Estoy seguro que la mayoría de ciudadanos caben acá

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Sin muchas ganas

Sin partido, sin movimiento, sin ganas de ingresar a las redes sociales que están plagadas de todo tipo de publicidad electorera, con ganas de ir por las calles y vías con los ojos cerrados, así estoy, y es que –como sucede en todo el Perú- poco tenemos para elegir en estas elecciones, ojala esta realidad cambie, sin embargo, ello parece estar muy lejos aún y de eso me ocuparé en adelante.

Lima mazamorrera

El proceso en Lima no es sino muestra clara de lo indicado, en vista de todos, están en lucha la corrupción institucionalizada y la ineficacia institucionalizada –aunque no le guste a muchos de mis amigos-, creo que Villarán debería reconocer que puso todo en marcha bastante tarde y tal vez no le alcance, al final perdió y perderá la ciudad.

El resto de candidatos aún no se afianza, tal parece que esperan la caída de uno de los grandes (tal vez la tacha contra Castañeda les ayude a crecer, tal como sucedió con Villarán en las elecciones pasadas luego de la caída de Kouri) evidentemente alguien tendría que capitalizar esos votos, no obstante ello, son ya notorias algunas buenas ideas de Heresi, Altuve, empero no Cornejo, por favor, he leído estos últimos días que podría ser el outsider en Lima, que es el más técnico y capacitado, candidato de lujo le han llamado, no lo creo, antes tendría que liberarse de la mochila pesada que supone cargar el aprismo oportunista del que fue parte y que hoy es catalogado como el partido más corrupto, según CPI, tanto más si es pura pantalla partidaria que ni siquiera su líder respeta.

Cusco, patrimonio histórico de la nación

En el interior del Perú pasa lo mismo, en una de las regiones más ricas y con mejores indicadores de crecimiento no podemos estar orgullosos de los candidatos entre los que deberemos elegir, todos cuestionados hasta el hartazgo, podredumbre institucionalizada por doquier, justo ahora que tenemos los mejores recursos, tenemos a los peores para gestionarlos, una lástima, con pocas excepciones que posibilidades no tienen –como casi siempre-.

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Leía hace unos días a Andrés Solimano, Vito Tanzi y Felipe del Solar, en su obra “Las termitas del Estado”, y claro, quien mejor que ellos para justificar de manera teórica mis argumentos, precisamente esto me permite decir que la corrupción ha dejado de ser un tabú, se ha vuelto cotidiano el favoritismo, el clientelismo, el nepotismo, las privatizaciones sin transparencia y la politización excesiva de la administración pública, de verdad se han vuelto parte de nuestras vidas, ya no generan mayor escándalo y hoy son de lo más común.

Basta con verificar que todos los candidatos tienen algún tipo de cuestionamiento, la mayoría están inmersos en procesos judiciales vinculados a la comisión de delitos contra la administración pública dada su trayectoria pasada en cargos de elección popular y en cargos vinculados a la gestión pública y al manejo de la cosa pública.

No les justifico

Sí, no justifico a los procesados, porque están resguardados por la presunción de inocencia, como principio constitucional y tienen derecho a ser elegidos; sin embargo, es necesario conocer la realidad para abocarse a la crítica injustificada, pues ¿Quién que ha estado en la administración pública no ha sido denunciado, cuestionado o investigado por algo vinculado al ejercicio de un cargo de esta naturaleza?

He asesorado alcaldes, consejeros, regidores y hasta presidentes regionales que han sido absueltos en decenas de procesos (Que muchas veces se inician por denuncias sin sustento y con fines políticos), por tanto, al margen de que no puedan ni deban ser justificados, no considero este un argumento para ser utilizado como bandera de elección. Lo digo, porque gran parte del debate no se circunscribe a la gestión de lo que será, sino a la guerra sucia de los perfiles personales de los candidatos.

Ni siquiera tenemos un debate programático y técnico, pues, al fin y al cabo, la gestión se hará por un aparato y no por una persona –únicamente- que a veces resulta muy superficial, pues, también he visto políticos manipulados que sólo son felices con el cargo y no con lo que supone la gestión del poder que les ha sido confiado para administrar una región, una provincia o un distrito, en buena cuenta he visto como se los almuerzan los “técnicos”, esos magos de los sistemas de contratación e inversión pública, todo un tema que ahora no viene al caso.

Necesidad de un debate serio

Surge entonces la necesidad de abordar un debate que nos vincule al desarrollo de políticas públicas regionales y locales en materia de:

1. Inversión (programas, planes, proyectos, acciones y actividades) relacionada a la infraestructura y producción, con líneas transversales en materia de derechos humanos, género e inclusión, para mejorar el crecimiento de la región y trasvasarlo en desarrollo, pero que se sienta.

2. Educación con una currícula regional y local debidamente diversificada y adecuada a la realidad de esta parte del país, para disminuir los índices de analfabetismo y coadyuvar con el proceso de aprendizaje desde la infancia, con el objeto de formar ciudadanos instruidos, educados y con identidad cultural.

3. Salud y nutrición a través de infraestructura y servicios que permitan cubrir, por lo menos, la atención primaria, emergencia y primera infancia, para disminuir las tasas de mortandad y mejorar los índices de salud preventiva y de atención.

4. Seguridad y proyectos que se vinculen a disminuir sus índices, para generar confianza en la población, en la gestión de ciudad, en la gestión de negocios y oportunidades de desarrollo para la región.

5. Urbanismo, saneamiento y ordenamiento territorial, para que las ciudades de la región crezcan planificadas y se desarrollen bajo conceptos que faciliten la inversión y permitan al ciudadano tener una existencia con calidad de vida, servicios y espacios públicos planificados.

6. Lucha anticorrupción como política transversal a todo el manejo de la administración pública y en los dos niveles de gobierno que se vinculan a la región, a través de proyectos de su vinculen a fortalecer la institucionalidad de los entes que persiguen estos actos (Procuraduría Pública Anticorrupción, Ministerio Público, Policía Anticorrupción, Poder Judicial, etc.)

Medios de comunicación objetivos en el proceso

Ya me decía un amigo periodista: “Esta es nuestra temporada alta”, y claro, uno lo nota al ver que los medios de comunicación se han convertido en aparatos de publicidad electoral, sin fomentar un debate serio en el que primen las propuestas en lugar del oprobio y las adulaciones.

Definitivamente eso de temporada alta me puso a pensar, para entender que difícilmente los medios pueden ser o hacer objetiva su información, casi siempre están de un lado, por convicción o por algún tipo de estipendio, ojala entendiesen de verdad de que su labor debería procurar ayudar al ciudadano a optar por una buena opción y no a procurar vender una imagen que tiene detrás de si intereses personales y no colectivos.

Ciudadanos sin rumbo pero con obligaciones electorales

Claro, en todo este contexto, veo encuestas que al parecer nunca se hacen, pintas y pegas que aparecen de la noche a la mañana y que demuestran mucho interés en la elección pero no necesariamente en la política, en la gestión y administración pública, en el desarrollo y en la gente ¿Entonces a dónde vamos? ¿Por quién votamos?

Tal vez sea bueno ir pensando en hacer un partido nuestro, el partido de los apátridas, de los necesitados, de los mal informados, de los desinteresados en la corrupción política, de los que de verdad quieren que la cosa cambie y así lo sienten, más no lo profesan a los cuatro vientos como bandera de elección.

Entonces, no queda sino votar, cumplir con nuestras obligaciones electorales y darle nuestra cuota de poder a quien creamos apto, porque el fin y al cabo, ello depende –solo- de nosotros. (¿Acaso será esta una opción?)

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