Archivo por meses: abril 2013

¿QUÉ SE GANA CON EL ALBOROTO POLÍTICO?

El Comercio

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Revisar las noticias diarias da la impresión de que los peruanos vivimos siempre “al borde del abismo”. Las declaraciones de políticos y funcionarios, muchos titulares y opiniones tratan cada tema complejo con exageración que es por lo menos poco seria. Veamos dos ejemplos..

El mismo parlamento que aprobó a ciegas el viaje del Presidente Humala a Venezuela quiere interpelar al Canciller por dicho viaje cuando lo que debió hacer es que el Canciller vaya por lo menos a la Comisión de Relaciones Exteriores antes de aprobarlo y tomar la decisión conociendo el razonamiento del gobierno. Es  función del Presidente la dirección de la política exterior y la representación del Estado Peruano pero el Parlamento lo fiscaliza y para eso las constituciones han establecido la autorización previa.  Fiscalizar no es incriminar con el estilo acusador de muchos parlamentarios y tiene su momento, pero lo mínimo necesario es hacerlo con coherencia y la oposición tanto como el oficialismo fijan su postura con argumentos dentro de las reglas del juego y con su voto.  No se puede “chancar” a un gobierno porque nos disgusta una decisión de un órgano intergubernamental de la región  ni pretender que sólo el enfoque ideológico de cada uno se imponga en las decisiones porque las relaciones son más complejas y los intereses del estado peruano requieren presencia en múltiples escenarios a la vez y poco se arregla con portazos o desaires hoy.

Hay deformaciones que vienen del fujimorato como, la pretensión constitucionalmente inconsistente de que el Parlamento debe autorizar de inmediato y sin debate porque es una función del Presidente. Una mala maniobra del Parlamento 1990-92 fue aprovechada por Fujimori para crear la imagen de que el parlamento le impedía gobernar y tras el autogolpe llegó a legislar para que las autorizaciones se den  “en serie”, algo que facilitó su vergonzosa fuga del país.  Pero a pesar de que esa ley se corrigió, las eventuales mayorías usan la “autorización automática” por facilismo y para no explicar decisiones y contextos.

Otro ejemplo notable es el manejo de la supuesta “decisión” de comprar la Refinería y otras empresas que quiere vender REPSOL sin dar lugar siquiera a evaluar pros y contras, preguntarse por el estado real de ese negocio o por los otros posibles aspirantes a comprarlo.  El escándalo y las acusaciones tremendistas como “vuelta al estatismo” me hacen recordar una famosa frase del siglo XIX “antes los chilenos que Piérola” o las acusaciones de “sacrílego” o “hereje” en las huestes de Torquemada.  Se impide un debate razonado y se culpabiliza “en previsión de una decisión no tomada”, discutible como todas pero no de esta manera si lo que se busca es vivir en democracia, con su racionalidad plural y diversidad de intereses.

Varios análisis mezclan todo y están llevando a preguntarse por el compromiso presidencial con los valores democráticos. Estos se refieren al régimen democrático y no a cada política de gobierno, los he invocado ante un discurso de Humala que cuestionaba el voto de los militares y una ley discriminadora que obliga al servicio militar a quien no puede pagar 1,850 ,soles, similar a la odiada ley de conscripción vial de Leguía pero en pleno siglo XXI.  Creo que también debe hacerse con otro elemento central de nuestra tradición constitucional: la alternancia de gobernantes y no la continuidad del gobierno a través de la pareja del Presidente.  Tras muchas de las exageraciones y golpes mediáticos vemos esta preocupación causada por la objetiva buena imagen de la Sra Heredia y la forma en que se evade el tema en las declaraciones.

El peligro es que el desgaste afecte al régimen democrático y no solo al gobierno, polarice mal y nos ponga en dificultades que suelen dañar las  instituciones democráticas con un complejo juego de chantajes donde “todo vale”. Es previsible que en el tercer año aumenten conflictos sociales hoy latentes y se requiere menos polarización y mayor debate razonado en todos los terrenos.  El Presidente Humala debería hablar claro sobre su compromiso con la alternancia el 28 de Julio próximo.

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Henry Pease: “Ganar una elección no te da derecho a imponerte sobre el pueblo”

Laprensa.pe

Jueves, 18 de abril del 2013  |  15:44

Laprensa.pe conversó con Henry Pease, expresidente del Congreso y actual director de la Escuela de Gobierno de la PUCP, que acaba de publicar La Política en el Perú del siglo XX.

Le pregunto a Henry Pease García cuál es momento de su vida política que recuerda con mayor cariño. Pensé que no dudaría en elegir el año en que se lanzó a la presidencia y alcanzó más de medio millón de votos (1990), pero no, me equivoqué.

El 3 de noviembre de 1989 miles de peruanos fueron parte de la llamada ‘Marcha por la paz’, una convocatoria democrática en rechazo a la violencia criminal del entonces poderoso Sendero Luminoso. “Nadie puede decir que los ciudadanos no derrotamos políticamente a Sendero”, dice Pease mientras me muestra la fotografía que retrata aquel hecho ocurrido hace ya casi un cuarto de siglo.

El expresidente del Congreso ha publicado junto a Gonzalo Romero Sommer y a Patricio Ato del Avellanal Carrera el libro La Política en el Perú del siglo XX, un brillante repaso por la historia política de nuestro país en el siglo anterior.

“Dividimos el texto en cuatro partes: Estado oligárquico, la crisis del Estado oligárquico, el Estado intervencionista y Estado neoliberal”, me explica Pease García mientras nos disponemos a una charla llena de análisis, recuerdos y expectativas sobre el futuro.

¿En cuál de las cuatro etapas que recoge el libro se retrocedió más en cuanto a la formación de instituciones en el Perú? Cada vez que en la historia hubo un golpe, de cualquier tipo, se retrocede casi a cero. La democracia no es solo un método para elegir gobernantes.  Al final en el último capítulo digo que lo más avanzado en ese siglo es la democracia electoral, es decir, hay menos fraudes y más capacidad de conducción de las elecciones. Pero lo que más se retrocede cuando hay cualquier tipo de autocracia, es en la manera de gobernar. Nuestra cultura política –  que sigue siendo autocrática y autoritaria  –  repite inconscientemente muchos comportamientos de los gobiernos autoritarios. Sino mire usted lo ocurrido en Conga. Un gobierno legítimamente elegido cree que ante el reclamo de un pueblo, la pata en alto es la única respuesta. Un gobierno democrático debe rendir cuentas y gobernar de cara al pueblo.

Pero este gobierno ganó las elecciones… El ser ganador de una elección no es razón suficiente para imponer o excluir el interés de otro, y menos de un pueblo entero. Y si recuerdo Bagua, es lo mismo. Los congresistas se sentían con derecho a dar las leyes que les daba la gana y a dejar que el Ejecutivo haga lo que quería. Cambiaron una ley orgánica que no se podía cambiar sin debate porque desde el origen de las democracias, las leyes se debaten antes de serlo. El ciudadano sabe cuándo una ley lo afecta y si esta es igualita a una que daría un gobierno militar, esto no se puede hacer.

Es ya una costumbre otorgarle facultades al Ejecutivo No es solo una costumbre, es parte de una manera de gobernar en donde se cree que la victoria electoral da licencia para matar y no es así. Un gobierno democrático es aquel en donde debe haber balance de poderes, consultas, etc. En Conga es legítimo el interés del presidente regional, de las comunidades y de la empresa. Yo debo encontrar canales para concertar. No es que yo entro a ciegas y ordeno que se haga.  A mí me interesa que reflexionemos sobre la manera de gobernar.

¿Por qué si uno llega a Palacio con un discurso de izquierda termina gobernando desde la derecha? En el plano estrictamente institucional, una respuesta es que la segunda vuelta está mal planteada. Nadie me ha dicho que porque un gobernante es elegido con el 50% más uno de los votos va a ser mejor que otro que sea elegido con el 40%. Hay países que dejan la cosa en 40 o 42%. El Perú la dejaba en 33% en la carta del 33. Además la segunda vuelta es una institución importada que cuando se da en Francia ocurre dentro de un conjunto de elementos que no hay en Perú.  (Aquí) el presidente que gana en segunda vuelta siempre está en minoría en el Parlamento. La segunda vuelta no significa un pacto en el Congreso, pueden estar quitándole su apoyo (a los ganadores) al día siguiente. Más sensato me parece lo que había antes, que los partidos se alíen en el Congreso y elijan al presidente y que eso sea sometido a ratificación popular. Porque si eligen a uno impopular, el pueblo dirá no y entonces habrá nuevas elecciones.

Bueno en una elección también hay un cruce de ‘poderes’ que luchan entre sí… Efectivamente, los poderes fácticos hoy día significan que  – en este mundo globalizado  – los capitales se mueven con una facilidad enorme y entonces llega un gobierno y le dicen “o haces lo que quiero o me voy”. La Cerro de Pasco (empresa minera del siglo XX) no podía hacer eso. Hoy día todos juegan a un ‘ping pong’ con tarjetas, internacionalmente,  y tu economía se puede hundir. Además sería importante que los candidatos fueran más sinceros. No solo deben decir en campaña lo que el elector quiere oír sino también lo que se puede y no hacer.

El discurso del ‘agua y oro’… En Cajamarca se dijo ‘agua u oro’ y después se dice ‘agua y oro’. Mire yo estoy más de acuerdo con que sea ‘agua y oro’, porque estamos en un país minero y no creo que el Perú pueda renunciar a esto, pero sí debe decirse que la minería no puede ir contra el ser humano, el ambiente, y por tanto exijo reglas de juego. Ahí se negocia. No hay democracia sin negociación.

Lo que se menciona en el libro es que el Perú es una república pero varios de sus mecanismos no son propios de esta condición… La cultura política no es la republicana, sino mire a usted como todos los funcionarios tratan de distinguirse del ciudadano común y corriente. El presidente tiene su banda (presidencial), el congresista también, el juez igual, el presidente regional, etc. Otros usan sus medallas. Es decir, nadie quiere ser como la gente de a pie. Lo republicano era un contraste de los nobles y aristócratas, porque eran gente que se vestía normal y no con ‘chirimbolos’.  En la sencillez se mira el orden (existente).

En la última elección presidencial, cuando PPK, Toledo, Castañeda tenían un bajo porcentaje, muchos les reclamaban unirse para ir en un frente democrático. Esta poca capacidad para concertar durante una campaña no es algo nuevo. En su libro hay varias historias parecidas. La dispersión tiene como origen la ‘simultaneidad perfecta’ que vive el Perú. Los presidentes quieren forzar la mayoría absoluta en el Congreso y eso lleva a que cualquier partido, aunque aspire solo a tener un poco de parlamentarios, debe tener candidato presidencial.  ¿Cómo resolvemos esto? Distanciando un poquito la elección presidencial de la congresal.

Sí hay más acuerdos cuando se trata de ir al Congreso. Ahí sí se dan alianzas. Jorge Basadre decía ‘en el Perú todos los enemigos terminan aliados’. Pero yo no he visto muchos enemigos que gobiernen. Acá se alían para meter gente al Congreso. El ‘sancochado’ llega al Parlamento y ya no es eso, sino la papa por acá, el camote por allá y la zanahoria por otro lado. De eso no se trata. Yo creo que si se forma una alianza electoral para llegar al Congreso, debe establecerse que si un congresista se aleja de la misma pues tendrá que ser vacado.

Yehude Simon, que entró por la alianza de PPK, votaba diferente a su grupo diciendo que lo hacía “por sus convicciones personales”… Las convicciones personales en un parlamentario son importantes, pero uno es elegido representando a una opción política.

¿Cuál fue el momento más dramático en relación a la poca capacidad de concertación durante una campaña? En 1995. Frente a la dictadura de Fujimori logramos lanzar a una personalidad mundial como Javier Pérez de Cuéllar. Lo lógico era que los partidos fueran en una sola lista con él. Eso hicimos en el Movimiento Nueva Izquierda y por eso perdimos la elección. ‘A la hora de los loros’ cada uno quería tener su candidato para tener más opciones. El momento donde había que dar una imagen de unión, no se dio.

¿Casi 40 años después, la reforma agraria fue una buena idea pero mal ejecutada por Velasco? ¿Qué hubiera pasado si Sendero Luminoso aparece antes de la reforma agraria? Sendero apareció en un agro de campesinos pobres. Colgaban al alcalde y mataban al campesino por tener dos ovejas más. Si en vez de hacer esto con ellos, lo hubieran hecho con uno de los gamonales, se hubieran convertido en un movimiento de masas. Los militares hicieron la reforma agraria no por miedo a Sendero porque ni existía, la hicieron por miedo a la revolución cubana, a las guerrillas, por temor a Hugo Blanco (…) Lo ocurrido me hace recordar una cosa. Los militares son especialistas en destruir objetivos.  Liquidaron el orden viejo, destruyeron el agro precapitalista. Por eso es que no pudieron evitar que en Lima se inundaran las calles de ambulantes y los cerros de viviendas. Ellos nunca tuvieron una manera de construir políticamente.

Muchos tienen a Fernando Belaunde como un referente democrático de la historia del Perú, pero él tampoco fue capaz de formar un partido político alejado del caudillismo. Fue un demócrata. Gobernó respetando las reglas democráticas y eso lo hizo ser muy débil en el reformismo que propugnaba y efectivamente su visión de la política está marcada por la cultura política peruana. Por eso él invocaba a Piérola. ¿Quién era el secretario general del partido de Piérola? Su hijo. Esa visión no es originaria de Belaunde, sino atraviesa la historia política peruana.

Está el caso del Apra también… Quizás ahí la gran diferencia son las décadas de persecución y exclusión, pero es un partido con jefe. Haya fue jefe y Alan García es jefe. Tan jefe se siente que quiere que lo elijan por tercera vez. Ni en Estados Unidos ha ocurrido eso. Mauricio Mulder se molesta cuando dicen que el Apra es solo Alan García. En su libro usted hace referencias a la contradictoria historia de esta opción política

¿Cuál ha sido la evolución del Apra en 90 años? Siempre se ha hablado de la escopeta de dos cañones. Sí hay una evolución del partido. Comienza en la izquierda,  se distingue claramente de la izquierda del partido comunista y luego también relativiza sus orígenes marxistas. El Apra siempre fue el gran partido antioligárquico, aunque luego renuncian a eso. Lo hacen porque se percatan de que si no pactan con ellos no podían salir de la ilegalidad (…) Muchos años después, Haya muere y sobrevive el partido. Ponen un nuevo líder cuyas relaciones con los demás son parecidas a las de su predecesor. Haya nunca dejó llegar arriba a Seoane. Yo estoy seguro que a Del Castillo tampoco lo dejarán. A veces parece que se siente muy bien en ese rol y que los dirigentes se acostumbran a ser líderes de un partido con jefe.

¿Desde cuándo hasta cuándo fue una dictadura el gobierno de Fujimori? El único período de dictadura fue del 5 de abril de 1992 hasta la instalación del Congreso Constituyente Democrático (CCD). Ahí se convierte en un régimen autoritario, autocrático. Otros (Levistky) hablan de autoritarismo competitivo pero para eso tendría que haber algún tipo de competencia. ¿Qué competencia hubo más que para la minoría que no podía decidir en el Congreso? Lo único que se podía hacer era escándalos. Yo lo hice, porque llevé el caso La Cantuta, que lo querían llevar al archivo. Se formó la primera comisión investigadora, y luego pasó lo que ya todos conocen.

A pesar  de las denuncias, de lo comprobado y de las sentencias dadas, el fujimorismo llegó a tener 48% en la última elección presidencial. ¿Cómo se explica esto con la ciencia política? Si yo tengo el monopolio de los medios de comunicación, si he comprado a los canales como se hizo.  La gente creía que se hacía una escuela por día. En la captura de Abimael Guzmán solo se daba la versión del gobierno. Nadie decía que el GEIN hizo el trabajo desde hace mucho. Todas las mentiras que comenzaron con el ‘bacalao’ se las metieron a la gente a través de los medios. Así formas opinión pública.

¿Y hasta cuándo va a durar esta imagen de la que usted habla? Bueno lo que hoy existe son saldos de toda dictadura. Hoy, gente sencilla, gente desinformada, que prefiere vivir la desinformación y se acuerda de que le regalaron un polo o alimentos.

En su libro mencionan una serie de reformas políticas pero hoy hablamos más de la Ley Nadine y cosas así. ¿Hemos retrocedido en el debate político? En las constituciones del Perú siempre se ha puesto que los familiares directos no pueden postular. Cada país tiene su tradición que está compuesta por agravios, miedos, experiencias; entonces aquí eso es serio y lo es porque Humala aceptó públicamente a que no iba a gobernar sino un mandato. Oiga y yo no me meto en cama de nadie ni confundo la chismografía limeña con el análisis político. Nunca he hablado de la pareja presidencial, más aún porque creía que con Nadine había una reacción machista, pero por eso mismo me parece que ella no puede ser candidata (ahora). No discuto en absoluto su rol de primera dama, y si quiere presentarse en 2016, que lo haga. Pero ojo, no es un tema constitucional. La Constitución no es la única ley. Lo que no entiendo es cuando algunos dicen “si no está en la Constitución entonces sí puede postular”. A mí me parece que eso es un análisis oportunista. Una norma puede estar en la carta magna o en una ley orgánica. Lo que sí me parece es que éticamente esa postulación ha sido negada cuando se buscó llegar a la presidencia. La democracia es alternancia.

Si tuviera que elegir un momento de su vida política que recuerde con más cariño, ¿cuál sería? ‘La Marcha por la Paz’ fue el único momento en que hubo confluencia de todos para decirle ¡basta! a Sendero Luminoso (SL). Triunfó la vida. Eso fue una movilización que nunca antes vio Lima, y después tampoco. Nadie pudo decir que los ciudadanos no derrotamos políticamente a SL. Luego de ese día ellos no pudieron invocar que eran un movimiento popular. Ellos generaron terror y muerte; y nosotros los enfrentamos. Democracia es también eso. Frente a los peligros hay que unirse.

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Henry Pease: “Aún existe el riesgo de caer en un régimen autocrático”

La República
Henry Pease. El sociólogo y director de la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Católica presenta un nuevo libro que analiza la historia política del Perú.

Jorge Loayza

Dedicado a la docencia e investigación, Henry Pease ha publicado La política en el Perú del siglo XX, con la colaboración del magíster Gonzalo Romero. Pease prefiere dejar a un lado el político que lleva adentro y evita los temas de coyuntura para hablar más de su labor académica y del proceso histórico de las últimas décadas.

Reclamo. Para Pease, imponer el servicio militar es una traición de Humala a su juramento.

Este libro resume mucho de sus anteriores publicaciones.

Tiene como insumo muchos libros míos y de otros autores como (Julio) Cotler o (Aníbal) Quijano, además de extranjeros que han escrito sobre diferentes etapas. El eje del libro trata sobre las luchas políticas, los lazos que se dan y las formas que toman. Lo que me interesa es entrar en el centro de esas relaciones, a partir del sistema electoral, el sistema de partidos y el de gobierno.

¿Qué momentos políticos son los más importantes en el siglo XX?

El gran cambio de la sociedad peruana es el proceso de urbanización, que es una variable que depende del desarrollo capitalista global. El país pasó de tener más del 60% de la población rural a tener más del 60% de población urbana. Es un proceso cuya crisis se nota desde los años 50 y 60, que hace inviable el Estado oligárquico.

¿Qué definición tiene del Estado oligárquico?

La oligarquía era un grupo de clases diferentes, porque no era lo mismo gamonal en las zonas de la burguesía agroexportadora en el norte, o la burguesía financista que nace con el guano. Eran articulaciones en torno a una estructura tradicional. El poder del gamonal mantenía quieta a la gente y el orden político. Eso se rompe porque la gente migra y mira mejores horizontes. El campo expulsa porque no reinvierte, así crece la costa y genera mercado.

En ese proceso, ¿qué valor tiene la llamada reforma agraria?

Ese es un hecho que llega más tarde que temprano. Siempre digo: qué hubiera sido del Perú si Abimael Guzmán llegaba antes de la reforma agraria y si en lugar de matar campesinos agarraba a uno de los gamonales más odiados y los colgaba. ¿Se hubiera convertido en un movimiento de masas? Los militares hicieron la reforma por miedo a la revolución cubana, y porque había tomas de tierras por todos lados.

Uno encuentra en su libro algo que se repite ahora, cien años después: la Ley de Conscripción Vial de Leguía; algo similar a lo hecho por este gobierno con  el servicio militar obligatorio.

He cuestionado radicalmente al presidente Humala por eso. Ese acto es una traición al juramento de respeto a los valores democráticos que varios testificamos. Es inaudito, no hay derecho a que un joven se le obligue a disparar. Lo que  se ha impuesto es una cultura militar, porque se cree que esa es una manera de amar al país.

¿Cree que se está imponiendo una cultura militar?

Creo que esta decisión expresa eso equivocadamente, porque tiene recursos para hacer enormemente atractivo el servicio voluntario. El Ejército tiene mala fama ante los jóvenes y se lo ha ganado.

Se dice que este es un momento especial en la historia republicana por el largo periodo democrático. ¿A qué se debe?

Si algo caracteriza al siglo XX es que hay más años con autocracias que con democracias. Algunos creen que ganar una elección significa hacer lo que le da la gana. Pero gobernar significa negociar. Cada autocracia es como una caricatura, una exageración de la realidad. En las democracias hay rasgos de eso. En la tradición presidencialista en el Perú hay una débil división de poderes y todos hacen lo que el presidente quiere.

¿Todavía hay riesgo de que se caiga en una autocracia?

Sí, porque la cultura política es poco democrática y hay mucha gente desinformada. No hay un proceso de asentamiento de la ciudadanía. El poder de fiscalización de la prensa es el único que existe en este momento frente a las limitaciones del Parlamento y lo que hace el Poder Judicial. Nunca pensé en una sentencia citando a Sancho Panza.

¿La debilidad de partidos es un riesgo para que se instaure una autocracia?

Es un riesgo, pero en América en general no ha habido partidos que estructuren el gobierno. Los partidos suelen ser organizadores de campañas.

¿Como el partido de gobierno?

Eso no es un partido político en funcionamiento. Ha sido útil para la campaña. Lo mismo sucedió con Belaunde y García. La lógica caudillista ha marcado nuestra historia política.

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Henry Pease critica que congresistas se escandalicen por fallo a favor de Javier Diez Canseco

Radio Nacional

El expresidente del Congreso, Henry Pease, criticó que parlamentarios de diversas bancadas se “escandalicen” por el fallo judicial que corrige la “sanción excesiva” impuesta por el pleno del Parlamento contra el legislador Javier Diez Canseco.

Según dijo, la sanción aplicada a Diez Canseco, de 90 días de suspensión por presentar un proyecto que supuestamente iba a beneficiar a su familia, “sobrepasó todos los límites”, y la democracia “es la ciencia de los límites”.

Diez Canseco –quien padece una grave enfermedad– “demostró ante la Comisión de Ética del Parlamento que no cometió ningún acto de corrupción”, aseveró Pease García.

La suspensión del parlamentario, argumentó, se trató de “una venganza política” antes que un acto destinado a hacer respetar principios, y esta sentencia de la Corte Superior de Justicia “ampara un derecho humano elemental”.

“Y ahora hay quienes en el Congreso salen a reclamar al Poder Judicial que respete fueros”, cuestionó.

A través de una sentencia, el 5º Juzgado Constitucional de Lima anuló la suspensión de 90 días aplicada a Diez Canseco. 

El fallo ha ocasionado polémica en el Parlamento, donde esta tarde la junta de portavoces analizó sus implicancias.

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“Gobernar significa escuchar, concertar y ponerse de acuerdo”

COESCRITO POR HENRY PEASE Y GONZALO ROMERO, LA POLÍTICA EN EL PERÚ DEL SIGLO XX ES UN
RECORRIDO HISTÓRICO QUE ANALIZA AL DETALLE CADA GOBIERNO DEL SIGLO PASADO. EL LIBRO SERÁ PRESENTADO ESTE VIERNES.

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A manera de material didáctico y en un esfuerzo por profundizar en el análisis de la política peruana, este reciente estudio se clasifica en cuatro grandes etapas: el Estado oligárquico, la crisis de dicho Estado, el Estado intervencionista y el Estado neoliberal. La presentación de La política en el Perú del siglo XX se realizará este viernes 19, a las 6:30 p.m., en el CCPUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro). Los comentarios estarán a cargo de Santiago Pedraglio, Mirko Lauer, Eduardo Dargent y Sinesio López.

¿A quiénes está dirigido el libro?
A todos los estudiantes, a interesados en conocer los diferentes hechos políticos en la historia y, por supuesto, a nuestros políticos. El libro intenta revisar la evolución del Estado, y cada etapa tiene una introducción que explica los cambios que se produjeron en la sociedad y en el Estado, y en qué se
diferencian del periodo anterior y posterior. Luego, hay un análisis de los gobiernos y la lucha política que se desarrolla en torno a ellos.
¿De qué manera aborda la lucha política?
Entendemos lucha política como una síntesis de una serie de contradicciones estructurales, que implica la confrontación, la cooperación, el enfrentamiento y las alianzas entre partidos. Somos testigos de que, para fines electorales, los enemigos políticos suelen aliarse y, una vez alcanzado el poder, cada uno termina por su lado.Lo que escasea en la historia del Perú son alianzas de partidos que gobiernen juntos.

¿Qué cambios positivos ha experimentado nuestra política?
Durante todo el siglo XX, los militares fueron una alter nativa de gobierno, ahora no pueden competir con los partidos ni con otros líderes. Por otro lado, existe una afirmación de los organismos electorales, es decir, hemos mejorado en institucionalizar las elecciones. Sin embargo, la democracia, más que un método para elegir gobernantes, es una manera de gobernar. Ante casos como los de Conga y el Baguazo, me pregunto si los políticos han entendido que gobernar significa escuchar,concertar y ponerse de acuerdo, y no solamente levantar la pata e imponerla.

¿Existe una mayor institucionalidad ahora?
Sí, pero la institucionalidad es más fuerte en lo electoral que en la división de poderes. Actualmente,el poder se encuentra demasiado concentrado en el Ejecutivo y hay muy poca capacidad fiscalizadora del Parlamento.
La prensa es el más grande fiscalizador en el Perú,el poder mediático y su capacidad de escándalo es la que hace cambiar las cosas. Las instituciones fiscalizadoras también se muestran muy débiles. Lo ocurrido en La Parada demuestra que no se está respetando el principio de autoridad. No es posible que entre autoridades
se estén serruchando el piso. Si los jueces van a decidir sobre la ciudad, entonces, para qué está el alcalde


¿Cómo fue la experiencia de coescribir con Gonzalo Romero?
Es un intelectual muy talentoso y una g ran persona. Le da otra mirada al análisis de la historia, ya que él vivió otra época, es mucho más joven. Todo el libro es una unidad y ha sido revisado por ambos.


¿Considera que aprendiendo del pasado se puede evitar errores futuros?
El conocimiento de la historia no nos garantiza que el futuro sea mejor, pero es parte de la formación necesaria para entender el presente y proyectar bien el futuro. Si bien los retos del futuro no son los del pasado, muchas veces se reiteran.

Por ejemplo, Fujimori tiene un enorme parecido con Leguía, y eso lo detectó Pedro Planas en su libro La república autocrática. Para actuar en política se necesita saber dónde se está parado y cómo es la sociedad.

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Pease critica que Congreso reclame por fallo judicial que “corrige exceso”

Lima, abr. 09 (ANDINA). El expresidente del Congreso, Henry Pease, criticó hoy que parlamentarios de diversas bancadas se “escandalicen” por el fallo judicial que corrige la “sanción excesiva” impuesta por el pleno del Parlamento contra el legislador Javier Diez Canseco.
Foto: ANDINA/Archivo.
Foto: ANDINA/Archivo.
Según dijo, la sanción aplicada a Diez Canseco, de 90 días de suspensión por presentar un proyecto que supuestamente iba a beneficiar a su familia, “sobrepasó todos los límites”, y la democracia “es la ciencia de los límites”.
Diez Canseco –quien padece una grave enfermedad– “demostró ante la Comisión de Ética del Parlamento que no cometió ningún acto de corrupción”, aseveró Pease García.
La suspensión del parlamentario, argumentó, se trató de “una venganza política” antes que un acto destinado a hacer respetar principios, y esta sentencia de la Corte Superior de Justicia “ampara un derecho humano elemental”.
“Y ahora hay quienes en el Congreso salen a reclamar al Poder Judicial que respete fueros”, cuestionó.
A través de una sentencia, el 5º Juzgado Constitucional de Lima anuló la suspensión de 90 días aplicada a Diez Canseco.
El fallo ha ocasionado polémica en el Parlamento, donde esta tarde la junta de portavoces analizó sus implicancias.

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Buscan presionar por indulto

La Primera

El expresidente del Congreso Henry Pease y los juristas Carlos Rivera y Miguel Jugo coincidieron en señalar que la bancada Fujimorista busca presionar con una serie de interpelaciones a integrantes del gabinete para tratar de presionar al gobierno por un indulto humanitario a favor del exdictador AlbertoFujimori, ahora que el informe de la Junta Médica indica que el expresidente está a salvo de un Cáncer activo.

Pease dijo a LA PRIMERA que la interpelación al premier Juan Jiménez, señalada para el viernes 12 de abril, es incoherente y deslizó la posibilidad de que la razón principal sea la de presionar para buscar un indulto al condenado por los crímenes de Barrios Altos, La Cantuta y otros delitos.

“Me da la impresión que debe haber otros intereses y ambiciones que están llevando un tema más allá del sector correspondiente, porque el problema de inseguridad es un problema del sector Interior, no de todo el gabinete y no tiene por qué llamar al premier. Aparte de los intereses de los partidos, el tema del indulto puede estar detrás de esto, porque no veo por qué interpelar al premier Jiménez”, recalcó.

Sostuvo que el tema de inseguridad que afronta el país no se solucionará con la sola presentación de Jiménez al Congreso, porque el ministro del Interior, Óscar Pedraza, ya respondió ante el Pleno a los cuestionamientos, e inclusive fue removido en su cargo el exdirector de la Policía, Raúl Salazar.

“Me parece incoherente y no entiendo las razones, porque hace muy poco se interpeló al ministro Pedraza, que hizo lo que tenía que hacer, cambiar al director de la Policía”, reiteró.

BUSCAN INDULTO
El jurista Carlos Rivera sostuvo que los Fujimoristas pretenden hacer sentir al Ejecutivo su fuerza política, al respaldar la interpelación al premier Jiménez y con amenazar con llevar al Congreso al ministro de Defensa, Pedro Cateriano.

“Vemos el juego político de los Fujimoristas. Ahora que se va a resolver el tema del indulto a Fujimori, quieren mostrar de que pueden desestabilizar al gobierno convocando a sus ministros al Parlamento, que pueden articular interpelaciones y censurar a los ministros. Pretenden presionar a Humala”, dijo a LA PRIMERA.

De esta manera, Rivera se refirió a la moción de interpelación que presentará este lunes la bancadaFujimorista en el Congreso contra el ministro de Defensa, Pedro Cateriano, y el apoyo que brindó a la interpelación al premier Juan Jiménez.

Argumentó que el único objetivo de la bancada Fujimorista es lograr el indulto de Alberto Fujimori, por lo que consideró que los próximos días son cruciales para los Fujimoristas.

“Los Fujimoristas van a intentar desestabilizar al Ejecutivo estos días para presionar porque pronto se resolverá el tema del indulto de Fujimori”, aseveró.

Sin embargo, Rivera aclaró que a pesar de sus esfuerzos, “el Fujimorismo no es una fuerza alternativa al gobierno, no tiene arraigo y no representa a las demandas de la población. “No tiene poder desestabilizador”, dijo.

Por ello, instó a la Comisión de Gracias Presidenciales a no dejarse presionar y que archive la solicitud de indulto de Fujimori, puesto que el informe de la junta médica certifica que este no padece de Cáncer activo.

“El tema se ha debatido intensamente y el informe de la junta médica le ha puesto el punto final al indulto”, manifestó.

Consideró así que el tema del indulto debe definirse a nivel del Ministerio de Justicia, a la que está adscrita la Comisión de Gracias e Indultos Presidenciales, por lo que “no hay necesidad de que Humala se pronuncie al respecto”.

JUEGO POLÍTICO
El congresista Víctor Andrés García Belaunde también calificó la interpelación al premier Juan Jiménez Mayor como un juego político del Fujimorismo, que ya no tiene sentido, “porque es un tema que ya culminó con la renuncia del exdirector de la Policía Nacional del Perú, Raúl Salazar. En el caso del ministro del Interior yo pienso que se le debe dar una segunda oportunidad”, indicó.

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