Cierto es que soy un simple mortal, un frágil ser humano lleno de dudas. “¿Qué es lo que defiendo?”, me pregunto con frecuencia. Una gran parte de desinteresados con mucha razón, me dicen que al final de las cuentas solo queda trabajar y pagar las deudas, que las protestas no me darán que comer, que la masa al final de las cuentas volverá a la resignación, que el “chino” seguirá siendo feliz y millonario; y que la esclavitud es parte del gen humano.

Sería válido adoptar esta posición; sin embargo, deseo dejar en claro que el motivo esencial, en mí y en muchos, de la protesta NO es el antifujimorismo, es el antiautoritarismo. Que el expresidente y exreo Alberto Fujimori fuera liberado; es la cereza de la torta. Éste es el indicio flagrante de que nos encontramos en manos de unos pocos; por tanto, la lucha no esa razón de un criminal es para recuperar el equilibrio y la libertad. Claro es que el pasado debe olvidarse para progresar; pero el pasado impune no. Si los malhechores, en lugar de la enmienda, siguen codiciando el poder; y esta es una amenaza que se debe enfrentar.

Nunca he sido buen seguidor. Actúo por razones, no actúo por falsos caudillos y menos las sujeto a mis conveniencias. Este once de enero (#11E) pintaré mi cartel y alzaré los brazos por convicción. Haré algo, digamos que me cansé de ser un mirón.

 

Puntuación: 5 / Votos: 1