El origen de los incas: entre el mito y la historia

0. Introducción

Como las historias de origen de las principales culturas del mundo, los incas presentan un relato que tiene un pie en los mitos y otro en hechos históricos. Desde ser reconocidos como hijos del Sol hasta organizar a un conjunto de ayllus en forma de confederación, son elementos que están presentes en los relatos sobre el origen de esta cultura de gran influencia y en territorio andino y, para algunos, quizá más allá. Pero ¿quiénes fueron los incas?, ¿cuál es su origen real?, ¿es posible reconstruir una historia a partir de los mitos y de la información histórica encontrada? Estas preguntas serán resueltas en el siguiente informe.

Resumen

-Los incas eran la élite gobernante de las principales regiones de los andes centrales al momento en que llegaron los españoles.

-El origen del término es oscuro pero nos habla de un origen altiplánico, de la zona del lago Titicaca al sur del Perú y de actividades asociadas a la construcción de caminos y de andenes.

-En todos los mitos sobre el origen de los incas se hace referencias al lago Titicaca. En un relato, son dos hermanos y esposos a la vez los que emprenden el viaje hacia el norte del lago. En un segundo relato, son un grupo de hermanos y hermanas que inician esta travesía.

-A partir de esta información, los historiadores han construido un relato sobre su origen: los incas fueron el linaje sacerdotal de una etnia de la cultura puquina, los taipicala, que emprendió una peregrinación de largos años hacia el norte desde el Lago Titicaca por acción de invasiones provenientes desde zonas australes.

-La misma ruta tuvo varias paradas y duró según algunos historiadores como Gary Urton entre 70 y 100 años en un proceso complejo de guerras, invasiones y establecimiento de vínculos.

 

1. Quiénes fueron los incas

 

 

1.1 Realeza en el horizonte tardío

 

 

Tradicionalmente, <Inca> es sinónimo de gobernante. En un primer momento, se le denominó así al soberano que regía en los territorios del curacazgo del Cuzco: un tipo de organización basada en villas guiadas por la figura de un curaca. Esta forma de organización surge en el siglo XIII en el valle del Río Vilcanota, en el actual departamento del Cuzco. En un segundo momento, la palabra <inca> remite al líder del Tawantinsuyo, específicamente, desde la época de la reorganización expansionista emprendida por Pachacutec.

La primera aparición del término /inca/ con sus variantes <ynga>, <inga>, <ynqa> e <inca> tiene lugar en una ordenanza del 26 de mayo de 1534. En esta, Francisco Pizarro prohíbe a sus encomenderos lo siguiente:

«q(ue) no an de […] hazer lo q(ue) el dho. caçique Tupa Inga  [= Manco] ques el señor prinçipal de toda la tierra […] les mandare sino a los d(ic)hos sus amos porq(ue) si esto […] se les hiziese entender e dixere abria mucho escandalo entre los d(ic)hos. naturales y el d(ic)ho caçique Tupa Inga a quien an obedesçido» (Lohmann Villena, 1986: 150)

Pizarro parece entender que <Tupa Inga> es el nombre del cacique, como un nombre propio. El término reaparece un año después en 1535 en documentos donde los hermanos Pizarro se refieren a <Manco Inca>. Al parecer, desde ese momento se advierte que es un compuesto y se reconoce al término <Inca> como sinónimo de rey.

El vínculo entre la palabra <inca> y gobernante no ha entrado en discusión desde que se instauró en la Colonia temprana. Sin embargo, hay dos elementos que sugieren que quizás esta interpretación contiene más información por identificar. El primer elemento es que se puede encontrar la idea de un “Sapa inca”, es decir un inca por encima de otros. Esto daría cuenta de que es una asociación de personas, dentro de la cual, uno resalta por encima de los demás. En otras palabras, habrían varios Incas. No obstante, uno de ellos estaría por encima de los demás. Si fuese de manera contraria, no habría necesidad de usar el adjetivo “Cápac” o “Sapa”.

En segundo lugar, está la evidencia de que existiesen pruebas para acceder al cargo y no ser una línea que se hereda únicamente por parentesco. Se sabe que estos candidatos a sapa inca pasaban por entrenamiento físico y debían mostrar destrezas militares.

Ambas ideas, propias de los relatos clásicos sobre estos personajes no suelen revisarse con cuidado. Para el investigador francés Cesar Itier implican que era un cargo que exigía preparación, evaluaciones, es decir, no era un cargo que se heredara de manera directa.

En este punto, el examen de término mismo adquiere relevancia. Primero, sobre cómo se usaba en la Colonia temprana y luego qué puede significar a la luz de investigaciones actuales. Eso haremos a continuación.

En nuestro siguiente apartado, revisaremos las dos teorías más importantes sobre el origen de este término para así dar luces sobre su origen y características asociadas.

 

1.2 Sinónimo de abundancia y una casta de constructores

 

 

En la actualidad, existen dos perspectivas sobre el término y, con ellas, sobre el origen de este grupo de gobernantes. La primera versión actual es de Rodolfo Cerrón Palomino, investigador en lingüística andina de la Pontificia Universidad Católica del Perú; la segunda, del ya mencionado filólogo francés, César Itier. En la primera, Rodolfo Cerrón Palomino postula que la forma <inga> e <inca> provienen de la forma /inqa/. Esta forma se puede encontrar actualmente en las zonas altas del Cuzco con la pronunciación de [enqa] y su significado está asociado con ciertos amuletos rituales que proporcionan abundancia y prosperidad.

 

Esta información proviene de las investigaciones de Max Uhle de 1920, luego respaldada por las investigaciones de Jorge Flores Ochoa en los años setentas del siglo XX. Estos autores encuentran en el uso ceremonial de los pastores de camélidos de los habitantes de Sicuani, zona alta del Cuzco, términos como <enqa>, < enqaychu> y <khuya rumi>. Estos nombres hacen referencia a seres abstractos relacionados con la deidad “illa”, vinculada a la luminosidad del rayo y del Sol.  Estos, además,  son seres sobrenaturales que median entre lo divino y lo humano.

 

<Enqa> es representado como una piedra ovoide pulida y tiene el valor de generador de vida, origen de bienestar y proporcionador de abundancia del ganado; los <enqaychu> son piedras más pequeñas de colores claros y oscuros; y la <khuya rumi> es una piedra de color claro. Ahora bien, Cerrón Palomino encuentra que <enqa> proviene de /inqa/, la forma que él sugiere original para el término. Este vínculo se sostiene porque la vocal  [i] se vuelve [e] por acción del sonido [q] en boca de los quechua hablantes de la variedad cuzqueña. En consonancia con Flores Ochoa, ambos autores proponen que estas piedras serían representaciones simbólicas de los incas remotos. Así, <enqa>, como advertimos sería el /inqa/ y la <khuya rumi> sería la /qoya rumi/, la esposa del inca. Asimismo, Cerrón Palomino reconoce que <enqaychu> sería /inqa ayllu/ o el “ayllu o linaje del inca”  advirtiendo un cambio de la /ll/ a la /ch/. Este cambio en la pronunciación es recurrente en el quechua de territorios donde antes se hablaba la lengua puquina, de origen altiplánico y considerada la lengua de los primeros incas. Sumado a esta idea, hay que considerar que estas piedras proceden de los glaciares y lagunas de manera similar a los mitos de los fundadores del tawantinsuyo. Esta indagación, si bien no nos da un significado claro del término, si no advierte su origen puquina y no quechua, como marco para su esclarecimiento.

 

La segunda interpretación actual del término es de César Itier. Según este autor, <inka> proviene delsufijo quechua [-nka] que significa “a cada” o “de cada” que se usa con expresiones de número. El sufijo es real, ya que se encuentra consignado en el primer diccionario de quechua realizado por Diego Gonzales Holguín en el año 1608 y puede encontrarse en términos numéricos como “waranka” con el valor de “mil”. Término que antes de fusionarse pudo significar “a cada uno mil” y luego unidad de mil. Lo que desarrolla luego Itier es más especulativo: plantea que este término hacía referencia, cuando se usaba como palabra y no como sufijo, a un grupo de personas que no pertenecían a ayllus específicos, separados de este sistema,  y que se ganaban la vida haciendo andenes y aplanando la tierra. Esto último interpretando una posible influencia de la cultura huari en este grupo al ser dos atributos de este grupo étnico y características del dios que estos veneraban.

 

Lo que podemos indicar es que el término es oscuro de dilucidar. Pero hay información llamativa en ambas versiones, siendo la de origen puquina la que mejor se condice con la información de origen más conocida, es decir, la que habla de una migración ya sea de un grupo de hermanos o de dos hermanos desde el sur. Así esta sería la lengua traída por los primeros incas procedentes del sur, como relatan los principales mitos. En este sentido,<Inca> hace referencia a una grupo de personas que provienen desde el sur. Es más, para abonar esta hipótesis hay que tomar en cuenta que los nombres de autoridades como Cápac son de origen puquina. Ahora bien, sea cual haya sido su significado inicial, el mismo pasó a representar, como apunta Cerrón Palomino en su interpretación,  bienestar y abundancia por el tipo de gobierno que llevaron a cabo. Por otro lado, si bien la interpretación quechua del término no tiene fuerte sustento sí podemos tomar en cuenta que la creación de andenes y el aplanamiento de caminos fue una actividad realizada por ellos y que le ganó respeto entre los otros ayllus del Cuzco y en territorios relacionados.

2. Cuál es su origen: dos mitos y un acercamiento histórico

 

 

 

2.1 Mito de Manco Cápac y Mama Ocllo

 

 

Esta versión de la leyenda fue recopilada por el Inca Garcilaso de la Vega en su obra Los comentarios reales de los incas” de 1609. En esta versión del relato, Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del dios Sol, salieron de las profundidades del lago Titicaca y tomaron rumbo al norte del lago. Dentro de este relato, se le denomina “pacarina” al lugar sagrado desde donde provienen las divinidades andinas. El lago cumple esta función.

 

Estos dos personajes llevaban consigo una vara de oro, obsequio de su padre Sol. Este artefacto al hundirse en la tierra identificaría terreno fértil y el lugar donde se fundaría su ciudad principal. Dicha vara se hundió en el cerro Huanacaure, en la actual provincia de Cuzco en el distrito de Paruro. La pareja decidió permanecer ahí. A los habitantes de aquellas zonas les informaron que fueron enviados por el dios Inti, el dios principal de la mitología incaica y la representación del Sol mismo. Estos personajes procedieron a enseñarles el cultivo de la tierra y el tejido. De ese modo se iniciaría la civilización incaica.

 

2.2 El mito de los hermanos Ayar

 

 

Esta versión fue recopilada por seis cronistas tempranos: Juan de Betanzos, Felipe Guamán Poma de Ayala, Pedro Cieza de León, Juan Santacruz Pachacuti y Pedro Sarmiento. Esto le otorga un tono más fiel y cercano a las tradiciones andinas que a los criterios europeos del Inca Garcilaso de la Vega, quien, como se sabe en la actualidad, reescribe el mito desde una perspectiva europea y bajo los patrones de narraciones occidentales. Un ejemplo de esto último es pasar de un grupo de hermanos a una pareja primordial, muy similar al génesis bíblico, para relatar el origen de la civilización inca.

Según esta otra versión del mito, la historia se inició en tres cuevas ubicadas en el cerro Tamputoco llamadas Maras Toco, Sútic Toco y Cápac Toco; de las cuales salieron tres grupos de personas, lo que luego se conocería como ayllus, llamados Maras, Tampus y Ayar. Hay que tomar en cuenta que tanto las cuevas como el lago funcionan como lugares de origen sagrado. El nombre quechua para estos lugares es pacarina para las cuevas o lugar de origen y huaca para el lago, el último con mayor jerarquía ritual.

Los hermanos Ayar, procedentes de la tercera cueva, eran cuatro varones y cuatro mujeres. Los varones eran Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. Uchu corresponde al ají, Manco a un cereal o quinua salvaje y Cachi a la sal; la onomástica a estos tres nombres nos da a entender que se vinculan con un culto por los productos de la tierra. Auca, en cambio, hacía referencia a la actitud guerrera. Estos cuatro hermanos iban acompañados por sus hermanas Mama Ocllo, Mama Rahua, Mama Ipacura o Mama Cura y, finalmente, Mama Huaco.​ Esta descripción es un relato organizado de lo propuesto por los cronistas. En la actualidad se discute mucho sobre el vínculo simbólico de estos personajes y los productos o actitudes mencionadas. Principalmente, porque estas interpretaciones surgen al forzar su traducción desde el quechua. Es de esperar que estos nombre adquieran mayor sentido si la traducción se realizase desde el puquina: lengua propia de los incas primigenios según las más recientes investigaciones. Sobre esto realizaré una nota próximamente.

Los ocho hermanos iban junto a sus ayllus buscando donde asentarse con dirección de sur a norte. En su camino, realizaron labores agrícolas y cosechas. Al terminarlas, partían a otros territorios en la misma dirección. Primero, hicieron su paso por Guaynacancha, en la actual provincia de Paruro, ahí Mama Ocllo quedó embarazada de Ayar Manco. Luego avanzaron a Tamboquiro, en donde nació Sinchi Roca. Posteriormente llegaron a Pallata y de ahí a Haysquisrro. Estos viajes duraron varios años.

En Haysquisrro, conspiraron contra Ayar Cachi por miedo al poder que ostentaba, ya que podía derribar cerros y formar quebradas con el tiro de su honda. Los hermanos le pidieron que regresara a Tambotoco para recoger los vasos ceremoniales de oro, llamado “topacusi”,  y la insignia llamada “napa” y unas semillas. Una vez adentro, un enviado llamado Tambochacay lo encerró dentro de la cueva.

Luego continuaron su viaje hasta Quirirmanta, en donde oficiaron un consejo decidiendo que Ayar Manco sería el jefe. Pero antes debía casarse con Mama Ocllo; en tanto que Ayar Uchu tendría que petrificarse y transformarse en una huaca que se llamaría Huanacauri, con este acto Ayar Uchu se convertiría en un ser sagrado. Esta idea es interpretada como el establecimiento de este ayllu en un territorio donde se construye una ciudad o asentamiento importante.

El viaje continuó hasta Matagua realizando por primera vez el huarachicuy, ceremonia que da cuenta de la mayoría de edad de los participantes por la entrega de una prenda, específicamente, un taparrabo. Luego le hicieron orificios ornamentales en las orejas a Sinchi Roca. En este punto del trayecto, Mama Huaco, probó suerte y lanzó dos varas de oro, una cayó en Colcabamba pero no logró penetrar el suelo; la otra cayó en Guaynapata hundiéndose suavemente. Sobre este acontecimiento, otros autores atribuyen a Ayar Manco el lanzamiento de la vara de oro, pero todas coinciden que fue en Guaynapata donde se hundió el bastón fundacional.

Después de eso hubo varios intentos de llegar al lugar donde se hundió la vara, pues eran repelidos por los naturales, hasta que Ayar Manco tomó la decisión de enviar a Ayar Auca para que se adelantara con su ayllu y poblase esa tierra. Recuérdese que este hermano simboliza en el relato el espíritu de guerra. Al llegar a ese lugar, Ayar Auca se convirtió también en piedra, en el sitio que posteriormente sería el Coricancha. Luego de varios enfrentamientos con la población local, Ayar Manco y Ayar Uchu llegaron hasta el lugar y tomaron posesión de este, desde ese momento Ayar Manco pasa a llamarse Manco Cápac​

3. Una migración histórica desde el sur

 

Una vez revisados los dos principales relatos, procedemos a realizar una reconstrucción de los hechos. La idea es extraer el contenido histórico del alegórico.

 

La explicación histórica fue propuesta por Valdemar Espinoza. Para él, los motivos de la migración hacia el norte del lago y de ahí hacia el norte de Bolivia rumbo al Perú son por acción de violentas invasiones provenientes desde el sur.  Según este autor,  el estado de habla puquina, denominado comúnmente Tiahuanaco, fue asaltado e invadido por oleadas humanas procedentes de Tucumán y de Coquimbo, Argentina y Chile actuales respectivamente.

Antes de continuar, hay que comentar un poco sobre la lengua puquina. Esta lengua es una actualmente extinta del altiplano, hablada antiguamente en las costas del lago Titicaca. La misma está asociada a la cultura Chiripa, Pucará y Tiahuanaco. Por su ubicación geográfica, está vinculada con la lengua de los incas primigenios que migraron desde este territorio hacia el Cuzco. Dos razones más dan cuenta de este vínculo: la lengua de los kallawayas y con los catecismos de Luis Jerónimo de Oré. Los primeros son un conjunto de médicos nómades de la zona sur ya mezclados con elementos quechuas. Los segundos son un conjunto catecismo escrito por el jesuita Alonzo de Barrera, publicado en Lima en el año de 1594, transcrito en el “Manuale Peruanum” del padre Luis Gerónimo Ore, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París.​

De un total de 140 parroquias en el obispado de Charcas hacia el año 1600, 20 de ellas incluían población indígena que hablaba la lengua puquina. Su número en estas parroquias era suficiente como para requerir que el cura párroco conociese el idioma. Solo una parroquia —compuesta por dos pueblos, Coata y Capachica —, estaba habitada exclusivamente por hablantes de lengua puquina. Esta se ubicaba en la provincia de Paucarcolla​ en el actual Departamento de Puno. Ambos pueblos formaron parte de la extensión territorial del Reino Colla, encontrando su antecedente cultural más antiguo la Cultura Pukara, pueblo que habría dado origen al puquina.

Estas invasiones se dieron de forma repentina y violenta, y no dejaron tiempo para dar resistencia. El grupo que migra por la violencia de los invasores es la etnia de los taipicalas. Casi la totalidad, la élite Hanan taipicalas fueron aniquilados y los hurin taipicalas, élite sacerdotal, lograron huir y refugiarse en las islas del lago Titicaca. Luego de allí avanzaron las etnias de los huallas, alcahuisas, sahuaseras, antasayac, lare, poque, pinaguas y ayamarcas rumbo al norte en el mismo éxodo.

Estas fueron encontrando diversas resistencias a su llegada. Para superar dicho conflicto, la élite puquina realizó múltiples estrategias: la transmisión de tecnología, la creación de canales, compartir semillas, etc. Una de ellas fue la alianza matrimonial. Esta permitió crear poco a poco una confederación de estados y, por último, en un gran imperio andino.

 

4. Algunos comentarios sobre ambos relatos

 

 

Revisemos primero lo que hay de historia en los mitos, para luego construir una versión que organice la información conocida.

 

Por un lado, sobre la leyenda de la pareja fundacional, Manco Cápac y Mama Ocllo, sabemos que su construcción es posterior a la toma de poder por parte de Pachacútec. Es decir, cuando se da el paso de un grupo de ayllus confederados a una organización más compleja. Lo que se busca con este relato es relacionar una huaca pan-andina como el lago Titicaca, con la fundación del Cuzco como el centro de un imperio en expansión.

Garcilaso toma este mito migratorio y acentúa la idea de una pareja, al mismo estilo de Adán y Eva, que se desplaza para civilizar a pueblos bárbaros enseñándoles nuevas tecnologías. Este maquillaje presupone que previo a este viaje, el mundo andino estaba en la edad de piedra. Actualmente, se sabe que el área central andina poseía amplios avances tecnológicos difundidos por las culturas Chavín, Huari, Chimú y Tiahuanaco. Estos ya eran de conocimiento de los pequeños pueblos que habitaban la zona del Cuzco​.

El relato de los hermanos Ayar, por otro lado, nos muestra, a diferencia del primer mito comentado, a un hombre guerrero llamado Ayar Auca y a una mujer guerrera con el nombre de Mama Huaco, dando una visión distinta a la de Garcilaso, en donde el rol femenino está dedicado al tejido, la cocina y el cuidado de los infantes; este mito, en cambio, narra un hecho ocurrido durante una de las tantas batallas para posesionarse del Cuzco, en la que Mama Huaco hiere a un hombre luego le abre el pecho y sopla sus pulmones, haciendo que la gente de Acamama huyera temerosa. Para Rostworowski, esta figura es el segundo arquetipo de mujer en el mundo andino y que podía cumplir sin problemas los roles de general o gobernante.

Si bien ambos mitos narran un éxodo poblacional buscando tierras fértiles, solo el mito de los hermanos Ayar narra la petrificación de personajes y este último relato es muy recurrente en otras etnias del área central andina. Para María Rostworowski y para Gary Urton, no solo cada hermano es un ayllu completo, sino que la figura de la petrificación simboliza el establecimiento de ciudades, fuertes u observatorios militares. Esto quiere decir que las organizaciones sociales estaban basada en parentesco. El nombre que llevan estas organizaciones son ayllus.

Otro elemento recurrente, son las cuevas. Las mismas han sido rastreadas desde los primeros años del siglo XX.  En 1912, Hiram Bingham comisionó a George Eaton para ubicar las ventanas de Tambotoco, pacarina mencionada en el relato, teniendo en cuenta que todavía existe el poblado de Pacarictambo. La búsqueda de Eaton fue improductiva porque no encontró las cuevas. Luego en 1945, Jorge Muelle, Luis Llanos y César Lobón recorrieron Mollebamba buscando el sitio de Guaynacancha (en el distrito de Pacarictambo), ahí asoció un grupo de cavernas cerca del peñón de Puma Orqo con las cuevas de Tambotoco. Posteriormente, Gary Urton aportó investigaciones sobre el poblado de Pacarictambo, afirmando que fue trasladado en tiempos de la colonia y que era muy posible que su ubicación original hubiese sido cercano a las ruinas de Maukallajta, cercana al sitio encontrado por Muelle, Llanos y Lobón en 1945​.

5. Lugar de origen: una ruta con varias paradas

Fuera de estos aspectos relevantes, un resumen histórico iría así:

La primera etnia inca en Cuzco era una caravana de inmigrantes llegados del reino Tiahuanaco, ubicado en el altiplano, principalmente en las costas del lago Titicaca. Este estado organizado de habla puquina fue invadido y asaltado por oleadas militares procedentes del sur, específicamente de Tucumán, al norte de Argentina, y Coquimbo, al norte de Chile. Dichos invasores serían, para Espinosa Soriano, la etnia conocida como los aimaras. Valga comentar que dicha etnia no necesariamente eran hablantes de esta lengua inicialmente como vimos en esta nota.

No se sabe qué motivó a los aimaras a buscar tierras al norte y desplazar violentamente a los tiahuanaco. Es muy probable que hayan sido drásticos cambios climáticos, principalmente sequías y pérdida de producción agrícola. Existen evidencias de un prolongado periodo de sequía que duró desde el año 900 d. C. hasta el 1200 d. C. en los Andes centrales. Esto, si bien representó falta de agua en algunos territorios, pudo representar intensas lluvias en otros. Con eso último se explicaría el vínculo de los personajes mitológicos con la idea de un diluvio y los glaciares como en los ritos de las zonas altas del Cuzco. La otra hipótesis es la invasión de otros pueblos. Lo que sí es concreto es que los aimaras atacaron de un momento a otro.

Hay evidencias arqueológicas descubiertas por Francis de Castelnau en 1845 y confirmadas por Max Uhle en 1920, que Tiahuanaco fue atacado cuando esta estaba poblada pues se hallaron construcciones sin completar, como es el caso de la puerta del sol.

Frente a la amenaza de los aimaras, la aristocracia taipicala, la sección de la sociedad de donde salen el linaje inca, junto a sacerdotes y algunos ayllus buscaron refugio al noreste, navegando por las aguas del lago Titicaca. Estos se reubicaron en una de las islas del lago y en territorios no tan lejanos de su foco inicial.  Allí se establecieron unos años. Luego de este tiempo, los aimaras invasores alcanzaron estabilidad en el altiplano andino y los Taipicala retomaron su ruta migratoria. De ahí en adelante, los taipicalas partieron de las costas lacustres de Puno para dirigirse hacia el Oeste en un largo éxodo.

En este punto del viaje, surge la primera desavenencia de los hermanos con Ayar Cachi. Al parecer, este hecho se relacionaría con el desalojo de los migrantes sureños en el territorio de Tamputoco. Ante el desalojo de los tamputoco, el líder Manco Cápac formó un grupo humano que constaba de, aproximadamente, diez familias y se dirigió a Huanacancha. En este lugar toma como esposa a Mama Ocllo y se establecen unos años.

El pequeño reino de Pallata fue la próxima parada de Manco Cápac y su grupo. Aquí Sinchi Roca, hijo de Manco Cápac, celebró su primer corte de cabello en una ceremonia llamada rutochicu. Manco Cápac contrajo matrimonio con Mama Ocllo y tuvo otras esposas más.

 

6. Cómo llegaron a establecerse en el poder

 

Tras hacer una parada en el pequeño reino de Pallata, Manco Cápac y su pequeño ejército atacaron a las comunidades que habitaban el valle del Cuzco, y al ver sus excelentes condiciones de buen clima y suelos fértiles, decidieron establecerse allí. Más tarde Manco Cápac atacaría algunas comunidades aledañas, provocando así el temor de otras que cedieron voluntariamente algunas parcelas más. Una vez tomado el valle, se prosiguió a formar alianzas con las comunidades aledañas y opositoras mediante matrimonios de sus jefes con las mujeres taipicalas.

Sin embargo, esto no bastaba, su estabilidad en el Cuzco se hacía difícil por los constantes ataques recibidos por otras etnias cercanas que querían expulsar a estos invasores. El señorío más grande era el de Ayamarca, cuyo tamaño ejercía un gran dominio incluso en lo que era el valle del Cuzco. Más tarde, esta pequeña comunidad llamada Taipicala, sería llamada Inca.

El indoeuropeo: la madre de las lenguas europeas y asiáticas

Introducción 

En 1860, Charles Darwin introdujo la idea de la evolución basada en el mecanismo de la selección natural. Esta idea no solo fue revolucionaria frente a las explicaciones que provenían de la fe, sino por introducir la idea de que las especies pueden cambiar en el tiempo a través de la herencia de características de padres a hijos. Esta idea fue tan poderosa en influencia que rápidamente fue adoptada en otras áreas. Una de ellas fue el estudio de las lenguas. Bajo la influencia de Darwin, se potenció la idea de que las lenguas también tenían historia, evolucionaban en el tiempo y que, además, era posible establecer parentesco vía comparación. Así surgió y se consolidó la lingüística histórica comparativa. Con ella se buscó establecer filiaciones entre lenguas al igual que la biología lo hacía entre las especies. El camino de reconstrucción de estas familias de lenguas llegó tan lejos que se postuló la existencia de una lengua madre para la gran mayoría de lenguas europeas y asiáticas: el indoeuropeo. Pero, ¿qué es el indoeuropeo?, ¿existió realmente?, ¿quiénes la hablaron?, ¿existe alguna lengua más allá de esta supuesta lengua madre? En la siguiente nota resolveremos estas preguntas.

Resumen

-El indoeuropeo es la lengua reconstruida postulada como madre de la mayor cantidad de lenguas habladas en Europa y Asia.

-Como no es posible encontrar hablantes de esta lengua en la actualidad, se llega a ella mediante un método fuertemente inspirado en las teorías de Darwin: el método histórico comparativo.

-Este método encuentra elementos en común entre las lenguas actuales y las reconstruye proponiendo vínculos previos. Por ello se dice que el indoeuropeo es una lengua reconstruida: un objeto creado dentro de la filología antes que una lengua real en el mundo. Pero nos da idea de cómo se habló y sobre todo de qué cosas hablaban estos supuestos pobladores primigenios.

-Esta lengua reconstruida nos permite ver cómo fue su gramática y de qué hablaban dichas personas. Si bien se reconstruye más desde la fonética y las similitudes de los sonidos, nos deja en claro que fue una lengua de morfología con flexión parecida al castellano, usaba género gramatical y su mecanismo de construcción era de juntar sufijos principalmente.

-Por el lado de la cultura, podemos saber sobre su estructura social, la fuerte presencia del dominio paterno, una cultura de la propiedad privada por acumulación de riqueza. También podemos saber sobre su agricultura y el tipo de animales que domesticaron. En esta misma línea, conocemos sobre los materiales que usaban, sus técnicas de construcción y sobre su religión.

-El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

 

Qué es el indoeuropeo

Indoeuropeo es el nombre de una familia de lenguas y también de la lengua hipotética de la que desciende esta familia. Las lenguas indoeuropeas, antiguamente llamadas lenguas indo germánicas, se hablan actualmente en casi todo el continente europeo y en algunos lugares de Asia, como la India. Esta es la razón del nombre que lleva. Muchas de estas lenguas fueron llevadas más allá de estos territorios por efecto de la colonización europea. Por ello, también se hablan en América. El español y el inglés son parte de esta familia. La unidad de las lenguas indoeuropeas reside en la historia de la familia que se ha podido reconstruir gracias al método histórico-comparativo dentro del estudio de las lenguas. Hablaremos sobre él líneas más adelante.

 

La familia lingüística indoeuropea es la más grande del mundo: comprende la mayor parte de los idiomas de Europa, América y Asia. Incluye los dos gran idiomas del mundo clásico: el latín y el griego; las lenguas germánicas como el inglés, el alemán, el holandés y el sueco; las lenguas romances como el italiano, el francés, el español y el portugués; las lenguas celtas como el galés y el gálico; las lenguas eslavas como el ruso, el polaco y el checo; las lenguas bálticas; las lenguas índicas y varias otras. Dentro del continente europeo, sólo el vasco, el finlandés, el estonio, el húngaro, el turco y algunos idiomas de Rusia no pertenecen a esta familia. Fuera de ellos parece que todos los mencionados han descendido de un solo idioma.

En la actualidad, esta familia lingüística es la más amplia de la humanidad con 150 idiomas en uso, 1200 millones de personas usando las de rama indoirania, 950 millones las románica. Así, el 45% de la población mundial es hablante de lenguas indoeuropeas.

Cómo se descubrió el indoeuropeo: el método histórico comparativo

Esta lengua originaria se ha podido reconstruir por el método comparativo. Este método es un procedimiento para identificar similitudes léxicas y fonéticas en las lenguas con el objeto de estudiar el parentesco entre ellas y, como paso seguido, reconstruir la protolengua que dio lugar a las lenguas comparadas en el procedimiento. El método es aplicable cuando nos encontramos con dos o más lenguas entre las que se supone existe cierta relación genética, es decir, provienen de una misma lengua. El método es capaz no solo de mostrar cómo era el antecesor común de dichas lenguas, sino también el grado de cercanía entre las diferentes lenguas y, por tanto, la secuencia de diferenciación de las lenguas de una determinada familia de lenguas. Como se mencionó anteriormente, recibe una fuerte inspiración de las ideas de Darwin sobre las especies naturales.

En el indoeuropeo se asume que si una palabra similar aparece en la mayoría de los idiomas modernos de esta familia, dicho concepto ya existía en el idioma indoeuropeo original. Por otra parte, se asume que si una palabra varía de idioma a idioma, tal concepto ha sido creado posteriormente.

Esta metodología permite reconstruir de forma esquemática idiomas con hasta 3000 años de antigüedad. No parece que sea útil para lenguas más antiguas por la falta de datos. Aun así, el sistema tiene algunos fallos. Por ejemplo, no hay duda de que las lenguas románicas vienen del latín. Además, en sus formas modernas, presentan estrategias similares para construir oraciones, pero solo una, el rumano, mantiene declinaciones y un sistema de caso más cercano al latín clásico. El método por sí solo no puede explicar esta divergencia: hay factores externos que también juegan un rol en la evolución. Hasta en esto hay similitudes con el método de Darwin.

En el siglo XVIII, el misionero francés Gaston-Laurent Coeurdoux llegó a la India y aprendió el sánscrito con cierta profundidad. Mediante este trabajo pudo establecer la relación de esta lengua, primero con el latín y el griego, y luego con el alemán y el ruso. Si bien las similitudes son innegables, no fue hasta la aparición en escena del inglés Willian Jones, uno de los más prestigiosos filólogos de la época, que las teorías de una lengua madre de todas estas tomarían fuerza. Este investigador postuló la existencia de un ancestro lingüístico común entre el sanscrito, el latín, el griego y el persa. En un orden secundario, también identificó vínculos con lenguas celtas y con el gótico, lenguas de la familia germánica.

Como vimos, a este ancestro en común se le denominó indogermánico. Sin embargo, este nombre no gozó de mucho éxito por el fuerte nacionalismo alemán y se optó por el de indoeuropeo.

Si bien surge como un concepto filológico,  el concepto de indoeuropeo pasó a aplicarse también a los pueblos históricos que originariamente hablan esas lenguas (pueblos indoeuropeos), a su sociedad (sociedad indoeuropea), a su religión (religión indoeuropea) y a su cultura (cultura indoeuropea). Este era un trabajo de comprensión cultural a partir de una reconstrucción lingüística.

 

De dónde vienen casi todas las lenguas de Europa

El método histórico comparativo ha sido sumamente exhaustivo con la antigüedad de las ramas de lenguas indoeuropeas. En esta línea, ha establecido una cronología de antigüedad de familias yendo de lo más antiguo a lo más reciente: anatolia, indo-irania, helénica, itálica, céltica, germánica, armenia, tocaria, báltica, eslava y albanesa. Estas serían las grandes familias desde donde desciende otras más recientes y más conocidas. Por ejemplo, de la itálica provendría el latín y de este las lenguas romances como el español, el francés y otras lenguas romances. Asimismo de la germánica proviene el alemán, el inglés y el sueco.

 

 

 

Una división de las lenguas útil es entre europeas y asiáticas. Entre las primeras tenemos la helénica (griego), la itálica (español, francés, portugués, italiano, rumano…), la céltica (bretón, irlandés, escocés, manés, cornuallés, galés), germánica (inglés, alemán, sueco, neerlandés…), la armenia (armenio), la báltica (lituano, letón), la eslava (serbio/croata, checo, polaco, ruso…) y la albanesa (albanés). Entre las segundas están la anatolia (hitita), la indo-irania (hindi, sánscrito, persa…) y la tocaria (tocario).

 

Quiénes la hablaron

Hay varias teorías de quiénes hablaron originariamente el indoeuropeo: la hipótesis armenia, la hipótesis de los kurganes, la india, la escandinava y la anatolia, entre algunas más. Además, cada lugar lleva implícita una cronología de la lengua diferente. Ahora bien, se acepta, en general, que el protoindoeuropeo comenzó a fragmentarse a partir del -3000 en diferentes idiomas surgidos de este original.

La más aceptada entre todas ellas es la hipótesis de los kurganes, de la lituana-estadounidense Marija Gimbutas. La arqueóloga situó el origen de la lengua indoeuropea en un área que abarca las estepas del sur de Ucrania hasta el norte del mar de Aral en el norte del Cáucaso. Ahí surgió la cultura de Yanma, que se postula como la más seria candidata a ser el pueblo que hablaba protoindoeuropeo.

Mediante el estudio de las palabras dentro de la lengua indoeuropea se ha buscado inferir aspectos de su cultura. Por ejemplo, en su lengua se encuentra la raíz *dema- que significa casa. En griego, tenemos “despotes” que significa “señor de la casa” y en latín “dominus” que es señor de la casa también. Algunos estudios sugieren que los indoeuropeos vivieron en organizaciones familiares con una fuerte figura paterna. También tiene raíces como *peku- que significa riqueza, lo cual sugiere un sistema capitalista de propiedad, en la agricultura tiene *agro y *gramo, como campo y grano, lo que nos habla de su faceta de cultivadores.

Los indoeuropeos vivían en una región fría del norte, más cercano al bosque que al agua; criaban animales como ovejas, perros, vacas y caballos; reconocían al oso y al lobo como animales salvajes y el único metal que conocían era el cobre.

Ya en contraste con aspectos arqueológicos, se cree que la civilización indoeuropea se desarrolló en Europa del Este alrededor de 3000 a.c. Se desintegró unos 500 años más tarde; la gente abandonó su tierra materna y emigró hacia Grecia, Italia y llegó a su tope Norte en las islas británicas. Otro grupo fue hacia Rusia, mientras que otro atravesó Irán y Afganistán llegando hasta la India. Dondequiera que se establecieran los indoeuropeos, conquistaron a la población nativa e impusieron su idioma. Se asume que debieron ser una civilización  muy poderosa.

El nostrático: la abuela de todas las lenguas

El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

Esta macrofamilia fue propuesta por el lingüista danés Holger Pedersen que defendió el parentesco genético entre estas lenguas en 1903 usando el término latino nostrates que significa “compatriotas”. La reconstrucción del proto-nóstrático fue intentada independientemente en los años 1960 por dos lingüistas rusos, Vladislav Ílich-Svítych y Arón Dolgopolski, y posteriormente fue revisada por Allan R. Bomhard. Esta investigación cuenta actualmente con unos pocos centenares de cognados o elementos comunes, muy poco para tomar en cuenta dicha hipótesis como verdadera. Aunque no deja de ser llamativo que se puedan encontrar elementos comunes entre lenguas tan lejanas. Sin embargo estos datos se han criticado ampliamente. Esta macrofamilia está lejos de ser aceptada como un grupo de lenguas genéticamente emparentadas, como, mayoritariamente suele ocurrir con la existencia del indoeuropeo. Actualmente, en una versión más moderada, se conoce como hipótesis nostrática a varias hipótesis que conjeturan relaciones de largo alcance entre el indoeuropeo y otras lenguas de Eurasia (e incluso América del norte).

 

Aimara: origen de la lengua y origen del nombre. Algunos nuevos apuntes sobre el tema

Introducción

La lengua aimara constituye la segunda lengua andina con mayor difusión en el territorio sudamericano. Fue también la segunda hablada por los incas históricos, luego del puquina, y antes de utilizar el quechua como lengua general. Sin embargo, su estudio suele quedar relegado por sus características léxicas y, sobre todo, por una compleja morfofonolgía. Las investigaciones actuales han revelado hechos que hasta hace poco no se conocían del origen de esta lengua y de su desplazamiento en territorio andino. ¿Cuál es su lugar de origen?, ¿qué significa el nombre aimara?

Resumen

-La familia lingüística aimara está constituida en tres lenguas: por el jaqaru, el cauqui y el aimara. Esta familia cuenta con aproximadamente tres millones de hablantes repartidos en Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

-Esta familia lingüística se divide en dos ramas: la central constituida por el cauqui y el jaqaru;  y la sureña constituida en la actualidad por una sola lengua denominada aimara desde época colonial. La primera se habla en la zona de Yauyos, en el departamento de Lima. La segunda, en la zona del Sur del Perú, el norte de Bolivia y el norte de Chile.

-La teoría más aceptada, y contraria a lo que se pensaba tradicionalmente, sobre el foco de origen de esta lengua remite a la zona central del Perú y no en el sur. Desde este lugar se extendió hacia el sur. La evidencia de esto reside en el alto número de nombres de origen aimara repartidos en estos territorios usados para nombrar lugares.

-El significado del nombre “aimara” es aún esquivo para los investigadores. Sin embargo, parece remitirse a tierras de uso comunal repartidas a lo largo del territorio andino, las cuales eran trabajadas en ritos con música y cantos.

La familia lingüística aimara

El aimara suele postergarse en los estudios lingüísticos frente al quechua. Las razones serían dos: no se encuentra vinculada en el imaginario nacional con el pasado incaico y es una lengua de acceso complicado para el aprendizaje. En primer lugar, tradicionalmente se vincula esta lengua con el país vecino boliviano y con la cultura Tiahuanaco. Esta es una visión parcial del asunto ya que, como hemos mencionado en notas anteriores, se sabe que la segunda lengua de los incas fue el aimara. Antes que ellos, el imperio Tiahuanaco y Wari parecen haber sido usuarios de la misma y haberla difundido por casi todo el territorio peruano, incluyendo costa y sierra. Dos ejemplos: el propio nombre Cuzco tiene origen aimara con el significado de “lechuza” y el nombre Lima, la capital del Perú, presenta el sonido inicial modificado como lo tienen todas las palabras con “r” de origen quechua usadas en territorios donde se habló previamente aimara. Este es el motivo del paso de rimac a limac y luego a lima; y de runa-wanay a lunahuaná. Es decir, fue una lengua con una fuerte expansión en territorio del actual Perú antes de la difusión del quechua.

Ahora bien, la misma fue abandonada por los incas. Esto tuvo lugar en el gobierno de Huayna Cápac y fue el momento en que adoptaron el quechua, al parecer, por motivos comerciales. Al llegar los conquistadores españoles, encuentran a los incas hablando quechua y, al ver su alta difusión, la reconocen como “lengua más general”. El adjetivo “más” da cuenta de que existían otras con amplio uso, pero que esta estaba por encima de las otras mayores, a saber, el aimara, el puquina y el mochica.

En segundo lugar, en el aimara se pueden advertir ciertos aspectos complicados para el oído castellano y, con ello, una barrera inicial para su aprendizaje. Por ejemplo, un fenómeno propio de esta lengua es la caída de vocales para advertir la presencia de algún proceso gramatical. Por ejemplo, tenemos el verbo “apa-” que significa “llevar”. A este verbo se le añade un sufijo de segunda persona “-ta” y la marca de objeto también “-ta” produciendo una forma “apa-ta-ta”, pero, por una demanda del nivel oracional, se pronuncia <aptt>. Esto se traduciría como “tú llevas eso”. Este término es de difícil pronunciación para un hablante de castellano. Esta sería una razón, entre otras, por las cuales puede resultar el quechua una lengua más accesible para un hablante foráneo.

El conjunto de estas lenguas constituye una familia lingüística denominada de tres formas distintas por los investigadores en las últimas décadas: familia aru, por el lingüista sanmarquino Alfredo Torero; jaqui, por la lingüista estadounidense Martha Hardman y aimaraicas, por el lingüista de la PUCP Rodolfo Cerrón Palomino.

En esta nota usaremos el último por corresponderse, además, con la forma en que el sacerdote jesuita colonial Ludovico Bertonio, el primer gramático del aimara, utiliza en sus trabajos pioneros sobre esta lengua.

Como comentamos, esta familia está constituida por tres lenguas: el aimara, el jaqaru y el cauqui. La primera ubicada en la zona sur del Perú, Bolivia y el norte de Chile. A esta rama se le denomina también aimara sureño. Las otras dos lenguas se ubican en la zona de Yauyos en el departamento de Lima. A esta rama se le conoce también como aimara central. De esta manera, las ramas sureñas y centrales constituyen la familia lingüística aimaraica.

En la actualidad, contamos con cuatro millones de hablantes de esta lengua: cerca a 1, 462, 286​ en Bolivia; 443, 248​ en Perú tanto en el  sur como en el centro;  41, 000​ en el norte de Chile y 35, 000​ en Argentina. Este último número ha aumentado debido a los fuertes procesos migratorios procedentes de Bolivia.

Origen de la lengua y desplazamientos

Hay dos momentos en las investigaciones sobre el origen de esta familia lingüística. Podríamos denominar al primero como la etapa temprana y al segundo como etapa contemporánea. La primera podemos ubicarla en los años finales del siglo XIX e inicios del XX. Esta etapa está marcada por dos rasgos: el inicio de las investigaciones formales sobre el mundo andino y por el fuerte nacionalismo de los primeros años de vida de los países de sudamérica. Por un lado, es una época donde diversos investigadores, principalmente extranjeros, se interesan en el pasado andino. Es una época de descubrimientos iniciales donde se empezaba a comprender el alcance de estas culturas. Por otro lado, en esta etapa todo elemento que ayude en la construcción de una identidad nacional era fuertemente custodiado. Un elemento de esta naturaleza eran las lenguas que hablaban las culturas identificadas con estos países. Así, por ejemplo, se vinculó al quechua con los incas y el Perú y el aimara con Bolivia y la cultura Tiahuanaco, por ejemplo.

El segundo momento, la etapa contemporánea, corresponde con un perfil científico en el estudio de estas lenguas e inicia desde mediados del siglo XX hasta nuestros días. En esta se cuenta ya con materiales claramente fijados y metodologías de investigación destinadas a validar evidencias con mayor objetividad que en épocas previas.

Revisaremos dos hipótesis de cada uno de estos momentos de manera breve. Paso seguido, trazaremos el trayecto geográfico que han seguido desde su foco de origen hasta los lugares que ocupan las tres lenguas en la actualidad.

En la primera etapa tenemos al viajero y fundador de la lingüística andina Ernst Middendorf quien propuso en 1891 la hipótesis del origen norteño de esta lengua. Según este autor, el aimara tiene un origen centroamericano y se habría desplazado rumbo al sur hasta la meseta altiplánica. Para sustentar su hipótesis usó evidencia lingüística y arqueológica. Por un lado, el investigador alemán alegó que existe un amplio número de nombres de lugares de origen aimara en la zona norte con dirección al sur. Esta hipótesis se vería respaldada por la presencia del enclave lingüístico aimara en Yauyos y por la fuerte toponimia aimara en la zona del Cuzco y derredores. Además, y como acuñó el naturalista italiano Antonio Raimondi en 1864, no son solo dos lenguas de origen aimara en dicha zona, sino ocho distribuidas en Huantan, Carania, Huaquis, Quisque, Cusi, Tupe, Cachuy y Pampas . Sin embargo, su número iba en declive en esta época y era más evidente su presencia en el sur del Perú. Esto daría cuenta de la dirección que siguió la lengua al adentrarse en territorio andino. La evidencia arqueológica para advertir el desplazamiento norte sur es la presencia del dios de las varas en Chavín y en la Tiahuanaco. Esta relación, complicada de explicar aún para la arqueología actual, evidencia la ruta que los nombres de lugares y la cantidad de hablantes ya habría advertido. Esto porque Chavín se reconoce anterior a la cultura Tiahuanaco, pero al presentar la misma deidad, se asumiría un vínculo y una movilización de Chavín hacia Tiahuanaco, del centro hacia el sur.

Ya a inicios del siglo XX, el historiador británico Clements Markham defiende que el quechua presenta mayor presencia en el área andina y que el aimara solo aparece en pequeñas islas en el centro y el sur del Perú. Vale mencionar que estas ideas fueron respaldadas por José de la Riva Agüero con un fuerte ímpetu contra Middendorf, ya que consideraba su hipótesis del origen norteño como extranjerizante, es decir, que reducía la importancia del Perú como cuna de cultura.

Bajo esta idea, otra vez, la diversa toponimia aimara y la isla del aimara central serían producto del desplazamiento de mitmas, mano de obra móvil de origen inca, relocalizados en estos territorios. De esta manera, el historiador asume que esta lengua fue traída por la mano de obra del imperio y, por ello, no se puede visualizar una continuidad territorial entre estas. Es más, la información documental y el alto número de hablantes de esta lengua en el sur del Perú y sobre todo en Bolivia sugiere la idea de que esta habría tenido un origen más sureño incluso.

Ya bien entrado el siglo XX, Alfredo Torero nos propone la hipótesis del origen central. Para él esta lengua tiene como origen la zona comprendida entre la actual Chincha y Nasca. Luego, se habría desplazado en el siglo IX hacia el sur configurando un aimara primigenio que daría lugar a la variedad sureña. La misma se habría adentrado en el altiplano en el siglo XIII. En términos de historia social, el primer momento de esta lengua corresponde con la etapa de nasquización de Ayacucho hacia fines del intermedio temprano; la segunda con el auge y desarrollo de la cultura huari durante el horizonte medio. Al parecer el avance de esta variedad inicial del aimara se habría frenado y entrado en contacto con la variedad de quechua que da lugar a las dos ramas conocidas y sobre las que ya hemos hecho una nota.

 

 

 

Historia del nombre

Las investigaciones recientes sobre el nombre aimara dan cuenta de que este no sirvió en un inicio para denominar ni a la lengua ni menos a los pueblos que la utilizaban. Pero sí fue utilizada para hacer referencia a un grupo étnico de la región sur del Perú. Es más, no tenemos aún una hipótesis final sobre cuál es el significado del término.

El nombre “aimara” es una forma adaptada de “aymaray”. Esta última se registra en Guamán Poma de Ayala en 1615 y es él mismo quien la castellaniza a “aymara”. Este nombre hace alusión a un grupo étnico conocido como los aymaraes por Betanzos (1551) y Sarmiento de Gamboa (1570). Este grupo étnico estaba situado en Abancay en el curso alto del río Pachachaca. Este territorio fue conocido luego como provincia de “aymaraes” justamente por la presencia de este grupo. Hasta acá podemos advertir que el nombre perteneció primero a este grupo y luego pasó a nombrar a la lengua.

La lengua que hoy denominamos aimara fue conocida ampliamente como “la lengua de los Collas” o “lengua colla”. Son los cronistas Cieza de León y Pedro Pizarro quienes se refieren así a dicha lengua por información de los incas quienes los llamaban de esta manera. Recién en 1559 Juan Polo de Ondegardo denominó a esta etnia como aimaras. Dicho nombre lo obtuvo justamente en el Collao, en la zona de Puno, de una pequeña colonia de mitimaes hablantes inicialmente de quechua. Estos eran mano de obra inca que provenía del Cuzco y habían incorporado la lengua local. En 1559, el licenciado Juan Polo de Ondegardo, corregidor del Cusco, escribe la relación “De los errores y supersticiones de los indios” tras haber convocado una junta de «indios viejos que habían quedado» (de la época inca) para que le proporcionarán información sobre los usos de estas personas. Estos le sirvieron de informantes. Gracias a él, se empezó a usar el nombre de la etnia trasplantada como nombre de todo el idioma. De esta manera, en las publicaciones producidas por el III Concilio Limense (1584-85), donde se incorpora un extracto de la mencionada obra de Ondegardo,​ aparece por primera vez la palabra “aimara” explícitamente aplicada a la lengua.

El uso de este término se extiende con el tiempo y en 1612, con la publicación del “Vocabulario de la lengua aimara” de Ludovico Bertonio, se establece de manera definitiva hasta nuestros días.

La pregunta acá es: por qué pasó este término a denominar a la lengua. Una hipótesis fue propuesta por Markham y Tschudi. Ellos plantean que el nombre de la lengua fue impuesto por los misioneros ubicados en la provincia de Juli, Puno, como comentamos líneas arriba, y serían quienes les enseñaron la misma a los misioneros jesuitas. Lo curioso de esta hipótesis es que supone que estos aimaraes eran hablantes de quechua y habrían aprendido aimara en el altiplano. Esta tesis ha sido revisada ampliamente y en muchos puntos desmentida. Middendorf fue quien descubre que la lengua del lugar desde donde fueron transportados los aimaras sí era el “aimara”, solo que dicho territorio había sido recientemente quechuizado por la expansión incaica. En la actualidad, se asume que quizá estas lenguas, aimara y quechua hayan coexistido en este territorio, ya que hay información donde se usa “quechua” para referir se al quechua y al aimara también. Por otro lado, el historiador boliviano José María Camacho desmiente el rol de los jesuitas. Él nos comenta que los jesuitas llegaron a Juli recién en 1577 y que desde por lo menos quince años antes ya se le denominaba así a esta lengua. Además, es posible encontrar el término aimara para denominar a las “naciones aimaraes”. Estas naciones sería: los canchis, aimaraes, canas, contes, collas, lupacas, pacajes, charcas, carangas, quillacas y otras más referenciadas en el tercer concilio limense de 1584. Con estas críticas a la hipótesis de Markham de demostrarían dos puntos: que el origen de la lengua no es el altiplano y que además su uso se extendía por toda la región andina.

Pero ¿cuál es la etimología de la palabra? Como advertimos líneas atrás, el origen es oscuro. Sin embargo, podemos conocer algo sobre ella por los diccionarios antiguos y los estudios recientes. En primer lugar, tres diccionarios antiguos de Bertonio, Polo de Ondegardo y de Santa Cruz Pachacuti nos dan información sobre la raíz, pero con poca sistematicidad. Por ejemplo, Bertonio indica que “ayma-” remite a un baile antiguo que se realiza cuando sus hablantes iban a la chacras. Polo de Ondegardo identifica una fiesta llamada “ayma” y Santa Cruz Pachacuti hace referencia a un himno o cantar llamado “ayma” también. Esto nos advierte una conexión entre estos términos. Más allá de ello, no encontramos más información sobre esta raíz. Vale indicar que investigaciones anteriores, llevadas a cabo por Rodolfo Cerrón Palomino, identifican la morfología del término con el sufijo “-ra” de aimara antiguo con valor de multiplicador y el sufijo “-y” con el valor de localizador. Ambos sufijos han entrado en desuso en la variedades actuales y se encuentran principalmente en topónimos de raigambre aimara. Hasta este punto, tenemos entonces por “aima-ra-y” como un lugar donde hay muchas “aymas”, raíz sobre la que no tenemos aún fuente. Es en 1984 que los investigadores Büttner y Condori encuentran la glosa “jayma” con el valor de “rito religioso”. Los indicios conducen a pensar que existió un tipo de rito agrario de canto y baile relacionado a la utilización de cierto tipo de terrenos. No se puede ir más allá y queda en el misterio por qué se asociaría a esta etnia dicho nombre.

 

Nuevo alcances sobre el origen y difusión

En los últimos años, el investigador francés Cesar Itier ha puesto en revisión mucho de lo comentado en este texto. Para él, las lenguas del mundo andino tienen un origen prehispánico, con carácter funcional-ecológico-político y atienden a una clasificación del espacio bastante más compleja que la contemplada por Torero y Cerrón-Palomino. Ahora bien, para entender el nombre aimara se hace referencia necesaria al nombre quechua. En ese contrapunto observamos la idea general de Itier.

Para Itier, el nombre quechua (qhichwa simi) tiene un origen indígena prehispánico y forma parte de un sistema inca de clasificación ecológica y funcional de las lenguas. Qhichwa no designaba inicialmente una etnia ni una lengua en sentido moderno, sino el piso ecológico de los valles templados, espacio privilegiado de colonización interna del Tahuantinsuyo. La qhichwa simi era, así, la “palabra/idioma de los valles”, entendida como un repertorio de instrucciones y prácticas lingüísticas estatales (simi en sentido normativo y autorizativo) utilizadas para la administración, la producción y la comunicación interétnica en las quebradas. En contraste, aimara no habría sido originalmente el nombre de una lengua, sino un etnónimo y una categoría político-territorial asociada a las poblaciones de las alturas (puna); solo tardíamente, en el período colonial, ese nombre se fijó como glotónimo. Para Itier, los incas distinguían al menos tres dominios lingüísticos: la inka simi (lengua propia de la élite cuzqueña), la qhichwa simi (lengua vehicular de los valles) y las lenguas de las alturas (hawa simi), entre las cuales se encontraba el aimara, concebido más como lengua local que como lengua general.

Esta propuesta contrasta con Torero en que, aunque ambos defienden el origen indígena del glotónimo quechua, Torero entiende qichwa ante todo como un término ecológico general que pudo aplicarse a diversas lenguas habladas en valles templados (incluido el aimara), y sostiene que solo posteriormente el español lo fijó como nombre propio de una lengua. Itier, en cambio, insiste en que qhichwa simi fue ya en época inca una denominación lingüística funcionalmente especializada, ligada a la política estatal y a procesos de koinetización en los valles del centro-sur. Frente a Cerrón-Palomino, el desacuerdo es más radical: Cerrón sostiene que los incas no tenían glotónimos propiamente dichos y que “quechua” sería una atribución española, derivada del nombre de un grupo étnico del entorno cuzqueño, mientras que los indígenas se habrían referido simplemente a “la lengua” (siminchik). Itier rechaza esta tesis por falta de respaldo histórico y muestra, con abundante documentación colonial en quechua y aimara, que qhichwa simi y qhichwa aru eran denominaciones indígenas vivas, integradas en una conciencia lingüística inca compleja y no primitivista.

 

Los incas de Vilcabamba. Segunda parte

 

Introducción

Tras la ruptura del orden imperial incaico con la invasión española, surgió en la región de Vilcabamba una resistencia organizada bajo el liderazgo de cuatro monarcas que reclamaron para sí la legitimidad dinástica: Manco Inca, Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru. Cada uno representó una forma distinta de enfrentar la dominación colonial: desde la guerra abierta hasta la negociación estratégica. Esta segunda parte del informe explora sus gobiernos, conflictos, alianzas y caídas, evidenciando la complejidad de la resistencia inca durante los cuarenta años posteriores a la caída del Cuzco. En estos líderes se encarnó la última esperanza de restituir el orden andino frente al avance de la colonización española. En esta segunda parte de nuestra nota revisaremos la historia de estos gobernantes incaicos.

 

Resumen

-Manco Inca Yupanqui, proclamado inca con apoyo de los españoles, rompió con ellos al descubrir su afán de saqueo. Lideró la gran rebelión de 1536 y resistió en Vilcabamba hasta su asesinato en 1545 por los almagristas.

-Sayri Túpac, hijo de Manco Inca, asumió el poder a temprana edad. Fue el inca que más se acercó a los españoles: aceptó su religión, títulos y beneficios. Se trasladó a Yucay y murió de forma sospechosa en 1561, posiblemente envenenado.

-Titu Cusi Yupanqui, medio hermano de Sayri Túpac, asumió el liderazgo en 1563. Firmó el Tratado de Acobamba con el virreinato y se bautizó como Diego de Castro, pero mantuvo una postura firme de soberanía. Su muerte, probablemente por enfermedad, desató una nueva ola de violencia entre ambos bandos.

-Túpac Amaru I, el último inca rebelde, fue proclamado tras la muerte de Titu Cusi Yupanqui. Resistió militarmente hasta su captura por las tropas del virrey Toledo. Fue ejecutado públicamente en el Cuzco en 1572. Esto marcó el fin definitivo del proyecto político incaico.

  1. Los cuatro incas insurgentes

1.1 Manco Inca Yupanqui

 

 

Manco Inca Yupanqui, también conocido como Manco Cápac II, fue un noble Inca, militar, político y primer soberano del reino independiente de Vilcabamba.

Durante la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, Manco Inca apoyó al primero por ser de su linaje; por lo que al consolidarse la victoria de Atahualpa tuvo que esconderse de las represalias del ejército de este en el Cuzco. Poco tiempo después, al recibir la noticia de la captura de Atahualpa a manos de los españoles, decidió ofrecerles ayuda creyendo que ellos lo protegerían del asedio de las tropas norteñas.​ Es en esta situación en que es nombrado inca. Su intención fue la restauración del imperio creyendo en la alianza con los españoles, pero trabajó bajo los propósitos de los extranjeros. Recibió la mascaipacha, el símbolo de autoridad inca, de mano de Pizarro en 1534, convirtiéndose en gobernante.

Una vez nombrado, Francisco Pizarro solicitó a Manco Inca que organizara un ejército que combatiera a las tropas del general Quizquiz. Pizarro, además, lo apoyaría con caballos y soldados españoles.​ Unos espías informaron a Manco Inca de las intenciones de las tropas de Quizquiz para atacar Jauja, dándole la opción de enviar justo a tiempo a su ejército bajo el mando de su hermano Paullu Inca. Tras la batalla, Quizquiz y sus guerreros se vieron obligados a retirarse hacia Tarma. Sin embargo, fueron expulsados también de esta ciudad debido a que sus habitantes eran seguidores del fenecido Huáscar. Finalmente, Quizquiz fue asesinado por un noble inca, Huayna Palcón, partidario de la rendición ante los españoles. Una vez culminadas estas expediciones, se esperó una etapa de paz entre el Inca y los españoles: la realidad fue diferente. En abril de 1536 y tras los saqueos por la toma del Cuzco, Manco Inca se enfrentó abiertamente a los españoles por sus demandas constantes de oro y plata y su intolerancia con las creencias e instituciones locales. Ante esta actitud fue mantenido cautivo en su palacio.

Manco Inca se volvió un rehén en su propio territorio.  Se dio cuenta de que no podía recibir súbditos sin ser vigilado, fue testigos de los múltiples abusos que cometieron los españoles contra las mujeres de la nobleza, pueblo y vírgenes del Sol. Fue víctima también de bromas por parte de sus captores y llegó a ser en dos ocasiones tratado como prisionero.

Por estas razones, planeó liberarse de la influencia española. No obstante, sus planes fueron descubiertos y fue hecho prisionero a mediados del año 1535.  El inca, después de haber prometido a Hernando Pizarro traerle unas estatuas de oro macizo, pudo escapar y se dirigió a Yucay donde convocó un gran ejército, abriendo tres frentes de batalla: una expedición de castigo a los pueblos huancas del valle de Mantaro por apoyar a Pizarro y sus hombres, otra contra la población de Lima y una tercera contra el Cuzco, al que mantuvo bajo sitio durante casi un año, desde la Sacsayhuamán. Fue precisamente en Sacsayhuaman donde se libró la lucha decisiva. La plaza fue perdida por los incas luego de una feroz batalla de la que se rescata la heroica labor de Cahuide en la defensa de una de las torres de la fortaleza.

La guerra de Manco Inca supuso el mayor enfrentamiento militar de la Conquista del Perú: en su desarrollo, los ejércitos cuzqueños cortaron los caminos entre Lima y Cuzco, sitiaron ambas ciudades y en 1536 estuvieron cerca de tomar el Cuzco y expulsar definitivamente a los españoles.

Sin embargo, ante la llegada de los refuerzos españoles de Diego de Almagro y Alonso de Alvarado, Manco Inca se refugió en Vilcabamba. Lideró la resistencia desde su reino independiente hasta que fue asesinado en 1545, apuñalado por un grupo de siete españoles almagristas que lo traicionaron. Manco Inca en estos territorios a varios españoles partidarios del conquistador Diego de Almagro. Estos juraron lealtad hacia su protector pero su codicia pudo más. El teniente gobernador del Cusco les ofreció perdón y riquezas si mataban al inca. Un día, mientras los siete españoles, el Inca y su hijo Titu Cusi Yupanqui jugaban al herrón, el clásico y también conocido juego del trompo, los almagristas se lanzaron sobre el inca con puñales. A pesar de su resistencia lograron hacerle una herida mortal. Así, dejaron al inca ensangrentado y advirtiendo su victoria al huir, no obstante son apresados cerca por un capitán y tras ser torturados se les da muerte por atacar al inca a traición.

A pesar de la gravedad de sus heridas, el Inca logra sobrevivir unos días más. En estos da las disposiciones finales y escoge a su sucesor. Ya la madre había sido asesinada por los españoles en 1539, cuando Sayri Túpac, el siguiente inca, tenía cuatro años de edad. Al morir su padre quedó como inca de Vilcabamba.

1.2 Sayri Túpac Inca

 

 

Sayri Túpac Inca fue el segundo Inca de Vilcabamba, hijo de Manco Inca Yupanqui, y de su esposa Cura Ocllo, después de que los conquistadores españoles almagristas atacaran a su padre. En 1544, sucedió a su padre como gobernante del estado independiente inca de Vilcabamba. Este segundo inca gobernó hasta 1560.

 

Sayri Túpac, con nueve años de edad, toma el poder contando con su pariente Atoc Supa como asesor por ser todavía menor de edad. Al ser adulto para el mundo andino, es decir, cerca de los quince años, Sayri Tupac recibió la mascapaicha y tomó como esposa principal a su hermana mayor Cusi Huarcay. Sayri Túpac empezó negociaciones con el nuevo gobierno español, lo que lo enfrentó al resto de la élite de Vilcabamba.

Su gobierno fue una época de paz con los españoles. Pedro de la Gasca se ofreció a proporcionar a Sayri Túpac tierras y casas en el Cuzco, si salía de los territorios aislados de Vilcabamba. Sayri Túpac estuvo de acuerdo en salir de Vilcabamba. El 5 de enero de 1560 fue recibido amistosamente por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza en la capital virreinal, Lima. Viajó en una litera con 500 asistentes. Al igual que de la Gasca, el virrey creyó que sería más seguro para los españoles si Sayri Túpac era atraído al área de colonización española con el fin de que pudiera desde ahí controlar el reducto indígena.

Sayri Túpac renunció a su reclamo del Imperio Inca, se convirtió al catolicismo y aceptó el bautismo, llamándose Diego. A cambio él recibió un perdón completo, el título de encomendero de Yucay, grandes propiedades y fuertes ingresos. Trasladó su residencia a Yucay, en el noreste de Cusco. Ahí se casó por vía religiosa con su hermana mayor Cusi Huarcay después de recibir una dispensa especial del papa Julio III. Tuvo una hija: Beatriz Clara Coya. Sayri Túpac nunca más volvió a Vilcabamba.

Este, el segundo inca de Vilcabamba, murió repentinamente en 1561. Su medio hermano Titu Cusi Yupanqui tomó el control de Vilcabamba y de la resistencia que se le hacía a los españoles. Titu Cusi sospechaba que Sayri Túpac había sido envenenado por los españoles.

1.3 Titu Cusi Yupanqui

 

Titu Cusi Yupanqui fue el tercer monarca inca en el Reino de Vilcabamba, entre 1563 y 1570. Hijo natural de Manco Inca y medio hermano Sayri Túpac. Este último ya había decidido aceptar las condiciones ofrecidas por los españoles y renunciar al trono, por lo que Titu Cusi Yupanqui se convirtió en el nuevo gobernante del reino de Vilcabamba.

Sayri Túpac había dejado como sucesor a su hermano Túpac Amaru, hijo legítimo de Manco Inca, que para aquel entonces era un príncipe de corta edad. Al llegar la noticia de su muerte, Titu Cusi Yupanqui, se proclamó señor de dichos territorios. Al legítimo heredero Túpac Amaru I, con intención de restarle prestigio lo apodó “uti”: tonto, y lo encerró en las casas de las vírgenes del Sol.

Desde los primeros momentos de su mandato, Titu Cusi Yunpanqui mostró su gran belicosidad. Continuamente mandaba atacar pueblos, ciudades y caminos. De esta forma consiguió dominar en poco tiempo muchas tierras en las que cultivaba maíz, quinua y coca. Esta última la producía en la ceja de selva desde donde era transportada al Cusco, Abancay, Andahuaylas y el Collao, lugares de buena venta por la alta demanda. A base de estos productos el Inca se enriqueció rápidamente.

La corona española decidió terminar con la guerra armada y reinició negociaciones bajo el gobierno de Lope García de Castro, enviando al mensajero Rodríguez de Figueroa, quien se entrevistó con el Inca a quien encontró lujosamente vestido mostrando su gran poder. Titu Cusi Yupanqui lo aceptó y designó a dos personas para que se ocupasen de sus asuntos: por notario al mestizo Martín de Pando y de apoderado en el Cusco a Juan de Betanzos, casado con una prima suya, Cuxirimay Ocllo.

Titu Cusi Yupanqui firmó con las autoridades del Virreinato del Perú el Tratado de Acobamba en 1566. En dicho tratado se ponía fin a las hostilidades, se le otorgaba el título de Inca a él y a sus descendientes y se perdonaban los actos cometidos mutuamente durante la guerra. El Inca aceptó el catolicismo y recibió el bautismo con el nombre de Diego de Castro con su familia en 1568. Además, autorizó la entrada de misioneros en Vilcabamba. Estos últimos hechos no fueron bien vistos por los curacas más radicales. Ello no impidió que el Inca se mantuviese firme en lo que respecta a su soberanía, por lo que llegó a dictar a un escribano, en 1570, una carta al rey Felipe II de España, en la que exponía los agravios a los que su pueblo había sido sometido.

Su muerte fue en el año 1570, posiblemente causada por una pulmonía. Esto fue un problema para los misioneros que lograron entrar tras la capitulación, ya que en su afán de ayudar le dieron brebajes que los andinos pensaron era veneno. El religioso Diego Ortiz fue encontrado culpable siendo torturado y ajusticiado posteriormente. Los españoles y mestizos que se encontraban en Vilcabamba también fueron ajusticiados y nuevamente comenzaron las hostilidades.

La élite buscó un sucesor y fue así que su hermano Túpac Amaru se ciñó la mascapaicha a comienzos de 1571. El heredero de Manco Inca recuperó así su derecho a gobernar.

1.4 Túpac Amaru

 

Túpac Amaru también conocido como Felipe Túpac Amaru, fue el cuarto y último inca de Vilcabamba. Hijo de Manco Inca, fue sacerdote y guardián del cuerpo de su padre.

Túpac Amaru asumió como inca de Vilcabamba tras la muerte de su medio primo Titu Cusi Yupanqui en 1570. Los incas creían que Titu Cusi Yupanqui se había visto forzado a admitir a los sacerdotes misioneros en Vilcabamba y que estos lo habían envenenado. Los españoles, quienes todavía no estaban advertidos de la muerte de Titu Cusi Yupanqui, enviaron rutinariamente dos embajadores para continuar con las negociaciones en curso. El último de ellos fue el conquistador Atilano de Anaya quien, tras cruzar el puente de Chuquisaca, fue capturado y ejecutado junto con su escolta por el general inca Curi Paucar.​ Al ser confirmada esta noticia por el cura de Amaybamba, el nuevo virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, decidió someter por la fuerza al reino de Vilcabamba apelando a la justificación de que los incas habían roto la inviolable ley de todas las naciones del mundo: el respeto a los embajadores.

El virrey Toledo encargó el mando de la expedición militar al encomendero y regidor Martín Hurtado de Arbieto. Las poderosas tropas de Hurtado estaban conformadas por varias piezas de artillería, 250 soldados españoles y 2500 nativos aliados, entre los cuales figuraban mil cañaris, enemigos mortales de la panaca de los incas rebeldes.

Para la defensa de Vilcabamba, el inca Túpac Amaru contaba con aproximadamente dos mil soldados, de los cuales 700 eran guerreros del antisuyo (amazónicos o los llamados chunchos por los incas del Cuzco). Titu Cusi Yupanqui, para aumentar el temor español, solía decir a los emisarios españoles que estos aún practicaban el canibalismo. Entre sus generales figuraban Hualpa Yupanqui, Parinango, Curi Paucar y Coya Topa.

Se libraron gran cantidad de escaramuzas, pero la única gran batalla de la campaña tuvo lugar en Choquelluca, a orillas del río Vilcabamba. Los incas atacaron primero con mucha intensidad a pesar de estar solo ligeramente armados, pero los españoles y sus aliados indígenas lograron resistir. Los españoles llegaron a estar a punto de ser arrollados por los guerreros incas, pero súbitamente estos abandonaron el combate luego de que sus dos generales, Maras Inga y Parinango, recibieran disparos. Un momento cumbre del combate fue la pelea a mano limpia entre el capitán inca Huallpa y el español García de Loyola. Cuando el comandante español se hallaba en una situación desesperada por haber recibido varios golpes directos y se encontraba en riesgo de caer a un barranco, un español disparó sobre la espalda del inca, dándole muerte y provocando un clima de indignación. Esto reavivó el combate

A continuación, un grupo de cuarenta soldados elegidos personalmente salieron en persecución del inca. Siguieron el río Masahuay durante varios kilómetros y descubrieron que Túpac Amaru había escapado luego por tierra. Continuaron con la ayuda de los aparis, estos les informaron que Túpac había ralentizado su camino debido a que su mujer estaba a punto de dar a luz. Después de una marcha de 50 millas vieron una fogata alrededor de las nueve de la noche. Encontraron al Túpac Amaru y a su mujer calentándose entre sí. Les aseguraron que no se les produciría ningún daño. Túpac Amaru fue apresado.

Los cautivos fueron traídos de regreso a las ruinas de Urcos y, desde allí, llegaron al Cuzco por el arco de Carmenca​ el 30 de noviembre. Los vencedores también trajeron los restos momificados de Manco Cápac y Titu Cusi Yupanqui, y una estatua de oro de Punchao, la más preciada reliquia del linaje inca que contenía los restos mortales de los corazones de los incas fallecidos. Estos objetos sagrados fueron luego destruidos.

Tupac Amaru fue conducido por su captor, Garcia de Loyola, ante el virrey Francisco de Toledo, quien ordenó su reclusión en la fortaleza de Sacsayhuamán.

Los españoles hicieron varios intentos para convertir a Túpac Amaru al cristianismo pero se cree que estos esfuerzos fueron rechazados.

Túpac Amaru fue condenado por el asesinato de los sacerdotes en Urcos, de lo cual fue probablemente inocente. Fue sentenciado a la decapitación. Numerosos clérigos, convencidos de la inocencia de Túpac Amaru, suplicaron de rodillas al virrey que el líder inca fuera enviado a España para ser juzgado en vez de ser ejecutado.

Un testigo ocular del día de la ejecución, el 24 de septiembre de 1572, lo recordaba montado en una mula con las manos atadas a su espalda y una soga alrededor del cuello. Otros testigos dijeron que habían grandes masas de personas y que el inca salió de Sacsayhuamán rodeado por entre 500 cañaris​ enemigos de los incas y armados con lanzas. Frente a la catedral, en la plaza central de Cuzco, había más de 300 mil personas presentes en las dos plazas, calles, ventanas y tejados atentos al patíbulo para su ejecución.

El verdugo, que era un cañari, preparó el alfanje y Túpac Amaru puso la cabeza en el degolladero ”con estoicismo andino”. Al momento de la ejecución rompieron a doblar todas las campanas del Cuzco, incluyendo las de la Catedral. Así y tras un juicio breve, Túpac Amaru fue decapitado en mayo de 1572.

La cabeza quedó clavada en una picota, pero el cuerpo se llevó a casa de Doña María Cusi Huarcay, tía del decapitado monarca y lo enterraron al día siguiente en la capilla mayor de la catedral.

Con su muerte terminó oficialmente el proceso de Conquista del Perú y el fin de las dinastías incas en el sentido conocido incialmente.

Los incas rebeldes de Vilcabamba. Primera parte

Introducción

Los incas de Vilcabamba fueron los cuatro monarcas sucesores a Atahualpa que heredaron el poder luego de la caída del inca en manos de las huestes españolas en Cajamarca en 1532. Estos se reconocían como legítimos sucesores de Huayna Cápac y formaron la resistencia de la élite cuzqueña contra el desmantelamiento del Imperio inca por parte de los invasores españoles y sus aliados indígenas. Estos incas gobernaron un reducido, pero influyente estado incaico llamado por los investigadores y cronistas como el Imperio Neo inca de Vilcabamba entre 1537 y 1572. Este comprendía el actual departamento peruano de Cuzco. Al ser cuatro gobiernos sucesivos, las relaciones que establecieron con los conquistadores y sus enemigos fueron distintas: en algunos casos de conflicto abierto y, en otras, de negociaciones políticas. Pero ¿quiénes fueron los incas de Vilcabamba?, ¿cómo fue la resistencia que impusieron?, ¿se les puede considerar incas legítimos?, ¿cómo actuaron los españoles antes su resistencia? Responderemos estas preguntas en el siguiente informe.

Resumen

Los incas de Vilcabamba fueron los cuatro monarcas sucesores de Atahualpa que heredaron el poder luego de la caída del inca en manos de las huestes españolas en Cajamarca en 1532.

-Estos se reconocían como legítimos sucesores de Huayna Cápac y formaron la resistencia de la élite cuzqueña contra el desmantelamiento del Imperio inca por parte de los invasores españoles y sus aliados indígenas.

-La situación política de los Andes en el momento posterior a la caída de Atahualpa era complicada: la milicia de Atahualpa estaba dispersa por  el Imperio, había una clara oposición de pueblos andinos al régimen inca  e interés español por hacerse de las riquezas del Tawantinsuyo.

-Los españoles se vieron en la necesidad de mantener la institución imperial inca para “ordenar” la situación que habían generado y legitimar con ello su presencia en los Andes centrales.

-Bajo estas condiciones, nombraron como Sapa Inca provisorio a un hermano de Atahualpa, el joven Túpac Huallpa, llamado por los españoles como Toparpa. Al asumir este cargo, Toparpa se puso al servicio del rey Carlos I de España. El mandato de Toparpa duró solo tres meses ya que murió en 1533.

-Luego de este inca provisional, toman el poder los incas de Vilcabamba: Manco Inca, Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru.  Los cuatro gobiernos cubren cuarenta años de lucha por la hegemonía del área andina frente a los españoles. En algunos casos, esta relación es militar y en otra política.

 

  • Importancia histórica

Se suele considerar que la muerte de Atahualpa trajo consigo el desmantelamiento  inmediato del sistema incaico. Esta imagen es falsa, ya que hubo relaciones entre los españoles y otras etnias en un enfrentamiento abierto contra los incas remanentes. Estas luchas tienen lugar por cerca de 35 años y no fueron sencillas. En primer lugar, los invasores españoles establecieron vínculos militares y de logística con los pueblos andinos opuestos, en primera instancia, al régimen inca y, en un segundo momento, al gobierno de Atahualpa. En el primer caso, resalta el apoyo de los huancas, etnia propia de la zona de Junín, como fuertes opositores al régimen inca. En el segundo caso, las etnias norteñas, rivales de Huayna Cápac primero y luego de Atahualpa, prestaron apoyo a los españoles para luchar contra sus antiguos rivales. Sin embargo, el grupo que más vínculos tuvo que establecer con los españoles fueron los propios incas y las élites que aguardaban su momento para suceder el poder de los incas caídos en la guerra civil primero y, luego, en victoria española sobre Atahualpa en Cajamarca. Estas élites tuvieron diversas reuniones con los españoles y acordaron poner a un inca con el fin de mantener el sistema de poder, pero gobernado en la sombra por los intereses españoles. Es así que primero, y de manera improvisada, ponen a Túpac Huallpa y, luego, ya de manera oficial, a Manco Inca, el denominado primer inca de Vilcabamba. Sin embargo, las relaciones con este inca se torna complicada una vez se descubren los deseos de riqueza de los españoles.

Como se puede apreciar, lo que siguió a los hechos de Cajamarca fueron cuarenta años de luchas constantes y de vínculos políticos para consolidar la conquista de forma completa. Mas no es posible pensar, como suele narrar la historia clásica, que la muerte de Atahualpa representó el fin de la Conquista: fue más bien el inició de la misma, en sentido estricto.

  1. Antecedentes del Imperio neo Inca

La situación política de los Andes en el momento posterior a la caída de Atahualpa era inusualmente complicada y, hasta hoy, difícil de explicar. Para nuestra exposición será importante tomar en cuenta tres de los factores que la integraban: la milicia de Atahualpa dispersa en el Imperio, una clara oposición de pueblos andinos al régimen inca y el interés español por hacerse de las riquezas que ya habían conocido en el trato con el inca caído en Cajamarca. Revisemos cada unos de estos aspectos.

 

2.1Guerra Civil: situación del Tawantinsuyo y de sus pueblos

En primer lugar, luego de la guerra civil y de la llegada de los españoles a Cajamarca, tres ejércitos incas del bando de Atahualpa estaban repartidos en diferentes regiones del imperio. Estos contingentes militares estaban dirigidos por los reputados generales Rumiñahui, Calcuchímac y Quizquiz. Aunque, por sus antiguas victorias, su alta capacidad militar y por sus acciones violentas en batalla, eran repudiados por las poblaciones andinas que los habían enfrentado anteriormente.

En segundo lugar, tras la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, diversos representantes de varias naciones andinas se reunieron con Francisco Pizarro para ofrecerle su apoyo contra el Imperio Inca. Así, rebeldes de la etnia Cañaris, procedentes del Ecuador y la Confederación Huanca, procedentes de la sierra central del Perú, reafirmaron su independencia de los incas. Ambas etnias se habían enfrentado en diferentes revueltas en el pasado contra los incas. Además, dichas naciones estaban especialmente enfrentadas al bando de Atahualpa por las acciones violentas contra sus poblaciones durante la guerra civil inca.

En tercer lugar, el objetivo de los conquistadores españoles era llegar a Cuzco para apoderarse de las riquezas que ahí había. Pero en Cuzco estaban Quizquiz con su facción del ejército inca y no podían llegar sin un cuerpo militar importante. Así, Huancas, Cañaris y Chachapoyas les dieron su apoyo, pero necesitaban legitimidad tanto política como religiosa por parte del aparato andino. Esto es, defender a un regente validado por las autoridades andinas y cuzqueñas. En el mejor de los casos, que sea alguien a quien le correspondiera el poder en términos de sucesión. Pero a su vez, alguien a quien las autoridades religiosas también validen. Este último es un requisito central porque garantiza, mediante oráculos y vaticinios, su buen gobierno posterior.

En relación con estos hechos, los españoles se vieron en la necesidad de mantener la institución imperial inca para “ordenar” la situación que habían generado y legitimar con ello su presencia en los Andes centrales.

En este primer aspecto,  todos los cronistas hablan de la sensación de miedo de los conquistadores en ese momento. Eran conscientes del riesgo que corrían al ser un número reducido frente a las diversas etnias andinas. Es más, esta sensación no desaparece hasta muchos años después. La evidencia de esto reside en que los españoles fundaron la ciudad capital, Lima, con salida al mar por miedo a un levantamiento y para tener una vía de fuga sencilla.

Bajo estas condiciones nombraron como Sapa Inca provisorio a un hermano de Atahualpa, el joven Túpac Huallpa, llamado por los españoles como Toparpa. Al asumir este cargo, Toparpa se puso al servicio del rey Carlos I de España. Poco tiempo después, durante la marcha que Pizarro, sus hombres y sus nuevos aliados andinos, entre los que se encontraban los Chachapoyas, Huancas y Cañaris, emprendieron desde Cajamarca a Cuzco,  Torpapa cae envenenado. Se culpó a Chalcuchímac de esta muerte, pero es una situación un tanto sospechosa porque este general estaba atrapado y encadenado. En realidad, Toparpa, ante las crecientes exigencias españolas, se puso en contra de Pizarro: el inca había descubierto las intenciones de enriquecimiento de los españoles. Por ello, Chalcuchímac fue culpado de su muerte por Pizarro, y es condenado y sentenciado a muerte más adelante. El mandato de Toparpa duró solo tres meses muriendo en 1533. Luego de esta situación, comienza oficialmente los nombramientos de inca de esta época denominada Neo inca.

Breve nota sobre el topónimo Lima

Introducción

La ciudad de Lima cuenta a la fecha con 489 años y, aunque parezca extraño, no se conoce con exactitud de donde proviene su nombre. ¿Qué significa este nombre? ¿Era un nombre usado antes de que los españoles llegaran? Revisaremos un poco la historia de este nombre y buscaremos revelar su misterio desde el estudio de las lenguas andinas se hablaron en dichos territorios.

 

Resumen 

-Los topónimos son los nombres que le ponen a los lugares y suelen describir características del territorio o hablan de la presencia de alguna deidad del lugar. En muchos casos, advierten también sobre las lenguas que se hablaron en tales territorios.

-Las etimología populares suelen ser impresionistas y terminan en muchos casos en interpretaciones equivocadas. Para Lima, por ejemplo, se utilizó como explicación la presencia del fruto. El problema de este ejemplo es que deja de lado la historia de este territorio antes de la llegada de los conquistadores de España.

-Las fuentes coloniales nos hablan de que ya se usaba el término mucho antes de la llegada de los españoles. Es más, su variada pronunciación nos habla del lugar de procedencia de estos.

-El término es quechua, pero con sustrato aimara y superstrato castellano. Es decir, en ese territorio primero hubo hablantes de aimara, luego de quechua y luego de castellano. Esto es posible de dilucidar por los sonidos de la palabra. Rimaq es quechua, pero por acción de una pasado aimara, se transforma en Limaq. Luego, por comodidad al pronunciar se pierde la consonante final en boca de los españoles, dejando la forma actual.

Los topónimos: fuente de información para lengua sin escritura

Un topónimo es el nombre que le ponen los hablantes a un lugar específico. Este, por lo general, describe alguna característica relevante de dicho espacio, alguna práctica que se llevaba a cabo o nos habla sobre alguna deidad que se celebraba en el territorio en mención. Un ejemplo interesante sobre esto y que nos puede advertir también el cuidado que hay que tener con este tipo de términos es “Quillabamba” capital del distrito de Santa Ana, en la Convención Cuzco.  Este término de origen quechua tiene dos elementos: quilla y bamba. El primero se suele interpretar como “luna” en el quechua actual y “bamba” como territorio. Ahora bien, sería curioso que un lugar se llame “tierra de la luna” sin mayor motivación. Por ello, la investigación de diccionarios antiguos nos permite identificar los siguiente: “quilla” antes de ser “Luna” es “coca”. Por lo tanto, y en consonancia con los cultivos que se pueden encontrar en la actualidad, interpretamos el nombre como “tierra o terreno para el cultivo de coca”. Esta es, de manera general, la manera en que se estructuran estos términos en el mundo andino.

El estudio de la toponimia en el mundo andino revela, como advertimos, muchas de las características de un lugar o, como es el caso de esta nota, de desplazamientos humanos en un mismo territorio. En esta ocasión, abordaremos el origen del nombre  <Lima>, capital del Perú, y reconoceremos que fue un territorio ocupado primero por grupos aimaras, luego por quechuas y, en última instancia, por españoles. Todas estas ideas inferidas de la forma de dicha palabra.

Etimología y explicaciones populares

Existe dos etimología populares sobre el nombre Lima: una habla del fruto; la otra, sobre el río y su caudal. Revisemos rápidamente ambas. La primera vincula el nombre con la presencia del fruto en este territorio. Para algunas interpretaciones, principalmente folclóricas, el nombre Lima proviene del fruto. Este, si bien está presente en el valle, sobre todo en la zona de Huaura, tiene un origen en el sudeste asiático y no es originaria de los andes. Es decir, vino con el contingente español al momento de la conquista.

La segunda vincula el nombre quechua con el ruido que genera el río al cargar piedras. Esta se desprende de la traducción del quechua al pie de la letra, que se traduciría como “hablador” y se complementa con la idea de que el río “habla” al estar cargado de piedras.

Ambas versiones pertenecen a lo que se denomina etimología popular por articular sin rigor histórico, en el primer caso, ni lingüístico, en el segundo, interpretaciones sobre el nombre de los lugares.

 

La forma inicial según las fuentes cercanas

La forma primigenia sugerida para el nombre es <*Límaq>. Esta forma alterna en distintos documentos coloniales con <Limac>, <Lima>, <Lyma>. Como es fácil advertir y como veremos más adelante, esta forma proviene del verbo quechua <Rima->, que significa “hablar” y del sufijo agentivo <–q>. Dicha forma se traduce por “el que habla” como consigna el Inca Garcilaso de la Vega. Lo que expondremos es cómo se llega de esta forma <Rimaq> al actual nombre “Lima”.

Cuenta el cronista colonial Bernabé Cobo que si un hablante proveniente de la sierra iba rumbo a Lima y le preguntaban a dónde se dirigía, este respondía: “rimacman” (hacia rimac). Si la misma pregunta se le realizaba a un nativo costeño, este respondía “limacman” (Cobo en Cerrón Palomino 2008: 306). Esto refleja un cambio fonético muy puntual: el cambio de [r] por la [l] a inicio de palabra. Para dicho cronista, este era un rasgo que distinguía a los hablantes de la costa frente a los de la sierra sureña. Curiosamente, y como apunta Cerrón-Palomino, dicho cambio tiene lugar también en la zona huanca, hoy el departamento de Junín. La causa específica de este cambio en la sierra central es la influencia del aimara a manera de sustrato: esto supone que, en dicho territorio, antes de que se hablase quechua huanca, se hablaba alguna variedad de aimara. Situación que no debería sorprendernos por la presencia de un enclave aimara en la zona de Yauyos en la actualidad y un amplio número de topónimos del mismo origen en este territorio. Como se advirtió antes, síntoma ineludible de que esta zona fue habitada por hablantes de esta lengua.

En este sentido, es posible suponer que el cambio que tiene lugar en territorio costeño también esté motivado por dicha influencia, pero de manera menos radical que en la zona de Junín. De esta manera, podemos concluir que el cambio en este sonido responde al hecho de que antes de que se hable quechua en la zona costeña central, propiamente en Lima, se habló aimara. Con esto obtenemos la forma <Límaq> y sus variantes como se consignó líneas arriba.

Lo que queda por explicar es por qué pierde esa consonante final. Según cuenta el mismo Cobo sobre el topónimo <Lunahuanac>: “nosotros que no gustamos de muchos [sic] consonantes [pronunciamos] Lunahuaná, quitada la “c” (Cobo en Cerrón Palomino 2008: 308). Esto advierte que el hablante de español presenta un rechazo natural a consonantes oclusivas al final de palabra, fenómeno que se atestigua en el pasado como en el presente: pared > paré, carnet > carné, etc.

Cuál es su significado original

Ahora es importante fijar el significado. Según Cerrón Palomino (2008: 309), la estructura quechua de la palabra podría dar dos interpretaciones: “el que dice” o “hablador”. La primera respondería a la interpretación que seguimos, la segunda se podría entender como “charlatán”. En primer lugar, vale mencionar que dicho territorio era asociado a un oráculo de la cultura Ychma: “Rímac, guaca de los indios de Lima que se decían Ychmas, dónde está poblada la ciudad de los Reyes, era una piedra redonda” (Albornoz, 1581). Se indica además que tal oráculo estaba situado en la zona donde se ubica el Hospital de Santa Ana en la Plaza Italia de Barrios Altos. La segunda interpretación parece ser muy posterior y proviene de la etimología popular. Asimismo, la restitución de la forma Rímac, como se conoce hoy en día al río y no a la ciudad, es el resultado del Tercer Concilio Limense y basar sus etimologías en la variedad sureña del quechua y no en la forma normalizada que se usaba en dicho entonces como atestigua la cita de Albornoz presentada líneas arriba.

En resumen, el nombre <Lima> proviene del quechua <Rímaq> que significa “el que dice” haciendo referencia al oráculo de dicho territorio. Luego pasa a nombrar al río por estar en el dominio de dicha huaca. Asimismo, este elemento léxico sufrió un cambio en la consonante inicial por influencia del aimara y la pérdida de la consonante final por las prácticas articulatorias españolas. Es decir, en este territorio, primero hubo grupos aimaras, luego quechuas y, por último, los conquistadores españoles.

 

Bibliografía 

CERRÓN-PALOMINO, Rodolfo

2008   Lima: oráculo antes que río hablador. En: Voces del ande. Ensayos sobre onomástica   andina.   PUCP: Lima

GARCILASO DE LA VEGA, Inca

[1609] 1991 Comentarios Reales de los Incas. Dos volúmenes. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

El nombre de Lima: http://www.yachay.com.pe/especiales/lima/reyes.htm

Averroes: filósofo y lector de Aristóteles

  1. Introducción

Ernst Gombrich cuenta que los musulmanes comenzaron su expansión militar con un espíritu enardecido y deseoso de conquista. El mismo estaba motivado, entre otras razones, por las enseñanzas de su fundador y guía, Mahoma, quien conminó a su pueblo a extender la nueva enseñanza de dios hasta los rincones más alejados. Sin embargo, y es lo que resalta luego Gombrich, este espíritu violento se apaciguó y se convirtió en un deseo de conquista intelectual. Ahí empezaron a aprender de todos los pueblos que habían dominado y a traducir a su lengua, el árabe, los diversos textos que consideraron de gran valor. Así es como llegan hasta nosotros los principales textos filosóficos de la antigua Grecia. Con los años, el mundo árabe ha ganado reconocimiento en el rol de conservación del pensamiento griego y medieval. Situación novedosa y gratificante porque hace poco tiempo su mención era anecdótica, por no decir, desdeñosa. Actualmente, y en un panorama renovado, se puede reconocer con más detalle el aporte de los primeros pensadores, filósofos y comentadores del mundo árabe sobre los textos fundamentales de los pensadores griegos. Entre ellos, surge fulgurante la imagen de Averroes, el comentador de Aristóteles, uno de los pensadores más complejos y llamativos de la historia. Pero, ¿quién fue Averroes?, ¿cuál fue su pensamiento?, ¿fue solo un comentador o fue un filósofo propiamente? Estas preguntas serán atendidas en la siguiente nota.

Resumen

-El nombre Averroes es la versión latina de Abu-l Walid Muhammad ibnRusd, importante filósofo árabe nacido en Córdoba en el 1126 después de Cristo. Perteneció a una reconocida familia de legisladores. Así, fue jurista pero también médico, astrónomo y filósofo. Murió en Marruecos en el 1186.

-Los aportes de Averroes se pueden distinguir en tres áreas: el derecho, la medicina y, claro, la filosofía. Sin dejar de lado, desde un punto de vista más general, sus alcances en ciencias y astronomía.

-Averroes creía que la razón y la ley divina no eran incompatibles, sino que podían complementarse para lograr una comprensión más profunda de la ley. Según su idea, si la verdad es una, todos los caminos transitan hacia ella.

-Averroes creía que la medicina no solo debía basarse en la teoría y el conocimiento teórico, sino también en la observación cuidadosa de los pacientes y en la experiencia práctica.

-Se pueden organizar los aportes de Filosofía de Averroes en torno a tres tesis puntuales: a) el primado de la razón y de la filosofía, b) la eternidad del mundo y c) la unidad del intelecto humano.

 

  1. Vida temprana

El nombre Averroes es la versión latina de Abu-l Walid Muhammad ibnRusd, importante filósofo árabe nacido en Córdoba en el 1126 después de Cristo.

Perteneció a una conspicua familia de legisladores: su padre había sido cadí de Córdoba; su abuelo desempeñó este mismo cargo y fue considerado una autoridad en derecho malikita, y se convirtió en consejero de varios soberanos y príncipes.

Averroes continuó la tradición jurídica de la familia y alcanzó, a temprana edad, renombre de entendido en leyes gracias a su libro Punto de partida del jurista supremo y de llegada del jurista medio. Sin embargo, su formación académica formal comienza con el estudio de materias teológicas y literarias. Se formó también en medicina, área en la que ganó renombre. Asimismo, estudió Astronomía en el Almagesto y Filosofía siguiendo las obras de Avempace, IbnBayya, filósofo hispano árabe muerto en 1139.

Averroes gozó rápidamente, y a lo largo de su vida, del reconocimiento de ilustrado: su fama era tal que sus biógrafos indican que desde su juventud hasta su muerte no cesó de estudiar, salvo el día de su boda y el de la muerte de su padre. Finalmente, murió en Marruecos en el 1186.

  1. Cargos de poder.

El lugar de Averroes dentro del poder árabe es ampliamente conocido. El primer califa ‘Abd al-Mumin (1130-1163) le confió diversas misiones de corte político; Yusuf (1163-1184), el califa siguiente, lo mantuvo cerca también de su grupo de poder. Este soberano era ilustrado y gustaba, según se cuenta, discutir temas filosóficos: él mismo planteó cuestionamientos a Averroes cuando le fue presentado por el médico de la corte, IbnTufayl, otro filósofo conocido en Occidente por la novela místico-filosófica HayyibnYaqzan.

Averroes reconocía los riesgos de practicar Filosofía en un ambiente fuertemente religioso; pero cuando vio que el califa planteaba estos temas sin problemas, conquistó con su doctrina el ánimo de esta autoridad. Este retribuyó el ejercicio de Averroes con regalos: un suntuoso abrigo de pieles y una bella cabalgadura. Sin que dichos obsequios fuesen suficientes, lo nombró médico de corte y le confió, en España y en Marruecos, una serie de misiones que culminaron en 1182 con el nombramiento de cadí de los cadíes de Córdoba. Bajo el reinado del tercer califa, Yaqub al-Mansur (1184-1199), continuaron los honores; pero en 1195, cediendo ante las presiones de teólogos temerosos del pensamiento filosófico, se publicó un decreto contra los cultivadores de estas disciplinas. En esta situación política, se confinó a Averroes al exilio en Lucena, a poca distancia de Córdoba. Este ya había experimentado el disgusto de ver cómo se quemaban sus obras en la plaza pública y de ser expulsado, juntamente con su amigo IbnZuhr (Avenzohar), de la mezquita por fanáticos religiosos. Tres años después, en 1198, el califa revocó sus edictos y volvió a llamar a Averroes. El filósofo murió pocos meses después en Marruecos en diciembre de dicho año.

  1. Aporte de Averroes.

Los aportes de Averroes se pueden distinguir en tres áreas: el derecho, la medicina y la filosofía. Ahora revisaremos con cierto detalle estos alcances.

  • Aportes en derecho.

Escribió una valiosa obra de Fiqh o Derecho islámico, la Bidaya, que dedica al estudio de los fundamentos del Derecho. En él se presenta un análisis comparativo de las diferentes escuelas jurídicas islámicas.

Una de las contribuciones más importantes de Averroes al derecho fue su interpretación racionalista de la Sharia, la ley islámica, que se basaba en la razón y la lógica, así como en el conocimiento y la comprensión de la realidad. Averroes creía que la razón y la ley no eran incompatibles, sino que podían complementarse para lograr una comprensión más completa y profunda del Derecho. Según su idea, si la verdad es una, todos los caminos transitan hacia ella.

Otra de las contribuciones de Averroes al derecho fue su enfoque en la ética y la justicia. Averroes creía que la ley islámica debía ser justa y equitativa, y que los jueces debían tener en cuenta las circunstancias individuales de cada caso para tomar decisiones justas. Este es un pensamiento fuertemente aristotélico aplicado al derecho.

Además, Averroes hizo importantes contribuciones a la teoría legal islámica. En particular, en lo que respecta a la relación entre la ley divina y la ley humana, y cómo la interpretación y aplicación de la ley deben realizarse en el contexto de una sociedad en constante evolución.

  • Aportes en medicina y ciencia.

Sus contribuciones a la medicina se centraron principalmente en la traducción y comentario de las obras de Hipócrates y Galeno, y en la integración de la medicina griega y la medicina islámica. Escribió diversos tratados entre los que destacan el Kulliyyât o Libro de las generalidades de la medicina, traducido al latín medieval bajo el título de Colliget de amplia difusión en el Renacimiento, así como los Comentarios a Galeno.

Una de las contribuciones más importantes de Averroes a la medicina fue su enfoque en la observación y la experiencia empírica como base para la práctica médica. Averroes creía que la medicina no solo debía basarse en la teoría y el conocimiento teórico, sino también en la observación cuidadosa de los pacientes y en la experiencia práctica.

Además, Averroes hizo importantes contribuciones a la farmacología. Puso singular atención a la preparación y uso de medicamentos, y en la descripción de los efectos terapéuticos de diversas sustancias. También escribió extensamente sobre la anatomía humana, incluyendo la estructura y función del cerebro y el sistema nervioso.

Otra de las contribuciones de Averroes a la medicina fue su defensa de la relación entre la salud física y mental, y la importancia del bienestar emocional para la salud en general. Averroes creía que la mente y el cuerpo estaban interconectados, y que la salud emocional era esencial para la salud física.

Sus contribuciones a la ciencia se centraron principalmente en la filosofía natural, la astronomía y las matemáticas.

Averroes planteó la necesidad de elaborar una astronomía física basada en la observación y no meramente en la matemática, ya que estaba insatisfecho con las teorías analíticas de Ptolomeo. Construyó así una filosofía estricta, sobre los cimientos del pensamiento griego, buscando especialmente un retorno a un aristotelismo integral, menospreciando la teología especulativa o kalâm.

Doscientas diecinueve tesis averroístas fueron censuradas por el obispo parisino Étienne Tempier en 1277 a causa de su incompatibilidad con la doctrina católica; sin embargo, muchas de éstas sobrevivieron en la literatura posterior de mano de autores como Giordano Bruno o Pico de la Mirandola. Así, encontramos una propuesta para la defensa de la superioridad de la vida contemplativa-teórica frente a la vida práctica.

Una de las contribuciones más importantes de Averroes a la ciencia fue su defensa de la razón y la lógica como herramientas para comprender el mundo natural. Averroes creía que la razón y la observación eran fundamentales para la comprensión del universo, y que la verdad científica debía basarse en la evidencia empírica y en la lógica.

Además, Averroes hizo importantes contribuciones a la astronomía, en particular en lo que respecta al estudio de los movimientos celestes y la relación entre el movimiento y el tiempo. Averroes también escribió sobre la geometría, la trigonometría y el álgebra, y sus contribuciones ayudaron a sentar las bases para la posterior Revolución Científica.

  • Aportes en filosofía

Se pueden organizar los aportes de Filosofía de Averrores en torno a tres tesis puntuales: a) el primado de la razón y de la filosofía, b) la eternidad del mundo y c) la unidad del intelecto humano.

Averroes se esforzó en aclarar cómo piensa el ser humano y cómo es posible la formulación de verdades universales y eternas por parte de seres finitos. Para Averroes, la razón es la actividad superior del ser humano y la filosofía la cultiva mediante un doble ejercicio: la aplicación de las leyes lógicas que rigen el pensamiento y la reflexión sobre los datos que nos proporciona la observación del mundo natural. La filosofía es, por tanto, autónoma y se rige por una dialéctica interna que permite tanto superar el error y avanzar en el proceso de conocimiento del universo. Esta posición es contraria a la posición de los escolásticos para quienes la filosofía debía estar sometida a la teología.

Averroes lidia con la lógica para afirmar la eternidad del mundo y su relación con lo divino.

Se suele considerar a Averrores como un comentarista de la doctrina aristotélica. La noética, formulada en su obra Gran comentario, parte de la distinción aristotélica entre dos intelectos, el nouspathetikós (intelecto receptivo) y el nouspoietikós (intelecto agente o creador). Averroes postula también que el mundo es eterno, que el alma está dividida en dos partes, una individual perecedera, y otra divina y eterna correspondientes a los tipos de intelectos antes mencionados. Averroes distingue, además, entre dos sujetos del conocimiento: el sujeto mediante el cual esos inteligibles son verdaderos y el sujeto mediante el que los inteligibles son un ente en el mundo. Consecuentemente, el sujeto de la sensación existe fuera del alma; y, el sujeto del intelecto, dentro.

Asimismo, el filósofo cordobés se distancia de Aristóteles al subrayar la función sensorial de los nervios y reconocer en el cerebro la localización de algunas facultades intelectivas como la imaginación y la memoria. De esta manera, sitúa el origen de la intelección en la percepción sensible de los objetos individuales y concreta su fin en la universalización. Esta no existe fuera del alma: el proceso consiste en sentir, imaginar y, finalmente, captar el universal. En cualquier caso, es el intelecto el que proporciona la universalidad de lo que parte de las cosas sensibles. En su obra Tahâfut, expone la necesidad de que la ciencia se adecúe a la realidad concreta y particular, pues no puede existir conocimiento directo de los universales.

La ley religiosa, había dicho Averroes en su Tahafut al-tahafut, proporciona la misma verdad que el filósofo alcanza indagando en la causa y la naturaleza de las cosas; sin embargo, ello no implica que la filosofía actúe en modo alguno en los hombres cultos como sustituto de la religión: «los filósofos creen que las religiones son construcciones necesarias para la civilización (…)». La existencia de la religión es también necesaria para la integración del filósofo en la sociedad civil.

Una de las contribuciones más importantes de Averroes a la filosofía fue su trabajo en la filosofía aristotélica, especialmente su comentario sobre las obras de Aristóteles. Averroes creía que la filosofía aristotélica era la mejor manera de entender el mundo natural y humano, y su comentario sobre las obras de Aristóteles ayudó a preservar y difundir la filosofía aristotélica durante la Edad Media.

Junto a ello, Averroes hizo importantes contribuciones a la metafísica, en particular en lo que respecta al estudio de la existencia y la esencia. Averroes creía que la existencia era el atributo más importante de los objetos, y que la esencia era simplemente la descripción de las propiedades que se pueden atribuir a los objetos. Otra de las contribuciones de Averroes a la filosofía fue su defensa de la razón y la lógica como herramientas para comprender el mundo y resolver problemas filosóficos. Averroes creía que la razón y la lógica eran las mejores herramientas para comprender la verdad, y que la filosofía debía basarse en la evidencia empírica y en la lógica.

 

 

Ciudades en la Amazonía: las antiguas ciudadelas Upano

Introducción

Una antigua crónica atestigua los desencuentros que tuvieron los incas cuzqueños con los habitantes de la selva. Al parecer, los señores andinos, buscando entablar redes políticas y de comercio con las élites de las etnias amazónicas, presentaron obsequios, mujeres y una ceremonia propia de su grandeza. Sin embargo, parece que las etnias encontradas no entendían de estas jerarquías ni de vínculos políticos de sangre y parentesco. El trato, sencillamente, no se dio y los incas se llevaron una imagen bastante disminuida de los amazónico: fueron vistos como habitantes salvajes, dados a la diversión y sin organizaciones claras.

Es importante señalar, a su vez, que el narrador de esta historia fue un español y veía en los incas del relato un afán civilizador, muy similar al que se le atribuía a los españoles al llegar a América. Sea como sea, y con el añadido occidental del cronista de por medio, la imagen de los amazónicos que establecieron los incas en ese momento es la que se mantuvo y extendió a lo largo de los límites ecológicos y temporales de estos pueblos quizá hasta nuestros días. Sumado, además, como se desprende del relato, a su falta de arquitectura y su carácter de pueblo aislado, teníamos la imagen de un pueblo, por decirlo menos, salvaje. Sin embargo, en los últimos años y a raíz de nuevas investigaciones, y sin duda, desde nuevas perspectivas sobre las dinámicas sociales, dichos prejuicios han empezado a caer. En este texto atenderemos a uno de los más reciente e importantes descubrimientos realizados por la arqueología de mano de la tecnología: las ciudadelas Upano. Y con ello, buscaremos poner en cuestión, principalmente, lo que envuelve a los prejuicios antes mencionados.

Resumen

-El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de científicos. Ellos encontraron una extensa red de ciudades antiguas de hace 2.500 años, ocultas en la densa selva amazónica.

-Entre las ciudades había, intercalados, campos de cultivo rectangulares, y en las laderas que las rodeaban, terrazas donde se plantaban cultivos como el maíz, la yuca y el camote.

-El Lidar, el método de teledetección por láser utilizado en este descubrimiento, permitió a los investigadores visualizar más de 6.000 montículos y plataformas de tierra.

-Las primeras plataformas, proyectan los científicos, fueron construidas entre 500 años antes de nuestra era y unos 300 o 600 años después, coincidiendo con la época del Imperio romano. Asimismo, con el fin de la cultura Chavín en Perú.

-Aunque aún se está investigando, se cree que estas ciudades pertenecían a una cultura indígena avanzada que habitó la región antes de la llegada de los europeos. Pero no se conoce con certeza a cuál.

-Los arqueólogos y expertos continúan investigando las ciudades Upano para determinar su extensión, función exacta y relación con otras culturas de la Amazonía. Esto incluye excavaciones, estudios de cerámica, análisis de restos humanos y otros artefactos encontrados en el área.

-Este descubrimiento desafía la percepción occidental tradicional de las civilizaciones amazónicas, y muestra que la región no solo albergaba a cazadores-recolectores, sino también a poblaciones urbanas complejas.

-Rostain insta a reconsiderar las opiniones despectivas sobre la Amazonía y a reconocer su rica historia y diversidad cultural a partir de hallazgos como este, a parte de valorar dinámicas distintas vistas a las propuestas por los pueblos europeos.

 

El descubrimiento

El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de científicos. Ellos encontraron una extensa red de ciudades antiguas, de hace 2.500 años, ocultas en la densa selva amazónica. Estas ciudades, al parecer pobladas densamente en su momento, pertenecían a una civilización agraria aún desconocida, según un reciente estudio publicado en la revista Science

El arqueólogo francés Stéphen Rostain, director de investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), detectó las primeras pistas de esta civilización, denominada “Upano”, hace 25 años. Luego, en 2015, una compañía contratada por el Gobierno de Ecuador utilizó tecnología Lidar para revelar la magnitud del asentamiento a través del entramado forestal. Este es un tipo de tecnología de teledetección láser para medir distancias y generar mapas topográficos altamente detallados.

El artículo señala que “los principales núcleos ceremoniales, con plataformas monumentales, plazas y calzadas, son comparables en tamaño a los de otras grandes culturas del pasado, como la mexicana de Teotihuacán o la egipcia de la meseta de Giza”. Esto apunta a que no solo se trata del entramado urbanístico más antiguo encontrado hasta ahora en dicha zona, sino también del más grande y organizado de la región. “La característica más notable del paisaje”, dice el artículo, “es el complejo sistema de carreteras que se extiende a lo largo de decenas de kilómetros”. Al parecer, las ciudades estaban conectadas entre sí por carreteras anchas y rectas, con barrios y casas por calles bien definidas. No es posible pensar en la ausencia de un proceso urbanístico planificado y con ello la presencia de una sociedad con alto nivel de complejidad social.

Entre las ciudades había, intercalados, campos de cultivo rectangulares, y en las laderas que las rodeaban había terrazas donde se plantaban cultivos como el maíz, la yuca y el camote. Por lo tanto, una conclusión relevante, que en conjunto con lo anterior, contradice la romantizada y, a la vez, reduccionista idea de la selva desconectada entre sí, es que “los habitantes prehispánicos de la Amazonía fueron notables constructores que modificaron intensamente su entorno y cambiaron la morfología de sus territorios y su cubierta vegetal”.

El Lidar, el método de teledetección por láser utilizado en este descubrimiento, permitió a los investigadores visualizar más de 6.000 montículos y plataformas de tierra. Estos constituían los cimientos de las viviendas. Los hallazgos superaron todas las expectativas, siendo calificados por Rostain como un ‘El Dorado’ científico.

Las primeras plataformas se estima que fueron construidas entre 500 años antes de nuestra era y unos 300 o 600 años después, coincidiendo con la época del Imperio romano. Asimismo, con el surgimiento y caída de Chavín en territorio del actual Perú. Este descubrimiento sugiere que la región amazónica albergó civilizaciones complejas mucho antes de lo previamente conocido.

Esta región es habitada por diversas etnias indígenas dentro de la espesa selva del valle de Upano, en la provincia amazónica de Morona Santiago, a 380 kilómetros al sureste de Quito. Las ciudades Upano fueron descubiertas en la cuenca del río con el mismo nombre, en una zona de densa selva amazónica.

El sitio arqueológico, ubicado al pie de la cordillera de los Andes, abarca más de 1.000 kilómetros cuadrados. Este complejo incluye una veintena de asentamientos interconectados por una red de carreteras y evidencia un nivel de urbanismo sin precedentes para su época en la Amazonía.

La localización del descubrimiento solo refuerza la idea que, en dicha zona, el intercambio fue bastante frecuente y dinámico. Es el denominado valle bajo, lugar donde la cordillera de los Andes presenta un área que posibilita el paso desde la Amazonía hacia la costa y en sentido contrario.

Los hallazgos arqueológicos incluyen estructuras que sugieren la existencia de asentamientos urbanos complejos, con plazas, calzadas, y posibles templos ceremoniales. Estas características indican una organización social y estructuras administrativas desarrolladas.

El descubrimiento arqueológico incluye cinco grandes asentamientos y 10 más pequeños, que se asumen como ciudades, extendidos en una superficie de 300 kilómetros cuadrados, cada uno densamente poblado y con estructuras residenciales y ceremoniales.

Las ciudades descubiertas presentan características urbanas avanzadas, con grandes calles rectas y una estructura en damero, comparables a las de Nueva York o Teotihuacán. Estas rutas no solo servían para el comercio, sino también para ceremonias. Los montículos más altos indican la presencia de espacios colectivos para rituales o fiestas, y los campos muestran una sociedad agraria avanzada.

Durante las excavaciones, los científicos encontraron numerosos artefactos domésticos. Estos incluyen granos, piedras de moler, utensilios y jarras de cerámica. Estos vestigios sugieren una sociedad nómada estratificada, probablemente con una autoridad central y una ingeniería avanzada.

Aunque aún se está investigando, se cree que estas ciudades pertenecían a una cultura indígena avanzada que habitó la región antes de la llegada de los europeos. Esto podría implicar que estas ciudades fueron centros importantes de poder político y religioso en la Amazonía ecuatoriana.

La datación establece la presencia de al menos cinco grupos humanos, entre ellos primero la cultura kilamope y la upano entre el 500 a. C. y los años 300 y 600 de nuestra era, y luego, tras un periodo de transición, grupos de la cultura huapula entre los 800 y 1.200 de nuestra era. Esta segunda etapa coincide ya con los desarrollos de Tiawanaco y Huari en Perú. En la actualidad, las nacionalidades que habitan esa zona son la shuar y la achuar, aunque también existe gran presencia de colonos.

Los arqueólogos y expertos continúan investigando las ciudades Upano para determinar su extensión, función exacta y relación con otras culturas precolombinas de la Amazonía. Esto incluye excavaciones, estudios de cerámica, análisis de restos humanos y otros artefactos encontrados en el área.

Los arqueólogos y expertos continúan investigando las ciudades Upano para determinar su extensión, función exacta y relación con otras culturas de la Amazonía. Esto incluye excavaciones, estudios de cerámica, análisis de restos humanos y otros artefactos encontrados en el área. Pero, hasta el momento, podía decirse dos cosas sobre este punto: un centro urbanos y un centro religioso.

Dos mitos puestos en cuestión

Este descubrimiento desafía la percepción occidental tradicional de las civilizaciones amazónicas y muestra que la región no solo albergaba a cazadores-recolectores, sino también a poblaciones urbanas complejas. Rostain insta a reconsiderar las opiniones despectivas sobre la Amazonía y a reconocer su rica historia y diversidad cultural. Acá haremos un breve comentario al respecto.

  1. No hay construcciones urbanas en la selva.

Dos de los principales elementos dentro de nuestra perspectiva clásica sobre la Amazonía es la ausencia de construcciones complejas y su fuerte carácter nómade. El primer punto se explicaba sobre la materialidad de los mismos: la ausencia de piedras como en los andes y de su proclive deterioro por las condiciones climáticas del entorno evitaban la permanencia de vestigios. Si bien vivir en un espacio como el amazónico de por sí una compleja hazaña en diversos sentidos, la presencia de construcciones siempre se ha considerado un elemento central para caracterizar culturas como complejas gracias al uso del espacio y del entorno. Obviamente, esto parte de una perspectiva eurocéntrica fuerte. Y, en esta misma línea, los grupos amazónicos, si bien nómades en muchos sentidos, llevaban a cabo esta estrategia en espacios no tan grandes. Es decir, más que un nomadismo desordenados, es el uso de la tierra, del espacio, y del descanso de la misma para su recuperación. Por lo cual, en realidad, se puede asumir como un tipo de aprovechamiento pleno del espacio. Ahora, con el descubrimiento comentado en este texto, podemos indicar entonces que en las sociedades amazónicas coexistían ambos tipos de mecanismos de asentamiento, elevando incluso más la complejidad de estos grupos y su interacción con el espacio.

2. No hay intercambio fluido entre andes y Amazonía

Ahora bien, ya establecidas las ideas del sedentarismo y del nomadismo complejo, otro punto que entra en cuestión es la relación entre Andes y Amazonía. Por lo general, se asumió que estos territorios no se relacionaron de manera frecuente o, en todo caso, y como el relato inicial presenta, con desencuentros más que con relaciones fluidas. El descubrimiento de las ciudades Upano demuestra de una manera fehaciente las ideas actuales en arqueología: la interacción era fluida. Basta con revisar la iconografía Chavín y la zona donde esta tiene lugar. La vertiente oriental de la cordillera de los Andes por el río Huancabamba se ha destacado como la zona con la menor altura para pasar de la Amazonía hacia la sierra y la costa. Dicha situación se ve reforzada como los vínculos con Chavín y su iconografía de guacamayos, felinos y reptiles amazónicos. Asimismo, con otras culturas y sugerentes asentamientos costeños aún no demostrar. Por lo tanto, podemos indicar, junto a Peter Kaulike, que las imágenes Chavín no eran la evocación de un pasado mitológico, sino muestra de un intercambio fuerte por estas rutas. Sobre ello, las ciudades Upano representan otro punto central por cerrar, de alguna manera, un esfera de interacción cultural, esta vez, con fuertes vestigios arqueológicos.

El mochica: la lengua de Naylamp

Introducción

En el año 1988, se organizó un congreso sobre lenguas peruanas en la ciudad de Lambayeque. En este se iba a presentar al último hablante vivo de mochica: lengua, aparentemente extinta, oriunda de la costa norte del Perú. El congreso generó una fuerte expectativa entre los investigadores y curiosos. Dado el día, el supuesto hablante, un hombre de 50 años de edad, solo conocía algunos sustantivos, algunos pocos verbos, pero no era posible decir que era un hablante fluido de la lengua. No contaba con dominio en el área central de la misma: la sintaxis. Pasó el tiempo y dicho evento quedó como anécdota. Sin embargo, veinte años después sucedió algo llamativo en dicha región: la lengua mochica había revivido. En la actualidad, la misma es hablada con fervor, sobre todo, en el ámbito escolar donde se usa para declarar poemas y hacer discursos institucionales. Parece que diversos aportes de gramáticas antiguas, diccionarios e incluso estos hablantes con dominio pasivo de la lengua, como el del congreso mencionado, aportaron elementos para traer a la vida esta lengua y usarla hoy en día. ¿Qué es el mochica?, ¿dónde se habló?, ¿cómo se descubrió?, ¿cómo desapareció?, ¿qué camino siguió para su revitalización? Serán preguntas que responderemos en la siguiente nota.

 

Resumen

-El mochica fue una lengua hablada en la costa norte y en parte de la sierra norte del Perú. Se habló desde Trujillo hasta Saña y contó con variedades más centralizadas y otras más periféricas. Esto para los autores es un problema al momento de clasificar con claridad los límites dialectológicos de esta lengua. Pero su presencia es incuestionable.

-La primera documentación de esta lengua proviene de 1644 y fue realizada por el obispo Fernando de la Carrera. Sin embargo, una de la lista léxicas más importantes es la otorgada por Martínez Compañon.

-Esta lengua presenta características muy distintas a las otras lenguas andinas. Las mismas difieren desde el ordenamiento de sus elementos hasta los sonidos que presenta.

-El mochica, luego de alcanzar un auge breve, fue eclipsado por la imposición cultural de los incas tras la victoria de Túpac Inca Yupanqui. Este último mandó a que las élites y las clases administradoras aprendiesen el quechua, respetando a la par la lengua y los cultos de carácter local. Luego de la supremacía serrana sobre este territorio, vendría la imposición española.

 

Qué es el mochica

El mochica  (muchik) o yunga ​(del quechua yunka) fue una de las lenguas que se hablaban en la costa y parte de la sierra norte del Perú. Junto al quechua, aimara y puquina fue una de las lenguas generales del país a la llegada de los españoles en el siglo XVI. Es decir, era una lengua con un uso extendido que se sobrepone como lengua de negocios e intercambio a las hablas locales, conocidas en épocas coloniales como “wawa simi”.  Además, se le asocia fuertemente con la cultura chimú y mochica antes de que esta pasaran por un proceso de quechuización y castellanización al ser conquistados por dichas culturas, respectivamente y en sus momentos correspondientes.

Parece que el nombre de la lengua se usa recién en época colonial y significa en esta lengua “hombre”. Hay que recordar que nombrar a una lengua no era una práctica en el mundo andino prehispánico. Esta necesidad surge con la llegada de los españoles a nuestro territorio.

El mochica exhibe, sin embargo, muchas características radicalmente diferentes de las lenguas quechuas y de las lenguas aimaras, las dos mayores familias lingüísticas andinas, que sí intercambiaron gran cantidad de léxicos. Esto nos habla de culturas distintas que entraron en coexistencia, ya sea comercial o de manera más política.

 

Dónde se habló

Antes de la llegada de los europeos, el idioma mochica o yunga, era una lengua ampliamente difundida y hablada por un número elevado de personas y de otras comunidades nativas en la zona norte del Perú. Esto se conoce por las crónicas, las relaciones y la toponimia de dichos territorios.

Según la lista del Vicario de Reque y autor del Arte y de Fernando de la Carrera, los pueblos que en 1664 hablaban la lengua mochica eran los siguientes:

En el corregimiento de Trujillo: Santiago, Magdalena de Cao, Chocope, valle de Chicama, Paiján.

En el corregimiento de Saña: San Pedro de Lloc, Chepén, Jequetepeque, Guadalupe, Pueblo Nuevo, Eten, Chiclayo, San Miguel, Santa Lucía, Parroquia de Saña, Lambayeque con cuatro cuartos, Reque, Monsefú, Ferreñafe, Túcume, Íllimo, Pacora, Mórrope y Jayanca.

En el corregimiento de Piura: Motupe, Salas, Olmos, Frías y Huancabamba.

En el corregimiento de Cajamarca: Santa Cruz, San Miguel de la Sierra, Ñopos, San Pablo, la doctrina de las balsas del Marañón, una parcialidad de Cajamarca, Cachén, Guambos y otros lugares de la sierra de Cajamarca.

Actualmente más de tres siglos y medio después de la publicación de El arte de la lengua mochica o yunga (1664), escrito por el español Fernando de la Carrera, de los aproximadamente cuarenta mil hablantes de esa lengua, que podían existir a finales del siglo XIX se ha pasado a unos pocos hablantes en el pueblo de Eten (el actual Puerto Eten) de la Región Lambayeque y en poblados andinos de Cajamarca. Aunque, y como mencionaremos más adelante, la misma se ha reconstruido y revitalizado gracias a estos materiales de la Colonia temprana y a una labor importante por parte de las escuelas de dicha zona.

 

Cómo sabemos de ella

La investigación realizada por Alfredo Torero acerca de esta lengua tiene como fuente de datos principal la Gramática de la lengua yunga que escribió en 1644 el sacerdote peruano Fernando de la Carrera Daza. Del mismo modo se toma en cuenta el Rituale seu Manuale Peruanum de Luis Jerónimo de Oré de 1607 con sólo seis páginas sobre el mochica escritas por un autor anónimo (este manual era un compendio de rezos y sermonarios breves en varias lenguas de la época). Además se considera la lista de voces mochicas que elaboró el obispo Baltazar Martínez Compañón a fines del siglo XVIII y a la obra de Ernst Middendorf, Das Muchik oder die Chimu-Sprache de 1892.

Así mismo, el historiador José Toribio Polo, apoyado en las crónicas de Garcilaso de la Vega, afirma que los idiomas emparentados, mochica y chimú, también se hablaron en los valles del Rímac, Lurín, Mala, Chilca, Cañete y, posiblemente, hasta Chincha. Lo más probable es que hayan sido mitimaes incas llevado a modo de castigo a dichos territorios tras las revueltas chimúes.

Quizá la información más interesante es la que proporciona el Obispo de Trujillo Baltazar Martínez Compañon. Este sacerdote erudito cubrió en su arquidiocesis los territorios actuales de Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Piura y San Martín. Él nos deja, entre los diversos materiales, una lista de palabras que compara las lenguas indígenas en el territorio en el que se encontraba y, además, la única canción mochica de la que se tiene conocimiento: la canción de chimo. Acá dejo el link para apreciar dicha joya.

Qué características tenía esta lengua

En este punto comentaremos dos aspectos: el primero es la tipología y, segundo, los sonidos. En primer lugar, la tipología de la lengua es sujeto-verbo-objeto. Mediante esta información, junto a la fuentes anteriores, se puede deducir que son lenguas post posicionales, es decir, presenta elementos que van luego de los núcleos léxicos y que tienden a la sufijación. Asimismo, el modificador precede al núcleo, el poseedor al poseído y la oración subordinada precede a la principal. En segundo lugar, presenta sonidos muy particulares. Por ejemplo, tenemos el sonido /æ/ como en palabras como [comæn] que significa “barba”, o [ei æp] que significa “crear”. Es un sonido distinto, y muy particular de esta lengua, ya que no está presente en otras lenguas de los andes. También hay unión de consonantes “extrañas” para lo usual dentro del repertorio fonológico andio como [laftic] que significa “costilla”. Estas características permiten rápidamente dar cuenta de que esta lengua se distinguía de otras en el antiguo territorio peruano.

La lengua del mítico Naylamp

Existen autores que postulan un vínculo entre la lengua mochica y la lengua del mítico dios Naylamp, Naymlap o Ñañlap. Este fue un personaje mitológico del Antiguo Perú. De acuerdo a los relatos recogidos por cronistas españoles, provino del mar, trayendo la civilización a las tierras del (norte del actual) Perú, donde fundó un reino o señorío en el que se sucedieron varios reyes. Esta sería la cultura lambayeque, antes de ser conquistada por los chimúes. En el arte precolombino se le representa con rasgos antropomorfos y zoomorfos combinados (preferentemente de ave). Su nombre significa en la lengua muchik, “ave o gallina de agua”.

Ahora bien, si bien el vínculo es patente para algunos autores la procedencia de este personaje sería del norte del Perú según el relato del cronista Cabello de Valboa. Este personaje desembarca en el río Faquisllanga, el nombre antigüo del río Lambayeque. Esto se asume porque los textos indican que este personaje venia procedente de “la parte suprema del Perú”. La interpretación de esta última sección ha llevado a muchos investigadores a pensar en un vínculo entre mesoamérica y esta cultura. Sin embargo, y como lo indica el peruanista Jhon Rowe, la historiadora María Rostworowski y la arqueólogo Izumi Shimada parece que esta referencia es hacia el sur más bien y que Naylamp y su comitiva habrían llegado desde el sur, procedentes para algunos investigadores desde Nazca luego de un colapso climático producido por la tala indiscriminada de huarango blanco.

 

 

 

Elementos mochica en el castellano actual y actualidad de la lengua

Para muchos investigadores términos como pallar, lapa, faique, toquilla y poto provienen de esta lengua. Es decir, son términos de origen mochica que han pasado al castellano cotidiano. Es lo que se considera, préstamos lingüísticos.

A inicios del siglo XXI, algunas instituciones lambayecanas como el INC y algunos colegios de Chiclayo han lanzado programas de enseñanza de esta lengua sobre la base de la bibliografía rescatada por los investigadores, como La Gramática de De la Carrera. Acá un video sobre el tema. En la actualidad, este trabajo tiene como foco el pueblo de Mórrope y se enseña en 38 colegios.

 

Viracocha: apuntes sobre el origen y etimología del principal dios andino

Introducción

Uno de los nombres más importantes y, a la vez, más oscuros en su significado dentro de los términos políticos y religiosos del mundo andino es “Viracocha”: nombre de una de las principales deidades del panteón andino. Su historia nos remonta a un momento primigenio de la historia, etapa de gigantes míticos y diluvios y nos pone a este personaje como un ente civilizador que marca una antes y después en el tiempo.  ¿Quién fue esta figura?, ¿cuál es el significado de su nombre?, ¿por qué se hace tan esquivo para los investigadores encontrar una interpretación plausible sobre este término? La presente nota busca dar luces desde las últimas investigaciones en torno al nombre de este dios.

 

Resumen

-Viracocha es el nombre de la divinidad más importante del panteón andino. Es representado como el dios de los báculos y se encuentra registro de él desde la cultura Caral (3000 a.C a los 1800 a.C) en el valle de Supe. Aunque, sus representaciones principales y culto más difundido provienen de la cultura Tiahuanaco (400 a.C a 1200 d.C).

-Historias sobre este dios provienen de cuatro fuentes: Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan de Betanzos, Guamán Poma de Ayala y el Manuscrito de Huarochirí. En estas versiones, se asocia su figura con una época primigenia del mundo y de los hombres.

-Etimológicamente, Viracocha es un término con un significado oscuro desde su aparición en los textos coloniales por presentar una antigüedad que va mucho más allá de los incas.

-El sacerdote Diego González Holguín y el Inca Garcilaso de la Vega son los primeros autores que buscan desentrañar la etimología del nombre. El primero lo hace desde el quechua, y nos proporciona la versión tradicional divulgada en escuelas: “grasa de mar”. El segundo no se aventura a una traducción literal por reconocer que se trata de un nombre propio.

-Ya en el siglo XX contamos con cinco interpretaciones y pertenecen al naturalista Johann Jakob von Tschudi; la segunda es del historiador polaco Jan Szemiñski; la tercera es del lingüista peruano Alfredo Torero, la cuarta es del quechuista francés César Itier y la quinta es del lingüista Rodolfo Cerrón Palomino.

-Esta última tiene tres características novedosas: parte del aimara para su intrpretación, atiende a procesos fonológicos registrados en la historia de la lengua y considera un proceso de normalización posterior a su origen. Proceso propio de la época en que el quechua se expandía como la lengua del imperio y el aimara retrocedía en difusión en el área andina.

Viracocha en la historia e interpretación tradicional del nombre

Huiracocha, Uiracocha, Viracocha, o Wiracocha, también llamado el dios de las varas, está vinculado con la idea de un “dios creador”. El nombre varía en su escritura porque el alfabeto español aún carecía de normativa clara para las lenguas nativas del Perú cuando los primeros cronistas llegaron a América. Por ello era común el uso tanto de la “v” como de la “u” para representar indistintamente la vocal [u] y la semiconsonante [w]. Por tal motivo fue transcrito por los españoles como Viracocha, aunque también como Uiracocha, Huiracocha y Wiracocha. En este texto usaremos Viracocha para mantener la forma inicial.

Autores como María Rostorowski y Waldemar Espinosa Soriano han asociado su figura con la ciudad de Caral y con la cultura Chavín, pero sobre todo con la cultura Tiahuanaco donde está representada en la Puerta del Sol. Esto por el vínculo entre el dios de los báculos como símbolo binario que comparte con Viracocha, pero la mayoría de cronista coinciden en que el culto y su representación ya estable surge en el sur, propiamente el lago Titicaca.

Por ejemplo, el cronista Juan de Betanzos postula el origen de su culto en el lago Titicaca, a orillas de la Isla del Sol. Luego este es llevado al Cuzco y se convierte en la divinidad principal de los incas. Este último dato es importante para interpretar el término desde el aimara y no del quechua, como suele hacerse.

Desde un principio, se le reconoce como creador del mundo, del Sol y de la Luna. Las investigaciones realizadas por el investigador francés César Itier lo vinculan también con una sustancia originaria que imprime vida y fertilidad a las cosas. Se le reconoce así la creación de la substancia de la cual se originan todas las cosas o Kamaqen. Según Betanzos y Quiroga, este dios se está asociado a un primer momento de luz sobre el mundo ante la oscuridad del pasado y representa orden y civilización. Sobre estos rasgos hablaremos más adelante con detalle.

Problemas con el significado de Viracocha

Investigadores como Franklin Pease, Alfredo Torero y Cerrón Palomino dan dos razones para explicar por qué es un término cuyo significado es tan difícil de fijar. La primera es su temprana cristianización y, la segunda, su origen remoto. En primer lugar, el término Viracocha es un término adoptado muy tempranamente por los evangelizadores españoles: fue utilizado para denominar al dios padre y creador de la religión católica. En este sentido, según Franklin Pease “la razón fundamental de las primeras investigaciones sobre religión andina fue así la evangelización católica” (Pease 2014: 13). A partir de estas se “homologó” esta divinidad con el dios católico al reconoce su centralidad en el panteón andino.

Este vínculo inicial atiende, además, a cierto parecido semántico: Viracocha era un concepto que presentaba “aires de familia” con la idea de Dios cristiano ya que era un dios muy antiguo, relacionado con una época temprana donde crea al hombre, ya sea materialmente o proporcionándole algún tipo de organización. Si bien el término tuvo una temprana inclusión en el léxico de los evangelizadores, no se puede asegurar que fue “claro” para los pobladores andinos antes de la Conquista.

La segunda razón para dicha opacidad es que el término provenía de una época muy antigua. Es decir, que ya era un término opaco para los mismos hablantes de quechua en el incanato. Si tomamos en cuenta que la divinidad proviene de culturas primigenias como Caral o Chavín y que, además, se había desplazado en diversos territorios en el mundo andino, es esperable que no se pudiera mantener su uso primordial. Asimismo, y gracias al Manuscrito de Huarochirí y otros relatos, vemos un uso asociado únicamente con cierto carácter “señorial”, valor utilizado por los propios españoles para llamarse a ellos mismos en la etapa colonial. Con esto observamos que el valor divino inicial ya se encontraba desgastado. De este tipo de uso de puede encontrar en la actualidad, cuando los pobladores del campo se refieren a los de las urbes. Concluimos por esta información que el término no era claro en su origen tampoco para la época de los incas y menos para cuando los españoles arribaron porque lo adaptaron rápido motivado por sus intereses.

De esta manera, la pesquisa sobre el significado se ve complicada por la temprana adopción de los evangelizadores y por la antigüedad del término, incluso para los incas.

 

Los relatos sobre Viracocha

Hay seis aspectos que se repiten en la mayoría de historias sobre el dios: que, en un primer momento, es el creador del mundo; luego, por desobediencia de estos primeros hombres, provoca una catástrofe y salva a tres de ellos. Estos hombres junto al dios emprenden el trabajo de civilizar al mundo andino. Y, sobre todo, el escenario de estos relatos es el lago Titicaca y una posterios migración rumbo al norte. Este sería el núcleo de los relatos. Aunque, el mismo varía ligeramente en algunas versiones tempranas mantiene esta estos tópicos eje.

En la historia del explorador Pedro Sarmiento de Gamboa, erudito enviado por la corona a territorio americano, es denominado Viracocha Pachayachachic que, según su traducción significa, “el creador del mundo oscuro”. En esta primera versión del mundo crea unos gigantes que no acatan las órdenes del dios. Por esta razón, los convierte en piedra y causa una inundación que cubre la Tierra por completo. Con esto termina la primera versión de los hombres y el mundo oscuro y el primer acto el relato. El segundo acto tiene lugar luego de esta catástrofe, Viracocha Pachayachachic salva a tres personas y se dirige con ellos al lago Titicaca. Es en este momento en que la divinidad crea la Luna, el Sol y las estrellas. Con esto comienza una segunda versión del mundo. Uno de los tres, llamado Taguapaca desobedece también al dios y es arrastrado hasta el fondo del lago en forma de estatua de sal. Luego de esto, los otros dos sobrevivientes toman caminos diferentes: uno rumbo al mar del sur y el otro hacia los Andes. En su camino, pueblan la tierra y crean las naciones andinas. En un tercer acto del relato, Viracocha toma rumbo hacia la región de Charcas, Bolivia donde tratan de matarlo. Él hace que un fuego caiga del cielo y muchos mueren. Viracocha apaga el fuego con su bastón. Después de esta demostración, las personas de dicha zona pasan a rendirle culto y extenderlo en la zona sur.

La versión de Juan de Betanzos, historiador y explorador español presente en el grupo que llegó con Francisco Pizarro, es muy similar a la de Pedro Sarmiento de Gamboa. Varía en que se le atribuye el origen de los distintos linajes de la humanidad y otorga diferentes ropas, lenguas, música, sistema agrícola y religión a las diversas etnias. Esta versión incide más en la faceta organizadora del dios y no tanto la propiamente creadora. Según Betanzos también manda a dos hombres con rutas específicas para poblar la Tierra. Ellos toman el mismo camino que los criados del relato de Pedro Sarmiento de Gamboa. En esta versión, Viracocha toma camino a la sierra, hacia una región llamada Caxamalca. Luego continua su viaje rumbo a Cuzco para unirse a los dos hombres que envió antes. Tiempo después y juntos, según este relato, desaparecen sobre el mar. Usualmente, se utiliza esta escena para justificar el nombre de la divinidad como “espuma de mar”.

En el Manuscrito de Huarochirí, texto de vital importancia para entender la religión de los andes desde la propia boca de sus habitantes, la identidad de Viracocha está combinada con la del dios Cuniraya, el dios del campo. La adición del nombre de Viracocha para adorar a ese ídolo es al parecer un signo de respeto hacia su divinidad y en relación al carácter señorial que adquiere el término y se sostiene aún en nuestros días como mencionamos líneas arriba. Este uso se mantiene en algunas variedades del quechua sureño, donde se antepone al nombre de alguien para mostrar agradecimiento.

En este mito se cuenta cómo Cuniraya Viracocha engaña a la bella Cavillaca. Se cuenta que todos la deseaban, pero ella nunca se había acostado con ninguno de sus pretendientes. Un día, Cuniraya Viracocha se transformó en un pájaro y plantó su germen en una fruta. Cavillaca comió la fruta y quedó embarazada. Cuando ella buscó al padre de su hijo, Cuniraya Viracocha apareció como un mendigo y trató de recuperar a su hijo. Cavillaca lo rechazó y corrió rumbo al mar, donde ella y su hijo se transformaron en islas cerca al santuario de Pachacamac. El dios la buscó y en el camino le pidió ayuda a varios animales dándole atributos a algunos y quitándole a otros, pero no llegó a alcanzar a la mujer con el niño. El relato no queda ahí, ya que al llegar al mar, violó a la hija más joven de Pachacamac. Cuando se descubrió el hecho, la madre de la joven trató de castigarlo, pero él escapó.

En la obra Nueva Corónica de Guamán Poma de Ayala, el nombre de Viracocha aparece como Uari Uiracocha runa y se usa para referirse a la primera generación de los hombres que poblaron estos territorios. El cuento conecta el linaje de los andinos con el linaje de los españoles porque todos descendieron de Adán, Eva y Noé. Ellos adoraban a Dios, el creador, y no a los ídolos, demonios o huacas. A través del tiempo, la gente perdió “la fe y esperanza de Dios y la letra y mandamiento de todo perdieron” pero el cuento afirma que ellos tenían “una sombrilla y luz de conocimiento del creador y hacedor del mundo.” Como salta a la vista, este relato ya presenta una fuerte influencia de la doctrina católica y relaciona la inundación de los otros relatos míticos con la figura del Noé bíblico.

Qué dicen las fuentes tempranas sobre el nombre

Qué propuestas etimológicas podemos encontrar en la Conquista temprana con relación a este término. Tenemos dos fuentes de esta época: Diego Gonzales Holguín y al Inca Garcilaso de la Vega. En primer lugar, el sacerdote Diego Gonzales Holguín indica que Viracocha es “epíteto del Sol, honroso nombre del dios que adoraban los indios” ([1608]). Este autor propone la versión clásica y, advertimos de antemano, errada del nombre al analizarla desde el quechua como “espuma del mar”. Esto porque la palabra “wira” en quechua significa espuma, manteca y grasa y “cocha” laguna o mar. Esta versión quedó fijada desde muy temprano y se mantiene hasta nuestros días. Al parecer, esta versión gozó de tal aceptación y divulgación por ser una etimología amigable para los hablantes del quechua actual y asociado a la idea de que los incas tenían a esta como “la lengua única” del imperio. Hubo dos interpretaciones populares que buscaron justificar esta interpretación. La primera asocia la idea de grasa como elemento vital del organismo y se relacionaba con la labor de los pishtacos para extraerla. La segunda con la vía láctea al asociarla con la espuma de mar en su forma visible en el cielo. Ambas, si bien imaginativas, no eliminan el problema de partir del quechua para su interpretación.

En segundo lugar, tenemos al Inca Garcilaso de la Vega. Él rechaza esta interpretación, argumentando que no se puede realizar una interpretación literal del nombre por ser un nombre propio.  Alega además que los nombres propios no pueden estudiarse con la misma transparencia que un nombre de lugar, por ejemplo. Lo curioso en este punto es que no se haya tomado en cuenta la sugerencia del Inca Garcilaso y haya prevalecido la de Gonzales Holguín. Es llamativo porque siendo él unos de los principales alimentadores de la teoría del quechuismo inca tenga reparos en interpretar dicho término en esta lengua.

Qué dicen las interpretaciones modernas

Existen cinco interpretaciones contemporáneas sobre el término. La primera se la debemos al investigador Johann Jakob von Tschudi; la segunda es del historiador polaco Jan Szemiñski; la tercera es del lingüista peruano Alfredo Torero, la cuarta es del quechuista francés César Itier y la quinta es del lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino. Revisemos con detalle cada una de ellas.

En primer lugar, Von Tschudi propuso que Vira provenía de “wira” y que esta era una forma modificada de ”wayra”, término que significa “viento” o “aire” en quechua. De esta manera obtiene la traducción “lago de viento”. Su argumento central son los fuertes vientos que tienen lugar en el borde del lago Titicaca. El problema de esta propuesta está en la modificación que supone para la palabra de [ay]>[i] la cual no tiene motivación lingüística concreta: si bien es una posibilidad de cambio fonético es muy poco común en el quechua. No es posible encontrar este tipo de cambios de sonidos ya sea en el actual como en el que se registra en época colonial y nos hace desconfiar de la propuesta de este investigador. Para postular este tipo de cambios se necesita evidencia de que ha sucedido antes y no sugerirla como un posible cambio teórico. Esto la descarta.

La segunda interpretación se la debemos al investigador polaco Jan Szemiñski. Este autor asocia el término “wira” con “vira” en quechua y lo asocia también al término “vila” del aimara donde significa “sangre”. Es decir, asume que “wira” proviene de “vira” y esta es una variación de “vila”. Esto es factible, ya que el paso de la “r” a “l” es una transición común en lugares donde se habló aimara y luego quechua. Ejemplo de ello es el paso de “rímac” a “lima(c)”. Lo que presupone este autor es un camino inverso, una restitución, de “l” a “r” motivado por el paso del aimara al quechua como lengua oficial en algún momento de la historia inca. Un  ejemplo de este fenómeno es el término, “lunahuaná” que proviene de “runa-wana-q” que significa “lugar ausente de personas”.

La variación central de este autor reside en interpretar la palabra “cocha” por “qᶦucha”, la cual, para él, tiene el significado de “almácigo” o “semillero”. La traducción que alcanza sería la de “semillero de sangre”. Es una propuesta complicada, pero interesante. Por un lado, lo llamativo es cómo este autor usa otra lengua más allá del quechua para darle sentido a su traducción. Es una excelente intuición, ya que asume al aimara como una lengua de importancia anterior al quechua. Por otro lado, no justifica con claridad la traducción que realiza del segundo elemento la misma que se mantendría en el quechua, sin fuentes que lo sustente. De este modo, no obtenemos una interpretación satisfactoria, pero, como indicamos, una intuición importante.

La tercera interpretación se la debemos al lingüista peruano Alfredo Torero. Este autor propone que el término “wira” es una metátesis, es decir, un intercambio de vocales entre sílabas, de “wari, el nombre de la cultura y de su divinidad principal”. Ahora bien, esta modificación de vocales es extraña también frente a los registros de esta lengua y a los trabajos de reconstrucción en general. La misma suele tener como protagonista a las sílabas completas y no a vocales aisladas. Asimismo, siendo un término de alta importancia política, es llamativo que las personas vacilen en su uso y se genere un “error” de esta naturaleza al momento de pronunciarse. Torero asume, también, que dicho culto se habría difundido de la zona Wari de Abancay hacia el Lago Titicaca mediante el pastoreo. Esta interpretación del término también queda descartada por la modificación advertida de vocales que no tiene una justificación clara. Hay que sumar la idea de que Viracocha es un culto principalmente agrícola, por lo que este sería un uso posterior.

En cuarto lugar, tenemos la interpretación del investigador francés César Itier. Este propone como significado “mar del primer amanecer”. Para empezar, Itier proponer que “wari” proviene de “*waray” que significa amanecer en más de una variedad de quechua. Luego, este elemento, siguiendo lo que propone Torero, se convertiría en “wira”. La traducción que propone Itier es la mencionada anteriormente.

En las propuestas revisadas hasta acá hay dos errores comunes: el primero, y más grave, es partir del quechua como fuente de la raíz de la palabra y la segunda es recurrir a modificaciones fonéticas que resultan extrañas frente a los comportamiento registrados en los estudios sobre el quechua mismo. Revisemos la última. La misma que busca subsanar los problemas mencionados previamente.

La quinta es de Rodolfo Cerrón Palomino, lingüista de la PUCP. La misma tiene tres elementos a considerar: no se parte del quechua para interpretar, pero sí del aimara, lengua que se hablaba antiguamente en el territorio del lago Titicaca y luego por los incas antes que adoptaran el quechua; se explica mediante procesos fonéticos registrados en dicha variedad (aunque sea de manera inversa, ya lo veremos) y proceso de normalización posterior, propio de la época en que el quechua se expandía como la lengua del imperio y el aimara retrocedía en difusión en el área andina.

Según su investigación, Tupac Yupanqui habría institucionalizado sacrificios humanos con relación al culto solar que se realizaba en dicho lago: lugar de origen de este culto. Huayna Cápac siguió también con dicha práctica y con incluso más fervor, pero la desplazó a la isla de Apinguela, ahora conocida como “Vilacota”. Se cuenta que los sacrificios fueron tan numerosos que las costas se teñían de sangre y de un color púrpura. Por ello, el  nombre “vila” que significa “sangre” y cota “lago”. Ambos términos del aimara. Por lo tanto, el nombre haría referencia a este hecho. Asimismo, dicho término fue interpretado por los quechuahablantes posteriores como una perversión de un término quechua en fonética aimara. Sin embargo, la dirección es justamente la opuesta. El término aimara fue interpretado como quechua y se le aplicó las modificaciones correspondientes, a saber, “vila”> “wira” y “cota”>”cocha”. Por último, y como tercer aspecto a considerar, se asume que este proceso de normalización tiene lugar cuando el quechua se difunde con mayor fuerza en la última etapa de los incas. Esto nos lleva a interpretar que el aimara fue la lengua anterior de los Incas, hasta Huayna Capac, por lo menos, y que luego esta fue retrocediendo frente al quechua. En términos simples, y como idea para interpretar muchos términos de oscura procedencia, debemos asumir que el quechua, la tercera lengua usada por los incas, funciona como superestrato de elementos aimaras y puquinas, complicando su interpretación que de por sí es ya oscura.

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