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Aprendo (bien) en casa (II): Promo 2020 – La PRE

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Toda iniciativa que sirva como insumo para el aprendizaje en la educación básica es laudable, teniendo en cuenta la coyuntura (de emergencia) educativa. El día lunes 1 de febrero, haciendo zapping tuve oportunidad de identificar en televisión el programa Aprendo en Casa, el tema a tratar “Razones y proporciones –  Ejercicios resueltos PRE”. Cabe precisar que supuestamente está diseñada (la sesión de aprendizaje) para estudiantes que han culminado la educación básica y se están “preparando para postular” a la educación superior.

Lo que hay que observar (y rectificar) es que el mero hecho de declarar (en el papel) que se desarrollan competencias (de las áreas de educación básica) NO es condición suficiente para transmitir en televisión nacional una supuesta sesión de aprendizaje (sin ser revisada por especialistas del área), en dónde – se supone – se desarrollan competencias del área de matemáticas (¿cómo se miden los logros de aprendizaje de la sesión?).

Lo que se puede identificar en la sesión de aprendizaje (en mención) es que se prioriza la actuación (sesgada) de los personajes que simulan una “clase remota” con la supervisión/ mediación/asesoría de una profesora y luego aludiendo a una “preparación PRE universitaria” se procede a desarrollar la “típica clase tradicional” en donde “una alumna pre” genera preguntas – apelando a una pizarra – para ser contestada por “un alumno pre” (típico enfoque conductista). En este punto cabe precisar que el Minedu no reconoce los colegios con el rótulo de “preuniversitarios“.

El currículo nacional debe dejar de ser un mero documento declarativo y pasar a aplicarse  de manera efectiva en todas las instituciones educativas del país (estatales y no estatales). [Esta debería ser una de las políticas educativas a priorizar en el país]

Ante esta observación, restringiendo el comentario a la educación básica, supongo que los profesionales (que laboran en las direcciones de línea y en el gabinete de asesores del Minedu) sociólogos, sicólogos, abogados, antropólogos y economistas se preguntarán ¿qué hacer?, ¿qué proponer?, ¿bajo qué condiciones firmar un convenio de “aprendizaje remoto”?

Lo que se ha podido identificar a partir de experiencias tanto a nivel nacional como internacional es que el “copy and paste” de “clase presencial” a “clase virtual” no necesariamente desarrolla capacidades de área en los estudiantes. Y una primera (y obvia) contradicción es que NO son los mismos escenarios/espacios de aprendizaje (algún “tecnócrata progre” de escritorio hablará de “la ecología del aprendizaje”). En consecuencia, lo primero que se debe declarar (y al menos asegurar) es un conjunto de logros de aprendizaje mínimos (estándares) por cada ciclo de la educación básica dada la coyuntura en cada área. Y luego, que la mayoría de estudiantes (al menos) intenten alcanzar sendos estándares (mínimos).

Se ha hablado bastante sobre la licitación y compra de tablets y todavía NO se han entregado al grueso de estudiantes de la educación básica a nivel nacional. Existen apps que se pueden utilizar desde un teléfono celular y – de manera natural – desarrollar capacidades específicas del área de matemáticas en los estudiantes. A lo mejor algún tecnócrata precisará que “no todos los estudiantes tienen tablets o celulares” para aprovechar “el aprendizaje remoto” y – una vez más (el mismo verso) – “se relega a los más pobres”. La respuesta debe ser práctica y simple, si ya existe una estrategia nacional para que tanto estudiantes y profesores se involucren con las TIC’s ¿por qué no utilizarlas? ¿por qué no aplicarlas en las áreas del currículo nacional?

Aprovechando la clase en mención se va a presentar, a continuación, la solución de los ejercicios propuestos (2, 3 y 4) desde Graspable Math: