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Aprendizaje remoto en tiempos de Covid 19: discriminar competencias digitales (*)

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La coyuntura educativa en educación básica y superior plantea la implementación de (no tan) nuevos modelos educativos en el proceso de enseñanza aprendizaje así como utilizar aplicativos (apps) en las sesiones de aprendizaje. El modelo e-learning implica un perfil del docente y también un perfil del estudiante. Hay suficiente evidencia empírica para afirmar que el blended-learning se presenta como una sólida propuesta de aprendizaje para mejores tiempos (sin pandemias de por medio).

Sería un craso error asumir, a priori, que los estudiantes (etiquetados como) nativos digitales, saben manipular correctamente los recursos tecnológicos y las plataformas digitales (por ejemplo Moodle y Blackboard Collaborate). Hay que tener en cuenta que si aceptamos que cada estudiante tiene un ritmo de aprendizaje, esto implica que cada estudiante tiene un backup digital distinto. De allí que no sea pertinente atiborrar de tareas (por hacer) la plataforma digital (aula virtual).

Como ya se ha mencionado, así como existe un perfil docente para enseñar en plataformas digitales, también existe un perfil del estudiante. Se asume que el estudiante ya ha adquirido algunos hábitos de estudio, tiene noción del trabajo colaborativo y participa activamente durante las sesiones de aprendizaje en tiempo real, requisitos mínimos para pretender un aprendizaje autónomo.

En relación a la interactividad (contenido enriquecido) de los contenidos presentados en cada asignatura, existen editores de contenidos como por ejemplo Genially y eXeLearning.

En el aprendizaje remoto, a diferencia de las clases en el aula (frente a los estudiantes), la interacción se da en tiempo real pero a través de una plataforma digital (aula virtual) desde una PC, laptop, tablet o smartphone. En un primer momento, alguien podría asumir que la labor docente en el aula virtual es “más cómoda” que en el aula frente a los estudiantes, pero la realidad va a corroborar que la labor docente no se restringe a ingresar al aula, dictar y – al finalizar la clase – retirarse. En la plataforma digital hay que diseñar y elaborar las sesiones de aprendizaje con antelación, hay que discriminar entre ejemplos o ejercicios por resolver (medir su pertinencia teniendo en cuenta los ritmos de aprendizaje de los estudiantes) y hay que elaborar – al menos – un ppt o pdf con ideas fuerzas sobre el contenido a tratar. Se puede afirmar que el docente va a pasar sus clases teóricas a la plataforma digital, sin embargo no es cuestión de solo “migrar contenidos”, ya que se sobreentiende que la plataforma digital a implementarse se estructura acorde a un diseño instruccional. También se debe generar espacios virtuales como CHATS y FOROS para despejar las dudas o inquietudes de los estudiantes.

Una preocupación compartida por la comunidad educativa es la elección de los instrumentos para medir los logros de aprendizaje de cada asignatura. Por lo general las plataformas digitales tienen una variedad de formatos para generar instrumentos de medición (pruebas online). Un software conocido para formular preguntas en línea, en diversos formatos, es el QuizFaber.

Desde una aproximación pedagógica, en la plataforma digital cada objeto de aprendizaje está asociado a un módulo de aprendizaje. Cada objeto de aprendizaje está relacionado a un contenido de aprendizaje, a un conjunto de actividades de aprendizaje y a un instrumento de medición del logro (de aprendizaje). Toda producción o elaboración de recursos educativos está basada en un diseño instruccional (¿qué se aprende? y ¿cómo debe ser aprendido?).

En la plataforma virtual se debe declarar la bibliografía básica, los ejemplos y los ejercicios propuestos por módulo de aprendizaje. Se debe asegurar la comprensión del objeto de aprendizaje por parte de los estudiantes. Existe abundante evidencia empírica acerca de la atención de los estudiantes durante una sesión de aprendizaje, la cual decrece conforme se desarrolla la sesión (clase virtual). En consecuencia, se sugiere dosificar la presentación de contenidos en la plataforma digital. Es un conjunto de actividades que se deben planificar con antelación. Se asume que existen y están bien definidas las competencias digitales de los docentes y de los estudiantes.

(*) adaptado de: art01 y art02.