sada LC

Señor, el demonio anda “como león rugiente buscando a quien devorar” (1Pe 5,8).
No queremos caer en sus garras. Líbranos del mal.
Líbranos del tentador, de sus seducciones y de sus engaños, no dejes que siembre la cizaña del mal en nuestras vidas.
Líbranos del orgullo, del amor propio y la autosuficiencia.
Líbranos de la idolatría y la vanidad, de toda forma de egoísmo, de ponernos al centro de nuestros pensamientos e intereses.
Líbranos de ser esclavos de la opinión de los demás, de la cobardía, del respeto humano y de todo aquello que condicione nuestra autenticidad cristiana.
Líbranos de cuanto nos esclaviza sin que nos demos cuenta.
Líbranos de los malos sentimientos, del rencor, del odio, del deseo de venganza.
Líbranos de cualquier ambición o atadura que nos robe la paz.
Queremos aspirar a las cosas de arriba, no a las de la tierra.
Líbranos de los apegos que nos impiden volar hasta ti.
Aleja de nosotros toda turbación, angustia, tristeza u obsesión.
Líbranos de las fuerzas del mal, de los maleficios, de las brujerías, de la infestación diabólica.
Queremos estar siempre en tus brazos y nunca bajo el poder de Satanás.
¡Queremos ser libres, Señor! ¡Queremos ser tuyos, sólo tuyos!
Queremos despojarnos del hombre viejo y que nos revistas del hombre nuevo a través de la gracia que nos regalas en los Sacramentos.
Tenemos la certeza de que si tú estás con nosotros, nadie podrá contra nosotros (cfr Rm 8, 31)
Por eso hacemos esta oración llenos de confianza en Ti: Tú has vencido al mundo (cfr. Jn 16,33)
Todo lo podemos en ti que nos das fuerza (cfr Fil, 4,13)
Por los méritos de la pasión, muerte y resurrección de tu Hijo Jesucristo,
te pedimos, Padre, que nos libres del maligno ahora y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

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“Al pedir ser liberados del Maligno, oramos igualmente para ser liberados de todos los males, presentes, pasados y futuros de los que él es autor o instigador. En esta última petición, la Iglesia presenta al Padre todas las desdichas del mundo. Con la liberación de todos los males que abruman a la humanidad, implora el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo.” (Catecismo n. 2854)

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La liberación del pecado comienza con una buena confesión de vida y la sanación recibiendo la Sagrada Eucaristía. Frecuenta a Jesús Eucaristía que es sanación y liberación de pecado.

¡NO RECIBAS A JESÚS EN LA MANO!

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San Juan María Vianney – Santo Cura de Ars y la Confesión del Demonio

San Juan María Vianney – Santo Cura de Ars y la Confesión del Demonio

Su vida fue un ejemplo de vida sacerdotal, siempre en el confesionario y nada -ni siquiera el demonio- le impedía realizar la Santa Misa.

San Agustín nos habla del demonio como el perro encadenado que no puede morder, pero la cadena del perro con el permiso divino puede aflojarse un poco cuando Dios quiere dar a conocer la existencia del demonio y hacer grandes santos.

Hacia los años 1824 – 1825 era ya cura de Ars desde hacía seis años y ruidos inquietantes le impedían dormir. Al principio creía que eran roedores que mordían sus cortinas, pero cuanto más trataban de atemorizar a las ratas más ruidosos se volvían los ruidos y al día siguiente no había ni rastro de los roedores. El cura de Ars no era ningún crédulo pero poco a poco fue cayendo en la cuenta que se trataban de tentaciones demoníacas. Antes pensó que se trataba de ladrones que querían apropiarse de los lujosos regalos que el vizconde de Ars había hecho su parroquia, por lo cual pidió ayuda a la autoridad que enviaba guardias a proteger durante la noche el presbiterio.

En 1826, André Verchere era el carretero de la aldea, un joven fortachón que un día decidió acompañar al Cura de Ars en el presbiterio de noche y que luego de la muerte de cura Vianney daría testimonio de su experiencia para la apertura de su canonización. Llegada la noche y luego de una conversación con el cura de Ars se fueron a acostar, alrededor de la 1am comenzaron a forcejear la cerradura por lo que Verchere cogió su fusil, luego se escuchó un estruendo -como de varios coches que pasaban por el frente- pero afuera no había nada y el presbiterio temblaba como terremoto. El presbiterio parecía que se iba a derrumbar, a Verchere le temblaban las piernas, había olvidado que tenía el fusil en la mano y se sintió mal hasta 8 días después. Cuando el cura de Ars le rogó que le acompañe la noche siguiente le respondió que ya había tenido suficiente la noche anterior, no queriendo regresar al presbiterio de noche. El santo cura de Ars relataba esta historia con gracia pero ahí fue donde cayó en cuenta que se trataba del diablo.

El demonio actúa sobre todos los hombres tentándolos nadie escapa a sus ataques, en otros casos algunas personas son victimas de sus vejaciones penosas que son mas aterradoras que peligrosas, nos dice el canónigo Sabroé.

La fama de los ruidos nocturnos en el presbiterio eran tales que algunas personas incluso llegaban a exclamar “pobre santo hombre ¿cómo puede vivir en medio de este horrendo barullo?”

El alcalde envió a dos guardias juntos, varios ciudadanos de Ars acompañaron al santo cura de Ars para protegerlo de noche, a veces ellos escuchaban ruidos y a veces solo los escuchaba el santo cura de Ars. Más de uno salio asustado del presbiterio por los hechos inexplicables, al final, el santo cura de Ars al escuchar a un grupo como de cosacos que marchaban fuera del presbiterio, y al ver en la nieve afuera que no había una sola huella de pie en ella, recibió la luz en su espíritu de que dichos fenómenos eran acciones demoníacas, los ruidos no eran pues acciones humanas y siendo sobrenaturales no venían de Dios, pues Dios no da miedo.

El santo cura de Ars tuvo tal trato con el demonio que lo llamaba el arpeo, para él era en cierto grado bueno recibir esos ataques del demonio pues, cuando el diablo lo perturbaba en grande durante la noche,  al día siguiente siempre le venia a visitar en el confesionario no solo un gran pecador arrepentido, sino varios.

Para 1826 ya se había corrido la voz de los ataques demoníacos al santo cura de Ars, por lo que era motivo de burla entre sus compañeros sacerdotes. “Usted no come, no bebe, le zumba la cabeza, las ratas le corren por el cerebro” le decían, por no decirle que estaba loco, mientras él afirmaba que era el bellaco enojado por las conversiones y frutos de salvación que se iban a dar en el jubileo ese año.

Los ruidos eran tales dentro de la habitación del cura de Ars que sus compañeros sacerdotes al escucharlas pensaban que alguien estaba asesinándolo. “Están asesinando al cura de Ars” gritaban en medio de la noche, pero al abrir la puerta de su habitación la cama del cura de Ars estaba en el centro de la habitación mientras el seguía tranquilamente durmiendo en ella. “Es el arpeo, siento no haberlos prevenido antes, -les decía- pero mañana vendrá un pez gordo a visitarnos”.

Las bromas se incrementaron pero el pueblo y los sacerdotes comenzaron a creer en su santidad cuando un personaje de la región, el Caballero de Murs, ciudadano notable y muy conocido pecador de Ars entró en la Iglesia directo al confesionario del cura de Ars para arrodillarse y confesarse con el cura Vianney.  Y no fue el único.

El demonio usaba sus tretas también con la comunidad que rodeaba al cura de Ars, quienes también oían los ruidos, no se limitaban solo a él, pero el cura de Ars sacaba provecho de las tentaciones y cuando el demonio le perturbaba le increpaba: “mañana me voy al orfelinato para contarles a todos cómo procedes, para que te desprecien”. Y todos sabemos que al demonio no le gusta que se sepa de su existencia.

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Un día el diablo se le apareció en su celda muy temprano y le prendió fuego a su cama, incendiándola con la finalidad de distraer al sacerdote, quien entregó las llaves a los bomberos diciéndoles “ese vil arpeo, como no puede apoderarse del pájaro le incendia su jaula” y salió a celebrar la Santa Misa sin demora.

El demonio le gritaba durante la noche “Vianney, Vianney, te venceré, te venceré” a lo que el cura de Ars le respondió “no tengo ningún miedo” pues sabia que lo que quería era no dejarlo dormir para cansarlo y evitar sus obligaciones sacerdotales al día siguiente.

“Vianney, Vianney comedor de trufas (papas). No te has muerto todavia Vianney? No te me escaparás” y en seguida aullaba como perro o cantaba con voz agua y falsa, hacia ruidos como de martillos, tocaba el tambor sobre la mesa o la chimenea, pero todo esto era más grotesco e inútil que peligroso, pues todo apuntaba a agotarlo, más que a hacerle daño, pues la cadena la suelta Dios pero no tanto.

El demonio le gritaba repetidas veces “Vianney que haces ahí, vete” y fue una de las primeras cosas que escuchó, no siendo en vano. Con edad avanzada el santo cura de Ars comenzó a pensar en que no quería morirse siendo párroco de Ars, que quería retirarse para prepararse para su muerte y pretendía irse de Ars para ello. Esta idea la tuvo prendida mucho tiempo hasta que comprendió -cayendo en la cuenta de esta frase dicha por el demonio- que era tentación del demonio para evitar la confesión de más almas arrepentidas en el pequeño pueblito de Ars.

El santo cura de Ars pasó mucho tiempo atormentado por un deseo de soledad, por la creencia en la que caen muchos sacerdotes de que conviene poner un poco de espacio entre el ejercicio del ministerio y la muerte para prepararse bien con penitencia y no desesperar en el último suspiro. El demonio lo empujaba por un camino que no era el que Dios le había trazado, hasta que el jefe de la diócesis le ordena al cura Vianney permanecer en su puesto. Esta fue la tentación dominante de su vida que estuvo a punto de ceder en dos ocasiones pero que cesaron con la orden de su obispo que lo ayudó a descubrir la maniobra dominante del demonio.

Es un extracto del programa radial Presencia de Satanás en el mundo moderno, el cual puedes escuchar completo aquí: EL SANTO CURA DE ARS VS EL DEMONIO

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En el año 2009 el Santo Padre Benedicto XVI concedió Indulgencia Plenaria para todos aquellos laicos que el día 4 de Agosto, fecha en conmemoración del fallecimiento del santo cura de Ars, acudan a escuchar la Santa Misa, procurando acudir a confesarse y recibiendo la comunión, y recen una ORACIÓN POR LOS SACERDOTES, además de un padre nuestro, un avemaría y un gloria por las intenciones del Santo Padre y para ganar la indulgencia.

Además, el Santo Padre Benedicto XVI ha declarado el año sacerdotal (19/06/2009 – 19/06/2010) con el ejemplo de este santo sacerdote y concede Indulgencia Plenaria a todos los laicos que con devoción recen una ORACION POR LOS SACERDOTES todos los primeros jueves del año sacerdotal declarado y cumplan con los demás requisitos para ganar la indulgencia.

El Santo Padre Benedicto XVI inaugura el Año Sacerdotal pidiendo Sacerdotes Santos ZENIT

 Video del Programa CAMINO A LA SANTIDAD de EWTN sobre San Juan María Vianney

BENEDICTO XVI

ORACIÓN PARA EL AÑO SACERDOTAL

Señor Jesús, que en san Juan María Vianney quisiste donar a tu Iglesia una conmovedora imagen de tu caridad pastoral, haz que, en su compañía y sustentados por su ejemplo, vivamos en plenitud este Año Sacerdotal.

Haz que, permaneciendo como Él delante de la Eucaristía, podamos aprender cuán sencilla y cotidiana es tu palabra que nos enseña; tierno el amor con el que acoges a los pecadores arrepentidos; consolador el abandono confiado a tu Madre Inmaculada.

Haz, Oh Señor, que, por intercesión del Santo Cura de Ars, las familias cristianas se conviertan en “pequeñas iglesias”, donde todas las vocaciones y todos los carismas, donados por tu Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados. Concédenos, Señor Jesús, poder repetir con el mismo ardor del Santo Cura de Ars las palabras con las que él solía dirigirse a Ti:

«Te amo, oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
y prefiero morir amándote que vivir un instante sin amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es la de amarte eternamente.

Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo,
quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo».

Amén.

El Infierno y las revelaciones a Matilde Oliva Arias vidente de Jesús de la Misericordia, Garagoa, Colombia

Los invito a escuchar uno de los primeros sermones del Sacerdote Carlos Cancelado sobre el infierno, Dogma de Fe para la Iglesia Católica y para los católicos, y el testimonio de la vidente colombiana Matilde Oliva Arias a quien Nuestro Señor de la Divina Misericordia llevó al infierno para dar a conocer a través de ella la existencia del infierno y los demonios.

Hay que difundir estos videos para que el día de nuestro juicio personal no quiero que me pregunten: ¿por qué no compartiste lo que sabías?, lo que ustedes hagan con la información que reciben depende de ustedes.

Lo mismo hace este sacerdote, el Padre Carlos Cancelado, un joven colombiano que sufrió la miseria, la guerrilla, el rechazo, pero cambió el rencor en su corazón por su ofrecimiento en cuerpo y alma a Dios.

Si al terminar de verlos todos continúan afirmando que Dios no existe y el infierno tampoco, solo queda rezar por ustedes y por su conversión.

vidente oliva arias garagoa colombia krouillong comunion en la mano

También encontrarás el relato de la vidente Oliva, a quien nuestro señor Jesucristo de la Misericordia llevó al infierno para que cuente lo que viera. Esta señora tiene más de 70 años actualmente y el Señor le prometió que su vida no terminaría sin que viera los tiempos finales del mundo.

Dramático, emotivo y conmovedor el relato a la salida del infierno, donde Jesucristo se sienta sobre una roca ensangrentado y llorando. Al preguntarle la vidente en su inocencia por qué lloraba responde: “PORQUE MI SANGRE DERRAMADA POR TODOS AQUELLOS A LOS QUE ACABAS DE VER (en el infierno) SE DESPERDICIÓ”

Abre los ojos, los oídos y sobretodo tu corazón al ver estos videos. Puedes leer el contenido de los videos líneas abajo.

EL INFIERNO 01 DE 02 – SACERDOTE CARLOS CANCELADO desde GLORIA.TV

EL INFIERNO 02 DE 02 – SACERDOTE CARLOS CANCELADO desde GLORIA.TV

Oliva vidente de Jesús de la Misericordia
en Garagoa Colombia

Infierno

Le besa los pies a Jesús, y los separo.” No supe q paso, pero vi q un hueco inmenso se abrió bajo los pies del señor. No sé si viajamos atreves de Él, pero pronto me vi en el infierno. Escuche, gritos, lamentos, había desesperación, aquel lugar era horrible. Sentí miedo, sentí morirme de pavor, y me dije, hay de mi señor donde estoy!!!! El señor me dijo: “no temas nada, nada te pasara, yo estoy contigo, observa bien”

Entonces vi una hornilla como la boca de un volcán. De ella salían llamas inmensas. Era como un fondo donde se cocina la caña para hacer miel. Como un lago de azufre hirviendo a borbollones, había ahí mucha gente que gritaba y pedía auxilio sin ser escuchados. Unos insultaban, otros estaban vestidos lujosamente, otros estaban sin ropa. Creo que estaban con la ropa que lo enterraron. Un hombre muy rico, con mantos y anillos en los dedos, y cadenas en el cuello, sacaba la mano y decía, sálvame por esto! y mostraba como un gajo de cebolla. Pero las llamas empezaban a consumir el gajo de cebolla hasta quemarle los dedos. Creo que fue algo que dio, pero sin amor, o lo único que regalo en su vida.

El tormento era cruel, no había paz, le pegunte al Señor, este es el rechinar de dientes? Y me contesto “No, todavía no es. Es solo parte de sufrimiento, de los condenados”

Alrededor de la hornilla había demonios con las piernas cruzadas, todos tenían un trinche largo. Su aspecto era horrible, sus ojos rojos, boca malvada, sonrisa malévola, de un color casi negro como gris. Fumaban y fumaban algo que los hacía más rebeldes. Y bebían un líquido rojizo que los llenaba de soberbia.

De pronto todos se colocaron de pie en posición firme .Los condenados deseaban desaparecer. Se consumían en el lago de fuego, era una multitud incontable. El infierno se estremeció, todo tembló. Por una puerta entraba un demonio como de casi 2 metros de alto, más horribles que los otros demonios. Este tenía cuernos, garras, cola y alas como de murciélago. Los demás no tenían nada de eso. Grito y zapateo, y todo volvió a temblar, pregunte quien era, y me dijo:” Es Satanás, Lucifer, rey del inferno.”Hasta los demás demonios le tenían miedo, a una orden dada por el, todos corrieron ante él con el trinche en la mano, en fila como un batallón de soldados. Les dijo algo que no alcancé a escuchar, púes tenía demasiado miedo. Y no le pregunte al Señor. Si el Señor no me hubiera sostenido en ese momento, yo hubiera muerto de terror.

El Señor me dijo:” Acá no hay paz ni un segundo, acá no hay nada de amor, es el reino del odio. Aquí vienen todos aquellos que me despreciaron cuando estaban vivos, libre y voluntariamente, prefirieron el mal en lugar de bien. Ahora observa bien, pues para algunos comienza el rechinas de dientes, sufrimiento y muerte eterna, gusano que no muere y fuego que no se apaga. Porque el que no está conmigo, está muerto, esa es la verdadera muerte. No la que llaman ustedes muerte”.

Los demonios corrieron hacia la hornilla después de la orden de Satanás, y metían el trinche, sacaban a los condenados traspasados por los trinches. Se movían como culebras sin poder soltarse. Gritaban se contorsionaban. Les salía sangre, alguno fueron traspasados por la espalda, otros por las piernas, otros por la cabeza agarraban los trinches queriendo salir. Pregunte al Señor: ¿porque esas almas tiene sangre? Y me dijo:”Al infierno viene en cuerpo y alma, como al cielo van en cuerpo y alma. Estamos en el primer infierno, y ya fueron juzgados, aquí están todos los condenados desde la creación del mundo hasta el diluvio. Los demonios colocaron a los condenados como en una lamina de zinc, galvanizada y los agarraban a trinchazos entre dos o tres demonios. Luego como con un cortaúñas, un poco más largo, les prendían pedazos de carne y poco a poco le arrancaban las uñas, los dedos, el pelo, los gritos eran desesperados, eran gritos que terminaban en lamentos….

Para que no gritaran, sacaron una especie de arma no vista en la tierra por mí. Se la metieron en la boca. Aquella arma se abrió como una mano, y al cerrarse le agarró la lengua, y le arrancaban, bien torciéndola o tirándola. Luego con un cuchillo bien afilado, le comenzaban a volver cecina, a destazar, volver pedazos como de bistec.

Los condenados no podían gritar, sus ojos parecían salirse de ellos. Y sus mandíbulas pegaban una con otra haciendo un rechinar de dientes horrible!!! Después de desprender la carne, trozaban los huesos y los volvían nada. Por último partían la cabeza, hasta quedar trizas, todo parecía nada en al lamina. Sangre, carne en trozos, huesos, aquello era horrible. Y en los huesos había gusanos.

Entonces dije al Señor, pobres personas!!! Pensé que no iban a morir, por fin murieron, aunque los pedazos de carnes se mueven. El me dijo: “Aquí no existe la muerte fíjate bien”. Los demonios tomaron esa lamina y echaron los trozos de la persona sobre un hueco donde había llamas y fierros filosos, una especie como de molino para volver todo polvo. En la parte de abajo de ese hueco estaba otra vez el hueco de la hornilla.

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Al caer ese polvo vi que las personas volvían a tener cuerpo y el que se dejaba agarrar por el trinche volvía a padecer lo mismo. Entonces pregunte al Señor: ¿Qué pasa, porque tiene que volver a vivir? El me dijo: “La muerte ya no existe, como los hombres la llaman. Aquí se padécela la muerte eterna, que es la separación de DIOS.Y para llegar a este lugar de tormentos, cada uno llego aquí libre. Ésa fue la elección de ellos. Yo ya no puedo hacer nada por ellos. Cuando podía me despreciaron y llegaron a este lugar no creado para los hombres, para los hombres fue creado el cielo. Este lugar fue creado para Satanás y sus ángeles.”

Me di cuenta que a mayor pecado, mayor el sufrimiento. Cada uno paga según sus deudas. Y cada uno tiene castigos diferentes, pero todos sufren terriblemente. Me di cuenta que con el órgano que pecan es con el que más sufren.

Según se hundían en el lago de fuego, aparecían en un lugar de arenas candentes, al rojo vivo. El calor era sofocante, no se podía respirar y gritaban, tengo sed!!!

Entonces un demonio se le subía a la nuca y le abría la boca, hasta desgarrarla hasta los oídos. Otro demonio agarraba la arena caliente, para que la bebieran. Era tal el desespero que corrían sin control en la oscuridad iluminada únicamente por las arenas.

Chocaban con otros condenados y peleaban como perros callejeros. Al llegar al final había rocas con puertas, cada uno miraba solo una puerta, al abrirla había un hoyo, donde estaban los animales ponzoñosos y aquellos que más temían cuando estaban en la tierra. El Señor me dijo que eran castigos psicológicos. No pregunte qué era eso.

Oh pobres condenados!! Que desesperación, que pesadilla sin fin!!!

Cuando lograban salir de allí, se veían esos animales por el cuerpo y que salían por la boca y por todo lugar. Por lo único que podían correr, es por un desfiladero de piedras cortantes, se caían y se cortaban. Unos caían de frente y se cortaban todo, otros de espalda y al final había una planada, el que no lograba pararse rápidamente, una piedra redonda lo aplastaba como una cucaracha. Al lograr levantarse se botaban por un hueco que había, y caían a la hornilla del inicio, y todo volvía a repetirse.

El Señor me dijo: “¿Te diste cuenta que acá no hay descanso ni un segundo? Ahora te voy a mostrar otro lugar que está esperando a esta generación perversa y malvada. Le voy a mostrar quien sufre más y quienes van por el camino al infierno”.

Vi entonces tres hornos más grandes que el primero y Satanás gritaba: Qué se haga el juicio, eh trabajado bastante para darle la bienvenida a mi reino, he inventado nuevos castigos, y tormentos. Que vengan aquí los que pudieron salvarse y no quisieron, que vengan a mí los que me sirvieron en la tierra.

Entonces vi unas mujeres, arrastradas con cadenas, llevaban cargas como mulas, eran golpeadas atrozmente y atormentadas. Les habrían sus vientres, las dejaban gritar, la despedazaban, les daban con unas cuerdas como de hierro, las insultaban, les mostraban sus hijos que ellas habían asesinado y se las amarraban a sus pechos. Ellas escuchaban el llanto y los gritos de sus hijos (porque me mataste mama!!!) al grito del niño, sus pechos se desgarraban y comenzaban a sangrar, sus oídos sangraban y todo aquellos era horrible. Y pregunte al Señor: ¿Señor Jesús quienes son esas mujeres y porque sufren tanto? Me contestó:”Son todas aquellas que matan a sus hijos en el aborto, sufren porque hicieron de sus vientres tumbas, y el vientre es para dar vida. Él pecado del aborto le es a mi Padre muy difícil de perdonar. No basta con confesarlo, sino hay verdadero arrepentimiento. Hay que hacer mucha oración y penitencia, pidiendo misericordia a Dios Padre como al hijo que asesinaron. Sus gritos y llantos estarán al frente del trono de Dios y su sangre clamara desde la tierra al cielo”.

Y me dijo:”Ore, Ore, por ellas, porque algunas están vivas y pueden arrepentirse. Pues muchas van por el camino del infierno”.

Vi al lado de ellas hombres y mujeres que sufrían iguales tormentos que ellas. Y pregunte, ¿estos quienes son, y porque sufren iguales tormentos? El Señor me dijo:”Son todos los cómplices del aborto, los que las ayudaron. Aquí pueden venir médicos, amigos, enfermeros, parientes, o alguna persona que escucho que iban a abortar, y no les dijo no lo hagas.”

Seguimos andando por ese ancho camino y vi hombres que venían cabizbajos, con la lengua afuera, se la machacaban con piedras, les quemaban las manos y pies y se la atravesaban con punzones. Lo demonios descargaban toda su ira contra estos hombres. Vi como sufrían y pregunte ¿estos quiénes son y por que sufren tanto? Y me dijo el Señor:”Son los llamados a la más alta gloria de los cielos pero la han perdido. Se han vendido y me han vendido. Ellos son mis sacerdotes. Los pecados del sacerdote son doble pena para mí, por eso su castigo es doble. Son martirizados en la lengua porque han callado mi palabra y han sido perros silenciosos, tartamudean al hablar. Se han consumido en las pasiones y llenado de mosto, vino. Para ellos la maldición y el fuego.”

Vi mujeres y hombres al lado de ellos que sufrían grandes penas y pregunte ¿Quiénes son estos? Y me dijo:” Son los que han pecado con ellos. La mujer que hace caer a un sacerdote, más le valiera no haber nacido, porque es más maldita que Judas. Lo mismo el hombre que haga pecar a un sacerdote.”

Detrás de estas había una multitud que seguían ese camino y sufrían iguales tormentos. ¿Y estos quiénes son? Y me dijo: ”Son todos aquellos que se alejaron de mi y de mi iglesia por el pecado del sacerdote y no oraron por él. El sacerdote se hizo para salvar a los hombres. Si no lo hace, lo ayudan a condenar. Pues mi palabra dice, los guardianes de mi templo están ciegos, ninguno hace nada, son todos perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes perezoso que les gusta dormir. Perros hambrientos que jamás se hartan. Y son ellos los pastores, pero no saben comprender, cada uno va por su camino. Cada uno busca su interés, vengan dicen, busquen vinos y emborrachémonos con los licores, no ayudan al inocente y hacen desaparecer a los hombres fieles (Isaias-56-9)”.

Vi detrás de estos, hombres y mujeres que sufrían iguales tormentos, y le dije ¿quiénes son? Y me dijo “Son todos los religiosos y religiosas. Ore, ore por ellos, para que me amen y logren salvarse. No hablen nunca mal de los míos. Es como si untara el dedo con chile y me lo metiera en el ojo. Solo ore, ore por ellos, y no me causes tormentos.”

Vi hombres y mujeres que llevaban vendados los ojos, detrás de ellos iban muchos encadenados. Los demonios los insultaban, los golpeaban, y los violaban. Su tormento era cruel, y pregunte ¿quiénes son esos? Y me dijo: “Son todos los brujos, hechiceros que se han dejado enceguecer por Satanás. A ellos les esperan los tormentos inmensos, porque vivieron más cerca de Satanás acá en la tierra, más que a mí. Y sufrirán más que nunca, por haber servido en el mal, libre y voluntariamente. Los encadenados son todos aquellos que los consultan, y todos aquellos que mandan a hacer un mal de brujería. Es preferible que mataran cara a cara, y no así. Pues escrito esta, que mi Padre no salvara a esa raza, fuera de mi perros malditos, para ustedes no habrá fuego ni brazas para calentar el pan (Isaías 47- 12)”.

“Ore, ore, porque hay muchos que pueden arrepentirse. También la multitud que les siguen y sufren tormentos son los creyentes en horóscopos, invocadores de espíritu, toda persona que quiera saber el futuro, o consulte a uno de ellos, es merecedor del fuego eterno del infierno. Vi luego hombres y mujeres atados por cadenas en las manos, cada uno tiraba por su lado, se tiraban y se caían entre sí. Los demonios les decían, por su culpa sufre, dele más duro. Y pregunte ¿Quiénes son? Y me dijo:”Son todos mis matrimonios que no viven en paz. Son dos bestias atadas por la misma cuerda.” y pregunte ¿Por qué van al infierno? Y me dijo:”Besa mi mano” lo hice y me la coloco en los ojos. Y vi que en esos hogares había insultos, celos, peleas, y Satanás le gritaba a Jesús. Mire, mire como tengo a sus matrimonios!! ¿Qué saco con santificarlos en el sacramento? como la primera pareja me pertenecen, pero ahora haré que pierdan la gloria, no permitiré que oren ni que vayan a misa. Y se reía a carcajadas…Mientras Jesús lloraba. “Oren, porque hay muchos que pueden arrepentirse y cambiar”.

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Vi hombres y mujeres atados por los pies, y sufrían peor que los anteriores. Y pregunte ¿estos quiénes son? Y me dijo:”Son todos los que viven sin casarse, o han cometido adulterio o fornicación”. Y pregunte: ¿porque van al infierno? Y me toco los ojos y vi que Jesús bendecía todas las uniones entre el hombre y la mujer cuando estaban íntimamente, como la primer pareja. Pero cuando no estaban casados, era Satanás el que dormía al lado de ellos. Golpeando al Señor Jesús, le escupía la cara diciendo: mira tú criatura el hombre convertido por mí en un animal. Aun peor que ella, ¿de qué le sirvió morir por ellos? yo destruiré tu sacramento que les permite unirse santamente. Pero yo haré de cada lecho un fuego infernal envuelto en pasiones aun no permitidas. Pues a mí si me escuchan, aunque yo no les ofrezco un reino de paz, sino de dolor…

Y Jesús me dijo:” Mi sufrimiento para ellos ha sido inútil, por eso van al infierno.”Y vi que unos de los castigos para ellos, es ver al hombre o mujer por el cual se condenaron en el pecho, y Satanás le daba un cuchillo filoso y ellos mismos se cortaban, y sacaban pedazos de carne hasta llegar al corazón. Diciendo, maldito, maldito, por tu culpa estoy aquí en este infierno. Te quiero sacar del pecho para siempre pero no puedo.

El Señor me dijo:”Ore, ore, porque algunos están vivos, y se pueden arrepentir.”

Vi hombres atados con hombres, y mujeres atadas con mujeres, atados por la cintura, que se balanceaban, como animales salvajes, arrastrando una presa. Y estos quiénes son y porque sufren? El Señor me dijo:”Son toda clase de homosexuales y lesbianas, que libre me rechazaron, y no fueron capaces de ser castos ofreciendo su vida”. Y vi como Satanás, se revolcaba en el lecho de estos pobres seres, dándoles más deseos sin llegar hacer saciados nunca. Y vi como los espíritus los atormentaban en sus partes con los que pecaron. Y vi que le atravesaban palos desde el ano hasta la boca, y le giraban.

Y pregunte ¿La presa? Y me contestó:”Son todos aquellos que se acostaron con ellos. Ore, porque aun hay vivos que pueden salvarse, al arrepentirse. La persona homosexual que ofrezca su castidad a mí, y viva sin hacer pecar a nadie, yo derramo mi infinita misericordia, porque los amo inmensamente.”

Toda relación, anal es condenada por el Señor, es contra la naturaleza. No podemos condenar a quienes practican la homosexualidad, si hacemos lo mismo.

Vi hombres y mujeres con caras de animales, y sufrían inmensamente. Y al lado de ellos, unos que llevaban como unas cintas y unas hojas o revistas donde habían mujeres y hombres desnudos. También sufrían y van al infierno. Y le pregunte al Señor: ¿quiénes son, y también van al infierno? Si van al infierno sino se arrepienten. Los primeros son todos los que han tenido, intimidad con los animales. Rebajándose al nivel de la bestia, y aun mas que ella, porque si ella pensara, no lo haría. Y todo aquel que haga del sexo una obsesión atreves de películas, revistas, chistes grotescos, prostitución, palabra de mal sentido. Son dignos del fuego eterno, con todos sus tormentos, pues han aprendido a hablar la bajeza de Satanás y no a hablar y vivir la santidad y pureza de DIOS uno y trino.

Vi hombres y mujeres de diferentes edades, y caminaban como ciegos golpeándose con todo. Y un demonio estaba al pie de ellos, haciéndoles caer más y más. ¿Y estos quienes son Señor? Y me dijo: “Son todos los borrachos, alcohólicos van porque han destrozado el templo de Espíritu Santo, donde mora la trinidad santa. Su propio cuerpo. Y han hecho daño a sus semejantes, a sus familias, olvidándose del primer mandamiento. Amar a DIOS y al prójimo como a sí mismo. Estos no han aprendido ni siquiera a amarse.”

Y al lado de ellos, iban de diferentes edades reventados los labios, con humo en la nariz, ¿Y estos quiénes son?, pregunte, y me dijo:” Son todos los fumadores de toda clase de hierbas, droga, cigarros o vicio. Y van porque no han amado su propio cuerpo, y los que van con ellos, son todos los que ofrecen, o llevan a pecar. Yo les he dicho, que el que regala un vaso de agua, es digno de cielo eterno. Pero también quien ofrece, o hace pecar a alguien, es digno del fuego eterno. Ore, porque algunos pueden cambiar su vida, y librarse de este castigo”

Vi hombres y mujeres en minifalda, o con vestidos indecentes, y detrás de ellos, un gran número de hombres y mujeres. Y pregunte: ¿Porque van al infierno, y porque los atormentan? Me contesto: “La mujer que use minifalda va al infierno, por corromper al hombre seduciéndolo con su vestuario. Y lo mismo el hombre, van por dejarse seducir. Cuidado con el vestuario. La mujer no debe llevar pantalón y si lo lleva que no sea ajustado. Muchas parecen mulas con frenos. Los hombres no deben llevar el pantalón apretado, pero tampoco, aquellos que parecen faldas.”

Vi que iban hombres y mujeres de toda edad, hasta niños con las manos cortadas, algunos sin dedos. Y le pegunte ¿Quiénes son y van al infierno? Y me dijo: “Son todos los tramposos, los ladrones, los estafadores, los que no pagan sus deudas, los que solo se dedicaron al trabajo, los avarientos, los que en su corazón solo estaba el Dios dinero, los que nunca dieron una limosna al pobre, ni ayudaron al más pequeño de sus hermanos. Son todos aquellos que al final les tendré que decir, apártate de mi maldito, vaya al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre y no me dieron de comer, sed y no me dieron de beber. Fui forastero y no me alojaron, desnudo y no me vistieron, enfermo y en la cárcel y no me visitaron. Ore, ore por ellos, porque algunos están vivos y pueden cambiar su corazón de piedra (Mateo 25.)”.

Vi hombres y mujeres de todas las edades, que llevaban la lengua afuera, y un demonio, iba montado sobre sus hombros, metiéndole su lengua en la boca de ellos. Era una gran cantidad y le pregunte al Señor ¿Quiénes son Señor, y porque traen ese demonio? Me dijo:” Son todos los chismosos, calumniadores, mentirosos, son todos aquellos incapaces de domar la lengua. Que hicieron mal, pues esta cargada de veneno mortal, como escrito está en mi apóstol Santiago “Sepan domar su lengua” El demonio que llevan es el demonio del chisme, ore para que se conviertan, porque algunos están vivos, y no vengan a este lugar de castigo.”

Vi hombres y mujeres que de sus bocas salían sapos, y víboras. ¿Y estos quiénes son? Pregunte. “Son todos los que pudieron enseñar mi fe y mi doctrina y no lo hicieron. Pero si enseñaron cosas falsas basadas en teorías sin poderse comprobar. Son los maestros, escritores, catequistas, sacerdotes y padres de familia y todo el que pueda enseñar mi fe. Y toda persona que destruya la fe de mis pequeños niños. Yo les he escrito, hay del que enseñe otra palabra, hay del que escandalice a uno de estos pequeños, mas le valiera amarrarse una piedra de moler al cuello y tirarse al mar. Ore, ore porque para ellos, el castigo es tremendo. Y no lleguen al lugar del castigo.”

Vi familias y padres e hijos golpeándose. De sus bocas salieron llamas de fuego. Y pregunte: ¿porque vienen aquí y porque los atormenta el demonio, y porqué sale fuego? Y me dijo: “Son los padres que no se hicieron amar y respetar con sus hijos, los insultaron. Son los hijos altaneros y groseros con sus padres.” Y pregunte: ¿Por qué van ellos ahí? Y me dijo:”Al final cuando cada uno se presente ante el justo juez, sino fueron buenos van a decir, maldito de mi por no haber respetado y amado a mis padres. Y por esa maldición va al infierno. O va a decir, maldito por no obedecer y seguir la fe católica. O al contrario, van decir, maldito mis padres porque no me enseñaron a respetarlos y amarlos. Por esa maldición los padres van al infierno.

Al contrario los padres deben respetar y dar amor a sus hijos. Jamás con insultos. “Ore, ore, porque algunos pueden salvarse”

Vi que en esas casas, donde el padre y la madre, insulta a sus hijos, los demonios salen de sus bocas como gusanos o serpientes que se arrastran. Y poco a poco van y se meten al otro hijo, o al esposo que está lejos. Vi que la única manera para acabar esos demonios en esas casas, es rezar y especialmente el santo rosario.

Vi gente de toda clase y edades que votaban dinero al aire y alrededor de ellos, gente muriéndose de hambre. ¿Y estos quiénes son y porque van al infierno? Y me dijo:” Son todos los que desperdician el dinero en lo que no sirve, son los que compran cosas innecesarias, son los que hacen fiestas para sus gustos, invitan únicamente a los que puede llevarles algo o lo invitan a otra fiestas. Son todos los que desperdiciaron comprando en demasiadas cosas y la dejan dañar en sus refrigeradores en vez de regalarlas. Y nunca hacen obras de misericordia, solo piensan en ellos mismos mientras alrededor del mundo se mueren de hambre. Ore, ore por ellos para que se conviertan, y no vayan al lugar del castigo”.

Vi jóvenes que llevaban aparatos en sus oídos, no pregunte que aparatos porque no los conozco, conectados a una radio, caminaban como sonámbulos. Por esos aparatos les entraban escorpiones, sapos y muerte. Y pregunte ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos que escuchan música satánica, rock, la música metálica y se han convertido en adoradores del diablo que los llevan a su propia muerte y les hacen perder el sentido de la vida, son todos los que entran a culto satánico, discotecas u en sus casas se encierran escuchando a alto volumen esa maldita música, para ellos la vida no tiene sentido, ni estudiar ni nada. Se vuelven perezosos y rebeldes. Pobre juventud va a la perdición, ya no hay inocencia en los mayores de 4 años. La maldita televisión y la música los han pervertido, y su corazón enceguecido se van alejando de mí. Ore, ore, para que yo pueda rescatarlos, pues viajan como moscas al mortecino. Ore, ore para que abandonen todo, y no lleguen al lugar de castigo elegido por ellos”.

Vi hombres y mujeres de toda clase, que caminaban de espalda, y un demonio los arrastraba y al caminar, tropezaban con otros, y los hacían caer. Pregunte quienes son, y me dijo: “Son todos aquellos que me iban siguiendo por el camino del cielo, pero las dificultades, los tropiezos, el desaliento, los problemas con los mismos grupos, los hicieron que me abandonaran, y hoy van camino al infierno, y se llevan a otros. A estos les es difícil volver a mí. Porque tiene un demonio que los detiene, este demonio al final los entregara a Satanás, y recibirá más orgullo por haber vencido a uno de los míos. Ore, ore por ellos, pues mi corazón se hiere continuamente, por estos nuevos judas que no quieren sufrir por mí”.

Vi hombres y mujeres de diferentes edades y clases, golpeándose el pecho con un cuchillo, luchaban por quitar un espectro humano, desde los pechos hasta sus ingles .Al golpearse sus heridas sangraban mientras que un demonio les gritaba, tú has sufrido mucho por culpa él , dele más duro, dele más duro, no le perdone no le perdone!!. Entonces pregunte: ¿Quiénes son Señor, y quienes son los que están en el pecho? El Señor me dijo: “Son todos aquellos que nunca han perdonado la falta de sus hermanos, guardan rencores, odio, resentimiento, rencillas, pensando que fueron los únicos que sufrieron. Las personas que llevan en el pecho, son sus supuestos enemigos. Y por eternidad de eternidades, lo tendrán en el pecho como castigo. Oren, oren, para que perdonen, como yo perdono, porque si no perdonan las faltas de sus hermanos, mi Padre tampoco les perdonara.”

Vi hombres y mujeres de todas las edades, sus manos sangraban, y ellos al mirarlas gritaban de terror. Y un demonio les cortaba con una espada, los pasaba por parte y parte, volviéndolos nada. Pregunte ¿Quiénes son Señor? Dijo: “Son todos los asesinos, los secuestradores, los atracadores, son todos aquellos que le han quitado la vida, a alguien, física psíquica, y espiritualmente. Son aquellos que pudiendo salvar una vida, no lo hicieron, su sangre clama, desde la tierra a cielo. La vida yo la doy y la quito cuando quiero, nadie fuera de DIOS puede quitar la vida, ni a un niño, ni aun anciano, ni aun un enfermo, solo DIOS dispone de ellos. Quien lo hace le esperan los mas grandes castigos y tormentos, en el lago de azufre donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Ore, ore, porque hay muchos que están vivos y pueden arrepentirse, hija mía ora, especialmente por los médicos”.

Seguimos caminando y vi hombres y mujeres, jóvenes y niños de todas las clases, iban dando vueltas entre sí como perdidos y confusos, los demonios los cubrían con sus sombras, y les decían, no crean, no crean. Y pregunte ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos, que pertenecen a mi iglesia o pertenecieron, pero que abandonaron los sacramentos, o si acuden no creen en ellos, ni en la gracia ni en el poder santificador atreves de ellos. Han despreciado al DIOS de la verdad por la mentira. Quienes más sufrirán, son los que no creyeron en mi real presencia, en la sagrada eucaristía, y se hicieron sacrílegos, pues mi carne es verdadera comida mi sangre es verdadera bebida y quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo le resucitare el ultimo día. Ore, ore porque algunos pueden regresar”.

Vi hombres, jóvenes, mujeres y niños con edad de razón, en gran cantidad, caminaban a tientas, pisaban cualquier luz que los podía iluminar, los demonios gritaban, no crean en la luz no crean! Y pregunte ¿Quiénes son? Y me dijo: “Son todos aquellos, que han cometido cualquier pecado y no lo han confesado, por pena, o porque no creen. O si lo confesaron, no lo hicieron con verdadero arrepentimiento. DIOS conoce el corazón de cada hombre. Ore, ore para que se conviertan. Nadie que no confiese su pecado puede entrar en el reino de los cielos”.

Entonces exclame, Señor Jesús, Dios mío quien puede salvarse!!!!!

Me contesto: “Tu ven y sígueme. Para DIOS nada es imposible.” Calle, y seguimos caminando. Encontramos miles, y miles que iban al camino del infierno. No pegunte quienes eran ellos, solo iba pensando, misericordia DIOS mío, misericordia Señor….

El no me dijo quienes eran, ni cual fue su pecado, era de toda edad, y de toda clase, y por algo que yo no entiendo, se me dio a saber, que era de toda religión, fe y creencia. Porque DIOS hace juicio sobre toda persona que vengan a esta tierra, nazca donde nazca y crea en lo que crea. Después de caminar y caminar Jesús me dijo: “Aquí termina el camino al infierno” y se sentó sobre una piedra. Sus llagas sangraban, sus ropas eran rojas y estaba llorando. Le dije ¿Qué tienes Señor y DIOS mío? ¿Porque sus vestidos están rojos, si llegaste de blanco y porque sangran y porque está llorando?

Y me dijo: “Lloro al saber, que para ellos mi sacrificio fue inútil, y mi sangre se derramo en vano. Pues ellos no quisieron salvarse, me despreciaron. Mis ropas están rojas empapadas por mi sangre que he vertido en el dolor de sus pecados, y que ellos no quisieron recibir. Ya que mi perdón esta dado por parte de mi Padre pero ellos no me recibieron. Y yo les he escrito, el que me reciba lo hare hijo de DIOS. Oh hija mía!!, ore, ore, ayúdame a la salvación de los hombres y de las almas. Nos abrazamos y lloramos juntos, de pronto yo estaba en mi cuarto, abrazada fuertemente en él, el miedo era espantoso, todo mi cuerpo temblaba. Le dije Señor tengo miedo. Me coloco la mano sobre la cabeza y me dijo: “esto que has visto no lo contaras hasta dentro de 6 meses que te hayas repuesto completamente. Luego te llevare al cielo, y te mostrare el camino de quienes van por el”.

Oramos juntos, se despidió dejándome en paz, lo vi partir, me volvió a mirar. Aun iba llorando, sus ropas iban rojas, sus llagas, sangraban, me dijo adiós con la mano, y desapareció de mi vista.

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Comunicamos que la Sra. Matilde Oliva Arias, vidente de Nuestro Señor de la Divina Misericordia entregó su alma a Dios el 27 de julio del 2015.

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