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03/04/09: LIMITACIONES ESTRUCTURALES AL DESARROLLO REGIONAL

LIMITACIONES AL DESARROLLO REGIONAL
Efraín Gonzales de Olarte*

La limitada división del trabajo y las bajas productividades por regiones son las dos barreras más importantes para el desarrollo convergente entre Lima y el resto del país. Son necesarias políticas sectoriales-regionales para reducir la desigualdad productiva, distributiva y, como consecuencia, la pobreza.

Pese a que el Perú, como país, tiene más de siete años crecimiento económico continuo, no todas las regiones han crecido al mismo ritmo y muchas siguen estancadas, es decir el crecimiento regional no sólo es bastante desigual, por ejemplo entre Huancavelica e Ica o entre Lambayeque y Amazonas, sino que además es un crecimiento divergente entre Lima-costa centro-norte con el resto del país. La desigualdad productiva es la base de la desigualdad distributiva y de la pobreza y este problema no ha sido encarado de manera frontal.

La verdad es que no hay actitud más ilusa que esperar a que la mano invisible trabaje para generar desarrollo, pues ésta sólo funciona para asignar recursos en el corto plazo.

Dos son los problemas de fondo que impiden que haya convergencia en el desarrollo regional: 1. La limitada división social del trabajo entre regiones o departamentos, la mayor parte produce los mismos bienes y servicios, en consecuencia tienen poco que venderse entre sí. Por ejemplo: qué productos ayacuchanos son consumidos en Tumbes o Tacna, o qué le vende Madre de Dios a Junín, pues muy poco. En consecuencia, no hay un mercado nacional integrado sino varios mercados regionales relativamente autónomos y pequeños. 2. Las bajas productividades, que no permiten mayor competitividad de las regiones, lo que limita las exportaciones entre regiones y a otros países.

Para afrontar estos problemas es necesario políticas sectoriales por regiones. El Estado deber hacer lo que no puede hacer el mercado, es decir debe generar regiones especializadas en algunos productos, con altas productividades para exportar dentro y fuera del país. Para ello, hay que definir metas productivas por regiones, ahora que las metas macroeconómicas ya están consolidadas. Es la hora de pensar en intervenciones más focalizadas del Estado con instrumentos como el crédito, el apoyo tecnológico, la infraestructura comercial e informática. Sólo así se podría aprovechar las oportunidades que abren los diferentes TLC, de lo contrario la divergencia y los conflictos regionales seguirán latentes, pues no hay peor cosa para un país que tener pocas regiones que progresan y muchas que se estancan o atrasan.

* Publicado en el Suplemento Dia 1, El Comercio 30.03.09

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