Apuntes sobre la evolución de lenguaje

La evolución del lenguaje es un tema que goza de amplía popularidad en la actualidad. Hay diversos debates y cada año hay nuevos aportes desde lo empírico y desde lo lógico. En esta línea, armé un texto puntual sobre cómo comprendía dichos fenómenos hace algún tiempo. En la actualidad, tengo otras ideas que presentaré también por este medio. Pero en líneas generales, el método y el marco sigue siendo el mismo.

 

Mis ideas en este texto se resumen a dos: a) la mutación que posibilitó la sintaxis compleja fue abrupta y b) es posible ver en la actualidad vestigios del protolenguaje. Sin más dejo acá la nota publicada en el N°1 de Sorda y Sonora, revista de Lingüística PUCP:

 

Sobre dos aspectos sobre el origen del lenguaje(1)

Catástrofe del Toba

 

El tema de la evolución del hombre está de moda. Los alcance desde diversas disciplinas sobre este tema son fascinantes, pero en muchas ocasiones datos o investigaciones de dominios muy locales y técnicos no nos dejan ver la “big picture” del problema. En este sentido, siempre es bueno identificar o construir escenarios, teorías y propuestas que intenten organizar esta información y nos permitan atender al “bosque” y no solo a los “árboles”. 

Un escenario que viene tomando fuerza es el de “un cuello de botella evolutivo” que originó una vertiginosa selección de los homínidos más especializados dando forma, a la larga, al homo sapiens actual y a todas sus destrezas. En este sentido, la necesidad de un escenario específico estaba dada en términos lógicos, faltaba encontrar evidencia de ello en términos materiales. 

Desde finales de la década de los noventas se juega con la posibilidad de “un invierno volcánico” que trajo con sigo una crisis climática en todo el globo. Esta, consecuentemente, trajo una crisis de recursos de diez años de duración que motivó el desplazamiento de los primeros homo sapiens más allá del terriotorio africano, cuna de la humanidad. Esta propuesta se la debemos a Stanley H. Ambrose de la Universidad de Illinois y se conoce como la Teoría de la catástrofe del Toba. Según esta propuesta, hace 75 mil años aproximadamente el supervolcán debajo del actual Lago Toba al norte de Sumatra, en Indonesia, explotó con una fuerza tres mil veces superior a la erupción del monte Santa Helena de 1980 o del Vesubio en 1822. El vestigio de esta apocalíptica erupción es justamente el actual lago Toba: el lago volcánico más grande del mundo, de 100 km × 30 km y 505 m de profundidad. Rastros se han encontrado a varios miles de kilómetros de la explosión como el Sur de la India o el mar de China meridional, por ejemplo.

Según Ambrose, este evento provocó un descenso de 3 a 3,5 °C, con un invierno volcánico global que duró entre 9 y 10 años. En las regiones templadas produjo una disminución de las temperaturas globales de 15 °C de promedio. Esto produjo múltiples “cuellos de botella” para las varias especies homo que existían en la época, incluyendo, claro está, la nuestra. Así se redujo el número de parejas reproductivas a diez mil o, según las proyecciones más radicales, a mil. Ya mediante otras evidencias (tipo geológicas, simulaciones por computadora, y junto a evidencia genética) se sugiere que todos los humanos actuales provienen de un grupo muy reducido, una línea cifrada en el ADN mitocondrial. Utilizando las tasas promedio de mutación genética, algunos investigadores han estimado que esta población humana original vivió en una época que concuerda con el evento de Toba. Esta, sin duda, tuvo que pasar por una crisis donde los mejor dotados en términos físicos y, principalmente, cognitivos saldrían airosos fijando así nuestras características actuales.

Una vez la crisis dejó de serla, los humanos retomaron su labor expansionista desde África, migrando primero al Oriente Medio, y luego a Indochina y Australia. Se crearon así centros de población en Uzbekistán, Afganistán e India. Las subsiguientes adaptaciones al medio produjeron los diferentes rasgos y tonalidades en el color de la piel, a partir de un reducido colectivo de humanos con genética similar y de un físico parecedio a los actuales bosquimanos.

En actualidad, la investigadora Christine Lane de Oxford pone en duda la situación de crisis propuesta por Ambrose, indicando que ” Tras rastrear una capa microscópica de ceniza volcánica de hace 75.000 años, dentro de los sedimentos del lago Malawi, hemos podido demostrar que la mayor erupción volcánica, de los últimos dos millones de años no alteró significativamente el clima de África oriental. […] Por tanto, nuestros resultados cuestionan la teoría de algunos investigadores (Ambrose) que han propuesto que las primeras poblaciones de humanos modernos de África Oriental se habían reducido drásticamente, hasta casi su extinción, debido a los efectos climáticos de tal erupción. Nuestra investigación implica que esto no fue el caso, ya que no hay evidencia de que se hubiera producido un “invierno volcánico” en esta región”. La investigadora no pone en duda el rol del volcán en el clima, solo cuestiona su participación en el desplazamiento de los primeros homínidos. Esto deja sin motivación clara la salida y la caída demográfica que sí se ha documentado en las investigaciones sobre el ser humano. En este sentido, tenemos dos opciones, si se acepta la propuesta de Lane: 1) que el efecto se dio de modo indirecto o afectando a algún tipo de recurso específico que terminó por motivar el desplazamiento del hombre; o 2) el volcán trajo consigo algún tipo de enfermedad específica que redujo la población. Sospecho, incluso con las propuestas de la investigadora, la teoría del Toba aún puede decir más cosas sobre estos puntos. 

El debate está propuesto y la búsqueda del mejor escenario teórico parece que solo tendrá sustento en lo que dicten los restos materiales que se vayan encontrando. En este mismo sentido, tanto los trabajos especulativos como los empíricos deben seguir produciendo, específicamente, eso que suelo denominar “contenido lógico” y contenido empírico”: alas naturales de empresas como estas. 

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