Buscando o descifrando al León del sur: la nueva trama política de Arequipa

Presentación.-

Misti

Organizado por el Colegio de Sociólogos del Perú, se llevó a cabo en Lima el Seminario nacional El nuevo mapa político del Perú.Crisis de los partidos y liderazgos emergentes. Participaron científicos sociales del norte del país y también de Lima, como Hugo Neira, Gonzalo Portocarrero, etc.
A mi me encargaron que trabajara la parte correspondiente a Arequipa. Aquí, pongo en consideración de ustedes, lo que expuse en ese evento que se llevó a cabo en las bellísimas instalaciones de la Casona Cultural de la UNMSM.

1- Introducción.- Una de las características que forman la identidad de Arequipa es su carácter rebelde o revolucionario. Desde la naciente república peruana hasta muy entrado el siglo XX, los movimientos sociales de la también denominada Ciudad Blanca, fue de tal dimensión que historiadores como Jorge Basadre la calificaron como la gran protagonista del Perú republicano, valoración que también le ganó el denominativo de León del Sur .

El “rugido del León”, tiene momentos memorables como las revoluciones de 1950 y 1955, fechas históricas para Arequipa y el Perú porque significaron quiebres políticos y sociales de gran trascendencia . Desde esa fecha, hasta iniciado el presente siglo, no se produjo grandes movilizaciones o protestas, lo cual supuso que el León estaba adormitado. Sin embargo, los movimientos sociales de los últimos años, con sus nuevos actores y características, nos obligan a analizarlos para comprenderlos mejor y ver sus alcances y posibilidades. Al hacerlo, debemos repasar, brevemente, esa historia de luchas.

2- Origen del León del Sur.-

Con la independencia del Perú, en 1821, las rutas comerciales del territorio peruano se reordenaron en función de las necesidades del incipiente mercado interno, básicamente de alcance regional. En ese nuevo proceso, el área del sur andino, encabezado por Arequipa, mantuvo intensos lazos productivos y comerciales, situación que también se vió fortalecida por el engarzamiento que tuvo Arequipa a la expansión mundial del capitalismo inglés a través del comercio lanar. Es decir, desde mediados del s. XIX hasta principios del XX, Arequipa vivió un apogeo económico, político y cultural porque, además, no necesitaba de la intermediación limeña para negociar con los mercados de Liverpool y el resto de Europa .

El liderazgo de Arequipa posibilitó la creación de una activa capa de comerciantes con intereses locales y regionales que no encontraba correspondencia con el pequeño Estado peruano. La imposibilidad de éste en articular los múltiples y dispersos intereses del país fue la razón principal de la instabilidad de los gobiernos hasta la década de 1860. La poderosa influencia del sur, con Arequipa a la cabeza, se dejó sentir en la política nacional con la construcción, en 1865, del ferrocarril del sur, el más extenso del territorio peruano del siglo XIX y que permitió el fortalecimiento de la burguesía comercial arequipeña. Hacia 1871 el ferrocarril unía la ciudad de Arequipa con la de Juliaca. Eso ha permitido que muchos historiadores señalaran que ésta fue la primera región eficaz, rápida y económicamente integrada que aparece en la historia republicana, superando incluso a Lima; pues la capital del país, si bien comerciaba con relativa intensidad con el área central, no llegó a contar con el ferrocarril a La Oroya hasta 1895 .

2.1 Arequipa y el descentralismo.-

Cuando a comienzos del siglo XX, el ferrocarril llegó a integrar Juliaca y Cusco, el desarrollo del sur alcanzó su mayor nivel. Esas condiciones permitieron que en Arequipa se gestaran las primeras manufacturas locales y con ellas la aparición no sólo de un incipientemente proletariado sino también de un sector de capas medias con aspiraciones burguesas, y un vigoroso núcleo artesanal. En este escenario surge el Partido Liberal Independiente de Francisco Mostajo y Lino Urquieta que ardorosamente propusieron y lucharon por transformaciones radicales para entonces, como la reforma agraria, leyes favorables para el proletariado , etc. Estas propuestas de alguna manera fueron oídas y ejecutadas por el gobierno de José Pardo entre 1915 y 1919.

Uno de los más importantes logros de las capas medias arequipeñas entre 1930 y 1960 ha sido el impulso de una conciencia descentralista al nivel de todas las provincias del país. Esta movilización ideológica de contenido descentralizador apuntaba no solo a desconcentrar la labor administrativa gubernamental ejercida desde Lima, sino a crear gobiernos locales y departamentales con autonomía económica y administrativa.

La insurgencia militar de Sánchez Cerro en agosto de 1930 reivindicó el descentralismo por presión de los arequipeños . En julio de 1931 se formó una Liga Autonomista, inspirada por el industrialista Manuel J. Bustamante de la Fuente y en la elaboración de la constitución de 1933, en la parte correspondiente de los Consejos Departamentales, la intervención de los sureños, fue decisiva.

Los gremios del sur, interesados en la expansión del mercado nacional, se aglutinaban para exponer sus puntos de vista, críticos o favorables a las medidas de gobierno. La Conferencia Económica del Sur de 1932 se refería adversamente al papel de los agroexportadores e, indudablemente, esbozó una alternativa de desarrollo de la región. Las reuniones de las Cámaras de Comercio del Sur (Arequipa, Cusco, Puno Moquegua y Tacna) tuvieron repercusión nacional, e incidieron en las políticas económicas .

Las movilizaciones populares conducidas por las capas medias arequipeñas en 1950 y 1955 remecieron al gobierno de Odría. Esta última especialmente no sólo logró derribar al “Montesinos” de la época, Alejandro Esparza Zañartu, sino crear el clima electoral que removió al Ochenio . En los debates parlamentarios del segundo gobierno de Prado (1956-1962) en los temas sobre descentralismo destacan los parlamentarios arequipeños de la Democracia Cristiana, en especial el diputado Jaime Rey de Castro. Eran las épocas, pues, que Arequipa se ganó el calificativo de León del Sur.

3- Descifrando los rugidos actuales.-

Definitivamente, el Perú de hoy no es el de los tiempos en que Arequipa lideraba, e, incluso, pauteaba la vida política del país. Nunca como en la actualidad el país ha estado tan centralizado, debido a una política deliberada impulsada por los últimos gobiernos. Frente a ello, las burguesías regionales han perdido las fuerzas y el impulso que alguna vez tuvieron. De manera particular, la burguesía arequipeña parece no existir y si bien a veces aparece con algunas propuestas, éstas son desoídas . Esa falta de presencia y voz; es decir, de liderazgo, es producto, también, tanto de la desaparición como del éxodo experimentado por esos sectores en los últimos treinta años, aproximadamente .

3.1 El Arequipazo.-

Ese espacio vacío ha sido llenado en los últimos años por otras fuerzas políticas y sociales compuestas, principalmente, por migrantes que, desde la década del 60 constituyen los nuevos rostros de la Ciudad Blanca . Son esas fuerzas las que se han constituido en los nuevos sujetos y actores que han protagonizado los más recientes levantamientos de Arequipa. El primero de ellos ocurrió en el 2002, cuando, luego de cincuentaintantos años el León del Sur volvió a rugir protestando contra el intento privatizador del gobierno toledista de las empresa eléctricas Egasa y Egesur. Como recordamos, luego de varios y convulsos días de lo que varios llamaron el Arequipazo, el presidente Toledo tuvo que dejar su tozudez y suspender la venta ya hecha de ambas empresas, aceptando, de paso, la renuncia del entonces Ministro del Interior, Fernando Rospigliosi .

De ese Arequipazo, se hicieron varias lecturas. La primera no pudo esconder su despectiva postura centralista. Según ésta, Arequipa celebró una victoria pírrica, pues no sólo sacrificó la vida de dos estudiantes, sino que también terminó con su ciudad destrozada, con perdidas que bordeaban los 30 millones de dólares; y, lo más grave, desperdiciando la valiosa oportunidad de alcanzar el ansiado y paradisíaco desarrollo, pues evitó que los frescos 165 millones de dólares, es decir el íntegro de la venta de las empresas eléctricas, se inviertan en la Ciudad Blanca, cosa incomprensible para los liberales del país, mucho más cuando, revisando los datos, descubrían que Arequipa, la segunda ciudad del Perú, desde hace años no tenía un flujo de inversión importante, sumado a que su parque industrial es en realidad un cementerio y sufre los índices más altos de recesión y desempleo. Sin embargo, los arequipeños le dieron otra visión a ese movimiento. Para ellos, con su protesta hicieron sentir el orgullo o dignidad de un pueblo, esa cosa indescriptible que escapa de cualquier razón instrumental. Además, en medio de la algarabía, se creía que el arequipazo marcaría el inicio de una nueva conciencia cívica que iba a indicar el inicio del fin a ese estilo pernicioso de la política peruana basada en la cultura de la mentira, de la demagogia fácil del candidato que promete y luego se olvida, o, lo que es peor, la criollada o pendejada centralista. Es decir, la cultura contra la economía o viceversa.

Ese movimiento, que inauguraría la historia de protestas de Arequipa del presente siglo, no tuvo como protagonista a una organización política definida. Estos, para entonces, en su gran mayoría, sólo existían en letreros o en personajes ambulatorios que se autoerogan su representatividad. Pensando que en río revuelto ganancia de pescadores, hicieron una tímida presencia; sin embargo, ésta fue rechazada automáticamente por la población . Quien sí hizo su ganancia fue el entonces alcalde provincial Juan Manuel Guillén, quien logró revertir el 7% de popularidad que tenía por su pésima gestión edil, poniéndose a la cabeza de esa protesta. De ese movimiento también salió el Frente Amplio Cívico de Arequipa (FACA), un conglomerado de representantes de diversos frentes o gremios como construcción civil, federación de trabajadores, maestros sutepistas, desempleados y pueblos jóvenes . Ese frente se convertiría, luego, en la gran protagonista de las futuras movilizaciones en la Ciudad Blanca.

3.2 El León, hoy. Lo real, lo formal y lo mediatizado-

El más reciente movimiento de protesta de Arequipa ha ocurrido entre los meses de junio y julio del presente año; es decir, a cinco años de arequipazo. Esta vez no fue contra la privatización de empresas eléctricas, sino contra la suba del pan y la gasolina. También fue contra el gobierno aprista y sirvió, de paso, de termómetro para medir las fuerzas del FACA y del APRA.

Nadie duda en reconocerle al FACA su poder dirigente y movilizador. Para esa oportunidad, de nada sirvió el llamado al diálogo y mesura hecha por Juan Manuel Guillén, hoy Presidente Regional de Arequipa y repudiado por el frente que él ayudó nacer. , mucho menos de la sociedad civil que intentó organizarse a última hora para contener las fuerzas de esa organización. Una vez más, quedó demostrado que la vida de la ciudad está en función del humor de los dirigentes del FACA.

Ahora, no hay que pensar que ese frente es un organismo compacto, con un programa responsable en manos de líderes incuestionables. No. En cinco años de existencia su protagonismo en los movimientos sociales de Arequipa, han estado marcados por el desprestigio y no pocos escándalos , pues hay pugnas internas por el manejo de la organización y sus dirigente no esconden sus discursos cargados de racismo y de violencia radical para resolver los problemas de la ciudad. En las últimas semanas, el FACA se ha dividido, se ha desprendido de ella una nueva organización, la Asociación Popular por la Acción de Arequipa, o algo similar y promete ser aun más radical que el FACA, pues sus nuevos dirigentes acusan a los anteriores de haber bajado la guardia o haberse vendido al gobierno .

En el escenario político arequipeño actual, esos son los protagonistas, los representantes de lo que podríamos llamar la política real. La política formal también existe en la ciudad, pero sigue siendo de etiqueta; es mas, convive a la sombra de la primera. La formal encuentra su mejor escenario sólo en los procesos electorales, presentándose, cumplida y religiosamente en ellos, pero cada vez con mayor impudicia, tanto en su conformación como en su número. Por ejemplo, para las elecciones regionales y municipales del año pasado se presentaron once listas para el gobierno regional y diecinueve para el municipio provincial, sin contar números similares de postulaciones para las ocho provincias y los 181 distritos de toda la región de Arequipa. Esa avalancha, o loclla, como lo llamamos en Arequipa, sólo puede ser interpretada como la persistente expresión de la crisis de la política y de las organizaciones políticas . Pero, además, revisando el historial de muchos de los candidatos, también hay que concluir que se trata de una manifestación del achoramiento, la alucinación política y el cinismo; es decir, la más pura expresión de la pendejada peruana .

Fruto de las elecciones del año pasado, ganaron, para el Gobierno Regional, Juan Manuel Guillén y para el Municipio Provincial, Simón Balbuena. El primero resucitó su movimiento Tradición y Futuro e hizo alianzas con organizaciones nuevas, nacidas exclusivamente para las elecciones, y el segundo (Balbuena) hizo un nuevo cambio de camiseta; es decir, de ser acciopopulista, independiente, fujimorista, etc. ahora se puso el polo rojo del ollantismo. Actualmente, ambas autoridades cuentan con aprobaciones mínimas y sus gestiones están atravesadas por la corruptela, el caos y la improvisación. Del resto de autoridades ediles, fruto también de movimientos o frentes independientes, nacidos exclusivamente para esas elecciones, poco hay que rescatar, pues a los pocos meses de sus mandatos hay varios que han sido revocados y otros que están envueltos en esos procesos. Para revertir esa tendencia, muchas de esas nuevas autoridades se enganchan con la población subiéndose a la protesta que ésta protagoniza, o, incluso, encendiendo más el discurso para reivindicarse con ella .

Pero hay otro componente novedoso en estas nuevas movilizaciones o protestas sociales de la Ciudad Blanca: la presencia de la radio. Ya en el Arequipazo, pudo observarse la participación protagónica de ese medio de comunicación, en particular, Radio Melodía, emisora de alta audiencia para la época y vinculada a los sectores populares. En esa ocasión, esa emisora prácticamente describía un ambiente de guerra para lo cual llamaba a la juventud arequipeña a inscribirse a una especie de milicia popular para defender los intereses del pueblo. También convocaba a la población en general para dar sostén a ese ejército heroico que iniciaría la resistencia contra los enemigos capitalinos; es decir, Lima.

En las protestas del presente año, se han repetido el protagonismo de la radio. Esta vez no fue Melodía como sucedió cinco años atrás, sino de noveles emisoras: La Exitosa y La Caribeña que, en realidad, forman parte de una misma corporación radial. Es más, en esta ocasión esas nuevas radios propiciaron un ataque contra las unidades móviles de Radio Melodía acusándola de entreguista y vendepatria. Obviamente, esas emisoras, La Exitosa y La Caribeña se autoerogan la representatividad absoluta y auténtica del pueblo arequipeño. Su participación en la reciente protesta social fue medular; es más, ampliaron la agenda discursiva del movimiento social, pues ya no se trataba sólo del pan y de la gasolina, sino también del aumento general de sueldos y salarios, rechazo al Tratado de Libre Comercio, una nueva Constitución Política, e incluso la renuncia de todas las autoridades políticas, empezando por la del Presidente de la República. De no ocurrir los vociferantes mandatos que emitían esas radios, el único camino que quedaba era la revolución total.

Esta situación que viene ocurriendo en Arequipa cada vez que hay un movimiento social, está sucediendo también en otras zonas del país . Es decir, los medios de comunicación, en especial la radio, vienen actuando como un instrumento agitativo y violentista, en lugar de informativo, y además construyendo un imaginario social que describe a la realidad como un escenario atravesado por profundas diferencias clasistas e injusticias sociales que

sólo encuentran la solución por medio del enfrentamiento con los bloques de poder, ya sea políticos, económicos e incluso institucionales. Un caso representativo es el ocurrido en la ciudad de Puno donde Hernán Fuentes Guzmán, propietario de Radio Perú, usó su emisora con ese tipo de discurso logrando ganar las elecciones regionales y erigiéndose hoy como el nuevo Presidente Regional de la ciudad altiplánica. Actualmente, sigue usando su emisora para hacer agitación política y se ha convertido en representante y vocero del Chavismo en el sur peruano, a través de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) .

Fuera de los periodos de protestas y movilización social, esas emisoras tienen programas que se han convertido en los verdaderos espacios de discusión y acuerdos de las organizaciones populares y políticas; es decir, en esos programas, que especialmente se transmiten entre las cuatro y seis de la mañana, los dirigentes gremiales, políticos y sindicales se reúnen para tomar acuerdos y trasmitirlos a sus “bases” que usualmente son la toma de tal plaza o calle o la marcha por tal jirón o avenida.

Esta situación nos plantea nuevas reflexiones acerca del papel de los medios y el nuevo perfil que vienen adoptando algunos en su función constructora de imaginarios sociales. Una explicación fácil del asunto en cuestión es encontrar las razones políticas que animarían dichos actos comunicativos . Sin embargo, creemos que hay definiciones más profundas que nos ayudan a comprender esa tendencia por la que han optado ciertos medios al privilegiar la violencia o el conflicto, resaltando el perfil y los puntos de vista de los diversos actores y aumentando la cantidad y calidad de las formas de acceso al debate social.

4. A modo de conclusión.-

Al igual que el resto del país, en Arequipa se vive un escenario político marcado por la ausencia de organizaciones políticas sólidas. Desde hace muchos años, los partidos políticos son sólo etiquetas o marcas que hacen su aparición en los procesos electorales, con militancias cada vez más reducidas y versátiles. Esos actores sociales que otrora dieron vida al León del Sur, hoy no existen y nada parece indicar que resurgirán.

Lo que prima son agrupaciones autodenominadas independientes, movimientos o frentes que actúan como redes y coaliciones para momentos y demandas específicas que muchas veces son desbordadas según el humor de sus miembros más radicalizados. Aunque dicen representar a toda la ciudad, estas nuevas agrupaciones privilegian su identificación con los nuevos sectores populares de la ciudad, la gran mayoría migrantes que han hecho de Arequipa un espacio mucho más plural y heterogéneo que antes. Esta parcialidad con ese sector de la población no significa tampoco su legitimación, pues estos frentes están atravesados por disputas y divisiones lo cual evidencia su fragilidad y una mayor crisis de legitimidad.

En medio de ese escenario ha aparecido un nuevo actor constituido por los medios radiales que actúan protagónicamente, no sólo agitando a la población sino, incluso, imponiendo su agenda, además de enfatizar en que los conflictos son de naturaleza estructural, legitimar el uso de la violencia, y justificarla como un medio para conseguir un fin.

Pero por encima de todos estos nuevos actores se encuentra una ciudad con tareas urgentes para su desarrollo. Están, por ejemplo varios megaproyectos como el de la Interoceánica que busca articular las economías regionales del sur y así sacarlas de su postración. Sin embargo, hay un asunto que nos parece medular y que es impulsar una propuesta descentralizadora que se corone con la creación de la Macro Región Sur (MRS), promesa histórica frustrada en el referendo regional del 2005. Para el sur del país y en particular para Arequipa, el tema de la descentralización es esencial, pues como lo señalamos líneas arriba, Arequipa tuvo vital protagonismo en ese tema. Recordemos que en el referendo del 2005 para formar macroregiones, la propuesta del MRS estaba integrada por Arequipa, Puno y Tacna. La gran ausente fue Moquegua que desnaturalizó el espíritu y la conveniencia de una auténtica integración regional . Sabemos que mayoritariamente en esas elecciones triunfó el NO, con la única excepción de Arequipa. Es decir, sin desconocer los errores del gobierno toledista que tiñó ese referendo, así como el boicot de varios partidos, entre ellos el propio APRA; a pesar de eso, pareciera que Arequipa fue la única que entendió que el mecanismo regional es, a todas luces, la única salida para un verdadero desarrollo.

Que en Arequipa haya triunfado el SI, la coloca nuevamente como la responsable de liderar un proceso que busque levantar los puentes para que sus vecinos se sumen a un proyecto amplio que materialice la MRS. Creemos que ese debería ser el enfoque de los nuevos movimientos sociales, lo cual significa un accionar que, por un lado, negocie y presione al gobierno central para una mayor atención a los problemas sociales, y que, por el otro, contribuya a diluir las fronteras esencialmente culturales que impiden que el sur peruano tenga una visión de conjunto .

En ese contexto, creemos que la gran tarea de los nuevos actores de estos movimientos sociales, o de quienes se reclaman dirigentes o autoridades, es la de crear o convertirse en auténticos líderes regionales que ayuden a proyectar un diálogo intercultural que logre sensibilizar y aceptar la relación histórica ya existente entre los pueblos del sur peruano. Es decir, parafraseando a Palma, se trata de reconocer que en el sur, todos tenemos de puneños, tacneños, arequipeños y también moqueguanos. Por tanto, una de las tareas que deberían asumir los nuevos movimientos, es lidiar con nuestros imaginarios, profundizar en las mentalidades y borrar esos fantasmas que hoy se presentan como obstáculos de integración y desarrollo. Creemos que sólo así podemos hablar seriamente de procesos e, incluso, del resurgimiento de movimientos regionales que aseguren la construcción de una visión de desarrollo común y compartido. De no hacerlo, no sólo se estarán desentendiendo de las tendencias del mundo actual, sino que se convertirán en la alternativa frustrada a los añejos partidos políticos, desprestigiando aun más la política nacional y, haciéndole el juego, nuevamente, al centralismo que, como sabemos, ha actuado como un lastre para el destino del país.

 

En la foto, con Gonzalo Portocarrero. Decano Nacional del Colegio de Sociólogos y miembros de su JD.G. Portocarrero y su JD

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Puntuación: 4.17 / Votos: 12

2 comentarios

  • Específicamente sobre el Arequipazo:

    1. Toledo nunca suspendió la venta de Egasa, fue Tractebel la que desistió (luego).

    2. La percepción que tengo del Arequipazo es que éste aparece recién el domingo 16 (si no me equivoco)…cuando se declara el estado de emergencia…y surge el cacerolazo, pero la gente está muy desinformado sobre la privatización.

    3. Este movimiento fortaleció el liderazgo de Guillén Benavides, pero careció de un frente, o grupo o colectividad en sigular o en plural que consolidarán la organización del pueblo de Arequipa.
    Cuestión que parece haber sido una característica en las gestas anteriores.
    De allí que la posibilidad de una acción colectiva futura es (fue) inviable.

    4. El FACA no fue creado a partir del movimiento del 2002.
    El FACA es una fusión del Frente Amplio y del Frente Cívico (ambos de Arequipa) que en la época de Fujimori realizaban protestas por separado y que distanciaban al PCP y a Patria Roja. Viéndose débiles se unieron y crearon el Frente Amplio Cívico de Arequipa (FACA).

    5. No es Asociación Popular… es Asamblea Popular…

    6. Considero que hay un elemento que puede ser útil para el análisis planteado: el racismo del arequipeño hacia el puneño llegado.
    Esto está germinando una futura confrontación que puede ser expuesta o terminar simplemente con la autodoblegación del primer grupo.

  • wowwwww me kedo muy contenta con lo leido, Arequipa es la mejor ciudad del Perú.
    uhmmmmm seria muy interesante q usted hablase de la reforma agraria en aqp, pues como bien sabemos en aqp /provincia) no se sintio mucho el impacto, a q se debio eso?

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