Pronunciamiento agustino, entre Paniagua y Humala

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Patético el pronunciamiento oficial que han hecho las ilegales autoridades agustinas frente a la ola de denuncias que vienen recibiendo por entorpecer las puesta en marcha de la nueva ley universitaria, así como una serie de irregularidades que, como siempre, están vinculados al festín presupuestal, que es la manera cómo se manejan los dineros de la Universidad Nacional de San Agustín y la razón principal para impedir cualquier cambio que mejore  la situación de dicha universidad.

Las ilegales autoridades agustinas  plantean que detrás de dichas denuncias se busca  violar la autonomía de esa universidad; es decir, el viejo cuco setentero de la intrusión militar en la vida  universitaria vuelve a ondear sus banderas. También respondiendo a las acusaciones, el pronunciamiento señala que vienen facilitando el trabajo de la Asamblea Estatutaria y presentan como grandes logros de su gestión el haber “llevado  a cabo el año académico 2014 y celebrar un convenio con Perumin para que la convención minera se realice en el campus universitario”.  (¿?)

 Obviamente, lo que no dicen estas “autoridades”, coludidas con la representación estudiantil,  es la manera sistemática cómo vienen entorpeciendo la elaboración del nuevo estatuto, justamente para impedir el cambio de autoridades. Otra de las muestra más claras de esa estrategia ha sido la creación de un organismo que se opone tajantemente a la ley, así como esperar la resolución de las demandas inconstitucionales contra la ley que el Tribunal Constitucional ha admitido.

 A pesar de todo esto, los días de estas ilegales autoridades están contados. Creemos que la presión de cierto sector de agustinos, entre docentes y estudiantes, unido al de la opinión pública, hará que muy pronto San Agustín cuente con un nuevo estatuto, y con ello un cronograma que, a través del voto universal como lo ordena la ley,  se  elijan nuevas autoridades.

 Vergonzoso final  de la fugaz administración de Víctor Hugo Linares Huaco. Pudo pasar a la historia convirtiéndose en el Paniagua de la transición agustina; es decir, sentar las bases para, con el apoyo de la ley, lograr el despegue de San Agustín en el presente siglo. En lugar de eso, optó por ser el Humala agustino; es decir, timorato, sin ideas y un fiel salvaguarda de la descomposición institucional de esa universidad. Definitivamente, mucho cargo para él.

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