EEUU: Sentencia fatal: Troy Davis y el debate sobre la pena de muerte

Troy Davis, un hombre que escapó de tres sentencias previas a pena muerte, será ejecutado hoy en Jackson, al sureste de Atlanta (EE. UU.) por un crimen que, según asegura, él no cometió. Esto ha provocado que miles de norteamericanos salgan a las calles a protestar por una sentencia que consideran injusta. Un millón de personas en el mundo han firmado cartas de adhesión a la causa, incluyendo al Papa Benedicto XVI y al ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

Troy Davis es acusado de haber asesinado a un policía en medio de una pelea callejera reportada en 1989 en la localidad de Savannah. Sin embargo, nunca se encontró el arma; hubo, sí, varios testigos que lo sindicaron como el asesino.

Algunos dicen que detrás de esta sentencia se esconde un problema racial -Davis es negro, el policía asesinado era blanco-. Hay quienes niegan esta vinculación, basándose en el hecho de que, de los jueces que lo sentenciaron, siete son de tez oscura y cinco de tez clara.

Davis escapó de la inyección letal en julio de 2007 y en setiembre y octubre de 2008: la Junta de Perdones y Libertad Condicional de Georgia, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos y una corte federal de apelaciones, una en cada caso, lo salvaron a última hora. Esta vez, solo un milagro o una inesperada -pero no imposible- intervención de la Casa Blanca podría detener su triste final.

El ‘caso Davis’ ha captado la atención del mundo entero, y ha desnudado algunas injusticias que se cometen a diario. El diario New York Times publicó un editorial que alude al tema. Aquí un fragmento:

En todo el país, el proceso legal para la pena de muerte ha demostrado ser discriminatorio, injusto e incapaz. La semana pasada, la Corte Suprema concedió una suspensión de la ejecución de la afroamericana Duane Buck horas antes de que muriera en Texas, debido a que un psicólogo declaró en su sentencia que la raza de Buck aumentaba las posiblidades de la futura peligrosidad. Caso tras caso, se suman las razones por las cuales la pena de muerte debe ser abolida.

En las décadas desde el juicio de Davis, la investigación ha demostrado cómo la identificación de los testigos puede ser poco confiable y fácilmente manipulable (…).

Fuente: La Mula.pe

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