Aquellos días de Linux

Era aquella época del 2005, yo en mis 18 años y empezando mi tercer año en la PUCP, que escuchaba sobre Software Libre y distribuciones Linux. Me interesé en saber de qué se trataba y en demostrarme a mí misma que yo sería capaz de instalar Linux en mi computadora.

Gracias a excelentes profesores y compañeros aprendí mucho sobre GNU/Linux y Software Libre e inclusive fuimos aprendiendo juntos pues en ese entonces (o al menos yo lo sentí) recién estaban ganando fuerza en Perú estos temas.

Formé parte de la primera generación del grupo Linux IDES de la PUCP, grupo cuyo objetivo fue promover el movimiento del Software Libre a través de charlas, talleres, Laptop Fest (“Deja que el pingüino ingrese a tu laptop para que descubras un nuevo mundo de alternativas con el mejor desempeño, sin temor a los virus y, lo más importante, con la libertad que sólo el software libre permite, tú eliges”) y publicación de noticias y artículos en el portal TuxPuc. Siendo nuestro orientador el prof. Genghis Ríos quien en todo momento nos apoyó y motivó para seguir investigando, estudiando y que participemos y/u organizemos eventos de Software Libre.

Ya en el 2018, escuchar de Software Libre, ya no es una novedad. Sin embargo, aquí dejo una definición de la GNU.org

Software libre significa que los usuarios de un programa tienen las cuatro libertades esenciales:

  • La libertad de ejecutar el programa como lo desee, con cualquier propósito (libertad 0).
  • La libertad de estudiar el funcionamiento del programa y adaptarlo a sus necesidades (libertad 1). El acceso al código fuente es un prerrequisito para esto.
  • La libertad de redistribuir copias para ayudar a los demás (libertad 2).
  • La libertad de mejorar el programa y de publicar las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (libertad 3). El acceso al código fuente es un prerrequisito para esto.

¿Cómo viví yo mis primeras instalaciones Linux?

Me recuerdo a mí misma frente a mi Desktop intentando difícilmente instalar Debian. ¡Qué complicado era en aquellos días! pero la satisfacción de decir “Sí yo pude hacerlo” realmente lo valía. El wizard de instalación no era muy atractivo que digamos y el resultado no fue completo (no me reconoció mi impresora y había un problema con la resolución de la pantalla) pero el simple hecho de ver el Escritorio listo para ser utilizado ya era un gran logro.

Había una gama de distribuciones Linux de la cual uno podía elegir la que más se adaptara a sus necesidades y sobre todo “comodidad”. Tenía algunos compañeros que preferían Debian, otros Fedora, al final yo opté por Ubuntu (o sí, versión 6.x, ¡Cómo pasan los años!, hoy en día ya está en la 16.x).

Con nostalgia recuerdo, cómo me alegré al recibir en mi propia casa, un paquete con discos de instalación de Ubuntu y Edubuntu 6.06 que solicité por Internet. La instalación de Ubuntu definitivamente fue mucho más sencilla y entendible (no por nada decían que era Linux for Human Beings). La característica de CD Live me permitió ayudar a algunos amigos y/o familiares, y hay que decirlo que a mí también, que tenían problemas con ejecutar Windows y necesitaban con urgencia sus documentos, poder entrar a ellos sin necesidad de tener instalado un sistema operativo era realmente UAU! en esa época, poder revivir máquinas viejas (pues las distros Linux no consumían tanto recurso) también fue una de las características que llamó mi atención.

Esbozo una sonrisa, al recordar cómo les instalé Edubuntu a mis 2 hermanos menores en una Pentium 3 que estaba sin uso pues no soportaba Windows XP, yo diciéndoles “Ahora ustedes también serán Linuxeros”. A mi último hermano le gustó más por los juegos, en especial el de SuperTux, a sus cortos 7 años, él ya manejaba su primer Linux 🙂 y recuerdo su frase “Pamela, ¿me pones el juego del pinguino?”

 

Aquellos días terminaron faltando ya muy poco de concluir mi vida universitaria y caí al lado oscuro de la fuerza: Microsoft Windows. Pero como dicen por ahí: “Todos vuelven” :), es así que después de algunos años de estar alejada de Ubuntu, hoy tengo instalado Ubuntu 16.04.

“Hola Ubuntu, te acuerdas de mí?, sí soy yo, Pame”

 

 

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