choquela

choquela. <aim. chuqila ‘gente cimarrona que vive en la puna” /<??q. chaku ‘caza al cerco’ + suf. dim. -la (‘ danza ritual, que imita la caza de la vicuña’). NOTA: La palabra no es quechua, pese a que tenga que ver con asuntos de caza y hasta haya cierto parecido fónico. Está en el Bertonio (1612) y alude a los habitantes de la puna que viven de la caza.

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

chamacani

chamacani. <aim. ch’amakani < ch’amaka ‘noche, tiniebla’ + suf. poses. -ni = ”el que es dueño de las tinieblas” (‘vidente que se vale de las sombras’). NOTA: Es un bolivianismo con no mucha inserción en el Perú, aunque la palabra es a veces oída en Puno y sus, por ser la < persona de referencia autoridad en el lago Titicaca. Suelen darle el enfoque de persona que aporta oscuridad en los oráculos o profecías o que se vale de ella para profetizar el futuro: un espiritista. Por tanto, no tiene que ver con el quechuismo chamay ‘festejar el bien propio; alegrarse del mal ajeno’, unido al verbo kay ‘ser’ o algo por el estilo, sino que es en esencia con lo que comenta el especialista Geraldo Fernández Juárez (comunicación personal): ”El ch’amakani es un especialista ritual de máximo grado y prestigio en las comunidades aimaras (particularmente en el sector del Lago Titicaca). Su principal especialidad, [lo] que no hacen los yatiris, es ”hablar” con las entidades que convocan (rayos, Pachamama, achachilas, entidades anímicas…etc.), de ahí que en algunos casos se les conozca con el apelativo de ”espiritistas”. Lo que hacen es incorporar diferentes voces, en total oscuridad (ch’amaka), como si estuvieran presentes los actores que convocan en su sesión y con los que mantiene una conversación sobre los asuntos que deba resolver, delante de los afectados (cuestiones médicas, rivalidades comunitarias, asuntos domésticos…etc.)”. Y añade: ”La traducción literal del aimara más reconocida es ‘dueño de la oscuridad’ o ‘el que tiene oscuridad”’, aunque algunos intérpretes le dan una deriva más retórica: ‘dueño de la fuerza y de la oscuridad’. Obsérvese que en el lado quechua es preferible hablar de la figura del altomisáyoc, palabra que también registra nuestro diccionario, y en Potosí del aisiri.

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

quijo

quijo.< ‘quijarro’< qija ‘piedra pelada y chica’/<? aim. k’isu ‘instrumento de hueso o hierro’< kisuña ‘bruñir’ (‘cuarzo aurífero’). NOTA: No hay buena conexión entre la palabra aimara k‘isu ‘instrumento bruñidor’ y el cuarzo. Peor todavía con k‘isu que es también ‘bizco’ en aimara, con la que no encontramos ninguna conexión; tampoco con kisu ‘antojo’, pese a las adopción de Corominas, por aquello de que se trata de una “piedra imán o calamita ” (también Bertonio y siempre como “quisicula”), que se toma como objeto con poderes. Yerra por tanto el DRAE, o así nos lo parece, al asignarle con ortografía errática la etimología aim. kisu kala (= k’isu qala ) ‘piedra de quijo’, que nos sugiere una procedencia distinta y que, en todo caso, parece préstamo castellano y de las prácticas mineras de los conquistadores, que toma Bertonio (1612) como “la piedra entre la cual está en el metal, o la caxa del metal que está en la mina”; como el aimara carece del /g/ entonces la transcripción es aproximada. En efecto, si indagamos la relación con el castellano (quijo ‘quija, quijarro’, derivado de quija que ya aparece en el Lapidario de Alfonso X el Sabio) o incluso aunque muy improbablemente con el gallego (quijo ‘queso’) podremos quedar más satisfechos. Respecto al castellano, hay una cita temprana que nos permite aceptar la primera opción elegida: “Aquijado. No hace diferencia por sí, mas nómbrase de esta manera cualquier metal seco que parece quijo, y mientras más tiene de esta calidad, es de menos ley en su género, aunque más noble de beneficio” (García de Llanos: Diccionario y maneras de hablar que se usan en las minas, 1609, 83,s.s.aquijado). El mismo autor ofrece diversos testimonios más, algunos tan notables yclaros como “Gavarros: Dícense así los quijos y curiquijos de menos ley, y aun el metal de veta que tiene muy poca y parece quijo, y por modo de desprecio se le da este nombre y no hace diferencia de por sí que se haya de hacer cuenta de ella”ibíd.. p.87). Y el más concluyente: “Quijos: En los metales de la segunda difernecia, que se dijo no ser de vetas, sino de las cajas de ellas, se cuentan todos los que se siguen, comenzando de los quijos, no porque sean de más ley, sino por ser la gruesa de las labores en Potosí de ellos. Son metales pobres y en el nombre se echa de ver que lo mismos es quijo que guijo o guijarro” (ibíd.p. 86). Que así sea entonces.
Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

chaco

chaco¹. <q. chaku < chakuy ‘cazar cercando’/ ch’aqu (‘caza’). NOTA: Se dan las dos dormas quechuas, glotalizada y no glotalizada. Es palabra derivada chácoc (q. chakuq < chakuy + suf. ag. -q) ‘miembro del pueblo indígena, que impide los ataques de animales dañinos’. Aunque la palabra aparece en aimara (Bertonio 1612), los registros quechuas son anteriores a ella.

chaco². <aim. chhaqu (‘arcilla blanca comestible’). NOTA: No debe confundirse ch’aqu ‘arcilla, en quchua, con el homónimo ch’aqu de uso dialectal para el concepto de esquilar los animales salvajes. Por otro lado, parece que la voz es de origen aimara, por lo que trae Bertonio (1612): ”chhacco: tierra de que hazen ladrillos, y algunas mugeres la suelen comer”. Yno se da ni en DST, ni en el Anónimo ni en DGH.

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

cavi

cavi. <aim./ q. qawi (‘oca seca’).

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

catatear

catatear. <aim katatiña ‘arrastrar con violencia’ + esp. suf. frec. -ear (‘arrastrar continuadamente o a intervalos’). NOTA: También se emplea catatar (catatar²: <aim. katatiña + esp. inf. –ar), sin indicador de frecuencia.Calvo Pérez, Julio (2014).

Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

 

quilar

quilar.<q. kila ‘hacer hueco, perforar’+esp.inf.-ar (‘taponar el agujero de una vasija’).
Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.
Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

cantuta

cantuta. <aim. kantuta (‘clavelina roja’). NOTA: También se le llama cantú (<q. kantút, con apóc. < aim. kantuta). Esta etimología se descubre a través de DGH (1608) y antes del Anónimo (1586). La aimara de cantuta a través de Bertonio (1612). El aimara añade en los préstamos una vocal al final de palabra terminada en consonante de otra lengua. La manera de determinar si la palabra fue antes quechua o aimara es mediante el acento: si en quechua la palabra aguda lo es por pérdida de la vocal aimara de procedencia (amankáy < amankaya), de modo que el préstamo se produjo o pudo producirse en la dirección aimara → quechua: cantú[t] nos indica palabra quechua retrocedida de una previa aimara cantuta. Porque no parece que -t# final tenga algo que ver, en este caso, con el completivo -t que se observa en algunos subdialectos quechuas de Áncash (Corongo, etc).

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

canta

canta. < ?aim. q’alta ‘madrugada’, regr. (‘área circular, abierta al frío, donde se ponen a secar los granos en las viviendas rurales’). NOTA: En Bertonio (1612) era q’alta (escrito ”kalta”), hoy qhantati y en Salinas qhalt’i.

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

callahuaya

callahuaya. <aim. kallawaya, etn. < qulla ‘medicina; droga’ + wayu ‘redoma; recipiente que cuelga de la mano’ // <?aim. q’aya/ qaya ‘oro’ + ‘waya ‘lugar en pendiente’ (‘médico indígena, herbolario’). Nota: sON VARIAS LAS ETIMOLOGÍAS PROPUESTAS PARA ESTE ETNÓNIMO. Recurriendo a la socorrida Wikipedia tendríamos a modo de resumen cuatro opciones: 1), la planta conocida en quechua como kalawala (Polypodium pycnocarpum), 2) la voz quechua, que respondería a un duplicado de palabras quecuas que se traduciría como ”llevar plantas <medicinales> en la espalda”, 3) la voz aimara con la equivalencia ”país de médicos” y, por supuesto, 4) en su lengua propia, secreta, conocida como puquina, en que se conocería como kalli’wayai ‘iniciado en el saber’ (http://tinyurl.com/o5q4qdx, reg. 28 febrero 2014). Creemos que tiene algo de realismo la opción 3); la opción 1) alude ciertamente a una planta medicinal, un tipo de helecho conocido sobre todo en Centroamérica y en la selva amazónica, pero que no parece poder generalizarse a todo un pueblo; la 2) inventa términos quechuas para adaptarse al derivado como wata ‘espalda’, por lo que ha de dejarse a un lado por ser composición ad hoc; finalmente 4) no da idea real de la forma puquina que derivaría en la citada, pues en el Rituale seu Manuale Peruanum de Luis Jerónimo de Oré (Nápoles, 1607) o en los listados conocidos tomados de él y otras fuentes (Torero, Alfredo: Idiomas de los Andes: Lingüísticas e historia. Lima, IFEA -Ed. Horizonte 2002), tal formas no se dan. Sí que parece digno de mención, en segundo lugar, el hecho de que -huaya esté relacionado con el aimara huaa ‘cuesta abajo’ (Bertonio 1612), lo que nos llevaría a ‘lugar en pendiente’ muy útil para discriminar topónimos (Cerrón-Palomino 2013), pero que aquí nos dejaría en precario, ya que kalla – qalla, etc. o incluso qulla – q’ulla no responderían a nada firme, sino a divagacines o vaguedades, parece. Más útil sería aceptar el quechuismo de DST q’aya ‘oro’, que recogen también en aimara Lucca y Layme (Calvo-Urbano, 2013, 741, n. 2492) y proponer que callahuaya significa algo así como la ‘ladera del oro’. O bien aventurarse por el aimara q’alla ‘entreverado’ o k’alla ‘periquito’ ya puestos a lucubrar, porque la voz qallani ‘ingenioso’ (relacionada con el quechua qallariy ‘comenzar’) del aimara no cuadra en la construcción del compuesto.

Calvo Pérez, Julio (2014). Diccionario etimológico de palabras del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma.

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