Perú: Pueblos indígenas: dícese de los pueblos absurdos, panteístas y primitivos según Alan García

Q’inti, Área de Descolonización de Acción Crítica

Son lamentables, una vez más, las declaraciones del actual y ya saliente Presidente del Perú, Alán García Pérez respecto a la cosmovisión de los pueblos indígenas. Sin embargo, esta ha sido solo una de las premisas que ha alimentado su política del perro del hortelano y una muestra más de la trágica y perversa actuación del gobierno aprista para resolver los conflictos socioambientales como el de Bagua. Si bien existen otros factores políticos, económicos y sociales que explican el rumbo y el desenlace de los conflictos, la forma en que son vistos y calificados los actores que protestan explica mucho la actuación del gobierno aprista durante estos cinco años: “Ya está bueno. Estas personas no tienen corona, no son ciudadanos de primera clase. 400 mil nativos no pueden decirnos a 28 millones de peruanos: tú no tienes derecho de venir por aquí. De ninguna manera, eso es un error gravísimo y quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo en el pasado”[i]

Si los peruanos y peruanas que protestan son vistos por el gobierno como ciudadanos de segunda categoría o como primitivos, de ideologías absurdas y panteístas, entonces ya sabemos por qué no se toma cuenta su opinión, por qué no se entabla un verdaderodiálogo y por qué no se les consultasobre los proyectos extractivosque afectan su vida:“En fin, volver a esas formas primitivas de religiosidad donde se dice no toques ese cerro porque es un Apu y está lleno del espíritu milenario y no sé qué cosa ¿no? Bueno si llegamos a eso entonces no hagamos nada ni minería, no toques esos peces porque son criaturas de dios y son la expresión del dios Poseidón. Volvemos a digamos… a este animismo primitivo ¿no? yo pienso que necesitamos más educación, pero eso es un trabajo de largo plazo eso no se arregla así”[ii].

El “Perú Avanza” de este gobierno ha dejado de lado a los pueblos indígenas, tantas veces excluidos y discriminados en la historia de nuestro país. Y como para García la cosmovisiónde los pueblos andinos y amazónicoses absurda y primitiva, sugiere superar este tipo de pensamiento “antiguo”a través de un largo trabajo con más educación. El Presidente no entiende que este afán “civilizatorio”y “evangelizador”que arrastramos desde la colonia, nos ha dejado culturas e identidades mutiladas, además de un país fragmentado, que no se reconoce y se mira con desconfianza.

Las palabras de García no son solo lamentables porque lo expresa tan suelto de huesos el Presidente, cuya visión de país es poco más que retrógrada, sino también porque su voz representa la forma en que piensan muchas personas. ¿Qué estamos esperando como peruanos y peruanas, más muertes y violencia para reaccionar y solucionar no solo los efectos sino las causas de esta exclusión? Estas elecciones han dejado ver que el país quiere un cambio con inclusión, que no se puede seguir intentando gobernaral Perú desde Lima (menos construirlo), que la economía no puede estar en azul si no chorrea para todos, y que el verdadero desarrollo tiene que ir más allá del crecimiento económico y traducirse en políticas públicas que garantice el bienestar del ser humano, que tome en cuenta la diversidad cultural y que respete el medio ambiente.

No podemos consolidar una “marca” país sino “tenemos” ese país, si no lo conocemos, sino no nos reconocemos, y si no nos sentimos todos y todas parte de él. Que el aprecio por la diversidad no se quede cuando vamos a comer a Mixtura, cuando bailamos al ritmo de Juaneco, cuando nos vestimos a lo andino style, o cuando citamos a Arguedas, porque sino en serio que estaremos en Perú Nebraska y no solo porque no sabremos de las diversas formar de ser y sentirse realmente peruanos y peruanas.

Esta diversidad en medio de un contexto de pobreza y exclusión histórica conlleva retos que hoy más que nunca deben ser atendidos. Es un reto para el próximo gobierno, es un reto para nuestra Democracia y sus instituciones, es un reto y compromiso de todos y todas, sobre todo para los que votamos, por cualquier opción, en su nombre. Losúltimos conflictos de Bagua, Islay, Huancavelica y Puno lo exigen a gritos. Nos exigen ir más allá de los pronunciamientos, de las vigilias y plantones, de los análisis periodísticos y de los tantos papers y libros publicados que pretenden contribuir a dar un mejor análisis de la situación.

Esta democracia a la que tanto apelamos y defendemosdebe dejar de ser vista solo como un régimen político, o entendida solo a nivel procedimental. Ya es hora de que pasemos de una democracia electoral a una democracia de ciudadanos y ciudadanas[iii] de un país diverso culturalmente que requiere de políticas públicas interculturales. Por todo lo dicho, una de las faltas más graves de este gobierno es haber puesto trabas a la promulgación de la Ley de Consulta Previa, que fue uno de las demandas a partir del conflicto de Bagua y que de acuerdo al Convenio 169 de la OIT es un derecho de los pueblos indígenas que el Estado peruano no está cumpliendo.

Fuente: Acción Crítica

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