Cuestión de Confianza

¿Te ha pasado que dominas un tema y tus amigos están seguros de que sí puedes hacerlo pero el que no se lo cree eres tú mismo?

Pues a mí sí. Hoy ya no y todo gracias al Amor.

Narro estas líneas para aquellas personas que en algún momento sintieron o sienten lo que yo sentí: Falta de confianza y autoestima.

Autoestima y confianza, dos palabras muy relacionadas. La primera vez que escuché la palabra autoestima como tal fue en 1ero de secundaria (aún no sé porque antes no la había oído) y el colegio se encargó de reforzarlo a mis 12 y 13 años, probablemente porque estábamos entrando a la adolescencia y es la época que más necesitamos entender lo valioso que somos y que los límites se lo pone uno mismo. Creía entenderlo, creía que sí realmente me amaba y que todo lo que soñaba podría hacerlo con mucho esfuerzo, quería ser mi mejor versión cada día … y como dije “creía que lo entendía” … hasta que estuve “a prueba”.

En la vida uno va conociendo personas, algunas quedarán para siempre, otras así como fácil llegaron fácil se van y otras a las que es mejor decir “Adiós”. Personalmente, no he tenido problemas con llevarme con la gente, será mi carácter, no lo sé, o al menos trato de mantener un buen ambiente. La única persona con la que me he peleado muchas veces de niña (algunas de adultos) es con mi hermano, pero era sólo eso, discusiones de niños, jamás dejaré de amar a mi hermano porque él ha sido mi compañero de juegos y travesuras, porque a pesar de todo sé que tiene un buen corazón. Mis amigos, a ellos los he ido conociendo por las etapas que nos tocó vivir: colegio, universidad, trabajo, etc, si en algún momento hemos tenido discrepancias, la amistad ha primado y ha terminado en una reconciliación que luego fortalece aún más la amistad.

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Yo valoro mucho las opiniones de mi familia y de mis amigos, les creo porque sé que jamás me dirían o harían algo para hacerme daño. Sin embargo, antes de la opinión de los demás, está la opinión que uno tiene de sí mismo. Yo fallé y al darle el poder a alguien, yo perdí, mejor dicho me perdí. Dejé de ser yo por un instante.

Un año me perdí, un año creí que todo lo que hacía estaba mal, que había vivido equivocada y que mis sueños y mis creencias no valían nada … empecé a dudar de mí como profesional y persona y me alejé de mis amigos, ¿Dónde quedó la chica que sonreía y creía que todo era posible?. Creí en la voz de alguien al que consideré que jamás permitiría que me sucediera algo malo y lo que decía era para hacerme mejor, alguien que con sus palabras me hirió no porque sean ciertas, sino porque yo me las creí y las permití, porque permití que alguien más me defina, cual títere. Grave error. Felizmente y con el infinito Amor de Dios, de mis padres y de los que verdaderamente son mis amigos, logré salir. Un año más me tomó recuperar las riendas de mi vida: “reconstruir mi esencia” aquella que siempre me hizo y hace especial y que por poco pierdo (o escondo, porque sé que estaba ahí). Las tristezas se convirtieron nuevamente en sonrisas y la debilidad se tornó fuerza. Cuando realmente estuve segura que creía en mí misma, logré cumplir metas y sueños y nuevamente gracias al Amor de las voces que sí merecían la pena ser escuchadas.

Hoy te digo querido lector, que no permitas que nadie apague esa luz que eres tú y brillas con luz propia. Nada ni nadie te podrá definir salvo tú. No es fácil, ni un poquito salir de situaciones así, te lo digo porque si lo hubiera sido no habría estado allí 1 año de mi vida, pero sí se puede: pregúntate ¿eres feliz estando así?, si la respuesta es “No”, ya reconociste que hay un problema y has dado el primer paso para salir. Sin odios, sin rencores, solo perdona a los que te hicieron daño y sobretodo perdónate a ti mismo por haber caído, sé que ya no permitiremos que nos vuelvan a dañar: señal que aprendimos.

Te invito a que sonrías, a que te permitas ser tu mismo(a) en cada momento, baila, ríe, canta, viaja, aprende y muchas cosas más que gustes a hacer! Sí tú eres feliz haciendo lo que sea que estés haciendo y te ayuda a crecer, ¿porqué dejar de hacerlo, no? :).

En ese proceso de reconstrucción, leí esto de Charles Chaplin y te lo comparto:

“Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Ese último párrafo especialmente me ayudó muchísimo! :). Rodéate únicamente de personas que sumen en tu vida. Recuerda que aquellos que ven y aprecian tu esencia y tu magia, es porque ellos también la tienen, porque son sus ojos buenos los que lo ven y eso dice mucho de su corazón :), a ellos dales permiso para entrar en tu vida.

Un abrazo y a brillar en este mundo! 😀

Pame

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