Manual de primeros pasos en Responsabilidad Social Universitaria

mayo 23, 2012
Aquí pueden tener acceso directamente, en formato pdf, al Manual de primeros pasos en RSU que fue editado por el BID y MacGraw Hill en 2009. Es una herramienta fundamental para definir, promover, aplicar y evaluar la RSU en una Institución de Educación Superior.

caratula manual.jpg

Descargar aquí[820clicks]

Nota Bene: hay otra versión de dicho manual que se pasea por internet, pero es apócrifa y de dudosa proveniencia... ¡cuidado con las imitaciones!

Thèse de doctorat: 'Les fondements éthiques de la Responsabilité Sociale'

diciembre 14, 2011
He aquí mi tésis de doctorado, que acabo de sustentar en la Universidad de París Este.
Voici ma thèse de doctorat que je viens de soutenir à l'Université Paris Est.

Thèse

Fueron 4 años de trabajo, 4 meses de redacción final, y 4 horas de sustentación feliz!
Ce furent 4 ans de travail, 4 mois de rédaction finale, et 4 heures de soutenance heureuse!

Aquí va un resumen en castellano de la tesis (4 páginas):
resumen_de_la_tesis.doc[567clicks]

Voilà un résumé en français de la thèse (4 pages):
resume_de_la_these.doc[194clicks]


¡Y aquí va la tesis!
Et voici la thèse!
Les fondements éthiques de la Responsabilité Sociale[2126clicks]

El archivo está en francés. Después de bajarlo, copiarlo en su computadora como pdf y los marcadores aparecerán para que puedan "navegar" en el documento comodamente.
Le document est en français. Après l'avoir téléchargé, copiez-le dans votre ordinateur au format pdf et la table des matières apparaitra, pour faciliter la "navigation" dans le document.

SOBRE LA CUENTOFERENCIA (segunda parte)

mayo 09, 2011
[leer primero la primera parte, abajo]

Reflexionando sobre todo eso desde hace tiempo, me di cuenta que el arte del conferencista no estaba lejos del arte del narrador, que yo practicaba por otra parte. Entonces empecé a acercar estas dos prácticas narrativas.

cuentoferencia TEC: contando la luna

Tuve la suerte, por mi doble formación de filósofo universitario y actor narrador de cuentos populares, de poder entender los riesgos y las limitaciones de las conferencias hace buen tiempo. Tuve la suerte de aprender los recursos como para arriesgarme a la improvisación y al diálogo durante mis charlas, quebrar los rituales académicos, y verificar cada vez que la audiencia siempre estaba deseosa de que se quiebren estos rituales que no hacen más que aburrirla y humillar su preciosa presencia. Tuve tanta felicidad como narrador de cuentos con mi público en el Perú, que nunca acepté tener menos felicidad con el público en los eventos académicos en los cuales participé. Nunca quise, so pretexto de mantener la compostura académica del filósofo, alejarme de la palabra narradora viva, fértil, innovadora, conmovedora. Siempre supe que, durante una charla, el preciso momento es el ahora, porque antes del momento no es el momento, y porque después ya fue. Siempre supe que es la urgencia de la sed de sentido compartido la que manda sobre la frase, la respiración, la mano lanzada y el tono de voz del conferencista. Y nunca tuve miedo de llorar en público, de que se resquiebre mi voz sin que se quiebre el hilo argumentativo, de que se vaya el autocontrol sin que se pierda el sentido, cuando los conceptos filosóficos se hacen tan enormes y bellos que se queman al acercarse a la cosa misma, cuando el discurso se vuelve el Banquete platónico.

Todo eso lo tenía gracias a mi formación actoral y la generosidad del ser, pero me faltaba algo. Todavía mi ser narrador artista y mi ser filósofo universitario estaban desligados. Todavía la compostura académica hacía ruido y frenaba. Todavía la locura narrativa hacía ruido y dispersaba. La ?cuentoferencia? es fruto de esta doble insatisfacción, pero ella fue posible sólo cuando me di cuenta de que la narración de cuentos también tenía límites, a mi gran sorpresa.

2) LIMITES DE LA NARRACIÓN ORAL DE CUENTOS

Me da vergüenza decir que los cuentos populares tienen límites. Ellos son maestros. Ellos son como piedras pulidas en el fondo de los ríos, pulidos por mil y unas bocas narradoras, mil y unos oídos atentos. Tienen siglos, a veces milenios, y si están todavía acá, aunque fueron transmitidos de la manera más frágil (de boca a oído) a través del tiempo y el espacio, es obviamente porque tienen un sentido sagrado e inolvidable que debe ser transmitido entre humanos, para que sigamos humanos. Es obvio que las historias chuecas, anecdóticas, sin trascendencia, desaparecieron hace tiempo en el pozo del olvido. Por eso las que quedan a lo largo de los cambios históricos son las verdaderas joyas del universalismo humano, transhistórico y transcultural. Es increíble de ver cómo un cuento tibetano medieval narrado por un francés puede hacer llorar a un limeño del siglo XXI. ¡Si eso no se llama la universalidad del arte, entonces no entiendo nada a la universalidad! Eso lo tengo muy en claro, por eso me da vergüenza hablar de los límites de viejos sabios que me enseñaron tanto.

Pero los tiempos han cambiado, el futuro nos alcanza como cachetada y los cuentos vienen del pasado. Nos encontramos frente a problemas de nuestra sociedad hiperindustrializada, social y ecológicamente insostenible, que los cuentos desconocen, como desconocen el plutonio, las manipulaciones genéticas o el dumping social de las empresas multinacionales. Por supuesto que sus mensajes éticos sirven todavía para alumbrar nuestros nuevos caminos hacia soluciones sabias y justas. Pero las responsabilidades compartidas de hoy nos urgen coordinarnos en forma eficaz para responder a los desafíos de un cambio de orientación económica, política y social, hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. Esta es la nueva urgencia: revolucionar la revolución industrial, para que no nos revoque de la Tierra.

Y frente a esta urgencia de cambio para darle un chance al futuro de nuestro futuro, no me parece que un mero espectáculo de cuentos baste. Es más: bien podría su ensoñación estética entorpecernos por lo bello que es, hoy día que debemos indignarnos todos del rumbo fatal que está tomando la historia del género humano. Necesitamos de una estética de la indignación eficiente.

3) LA CUENTOFERENCIA

Por eso empecé a asociar, en un mismo espacio-tiempo escénico, a los cuentos populares de mi repertorio los más fértiles para responsabilizarnos frente a esta urgencia, junto con los datos científicos, económicos y sociológicos más indignantes y cortantes, y con los conceptos filosóficos más capaces de hacer entender dónde está el problema de nuestro seudo desarrollo actual. Nació así la cuentoferencia.

En una primera versión más teatral, que desarrollé en el Auditorio de la Biblioteca de San Isidro, en Lima, en 2010 (?Del Titanic al Arca de Noé? se llamó la cuentoferencia), tenía una pizarra blanca en la que disertaba alrededor de preguntas esenciales como: ¿qué es el ser humano?, ¿de qué somos responsables?, ¿cómo debemos convivir juntos?, ¿hacia dónde debemos ir como género humano?... Y con recursos luminotécnicos (gracias a mi iluminador de siempre Mario Ráez), velas simbolizando el Sol y la Tierra, narraba también diversos cuentos que venían ilustrando desde la emoción, el inconsciente imaginativo y la ternura, lo que la parte conceptual y didáctica venía explicando desde la razón, la conciencia analítica y la responsabilidad ética.

En una segunda versión más académica, acabo de desarrollar en tres campus del TEC de Monterrey (Puebla, Guadalajara y Monterrey, marzo 2011) en México, para un público académico, una nueva cuentoferencia que introduce el recurso del ?power point? asociado a los cuentos y el discurso didáctico (se llamó esta vez: ?Bondad, Justicia, Sostenibilidad: una ética 3D para el siglo XXI?), a pedido de la Cátedra Alfonso Reyes.

VER LA CUENTOFERENCIA AQUÍ
(Se necesita el programa REALPLAYER para visionarla, se descarga gratis de internet). Fue grabada en Monterrey el 28/03/11.

Cuentoferencia Guadalajara TEC


Me gustó mucho esta segunda versión porque agrega al vaivén entre el discurso racional y la narración de cuentos un nuevo vaivén entre las imágenes determinadas de la presentación power point que se presentan ante el público (como algo objetivo), y las imágenes suscitadas por las narraciones que cada persona del público hace brotar en su mente (como creación subjetiva en base al cuento). Porque es bien importante de ver que medios como la televisión proyectan e imponen imágenes a la pantalla mental del espectador, mientras que medios como la narración de cuentos evocan imágenes que surgen en libertad de la pantalla mental del oyente. Una colega me dijo después de la cuentoferencia de Puebla que sentía que se creaba así un movimiento circular entre conciencia racional e imaginación, del cual brotaba la ?educación?.

Tengo el orgullo de pensar que así se podría evitar los escollos de la conferencia: Por supuesto que la presencia de los cuentos imposibilita todo afán de control absoluto de lo que ocurre en el momento de la cuentoferencia, ya que el narrador nunca conoce todos los mensajes que los cuentos acarrean hacia la mente del oyente. Así, se garantiza que el evento tendrá siempre más riquezas, ondas expansivas, significados entramados, que todo lo que el protagonista principal pueda pensar y anticipar, ¡felizmente!

Pero además, se evita aquí, creo, la toma de poder del cuentoferencista sobre el público, puesto que el esfuerzo de traducción permanente de lo racional en emocional, de lo objetivo analítico en subjetivo imaginativo, y viceversa, obliga el público a una actividad e compromiso personal tanto en su propio proceso creativo interno como en su poder de análisis y juicio.

En fin, siento que se tiene aquí la posibilidad de una oportunidad de educación e ilustración en común (todos juntos y no cada uno por su lado) que vale la pena desarrollar, por lo hondo y entusiasmante que puede resultar. Espero poder seguir afinándola y llevarla hacia otras personas y tipos de público (público empresarial sobre todo, para promover las oportunidades que abre la ISO 26000). Porque nos morimos de una sobreabundancia de informaciones que nos saturan en lugar de responsabilizarnos, nos morimos de una sobredosis de sensaciones de incapacidad de cambiar algo al rumbo infernal de nuestro ?crecimiento insostenible?, y nos morimos de una sobreabundancia de iniciativas dispersas que no cristalizan en un cambio generacional. Sin embargo, tiene que haber un futuro, es un deber moral de la ética de la sostenibilidad.

Una última acotación: la idea de la cuentoferencia nació también de la misma técnica de la Responsabilidad Social como preocupación por los efectos colaterales de nuestras acciones. Es al preguntarme por los impactos negativos de mis conferencias y de mis espectáculos de cuentos que se me vino la idea de la cuentoferencia. Un día vendrá en que habrá que reflexionar en los efectos colaterales negativos de la cuentoferencia, pero será otro día.

François Vallaeys

SOBRE LA CUENTOFERENCIA (primera parte)

abril 10, 2011
He empezado a desarrollar una nueva forma de presentación pública que no es ni "conferencia" ni espectáculo de "cuentos", o más bien que es a la vez conferencia y cuentos. Por eso la llamo "Cuentoferencia". Me permite superar limitaciones de ambos géneros que practicaba anteriormente por separado. La verdad es que las conferencias no me satisfacían desde hace tiempo, y recientemente, los espectáculos de cuentos ellos también han empezado a dejarme un sabor a sinsabor en la boca. Quiero explicarles eso:

cuentoferencia en el TEC Campus Puebla

1- LIMITES DE LA CONFERENCIA

La conferencia tiene la desventaja de dirigirse a la sola conciencia intelectual del oyente. Se trata de hacerle entender lo que el conferencista quiere hacerle entender. A la conferencia no le importa el inconciente del oyente, sino su sola capacidad de “captar” concientemente el Texto (el conjunto de significados) que el conferencista le quiere “transmitir”. Por eso no importa la presencia corporal del público como asamblea de personas compartiendo juntas un mismo espacio-tiempo. Sólo importa que cada uno, en su mente, entienda y recuerde lo que el Discurso dice.

La peor forma de conferencia es el texto escrito de antemano y leído por el autor, en general de una voz monótona, delante de una audiencia rápidamente adormecida. Es que se necesita una gran capacidad intelectual de visualización interna, comprensión y síntesis, como para poder captar al momento un discurso conceptual escuchado y transformarlo en una secuencia de significados interesantes para uno mismo. Solo profesionales intelectuales tienen en general esta competencia activa de atención (profesores universitarios, científicos, estudiantes avanzados...). Los otros son rápidamente desbordados por un torrente de palabras que ya no pueden hilar, por eso se duermen.

Lo que se confunde aquí es, por un lado, el arte literario de escribir, que da lugar a una obra textual que un lector normalmente se apropia después en privado, según su propio ritmo interno y deseo, a través de la lectura individual; y, por otro lado, el arte escénico de compartir un discurso con un público, arte teatral por excelencia, arte del tiempo, que pide la creación en el instante de un espacio-tiempo de comprensión compartida por un público. El arte literario y el arte escénico son tan parecidos entre ellos como el arte plástico de dibujar una bailarina y el arte escénico de la danza. ¡No tienen nada que ver!

Los conferencistas que entienden este problema tratan pues de utilizar varios “recursos formales de comunicación” como “herramientas” al servicio de la comprensión del mensaje: humor, anécdotas, efectos de voz, soporte visual del muy famoso programa "power point" (¡punto de poder!), etc. Utilizando "instrumentos de comunicación", se espera conseguir una mejor atención y comprensión por parte del oyente, tomando poder sobre su interés. Así nace el Gran Orador, el Maestro conferencista que sabe “hacer pasar” su discurso predeterminado en forma amena. Pero el problema es que se sigue distinguiendo entre, por un lado, el discurso conceptual en sí que se quiere “transmitir” (el Mensaje), y por otro lado los recursos retóricos de transmisión del discurso que se van a utilizar como medio al servicio del fin (los medios de comunicación del Mensaje). Entramos pues en una distinción infernal:

Fondo ≠ Forma
Finalidad ≠ Medio
Discurso a entender ≠ Herramientas de comunicación


¿Cuál es el problema aquí? El problema es que se considera a la comunicación, es decir a la conferencia misma, como mero medio al servicio de un fin ajeno (la comprensión del discurso en sí). Es decir que se niega el valor intrínseco de la conferencia, rebajándola a un mero instrumento de transmisión: ¡LA CONFERENCIA SE NIEGA A SÍ MISMA! Haciendo esto, se niega el valor de la presencia del público reunido. Se le dice subliminalmente a cada uno: “tu presencia aquí con los otros no es un fin en sí, es solo un medio para transmitirte contenidos teóricos que queremos que te lleves a tu casa”. Bajo la tiranía del discurso fin en sí de la conferencia – que es lo que es por sí sólo y sin necesidad del público – se desvaloriza a la asamblea de personas reunidas en público. El arte escénico del Compartir juntos se agacha como servidumbre del arte literario del Texto que lo domina e instrumentaliza.

Sin embargo, la comunicación ES creadora de sentido, y no hay sentido en sí alguno que no dependa de su medio de expresión. ¿Cuál es, pues, el resultado de esta injusta dominación del Texto sobre la Actuación? La instrumentalización sofista de todos los recursos de comunicación, luego la instrumentalización del oyente destinatario del discurso. Aquí entramos en la turbia utilización demagógica de la comunicación seductora, que utiliza artífices retóricos como para someter y conquistar al público. Pensábamos compartir juntos un momento de felicidad, y he aquí que los asistentes se transforman en la masa seguidora aclamadora del Gran Orador dueño de todas las técnicas de subyugación. No sólo la conferencia se niega y desvaloriza a sí misma como asamblea de personas reunidas, sino que se vuelve inmoral, transformando al público en objeto de sometimiento al “punto de poder” (power point) del Discurso, del Texto, del Conferencista. Aunque los congresos, coloquios, charlas, pueden parecer (y son) modos democráticos de compartir el conocimiento, quizás no dejen de tener una secreta relación solapada con el dominio aristocrático de las masas por la Palabra santa y todo poderosa del Texto de los expertos. La democracia participativa arriesga sin cesar decaer aquí en marketing.

Parezco exagerar mucho en mi crítica a la conferencia: no le dejo ningún lugar entre la lectura soporífica y los artífices retóricos engañosos. De hecho exagero, no es tanto así, y en la mayoría de los casos (felizmente) conferencistas honestos logran interesar e ilustrar a oyentes contentos y atentos. Pero mi tesis es que si eso ocurre, si puede haber felicidad en una conferencia, es porque en forma conciente o no, el (la) conferencista ha logrado rebajar la soberbia de su Texto a priori (de su Mensaje en sí a transmitir) para practicar igualmente el arte escénico del diálogo fructífero con el público. Ha logrado no ser sólo un artista del significado para ser también un artista de la actuación significante. Y, cosa imprescindible, ha aceptado abandonarse al acto significante para que la actuación misma, en el instante innovador e irrepetible de la palabra narradora, haga emerger el sentido de lo dicho. Dicho de otro modo: ha aceptado ya no controlarlo todo de antemano, sino confiar en la improvisación de la relación con el público. Su Texto a priori, que quería transmitir sin error, se transmutó en un Texto a posteriori, creado en el instante, desde la relación con el público, que ya no es un mero receptor pasivo de una Palabra predeterminada, sino el interlocutor de una Palabra emergente entre los dos, es decir en diá-logo (“dia” significa “dos” y “entre” a la vez).

Todo(a)s los (las) conferencistas que leen esto recordarán cómo se sienten regularmente DESBORDADOS por su discurso público, cómo el tranquilo Texto a priori de su charla preparada se transforma de pronto sin querer en un inédito momento de compartir con los oyentes. Momento en el cual el significado predeterminado no desaparece, por supuesto, pero se relaja, se hace mero marco de referencia, se pone un paso atrás a vigilar lo que está ocurriendo, como padres atentos vigilan en silencio los juegos de sus hijos improvisadores, dejándoles libertad desde la ternura. Brotan entonces las ocurrencias, imágenes, recuerdos y anécdotas… las palabras se pulen al escuchar la voz, al mirar las miradas… los significados se ritman al compás del cuerpo narrador… los conceptos se agudizan al chocar contra el rostro del oyente. Ya no hay texto en sí, hay curso del discurso, hay conferencia.

En breve, el (la) conferencista acepta no sólo de transmitir a los demás, sino también y ante todo de ser delante y con los demás. Acepta pues ser una persona con todas sus contradicciones y riquezas concientes e inconcientes, en cuerpo y alma, y no sólo una mera mente autocontrolada. Freud definía la cura analítica como el paso del inconciente a la conciencia: “Wo Es war, soll Ich werden” (“Donde Ello era, debo Yo advenir”). Aquí, en el arte narrativo de la conferencia pública, se trata un poco de lo contrario: “Donde Yo era, Ello debe advenir”. En el lugar del Yo soberano, dueño seguro de su discurso monológico, tiene que poder surgir la fragilidad libre y conmovedora de un Ello dialogante.

Si entendemos esto, podemos, ahora sí, distinguir las dos patologías del conferencista:

(1) La enfermedad del conferencista que quiere mantener el control de su texto, de su discurso, entonces que no hace más que transmitir fielmente un texto preescrito, negando el arte escénico del encuentro con el público, imponiendo el solo arte teórico literario. Este conferencista se equivoca de arte, al querer que su conferencia sea como una pintura, pintada previamente, y después expuesta en la galería. Pero todos los artistas del tiempo lo saben: la coreografía no es la danza, la partitura no es la música, la obra no es el teatro, el cuento no es la narración. Este es el conferencista soporífico.

(2) La enfermedad del conferencista que quiere mantener el control del público, entonces que utiliza artificios retóricos de sofistas para subyugar a los espectadores prisioneros embobados por su mensaje. Este conferencista es el artífice del marketing demagógico para conseguir la reacción exacta en el oyente, “hacer pasar el mensaje” como él quiere, lograr el impacto comunicativo preciso. Este es el conferencista manipulador.

Podemos notar que ambas patologías tienen algo en común: el afán del control total, la voluntad de poder soberano, el rehúso de la fragilidad, de la incertidumbre, de la relación improvisadora y del inconciente. Todos los artistas escénicos saben que este afán de control es vano, y conduce a actuaciones mediocres: cuerpos tiesos, discursos recalentados, sin chispa, modales artificiales y estereotipados, etc. He aquí, en el afán de control a priori, las limitaciones de las conferencias.

Manual de primeros pasos en Responsabilidad Social Universitaria

enero 19, 2011
Aquí va el Manual de Primeros Pasos en responsabilidad Social Universitaria que hemos realizado para el BID:

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Manual RSU[1081clicks]

Es una herramienta útil a todos: directivos, profesores, administrativos, estudiantes. No duden en bajarla e inspirarse en ella para hacer avanzar la responsabilización social de su Universidad. Suerte!

Responsabilidad Social Universitaria, nada más ni nada menos

febrero 24, 2010
En otro artículo del presente blog Respuestas a preguntas sobre RSU Ivett Navarro de la UNAM me pregunta lo siguiente:

" 1. ¿Existen otros modelos de Compromiso Social Universitario (CSU) en Latinoamérica, además de los de Extensión, Voluntariado, Proyección, Responsabilidad Social y Servicio Social/Comunitario?

2. ¿Cuáles son las principales metodologías para el desarrollo del CSU?

3. ¿Existe bibliografía sobre los dos temas anteriores (modelos y metodologías del CSU) que nos pueda recomendar?
"

Quisiera contestarle volviendo sobre la distinción entre RSU y Extensión, que no es una distinción metodológica sino filosófica. Siendo una distinción filosófica, no importa mucho el nombre que le damos (no es una "marca") pero sí importa mucho el sentido que le damos (es un "concepto").

Lo que Ivett llama Compromiso Social Universitario (CSU) puede ser entendido de dos maneras contradictorias:

(1) O bien se trata de otro nombre para la Extensión-Voluntariado-Proyección-Servicio Social, y pongo todos estos términos en el mismo conjunto porque designan la misma preocupación de los universitarios por lo que pasa al exterior de la universidad, es decir la preocupación social universitaria vista como un salir afuera de la Universidad al encuentro de la Sociedad.

La crítica que le hago a este paradigma es que parte de una premisa equivocada: la separación universidad-sociedad. De esta premisa equivocada, se deducen todos los problemas de esta estrategia: muy bien intencionada para ayudar a los que más lo necesitan en la sociedad (los vulnerables, marginados, etc.), está estrategia se vuelve muy débil en su aplicación, porque, por un lado, la Universidad no está preparada para asistir y resolver los problemas sociales en forma directa, y por otro, la Universidad no está mentalizada para concebir la formación e investigación como un proceso social sino como un proceso académico especializado. Y aquí entra la letanía de las quejas de los actores de la Extensión universitaria, que denuncian ser siempre la última rueda del coche universitario, queja que es legítima porque la extensión es muy útil y valiosa para los universitarios, pero al mismo tiempo queja ilegítima porque la finalidad de la universidad es ante todo la producción y transmisión del conocimiento, y no la extensión, por lo que los directivos universitarios tienen razón en privilegiar los procesos académicos sobre los demás.

Y no sólo es débil sino que incoherente porque, al no ver que la universidad ES también la sociedad, el paradigma de la Extensión no ve la relación intrínseca que existe entre la existencia de los problemas sociales por un lado y los modos de producir y transmitir los conocimientos científicos, técnicos y humanísticos en la Universidad. (No estoy aquí criticando a los actores de la Extensión en su trabajo cotidiano sino a las Universidades que piensan que este paradigma cumple con su propósito social en forma satisfactoria). Así que después de haber enseñado adentro del claustro universitario todos los conocimientos y hábitos profesionales que permiten, facilitan e incluso a veces crean los problemas sociales que encontramos afuera del claustro, uno va a tratar de ayudar a las víctimas sociales de estos conocimientos y hábitos profesionales afuera. O sea, hacemos en la Universidad lo mismo que reprochamos a las empresas que hacen "greenwashing" y paternalismo en lugar de RSE.

Y nos preguntamos ¿porqué no funciona nuestro esfuerzo de extensión? Sin ver que se trata de una cuestión sencillamente estadística: mientras hemos tratado de ayudar a 100 pobres afuera...

- hemos formado 1000 economistas adentro que piensan que existen "leyes económicas" organizadas por una mano invisible que produce la armonía del "óptimo paretiano";
- hemos formado 1000 contadores que no saben ni una palabra del cálculo de una huella ecológica de una organización, porque sus profesores piensan que su trabajo es el análisis financiero nomás;
- hemos formado 1000 médicos que denigran la medicina tradicional (en su país multicultural), separan tajantemente lo biológico de lo psico y sociológico, y sueñan con trabajar en Houston;
- hemos formado 1000 sociólogos que no saben nada de ciencias, y separan tajantemente los "hechos sociológicos" de la biología, la psicología, la física;
- en resumen, hemos formado 100 000 profesionales que no saben más que “aplicar” su pequeña inteligencia ciega híper especializada (Edgar Morin), y es esta situación la que contribuye en reproducir sistemáticamente la pobreza social y ambiental.

En realidad, vamos afuera a ayudar después de haber construido adentro los conocimientos y los jóvenes profesionales que garantizan la reproducción de la misma inteligencia ciega que reina afuera. En realidad, la universidad es el espejo de la sociedad, y la sociedad el espejo de la universidad. Sólo una concepción hologramática (la parte del todo contiene la imagen del todo) de la Universidad permite no desarrollar esta enfermedad autoinmune de creer que los problemas son de la sociedad y no de la universidad. Y si existen problemas sociales en nuestra sociedad moderna organizada de modo técnico y científico (es decir dirigida y mantenida por gente que, cada vez más, salen de las instituciones de educación superior), es porque la formación de los técnicos y científicos está basada en una racionalidad que produce problemas sociales. Lo que nos conduce a la segunda posibilidad.

(2) o bien lo que llama Ivett CSU se entiende como Responsabilidad Social Universitaria (RSU), y se trata entonces del ESFUERZO REFLEXIVO y CORRECTIVO de la Universidad sobre si misma para examinar en qué medida ella participa de este sistema socialmente insostenible, en qué medida lo reproduce también, en qué medida prepara los futuros profesionales para reproducirlo, agravarlo o transformarlo, en qué medida esta insostenibilidad social y ambiental se reencuentra en sus hábitos rutinarios adentro del campus, en los salones de clase, en los esquemas mentales de sus profesores y administrativos, en qué medida tiene ella impactos sociales negativos en su propio actuar institucional, en qué medida ella también se desentiende de sus partes interesadas, no escucha a su gente y no practica ella también una real democracia participativa.

Es por eso que este "compromiso social" es una "RESPONSABILIDAD social", porque se trata de un esfuerzo sobre sí misma, es decir una responsabilización. Toda responsabilidad es un esfuerzo sobre uno mismo, como cuando digo "tengo que tomar mis responsabilidades", "tengo que asumir mis responsabilidades". Lo que caracteriza entonces el modelo de la RSU frente y en contra del modelo de la Extensión y Proyección social, es el hecho de no empezar por lo último (la acción social afuera) sino por lo primero (la transformación de la producción y transmisión del conocimiento adentro).

Ojo, responsabilización no significa culpabilización: No se trata aquí de flagelar de la pecadora universidad para después conseguir una redención mística, una transformación revolucionaria de la noche a la mañana. La responsabilización es más humilde, discreta, paciente y eficaz. Esta auto-reflexión de la universidad que se responsabiliza por sus impactos es un largo camino hacia la coherencia entre lo que se quiere como sociedad y lo que se hace como universidad, camino nunca acabado, camino cuyos pasos son los de su gente, sus actores (estudiantes, profesores, administrativos, directivos, trabajadores) reflexionando juntos sobre lo que hacen a diario, tomando decisiones académicas y administrativas, innovando con sus partes interesadas externas. Esto incluye por supuesto el aprendizaje basado en proyectos sociales, entonces el “ir afuera a ayudar”, pero no concebido como “extensión” después y separadamente de la “formación e investigación”, sino como método legítimo y racional de asegurar la formación e investigación (así ya no debería haber una Extensión como “última rueda del coche”, sino una “formación e investigación” que sea de por sí un proceso extensivo social, o sea un solo proceso académico y no tres procesos separados con uno marginado, como es el caso actualmente).

En verdad, en mi concepción de la RSU a partir de los 4 impactos universitarios, el más importante, el fundamental, el que conduce a todos los demás, es el impacto cognitivo.

4 impactos RSU.jpg


Mientras dejemos a los modelos mentales, epistemológicos y cognitivos promovidos por la Universidad fuera del debate sobre el compromiso social de la Universidad, no avanzaremos en nada. Y les puedo decir que me preocupa cada vez más cómo los universitarios siguen vanagloriándose con las lindas acciones de ayuda social realizadas por la profesora X con sus alumnos Y de la Facultad Z en el barrio popular A, mientras todo sigue absolutamente igual adentro de la Universidad, con los mismos modelos administrativos y educativos de siempre, sobre todo en la Facultad Z. Lo único que cambia es que llamamos a esto “RSU” ¡porque es más fashion!

Quisiera terminar con tres cosas:

(1) el primer libro que se tiene que leer si uno quiere tener un compromiso social desde la universidad es la “INTRODUCCION AL PENSAMIENTO COMPLEJO” de Edgar Morin, que no habla ni una palabra de proyección social estudiantil, pero que explica en forma resumida y sencilla el problema de la INTELIGENCIA CIEGA, que es el único problema social y ambiental que la Universidad está preparada y legitimada para enfrentar eficazmente, sino resolver.

(2) el segundo libro que quisiera recomendar, es el MANUAL DE PRIMEROS PASOS en RSU que escribí con Cristina de la Cruz y Pedro Sasia para el BID y que está publicado por McGraw Hill. Lo recomiendo sin falsa vergüenza porque creo realmente que aporta algo nuevo al debate y la práctica del compromiso social universitario, y ya es disponible gratuitamente en el enlace siguiente:
http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=35125786

(3) Existe un test sencillo para verificar si estamos en el paradigma de la Extensión universitaria o en aquél de la RSU: Si su Universidad cree que está practicando la “Responsabilidad Social Universitaria” y todavía nada le duele, es que está todavía bien lejos de verdaderamente responsabilizarse por sus impactos negativos rutinarios.

François Vallaeys

¡Energía social, papá!

diciembre 16, 2009
energía social

Cierro mi computadora portátil sin apagarla. Mi hijo de 7 años me pregunta:
– ¿Por qué no la apagas, papá?
– Porque así podré abrir más rápido mis archivos, hijo.
– Pero papá… estás despilfarrando ENERGÍA SOCIAL!

Diciendo esto, mi hijo se va alegremente al cole, orgulloso de su respuesta que ha dejado a su padre mudo y pensativo… ¿Energía “social”? ¿cómo puede ser “social” la energía eléctrica? Y poco a poco, me invade toda la sensatez de este inusual concepto.

Vivimos en Francia ahora, o sea que nuestra electricidad la produce la Empresa “Electricidad De Francia”, más conocida como EDF. Otrora empresa pública, es ahora Sociedad Anónima, pero su ligación con el poder estatal es más que estrecha.

Por supuesto que la página web oficial de EDF nos agobia de buenas palabras éticas: los 5 valores de su “estrategia ética”, el altruismo de su “compromiso”: “Un grupo industrial responsable, animado por una gestión ética y preocupado por actuar a favor del desarrollo sostenible”. El mismo blablablá empresarial de siempre, que cansa a todo el mundo, menos a las Direcciones de Comunicación al parecer. Pero la realidad es diferente…

Aunque la “Integridad” sea uno de los valores proclamados por EDF, el Grupo está actualmente en juicio contra Greenpeace por haber espiado, en el marco de su lucha contra los grupos antinucleares, a la computadora del ex director de programas de Greenpeace-Francia. ¿Energía social, hijo mío? Energía de piratas incluso quizás. Ver por ejemplo los artículos (en francés):
http://www.lejdd.fr/Societe/Justice/Actualite/Greenpeace-EDF-mis-en-examen-129276/
http://www.lejdd.fr/Societe/Justice/Actualite/EDF-Greenpeace-et-les-barbouzes-74919/

La energía nuclear… ¿cómo no calificarla como “energía social”? Miro mi factura de luz. Ahí está escrito: “Origen 2008 de la electricidad: 82,9% nuclear, 9,3% renovable (de la cual 7,5% hidráulica)”. Sí, pues, ahí está toda la estrategia de la República Francesa, desde la época del General De Gaulle, de apostar militar y civilmente por lo nuclear como pilar de la independencia nacional. Ahí está también toda la argumentación actual del Gobierno que pretende que la electricidad nuclear es “limpia en CO2”, aunque los ecologistas resaltan más bien su carácter insostenible. ¿Energía social, hijo mío? Energía geoestratégica, militar, política, etc.

¿Y cómo no pensar, al mirar mi foco de luz francesa triunfante, en estas personas en Níger o Gabon, víctimas de cáncer y otras enfermedades inducidas por las minas de uranio explotadas por Francia para mi bienestar? En 2007, la ONG Sherpa, asociación de juristas franceses cuyo objetivo es que los derechos humanos y laborales sean respetados tanto en los países pobres como en París http://www.asso-sherpa.org/ , junto con la CRIIRAD, Comisión de Investigación e Información Independiente sobre la Radioactividad (un laboratorio francés independiente tanto del poder político como de los intereses económicos) publica un informe sobre la situación de los trabajadores mineros de la COMUF, la SOMAÏR y COMINAK, respectivamente sucursales mineras de Gabon y Níger para el Grupo AREVA-COGEMA (proveedor de uranio para las centrales nucleares francesas, o sea mi proveedor de electricidad). La situación es escandalosa:

• El material de medida de la radioactividad de la CRIIRAD fue confiscado en la capital, sin duda con la ayuda del director de explotación de COMINAK que había amenazado con impedir la investigación.
• En ninguna de las minas de uranio de AREVA los trabajadores estaban informados de los riesgos ligados a la radioactividad. Ellos y sus familias vivían a proximidad de las minas en total confianza.
• Los residuos mineros eran reutilizados sin precaución alguna para la construcción de viviendas y edificios públicos (hospital, maternidad, escuela, mercado, etc.). Los mismos se acumulan y son expuestos a las lluvias y vientos. Lo que significa que estas minas africanas no están sometidas a las mismas reglas de precaución que en Francia.
• El mantener los trabajadores en la ignorancia permite no tener que indemnizarles en caso de patologías ligadas con la sobreexposición a la radioactividad.

Ver informe en francés aquí.

Frente al escándalo y al desempeño de la ONG Sherpa, el Grupo AREVA se ve finalmente obligado en firmar, en junio 2009, un contrato de asociación con Sherpa y Médicos del Mundo para la creación de un observatorio sanitario en cada sitio de extracción de uranio y de un mecanismo de indemnización de los antiguos asalariados en Gabon y Níger. Este acuerdo comprende también la creación de un Grupo Pluralista de Observación de la Salud compuesto de 10 miembros, expertos científicos y médicos, elegidos en paridad por la empresa y las asociaciones, encargado de estudiar la salud de los trabajadores de las minas de uranio de AREVA así como la de las poblaciones vecinas y publicar los resultados en forma transparente.

Aquí empieza otra historia, por fin, la de la RESPONSABILIDAD SOCIAL de los diversos actores, implicando empresas, ONG y gobiernos locales en el cuidado ético y la gestión transparente de los impactos de la actividad empresarial. Se puede constatar que:

1. No se trata de filantropía, al margen de la actividad de la empresa, sino de una vigilancia constante de su misma actividad económica. Lo digo y lo repito, la UNICA definición de la Responsabilidad Social es la GESTION DE LOS IMPACTOS SOCIALES Y AMBIENTALES DE LA ORGANIZACIÓN. Todo el resto es blablablá.
2. No se trata de la Responsabilidad Social de la Empresa, sino de la responsabilización social de TODOS los actores económicos, de la sociedad civil comprometida y de los gobiernos locales. La RSE no funcionará nunca si se la ve como algo que tiene que hacer cada empresa en su rincón. Sólo la asociación con los “enemigos”, tornándolos en socios estratégicos, crea una real responsabilización social. Si me declaro responsable yo solo para hacer lo que me da la gana sin admitir fiscalización, ¿de qué responsabilidad estamos hablando?
3. Así la famosa “atención y participación de los stakeholders”, tan querida en los discursos de RSE, no es la muy cómoda “información anual” a los stakeholders (ahora todas las grandes empresas publican su “Memoria de Sostenibilidad”, muchas veces un simple himno a la autosatisfacción filantrópica), es el sometimiento (forzado o voluntario, depende) a la fiscalización por parte de los stakeholders, bajo reglas comunes y en forma transparente. No es cómodo, no es muy placentero, pero es responsable.

Con la Responsabilidad Social es otra historia humana que quiere nacer, una historia donde la sociedad se reflexiona y cuida a sí misma, equilibrando los poderes económicos (empresas), legales (Estados) y sociales (sociedad civil organizada), para que cada uno vigile a los demás, limite los abusos y puedan concordar y trabajar juntos.

Esta idea no es ni siquiera tan nueva, es sencillamente la aplicación, a la totalidad de la sociedad humana, de lo que habían encontrado los filósofos del Siglo de las Luces: la separación de los 3 poderes estatales (ejecutivo, legislativo y judicial) para luchar contra la opresión absolutista. Hoy, frente a los nuevos riesgos globales que el principio de avidez del Capitalismo genera, que el poder innovador de las ciencias facilita y que el principio de poder de los Gobiernos incentiva, debemos separar y equilibrar los poderes económicos de producción, los poderes legales y normativos de los Estados y Organismos Internacionales, los poderes sociales de legitimidad de los ciudadanos, consumidores y movimientos de defensa organizados (ONG, Asociaciones) y los poderes cognitivos de los científicos (laboratorios de investigación, think tanks, Universidades, asociaciones de científicos).

Nadie detiene la verdad absoluta, ni la legitimidad definitiva, por lo que todos deben de colaborar y fiscalizarse mutuamente. Lo que hay que evitar al máximo son las colusiones entre grupos de poder en contra de los demás: las empresas con los Estados (gran corrupción internacional), las empresas con los científicos (Monsanto, etc.) siendo las dos colusiones actuales más peligrosas que la sociedad civil debe de denunciar e impedir.

Debemos de inventar y practicar esta nueva sociedad política en la era de las ciencias y los riesgos globales, olvidándonos de las distinciones obsoletas entre lo social y lo natural, lo privado y lo público, lo local y lo global… como sabe hacerlo mi hijo de 7 años que no duda en articular fenómenos físicos con problemas humanos.

Sí hijo mío, tenías razón: la energía eléctrica es social. Detrás de cada foco de la casa se esconde (entre otros) un minero africano que aspira a la dignidad y la seguridad sanitaria, como cualquier otro ser humano. Trataré de no olvidarlo nunca más hijo mío, y apagaré mi computadora, te lo prometo.

Mitakuye Oyasin!
François Vallaeys

La Responsabilidad Social entre la derecha y la izquierda

febrero 24, 2009
Derecha/Izquierda


La Responsabilidad Social no sabe todavía dónde colocarse en el tablero de ajedrez político.

Por el lado de la derecha liberal, ciertos ven en ella una buena ocasión de retornar a la situación ideológica del inicio del siglo XIX, cuando en Europa occidental las “obligaciones” de los dueños de las fábricas todavía se concebían como meros deberes éticos, es decir voluntarios, fuera de toda coacción jurídica, y que no existían los “derechos sociales”. El debilitamiento actual del Estado-providencia en el marco de la globalización puede efectivamente nutrir el optimismo de los nostálgicos del "paternalismo filantrópico", que siempre ha adorado ayudar a los pobres, pero detesta pagar impuestos para ellos. Ciertos liberales, más serios y lúcidos, consideran sin embargo a la Responsabilidad Social como un buen medio para regular y desde luego estabilizar el sistema económico, para su propia legitimación y sostenibilidad. Pero los ideólogos los más radicales del liberalismo temen que, al final, esta “Responsabilidad Social”, todavía voluntaria, se torne a su vez obligación estatal que vaya a entorpecer la libre actividad empresarial (ver por ejemplo la típica reacción de Milton Friedmann, quien veía desde los inicios de los 70 en la Responsabilidad Social un peligro socialista que había que combatir).

Por el lado de la izquierda, los medios socialistas en general consideran a la Responsabilidad Social con mucha desconfianza, no sólo porque la corriente viene del mundo empresarial (siempre sospechoso), sino también justamente porque la RS no se presenta como una responsabilidad jurídica garantizada por el Estado, sino como algo voluntario, lo que conlleva el riesgo de ser más una operación “cosmética” de las empresas (markethics, greenwashing) que una real responsabilización social. Pero ciertos medios de izquierda ven sin embargo aquí una oportunidad para reformar el sistema económico desde dentro, abrir iniciativas de negociaciones creativas para corregir a los abusos del mercado e imponer poco a poco mayor transparencia en el juego global. El mismo diagnóstico de la dificultad que tiene el Estado-providencia para sobrevivir en el proceso de globalización, así como el rompe cabeza del financiamiento de los proyectos de desarrollo de las ONG y el dolor de su poco impacto social, conducen finalmente a interesarse por este curioso movimiento social que es la “Responsabilidad Social”.

Por ambos lados, entonces, se considera a la Responsabilidad Social con cautela, los sentimientos oscilan entre seducción y sospecha, entusiasmo e ironía. En mi opinión, es porque cada quien sigue acampando en su tienda ideológica de siempre. Sin embargo, la Responsabilidad Social se alimenta muy mal con la oposición clásica entre liberalismo y socialismo, entre derecha e izquierda. Ella llama más bien a un cambio hacia la ecología política, que sería su único marco ideológico pertinente, pudiendo conjugar a la vez (1) regulación sistémica, (2) militancia y vigilancia ciudadana, y (3) subsidiaridad, es decir preferencia por la autonomía, la creatividad local, la descentralización y la participación, contra la burocracia y la estatización. El principio de subsidiaridad, en efecto, enuncia que una decisión colectiva debe de ser tomada al nivel más cercano posible de las personas afectadas por las consecuencias de dicha decisión, el nivel que permita acceder a la mejor información acerca de la pertinencia de la decisión y a la mayor participación de las partes interesadas.

Está ahora claro que las soluciones a los problemas globales de regulación de la sostenibilidad de la vida humana (justicia y durabilidad) no se sitúan más al nivel del Estado-nación, sino al nivel de los estándares y acuerdos internacionales, porque se trata de una problemática de redes y no una problemática de hegemonía territorial, pasablemente ineficaz en el contexto cosmopolita actual de la mundialización. Y curiosamente, este cosmopolitismo supranacional da una nueva legitimidad y eficacia a la acción local, porque las reglas operando para toda la trama globalizada se expresan en cada nudo de la red, en sintonía y resonancia con el todo. El Estado-nación se encuentra poco a poco sobrepasado por arriba (por las reglas internacionales) y por abajo (por las prácticas locales en red mundial). En otros términos, la Responsabilidad Social se expresa como una responsabilidad global, y este hecho la hace poco traducible en términos estatales. Ella pide una visión ecológica del mundo, prácticas colectivas mundiales encarnadas en acciones locales, que atraviesan a los Estados-naciones como a cualquier otro nudo de la trama global (Empresas, ONGs, Organizaciones, etc.). El Estado es un actor importante de la Responsabilidad Social, mas no el único, ni mucho menos el decisivo. Uno "pertenece" a un Estado, pero es "atravesado" por una red, es otra lógica.

Pero si el estatismo socialista no es la solución, la fe liberal en el poder milagroso del “Dedo de Dios” para armonizar a los conflictos en el Mercado, mediante una santa autorregulación, no lo es tampoco. Esta fábula liberal, que cree justificar así el laisser-faire económico, es tan dañina como su homóloga marxista de la fe en la dialéctica histórica que justificaba la violencia social en nombre del irresistible avance de la liberación del hombre por el hombre en la sociedad comunista. Ya estamos más o menos todos curados de la creencia en la dialéctica de la lucha de clases, pero muchos todavía siguen creyendo en el poder regulador de las pseudo “leyes del Mercado”. Desgraciadamente, son al contrario las desarmonías sistémicas que el sistema económico provoca en el campo social planetario, las que obligan y justifican la construcción de una “Responsabilidad Social” consciente por parte de los actores sociales, a fin de contrarrestar la pendiente natural de los procesos del Mercado hacia la insostenibilidad global de la vida humana. El Mercado puede regular precios, también mejorar ciertos productos, jamás cuidará de los bienes comunes mundiales que quedan sistemáticamente fuera de los cálculos de maximización del interés propio (ver por ejemplo Garett Hardin,The Tragedy of the Commons).

Así es que la Responsabilidad Social parece sufrir el mismo problema que la ecología política: la dificultad para “entrar en política” y hacerse un sitio entre y contra las posiciones dominantes muy marcadas del liberalismo (la derecha) y del socialismo (la izquierda), hacerse un sitio que redistribuya a los demás sitios, que cambie las reglas del juego, resuelva otros problemas con una concepción diferente de lo que es “éxito” y “fracaso”. Creer que se pueda integrar a las exigencias de la Responsabilidad Social en la agenda política sin transformar al juego político es la mayor equivocación actualmente de muchos actores bien intencionados que innovan de verdad, pero no quieren sacar todas las consecuencias de sus innovaciones sociales, no quieren cambiar sus paradigmas mentales.

Entonces cada uno trata de recuperar para sí el discurso de la ecología y la Responsabilidad Social (los derechos humanos, el desarrollo sostenible, etc.), pero cambiando lo mínimo posible su posición ideológica. Hacemos política “verde” a la derecha como a la izquierda, pero es un verde de derecha y un verde de izquierda. Nos quedamos pues en el debate sobre colores. Esto da finalmente el muy mediocre resultado que uno ve: mucho blabla sobre ecología y “salvemos el planeta”, algunas acciones limitadas sin efecto sistémico, y un enorme Business as usualde los actores económicos (para el crecimiento) y políticos (para el control del Estado nacional), que asegura la tendencia de fondo: mantener el rumbo hacia la insostenibilidad creciente de nuestro modo de residencia terrestre, hacia la puesta en peligro creciente de la calidad y durabilidad de la vida humana sobre el planeta.

Contra esta tendencia constatada, se levantan los inútiles gritos que llaman "la Etica" al rescate. Pero hay que resaltar el hecho de que la ética de la Responsabilidad Social no es una ética personal basada en la buena voluntad, sino una ética de tercera generación, es decir una ética sistémica, una ética pública. Y una ética pública no es una ética personal de los agentes públicos (la buena voluntad e integridad del funcionario por ejemplo), sino un conjunto de principios y deberes éticos para la sociedad cuya aplicación y respeto son vigilados públicamente, por medio de muchos instrumentos como: leyes, herramientas de gestión, estándares, certificaciones, acción ciudadana, denuncias, lobbies y gobernanza… Dicho de otro modo, la « Responsabilidad Social » no es un nuevo sentimiento moral que brota en el fondo del corazón de las personas buenas, es la institucionalización de reglas universales de sostenibilidad social y ambiental para que nuestras prácticas colectivas no vayan, en el conjunto de sus efectos colaterales, en contra del fin moral de la humanidad.

Mientras la defensa del “crecimiento”, del “empleo” y del “poder adquisitivo” seguirá siendo el único foco de atención de los discursos políticos de derecha y de izquierda, continuaremos avanzando, con bella unanimidad cacofónica socialmente irresponsable, a veces hacia la derecha, a veces hacia la izquierda, juntos en nuestro lindo barco planetario: el Titanic.



UNILEVER - GREENPEACE Y LA GESTIÓN DE LA BUENA REPUTACIÓN EMPRESARIAL

noviembre 29, 2008
estrategia de la avestruz


Les quiero comentar algo que permite reflexionar sobre la dificultad que tienen las empresas para gestionar su buena reputación con transparencia en su relación con los stakeholders exigentes. Hace pocos días, me inscribí como "ciberactivista" de Greenpeace España en la dirección siguiente: http://www.greenpeace.org/espana/getinvolved/ciberactivistas-2 Empecé a mandar esta carta modelo (redactada por Greenpeace) sobre la problemática de los Organismos Geneticamente Modificados (OGM) a la empresa UNILEVER España:

Estimado/a Sr./Sra:

Me preocupa mucho la utilización de transgénicos en los alimentos. Ya se han documentado muchos de los efectos globales de este tipo de organismos, y como consumidor me gustaría poder decidir.

El 18 de abril de 2004 entraron en vigor los nuevos reglamentos de etiquetado y trazabilidad de alimentos y piensos modificados genéticamente; en virtud de estas normas, deben ser etiquetados los productos que deriven de cosechas transgénicas. Sin embargo, el etiquetado tiene grandes vacíos legales que permiten la entrada de transgénicos en los alimentos. Con el etiquetado no es suficiente.

Quiero estar correctamente informado sobre lo que consumo. Para ello, una vez más, le pido que se ponga en contacto con Greenpeace y den los pasos que permitan a dicha organización incluir los productos de su empresa en la lista verde, junto con las empresas responsables que garantizan la ausencia de OMG en sus productos.

Por mi parte, condicionaré mis opciones de consumo a su cambio de actitud.

Muchas gracias.


Y recibí después esta respuesta, muy decepcionante, del servicio de atención al consumidor de UNILEVER, el cual visiblemente no está a la altura para responder una demanda de un stakeholder exigente como Greenpeace:

Estimado consumidor,

Unilever está firmemente comprometida con sus consumidores en garantizar el mantenimiento de la seguridad alimentaria de los productos que elabora y ofrecerles alimentos sanos y seguros que satisfagan sus necesidades.

Todos los productos alimenticios elaborados por nuestra Compañía cumplen estrictamente la legislación sobre su seguridad alimentaria, en concreto que tiene base científica avalada por organismos internacionales independientes.

El cumplimiento de todos los requisitos exigidos por la legislación basado en conocimientos científicos, para la elaboración y comercialización, tanto de los ingredientes como de los productos alimenticios, es la mejor garantía de proporcionar productos seguros para el consumidor.

Atentamente,


Unilever España,
Servicio de Atención al Consumidor


Viendo las evidentes carencias de esta respuesta, les he contestado lo siguiente, que creo útil compartir en mi blog:

Estimados señores de Unilever,

La verdad es que su respuesta a la carta que les mandé me parece profundamente equivocada, y demuestra que le falta a su empresa una estrecha coordinación entre el área de “servicio de atención al consumidor” por una parte y el área de “responsabilidad social” por otra parte, y una urgente capacitación de todo este personal en temas de Responsabilidad Social Empresarial, Desarrollo sostenible, Comunicación con los stakeholders y Gestión de la reputación corporativa. Me sorprende, como especialista en estos temas, que una empresa tan importante como la de Uds. cometa errores tan simples en estos temas, que forman ahora parte íntegra de la agenda de la gestión empresarial moderna. Veamos:

La carta de Greenpeace que les retransmito, en mi legítima militancia ciudadana de “ciberactivista”, para que todas las empresas transiten desde un modelo tradicional de gestión corporativa centrada en sus meros intereses cortoplacistas hacia un modelo de responsabilidad social compartida, menciona dos cosas importantes:

1. Subraya que la legislación española en materia de etiquetado y trazabilidad de alimentos es INSUFICIENTE en cuanto tal, y se me contesta que Unilever “cumple estrictamente con la legislación”. Pero el problema aquí, es de ir MAS ALLÁ DE LA LEGISLACIÓN y aplicar principios éticos de precaución que permitan ir en la dirección correcta hacia el verdadero Desarrollo sostenible que anhelamos. Que las Compañías puedan hacer presión para que las autoridades formulen leyes cada vez más exigentes, es lo que acaban de hacer (por ejemplo) “cinco de las mayores empresas de Estados Unidos: Nike, Starbucks, Levi Strauss, Sun Microsystems y Timberland las que, junto a Ceres, organización de inversores en sostenibilidad, se han unido para lanzar una nueva coalición de empresas: Business for Innovative Climate and Energy Policy (BICEP). A través de esta plataforma exigirán al Congreso estadounidense una legislación sobre energía y medio ambiente “más fuerte” a principios de 2009, con el objetivo de “estimular una economía de energías limpias y reducir la contaminación que provoca el calentamiento global”. (cito al noticiero español de RSE “Responsables.biz” Núm. 219 del 25.12.2008 que les invito a leer semanalmente, es muy instructivo). En el mismo orden de ideas, sería muy provechoso para el mundo y la imagen corporativa de UNILEVER que se una a otras empresas y ONGs para promover una verdadera seguridad alimentaria sostenible.

2. La carta trata esencialmente del tema de los TRANSGENICOS en los alimentos, que constituyen en la actualidad un tema muy controversial a nivel científico y político y todos conocemos las diferencias de posición que existen al respecto. Nadie puede orgullosamente decir que tiene toda la razón al respecto y que el adversario se equivoca totalmente, lo que nos conduce a la incertidumbre ética y, otra vez, al principio de precaución, para no poner en peligro fatal la agricultura, la alimentación y la salud de los humanos de hoy y de mañana. Y ¡O sorpresa! su respuesta NO MENCIONA NI UNA SOLA VEZ EL TEMA DE LOS TRANSGÉNICOS. Lo que inmediatamente induce dos reacciones de mi parte: primero la sensación de que Uds. NO HAN RESPONDIDO a mi carta, y segundo, que su SILENCIO significa que sí están a favor de los transgénicos, los utiliza, y trata de esconder este hecho polémico a sus clientes: “Quien caya, otorga”. Es posible que me equivoque, pero no tengo ninguna manera de saber con su respuesta si me equivoco. El resultado final es, pues, una total PÉRDIDA DE CONFIANZA de mi parte hacia su Compañía, sus productos, su discurso. O sea, su respuesta les genera una pérdida de reputación corporativa, lo que constituye un pésimo negocio en nuestra era de la comunicación, y aumenta los RIESGOS DE MALA REPUTACIÓN de su empresa hacia la ciudadanía. Hecho que lamentará sin duda la gente que, en UNILEVER, busca a diario construir el discurso y la práctica de Responsabilidad Social y “buena gobernanza” que su página web institucional demuestra y subraya.

Agregaré un comentario más a su carta-respuesta: dos veces mencionan en ella que sus prácticas tienen “base científica”, y cumplen con requisitos basados en “conocimientos científicos”. Tanta insistencia deja la sensación de que insinúan que yo, como simple “consumidor”, no tengo acceso a “bases científicas” ni a conocimientos pertinentes al respecto. Subestimar al interlocutor ciudadano y sus capacidades científicas representa una actitud muy equivocada al día de hoy: hace mucho tiempo que los militantes de asociaciones ciudadanas dejaron de ser meros activistas tan ingenuos como entusiastas, y que, a través del ciberespacio y otros canales de comunicación, tienen acceso a las últimas investigaciones científicas sobre sus temas de interés, cuando no son, ellos mismos, expertos científicos en la temática. En el caso que nos ocupa, yo no soy un especialista en genética, pero entiendo que el problema de la posibilidad de transferencia horizontal de material genético entre especies vivas es un problema que está lejos de ser resuelto, así como los riesgos potenciales que implica en el manejo genético de las especies. Por lo cual me gustaría, como ciudadano, como “consumidor” (como Uds. dicen), que Unilever tenga por lo menos UN DISCURSO CLARO Y TRANSPARENTE SOBRE LOS TRANSGÉNICOS PARA TODOS SUS STAKEHOLDERS. Es la información que espero recibir de su parte en una próxima comunicación.

Mientras tanto, y por razones pedagógicas, voy a poner nuestro intercambio epistolar a disposición del público en mi blog académico de ética y Responsabilidad Social Universitaria, cuya dirección es: http://blog.pucp.edu.pe/eticaRSU , para que mis lectores puedan, a través de un ejemplo didáctico, comprender la problemática de la gestión de la buena reputación y la comunicación con los stakeholders, parte fundamental de la Responsabilidad Social que me esfuerzo en promover, como académico, desde hace numerosos años. Por supuesto, su Compañía debe tener total confianza en que publicaré en su integralidad su futura respuesta a la presente carta.

Esperando poder seguir con este fértil intercambio ciudadano, me despido.

François Vallaeys


Sociedad del riesgo y Responsabilidad Social

noviembre 25, 2008
Sociedad del riesgo


Si queremos entender por qué razón ha nacido esta curiosa nueva responsabilidad que es la “Responsabilidad Social”, como complemento de la responsabilidad individual moral (ética de primera generación) y de la responsabilidad jurídica (ética de segunda generación), debemos tomar conciencia de las nuevas características de nuestra sociedad en la era global tecnocientífica: estamos pasando de un modelo de sociedad basada en el problema de la producción y redistribución de las riquezas entre las clases sociales, a un modelo de sociedad basada en la prevención de riesgos para todas las clases sociales.

A grandes rasgos, esta nueva etapa de la modernización del mundo corresponde al paso de:

1) la revolución industrial y el crecimiento (con lucha de clases para no padecer y aprovechar de dicho crecimiento) que tuvo lugar durante los últimos 3 siglos en el marco del Estado-nación y la internacionalización de la economía de mercado,

hacia:

2) una sociedad postindustrial globalizada, fuertemente tecnológica, totalmente dependiente de los marcos jurídicos y políticos inter y supranacionales (ocaso del poder sobre sí mismo del Estado-nación para controlar y resolver solo sus propios problemas) y cuyo problema esencial no es sólo ni tanto la producción y distribución de riquezas sino ante todo la sostenibilidad de sí misma: su capacidad de control interno frente a los riesgos y amenazas fatales que genera constantemente debido a sus superpoderes tecnocientíficos y el carácter sistémico global de sus impactos colaterales.

Es imprescindible leer el libro del gran sociólogo alemán Ulrich Beck “la sociedad del riesgo” (traducción española en Paidos en 2006 ¡recién 20 años después de su edición en Alemania!) que es el inventor de dicha noción. Todos los que se interesan por la Responsabilidad Social deberían leerlo para entender por qué razón se necesita definir la Responsabilidad Social de las organizaciones en términos de GESTIÓN DE IMPACTOS o bien GESTION DE RIESGOS y no en términos filantrópicos. No me cansaré de repetirlo. Pero volvamos a la “Sociedad del Riesgo”.

Debe quedar claro que estamos en una fase de transición en la cual se superponen y retroalimentan los rasgos y problemas de la sociedad industrial de clases con la sociedad postindustrial de riesgos. De ninguna manera significa que se acabó la lucha de clases y los problemas de la miseria y la injusticia, pero estos problemas ya conocidos se resignifican en un nuevo contexto que es aquel de la sociedad del riesgo:

El cambio fundamental es que las riquezas (y las carencias) se POSEEN. Por eso se pueden FABRICAR concientemente y DISTRIBUIR en forma equitativa o no. El conflicto fundamental de la sociedad de clases es pues aquel de la PROPIEDAD, su socialización y repartición. Los POBRES tienen problemas, los RICOS no. Y es fácil percibir quién es rico y quién es pobre: los problemas sociales se ven, tienen rostros y lugares visibles.

Mientras que los riesgos se PADECEN. Por eso no se fabrican sino que son EFECTOS COLATERALES NO DESEADOS de la producción y el modo de vida moderno en general. Como tales, tienden a ser imperceptibles, sistémicos, endémicos y difusos: alcanzan a TODOS y generan amenazas y miedos tanto para el rico como para el pobre: la nube radioactiva de Chernóbil, la contaminación ambiental, el cambio climático, el terrorismo internacional, el cáncer, las sustancias tóxicas en la alimentación, los transgénicos, las crisis económicas, la drogadicción, la inseguridad urbana, la amenaza nuclear, etc. Son todos “riesgos” generados por nuestra sociedad moderna que amenazan a todos. Se tienen que CONTROLAR, PREVER, IMPEDIR, CALCULAR, ESTUDIAR, MITIGAR, etc. Por lo que la actividad científica es central en la prevención de riesgos, al igual que la coordinación entre sectores públicos (la legislación) y privados (la gestión de la producción y su vigilancia) a nivel transnacional, global. El problema fundamental de aquella sociedad del riesgo es sencillamente su autocontrol, su capacidad de protegerse a sí misma contra los propios riesgos que genera, es decir su SOSTENIBILIDAD. Por lo que los deberes éticos universales que le corresponde son de TERCERA GENERACIÓN.

Se nota muy bien aquí la ambivalencia ética de la Ciencia que es a la vez responsable de la generación de riesgos (todos los tóxicos que consumimos, por ejemplo) y de la protección contra ellos (mediante la investigación, evaluación y solución tecnológica). También se nota aquí la importancia política nueva de las empresas que son los principales vectores de la generación y difusión de riesgos, puesto que son el punto que relaciona los descubrimientos científicos con el consumo cotidiano de la gente. Por lo tanto, el CIENTIFICO y el EMPRESARIO son los dos nuevos actores centrales de la política y la ética y deben ser RESPONSABILIZADOS por su actividad crucial en la sociedad. Lo que significa: RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA CIENCIA (nunca lo fue hasta ahora, la ciencia operó siempre al margen del control social, apoyándose sólo en el buen corazón y lucidez del científico, lo que es hoy altamente insuficiente e ineficaz) es decir también la de la Universidad, y RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA EMPRESA.

Es por eso que son tan importantes hoy los estándares de calidad, las normas de control, las experticias (si no se investiga y evalúa al riesgo, nunca se revela, no existe social ni jurídicamente, entonces es más peligroso aún), la vigilancia ciudadana, las coordinaciones internacionales y los principios éticos de los organismos transnacionales, la transparencia y accountability, las medidas de gestión de impactos y riesgos, etc. Es decir, toda la parafernalia de los instrumentos y estrategias de Responsabilidad Social que, no lo olvidemos, no conciernen sólo a las empresas sino a todos los actores sociales: Estado, ONG, Universidades, Movimientos ciudadanos, Organismos internacionales, etc. A problemas globales, respuestas globales.

En esta sociedad del riesgo se resignifican los problemas de injusticia social en términos de riesgos sociales (riesgos de exclusión, de crisis, de inseguridad, de terrorismo, de migraciones descontroladas, etc.) es decir que se trata de resolverlos no sólo porque lo debemos (la injusticia es inmoral), sino también porque es el interés de todos (la injusticia es peligrosa).

También se redefinen la acción ciudadana militante y la labor de las ONGs en el marco internacional global de investigación, vigilancia, veeduría, control, denuncia, lobbies, etc. Menos lucha de intereses de clases (apoyando a los intereses de los débiles contra los fuertes: si yo gano tú pierdes) y más lucha de intereses universales (apoyando a los intereses de los débiles como los de todos los "stakeholders" a largo plazo contra el peligro de los intereses privados de corto plazo: si yo gano tú ganas también, porque tu “ganancia” cortoplacista no era más que una ilusión que te ponía también a ti en riesgo). Lo que implica una fuerte dependencia de la acción militante frente a la investigación científica y el acceso a la información pertinente. Las luchas sociales se dan cada vez más en el terreno del conocimiento y su difusión, haciendo jugar el conflicto entre corto plazo y largo plazo, visión parcial estrecha y visión global, intereses particulares de clases e intereses universales. Por eso, las ONGs redefinen su estrategia de acción alrededor de la producción y difusión de informaciones cruciales y el “ciberactivismo”. Miren por ejemplo el Boletín “Salud y Medio ambiente” de la ONG española Ecología y Desarrollo:
http://www.ecodes.org/pages/areas/salud_medioambiente/suscripcion.asp
o la estrategia de ciberactivismo de Greenpeace:
http://www.ciberactuacongreenpeace.es/index.php

Bueno, espero que esté claro, y que ayudará a los numerosos estudiantes de Maestría y Doctorado que se lanzan en el apasionante tema de la RSU para su tesis, pero que me escriben lamentándose de la escasa bibliografía y ausencia de marco teórico. Aquí está el marco teórico: sociedad del riesgo, ética de tercera generación, gestión de riesgos e impactos.

A todos los lectores de este blog, muchas gracias por su interés, disculpa por las largas demoras entre artículos (acabo de mudarme a Francia para hacer mi doctorado en la Universidad de Paris XII con la filósofa Monique Castillo sobre el tema de los fundamentos éticos de la RS), y un consejo importante: empiecen el blog por su comienzo (vean los archivos desde octubre 2006) para seguir el hilo conductor de la reflexión.

Mitakuye Oyasin!

François Vallaeys