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LA VIDA QUE NO VIVÍ, Y AUN PUEDO VIVIR, HE DE VIVIRLA

“Tu cuerpo diamantino” para Carl Jung, en “El Secreto de la Flor de Oro”, es tu  alma–niño que no ha envejecido al contacto con la contaminación mundana, el mundo, y el tiempo. Tu alma –niño que  es la vida de tu vida, lo más profundo y poderoso que te vincula al mundo sin embargo pero sin perder su poder, fuerza y verdad y luminosidad.

Es lo que te une mejor a la esencia de tu vida, a lo que verdaderamente eres, que no es lo que se muestra, y te da opción mejor para vivir el futuro, y vivir la vida no vivida, al sentido verdadero de la vida, y te hace descubrir las verdades más profundas de tu existencia personal,  para así recargado, vincularte mejor con las otras personas, sintiendo que como un encuentro de dos cuerpos químicos se unen, y se forma algo nuevo en ese encuentro y te recuperas a ti mismo sin perder tu identidad, sino fortaleciéndola.

El alma de origen, tiene como un niño relación directa del corazón hacia los otros seres humanos que es sí mismo, en estado puro, y brilla como la luz, sin la sombra de la personalidad, que adquiere el hombre en contacto con la cultura y la sociedad, sin la máscara, que es parte de su ego que no siempre está libre de los defectos egocentrismo, egolatría, afán de poder y de dominio, esa es el alma vieja, que  “heredamos” de nuestros ancestros, quienes lucharon en guerras pero hicieron perder a toda la humanidad su prístina pureza, su inocencia, nos hicieron perder el paraíso del amor, en cada guerra el amor a la humanidad es herido.

JUNG: Es preciso que el yo muera, esto es, renuncie a sus deseos narcisistas y megalómanos de creerse el dueño absoluto del  destino de la personalidad, un superhombre: su deseo absoluto de placer y de dominio imaginario ha de ser limitado necesariamente por la ley, para que pueda ser vehículo de una auténtica realidad humana, en contraposición al puro impulso instintivo animalesco

Vibrar alto atrae cosas buenas a nuestra vida y trae muchos beneficios, pero sintiendo amor y compasión por las criaturas y nos acercamos a la luz de vida.

Nuestro mundo humano, a diferencia del animal que solo tiene ambiente, está reconocido por la conciencia, tiene responsabilidad ética- internalizada, asumida, nuestro mundo humano tiene significado y sentido.

Eso es el hombre tiene mundo, un mundo de valores y vivencias, y responsabilidad.

Ese mundo sin embargo esta interconectado al de TODOS nosotros. Según la teoría de las Cuerdas hay un campo unificado de energías y fuerzas que interactúan en todo el universo. Por ello se comparten las buenas y malas vibraciones, y se sufre por las malas acciones de los hombres que se dejan llevar por la sombra, las tendencias malvadas que lo extravían.

REFERENCIAS

Jung Carl -Vázquez Psicología de la Personalidad en Jung.pp299-300

Jung Carl Libro Rojo Cap. 1 El reencuentro del alma

 

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