LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN

Efraín Gonzales de Olarte[i]

Quince años atrás, estando en Puno, un dirigente regional me señaló que la descentralización serviría y se justificaría para que en Lima no se quedaran con todas las coimas. Casi premonitorio, sin embargo la descentralización de la corrupción es un problema complejo y de difícil solución.

La descentralización reiniciada el 2002 ha tenido tres fallas de origen y no tuvo  una “política de descentralización” clara. Esta mezcla ha llevado a los resultados que hoy observamos: una “crisis de la descentralización por perversión”, que siendo un problema constituye una oportunidad para hacer importantes ajustes y devolverle su objetivo fundamental: hacer del estado un instrumento cercano a las necesidades de desarrollo humano de los peruanos donde quiera que vivan.

Las fallas de origen de la descentralización fueron: 1. La creación de regiones-departamento en lugar de macro-regiones. 2. La falta de una secuencia en las fases de la descentralización, que son: 1°. Descentralización política (transferencia de funciones y sus respetivos presupuestos). 2°. Descentralización administrativa (transferencia de personal técnico y capacidades de gestión). 3°. Descentralización tributaria. La primera está casi concluida, la segunda nunca se hizo y la tercera se alcanzó sin proponerse, hoy gracias a los precios internacionales y al canon varias regiones y municipalidades tienen altos ingresos tributarios, sin estar preparadas ni para administrarlos ni para sostenerlos en el tiempo. 3. No se creó una instancia de fiscalización de los gobiernos regionales o municipales, ni en ellos mismos (asamblea regional, comité de fiscalización, u otro) ni en el gobierno central (contraloría para la descentralización), con lo que se transfirió un poder discrecional cuyos resultados están a la vista. 4°. No se creó una instancia de coordinación intergubernamental, que permitiera establecer proyectos y programas entre niveles de gobierno. El CND que se perfilaba en este sentido fue desactivado.

Sin estrategia y política de largo plazo, con la secuencia incompleta y equivocada y sin fiscalización horizontal ni vertical era esperable que el proceso llegue a una situación como la actual, máxime si los partidos políticos han casi desaparecido de la escena y se ha instaurado una carrera de movimientos electorales con fines de lucro, para llegar a los gobiernos municipales y regionales. Es decir, la descentralización se ha pervertido es un proceso burocrático, desprovisto de estructuras políticas, llámese partidos, con resultados menores a los esperables dada la abundancia de recursos fiscales.

No dudo que la descentralización es un proceso difícil, pero es casi la única reforma capaz de cambiar la sociedad, la economía, la política y la cultura manteniendo un sistema democrático. Por ello, no cabe proponer su abandono, lo que hay que hacer es una serie de ajustes legales, institucionales y  políticos para relanzarla. Para ello propongo: 1. Retomar la creación de macro-regiones, para dar mejor base económica y tributaria y reducir los cacicazgos y las mafias departamentales. 2. Cambiar las reglas de distribución del canon, creando, por un lado, un “fondo concursable” para que todas las regiones puedan presentar proyectos de inversión productiva y de mejoras en la educación (incluyendo a las universidades regionales) y, por otro, establecer un programa y cronograma de inversiones en infraestructura educativa, salud y básica a cargo de los gobiernos municipales, asignando los recursos en función del índice de desarrollo humano. 3. Aprobar el Plan Nacional de Descentralización (2012-2016) aún pendiente. 4. Crear la Coordinadora Estatal para la Descentralización (CED), con participación de la ANGR, la AMPE y la PCM, reabrir el CND como secretaria técnica y repotenciar la contraloría descentralizada. 5. Reformar las normas de elección de gobiernos municipales y regionales poniendo metas electorales más altas: 40% en primera vuelta, si no segunda vuelta y la constitución de consejos regionales y municipales proporcionales a la votación de primera vuelta.

Todo esto no se puede hacer sin el liderazgo y convicción del gobierno. Relanzar la descentralización es hacer de la necesidad virtud.

 

 



[i] Publicado en el diario La República el 31 de mayo 2014

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LA DESIGUALDAD DE LA POBREZA Y DEL SUB EMPLEO

Efraín Gonzales de Olarte*

Bajar la pobreza en un país con alta desigualdad no es fácil, por ello es necesario reconocer que la reducción promedio de la pobreza el 2013 es una buena noticia, pero que ocho regiones no la hayan reducido o  hayan aumentado es una mala noticia. Las preguntas cruciales son: ¿por qué no todas las regiones bajan su pobreza de manera convergente? es decir, ¿por qué Cajamarca tiene 52.9% de pobreza monetaria, mientras que Arequipa, Moquegua, Tacna, Ica y Madre de Dios están por debajo de 10%? ¿qué clase de economía de mercado tenemos que no logra igualar resultados económicos? ¿a lo mejor es el modelo económico y la geografía que inhiben la reducción igualitaria de la pobreza? o ¿por qué los esfuerzos del Estado son insuficientes para tal fin? Son preguntas que no tienen hasta ahora respuesta.

En mi opinión, la forma más efectiva de reducir la pobreza es generando “empleo decente”, definido por la Organización Internacional del Trabajo como aquel trabajo formal, adecuadamente remunerado y con buenas condiciones laborales. Por ello, que la mejor forma de disminuir la pobreza es reduciendo la tasa de subempleo, la cual es definida como el porcentaje de trabajadores que trabajan menos de 30 horas a la semana no alcanzan el sueldo mínimo vital o trabajan más de 40 horas y reciben menores ingresos al referencial de 711 soles.

En el Perú el 48% de los trabajadores están subempleados en promedio, sin embargo la mayor tasa de subempleo la tiene Huánuco con 68%, Puno 61% y Apurimac 60%, y tienen las menores tasas: Lima 34%, Callao 36% y Tacna 38%. Nuevamente, estamos frente a un problema de desigualdad, que tiene que ver con la capacidad de absorción que tienen los mercados de trabajo  por regiones, es decir de las robustez de las economías regionales.

La ventaja de atacar el problema de la pobreza a través de la reducción del sub empleo y de la generación de empleo decente  es que  nos concentramos en tres puntos importantes: 1. Relacionamos la producción con el empleo, es decir nos preocupamos de conectar los sueldos y salarios con la productividad, lo que  hace de la reducción de la pobreza el efecto directo del crecimiento del centro de trabajo o del sector productivo, en cada región. 2. Dejamos de esperar que el crecimiento macroeconómico resuelva el problema de la pobreza promedio y comenzamos a priorizar el crecimiento regional y a revalorizar las políticas sectoriales capaces de generar mayor producción, productividad y empleo decente en cada región. 3. Dado que la mayor pobreza está en el campo, sobre todo en las zonas rurales de sierra y selva, es absolutamente necesario incorporar a los productores y trabajadores del ámbito rural en las políticas sectoriales. Ahora se los incorpora básicamente a través de las políticas sociales, lo cual es insuficiente, pasajero  y no resuelve el problema del punto 1.

Una de las principales causas de la desigualdad en la reducción de la pobreza a nivel regional es la poca conexión económica que hay entre  las ciudades y su entorno rural. El crecimiento de las ciudades es casi independiente de las economías rurales, lo que significa que el desarrollo de los mercados regionales de bienes, de trabajo y de crédito es insuficiente, por lo que la pobreza rural no disminuye con el crecimiento de las ciudades de cada región y tenemos –y seguiremos teniendo- los resultados que comentamos si no cambiamos de enfoque.

El modelo económico peruano ha llegado a un punto en el que la pobreza no va seguir disminuyendo si se espera que el crecimiento macroeconómico resuelva el problema. Es imprescindible pasar a otra etapa del modelo, en la que se dé mayor prioridad a las políticas sectoriales-regionales, para promover la inversión en las regiones con dos criterios: 1. Apoyar aquellas inversiones en sectores que transformen la producción rural, lo que ciertamente desarrollará los mercados de trabajo regionales. 2. Para esto es imprescindible la asociación del capital privado con el estado, sobre la base de planes de inversión, con la activa participación de los gobiernos regionales y locales.

Es obvio que para que esto suceda se requiere que el Ministerio de la Producción pase a ser el más importante, como lo fue el Ministerio de Industria en el milagro japonés, y que el Ministerio de Economía sea sólo el guardián de la sanidad macroeconómica y apoye decididamente al primero. La segunda condición es que  los gobiernos regionales deben coordinar la promoción y el seguimiento de la política de inversión regional con el Ministerio de la Producción.   Si todo esto sucede la creación de “empleo decente” será un resultado efectivo y, en consecuencia, la pobreza disminuirá de manera estable.

*Profesor  Principal del Departamento de Economía de la PUCP. Artículo publicado en La República del 13 de mayo 2014

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LA DESCENTRALIZACIÓN PASMADA

Efraín Gonzales de Olarte

 

La única reforma estatal prometedora de cambios en la estructura del Estado ha entrado en un proceso de estancamiento. Además, pareciera que la descentralización está comenzando a retroceder.

 El Perú tiene tres niveles de gobierno, cada uno de ellos con funciones y presupuestos asignados. En este momento todas las competencias de los gobiernos regionales han sido transferidas de acuerdo a lo previsto. Han pasado diez años del reinicio de la descentralización y, sin embargo, hay la sensación que los resultados no son los que se esperaban  y que hoy no estamos mejor que antes, en términos del suministro de servicios públicos y de calidad de la gobernanza..

Sin embargo, desde el punto de vista de la construcción de un estado democrático, la descentralización está generando un cambio importante en la representación y participación política de los ciudadanos. Estamos aprendiendo a gobernarnos, a manejar presupuestos de manera participativa, a fiscalizar a los gobernantes, a reclamar derechos, con todos los defectos de un proceso de aprendizaje y, por cierto, con todos los riesgos, como la descentralización de la corrupción.

Obviamente, ir gobernando y gestionando e ir aprendiendo simultáneamente con la práctica, no ofrece buenos resultados, de hecho la cantidad de municipalidades y  gobiernos regionales que no pueden ejecutar sus presupuestos es una muestra de ello. Por esto, pareciera que la descentralización se ha pasmado La razón es que hay déficit de capacidades de gestión que difícilmente permiten que los gobiernos locales y regionales puedan alcanzar sus metas anuales y menos las metas óptimas. De esto,  se aprovecha el gobierno central para manejar recursos que deberían estar bajo la administración de los gobiernos subnacionales. Este es un indicador de retroceso.

Frente a esta situación es necesario relanzar la descentralización, dado que es un proceso imprescindible para transformar la estructura del estado y de la política en el Perú. En el futuro debería “empoderar” a los gobiernos locales y regionales como promotores del desarrollo. Para ello se requiere: un nuevo liderazgo político muy claro, descentralizar las capacidades administrativas y técnicas del gobierno central y plantear una “hoja de ruta” para la descentralización de aquí al 2021. Sin embargo, la condición sine quanon es que el MEF deje de ser el contralor y se convierta en el promotor de la descentralización.

* Publicado en el suplemento D1  de El Comercio, lunes 2 de setiembre 2013

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CRECIMIENTO DIVERGENTE ENTRE LIMA Y EL RESTO DEL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

 

Lima y Callao producen más del 50% del PBI, esta concentración económica es la principal causante de la divergencia en el crecimiento entre la capital y el resto del Perú. Las  desigualdades  regionales  son un problema para el desarrollo.

 Cuando desagregamos geográficamente la economía peruana encontramos algunas características ocultas tras las cifras macroeconómicas: 1. Lima y Callao (el centro) producen más del 50% del PBI. 2. Existe una diferencia de más del doble entre el producto per cápita entre el centro y el resto del Perú (la periferia). 3. En cada fase de auge del ciclo económico el centro crece más rápido que la periferia, es decir, se acentúa la divergencia y desigualdad y, en los períodos de recesión, ocurre lo contrario.

Concentración económica en el centro, desigualdad productiva y distributiva entre regiones y crecimiento divergente son los atributos de una economía que tiene dificultades para generar oportunidades iguales para todas las regiones. Pero no sólo eso, estas mismas características las podemos encontrar en cada región, donde también hay divergencia entre el crecimiento de cada ciudad y de su entorno rural. Por ello, no hay algo más engañoso que evaluar el desarrollo a partir del producto nacional agregado.

Una de las principales causas de esta situación es el tamaño económico de Lima- Callao, que constituye además un tercio de la población nacional y más del cincuenta por ciento de la demanda nacional. Es decir, es un centro muy fuerte. La concentración de la oferta y la demanda lleva a que en Lima se establezcan empresas grandes que aprovechan de las economías de escala y de las externalidades existentes, sobre todo en los mercados de trabajo. Esto hace que la productividad de Lima sea mucho más alta que del resto de regiones, con lo cual inhibe la inversión de industrias competitivas en otras ciudades, generándose un círculo vicioso que alimenta la concentración económica en Lima y la divergencia.

Pareciera un problema sin solución, pero no es así. En la medida que las principales ciudades superen el millón y medio de habitantes, los atributos de Lima aparecerán en otras regiones y se harán atractivas a la inversión, siempre que su oferta esté destinada a satisfacer la demanda regional. Entonces comenzaría a reducirse la divergencia.

 

Publicado en el Suplemento Dia 1 de El Comercio, el 10 de junio 2013

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EL TUNEL DE LA CIENCIA Y EL DESARROLLO

Efraín Gonzales de Olarte

El desarrollo de las ciencias básicas: astronomía, física, química, biología y geología,  ha permitido a la humanidad progresar materialmente y en el conocimiento de lo que la rodea. El Túnel de la Ciencia sintetiza el avance de los descubrimientos de estas ciencias y sus aplicaciones, que nos han llevado al desarrollo actual.

El Instituto Max Planck de Alemania ha instalado en la PUCP el “Túnel de la Ciencia”, con doce estaciones, donde se explica de manera didáctica desde los orígenes del universo hasta su futuro, pasando por el nano cosmos, las moléculas y células, el origen de la vida, la arquitectura del cerebro y el mundo de los sentidos, hasta las tecnología del futuro y los efectos del hombre “desarrollado” sobre la naturaleza. Es pues, una revisión de todo lo que hasta ahora sabemos, a partir de las investigaciones científicas.

Al final de la visita nos damos cuenta que todos estos avances se han hecho en los países desarrollados y que a nosotros sólo nos queda, en el mejor de los casos, buscar aplicaciones prácticas de la ciencia para crear nuevas tecnologías, adaptar las ya existentes y, quizás, aspirar a participar en investigación aplicada y en algo de investigación básica. Pero nada o poco de ello se está haciendo en el Perú.

El Túnel de la Ciencia por un lado nos maravilla, pero por otro lado nos da una cachetada al ubicarnos tan sólo como país primario-exportador y como nuevo centro gastronómico, pero sobre todo como simples usuarios de la tecnología que podemos importar.

Es claro que la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo es tener, o no, investigación científica y tecnológica y si aspiramos a un desarrollo equitativo y sostenible  el estado y el sector privado deben tomar en serio el impulso de la investigación, sobre todo en ciencias aplicadas y en innovación tecnológica.

Afortunadamente, hay nuevos aires tanto en el gobierno como en CONCYTEC que parecieran haber aquilatado el déficit que tenemos. Sólo faltan dos cosas: 1. Una política de ciencia y tecnología aplicada al desarrollo. 2. Un esquema institucional para llevarlo a cabo, aquí el rol de las universidades es crucial, sobre todo de las universidades públicas de provincias que cuentan con recursos del canon y que no los utilizan.

Mientras tanto, es imprescindible que los escolares visiten el Túnel de la Ciencia.

Publicado en el Suplemento D1, El Comercio 15 de abril 2013

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LIMA: CIUDAD POLICÉNTRICA

Efraín Gonzales de Olarte

Lima se ha convertido en una ciudad con cuatro centros, sin embargo la administración municipal y los proyectos de infraestructura y servicios toman poco en cuenta la estructura urbana policéntrica para las políticas de desarrollo espacial.

Dicen que Abraham Valdelomar afirmaba que Lima era el Perú, Lima era el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión era el Palais Concert y el Palais Concert era él. Más allá de este simpático narcisismo egocéntrico, en lo que tenía razón era que Lima tenía un solo centro a inicios del siglo XX, habiendo sido así hasta los años 50’. Esto significa que la ciudad se organizaba en torno al centro histórico, donde estaba el gobierno,  el comercio y los principales servicios.

Pero en la segunda mitad del siglo XX esto comenzó a cambiar y Lima, hasta el punto que  hoy tiene cuatro centros consolidados, en un área no muy grande: centro financiero: San Isidro, centro comercial: Miraflores, centro comercial e industrial: Gamarra y centro comercial: Mesa Redonda y Mercado Central. La densidad del empleo y de las transacciones económico-financieras por kilómetro cuadrado son los criterios que nos han permitido identificar estos centros.

Es en torno a ellos que se da el funcionamiento espacial de la economía urbana de Lima, es decir, los centros ordenan jerárquicamente los mercados de: trabajo, inmobiliario,  vivienda y servicios y, en consecuencia, precisan en buena medida lo que deberían hacer el gobierno central y las municipalidades para que tengamos una ciudad vivible.

Los problemas de: transporte, de vivienda, de seguridad ciudadana, de servicios nacen de esta estructura urbana, que no se toma en cuenta para resolverlos. Sólo un ejemplo: el transporte colectivo no conecta de manera fácil estos centros. No tomar en cuenta el carácter poli-céntrico de Lima es una omisión grave que no permite un buen gobierno de la ciudad, de ahí la sensación de caos que tenemos.,.

En el futuro Lima será una gran ciudad con una organización poli-céntrica -ya están en proceso de consolidación otros centros: San Miguel, Los Olivos, Chorrillos, Ate- en consecuencia hará obsoleta la existencia de 44 gobiernos municipales y dos provinciales y exigirá un solo gobierno metropolitano con áreas descentralizadas capaz de administrar la ciudad desde los centros.

Artículo publicado en el Suplemento D1 de El Comercio, del 18 de marzo 2013

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BECA 18 Y DESARROLLO
Efraín Gonzales de Olarte


Ningún país se ha desarrollado en base a la exportación de materias primas. Todos aquellos clasificados como tales han basado su desarrollo en gente mediana y altamente calificada.

El énfasis puesto por el gobierno en otorgar becas a los mejores alumnos de colegios públicos para estudiar carreras universitarias tanto en universidad nacionales como extranjeras es una gran noticia para el desarrollo. Por ello, el programa “Beca 18” debe ser apoyado y complementado por políticas de empleo.
El gobierno de Brasil ha decidido enviar cien mil estudiantes al exterior para emprender maestría y doctorados. Para ello ha de utilizar los recursos proporcionados por su reciente boom petrolero, para evitar una revaluación del Real. Ese gobierno piensa en grande, sabe que la sexta potencia mundial sólo se mantendrá en base a profesionales y técnicos con la mejor educación superior posible.

Este es un ejemplo a seguir, obviamente en la dimensión que nos corresponde. El Perú debería aspirar a enviar a veinte mil estudiantes universitarios, debidamente seleccionados, a hacer maestrías y doctorados al exterior con los recursos del canon, durante los próximos diez años, para que retornen con los conocimientos de frontera en ciencia, tecnología y humanidades.

Es imprescindible que haya un compromiso de retorno al término de los estudios, basado en un contrato de trabajo –o una promesa firme- en una empresa privada o pública, o en una institución de desarrollo (universidades, ONGs, agencias de cooperación internacional, gobiernos regionales y locales, centros de desarrollo). La idea es comprometer a los sectores económicos a emplear a los maestros y doctores al retorno, lo que obligaría a las empresas e instituciones a tener planes de desarrollo de largo plazo, en los que incorporen gente altamente calificada, como parte de su estrategia de competitividad o de desarrollo institucional.

El gobierno debe fijar una política de largo plazo concordada con empresas e instituciones, para que este esfuerzo no termine generando una fuga adicional de cerebros. Beca 18 es una inversión en capital humano que hace el país, que aumentará la oferta de gente calificada en el largo plazo, pero si no se crea demanda para esta oferta de nada servirá todo el esfuerzo. Por ello, es fundamental definir políticas sectoriales de empleo sobre la base de Beca 18 y modificar el uso del canon.

Publicado en El Comercio Enero 2013
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LA TERCERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL PERÚ
Efraín Gonzales de Olarte


El desafío para el Perú es cambiar los determinantes del crecimiento económico. En lugar de ser sólo un país primario exportador debemos aspirar a ser también un país industrial, pero para ello necesitamos capacidades humanas dedicadas a la ciencia y la tecnología e instituciones capaces de tomar el reto.

La discusión sobre el desarrollo en el Perú se ha reducido a cómo hacemos para atraer al capital extranjero para que invierta en minería, servicios o energía. No hay iniciativas que propongan como factor de crecimiento el invertir en nueva industria: robotizada, con impresoras digitales, informatizada, aprovechando las potencialidades que tiene el Perú para la creación de nuevos materiales en base a la riqueza natural –mineral y vegetal- que tenemos.

No se trata de hacer ciencia básica, pues ni al estado ni al sector privado se les ocurriría tamaña audacia, además las universidades públicas son incapaces de gastar en investigación los más de dos mil millones de soles que les ha dado el canon. Se trata de innovar y adaptar la tecnología ya existente –generada en otros países- a necesidades peruanas y, de pronto por ahí, aparecer con alguna innovación original. Hay que convencerse de que podríamos hacer de las capacidades humanas, mal llamadas capital humano, el principal factor de desarrollo del Perú.

Esto significaría que podríamos pensar en incorporarnos a la tercera revolución industrial, con una producción que incorpore el soporte digital, la robótica, la informática, que trabaje con nuevos materiales, que genere cooperación inter-industrial, que cree nuevos productos, todo en escalas flexibles. Necesitamos tecnologías que puedan implementarse con pequeñas, medianas y grandes inversiones. Es decir, al alcance de empresarios de todo tamaño. Aunque parezca mentira, la tercera revolución industrial está al alcance del Perú, sólo se trata de ver quien o quienes se atreven a promover la innovación aplicada a los negocios.

Creo que esto es posible con el grupo de universidades que hacen investigación, que ya aparecen en los rankings y que tienen capacidades humanas, a mi modo ver desperdiciadas. Lo que está faltando es una política y liderazgo. De pronto la solución es crear un Ministerio de Educación Superior, Ciencia e Innovación que lidere e impulse esta revolución en el Perú.

Publicado en el Suplemento D1 de El Comercio, 29-10-2012
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AEROPUERTO Y DESARROLLO DEL CUSCO

Efraín Gonzales de Olarte


El proyecto del aeropuerto de Chinchero en el Cusco debe ser tomado como un proyecto de desarrollo regional del Cusco-Apurimac-Madre de Dios. En consecuencia, debe ser considerado como parte de una estrategia mucho más amplia que la sola construcción del aeropuerto.

En el gobierno de Transición del presidente Valentín Paniagua se relanzó el proyecto del aeropuerto de Chinchero que había sido planteado en los años ochenta. Lo primero que se hizo fue rehacer el proyecto inicial, elaborado sobre la base del avión más grande en su momento, el Boeing 707, pero sobre todo se tuvo que proponer que fuera dado en concesión a privados.

Bajo estas consideraciones se estimó que la inversión sólo podría recuperarse si el aeropuerto recibía unos 3 millones de pasajeros al año, como mínimo. Atraer a esta cantidad de viajeros no sería problema dados los nombres de Cusco y Machupicchu como atractivos turísticos. El problema es que el Cusco no está preparado para recibir este flujo, pues pese a las inversiones hechas hasta ahora, faltarán hoteles, restaurantes, etc., pero sobre todo faltarán otras atracciones turísticas. Machupicchu no puede recibir más gente de la que recibe y si se duplica el flujo colapsará, a menos que se generen otros circuitos como Choquequirao y otros atractivos turísticos como un “gran mall cultural” en los terrenos del actual aeropuerto.

Esto significa que se requiere de mucha más inversión y un gran esfuerzo del Estado para establecer un plan de desarrollo regional. Empero, el turismo tal como funciona actualmente tiene efectos multiplicadores sólo en las áreas turísticas, las provincias del Cusco, Calca y Urubamba. Por varias razones, el turismo no es una palanca de desarrollo para las trece provincias del Cusco, parte de Apurimac y Madre de Dios, y lo debería ser.

Por ello, la decisión de construir el aeropuerto debería ser parte de un “plan de desarrollo regional”, con inversiones y acciones que sean capaces de integrar en un modelo de crecimiento diferente al actual, a los habitantes de la región.

Sin embargo, de pronto sería mucho más desarrollista que el aeropuerto se construya en Paruro, provincia pobre y cercana al Cusco, o que los terrenos del aeropuerto Velasco Astete se utilizarán para generar un gran “Mall cultural” con: museos, teatros, centros comerciales, artesanías, hoteles, centro de convenciones. Necesitamos audacia y creatividad para aprovechar de esta oportunidad.

Publicado en el suplemento D1 de “El Comercio” del 3 de setiembre del 2012
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BONANZA MINERA Y CONFLICTO SOCIAL
Efraín Gonzales de Olarte

La bonanza minera, que genera bonanza fiscal, es curiosamente fuente de conflictos sociales en varios lugares del Perú. ¿No debería ser al revés?

El sentido común indica que la pobreza se puede aliviar de dos maneras: con recursos que vienen del gobierno o con la creación de nuevas fuentes de ingreso para los pobres, con proyectos productivos privados o públicos que generen empleo. En ambos casos las fuentes de descontento, frustración y potenciales conflictos sociales deberían amainarse.

En el caso de Conga, Espinar y otros lugares del Perú, el Estado tiene recursos como nunca los tuvo, las empresas invierten y, sin embargo no disminuye la pobreza. Es obvio que las fuentes de conflicto seguirán latentes y con la menor chispa se convertirán en violencia social ¿Qué está fallando?

En primer lugar, los grandes proyectos mineros no crean mucho empleo dadas sus tecnologías, en consecuencia, el alivio de la pobreza vía empleo debería venir por la inversión en otros sectores que demanden más mano de obra, es decir faltan políticas sectoriales para promover la inversión en sectores distintos a la minería.

En segundo lugar, el estado no está siendo efectivo en aliviar la pobreza a través del gasto público. No olvidemos que el Estado peruano es descentralizado y tiene tres niveles de gobierno: central, regional y local, cada uno con sus funciones ¿cuál de ellos está fallando? Yo creo que todos, porque no coordinan, no hay planificación estratégica y los gobernantes están más interesados en sus agendas personales, grupales o políticas. En suma estamos frente a un estado débil y fragmentado con plata, es decir una mezcla explosiva, que si no se hace algo seguiremos teniendo conflictos y violencia.

¿Qué hacer? Primero, reestablecer la coordinación entre niveles de gobierno y un plan de estratégico, para dar orden y norte a las acciones del estado. Segundo, recordar a alcaldes y presidentes regionales que ellos hacen parte del estado y, en consecuencia, son primera y segunda instancia para la solución de conflictos, no para crearlos. Tercero, recordar al Presidente que tiene que aclarar su ambigüedad entre minería y agua y debe dar una señal clara de por donde transitar. Cuarto, requiere a gritos operadores políticos conciliadores, para evitar mayores conflictos.


Publicado en el Suplemento D1 El Comercio 11 de junio 2012
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