El negocio del aniversario arequipeño

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Temo que cada año, el aniversario de Arequipa ha ido convirtiéndose en una fecha meramente comercial para hacer negocios de varios tipos. Temo que para maquillar esa intención  crematística, hay muchos que empiezan hablar de su orgullo, identidad, historia y otros temas que en su mayoría desconocen, pero que sirven para rellenar las frondosas páginas publicitarias o de anuncios que es lo que realmente importa en esta fecha: vender publicidad a como dé lugar.

Es más, para muchas revistas, semanarios  o publicaciones eventuales que aparecen cada vez que fallece un Papa, el aniversario arequipeño es la única ocasión para llenarse de plata y de allí la importancia de sacar una publicación, como sea, o también, como sea, trasmitir, por ejemplo, el esperpéntico corso de la amistad.

 Otros usan la fecha para otro tipo de negocio: la política; es decir,  usar el aniversario como una vitrina para lucirse, desfilar, danzar o posar de cualquier manera para la foto, portada o por lo menos, salir en entrelíneas en algún medio. El negocio es aparecer como sea. Obviamente están aquellos que en el paroxismo, no tiene remilgos en invadir el corso para ganar más notoriedad.

 También están los que con inflamado pecho académico empiezan hablar del orgullo, tradiciones o una identidad anclada en una Arequipa que ya no es la actual, desconociendo que, lamentablemente, lo que prima en la actualidad es un crecimiento desordenado, caótico y sin ningún tipo de liderazgo.

 Los 473 años que cumple hoy Arequipa coincide con el año electoral que tendremos el próximo año y es una pena que nuevamente se oculte los verdaderos temas que debieran estar en agenda para que, ad portas de los quinientos años de la ciudad que será de aquí a 27 años, podamos tener la seguridad que tendremos una ciudad que enfrente con firmeza los retos de ese futuro mediato.

 Definitivamente, parece que esos son temas incómodos en medios de la algarabía y la fiesta. Lo mejor es libar, danzar y gritar apujllay. Después de todo, es sólo un día, o dos. Mañana, 16, vendrá la resaca, el cansancio y todo volverá a la normalidad, hasta el próximo año, para en el marco del 474 aniversario volvamos a entonarnos con fiestas, identidades y tradiciones que los medios, publicistas y políticos nos venderán como sea para engancharnos en su negocio y que nosotros cándidamente aceptaremos olvidándonos de los problemas realmente importantes.

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