Yo le digo Sí a Cristo

Mi formación católica va desde mis primeros años de vida, la educación religiosa en mi casa, colegio y la universidad. Es cierto que voy con menos frecuencia a misa los domingos (no me justificaré diciendo que el tiempo, el cansancio, etc.).Sin embargo tengo muy presente que son nuestras acciones con nosotros mismos y hacia los demás las que nos definen, pues ir a sentarse 1h en la iglesia y golpearse el pecho cae en el vacío cuando no hay acción.

Durante mi paso por la PUCP, decidí voluntariamente realizar mi confirmación y con ello fortalecer mi fe en Cristo Jesús. ¿Alguna vez dejé de creer?, Admito que sí, por primera vez dudé de la religión católica por una razón que ya sabía que existía pero nunca pensé que la enfrentaría: la hipocresía.

 



La institución de la Iglesia Católica formada por obispos, sacerdotes, seminaristas y hasta su máximo representante, el Papa, no cuenta con una historia completamente “pura” pues se ha visto manchada por situaciones polémicas, vergonzosas y, hay que decirlo, crímenes. Uno de los casos más recientes de estas atrocidades se dio en nuestro Perú: Caso Sodalicio y que lamentablemente no ha llegado la justicia aún.

En las grandes esferas de la Iglesia Católica encontramos todo lo arriba mencionado. Yo me pregunto ¿qué ejemplo se les da a los feligreses? ¿qué podemos esperar del resto de personas que asisten a la iglesia?.

Pues yo en el 2014 me decepcioné completamente de la religión católica, conocí a personas hipócritas que luego de cometer actos violentos eran capaces de ir al día siguiente a arrodillarse al templo de Dios, a justificar sus actos diciendo que fueron provocaciones y que simplemente reaccionaron o aquel sacerdote que durante mi confesión en un conocido seminario limeño fue capaz de posar sus ojos en mí y decir “no deberías tener ese escote” (yo me sentí culpable y por vergüenza callé), bueno qué puedo esperar si hasta el principal Cardenal señaló que las “mujeres se ponen en un escaparate”. Todo esto hizo que viera a la misa como 1 hora de caretas y de repetir frases.

”No creo en Dios”, pensé. Gravísimo error el mío. Los seres humanos, unos más que otros, fallamos pero quien nunca falla es Dios. A pesar de los obstáculos que pude haber pasado y de las personas negativas que se atravesaron en mi camino, ahora sí estoy segura que eso no es culpa de Dios. Que me hubiera gustado que fuera diferente, puede ser. Mi decepción de la Iglesia Católica pasó cuando entendí que el factor divino siempre estaría intacto y que el factor humano no siempre es bueno pero no por ello debería cambiar mi fe en Dios.

Fue el amor de mis padres y amigos, especialmente el de mi hijo el que me permitió continuar hacia adelante, sonreír, perdonar y dar lo mejor de mí.

El domingo 21/01/2018 decidí ir a la Misa del Papa Francisco en la Base las Palmas – Surco. Me emocioné con aquellas letras:

“Señor, estoy dispuesto a lo que quieras. No importa lo que sea, tú llámame a servir”

“Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre. En la arena he dejado mi barca, junto a ti buscaré otro mar”

Con firmeza puedo decir que Creo en Dios, que solo junto a Él todo se puede y que Él es Amor. 🙂

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