El pensamiento crítico ante los medios (continuación)

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Mel Zelaya regresó el lunes 21 a Honduras. Los medios fueron los primeros en difundir la noticia, mientras el presidente de Honduras, Micheletti, y otras autoridades acusaban a los medios locales de realizar “terrorismo mediático”. Unas horas más tarde ese mismo día, el gobierno de turno tuvo que aceptar la verdad: Zelaya entró al país y nadie se enteró hasta tarde.

Así, un país que estaba retomando su vida, ha vuelto a los toques de queda, a la duda, a la incertidumbre, a la división. Los medios de comunicación locales, total y abiertamente parcializados, atentan contra la imagen del opositor con la intención que la presión extranjera incline la balanza a su favor.

Así, circulan imágenes de protestas violentas que piden la reposición de Mel Zelaya, así como imágenes de destrozos y zaqueos que se adjudican a los zelayistas. Y la verdad, nadie la sabe.

Efectivamente hubo zaqueos después de la primera suspensión del toque de queda continuo. Pero en dichos zaqueos hubo participación de los naturales criminales del caso que aprovechan el contexto. Por otro lado, las marchas que se realizan no siempre son a favor de Mel Zelaya. Aunque tampoco son para apoyar a Micheletti. Honduras está cansado, quiere una solución.

Son los mismos medios los que suben la temperatura de la situación sin importarles el impacto en la vida de los hondureños. Hacen que la noticia sea dramática y alarmista, con el apoyo de Mel Zelaya, quien se presta para el drama e instiga a la protesta violenta.

¿Hasta cuándo se va a seguir presionando a un pueblo cansado de esta situación incierta? Porque el Micheleti y su gobierno de turno no han sabido lidiar en todo este tiempo con las presiones ni han sabido dar seguridad al pueblo.

Por eso, la gente ha optado por no hacer caso a los medios. Localmente, las noticias corren sobre la base de rumores. Aprovechando que se trata de un país pequeño, un grupo de personas ha optado por contactarse con gente en posiciones gubernamentales, diplomáticas y otras fuentes primarias; sin embargo, las masas que no tienen esa clase de contactos, siguen bajo la influencia de los medios.

En triste conclusión, la liberación frente a la manipulación mediática no es para todos.

GorilettiEl otro lado: la opsición a Zelaya

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