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¡Energía social, papá!

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energía social

Cierro mi computadora portátil sin apagarla. Mi hijo de 7 años me pregunta:
– ¿Por qué no la apagas, papá?
– Porque así podré abrir más rápido mis archivos, hijo.
– Pero papá… estás despilfarrando ENERGÍA SOCIAL!

Diciendo esto, mi hijo se va alegremente al cole, orgulloso de su respuesta que ha dejado a su padre mudo y pensativo… ¿Energía “social”? ¿cómo puede ser “social” la energía eléctrica? Y poco a poco, me invade toda la sensatez de este inusual concepto.

Vivimos en Francia ahora, o sea que nuestra electricidad la produce la Empresa “Electricidad De Francia”, más conocida como EDF. Otrora empresa pública, es ahora Sociedad Anónima, pero su ligación con el poder estatal es más que estrecha.

Por supuesto que la página web oficial de EDF nos agobia de buenas palabras éticas: los 5 valores de su “estrategia ética”, el altruismo de su “compromiso”: “Un grupo industrial responsable, animado por una gestión ética y preocupado por actuar a favor del desarrollo sostenible”. El mismo blablablá empresarial de siempre, que cansa a todo el mundo, menos a las Direcciones de Comunicación al parecer. Pero la realidad es diferente…

Aunque la “Integridad” sea uno de los valores proclamados por EDF, el Grupo está actualmente en juicio contra Greenpeace por haber espiado, en el marco de su lucha contra los grupos antinucleares, a la computadora del ex director de programas de Greenpeace-Francia. ¿Energía social, hijo mío? Energía de piratas incluso quizás. Ver por ejemplo los artículos (en francés):
http://www.lejdd.fr/Societe/Justice/Actualite/Greenpeace-EDF-mis-en-examen-129276/
http://www.lejdd.fr/Societe/Justice/Actualite/EDF-Greenpeace-et-les-barbouzes-74919/

La energía nuclear… ¿cómo no calificarla como “energía social”? Miro mi factura de luz. Ahí está escrito: “Origen 2008 de la electricidad: 82,9% nuclear, 9,3% renovable (de la cual 7,5% hidráulica)”. Sí, pues, ahí está toda la estrategia de la República Francesa, desde la época del General De Gaulle, de apostar militar y civilmente por lo nuclear como pilar de la independencia nacional. Ahí está también toda la argumentación actual del Gobierno que pretende que la electricidad nuclear es “limpia en CO2”, aunque los ecologistas resaltan más bien su carácter insostenible. ¿Energía social, hijo mío? Energía geoestratégica, militar, política, etc.

¿Y cómo no pensar, al mirar mi foco de luz francesa triunfante, en estas personas en Níger o Gabon, víctimas de cáncer y otras enfermedades inducidas por las minas de uranio explotadas por Francia para mi bienestar? En 2007, la ONG Sherpa, asociación de juristas franceses cuyo objetivo es que los derechos humanos y laborales sean respetados tanto en los países pobres como en París http://www.asso-sherpa.org/ , junto con la CRIIRAD, Comisión de Investigación e Información Independiente sobre la Radioactividad (un laboratorio francés independiente tanto del poder político como de los intereses económicos) publica un informe sobre la situación de los trabajadores mineros de la COMUF, la SOMAÏR y COMINAK, respectivamente sucursales mineras de Gabon y Níger para el Grupo AREVA-COGEMA (proveedor de uranio para las centrales nucleares francesas, o sea mi proveedor de electricidad). La situación es escandalosa:

• El material de medida de la radioactividad de la CRIIRAD fue confiscado en la capital, sin duda con la ayuda del director de explotación de COMINAK que había amenazado con impedir la investigación.
• En ninguna de las minas de uranio de AREVA los trabajadores estaban informados de los riesgos ligados a la radioactividad. Ellos y sus familias vivían a proximidad de las minas en total confianza.
• Los residuos mineros eran reutilizados sin precaución alguna para la construcción de viviendas y edificios públicos (hospital, maternidad, escuela, mercado, etc.). Los mismos se acumulan y son expuestos a las lluvias y vientos. Lo que significa que estas minas africanas no están sometidas a las mismas reglas de precaución que en Francia.
• El mantener los trabajadores en la ignorancia permite no tener que indemnizarles en caso de patologías ligadas con la sobreexposición a la radioactividad.

Ver informe en francés aquí.

Frente al escándalo y al desempeño de la ONG Sherpa, el Grupo AREVA se ve finalmente obligado en firmar, en junio 2009, un contrato de asociación con Sherpa y Médicos del Mundo para la creación de un observatorio sanitario en cada sitio de extracción de uranio y de un mecanismo de indemnización de los antiguos asalariados en Gabon y Níger. Este acuerdo comprende también la creación de un Grupo Pluralista de Observación de la Salud compuesto de 10 miembros, expertos científicos y médicos, elegidos en paridad por la empresa y las asociaciones, encargado de estudiar la salud de los trabajadores de las minas de uranio de AREVA así como la de las poblaciones vecinas y publicar los resultados en forma transparente.

Aquí empieza otra historia, por fin, la de la RESPONSABILIDAD SOCIAL de los diversos actores, implicando empresas, ONG y gobiernos locales en el cuidado ético y la gestión transparente de los impactos de la actividad empresarial. Se puede constatar que:

1. No se trata de filantropía, al margen de la actividad de la empresa, sino de una vigilancia constante de su misma actividad económica. Lo digo y lo repito, la UNICA definición de la Responsabilidad Social es la GESTION DE LOS IMPACTOS SOCIALES Y AMBIENTALES DE LA ORGANIZACIÓN. Todo el resto es blablablá.
2. No se trata de la Responsabilidad Social de la Empresa, sino de la responsabilización social de TODOS los actores económicos, de la sociedad civil comprometida y de los gobiernos locales. La RSE no funcionará nunca si se la ve como algo que tiene que hacer cada empresa en su rincón. Sólo la asociación con los “enemigos”, tornándolos en socios estratégicos, crea una real responsabilización social. Si me declaro responsable yo solo para hacer lo que me da la gana sin admitir fiscalización, ¿de qué responsabilidad estamos hablando?
3. Así la famosa “atención y participación de los stakeholders”, tan querida en los discursos de RSE, no es la muy cómoda “información anual” a los stakeholders (ahora todas las grandes empresas publican su “Memoria de Sostenibilidad”, muchas veces un simple himno a la autosatisfacción filantrópica), es el sometimiento (forzado o voluntario, depende) a la fiscalización por parte de los stakeholders, bajo reglas comunes y en forma transparente. No es cómodo, no es muy placentero, pero es responsable.

Con la Responsabilidad Social es otra historia humana que quiere nacer, una historia donde la sociedad se reflexiona y cuida a sí misma, equilibrando los poderes económicos (empresas), legales (Estados) y sociales (sociedad civil organizada), para que cada uno vigile a los demás, limite los abusos y puedan concordar y trabajar juntos.

Esta idea no es ni siquiera tan nueva, es sencillamente la aplicación, a la totalidad de la sociedad humana, de lo que habían encontrado los filósofos del Siglo de las Luces: la separación de los 3 poderes estatales (ejecutivo, legislativo y judicial) para luchar contra la opresión absolutista. Hoy, frente a los nuevos riesgos globales que el principio de avidez del Capitalismo genera, que el poder innovador de las ciencias facilita y que el principio de poder de los Gobiernos incentiva, debemos separar y equilibrar los poderes económicos de producción, los poderes legales y normativos de los Estados y Organismos Internacionales, los poderes sociales de legitimidad de los ciudadanos, consumidores y movimientos de defensa organizados (ONG, Asociaciones) y los poderes cognitivos de los científicos (laboratorios de investigación, think tanks, Universidades, asociaciones de científicos).

Nadie detiene la verdad absoluta, ni la legitimidad definitiva, por lo que todos deben de colaborar y fiscalizarse mutuamente. Lo que hay que evitar al máximo son las colusiones entre grupos de poder en contra de los demás: las empresas con los Estados (gran corrupción internacional), las empresas con los científicos (Monsanto, etc.) siendo las dos colusiones actuales más peligrosas que la sociedad civil debe de denunciar e impedir.

Debemos de inventar y practicar esta nueva sociedad política en la era de las ciencias y los riesgos globales, olvidándonos de las distinciones obsoletas entre lo social y lo natural, lo privado y lo público, lo local y lo global… como sabe hacerlo mi hijo de 7 años que no duda en articular fenómenos físicos con problemas humanos.

Sí hijo mío, tenías razón: la energía eléctrica es social. Detrás de cada foco de la casa se esconde (entre otros) un minero africano que aspira a la dignidad y la seguridad sanitaria, como cualquier otro ser humano. Trataré de no olvidarlo nunca más hijo mío, y apagaré mi computadora, te lo prometo.

Mitakuye Oyasin!
François Vallaeys
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