Archivo por meses: Septiembre 2015

11/09/15: Quo vadis descentralización

¿QUO VADIS DESCENTRALIZACIÓN? I

Efraín Gonzales de Olarte

 

El proceso de descentralización estatal parece haberse pasmado, es decir, la idea de la autonomía relativa en la toma de decisiones y ejecución de políticas y programas de los gobiernos regionales y municipales parece no haber cuajado y la sensación general es que de manera sigilosa se estaría dando un proceso de recentralización. Sin embargo, no hay claridad sobre los avances de la descentralización, es decir, no sabemos bien si el estado peruano funciona mejor con sus tres niveles de gobierno (en la práctica cuatro) y que, por consiguiente, sus funciones gubernamentales y de suministro de bienes y servicios ha mejorado en relación al pasado centralista. Hace falta un análisis empírico al respecto.

 

Por otro lado, tampoco sabemos si la descentralización del gasto ha sido un factor importante para el crecimiento de las regiones y localidades. Es muy común el pensamiento según el cual la descentralización es la palanca para el crecimiento territorial, sobre todo por la posible capacidad de los gobiernos para movilizar inversiones y proyectos. Sin embargo, aquí creo que se les pide más de lo que pueden hacer, pues sus recursos financieros para la inversión son limitados y no siempre han sido o son bien asignados, además no tienen capacidades humanas ni institucionales para ponerse realmente a la cabeza del crecimiento regional o local.

 

Adicionalmente, el proceso de descentralización caracterizado por la debilidad del sistema político, por la falta de una conducción política del proceso, la débil capacidad de fiscalización de la Contraloría de la República y la crisis ética y moral generada desde el fujimorato, ha generado comportamientos corruptos en varios gobiernos regionales y locales. Esto debido a que el crecimiento económico generó recursos inesperados y fáciles de conseguir (canon, transferencias del IGV) en montos muy superiores a cualquier expectativa normal. La “pereza fiscal” ha caracterizado al proceso de descentralización, debido sobre todo a que buena parte de los ingresos fiscales de los gobiernos subnacionales fueron el resultado del crecimiento de exportaciones de materias primas –minerales, gas, petróleo- es decir, no hubo ningún esfuerzo fiscal de parte de los gobiernos descentralizados. Lo más grave de todo es que los recursos adicionales provinieron de las rentas diferenciales internacionales mineras y no del incremento sostenido de la productividad de los otros sectores productivos como agricultura, industria o servicios.

Es obvio que, una vez acabada la fase de crecimiento del ciclo peruano, los recursos se han recortado y se seguirán recortando. En consecuencia, lo que parecía un proceso de descentralización exitoso basado en la inversión de los gobiernos locales y regionales, ahora se recortará y, lo peor, es que estos gobiernos no han aprendido a generar recursos fiscales de otras fuentes.

Por otro lado, uno de las falencias del proceso de descentralización fue la falta de transferencia de capacidades administrativas –personal calificado, procesos y organigramas- del gobierno central a los gobiernos regionales y locales. En consecuencia, estos han tenido que aprender a “gestionar” desde cero, lo cual ha producido, por un lado, lentitud y dificultades para generar proyectos nuevos y, por otro lado, se crearon condiciones para no hacer nada y utilizar los recursos del estado para fines “non sanctos”. En buena medida, no hemos tenido un “plan de descentralización” lo suficientemente inteligentes no solo para transferir funciones y recursos, sino para poderlos administrar y para generar capacidades de desarrollo regional o local.

Una vez más hemos hecho las cosas “a la peruana”, con mucha improvisación, con poco norte y sin planificación.

 

Ahora que los recursos fiscales serán escasos, los gobiernos sub nacionales tendrán una prueba de fuego sobre la viabilidad de la descentralización. Como se dice corrientemente: las crisis generan también oportunidades.

 

08/09/15: Ciclo de largo plazo en Perú

EL CICLO DE LARGO PLAZO EN EL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

La década perdida de los años ochenta del siglo pasado fue la fase recesiva de largo plazo del Perú, que terminó con el ajuste estructural neoliberal. Este ciclo tuvo su etapa expansiva entre 1950 y 1975 y luego vino la recesiva.

A partir de 1992/93 se inició otro ciclo de largo plazo que debería durar entre cuarenta a cincuenta años, esto quiere decir que más o menos veinte años después terminaría la primera fase con un auge importante como lo fue el año 2014, probablemente hacia 2017 el ciclo de largo plazo peruano debería volver a ser recesivo. Este tema lo analizamos el 2001 en la Revista Semana Económica y lo analizamos en la Revista Poder el 2011.

Esta periodicidad proviene de los denominados ciclos de Nicolai Kondrantiev (Economista ruso que estudio los movimientos económicos de largo plazo) que tienen este comportamiento, veinte a treinta años de crecimiento y un período similar de recesión. Las principales causas eran que esto se debía básicamente a cambios tecnológicos importantes que impulsaban la economía por un largo período y en general acompañados por una expansión del crédito. Dicho impulso llevaba a excesos de oferta o a la reducción de la demanda, lo que llevaba a la crisis y la recesión.

Nuestras predicciones parecen estar cumpliéndose hacia 2016/17 en la medida que la tasa de crecimiento del PBI está cayendo y si tomamos en cuenta el PBI por persona, es muy probable que al próximo año el crecimiento sea cero. La pregunta es ¿por qué esta periodicidad? Más allá del hecho estadístico.

Tenemos algunas hipótesis para el caso peruano. 1. En verdad el crecimiento peruano de la primera década del nuevo siglo se debió a factores externos que incrementaron drásticamente la demanda por materias primas y alimentos y que coincidieron con el incremento del crédito mundial y el consiguiente repunte de la inversión privada y pública de fines del siglo pasado. Esto generó una situación casi única en la historia económica del Perú que: frente a un incremento de la oferta agregada se incrementó coincidentemente una mayor demanda de minerales, gas, petróleo, productos agrícolas, todo debido al crecimiento de China, de la propia América Latina y de nuestros socios tradicionales -Estados Unidos y Europa- que gracias a tratados de libre comercio incrementaron el comercio. Se podría decir, en consecuencia, que fue el crecimiento externo –con todos sus cambios tecnológicos y crediticios- los que impulsaron el ciclo de largo plazo peruano. Por las mismas, razones por las que la economía peruana creció, comienza estancarse y probablemente a tener un crecimiento muy modesto. La demanda externa ha dejado de tener la misma velocidad de crecimiento que en la década pasada y se ha recortado el crédito.

  1. Esto nos lleva a un punto crucial: al modelo económico peruano le faltan sectores que le den la capacidad de crecer de manera endógena, es decir, sectores cuya demanda sea sobre todo interna y, sobre esa base, puedan también exportar. En este sentido la economía peruana es incompleta[1], en consecuencia sigue arrastrando el “karma” de ser una economía demasiado dependiente de la coyuntura internacional.
  2. Los cambios tecnológicos ocurridos en el Perú han venido básicamente incorporados en los bienes de capital importados. Es decir, no hay una actividad tecnológica en el Perú impulsada por las empresas o por el estado. Somos importadores netos de ciencia y tecnología. Esto hace que seguiremos dependiendo del ciclo internacional en largo plazo, a menos que cambiemos esta situación.
  3. Sólo existe una excepción respecto al cambio tecnológico y la producción para el mercado interno: “la revolución gastronómica” impulsada por Gastón Acurio, Apega y los que participan en Mistura. En este rubro se está dando una permanente innovación, está generando una mayor oferta interna, que es acogida con mucho gusto por la demanda y la gastronomía comienza a ser una fuente de exportaciones. Es por aquí que hay buscar nuevos sectores para depender menos de las materias primas y del ciclo internacional.

Lima, setiembre 2015

 

 

[1] Está en prensa un libro mio: Una economía incompleta, Perú 1950 -2005. Análisis estructural, PUCP-IEP. Que trata sobre este tema.