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EL BAILE DE LAS SOMBRAS

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Escribir es una excelente forma de liberarse de los fantasmas personales. En la ficción todo esta permitido…Escribí este cuento hace mucho y trata acerca de uno de mis temas favoritos: la obsesión. Anímense a comentar, todo comentario será bienvenido 🙂
“Usted ha sido invitado al fabuloso baile de máscaras organizado en honor de la fiesta de bienvenida de la señorita… que regresa luego de un exitoso postgrado en el extranjero, acompañada de su novio…

-Que pedazo de basura. Detesto estos acontecimientos formales-. Expresó el joven.

…Dentro de esta invitación, encontrará la máscara que lo caracterizará en la fiesta. A usted le ha tocado el personaje de…

-¿El bufón melancólico? ¡Qué demonios! ¿A quién se le habrán ocurrido estas caracterizaciones? -.Dicho esto, arrojó el resto del papel y abrió el sobre que contenía la máscara. Se colocó frente al espejo.

No tendría más de 25 años, era alto y delgado. Su figura espigada y su rostro con rasgos de niño, lo hacían irresistible para algunas. Sus dedos largos tomaron la máscara y se la colocó encima. La máscara era muy colorida y exótica, pero la expresión del rostro que contenía no revelaba vida, con ella se asemejaba a un personaje de carnaval venido a la desgracia. Sin embargo, estaba hecha a su medida y decidió ir.

Ya es más de la medianoche y para variar me encuentro pensando en mi cuarto. Uno de mis más grandes defectos es pensar mucho, injustificadamente y a cada momento sobre casi todo lo que me pasa. Pienso tanto que incluso creo tengo ya una vida paralela de todos mis pensamientos y las alternativas del curso de mi vida que responden a ¿que hubiera pasado si? Pensar así es agotador y más que nada pensar en él, porque el ocupa una buena parte de mi mente.

Me desperté y había soñado que volaba nuevamente, según lo que he leído es mi inconciente demostrándome a mi misma que amo la libertad y nada debería encadenarme. Es una reflexión interesante pero no tengo tiempo, tengo que ver los últimos preparativos de la fiesta. Va a ser una jornada agotadora.

Horas más tarde, comienza la fiesta. Uno a uno van llegando los invitados, en un desfile de personajes de carnaval único, yo misma me encargué de elaborarle a cada uno de ellos una nueva identidad para la fiesta. Los trajes que acompañan las máscaras son de los más vistosos, hasta el momento ya voy contando 3 curas rebeldes, 1 rey sin trono, 1 virgen alegre, 2 políticos corruptos, 1 mendigo loco y como 6 vedettes. Mi novio va de guerrero tímido y yo soy la princesa trastornada. Todos parecen estarlo pasándolo muy bien y me aparto un rato de la multitud hacia la puerta principal y mi corazón se detiene por unos momentos cuando veo venir al bufón melancólico.

Caminando bajo la luz de la luna, que no hace más que resaltar la palidez de su máscara en contraste con el colorido tocado, el personaje que representa es entre todas las máscaras el que creo yo se parece más a la persona real. Me acerco a él y le digo:

-Tanto tiempo sin verte, sabía que vendrías.
-¿Tú has organizado todo esto? ¿Por qué me tenías que invitar a mí?
-Porque quería verte. ¿Por qué viniste tú en todo caso? Te hago una propuesta, no entres a la fiesta, quédate conmigo y vamos a caminar para que comprendas.

Sin decir nada, comienzo a caminar y me sigue. Salimos de la casa y vamos camino a un lugar totalmente familiar para mí donde quizá pueda obtener la libertad tan ansiada. Llegamos a un parque cercano, rodeado de árboles retorcidos, ideales para trepar. Me volteo a verlo un instante.

-Todavía tienes la máscara puesta.-. Le digo y acerco la mano para quitársela.
-Y tu la tuya. No déjalo, me gusta así. Además no creo que quieras que tu novio o tus conocidos te vean conmigo.
-Eso ya dejó de importarme ahora, en este momento mismo no estoy actuando racionalmente. Solo quiero dejarme llevar.

Inmediatamente, sin poder controlarme le doy un beso y él lo continúa. Todo esto está mal, no debería ser así pero ahora no puedo pensar, solo la emoción del momento es la que guía mis acciones y mis manos lo acarician casi con necesidad. Todo es demasiado peligroso y delicioso para parar pero ya de nuevo se activa mi conciencia y me doy cuenta que estamos recostados en el jardín y rodeados de árboles, he abandonado la fiesta para irme con la persona que se ha convertido en una obsesión para mí. Han pasado años ya y no he podido olvidarlo. Doy por finalizado el largo beso, apartándome de él y le digo:

Ayúdame. Esto está todo mal, no puedo estar haciendo esto justo ahora que estoy tan bien.
-Sólo porque tienes una buena carrera, un novio perfecto y un futuro prometedor ¿verdad? Tienes que darte cuenta que todo esto es demasiado de cuento de hadas. La realidad no es así, hay cosas incontrolables. Solo ocúpate de vivir.
-Justamente esas cosas incontrolables son las que me aterran … En especial aquí y ahora, cuando no puedo manejar mis emociones. ¿Y todo por que? Para ti no seré más que una aventura y no me permitirás entrar en tu vida.
-Eso es cierto, pero es tu problema.
-Sí, tienes razón. Vivo enamorada de un imposible, idiotizada por una ilusión. Tú no eres más que eso para mí.
-Aún así has podido seguir con tu vida a lo largo de estos 7 años. No sé de qué te quejas.
-No puedo ser libre contigo metida en mi cabeza, desearía que desaparezcas de mi vida.
-Sólo tú puedes hacer eso.

Dicho esto me levanto y le alcanzo una mano para que el también lo haga. Se levanta y tomo su rostro entre mis manos, juego con su cabello y comienzo a moverme siguiendo una música imaginaria. Él me sigue la corriente, seguramente pensando en mi locura. Y continuamos así, nuestras sombras largas e infinitas a la luz de la luna se mezclan, hasta fundirse en una sola, en un abrazo que no tiene fin. Siento el tibio calor de su sangre recorrer mis manos y puedo ver el brillo del punal que use para eliminar uno de mis fantasmas.

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