Sociología e Integración

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Hay un aspecto de la sociología en nuestro país que me inquieta desde hace muchos años, pues como ciencia, desde su origen, la sociología ha buscado la integración o armonía social, objetivo logrado en el plano teórico desde varias de sus propuestas; sin embargo, como profesión, la sociología se desenvuelve de manera desmembrada y caótica. La mejor muestra de ello es su Colegio Profesional, creado hace 25 años, pero que hasta el día de hoy no logra consolidarse por causa de sus propios miembros; es decir, de aquellos que se han preparado para la integración social, pero que no  lo hacen al interior de su propia institución. He sido decano de este gremio en Arequipa y he vivido y sufrido de manera directa ese drama.

Esta paradoja me ataca nuevamente porque el próximo domingo, 1 de febrero, habrá nuevas elecciones para las decanaturas nacionales y regionales del Colegio de Sociólogos; es decir, se presenta una nueva oportunidad para elegir a los mejores equipos que conviertan a este gremio  en un verdadero espacio de consolidación de la sociología como ciencia y, principalmente, como  profesión.

 En el plano nacional postula la lista denominada “Integración” encabezada por Roberto Rodríguez Rabanal quien ha tenido la generosidad de convocarme junto con Carlos Soto Zavala, Salomón Pillman, Russella Zapata, Rubén Ticona y Yoni Pajuelo; es decir, todos ellos connotados sociólogos y sociólogas que buscamos acabar con esa paradoja; es decir, desde nuestro gremio, engrandecer la profesión sociológica para que no sólo se ocupe de la armonía social desde una perspectiva abstracta, sino concreta y material desde nuestro propio ejercicio, académico y profesional.

 En casa; es decir, para el Colegio de Sociólogos de Arequipa, postulan tres listas. Por primera vez, luego de 25 años, hay ese inusitado interés por manejar este gremio y todos los interesados apuntan a lo mismo; o sea, lograr que el gremio sea un efectivo impulsor o palanca de nuestro crecimiento y desarrollo profesional.

 La lista nacional a la que pertenezco, lleva el número 2 y tiene como su principal objetivo integrarnos, nacional y regionalmente, para que el ejercicio sociológico sea un referente nacional de opinión especializada, tanto académica como activamente,  en la agenda nacional y las agendas locales. ¿Es posible eso? Creemos que sí, pues los sociólogos brillamos, pero individualmente. Sus opiniones y planteamientos forman muchas veces las agendas del país. Eso ha contribuido a fortalecer la imagen y el quehacer sociológico, y de lo que ahora se trata es extender ese efecto de manera más institucional.  A esto, se une una serie de demandas más básicas, como por ejemplo un local propio, pues es inadmisible que hasta el momento no lo tengamos.

 Los tiempos que corren así lo exigen; en especial las demandas de nuestro país que vive una serie de transformaciones en el plano político, social y económico. Es decir, la sociología peruana está más vigente que nunca y es tiempo de crearle una mejor base institucional. El domingo 1 de febrero es una buena oportunidad para empezar a hacerlo.

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