28/07/26: El futuro del empleo juvenil y la inteligencia artificial

El futuro del empleo juvenil y la inteligencia artificial

Efraín Gonzales de Olarte

Existe ya un consenso que la inteligencia artificial (IA) está teniendo efectos contradictorios sobre el empleo. Pero lo más preocupante es cuál será su efecto sobre el empleo juvenil, de aquí en adelante. La IA no sólo cambiará el nivel y la estructura del empleo, sino también modificará la relación entre la educación, el trabajo, la productividad, lo que tendrán efectos sobre el desarrollo económico y humano. Su efecto será especialmente profundo para los jóvenes, por que serán quienes deberán incorporar nuevas habilidades y destrezas cuando incursionen en los mercados de trabajo.

Históricamente, todas las revoluciones industriales tuvieron efectos sobre el empleo. La revolución agrícola sedentarizó a la población y generó la división del trabajo, la revolución industrial sustituyó el trabajo manual por máquinas, la electricidad especializó la fuerza laboral, la informática automatizó las tareas administrativas. Todas ellas cambiaron el empleo total y, sin embargo, éste no desapareció. Lo que cambio fueron las ocupaciones, las profesiones y los niveles educativos de los trabajadores.

Desde una perspectiva de largo plazo, la IA puede representar un cambio comparable a la revolución industrial, pero con una diferencia clave: el recurso escaso deja de ser la fuerza de trabajo y pasa a ser la capacidad de aprender y adaptarse.

La revolución impulsada por la IA es fundamentalmente diferente, pues automatiza tareas cognitivas -no sólo manuales y rutinarias- dado que la IA generativa razona, aprende, innova, puede imitar la creatividad humana. En consecuencia, se convierte en un factor productivo adicional al capital físico, al capital humano y puede redefinir el cambio tecnológico con intervención mínima del hombre. Por ello, se están automatizando actividades que antes requerían de educación superior o técnica.

En adelante, el mayor determinante del desarrollo económico ya no será solo la acumulación de capital físico o incluso el nivel educativo alcanzado en la juventud, sino la capacidad de las personas (los jóvenes), las empresas y las instituciones para aprender continuamente.

En este contexto, el empleo juvenil adquiere un papel estratégico. La juventud será la primera generación que deberá construir trayectorias laborales marcadas por cambios tecnológicos permanentes. Los países que logren facilitar esa transición —mediante educación flexible, formación a lo largo de la vida, ecosistemas de innovación y mercados laborales dinámicos— tendrán una ventaja competitiva sostenida.

Por ello, la gran pregunta para la economía del desarrollo ya no es si la IA destruirá empleos, sino qué instituciones permitirán transformar el aumento de la productividad generado por la IA en empleos de calidad, movilidad social y crecimiento inclusivo. Por ello, no es que la IA sustituya completamente a las personas, sino que cambiará la frontera entre tareas humanas y automatizadas.

En este contexto el futuro del empleo juvenil ha de variar según el grado de desarrollo de los países y de sus mercados laborales. América Latina y, particularmente el Perú, tienen algunas características importantes: una elevada proporción del empleo informal, predominan micro y pequeñas empresas, la adopción tecnológica es limitada y la estructura productiva está concentrada en actividades primarias como la agricultura y de servicios de baja productividad. Por estas razones, la IA no eliminará masivamente empleos en el corto plazo, pero si ha de modificar la demanda de habilidades relacionadas al uso de la IA.

La alta informalidad laboral exige un enfoque que no se limite a la búsqueda de empleo tradicional. La clave está en convertir a la inteligencia artificial en una herramienta para el autoempleo y el emprendimiento formal. Este es el gran desafío, de lo contrario la brecha entre países y regiones desarrolladas y subdesarrolladas se hará más grande.

Qué hacer frente a este desafío. Hay varias experiencias que nos ayudan a buscar salidas para enfrentar el empleo juvenil y que habría que tratar de replicarlas en el Perú. 1. Fomentar el emprendimiento digital con IA desde las aulas secundarias, técnicas y universitarias, por ejemplo: formación práctica en emprendimiento IA, metodologías “aprender haciendo”, concursos y proyectos con impacto real. 2. Diseñar programas de capacitación específicos para jóvenes, por ejemplo: alfabetización en IA y habilidades digitales básicas, talleres prácticos y acceso a herramientas de IA para jóvenes de diferentes perfiles. 3. Crear ecosistemas de apoyo y colaboración, para ello es deseable generar alianzas estratégicas (universidad/instituto – empresa – Estado), establecer redes de trabajo entre jóvenes para compartir experiencias e información.

En conclusión, la estrategia de promoción del empleo juvenil formal en tiempos de IA, debe ir más allá de la formación tradicional. Es necesario empoderar a los jóvenes para que sean creadores de sus propias oportunidades. La IA, lejos de ser una amenaza, debería convertirse en el aliado perfecto para que, con la formación, el apoyo y el ecosistema adecuado, puedan construir negocios viables, innovadores y formalizados, rompiendo el ciclo de la informalidad y la pobreza.

Es obvio, que jóvenes empoderados con habilidades informáticas y, sobre todo en IA, les será mucho más fácil encontrar trabajo en empresas medias y grandes del sector formal, si es que acreditan su formación profesional o técnica y su experticia en el uso de la IA. Hoy las empresas de avanzada valoran la formación informática y en IA, antes que la experiencia en trabajos rutinario tradicionales.

Lima, julio 2026

Puntuación: 0 / Votos: 0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *