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SOBRE LA CUENTOFERENCIA (segunda parte)

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[leer primero la primera parte, abajo]

Reflexionando sobre todo eso desde hace tiempo, me di cuenta que el arte del conferencista no estaba lejos del arte del narrador, que yo practicaba por otra parte. Entonces empecé a acercar estas dos prácticas narrativas.

cuentoferencia TEC: contando la luna

Tuve la suerte, por mi doble formación de filósofo universitario y actor narrador de cuentos populares, de poder entender los riesgos y las limitaciones de las conferencias hace buen tiempo. Tuve la suerte de aprender los recursos como para arriesgarme a la improvisación y al diálogo durante mis charlas, quebrar los rituales académicos, y verificar cada vez que la audiencia siempre estaba deseosa de que se quiebren estos rituales que no hacen más que aburrirla y humillar su preciosa presencia. Tuve tanta felicidad como narrador de cuentos con mi público en el Perú, que nunca acepté tener menos felicidad con el público en los eventos académicos en los cuales participé. Nunca quise, so pretexto de mantener la compostura académica del filósofo, alejarme de la palabra narradora viva, fértil, innovadora, conmovedora. Siempre supe que, durante una charla, el preciso momento es el ahora, porque antes del momento no es el momento, y porque después ya fue. Siempre supe que es la urgencia de la sed de sentido compartido la que manda sobre la frase, la respiración, la mano lanzada y el tono de voz del conferencista. Y nunca tuve miedo de llorar en público, de que se resquiebre mi voz sin que se quiebre el hilo argumentativo, de que se vaya el autocontrol sin que se pierda el sentido, cuando los conceptos filosóficos se hacen tan enormes y bellos que se queman al acercarse a la cosa misma, cuando el discurso se vuelve el Banquete platónico.

Todo eso lo tenía gracias a mi formación actoral y la generosidad del ser, pero me faltaba algo. Todavía mi ser narrador artista y mi ser filósofo universitario estaban desligados. Todavía la compostura académica hacía ruido y frenaba. Todavía la locura narrativa hacía ruido y dispersaba. La ?cuentoferencia? es fruto de esta doble insatisfacción, pero ella fue posible sólo cuando me di cuenta de que la narración de cuentos también tenía límites, a mi gran sorpresa.

2) LIMITES DE LA NARRACIÓN ORAL DE CUENTOS

Me da vergüenza decir que los cuentos populares tienen límites. Ellos son maestros. Ellos son como piedras pulidas en el fondo de los ríos, pulidos por mil y unas bocas narradoras, mil y unos oídos atentos. Tienen siglos, a veces milenios, y si están todavía acá, aunque fueron transmitidos de la manera más frágil (de boca a oído) a través del tiempo y el espacio, es obviamente porque tienen un sentido sagrado e inolvidable que debe ser transmitido entre humanos, para que sigamos humanos. Es obvio que las historias chuecas, anecdóticas, sin trascendencia, desaparecieron hace tiempo en el pozo del olvido. Por eso las que quedan a lo largo de los cambios históricos son las verdaderas joyas del universalismo humano, transhistórico y transcultural. Es increíble de ver cómo un cuento tibetano medieval narrado por un francés puede hacer llorar a un limeño del siglo XXI. ¡Si eso no se llama la universalidad del arte, entonces no entiendo nada a la universalidad! Eso lo tengo muy en claro, por eso me da vergüenza hablar de los límites de viejos sabios que me enseñaron tanto.

Pero los tiempos han cambiado, el futuro nos alcanza como cachetada y los cuentos vienen del pasado. Nos encontramos frente a problemas de nuestra sociedad hiperindustrializada, social y ecológicamente insostenible, que los cuentos desconocen, como desconocen el plutonio, las manipulaciones genéticas o el dumping social de las empresas multinacionales. Por supuesto que sus mensajes éticos sirven todavía para alumbrar nuestros nuevos caminos hacia soluciones sabias y justas. Pero las responsabilidades compartidas de hoy nos urgen coordinarnos en forma eficaz para responder a los desafíos de un cambio de orientación económica, política y social, hacia un desarrollo verdaderamente sostenible. Esta es la nueva urgencia: revolucionar la revolución industrial, para que no nos revoque de la Tierra.

Y frente a esta urgencia de cambio para darle un chance al futuro de nuestro futuro, no me parece que un mero espectáculo de cuentos baste. Es más: bien podría su ensoñación estética entorpecernos por lo bello que es, hoy día que debemos indignarnos todos del rumbo fatal que está tomando la historia del género humano. Necesitamos de una estética de la indignación eficiente.

3) LA CUENTOFERENCIA

Por eso empecé a asociar, en un mismo espacio-tiempo escénico, a los cuentos populares de mi repertorio los más fértiles para responsabilizarnos frente a esta urgencia, junto con los datos científicos, económicos y sociológicos más indignantes y cortantes, y con los conceptos filosóficos más capaces de hacer entender dónde está el problema de nuestro seudo desarrollo actual. Nació así la cuentoferencia.

En una primera versión más teatral, que desarrollé en el Auditorio de la Biblioteca de San Isidro, en Lima, en 2010 (?Del Titanic al Arca de Noé? se llamó la cuentoferencia), tenía una pizarra blanca en la que disertaba alrededor de preguntas esenciales como: ¿qué es el ser humano?, ¿de qué somos responsables?, ¿cómo debemos convivir juntos?, ¿hacia dónde debemos ir como género humano?… Y con recursos luminotécnicos (gracias a mi iluminador de siempre Mario Ráez), velas simbolizando el Sol y la Tierra, narraba también diversos cuentos que venían ilustrando desde la emoción, el inconsciente imaginativo y la ternura, lo que la parte conceptual y didáctica venía explicando desde la razón, la conciencia analítica y la responsabilidad ética.

En una segunda versión más académica, acabo de desarrollar en tres campus del TEC de Monterrey (Puebla, Guadalajara y Monterrey, marzo 2011) en México, para un público académico, una nueva cuentoferencia que introduce el recurso del ?power point? asociado a los cuentos y el discurso didáctico (se llamó esta vez: ?Bondad, Justicia, Sostenibilidad: una ética 3D para el siglo XXI?), a pedido de la Cátedra Alfonso Reyes.

VER LA CUENTOFERENCIA AQUÍ
(Se necesita el programa REALPLAYER para visionarla, se descarga gratis de internet). Fue grabada en Monterrey el 28/03/11.

Cuentoferencia Guadalajara TEC

Me gustó mucho esta segunda versión porque agrega al vaivén entre el discurso racional y la narración de cuentos un nuevo vaivén entre las imágenes determinadas de la presentación power point que se presentan ante el público (como algo objetivo), y las imágenes suscitadas por las narraciones que cada persona del público hace brotar en su mente (como creación subjetiva en base al cuento). Porque es bien importante de ver que medios como la televisión proyectan e imponen imágenes a la pantalla mental del espectador, mientras que medios como la narración de cuentos evocan imágenes que surgen en libertad de la pantalla mental del oyente. Una colega me dijo después de la cuentoferencia de Puebla que sentía que se creaba así un movimiento circular entre conciencia racional e imaginación, del cual brotaba la ?educación?.

Tengo el orgullo de pensar que así se podría evitar los escollos de la conferencia: Por supuesto que la presencia de los cuentos imposibilita todo afán de control absoluto de lo que ocurre en el momento de la cuentoferencia, ya que el narrador nunca conoce todos los mensajes que los cuentos acarrean hacia la mente del oyente. Así, se garantiza que el evento tendrá siempre más riquezas, ondas expansivas, significados entramados, que todo lo que el protagonista principal pueda pensar y anticipar, ¡felizmente!

Pero además, se evita aquí, creo, la toma de poder del cuentoferencista sobre el público, puesto que el esfuerzo de traducción permanente de lo racional en emocional, de lo objetivo analítico en subjetivo imaginativo, y viceversa, obliga el público a una actividad e compromiso personal tanto en su propio proceso creativo interno como en su poder de análisis y juicio.

En fin, siento que se tiene aquí la posibilidad de una oportunidad de educación e ilustración en común (todos juntos y no cada uno por su lado) que vale la pena desarrollar, por lo hondo y entusiasmante que puede resultar. Espero poder seguir afinándola y llevarla hacia otras personas y tipos de público (público empresarial sobre todo, para promover las oportunidades que abre la ISO 26000). Porque nos morimos de una sobreabundancia de informaciones que nos saturan en lugar de responsabilizarnos, nos morimos de una sobredosis de sensaciones de incapacidad de cambiar algo al rumbo infernal de nuestro ?crecimiento insostenible?, y nos morimos de una sobreabundancia de iniciativas dispersas que no cristalizan en un cambio generacional. Sin embargo, tiene que haber un futuro, es un deber moral de la ética de la sostenibilidad.

Una última acotación: la idea de la cuentoferencia nació también de la misma técnica de la Responsabilidad Social como preocupación por los efectos colaterales de nuestras acciones. Es al preguntarme por los impactos negativos de mis conferencias y de mis espectáculos de cuentos que se me vino la idea de la cuentoferencia. Un día vendrá en que habrá que reflexionar en los efectos colaterales negativos de la cuentoferencia, pero será otro día.

François Vallaeys

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