Archivo por meses: noviembre 2015

Encuentro Internacional de Salud y Trabajo

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Estela Ospina Salinas

ORGANIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN DE LA SALUD EN COLOMBIA

Estaba escuchando la exposición sobre este tema del título a cargo del Prof. Jairo Luna de la Universidad Nacional de Colombia, cuando empezó a explicar un nuevo fenómeno que registra su país, Colombia. Empezó a listar “Fundación Manos Muertas” y a explicar. Se trata de más de 500 trabajadoras que laboraron en Cartagena en una empresa que les generó severas lesiones musculo-esqueléticas. Lesiones invalidantes al punto de considerar sus extremidades superiores, desde los brazos hasta las manos como muertas. No pueden trabajar, padecen de una severa discapacidad que impide no solo trabajar sino asumir su vida familiar. Hasta para las cosas más simples, dependen de un familiar, generalmente una hija o un hijo. Luego, mencionó “Asociación de Enfermos Profesionales de Drumnmond”, agremiación de extrabajadores de la empresa que sufren de enfermedades profesionales no reconocidas por las Asociaciones de Riesgos Laborales (ARL). A pesar de haber demostrado la relación causa-efecto entre los daños a la salud y el puesto de trabajo no obtienen ninguna compensación. “Carpa de Enfermos de la General Motors” es otro caso.

Estas experiencias son una señal de resistencia de las víctimas de los daños en el trabajo que no son reconocidos. Conforme se aprecia en el Cuadro sobre “Incapacidad Permanente Parcial vs. Pensiones de invalidez reconocidas en riesgos laborales, Colombia 2003-2013” el autor concluye: “La proporción de pensiones de invalidez otorgadas es exigua frente al número de indemnizaciones otorgadas”. Es más, el Dr. Luna realiza una Proyección de diagnósticos de enfermedad profesional esperados para los afiliados al régimen contributivo con base en datos de la OMS, al 2014. Señala que Colombia presentó al 2014, ocho millones (8 000 000) aproximadamente de cotizantes y tiene un registro para ese año de 9,771 afectados. Sin embargo comparando con las bases de datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se debería tener 40,000 víctimas de enfermedades profesionales; 16,000 enfermos crónicos; 4,000 víctimas de invalidez y 400 muertes derivadas de las enfermedades adquiridas en el trabajo. Esta proyección evidencia que existe una grave brecha entre las víctimas de los daños generados en el trabajo y los mecanismos de compensación de las ARL.

El desfase que se está generando en Colombia puede ser producto de un problema estructural en ese mecanismo de aseguramiento de los riesgos del trabajo y es su finalidad de lucro. Este mercado de las ARL tiende a tener una lógica perversa, el subregistro y la falta de calificación de las enfermedades profesionales, no como debilidades del modelo sino como componentes claves para la obtención de ingresos importantes. El negocio de las ARL es muy efectiva para sus inversores, no así para las víctimas del trabajo.

Diversos autores, entre quienes nos encontramos consideramos que el modelo más adecuado para una protección de las víctimas de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales es el modelo alemán.

Véase la información: Organización del Sistema en Colombia

Los trabajadores están cada vez mejor formados, aunque no siempre encuentran empleos idóneos

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La nueva edición de la herramienta de referencia en línea de la OIT analiza el vínculo entre educación y acceso al mercado laboral.

El nivel de educación de la fuerza de trabajo está aumentando en todo el mundo, pero el acceso a la enseñanza superior no produce una disminución del desempleo a nivel mundial, constató la 9.a edición de los “Indicadores Clave del Mercado de Trabajo” (KILM) de la OIT.

Según la última edición de los KILM, que forma parte de la base de datos central de la OIT (ILOSTAT ), sólo dos de los 64 países con datos disponibles registraron un incremento en la proporción de la fuerza laboral con estudios superiores en los últimos 15 años. Los mayores aumentos fueron observados en Canadá, Luxemburgo y Rusia.

Al mismo tiempo, se constató una caída en la proporción de la población activa con tan sólo un nivel de educación primaria o inferior.

¿Dónde un nivel más alto de educación se traduce en mayor productividad?

“Esta es una evolución positiva para los individuos, ya que los trabajadores más instruidos tienden a recibir mayores ingresos y obtener mejores condiciones de trabajo”, declaró Steven Kapsos, Jefe de la Unidad de Producción y Análisis de Datos del Departamento de Estadística la OIT. “Pero también constituye un progreso a nivel nacional y mundial, ya que hay una estrecha correlación entre los niveles de educación de la fuerza de trabajo y los niveles nacionales de productividad del trabajo”.

No obstante, esto no significa que los trabajadores con estudios superiores tengan automáticamente mejores oportunidades de encontrar un empleo. Si bien en la mayoría de las economías de altos ingresos, es menos probable que los licenciados en educación superior estén desempleados, en las economías de ingresos bajos y medianos bajos, tienen mayores probabilidades de figurar entre los desempleados que los trabajadores con niveles de educación más bajos.

“Esto refleja un desajuste entre las personas cualificadas y el número de empleos disponibles que correspondan con sus competencias y expectativas y, si no se corrige, este desajuste podría frenar el crecimiento económico y el desarrollo”, declaró Rosina Gammarano, del Departamento de Estadística de la OIT.

Fuente: http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_423645/lang–es/index.htm?shared_from=media-mail