Algunas ideas sobre la ciencia y el pensamiento. Apuntes sobre Hegel

Los apuntes que siguen son antiguos y representan notas sobre mis lecturas de Hegel de hace unos años. Creo que el texto no deja de tener cierta sensatez.

 

 

La ciencia es la manifestación más pasional del ser humano. Es la proyección del uno mismo más sincero, del temperamento más creativo, como de un intenso y radical amor por el misterio de la vida. Por ello, suele ser la parte de nuestro espíritu que más necesita ser restringida, determinada y articulada en reglas que, aunque no se vea con nitidez, pocas veces se logra domar a cabalidad. Pensar que esa cara fría y estática es la ciencia es obviar que detrás de esos grilletes se encuentra el hombre en su locura más pura. Quizá podemos afirmar que donde más restricciones hay en un proceder, más cosas por dominar subyacen. Los científicos suelen olvidar esto porque se dejan vencer por los grilletes, ataduras que obvian el movimiento en las cosas.

 

Del párrafo anterior, podemos sacar dos ideas relacionadas. La primera, sin más, que lo que le haga bien a la ciencia le hará bien al hombre y viceversa, en este caso, darle a los grilletes su verdadera razón de ser. La segunda, un imperativo: afinar la vista con pensadores que la tradición suele denominar “fríos y sistemáticos”, ya que en su flujo subyacente de consciencia hay más vida de la que un resumen o un esquema de manual puedan capturar.

 

La idea de esta breve nota será extraer algunas propuestas de un filósofo como Hegel, criticado como “frío y sistemático”, para el bienestar de la ciencia que es, a fin de cuentas, el bienestar del ser humano.

 

¿Cuál es la enseñanza principal, desde nuestro humilde punto de vista, de Hegel? Nosotros creemos que es la idea de movimiento, que no es más que la materia de la dialéctica hegeliana. Casi de modo poético, Hegel intenta mostrar que la razón, o una postura racional, con todo lo que implica en su propuesta, debe extender la crítica y el movimiento a todo, sobre todo a las categorías quietas que bien nos había dejado Kant, a saber, sujeto, objeto y realidad. Las categorías y todos los elementos estables de nuestro conocimiento, desde nuestra lectura de Hegel, deben ser puestos en movimiento. Él mismo lo dice: “nuestra tarea es hacer fluido el material petrificado que encontramos y volver a iluminar los conceptos contenidos en esta materia muerta”. Dentro de esta forma de concebir la filosofía podemos identificar tres aspectos que se desprenden de este poner en movimiento al universo entero: a) cada ser determinado está en relación con otro, y, al fin, con el mundo; b) este movimiento no es solo un movimiento del intelecto; y c) el movimiento trae consigo la negación del objeto mismo y, en ello, surge lo nuevo.

 

Para ver a) en perspectiva debemos recordar que una entidad finita lo es por su relación con otras entidades y está en un relación de necesidad con otros contenidos. Como llega a advertir Hegel, “cambiar de sitio un sola mota de polvo puede causar el colapso del universo entero”. Aquí hay que seguir insertando movimiento. La relación no debe concebirse como un relación externa y superficial. En el interior del concepto de las cosas mismas hay una naturaleza “auto-contradictoria”: un objeto descrito como tal, y desde la cara tradicional de la ciencia, la misma que aquí criticamos, se adscriben propiedades a tales entidades, pero este sentido de ciencia obvia otros contenidos que se ponen fuera del objeto y que son precisamente lo que no son el objeto, haciéndonos pensar que son características separadas de estos, cuando realmente están contenidos en los mismos. Si integramos esto que no es en el objeto, pero que lo constituye, podemos reconocer, para empezar, el carácter dinámico y holístico de los elementos y el mundo y, en el mismo, integrar al sujeto que observa. El mundo y el sujeto están en un relación dinámica, dramática y grave como esa idea nietzscheana del abismo que observamos, pero que, a la vez, este abismo nos observa también.

 

Lo que Hegel quiere advertir en a) es el terreno para que b) pueda entenderse en su real dimensión: lo que es finito puede ser puesto en movimiento, real y concreto, dado que el ser de una cosa finita consiste en tener en sí misma la semilla de su desaparición. Hegel tiene abundantes ejemplos de esta situación, aquí tomaremos uno, en forma de fábula: “cuando un grano de cebada puesto bajo condiciones adecuadas en un terreno adecuado desaparece, es negado, y en su lugar surge de él una planta, la negación del grano”. “El objeto inquieto en sus propios límites”, llega a advertir Hegel, “lucha por ser lo que no es”. Así podemos observar a todos los objetos y vemos que cada cosa presente contiene su negación anterior y esto es posibilidad para ser, en tanto objeto presente, negada. La posibilidad de negación de un objeto es su abertura al universo, es su vínculo con un todo, así, como veremos, con su propio devenir.

La negación del objeto mismo no tiene como resultado la mera nada, sino, y esto es lo que advierte la idea c), un contenido especial, un concepto nuevo, más elevado, más rico, indica Hegel, y que ha sido enriquecido por su negación y contiene, además, al objeto que le precedió. Como vimos con el grado de cebada, que era árbol, y este árbol luego es flor y luego grano por la naturaleza de a) y b) obtenemos que este grano no es otra vez el mismo del inicio, sino que es mayor tanto en número y cualidad: se obtienen más granos y estos, llega a indicar Hegel, serán de una mejor calidad del primero del que salieron.

 

Esto es la dialéctica, el intento intelectual de captar el tiempo expuesto en leyes generales del movimiento y desarrollo en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. ¿Qué nos deja Hegel para la salud de la ciencia, que en este texto, corresponde con la salud del hombre? Muy fácil: no trabajar con conceptos estables, porque no lo son y, si lo son o aparentan serlo, es porque hemos eliminado el movimiento del ser de las cosas. No eliminar la contra inducción: la posibilidad de ver en los objetos positivos lo que no es en ellos, pero que le es intrínseco y, a la vez, impulsa su vínculo con el todo al que pertenecen. No creer en las descripciones estáticas de los hechos y dejarnos llevar por la idea de que los contornos que reconocemos como claros y estables son, en realidad, los contornos del mundo mismo cuando no son más que la mala costumbre de detener el mundo para hacerle un falso retrato.

 

 

Un texto sobre Deleuze y lo analógico.

 

 

 

Dejo por acá un texto mío publicado hace un tiempo en la revista Estudios de Filosofía PUCP. En ella hago un primer acercamiento, desde las intuiciones de Gilles Deleuze, a lo que considero un camino central para nutrir las ciencias actuales: el estudio desde lo no-lineal.

 

Acá el link:  http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/estudiosdefilosofia/article/view/15889/16321

 

 

El hombre de Taured.

 

En el año 1954, llegó al aeropuerto de Tokio un hombre de apariencia ordinaria, pero con la documentación de un país sobre el cual no se tenía registro: Taured.
El sujeto fue interrogado, puesto frente a un mapa y obligado a presentar toda la documentación que llevaba con él. Así su documento de identidad, monedas y hasta su licencia para conducir procedían de este extraño lugar. El sujeto identificó también su lugar de procedencia en la zona que corresponde a Andorra, en el norte de España. Demostró hablar varios idiomas pero que su lengua natal era el francés. Decía además estar en un viaje de negocios, rutina que cumplía hace varios años.

Tanto oficiales como el intervenido estaban confundidos y sorprendidos. Las autoridades optaron por llevarlo a un hotel y ponerle seguridad para evitar su fuga y tener tiempo para resolver el misterio. Pasada la noche, el sujeto desapareció sin más.

Para algunos sería una broma llevada al extremo; para otros, la evidencia de la existencia de dimensiones paralelas. Queda el misterio. La imagen es un retrato hablado del sujeto en mención.

 

Un verano de azufre

Para 1816, Europa se vio cubierta por una capa de frío y azufre producto de una erupción volcánica. Esta ocurrió en 1815 en Indonesia y el volcán se llamaba Tambora.

Hay muchas historias relacionadas a este acontecimiento. Entre ellas, el surgimiento de los relatos góticos, la composición del villancico “Noche de paz” y muchos poemas de Lord Byron. Pero quizá uno de los que mejor atestigüe la magnitud de evento sea la obra pictórica “Ulises comiéndose a Polifemo” de J.M.W Turner, pintor inglés reconocido por su trabajo con los paisajes.

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El pintor nunca supo que el esplendor rojizo de esta obra, datada en 1829, pero iniciada en el 1819, según algunos críticos, se debía al fuerte contenido de azufre que quedó en la atmósfera luego de dicha explosión al otro lado del mundo.

Star Wars VII: segundo trailer

Star Wars VII

Suelo pensar que el fenómeno entorno a Star Wars no es nuevo. En la literatura universal, existen diversos ejemplos de historias épicas que se extienden o se retoman. El Fausto de Goethe corrió esa suerte. La Ilíada con mayor fuerza aún: la Eneída, por ejemplo, representaría la extensión de dicho relato y daría justificación y origen al pueblo romano. Todo esto de la mano de Virgilio. En el caso de Star Wars, salvando las distancias, sucede más o menos lo mismo: los lectores añaden historias, modificaciones o renuevan totalmente la trama original desde algún punto. A estas extensiones se les conoce como el Universo expandido. La fuerza de estas nueva ficciones le ha dado un poderoso material a los realizadores de la VII y evidencian que, como con las buenas ideas, las buenas historias pueden sostener siempre más historias. Dejo el nuevo trailer: https://www.youtube.com/watch?t=98&v=ngElkyQ6Rhs

 

 

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Chomsky y la adquisición del lenguaje

Noam Chomsky

Las teorías de Noam Chomsky en Lingüística son tan fascinantes como polémicas. Más allá de los encendidos debates que suele sucitar o de los aportes que puede generar, sus ideas seducen con facilidad por tener, entre otras cosas, ese ingrediente que el psicólogo Steven Pinker denomina “la elegancia de la dedución”. Otro día recaeremos sobre algunos puntos de su teoría. Hoy solo alcanzo a dejar dos materiales audiovisuales para conocer sus propuestas y alcances.

El primero es un compacto de un minuto y medio. Excelente animación, desarrollo con una lógica clara y amena para los nuevos en este terreno. (https://www.youtube.com/watch?v=7Cgpfw4z8cw)

El segundo es un documental del aclamado director de cine y realizador de videos musicales, Michel Gondry: fascinado por las teorías de Noam Chomsky acudió al MIT para grabar una conversación sobre diversos tópicos relacionados al lenguaje. El producto final es un documento excelente, teóricamente claro y, sobre todo, cálido trabajo que cruza con mucha sutileza la línea entre el Chomsky-lingüista y el Chomsky-sujeto de a pie. (https://www.youtube.com/watch?v=l9YGo6rBLwQ)

Espero que ambos materiales sean de utilidad.

 

 

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Algunos apuntes sobre Interstellar (2014)

Christopher Nolan (Londres, 1970) se ha caracterizado por presentarnos films de alta factura visual, sólidas líneas argumentales y, sobre todo, tramas con giros inteligentes y bien pensados: formula que termina dibujando historias resueltas de modo similar a los trucos de magia clásicos. Con Interstellar todos estos ingredientes están presentes, pero, en este caso, al elevar tanto la expectativa, el film no culmina en muy buenos términos. En resumen, promete más de lo que da. Veamos por qué.

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El film nos inscribe en un futuro distópico donde la Tierra ya no puede sostener a la humanidad: el irresponsable despilfarro de recursos en el siglo XX ha puesto al planeta en nuestra contra a través de diversas plagas y de fuertes tormentas de polvo que han reducido a la población a una comunidad, principalmente, agrícola. En este mundo viven en una casa en medio del campo, Cooper (Matthew McConaughey) ex piloto de la NASA, ahora agricultor con toda las características de un cowboy clásico; su suegro Donald (John Lithgow), personaje entrañable que representa a nuestra generación en la Tierra (los nacidos entre el 80 y 90), y dos niños: Tom (Timothée Chalamet, luego interpretado por  Casey Affleck) y Murph (Mackenzie Foy de niña, luego interpretada por Jessica Chastain)  quien piensa que la casa donde están hay fantasmas. En un momento de la historia, las tormentas aumentan en intensidad y se descubre que los “fantasmas” de casa tienen un mensaje para sus habitantes. Este mensaje los lleva a vincularse con la NASA, dirigida por el Dr. Brand (Michael Caine), y a implicar a Cooper en un viaje a través del cosmos en búsqueda de un nuevo planeta para la humanidad; y a Murph dentro de la exploración matemática, también central para culminar el mismo objetivo: así, padre e hija se separan y el film se convierte en una metáfora extensa para su posible rencuentro.

En términos formales, Interstellar es impecable. Su principal aporte, en nuestra opinión, el excelente encuentro entre música, imágenes y evocación de sentimientos. Es ahí donde la edición de sonido se amalgama perfectamente con el tiempo de la historia y el carácter dramático de cada momento. En este mismo sentido, la fotografía juega un papel central que es cumplido a la perfección. Recuérdese que hay una travesía planetaria de por medio y es la visión el sentido más estimulado. La fotografía permite mantener la grandilocuencia de la situación y posicionar al espectador al mismo nivel de los personajes. Efecto, sin duda, pensado por el director para la experiencia en el cine[1]. 

La historia surge de un breve cuento del hermano de Nolan, Jonathan Nolan y es desarrollado como guión junto a su hermano. En él, los diálogos son acertados, incluso cuando están implicadas ideas del futuro, como por ejemplo, la ausencia de milicia, la coexistencia con la tecnología, el futuro educativo de los niños, etc., este es claro en su desarrollo. Una evidencia puntual del excelente dominio del guión es la presencia de los robots TARS y CASE a quienes se les regula el porcentaje de humor y este cambia adecuadamente con la escala sugerida. Asimismo, la tensión existente en el viaje se hace manifiesta en las conversaciones o en los silencios que el texto dispone.   Sobre el papel, el film no falla, incluso, parecería ser uno de sus características más sólidas.

Asimismo, hay una larga lista de aportes conceptuales propios del film: ideas que el film esboza como parte de su relato y que representan alcances interesantes para repensar algunos tópicos. El primer punto es la idea de comunicación y su relación con el ser humano. En cierta medida, el film puede reducirse a una sofisticación de la capacidad comunicativa del ser humano. Si bien compartida por otras especies, nunca de la forma en que el ser humano la hace su sello distintivo. Esto se encuentra en las diversas formas que los “fantasmas” intentan comunicarse, o las tecnologías de enlaces cuánticos que permiten comunicarse desde lo más recóndito de la galaxia, o en el grado de sinceridad que hay en las mismas conversaciones. Este elemento en central, y puede servir para seguir explorando los aportes del film. Nosotros solo dejaremos esto como un apunte breve.

Otro punto central que atraviesa la obra es la presencia de la ciencia como la religión más extendida y popular. El reproche a los niños en casa se da en esta línea: “no puedes creen en fantasmas, porque nosotros creemos en la ciencia”. Esto se complementa con el método científico recitado un par de veces como si fuera el credo católico. En esta misma línea, las coordenadas científicas donde se inscribe la intuición y el amor son dignas de mención, ya que renueva la perspectiva sobre ellas y las articula muy bien con el espíritu científico que impregna al film.

Un tercer aporte es el alto estándar de ciencia que se utiliza en el film. Este no es dejado al azar y se basa en teorías que están en el debate actualmente. No es gratuita así la presencia de Kip Thorne como asesor de contenidos: reconocido físico, famoso por ser el compañero de apuestas teóricas de Stephen Hawkings. Esto no solo se queda ahí sino que aventura hipótesis para el futuro de la humanidad, no fuera del marco científico y dentro de la teoría de las súper-cuerdas y multi-dimensiones. Lo interesante aquí es que no pierde de vista cómo estas implican al ser humano y evita dejarlas como simples teorías matemáticas.

Los problemas son evidentes: la amplia cantidad de temas, la diversa cantidad de información y la articulación perfecta con una línea narrativa simple vuelve el producto final un objeto complicado de cerrar a la perfección.  Las actuaciones son pertinentes se convierten en irrupciones fuertes que no se condicen con el momento del film: pienso en la conversación entre la Dra. Brand (Anne Hataway) y Cooper al escapar de una ola gigante en una de los planetas que visitan o el Dr. Mann (Matt Damon) en su breve aparición no deja explicar muy bien el giro que toma: no hay tiempo para articularse como sujetos claros. Es evidente que estos problemas surgen por la cantidad de hilos, tanto narrativos como conceptuales que quedan abiertos, y el tiempo que necesita el film para cerrarlo: las casi tres horas no son suficientes para esto. Esa sensación sí puede ser considerada un obstáculo para el disfrute pleno del film. El problema no queda ahí, ya que en el cierre es evidente que Nolan busca confundir con el guión mismo para tratar de dejar un final abierto que el espectador cierre desde su butaca. Tradicionalmente sería un aporte si la idea de truco de magia es la línea, pero la confusión es explícita y alta, como buscando cerrar rápidamente la película. Como se advirtió líneas atrás es el exceso la falla y el tiempo, uno de los temas centrales, curiosamente, no acompaña al film.

Nolan es quizá el estandarte de una nueva generación de directores, entre ellos David Fincher, Spike Jonze, Alonso Cuarón, Wes Anderson, que han encontrado el equilibrio perfecto entre el cine de autor y los blockbusters. Sospechamos que esta es una línea saludable para el cine y para expandir las posibilidades del mismo, produciendo películas inteligentes para las masas que acuden constantemente al cine. Mantener la línea, incluso con films no tan redondos como este, es un acto saludable para el cine y para el cerebro de los espectadores.

 


[1] No me equivocaría en inscribir este film en el género del western o en lo que Gilles Deleuze denomina imagen-acción. Esto por dos razones: a) la confrontación del hombre a la naturaleza y b) la presencia del duelo en espacio abierto. Por ello, es fácil que la acción tenga lugar y los personajes se inscriban en esta tensión con facilidad. Por ello, el film no decae en acción en ningún momento.

 

 

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Industria discográfica cumbiera

Chapulín y Chacalón

 

En los años ochenta, con el fenómeno de la cumbia /chicha bien instalado, fue inevitable que algunas disqueras se posicionen sobre otras. Una de ella, acaso la más importante de aquella época, la disquera Horóscopo fue una de las más representativas. Y, como toda casa disquera que se respete, siempre saca un compilado con los mejores cantantes de su cosecha, al mejor estilo de Fania en los setentas. En esta ocasión, los mejores artistas del género fichados por la disquera se reúnen en torno a Alex Novoa “Piraña”, gran bajista dado a conocer como músico de estudio de la casa, para presentar sus diversos estilos de cumbia. Por esta grabación desfilan Vico, Chapulín, Chacalón, Alín de Alín y la Tirpe y, para finalizar, el gran Centeno. La canción es una joya discográfica y debe ser tomada en cuenta por el amplio contraste de estilos: un catálogo de música que bien debe hacernos dudar de la ecuación tradicional “huayno + cumbia = chicha”. Esto no es más que una muestra breve de que el fenómeno cumbia es mucho más amplio de lo que el tratamiento tradicional describe y que, a la vez, debe ser interpretado principalmente como una industria y menos como manifestaciones musicales de corte regional. Acá la canción:

http://www.youtube.com/watch?v=Vytv4eGf-uE

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1…2…3…Probando

Mayakovsky

Este es mi primer post. De la manera menos calculada, caí en una fotografía de Alexander Rodchenko realizada al genial poeta ruso Vladimir Mayakovsky en 1924. Aquí un fragmento del poema VLADIMIR ILITCH, LENIN, encontrado, también, de manera casual:

“Feliz
de ser
una partícula de esta fuerza
que tiene en común
hasta las lágrimas de los ojos.”

Me dejaré llevar, entonces.

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