El origen de los incas: entre el mito y la historia

0. Introducción

Como las historias de origen de las principales culturas del mundo, los incas presentan un relato que tiene un pie en los mitos y otro en hechos históricos. Desde ser reconocidos como hijos del Sol hasta organizar a un conjunto de ayllus en forma de confederación, son elementos que están presentes en los relatos sobre el origen de esta cultura de gran influencia y en territorio andino y, para algunos, quizá más allá. Pero ¿quiénes fueron los incas?, ¿cuál es su origen real?, ¿es posible reconstruir una historia a partir de los mitos y de la información histórica encontrada? Estas preguntas serán resueltas en el siguiente informe.

Resumen

-Los incas eran la élite gobernante de las principales regiones de los andes centrales al momento en que llegaron los españoles.

-El origen del término es oscuro pero nos habla de un origen altiplánico, de la zona del lago Titicaca al sur del Perú y de actividades asociadas a la construcción de caminos y de andenes.

-En todos los mitos sobre el origen de los incas se hace referencias al lago Titicaca. En un relato, son dos hermanos y esposos a la vez los que emprenden el viaje hacia el norte del lago. En un segundo relato, son un grupo de hermanos y hermanas que inician esta travesía.

-A partir de esta información, los historiadores han construido un relato sobre su origen: los incas fueron el linaje sacerdotal de una etnia de la cultura puquina, los taipicala, que emprendió una peregrinación de largos años hacia el norte desde el Lago Titicaca por acción de invasiones provenientes desde zonas australes.

-La misma ruta tuvo varias paradas y duró según algunos historiadores como Gary Urton entre 70 y 100 años en un proceso complejo de guerras, invasiones y establecimiento de vínculos.

 

1. Quiénes fueron los incas

 

 

1.1 Realeza en el horizonte tardío

 

 

Tradicionalmente, <Inca> es sinónimo de gobernante. En un primer momento, se le denominó así al soberano que regía en los territorios del curacazgo del Cuzco: un tipo de organización basada en villas guiadas por la figura de un curaca. Esta forma de organización surge en el siglo XIII en el valle del Río Vilcanota, en el actual departamento del Cuzco. En un segundo momento, la palabra <inca> remite al líder del Tawantinsuyo, específicamente, desde la época de la reorganización expansionista emprendida por Pachacutec.

La primera aparición del término /inca/ con sus variantes <ynga>, <inga>, <ynqa> e <inca> tiene lugar en una ordenanza del 26 de mayo de 1534. En esta, Francisco Pizarro prohíbe a sus encomenderos lo siguiente:

«q(ue) no an de […] hazer lo q(ue) el dho. caçique Tupa Inga  [= Manco] ques el señor prinçipal de toda la tierra […] les mandare sino a los d(ic)hos sus amos porq(ue) si esto […] se les hiziese entender e dixere abria mucho escandalo entre los d(ic)hos. naturales y el d(ic)ho caçique Tupa Inga a quien an obedesçido» (Lohmann Villena, 1986: 150)

Pizarro parece entender que <Tupa Inga> es el nombre del cacique, como un nombre propio. El término reaparece un año después en 1535 en documentos donde los hermanos Pizarro se refieren a <Manco Inca>. Al parecer, desde ese momento se advierte que es un compuesto y se reconoce al término <Inca> como sinónimo de rey.

El vínculo entre la palabra <inca> y gobernante no ha entrado en discusión desde que se instauró en la Colonia temprana. Sin embargo, hay dos elementos que sugieren que quizás esta interpretación contiene más información por identificar. El primer elemento es que se puede encontrar la idea de un “Sapa inca”, es decir un inca por encima de otros. Esto daría cuenta de que es una asociación de personas, dentro de la cual, uno resalta por encima de los demás. En otras palabras, habrían varios Incas. No obstante, uno de ellos estaría por encima de los demás. Si fuese de manera contraria, no habría necesidad de usar el adjetivo “Cápac” o “Sapa”.

En segundo lugar, está la evidencia de que existiesen pruebas para acceder al cargo y no ser una línea que se hereda únicamente por parentesco. Se sabe que estos candidatos a sapa inca pasaban por entrenamiento físico y debían mostrar destrezas militares.

Ambas ideas, propias de los relatos clásicos sobre estos personajes no suelen revisarse con cuidado. Para el investigador francés Cesar Itier implican que era un cargo que exigía preparación, evaluaciones, es decir, no era un cargo que se heredara de manera directa.

En este punto, el examen de término mismo adquiere relevancia. Primero, sobre cómo se usaba en la Colonia temprana y luego qué puede significar a la luz de investigaciones actuales. Eso haremos a continuación.

En nuestro siguiente apartado, revisaremos las dos teorías más importantes sobre el origen de este término para así dar luces sobre su origen y características asociadas.

 

1.2 Sinónimo de abundancia y una casta de constructores

 

 

En la actualidad, existen dos perspectivas sobre el término y, con ellas, sobre el origen de este grupo de gobernantes. La primera versión actual es de Rodolfo Cerrón Palomino, investigador en lingüística andina de la Pontificia Universidad Católica del Perú; la segunda, del ya mencionado filólogo francés, César Itier. En la primera, Rodolfo Cerrón Palomino postula que la forma <inga> e <inca> provienen de la forma /inqa/. Esta forma se puede encontrar actualmente en las zonas altas del Cuzco con la pronunciación de [enqa] y su significado está asociado con ciertos amuletos rituales que proporcionan abundancia y prosperidad.

 

Esta información proviene de las investigaciones de Max Uhle de 1920, luego respaldada por las investigaciones de Jorge Flores Ochoa en los años setentas del siglo XX. Estos autores encuentran en el uso ceremonial de los pastores de camélidos de los habitantes de Sicuani, zona alta del Cuzco, términos como <enqa>, < enqaychu> y <khuya rumi>. Estos nombres hacen referencia a seres abstractos relacionados con la deidad “illa”, vinculada a la luminosidad del rayo y del Sol.  Estos, además,  son seres sobrenaturales que median entre lo divino y lo humano.

 

<Enqa> es representado como una piedra ovoide pulida y tiene el valor de generador de vida, origen de bienestar y proporcionador de abundancia del ganado; los <enqaychu> son piedras más pequeñas de colores claros y oscuros; y la <khuya rumi> es una piedra de color claro. Ahora bien, Cerrón Palomino encuentra que <enqa> proviene de /inqa/, la forma que él sugiere original para el término. Este vínculo se sostiene porque la vocal  [i] se vuelve [e] por acción del sonido [q] en boca de los quechua hablantes de la variedad cuzqueña. En consonancia con Flores Ochoa, ambos autores proponen que estas piedras serían representaciones simbólicas de los incas remotos. Así, <enqa>, como advertimos sería el /inqa/ y la <khuya rumi> sería la /qoya rumi/, la esposa del inca. Asimismo, Cerrón Palomino reconoce que <enqaychu> sería /inqa ayllu/ o el “ayllu o linaje del inca”  advirtiendo un cambio de la /ll/ a la /ch/. Este cambio en la pronunciación es recurrente en el quechua de territorios donde antes se hablaba la lengua puquina, de origen altiplánico y considerada la lengua de los primeros incas. Sumado a esta idea, hay que considerar que estas piedras proceden de los glaciares y lagunas de manera similar a los mitos de los fundadores del tawantinsuyo. Esta indagación, si bien no nos da un significado claro del término, si no advierte su origen puquina y no quechua, como marco para su esclarecimiento.

 

La segunda interpretación actual del término es de César Itier. Según este autor, <inka> proviene delsufijo quechua [-nka] que significa “a cada” o “de cada” que se usa con expresiones de número. El sufijo es real, ya que se encuentra consignado en el primer diccionario de quechua realizado por Diego Gonzales Holguín en el año 1608 y puede encontrarse en términos numéricos como “waranka” con el valor de “mil”. Término que antes de fusionarse pudo significar “a cada uno mil” y luego unidad de mil. Lo que desarrolla luego Itier es más especulativo: plantea que este término hacía referencia, cuando se usaba como palabra y no como sufijo, a un grupo de personas que no pertenecían a ayllus específicos, separados de este sistema,  y que se ganaban la vida haciendo andenes y aplanando la tierra. Esto último interpretando una posible influencia de la cultura huari en este grupo al ser dos atributos de este grupo étnico y características del dios que estos veneraban.

 

Lo que podemos indicar es que el término es oscuro de dilucidar. Pero hay información llamativa en ambas versiones, siendo la de origen puquina la que mejor se condice con la información de origen más conocida, es decir, la que habla de una migración ya sea de un grupo de hermanos o de dos hermanos desde el sur. Así esta sería la lengua traída por los primeros incas procedentes del sur, como relatan los principales mitos. En este sentido,<Inca> hace referencia a una grupo de personas que provienen desde el sur. Es más, para abonar esta hipótesis hay que tomar en cuenta que los nombres de autoridades como Cápac son de origen puquina. Ahora bien, sea cual haya sido su significado inicial, el mismo pasó a representar, como apunta Cerrón Palomino en su interpretación,  bienestar y abundancia por el tipo de gobierno que llevaron a cabo. Por otro lado, si bien la interpretación quechua del término no tiene fuerte sustento sí podemos tomar en cuenta que la creación de andenes y el aplanamiento de caminos fue una actividad realizada por ellos y que le ganó respeto entre los otros ayllus del Cuzco y en territorios relacionados.

2. Cuál es su origen: dos mitos y un acercamiento histórico

 

 

 

2.1 Mito de Manco Cápac y Mama Ocllo

 

 

Esta versión de la leyenda fue recopilada por el Inca Garcilaso de la Vega en su obra Los comentarios reales de los incas” de 1609. En esta versión del relato, Manco Cápac y Mama Ocllo, hijos del dios Sol, salieron de las profundidades del lago Titicaca y tomaron rumbo al norte del lago. Dentro de este relato, se le denomina “pacarina” al lugar sagrado desde donde provienen las divinidades andinas. El lago cumple esta función.

 

Estos dos personajes llevaban consigo una vara de oro, obsequio de su padre Sol. Este artefacto al hundirse en la tierra identificaría terreno fértil y el lugar donde se fundaría su ciudad principal. Dicha vara se hundió en el cerro Huanacaure, en la actual provincia de Cuzco en el distrito de Paruro. La pareja decidió permanecer ahí. A los habitantes de aquellas zonas les informaron que fueron enviados por el dios Inti, el dios principal de la mitología incaica y la representación del Sol mismo. Estos personajes procedieron a enseñarles el cultivo de la tierra y el tejido. De ese modo se iniciaría la civilización incaica.

 

2.2 El mito de los hermanos Ayar

 

 

Esta versión fue recopilada por seis cronistas tempranos: Juan de Betanzos, Felipe Guamán Poma de Ayala, Pedro Cieza de León, Juan Santacruz Pachacuti y Pedro Sarmiento. Esto le otorga un tono más fiel y cercano a las tradiciones andinas que a los criterios europeos del Inca Garcilaso de la Vega, quien, como se sabe en la actualidad, reescribe el mito desde una perspectiva europea y bajo los patrones de narraciones occidentales. Un ejemplo de esto último es pasar de un grupo de hermanos a una pareja primordial, muy similar al génesis bíblico, para relatar el origen de la civilización inca.

Según esta otra versión del mito, la historia se inició en tres cuevas ubicadas en el cerro Tamputoco llamadas Maras Toco, Sútic Toco y Cápac Toco; de las cuales salieron tres grupos de personas, lo que luego se conocería como ayllus, llamados Maras, Tampus y Ayar. Hay que tomar en cuenta que tanto las cuevas como el lago funcionan como lugares de origen sagrado. El nombre quechua para estos lugares es pacarina para las cuevas o lugar de origen y huaca para el lago, el último con mayor jerarquía ritual.

Los hermanos Ayar, procedentes de la tercera cueva, eran cuatro varones y cuatro mujeres. Los varones eran Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. Uchu corresponde al ají, Manco a un cereal o quinua salvaje y Cachi a la sal; la onomástica a estos tres nombres nos da a entender que se vinculan con un culto por los productos de la tierra. Auca, en cambio, hacía referencia a la actitud guerrera. Estos cuatro hermanos iban acompañados por sus hermanas Mama Ocllo, Mama Rahua, Mama Ipacura o Mama Cura y, finalmente, Mama Huaco.​ Esta descripción es un relato organizado de lo propuesto por los cronistas. En la actualidad se discute mucho sobre el vínculo simbólico de estos personajes y los productos o actitudes mencionadas. Principalmente, porque estas interpretaciones surgen al forzar su traducción desde el quechua. Es de esperar que estos nombre adquieran mayor sentido si la traducción se realizase desde el puquina: lengua propia de los incas primigenios según las más recientes investigaciones. Sobre esto realizaré una nota próximamente.

Los ocho hermanos iban junto a sus ayllus buscando donde asentarse con dirección de sur a norte. En su camino, realizaron labores agrícolas y cosechas. Al terminarlas, partían a otros territorios en la misma dirección. Primero, hicieron su paso por Guaynacancha, en la actual provincia de Paruro, ahí Mama Ocllo quedó embarazada de Ayar Manco. Luego avanzaron a Tamboquiro, en donde nació Sinchi Roca. Posteriormente llegaron a Pallata y de ahí a Haysquisrro. Estos viajes duraron varios años.

En Haysquisrro, conspiraron contra Ayar Cachi por miedo al poder que ostentaba, ya que podía derribar cerros y formar quebradas con el tiro de su honda. Los hermanos le pidieron que regresara a Tambotoco para recoger los vasos ceremoniales de oro, llamado “topacusi”,  y la insignia llamada “napa” y unas semillas. Una vez adentro, un enviado llamado Tambochacay lo encerró dentro de la cueva.

Luego continuaron su viaje hasta Quirirmanta, en donde oficiaron un consejo decidiendo que Ayar Manco sería el jefe. Pero antes debía casarse con Mama Ocllo; en tanto que Ayar Uchu tendría que petrificarse y transformarse en una huaca que se llamaría Huanacauri, con este acto Ayar Uchu se convertiría en un ser sagrado. Esta idea es interpretada como el establecimiento de este ayllu en un territorio donde se construye una ciudad o asentamiento importante.

El viaje continuó hasta Matagua realizando por primera vez el huarachicuy, ceremonia que da cuenta de la mayoría de edad de los participantes por la entrega de una prenda, específicamente, un taparrabo. Luego le hicieron orificios ornamentales en las orejas a Sinchi Roca. En este punto del trayecto, Mama Huaco, probó suerte y lanzó dos varas de oro, una cayó en Colcabamba pero no logró penetrar el suelo; la otra cayó en Guaynapata hundiéndose suavemente. Sobre este acontecimiento, otros autores atribuyen a Ayar Manco el lanzamiento de la vara de oro, pero todas coinciden que fue en Guaynapata donde se hundió el bastón fundacional.

Después de eso hubo varios intentos de llegar al lugar donde se hundió la vara, pues eran repelidos por los naturales, hasta que Ayar Manco tomó la decisión de enviar a Ayar Auca para que se adelantara con su ayllu y poblase esa tierra. Recuérdese que este hermano simboliza en el relato el espíritu de guerra. Al llegar a ese lugar, Ayar Auca se convirtió también en piedra, en el sitio que posteriormente sería el Coricancha. Luego de varios enfrentamientos con la población local, Ayar Manco y Ayar Uchu llegaron hasta el lugar y tomaron posesión de este, desde ese momento Ayar Manco pasa a llamarse Manco Cápac​

3. Una migración histórica desde el sur

 

Una vez revisados los dos principales relatos, procedemos a realizar una reconstrucción de los hechos. La idea es extraer el contenido histórico del alegórico.

 

La explicación histórica fue propuesta por Valdemar Espinoza. Para él, los motivos de la migración hacia el norte del lago y de ahí hacia el norte de Bolivia rumbo al Perú son por acción de violentas invasiones provenientes desde el sur.  Según este autor,  el estado de habla puquina, denominado comúnmente Tiahuanaco, fue asaltado e invadido por oleadas humanas procedentes de Tucumán y de Coquimbo, Argentina y Chile actuales respectivamente.

Antes de continuar, hay que comentar un poco sobre la lengua puquina. Esta lengua es una actualmente extinta del altiplano, hablada antiguamente en las costas del lago Titicaca. La misma está asociada a la cultura Chiripa, Pucará y Tiahuanaco. Por su ubicación geográfica, está vinculada con la lengua de los incas primigenios que migraron desde este territorio hacia el Cuzco. Dos razones más dan cuenta de este vínculo: la lengua de los kallawayas y con los catecismos de Luis Jerónimo de Oré. Los primeros son un conjunto de médicos nómades de la zona sur ya mezclados con elementos quechuas. Los segundos son un conjunto catecismo escrito por el jesuita Alonzo de Barrera, publicado en Lima en el año de 1594, transcrito en el “Manuale Peruanum” del padre Luis Gerónimo Ore, impreso en Nápoles en 1607, según el ejemplar encontrado en la Biblioteca Nacional de París.​

De un total de 140 parroquias en el obispado de Charcas hacia el año 1600, 20 de ellas incluían población indígena que hablaba la lengua puquina. Su número en estas parroquias era suficiente como para requerir que el cura párroco conociese el idioma. Solo una parroquia —compuesta por dos pueblos, Coata y Capachica —, estaba habitada exclusivamente por hablantes de lengua puquina. Esta se ubicaba en la provincia de Paucarcolla​ en el actual Departamento de Puno. Ambos pueblos formaron parte de la extensión territorial del Reino Colla, encontrando su antecedente cultural más antiguo la Cultura Pukara, pueblo que habría dado origen al puquina.

Estas invasiones se dieron de forma repentina y violenta, y no dejaron tiempo para dar resistencia. El grupo que migra por la violencia de los invasores es la etnia de los taipicalas. Casi la totalidad, la élite Hanan taipicalas fueron aniquilados y los hurin taipicalas, élite sacerdotal, lograron huir y refugiarse en las islas del lago Titicaca. Luego de allí avanzaron las etnias de los huallas, alcahuisas, sahuaseras, antasayac, lare, poque, pinaguas y ayamarcas rumbo al norte en el mismo éxodo.

Estas fueron encontrando diversas resistencias a su llegada. Para superar dicho conflicto, la élite puquina realizó múltiples estrategias: la transmisión de tecnología, la creación de canales, compartir semillas, etc. Una de ellas fue la alianza matrimonial. Esta permitió crear poco a poco una confederación de estados y, por último, en un gran imperio andino.

 

4. Algunos comentarios sobre ambos relatos

 

 

Revisemos primero lo que hay de historia en los mitos, para luego construir una versión que organice la información conocida.

 

Por un lado, sobre la leyenda de la pareja fundacional, Manco Cápac y Mama Ocllo, sabemos que su construcción es posterior a la toma de poder por parte de Pachacútec. Es decir, cuando se da el paso de un grupo de ayllus confederados a una organización más compleja. Lo que se busca con este relato es relacionar una huaca pan-andina como el lago Titicaca, con la fundación del Cuzco como el centro de un imperio en expansión.

Garcilaso toma este mito migratorio y acentúa la idea de una pareja, al mismo estilo de Adán y Eva, que se desplaza para civilizar a pueblos bárbaros enseñándoles nuevas tecnologías. Este maquillaje presupone que previo a este viaje, el mundo andino estaba en la edad de piedra. Actualmente, se sabe que el área central andina poseía amplios avances tecnológicos difundidos por las culturas Chavín, Huari, Chimú y Tiahuanaco. Estos ya eran de conocimiento de los pequeños pueblos que habitaban la zona del Cuzco​.

El relato de los hermanos Ayar, por otro lado, nos muestra, a diferencia del primer mito comentado, a un hombre guerrero llamado Ayar Auca y a una mujer guerrera con el nombre de Mama Huaco, dando una visión distinta a la de Garcilaso, en donde el rol femenino está dedicado al tejido, la cocina y el cuidado de los infantes; este mito, en cambio, narra un hecho ocurrido durante una de las tantas batallas para posesionarse del Cuzco, en la que Mama Huaco hiere a un hombre luego le abre el pecho y sopla sus pulmones, haciendo que la gente de Acamama huyera temerosa. Para Rostworowski, esta figura es el segundo arquetipo de mujer en el mundo andino y que podía cumplir sin problemas los roles de general o gobernante.

Si bien ambos mitos narran un éxodo poblacional buscando tierras fértiles, solo el mito de los hermanos Ayar narra la petrificación de personajes y este último relato es muy recurrente en otras etnias del área central andina. Para María Rostworowski y para Gary Urton, no solo cada hermano es un ayllu completo, sino que la figura de la petrificación simboliza el establecimiento de ciudades, fuertes u observatorios militares. Esto quiere decir que las organizaciones sociales estaban basada en parentesco. El nombre que llevan estas organizaciones son ayllus.

Otro elemento recurrente, son las cuevas. Las mismas han sido rastreadas desde los primeros años del siglo XX.  En 1912, Hiram Bingham comisionó a George Eaton para ubicar las ventanas de Tambotoco, pacarina mencionada en el relato, teniendo en cuenta que todavía existe el poblado de Pacarictambo. La búsqueda de Eaton fue improductiva porque no encontró las cuevas. Luego en 1945, Jorge Muelle, Luis Llanos y César Lobón recorrieron Mollebamba buscando el sitio de Guaynacancha (en el distrito de Pacarictambo), ahí asoció un grupo de cavernas cerca del peñón de Puma Orqo con las cuevas de Tambotoco. Posteriormente, Gary Urton aportó investigaciones sobre el poblado de Pacarictambo, afirmando que fue trasladado en tiempos de la colonia y que era muy posible que su ubicación original hubiese sido cercano a las ruinas de Maukallajta, cercana al sitio encontrado por Muelle, Llanos y Lobón en 1945​.

5. Lugar de origen: una ruta con varias paradas

Fuera de estos aspectos relevantes, un resumen histórico iría así:

La primera etnia inca en Cuzco era una caravana de inmigrantes llegados del reino Tiahuanaco, ubicado en el altiplano, principalmente en las costas del lago Titicaca. Este estado organizado de habla puquina fue invadido y asaltado por oleadas militares procedentes del sur, específicamente de Tucumán, al norte de Argentina, y Coquimbo, al norte de Chile. Dichos invasores serían, para Espinosa Soriano, la etnia conocida como los aimaras. Valga comentar que dicha etnia no necesariamente eran hablantes de esta lengua inicialmente como vimos en esta nota.

No se sabe qué motivó a los aimaras a buscar tierras al norte y desplazar violentamente a los tiahuanaco. Es muy probable que hayan sido drásticos cambios climáticos, principalmente sequías y pérdida de producción agrícola. Existen evidencias de un prolongado periodo de sequía que duró desde el año 900 d. C. hasta el 1200 d. C. en los Andes centrales. Esto, si bien representó falta de agua en algunos territorios, pudo representar intensas lluvias en otros. Con eso último se explicaría el vínculo de los personajes mitológicos con la idea de un diluvio y los glaciares como en los ritos de las zonas altas del Cuzco. La otra hipótesis es la invasión de otros pueblos. Lo que sí es concreto es que los aimaras atacaron de un momento a otro.

Hay evidencias arqueológicas descubiertas por Francis de Castelnau en 1845 y confirmadas por Max Uhle en 1920, que Tiahuanaco fue atacado cuando esta estaba poblada pues se hallaron construcciones sin completar, como es el caso de la puerta del sol.

Frente a la amenaza de los aimaras, la aristocracia taipicala, la sección de la sociedad de donde salen el linaje inca, junto a sacerdotes y algunos ayllus buscaron refugio al noreste, navegando por las aguas del lago Titicaca. Estos se reubicaron en una de las islas del lago y en territorios no tan lejanos de su foco inicial.  Allí se establecieron unos años. Luego de este tiempo, los aimaras invasores alcanzaron estabilidad en el altiplano andino y los Taipicala retomaron su ruta migratoria. De ahí en adelante, los taipicalas partieron de las costas lacustres de Puno para dirigirse hacia el Oeste en un largo éxodo.

En este punto del viaje, surge la primera desavenencia de los hermanos con Ayar Cachi. Al parecer, este hecho se relacionaría con el desalojo de los migrantes sureños en el territorio de Tamputoco. Ante el desalojo de los tamputoco, el líder Manco Cápac formó un grupo humano que constaba de, aproximadamente, diez familias y se dirigió a Huanacancha. En este lugar toma como esposa a Mama Ocllo y se establecen unos años.

El pequeño reino de Pallata fue la próxima parada de Manco Cápac y su grupo. Aquí Sinchi Roca, hijo de Manco Cápac, celebró su primer corte de cabello en una ceremonia llamada rutochicu. Manco Cápac contrajo matrimonio con Mama Ocllo y tuvo otras esposas más.

 

6. Cómo llegaron a establecerse en el poder

 

Tras hacer una parada en el pequeño reino de Pallata, Manco Cápac y su pequeño ejército atacaron a las comunidades que habitaban el valle del Cuzco, y al ver sus excelentes condiciones de buen clima y suelos fértiles, decidieron establecerse allí. Más tarde Manco Cápac atacaría algunas comunidades aledañas, provocando así el temor de otras que cedieron voluntariamente algunas parcelas más. Una vez tomado el valle, se prosiguió a formar alianzas con las comunidades aledañas y opositoras mediante matrimonios de sus jefes con las mujeres taipicalas.

Sin embargo, esto no bastaba, su estabilidad en el Cuzco se hacía difícil por los constantes ataques recibidos por otras etnias cercanas que querían expulsar a estos invasores. El señorío más grande era el de Ayamarca, cuyo tamaño ejercía un gran dominio incluso en lo que era el valle del Cuzco. Más tarde, esta pequeña comunidad llamada Taipicala, sería llamada Inca.

El indoeuropeo: la madre de las lenguas europeas y asiáticas

Introducción 

En 1860, Charles Darwin introdujo la idea de la evolución basada en el mecanismo de la selección natural. Esta idea no solo fue revolucionaria frente a las explicaciones que provenían de la fe, sino por introducir la idea de que las especies pueden cambiar en el tiempo a través de la herencia de características de padres a hijos. Esta idea fue tan poderosa en influencia que rápidamente fue adoptada en otras áreas. Una de ellas fue el estudio de las lenguas. Bajo la influencia de Darwin, se potenció la idea de que las lenguas también tenían historia, evolucionaban en el tiempo y que, además, era posible establecer parentesco vía comparación. Así surgió y se consolidó la lingüística histórica comparativa. Con ella se buscó establecer filiaciones entre lenguas al igual que la biología lo hacía entre las especies. El camino de reconstrucción de estas familias de lenguas llegó tan lejos que se postuló la existencia de una lengua madre para la gran mayoría de lenguas europeas y asiáticas: el indoeuropeo. Pero, ¿qué es el indoeuropeo?, ¿existió realmente?, ¿quiénes la hablaron?, ¿existe alguna lengua más allá de esta supuesta lengua madre? En la siguiente nota resolveremos estas preguntas.

Resumen

-El indoeuropeo es la lengua reconstruida postulada como madre de la mayor cantidad de lenguas habladas en Europa y Asia.

-Como no es posible encontrar hablantes de esta lengua en la actualidad, se llega a ella mediante un método fuertemente inspirado en las teorías de Darwin: el método histórico comparativo.

-Este método encuentra elementos en común entre las lenguas actuales y las reconstruye proponiendo vínculos previos. Por ello se dice que el indoeuropeo es una lengua reconstruida: un objeto creado dentro de la filología antes que una lengua real en el mundo. Pero nos da idea de cómo se habló y sobre todo de qué cosas hablaban estos supuestos pobladores primigenios.

-Esta lengua reconstruida nos permite ver cómo fue su gramática y de qué hablaban dichas personas. Si bien se reconstruye más desde la fonética y las similitudes de los sonidos, nos deja en claro que fue una lengua de morfología con flexión parecida al castellano, usaba género gramatical y su mecanismo de construcción era de juntar sufijos principalmente.

-Por el lado de la cultura, podemos saber sobre su estructura social, la fuerte presencia del dominio paterno, una cultura de la propiedad privada por acumulación de riqueza. También podemos saber sobre su agricultura y el tipo de animales que domesticaron. En esta misma línea, conocemos sobre los materiales que usaban, sus técnicas de construcción y sobre su religión.

-El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

 

Qué es el indoeuropeo

Indoeuropeo es el nombre de una familia de lenguas y también de la lengua hipotética de la que desciende esta familia. Las lenguas indoeuropeas, antiguamente llamadas lenguas indo germánicas, se hablan actualmente en casi todo el continente europeo y en algunos lugares de Asia, como la India. Esta es la razón del nombre que lleva. Muchas de estas lenguas fueron llevadas más allá de estos territorios por efecto de la colonización europea. Por ello, también se hablan en América. El español y el inglés son parte de esta familia. La unidad de las lenguas indoeuropeas reside en la historia de la familia que se ha podido reconstruir gracias al método histórico-comparativo dentro del estudio de las lenguas. Hablaremos sobre él líneas más adelante.

 

La familia lingüística indoeuropea es la más grande del mundo: comprende la mayor parte de los idiomas de Europa, América y Asia. Incluye los dos gran idiomas del mundo clásico: el latín y el griego; las lenguas germánicas como el inglés, el alemán, el holandés y el sueco; las lenguas romances como el italiano, el francés, el español y el portugués; las lenguas celtas como el galés y el gálico; las lenguas eslavas como el ruso, el polaco y el checo; las lenguas bálticas; las lenguas índicas y varias otras. Dentro del continente europeo, sólo el vasco, el finlandés, el estonio, el húngaro, el turco y algunos idiomas de Rusia no pertenecen a esta familia. Fuera de ellos parece que todos los mencionados han descendido de un solo idioma.

En la actualidad, esta familia lingüística es la más amplia de la humanidad con 150 idiomas en uso, 1200 millones de personas usando las de rama indoirania, 950 millones las románica. Así, el 45% de la población mundial es hablante de lenguas indoeuropeas.

Cómo se descubrió el indoeuropeo: el método histórico comparativo

Esta lengua originaria se ha podido reconstruir por el método comparativo. Este método es un procedimiento para identificar similitudes léxicas y fonéticas en las lenguas con el objeto de estudiar el parentesco entre ellas y, como paso seguido, reconstruir la protolengua que dio lugar a las lenguas comparadas en el procedimiento. El método es aplicable cuando nos encontramos con dos o más lenguas entre las que se supone existe cierta relación genética, es decir, provienen de una misma lengua. El método es capaz no solo de mostrar cómo era el antecesor común de dichas lenguas, sino también el grado de cercanía entre las diferentes lenguas y, por tanto, la secuencia de diferenciación de las lenguas de una determinada familia de lenguas. Como se mencionó anteriormente, recibe una fuerte inspiración de las ideas de Darwin sobre las especies naturales.

En el indoeuropeo se asume que si una palabra similar aparece en la mayoría de los idiomas modernos de esta familia, dicho concepto ya existía en el idioma indoeuropeo original. Por otra parte, se asume que si una palabra varía de idioma a idioma, tal concepto ha sido creado posteriormente.

Esta metodología permite reconstruir de forma esquemática idiomas con hasta 3000 años de antigüedad. No parece que sea útil para lenguas más antiguas por la falta de datos. Aun así, el sistema tiene algunos fallos. Por ejemplo, no hay duda de que las lenguas románicas vienen del latín. Además, en sus formas modernas, presentan estrategias similares para construir oraciones, pero solo una, el rumano, mantiene declinaciones y un sistema de caso más cercano al latín clásico. El método por sí solo no puede explicar esta divergencia: hay factores externos que también juegan un rol en la evolución. Hasta en esto hay similitudes con el método de Darwin.

En el siglo XVIII, el misionero francés Gaston-Laurent Coeurdoux llegó a la India y aprendió el sánscrito con cierta profundidad. Mediante este trabajo pudo establecer la relación de esta lengua, primero con el latín y el griego, y luego con el alemán y el ruso. Si bien las similitudes son innegables, no fue hasta la aparición en escena del inglés Willian Jones, uno de los más prestigiosos filólogos de la época, que las teorías de una lengua madre de todas estas tomarían fuerza. Este investigador postuló la existencia de un ancestro lingüístico común entre el sanscrito, el latín, el griego y el persa. En un orden secundario, también identificó vínculos con lenguas celtas y con el gótico, lenguas de la familia germánica.

Como vimos, a este ancestro en común se le denominó indogermánico. Sin embargo, este nombre no gozó de mucho éxito por el fuerte nacionalismo alemán y se optó por el de indoeuropeo.

Si bien surge como un concepto filológico,  el concepto de indoeuropeo pasó a aplicarse también a los pueblos históricos que originariamente hablan esas lenguas (pueblos indoeuropeos), a su sociedad (sociedad indoeuropea), a su religión (religión indoeuropea) y a su cultura (cultura indoeuropea). Este era un trabajo de comprensión cultural a partir de una reconstrucción lingüística.

 

De dónde vienen casi todas las lenguas de Europa

El método histórico comparativo ha sido sumamente exhaustivo con la antigüedad de las ramas de lenguas indoeuropeas. En esta línea, ha establecido una cronología de antigüedad de familias yendo de lo más antiguo a lo más reciente: anatolia, indo-irania, helénica, itálica, céltica, germánica, armenia, tocaria, báltica, eslava y albanesa. Estas serían las grandes familias desde donde desciende otras más recientes y más conocidas. Por ejemplo, de la itálica provendría el latín y de este las lenguas romances como el español, el francés y otras lenguas romances. Asimismo de la germánica proviene el alemán, el inglés y el sueco.

 

 

 

Una división de las lenguas útil es entre europeas y asiáticas. Entre las primeras tenemos la helénica (griego), la itálica (español, francés, portugués, italiano, rumano…), la céltica (bretón, irlandés, escocés, manés, cornuallés, galés), germánica (inglés, alemán, sueco, neerlandés…), la armenia (armenio), la báltica (lituano, letón), la eslava (serbio/croata, checo, polaco, ruso…) y la albanesa (albanés). Entre las segundas están la anatolia (hitita), la indo-irania (hindi, sánscrito, persa…) y la tocaria (tocario).

 

Quiénes la hablaron

Hay varias teorías de quiénes hablaron originariamente el indoeuropeo: la hipótesis armenia, la hipótesis de los kurganes, la india, la escandinava y la anatolia, entre algunas más. Además, cada lugar lleva implícita una cronología de la lengua diferente. Ahora bien, se acepta, en general, que el protoindoeuropeo comenzó a fragmentarse a partir del -3000 en diferentes idiomas surgidos de este original.

La más aceptada entre todas ellas es la hipótesis de los kurganes, de la lituana-estadounidense Marija Gimbutas. La arqueóloga situó el origen de la lengua indoeuropea en un área que abarca las estepas del sur de Ucrania hasta el norte del mar de Aral en el norte del Cáucaso. Ahí surgió la cultura de Yanma, que se postula como la más seria candidata a ser el pueblo que hablaba protoindoeuropeo.

Mediante el estudio de las palabras dentro de la lengua indoeuropea se ha buscado inferir aspectos de su cultura. Por ejemplo, en su lengua se encuentra la raíz *dema- que significa casa. En griego, tenemos “despotes” que significa “señor de la casa” y en latín “dominus” que es señor de la casa también. Algunos estudios sugieren que los indoeuropeos vivieron en organizaciones familiares con una fuerte figura paterna. También tiene raíces como *peku- que significa riqueza, lo cual sugiere un sistema capitalista de propiedad, en la agricultura tiene *agro y *gramo, como campo y grano, lo que nos habla de su faceta de cultivadores.

Los indoeuropeos vivían en una región fría del norte, más cercano al bosque que al agua; criaban animales como ovejas, perros, vacas y caballos; reconocían al oso y al lobo como animales salvajes y el único metal que conocían era el cobre.

Ya en contraste con aspectos arqueológicos, se cree que la civilización indoeuropea se desarrolló en Europa del Este alrededor de 3000 a.c. Se desintegró unos 500 años más tarde; la gente abandonó su tierra materna y emigró hacia Grecia, Italia y llegó a su tope Norte en las islas británicas. Otro grupo fue hacia Rusia, mientras que otro atravesó Irán y Afganistán llegando hasta la India. Dondequiera que se establecieran los indoeuropeos, conquistaron a la población nativa e impusieron su idioma. Se asume que debieron ser una civilización  muy poderosa.

El nostrático: la abuela de todas las lenguas

El método comparativo permitió llevar el asunto de la reconstrucción incluso más lejos. Al tener ya reconstruido al indoeuropeo, se comparó con su par africano y americano. Con ello se postuló la posible lengua madre de todas, o mejor dicho la abuela de todas, el nostrático.

Esta macrofamilia fue propuesta por el lingüista danés Holger Pedersen que defendió el parentesco genético entre estas lenguas en 1903 usando el término latino nostrates que significa “compatriotas”. La reconstrucción del proto-nóstrático fue intentada independientemente en los años 1960 por dos lingüistas rusos, Vladislav Ílich-Svítych y Arón Dolgopolski, y posteriormente fue revisada por Allan R. Bomhard. Esta investigación cuenta actualmente con unos pocos centenares de cognados o elementos comunes, muy poco para tomar en cuenta dicha hipótesis como verdadera. Aunque no deja de ser llamativo que se puedan encontrar elementos comunes entre lenguas tan lejanas. Sin embargo estos datos se han criticado ampliamente. Esta macrofamilia está lejos de ser aceptada como un grupo de lenguas genéticamente emparentadas, como, mayoritariamente suele ocurrir con la existencia del indoeuropeo. Actualmente, en una versión más moderada, se conoce como hipótesis nostrática a varias hipótesis que conjeturan relaciones de largo alcance entre el indoeuropeo y otras lenguas de Eurasia (e incluso América del norte).

 

Aimara: origen de la lengua y origen del nombre. Algunos nuevos apuntes sobre el tema

Introducción

La lengua aimara constituye la segunda lengua andina con mayor difusión en el territorio sudamericano. Fue también la segunda hablada por los incas históricos, luego del puquina, y antes de utilizar el quechua como lengua general. Sin embargo, su estudio suele quedar relegado por sus características léxicas y, sobre todo, por una compleja morfofonolgía. Las investigaciones actuales han revelado hechos que hasta hace poco no se conocían del origen de esta lengua y de su desplazamiento en territorio andino. ¿Cuál es su lugar de origen?, ¿qué significa el nombre aimara?

Resumen

-La familia lingüística aimara está constituida en tres lenguas: por el jaqaru, el cauqui y el aimara. Esta familia cuenta con aproximadamente tres millones de hablantes repartidos en Perú, Bolivia, Chile y Argentina.

-Esta familia lingüística se divide en dos ramas: la central constituida por el cauqui y el jaqaru;  y la sureña constituida en la actualidad por una sola lengua denominada aimara desde época colonial. La primera se habla en la zona de Yauyos, en el departamento de Lima. La segunda, en la zona del Sur del Perú, el norte de Bolivia y el norte de Chile.

-La teoría más aceptada, y contraria a lo que se pensaba tradicionalmente, sobre el foco de origen de esta lengua remite a la zona central del Perú y no en el sur. Desde este lugar se extendió hacia el sur. La evidencia de esto reside en el alto número de nombres de origen aimara repartidos en estos territorios usados para nombrar lugares.

-El significado del nombre “aimara” es aún esquivo para los investigadores. Sin embargo, parece remitirse a tierras de uso comunal repartidas a lo largo del territorio andino, las cuales eran trabajadas en ritos con música y cantos.

La familia lingüística aimara

El aimara suele postergarse en los estudios lingüísticos frente al quechua. Las razones serían dos: no se encuentra vinculada en el imaginario nacional con el pasado incaico y es una lengua de acceso complicado para el aprendizaje. En primer lugar, tradicionalmente se vincula esta lengua con el país vecino boliviano y con la cultura Tiahuanaco. Esta es una visión parcial del asunto ya que, como hemos mencionado en notas anteriores, se sabe que la segunda lengua de los incas fue el aimara. Antes que ellos, el imperio Tiahuanaco y Wari parecen haber sido usuarios de la misma y haberla difundido por casi todo el territorio peruano, incluyendo costa y sierra. Dos ejemplos: el propio nombre Cuzco tiene origen aimara con el significado de “lechuza” y el nombre Lima, la capital del Perú, presenta el sonido inicial modificado como lo tienen todas las palabras con “r” de origen quechua usadas en territorios donde se habló previamente aimara. Este es el motivo del paso de rimac a limac y luego a lima; y de runa-wanay a lunahuaná. Es decir, fue una lengua con una fuerte expansión en territorio del actual Perú antes de la difusión del quechua.

Ahora bien, la misma fue abandonada por los incas. Esto tuvo lugar en el gobierno de Huayna Cápac y fue el momento en que adoptaron el quechua, al parecer, por motivos comerciales. Al llegar los conquistadores españoles, encuentran a los incas hablando quechua y, al ver su alta difusión, la reconocen como “lengua más general”. El adjetivo “más” da cuenta de que existían otras con amplio uso, pero que esta estaba por encima de las otras mayores, a saber, el aimara, el puquina y el mochica.

En segundo lugar, en el aimara se pueden advertir ciertos aspectos complicados para el oído castellano y, con ello, una barrera inicial para su aprendizaje. Por ejemplo, un fenómeno propio de esta lengua es la caída de vocales para advertir la presencia de algún proceso gramatical. Por ejemplo, tenemos el verbo “apa-” que significa “llevar”. A este verbo se le añade un sufijo de segunda persona “-ta” y la marca de objeto también “-ta” produciendo una forma “apa-ta-ta”, pero, por una demanda del nivel oracional, se pronuncia <aptt>. Esto se traduciría como “tú llevas eso”. Este término es de difícil pronunciación para un hablante de castellano. Esta sería una razón, entre otras, por las cuales puede resultar el quechua una lengua más accesible para un hablante foráneo.

El conjunto de estas lenguas constituye una familia lingüística denominada de tres formas distintas por los investigadores en las últimas décadas: familia aru, por el lingüista sanmarquino Alfredo Torero; jaqui, por la lingüista estadounidense Martha Hardman y aimaraicas, por el lingüista de la PUCP Rodolfo Cerrón Palomino.

En esta nota usaremos el último por corresponderse, además, con la forma en que el sacerdote jesuita colonial Ludovico Bertonio, el primer gramático del aimara, utiliza en sus trabajos pioneros sobre esta lengua.

Como comentamos, esta familia está constituida por tres lenguas: el aimara, el jaqaru y el cauqui. La primera ubicada en la zona sur del Perú, Bolivia y el norte de Chile. A esta rama se le denomina también aimara sureño. Las otras dos lenguas se ubican en la zona de Yauyos en el departamento de Lima. A esta rama se le conoce también como aimara central. De esta manera, las ramas sureñas y centrales constituyen la familia lingüística aimaraica.

En la actualidad, contamos con cuatro millones de hablantes de esta lengua: cerca a 1, 462, 286​ en Bolivia; 443, 248​ en Perú tanto en el  sur como en el centro;  41, 000​ en el norte de Chile y 35, 000​ en Argentina. Este último número ha aumentado debido a los fuertes procesos migratorios procedentes de Bolivia.

Origen de la lengua y desplazamientos

Hay dos momentos en las investigaciones sobre el origen de esta familia lingüística. Podríamos denominar al primero como la etapa temprana y al segundo como etapa contemporánea. La primera podemos ubicarla en los años finales del siglo XIX e inicios del XX. Esta etapa está marcada por dos rasgos: el inicio de las investigaciones formales sobre el mundo andino y por el fuerte nacionalismo de los primeros años de vida de los países de sudamérica. Por un lado, es una época donde diversos investigadores, principalmente extranjeros, se interesan en el pasado andino. Es una época de descubrimientos iniciales donde se empezaba a comprender el alcance de estas culturas. Por otro lado, en esta etapa todo elemento que ayude en la construcción de una identidad nacional era fuertemente custodiado. Un elemento de esta naturaleza eran las lenguas que hablaban las culturas identificadas con estos países. Así, por ejemplo, se vinculó al quechua con los incas y el Perú y el aimara con Bolivia y la cultura Tiahuanaco, por ejemplo.

El segundo momento, la etapa contemporánea, corresponde con un perfil científico en el estudio de estas lenguas e inicia desde mediados del siglo XX hasta nuestros días. En esta se cuenta ya con materiales claramente fijados y metodologías de investigación destinadas a validar evidencias con mayor objetividad que en épocas previas.

Revisaremos dos hipótesis de cada uno de estos momentos de manera breve. Paso seguido, trazaremos el trayecto geográfico que han seguido desde su foco de origen hasta los lugares que ocupan las tres lenguas en la actualidad.

En la primera etapa tenemos al viajero y fundador de la lingüística andina Ernst Middendorf quien propuso en 1891 la hipótesis del origen norteño de esta lengua. Según este autor, el aimara tiene un origen centroamericano y se habría desplazado rumbo al sur hasta la meseta altiplánica. Para sustentar su hipótesis usó evidencia lingüística y arqueológica. Por un lado, el investigador alemán alegó que existe un amplio número de nombres de lugares de origen aimara en la zona norte con dirección al sur. Esta hipótesis se vería respaldada por la presencia del enclave lingüístico aimara en Yauyos y por la fuerte toponimia aimara en la zona del Cuzco y derredores. Además, y como acuñó el naturalista italiano Antonio Raimondi en 1864, no son solo dos lenguas de origen aimara en dicha zona, sino ocho distribuidas en Huantan, Carania, Huaquis, Quisque, Cusi, Tupe, Cachuy y Pampas . Sin embargo, su número iba en declive en esta época y era más evidente su presencia en el sur del Perú. Esto daría cuenta de la dirección que siguió la lengua al adentrarse en territorio andino. La evidencia arqueológica para advertir el desplazamiento norte sur es la presencia del dios de las varas en Chavín y en la Tiahuanaco. Esta relación, complicada de explicar aún para la arqueología actual, evidencia la ruta que los nombres de lugares y la cantidad de hablantes ya habría advertido. Esto porque Chavín se reconoce anterior a la cultura Tiahuanaco, pero al presentar la misma deidad, se asumiría un vínculo y una movilización de Chavín hacia Tiahuanaco, del centro hacia el sur.

Ya a inicios del siglo XX, el historiador británico Clements Markham defiende que el quechua presenta mayor presencia en el área andina y que el aimara solo aparece en pequeñas islas en el centro y el sur del Perú. Vale mencionar que estas ideas fueron respaldadas por José de la Riva Agüero con un fuerte ímpetu contra Middendorf, ya que consideraba su hipótesis del origen norteño como extranjerizante, es decir, que reducía la importancia del Perú como cuna de cultura.

Bajo esta idea, otra vez, la diversa toponimia aimara y la isla del aimara central serían producto del desplazamiento de mitmas, mano de obra móvil de origen inca, relocalizados en estos territorios. De esta manera, el historiador asume que esta lengua fue traída por la mano de obra del imperio y, por ello, no se puede visualizar una continuidad territorial entre estas. Es más, la información documental y el alto número de hablantes de esta lengua en el sur del Perú y sobre todo en Bolivia sugiere la idea de que esta habría tenido un origen más sureño incluso.

Ya bien entrado el siglo XX, Alfredo Torero nos propone la hipótesis del origen central. Para él esta lengua tiene como origen la zona comprendida entre la actual Chincha y Nasca. Luego, se habría desplazado en el siglo IX hacia el sur configurando un aimara primigenio que daría lugar a la variedad sureña. La misma se habría adentrado en el altiplano en el siglo XIII. En términos de historia social, el primer momento de esta lengua corresponde con la etapa de nasquización de Ayacucho hacia fines del intermedio temprano; la segunda con el auge y desarrollo de la cultura huari durante el horizonte medio. Al parecer el avance de esta variedad inicial del aimara se habría frenado y entrado en contacto con la variedad de quechua que da lugar a las dos ramas conocidas y sobre las que ya hemos hecho una nota.

 

 

 

Historia del nombre

Las investigaciones recientes sobre el nombre aimara dan cuenta de que este no sirvió en un inicio para denominar ni a la lengua ni menos a los pueblos que la utilizaban. Pero sí fue utilizada para hacer referencia a un grupo étnico de la región sur del Perú. Es más, no tenemos aún una hipótesis final sobre cuál es el significado del término.

El nombre “aimara” es una forma adaptada de “aymaray”. Esta última se registra en Guamán Poma de Ayala en 1615 y es él mismo quien la castellaniza a “aymara”. Este nombre hace alusión a un grupo étnico conocido como los aymaraes por Betanzos (1551) y Sarmiento de Gamboa (1570). Este grupo étnico estaba situado en Abancay en el curso alto del río Pachachaca. Este territorio fue conocido luego como provincia de “aymaraes” justamente por la presencia de este grupo. Hasta acá podemos advertir que el nombre perteneció primero a este grupo y luego pasó a nombrar a la lengua.

La lengua que hoy denominamos aimara fue conocida ampliamente como “la lengua de los Collas” o “lengua colla”. Son los cronistas Cieza de León y Pedro Pizarro quienes se refieren así a dicha lengua por información de los incas quienes los llamaban de esta manera. Recién en 1559 Juan Polo de Ondegardo denominó a esta etnia como aimaras. Dicho nombre lo obtuvo justamente en el Collao, en la zona de Puno, de una pequeña colonia de mitimaes hablantes inicialmente de quechua. Estos eran mano de obra inca que provenía del Cuzco y habían incorporado la lengua local. En 1559, el licenciado Juan Polo de Ondegardo, corregidor del Cusco, escribe la relación “De los errores y supersticiones de los indios” tras haber convocado una junta de «indios viejos que habían quedado» (de la época inca) para que le proporcionarán información sobre los usos de estas personas. Estos le sirvieron de informantes. Gracias a él, se empezó a usar el nombre de la etnia trasplantada como nombre de todo el idioma. De esta manera, en las publicaciones producidas por el III Concilio Limense (1584-85), donde se incorpora un extracto de la mencionada obra de Ondegardo,​ aparece por primera vez la palabra “aimara” explícitamente aplicada a la lengua.

El uso de este término se extiende con el tiempo y en 1612, con la publicación del “Vocabulario de la lengua aimara” de Ludovico Bertonio, se establece de manera definitiva hasta nuestros días.

La pregunta acá es: por qué pasó este término a denominar a la lengua. Una hipótesis fue propuesta por Markham y Tschudi. Ellos plantean que el nombre de la lengua fue impuesto por los misioneros ubicados en la provincia de Juli, Puno, como comentamos líneas arriba, y serían quienes les enseñaron la misma a los misioneros jesuitas. Lo curioso de esta hipótesis es que supone que estos aimaraes eran hablantes de quechua y habrían aprendido aimara en el altiplano. Esta tesis ha sido revisada ampliamente y en muchos puntos desmentida. Middendorf fue quien descubre que la lengua del lugar desde donde fueron transportados los aimaras sí era el “aimara”, solo que dicho territorio había sido recientemente quechuizado por la expansión incaica. En la actualidad, se asume que quizá estas lenguas, aimara y quechua hayan coexistido en este territorio, ya que hay información donde se usa “quechua” para referir se al quechua y al aimara también. Por otro lado, el historiador boliviano José María Camacho desmiente el rol de los jesuitas. Él nos comenta que los jesuitas llegaron a Juli recién en 1577 y que desde por lo menos quince años antes ya se le denominaba así a esta lengua. Además, es posible encontrar el término aimara para denominar a las “naciones aimaraes”. Estas naciones sería: los canchis, aimaraes, canas, contes, collas, lupacas, pacajes, charcas, carangas, quillacas y otras más referenciadas en el tercer concilio limense de 1584. Con estas críticas a la hipótesis de Markham de demostrarían dos puntos: que el origen de la lengua no es el altiplano y que además su uso se extendía por toda la región andina.

Pero ¿cuál es la etimología de la palabra? Como advertimos líneas atrás, el origen es oscuro. Sin embargo, podemos conocer algo sobre ella por los diccionarios antiguos y los estudios recientes. En primer lugar, tres diccionarios antiguos de Bertonio, Polo de Ondegardo y de Santa Cruz Pachacuti nos dan información sobre la raíz, pero con poca sistematicidad. Por ejemplo, Bertonio indica que “ayma-” remite a un baile antiguo que se realiza cuando sus hablantes iban a la chacras. Polo de Ondegardo identifica una fiesta llamada “ayma” y Santa Cruz Pachacuti hace referencia a un himno o cantar llamado “ayma” también. Esto nos advierte una conexión entre estos términos. Más allá de ello, no encontramos más información sobre esta raíz. Vale indicar que investigaciones anteriores, llevadas a cabo por Rodolfo Cerrón Palomino, identifican la morfología del término con el sufijo “-ra” de aimara antiguo con valor de multiplicador y el sufijo “-y” con el valor de localizador. Ambos sufijos han entrado en desuso en la variedades actuales y se encuentran principalmente en topónimos de raigambre aimara. Hasta este punto, tenemos entonces por “aima-ra-y” como un lugar donde hay muchas “aymas”, raíz sobre la que no tenemos aún fuente. Es en 1984 que los investigadores Büttner y Condori encuentran la glosa “jayma” con el valor de “rito religioso”. Los indicios conducen a pensar que existió un tipo de rito agrario de canto y baile relacionado a la utilización de cierto tipo de terrenos. No se puede ir más allá y queda en el misterio por qué se asociaría a esta etnia dicho nombre.

 

Nuevo alcances sobre el origen y difusión

En los últimos años, el investigador francés Cesar Itier ha puesto en revisión mucho de lo comentado en este texto. Para él, las lenguas del mundo andino tienen un origen prehispánico, con carácter funcional-ecológico-político y atienden a una clasificación del espacio bastante más compleja que la contemplada por Torero y Cerrón-Palomino. Ahora bien, para entender el nombre aimara se hace referencia necesaria al nombre quechua. En ese contrapunto observamos la idea general de Itier.

Para Itier, el nombre quechua (qhichwa simi) tiene un origen indígena prehispánico y forma parte de un sistema inca de clasificación ecológica y funcional de las lenguas. Qhichwa no designaba inicialmente una etnia ni una lengua en sentido moderno, sino el piso ecológico de los valles templados, espacio privilegiado de colonización interna del Tahuantinsuyo. La qhichwa simi era, así, la “palabra/idioma de los valles”, entendida como un repertorio de instrucciones y prácticas lingüísticas estatales (simi en sentido normativo y autorizativo) utilizadas para la administración, la producción y la comunicación interétnica en las quebradas. En contraste, aimara no habría sido originalmente el nombre de una lengua, sino un etnónimo y una categoría político-territorial asociada a las poblaciones de las alturas (puna); solo tardíamente, en el período colonial, ese nombre se fijó como glotónimo. Para Itier, los incas distinguían al menos tres dominios lingüísticos: la inka simi (lengua propia de la élite cuzqueña), la qhichwa simi (lengua vehicular de los valles) y las lenguas de las alturas (hawa simi), entre las cuales se encontraba el aimara, concebido más como lengua local que como lengua general.

Esta propuesta contrasta con Torero en que, aunque ambos defienden el origen indígena del glotónimo quechua, Torero entiende qichwa ante todo como un término ecológico general que pudo aplicarse a diversas lenguas habladas en valles templados (incluido el aimara), y sostiene que solo posteriormente el español lo fijó como nombre propio de una lengua. Itier, en cambio, insiste en que qhichwa simi fue ya en época inca una denominación lingüística funcionalmente especializada, ligada a la política estatal y a procesos de koinetización en los valles del centro-sur. Frente a Cerrón-Palomino, el desacuerdo es más radical: Cerrón sostiene que los incas no tenían glotónimos propiamente dichos y que “quechua” sería una atribución española, derivada del nombre de un grupo étnico del entorno cuzqueño, mientras que los indígenas se habrían referido simplemente a “la lengua” (siminchik). Itier rechaza esta tesis por falta de respaldo histórico y muestra, con abundante documentación colonial en quechua y aimara, que qhichwa simi y qhichwa aru eran denominaciones indígenas vivas, integradas en una conciencia lingüística inca compleja y no primitivista.

 

El cometa y la melancolía de Friedrich

En 1811, un cometa atravesó los cielos de Europa. En medio de aquel asombro, Caspar David Friedrich pintó figuras humanas diminutas frente a horizontes infinitos.

La ciencia diría después que el polvo del cometa alteró los colores del cielo durante semanas; la historia del arte, en cambio, vería en esos tonos fríos el nacimiento del romanticismo cósmico.


El artista no describía el firmamento: lo contenía. En cada trazo de penumbra, una pregunta suspendida entre la fe y el vacío.

 

 El grito y las nubes del fin del mundo

 

Cuando Edvard Munch pintó El grito en 1893, escribió en su diario: “Sentí que un grito infinito atravesaba la naturaleza.” Aquella frase podría no ser sólo metáfora.

Astrónomos noruegos demostraron que, tras el Krakatoa, los cielos del norte se tiñeron de un rojo tan intenso que el artista lo habría visto sobre Oslo, años después de la erupción. Así, el grito no vendría del alma, sino del cielo mismo: una vibración cósmica, un eco del polvo volcánico que seguía suspendido en la estratósfera, iluminando la angustia humana con la luz de una catástrofe lejana.

Los sinónimos no existen

 

 

 

En el Perú, la expresión constitucional “incapacidad moral permanente” se ha convertido en el centro de una controversia jurídica y política. La misma demuestra cómo los términos aparentemente sinónimos pueden dividir a toda una nación. El artículo 113 de la Constitución de 1993 del Perú establece que el presidente puede ser vacado por “incapacidad moral o física”, una fórmula heredada del constitucionalismo decimonónico. Durante años, los legisladores interpretaron el adjetivo moral como sinónimo de “mental”, es decir, asociado a la pérdida de las facultades psíquicas del gobernante. Esto se entiende, además, por aparecer junto a “física” en la formulación clásica. Sin embargo, a partir de 2000, el Congreso empezó a emplear la expresión en su sentido ético: moral pasó a ser sinónimo de honestidad o probidad.

Esa sustitución semántica transformó la lectura del texto constitucional. Al considerarse en ciertos contextos equivalentes moral y ética, el Parlamento amplió el significado original y empezó a usar esta causal para destituir presidentes acusados de corrupción o mala conducta, incluso sin sentencia judicial. Así, lo que en el siglo XIX significaba “incapacidad mental permanente” pasó a significar “falta de integridad moral”. El caso de Pedro Pablo Kuczynski en 2018 y el de Martín Vizcarra en 2020 evidencian cómo un matiz léxico alteró el equilibrio entre poderes del Estado.

El jurista Domingo García Belaunde señaló que esta reinterpretación “rompe el principio de legalidad” porque transforma un concepto médico en uno político, y permite que el Congreso actúe como juez moral del presidente. El equívoco nace precisamente por tratar dos acepciones de moral, una la psicológica y otra la ética, como sinónimas. Esta confusión semántica, heredada de una redacción ambigua, ha provocado crisis institucionales repetidas y ha demostrado que, en el lenguaje del derecho y en las lenguas en general, ningún sinónimo es inocente.

El estudio del significado lingüístico ha demostrado que las lenguas no se componen de equivalencias perfectas, sino de matices que reflejan diferencias culturales, pragmáticas y contextuales. En ese sentido, es posible afirmar que no existen los sinónimos en sentido absoluto, puesto que ninguna palabra puede sustituir a otra en todos los contextos sin alterar el significado. Tal como señala una nota en Castellano Actual (Universidad de Piura, 2019), la llamada sinonimia absoluta “apenas se presenta en la lengua, ya que cada término adquiere valores particulares según el contexto de uso”. Por ello, la noción de sinonimia debe entenderse como una coincidencia aproximada, bastante ligera, pero nunca idéntica.

 

Diferencia entre casa y hogar - Que Diferencia

En primer lugar, toda palabra conlleva connotaciones y matices afectivos que impiden la sustitución total. Dos términos pueden compartir un referente denotativo, pero difieren en su carga emocional o en el registro social al que pertenecen. Por ejemplo, “casa” y “hogar” aluden al mismo espacio físico, aunque la segunda expresa una dimensión afectiva ausente en la primera. Asimismo, “chibolo” y “niño”, si bien tienen el mismo referente, la manera en que se presenta el mismo tiene ya un tono distinto. Según el artículo publicado en Yorokobu (2018), “cada palabra posee su propio aroma”, lo cual implica que el hablante no elige entre sinónimos de manera arbitraria, sino que selecciona el término que mejor se ajusta a la intención comunicativa del momento. De este modo, la aparente equivalencia se deshace en un nivel connotativo.

 

Qué son los hiper carros y por qué representan el lujo extremo?

En segundo lugar, la variación contextual, social y geográfica refuerza la imposibilidad de la sinonimia perfecta. Un caso ilustrativo es el de las palabras “carro” y “coche”, que designan el mismo objeto: un vehículo automotor. Pero difieren según la región y el registro lingüístico. En la mayor parte de América Latina, carro es el término común y neutro, mientras que en España se prefiere coche, y en algunos países del Cono Sur se usa incluso auto. A pesar de compartir el mismo referente, cada vocablo activa asociaciones distintas: carro puede sonar informal o incluso arcaico en el español peninsular, mientras que coche puede parecer afectado o foráneo en contextos latinoamericanos. Esta variación muestra que el significado lingüístico no depende solo del objeto designado, sino del entramado cultural y regional en el que se produce el acto de habla.

 

Señaleros en el aeropuerto: ¿Cuáles son sus funciones? | One Air

 

Finalmente, la precisión semántica en los lenguajes especializados demuestra que ninguna lengua tolera equivalencias absolutas. En el discurso técnico o científico, cada término adquiere un valor delimitado que no puede reemplazarse sin pérdida de rigor. El artículo de Yorokobu (2018) menciona que en la aviación “no es posible confundir ‘pista’ con ‘carril’ ni ‘retirada’ con ‘despegue’”, pues la seguridad depende del uso exacto del vocabulario. Esta restricción semántica confirma que la sinonimia se desintegra ante la necesidad de precisión referencial. De la misma manera, “incapacidad moral permanente” trae problemas por su poca precisión en el uso de un tiempo a  la actualidad.

En conclusión, la aparente existencia de sinónimos se desvanece cuando se examina el lenguaje desde sus dimensiones pragmáticas, geográficas y técnicas. Puesto de otra manera, no existen sinónimos en el discurso aunque la escritura y el diccionario nos creen la ilusión de que sí. Las palabras no son duplicados intercambiables, sino unidades únicas dentro de una red de valores contextuales. Por tanto, afirmar que los sinónimos no existen no es negar la semejanza entre términos, sino reconocer que el significado es siempre una cuestión de diferencia.

 

 

 

Bibliografía usada para este texto

 

a) https://yorokobu.es/los-sinonimos-no-existen/

b) https://www.udep.edu.pe/castellanoactual/existe-la-sinonimia/

c) https://victorselles.com/los-sinonimos-no-existen/

 

La misteriosa palidez de los retratos de Francisco de Goya

Qué hay detrás de las Pinturas Negras de Goya?

Las Pinturas negras constituyen la sección final de la carrera de Goya y el contrapunto perfecto con su obra anterior. Por ejemplo, la comparativa entre el boceto para el cartón dedicado a La pradera de San Isidro y la tenebrosa Romería de San Isidro demuestra tanto la asombrosa evolución del pintor aragonés como su enorme versatilidad con el manejo del trazo, la luz y el color.

La pradera de San Isidro - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

Sin embargo, hay un dato vinculado con la luz y la atmósfera real donde tuvieron lugar estas pinturas. Durante los años en que Goya pintó sus célebres Pinturas negras, Europa sufría todavía los efectos del enfriamiento global causado por la erupción del volcán Tambora en abril de 1815. Algunos estudiosos del clima y restauradores sostienen que los tonos cenizos y amarillentos de esas obras podrían estar relacionados con la falta de luz natural y con pigmentos alterados por la humedad de aquella “noche perpetua”.

Información de esta naturaleza permite inscribir en distintas líneas y vectores a la historia del arte y no tratarla de manera aislada a diversos fenómenos relacionados al momento de su producción.

Apuntes sobre el entrelazamiento cuántico: entre la ciencia y la ficción

Introducción

Albert Einstein se consolidó en la primera mitad del siglo XX como el padre de la física clásica. Su importante fama se correspondía con sus diversos aportes en dicha área. Técnicamente, había resuelto muchos aspectos problemáticos dentro de esta área en relativamente un lapso corto de tiempo. Pero como sucede con las buenas ideas, estas producen más ideas nuevas. Una de ellas, hija de los alcances de Einstein y de la fuerte actividad intelectual en esta época, fue la mecánica cuántica. Sin embargo, esta abordaba los fenómenos de nivel subatómico y este es un terreno para la indeterminación en el estudio de fenómenos que el paradigma anterior explicaba y predecía sin problemas. Era el terreno de las probabilidades y las tendencias, y no del cálculo exacto. Una de las grandes diferencias, por ejemplo, es que los objetos cuánticos no tienen propiedades fijas, en contraposición a los clásicos. Un electrón, según el denominado Principio de Indeterminación de Werner Heisenberg, puede tener una posición bien definida, pero esto hace que su velocidad no lo esté o al revés. Las propiedades del electrón no están siempre definidas, sino que viven en el mundo de las posibilidades. Einstein se volvió, por esta y otras razones, un opositor del nuevo paradigma. Uno de los fenómenos que Einstein utilizó para poner en jaque al nuevo modelo era la idea de que dos partículas, pertenecientes a un mismo sistema cuántico debían comportarse de manera similar sin estar necesariamente en un mismo lugar. Esto iba en contra del sentido común al considerar que un fenómeno no debía estar cerca a otro para ser parte de un mismo sistema: se rompía el Principio de localidad. Además, suponía que este comportamiento era inmediato y que la transmisión de información, si la había, sobrepasaba el límite de la velocidad de la luz. La sorna por parte de Einstein llegó a tal punto que le llamó “acción fantasmagórica”. Al parecer, bajo esta idea de burla, había descubierto lo que hoy conocemos como entrelazamiento cuántico. Pero, entonces, ¿qué es el entrelazamiento cuántico?, ¿cómo se descubrió?, ¿qué características presenta? y ¿en qué puede sernos útil?, son preguntas que resolveremos en la siguiente nota.

Resumen

-El entrelazamiento es un fenómeno cuántico donde los estados cuánticos de dos o más objetos son descritos mediante un estado único. Este debe involucrar a todos los objetos del sistema incluso estén separados espacialmente.

-Se descubrió por dos rutas: una a modo de paradoja y la otra al describir experimentos bajos las condiciones peculiares de la mecánica cuántica.

-Su principal característica es el comportamiento de dos o más objetos con un mismo estado cuántico, pero sin estar cerca entre ellos. Es decir, como por telequinesis, dos partículas se comportan igual sea la distancia que presenten.

-Para que esta situación tenga lugar, los objetos deben compartir un mismo estado cuántico inicial y, paso siguiente, el segundo debe ser afectado. En estas circunstancias, y casi como un acto de magia, uno de los elementos se comportará igual al primero.

-Las razones que describen este comportamiento aún no son claras del todo para los investigadores. En un momento se pensó que la información de estos cuerpos pasaba de uno a otro a la velocidad de la luz. Sin embargo, no es posible pasar información a dicha velocidad porque se perdería en el camino gran parte de ella.

-Este tipo de tecnología de propiedad puede sernos útil para dos aspectos: la comunicación a grandes distancias y, aunque esté más cerca de la ciencia ficción, para la tele transportación de materiales.

 

Qué es el entrelazamiento cuántico

El entrelazamiento cuántico (Quantenverschränkung, originariamente en alemán) es una propiedad predicha en 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen. Esta fue formulada como una paradoja, casi una burla, para el nuevo modelo de física que estaba en desarrollo: la mecánica cuántica. Recordemos que la mecánica cuántica es la rama de la física que estudia los sistemas atómicos y subatómicos, sus interacciones con la radiación electromagnética y otras fuerzas, en términos de cantidades observables. Para el entrelazamiento cuántico, las partículas en cuestión, inicialmente, son los fotones y los electrones. Decimos inicialmente porque, como veremos más adelante, ya se probó en objetos de mayor masa, como átomos.

Esta propiedad advierte que un conjunto de partículas entrelazadas (en inglés: entangled) no pueden definirse como partículas individuales con estados definidos, sino como un sistema con una función de onda única para todo el sistema. Con esta noción nos referimos a la forma en que se representa un estado físico de un sistema de partículas. De esta manera, si nos referimos a una función de onda única estamos indicando que los dos elementos son un mismo sistema.

Esto quiere decir, que dos partículas que han interactuado previamente se comportan de manera idéntica incluso no se mantengan en un mismo lugar. A esto hace referencia la idea de que son un sistema incluso no respeten algún principio de localidad. Más adelante explicaremos este principio con detalle. Basta entender que advierte la cercanía de elementos que conforman un sistema, al menos en sentido de la física tradicional.

El entrelazamiento es un fenómeno donde los estados cuánticos de dos o más objetos se deben describir mediante un estado único.

Para entender esto último, debemos tomar en cuenta que un estado cuántico es el estado físico que en un momento dado tiene un sistema físico. En la física clásica, al medir una magnitud física de un sistema varias veces, se obtendrá un mismo valor. Sin embargo, y acá otra diferencia entre estos modos de abordaje, en la física cuántica, en teoría, al medir una magnitud física podríamos obtener un valor diferente cada vez que se realice la medición. Por tanto, para estudiar los resultados de una medición cuántica, se recurre a una distribución de probabilidad y no a medidas exactas. En este sentido, una misma función de onda remite a que dos o más elementos tienen las mismas distribuciones de probabilidad.

En la actualidad, se suele utilizar fotones para hablar de este fenómeno. Esto por dos razones: es fácil preparar estados coherentes de dos fotones y porque es sencillo hacer razonamientos sobre un spin discreto. En estos modelos, lo que le ocurra a uno de los dos fotones influirá de forma instantánea a lo que le ocurra al otro, dado que sus distribuciones de probabilidad están indisolublemente ligadas con la dinámica de ambas.

El entrelazamiento de fotones se consigue en laboratorios usando cristales no lineales, en la imágen esto se representa por la forma de zigzag, que tienen la capacidad de convertir un pequeño porcentaje de los fotones que inciden sobre él en un par de fotones entrelazados. Esto se representa con la línea morada que cruza el sistema. En el caso del cristal de borato de bario beta (llamado habitualmente BBO) los dos fotones entrelazados tienen polarizaciones opuestas y se emiten en direcciones diferentes.

 

Este vínculo manifiesta correlaciones entre las propiedades físicas observables de los objetos implicados. Por ejemplo, es posible preparar dos partículas enlazadas en un solo estado cuántico, esto es, con un mismo número de spin.

Como vimos en otros informes, los estados cuánticos describen desplazamientos de las partículas en el sentido de giros.  El spin o espín proporciona una medida del momento angular intrínseco de toda partícula. Estas pueden ser enteras si el spin o giro es completo. O números fraccionarios si el spin es justamente una fracción. En este caso, si dos partículas presentan espín nulo, es decir no están en un estado cuántico fijo, y  se observe que una gira hacia arriba, la otra automáticamente recibirá una «señal» y se mostrará como girando hacia abajo casi por acto de magia.  Acá un video para afianzar las ideas expuestas hasta acá: entrelazamiento cuántico

Cómo se descubrió

El término fue introducido por dos grupos de investigadores en 1935 por Einstein, Podolsky y Rosen  y por Erwin Schrödinger. Los primeros formularon su presencia a modo de paradoja. El segundo lo presentó  para describir un fenómeno de mecánica cuántica que se demuestra en los experimentos. Revisemoslo.

En primer lugar, el entrelazamiento cuántico fue en un principio planteado por sus autores Einstein, Podolsky y Rosen como un argumento contra la mecánica cuántica. Buscaban probar que las correlaciones predichas por la mecánica cuántica eran inconsistentes con el principio del realismo local. Este principio dice que cada partícula debe tener un estado bien definido, sin que sea necesario hacer referencia a otros sistemas distantes. En otras palabras, lo que suceda en un lugar con objetos implicados, no debe afectar a otros sistemas. Lo que le suceda al conjunto de elementos en la Tierra no debe verse afectado por lo que suceda en Júpiter, por ejemplo, principalmente porque son sistemas distintos.

Desde el principio, el fenómeno del entrelazamiento cuántico les pareció tan absurdo que llegaron a denominarlo “acción fantasmagórica” o “acción fantasmal”. Einstein pensó que debió haber algún error en la teoría de la mecánica cuántica, ya que según esta el realismo local no era verdadero para todos los casos. Era un resultado antiintuitivo, por decir lo menos.

En segundo lugar, y ya con la paradoja de Einstein, Podolsky y Rosen publicada y discutida, Erwin Schrödinger escribe al respecto, dejando de lado la idea de sorna y reafirmando como no solo una propiedad de la mecánica cuántica, sino como una de las propiedades más importante de la nueva física en desarrollo.

Esas fuertes correlaciones hacen que las medidas realizadas sobre un sistema parezcan estar influyendo instantáneamente en otros sistemas que están entrelazados con él, y sugieren que alguna influencia se tendría que estar propagando instantáneamente entre los sistemas, a pesar de la separación entre ellos. Sin embargo, el principal modo de propagación que sería la velocidad de la luz no cumple como un buen candidato, ya que nada material puede acercarse a este umbral de velocidad sin perder información en el camino. Dentro de todo, la mecánica cuántica desafía la lógica pero respeta la teoría de la relatividad.

Qué propiedades presenta el entrelazamiento cuántico

Las leyes de la mecánica pronostican que dos objetos pueden compartir su estado cuántico sin importar la distancia a la que se encuentren. Las propiedades medibles, como su velocidad o posición, se mantienen conectadas con las de otro objeto diferente hasta el punto de que si uno de los objetos se modifica, el otro también.

Con el tiempo se ha acabado definiendo como uno de los aspectos más peculiares de esta teoría, especialmente desde que el físico norirlandés John S. Bell dio un nuevo impulso a este campo en los años 60 gracias a un refinado análisis de las sutilezas que involucra el entrelazamiento. La propiedad matemática que subyace a la propiedad física de entrelazamiento es la llamada no separabilidad.

Además, los sistemas físicos que sufren entrelazamiento cuántico son típicamente sistemas microscópicos, según se entendía, esta propiedad se perdía en el ámbito macroscópico . Es decir que solo los objetos subatómicos podían tener estas propiedades.

Sin embargo, recientemente, un experimento​ ha logrado entrelazamiento en diamantes milimétricos, llevando así este fenómeno al nivel de lo macroscópico. Científicos encabezados por el físico de Oxford Ian Walmsley han conseguido relacionar y hacer vibrar a dos diamantes en el proceso de entrelazamiento cuántico.

Esta es la primera observación de este proceso a temperatura ambiente entre los fonones (cuasipartículas) de dos piezas de cristal de diamante de apenas unos pocos milímetros y separados por 15 centímetros. Estas son medidas que están por encima de la masa usual del mundo cuántico. Todo ello a una temperatura ambiente, donde lo normal es que los cambios térmicos rompan cualquier coherencia del sistema cuántico. Estos científicos han logrado un entrelazamiento cuántico durante 7 picosegundos,  unidad de tiempo que equivale a la billonésima parte de un segundo. Este es un paso importante porque abre la posibilidad de experimentar con este fenómeno a escalas superiores a la atómica.

 

Experimentos sobre el entrelazamiento cuántico

Dos estudios más recién publicados en ‘Science’ han conseguido entrelazar objetos más grandes que una simple partícula, en concreto dos osciladores mecánicos ‘macroscópicos’ que, aunque pequeños (apenas unas 10 milésimas de milímetro de diámetro) son mucho más masivos que cualquier objeto entrelazado hasta ahora.

En los dos estudios de ‘Science’, Shlomi Kotler y Laure Mercier de Lépinay informan de la observación directa de fenómenos cuánticos a escala macroscópica y demuestran la capacidad de extender las mediciones de estados cuánticos a sistemas formados por miles de átomos individuales.

En el primero de los dos trabajos, Kotler y sus colegas presentan evidencia de entrelazamiento cuántico utilizando un par de membranas vibratorias a macroescala. Aunque aparentemente son diminutas son mucho más masivas que cualquier objeto previamente entrelazado en otros experimentos.

Por su parte, Mercier de Lépinay y su equipo utilizaron osciladores mecánicos macroscópicos similares para mostrar cómo es posible medir el entrelazamiento sin perturbar el momento mecánico cuántico.

Los impresionantes resultados de ambos trabajos demuestran sin lugar a dudas que el entrelazamiento cuántico ha conseguido abandonar el reino microscópico y pasar a un realidad  macroscópica. El logro no solo abre las puertas a nuevos tipos de tecnologías cuánticas como veremos más adelante, sino que también permitirá nuevos estudios de física fundamental, entre ellos la aún poco comprendida relación entre la gravedad y la mecánica cuántica.

 

 

 

Para qué puede sernos útil

Existen dos áreas donde puede aplicarse esta propiedad: los sistemas de comunicación a grandes distancias y la teletransportación. Por un lado, si ya hemos advertido que la incidencia sobre un elemento cuántico repercute en el otro elemento aunque no se encuentren a una distancia que respete el principio de localidad, es posible pensar sistemas que, a grandes distancias puedan procesar información por esta acción. Es decir, si por ejemplo, incidimos en una partícula con información, la otra partícula reacciona de manera inversa. Esto podrá ser deducido por una computadora que procesa la información y reconstruye el mensaje correcto. Esta idea proviene de la denominada computación cuántica. Esta área desarrolla todos los posibles caminos de introducir el procesamiento cuántico en áreas clásicas. En términos operacionales, busca destronar la idea de un procesamiento binario de unos y ceros por uno de estado cuántico donde los unos y ceros pueden coexistir sin problemas.

Por otro lado, en un artículo publicado en PRX Quantum, el equipo presenta por primera vez una demostración de una teletransportación sostenida y de larga distancia de qubits hechos de fotones (partículas de luz) con una fidelidad superior al 90%. Los qubits, partículas de información binario pero simultáneo, fueron teletransportados a través de una red de fibra óptica de 44 kilómetros de largo usando detectores de fotón único de última generación, así como equipos listos para usar.

 

Los incas de Vilcabamba. Segunda parte

 

Introducción

Tras la ruptura del orden imperial incaico con la invasión española, surgió en la región de Vilcabamba una resistencia organizada bajo el liderazgo de cuatro monarcas que reclamaron para sí la legitimidad dinástica: Manco Inca, Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru. Cada uno representó una forma distinta de enfrentar la dominación colonial: desde la guerra abierta hasta la negociación estratégica. Esta segunda parte del informe explora sus gobiernos, conflictos, alianzas y caídas, evidenciando la complejidad de la resistencia inca durante los cuarenta años posteriores a la caída del Cuzco. En estos líderes se encarnó la última esperanza de restituir el orden andino frente al avance de la colonización española. En esta segunda parte de nuestra nota revisaremos la historia de estos gobernantes incaicos.

 

Resumen

-Manco Inca Yupanqui, proclamado inca con apoyo de los españoles, rompió con ellos al descubrir su afán de saqueo. Lideró la gran rebelión de 1536 y resistió en Vilcabamba hasta su asesinato en 1545 por los almagristas.

-Sayri Túpac, hijo de Manco Inca, asumió el poder a temprana edad. Fue el inca que más se acercó a los españoles: aceptó su religión, títulos y beneficios. Se trasladó a Yucay y murió de forma sospechosa en 1561, posiblemente envenenado.

-Titu Cusi Yupanqui, medio hermano de Sayri Túpac, asumió el liderazgo en 1563. Firmó el Tratado de Acobamba con el virreinato y se bautizó como Diego de Castro, pero mantuvo una postura firme de soberanía. Su muerte, probablemente por enfermedad, desató una nueva ola de violencia entre ambos bandos.

-Túpac Amaru I, el último inca rebelde, fue proclamado tras la muerte de Titu Cusi Yupanqui. Resistió militarmente hasta su captura por las tropas del virrey Toledo. Fue ejecutado públicamente en el Cuzco en 1572. Esto marcó el fin definitivo del proyecto político incaico.

  1. Los cuatro incas insurgentes

1.1 Manco Inca Yupanqui

 

 

Manco Inca Yupanqui, también conocido como Manco Cápac II, fue un noble Inca, militar, político y primer soberano del reino independiente de Vilcabamba.

Durante la guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, Manco Inca apoyó al primero por ser de su linaje; por lo que al consolidarse la victoria de Atahualpa tuvo que esconderse de las represalias del ejército de este en el Cuzco. Poco tiempo después, al recibir la noticia de la captura de Atahualpa a manos de los españoles, decidió ofrecerles ayuda creyendo que ellos lo protegerían del asedio de las tropas norteñas.​ Es en esta situación en que es nombrado inca. Su intención fue la restauración del imperio creyendo en la alianza con los españoles, pero trabajó bajo los propósitos de los extranjeros. Recibió la mascaipacha, el símbolo de autoridad inca, de mano de Pizarro en 1534, convirtiéndose en gobernante.

Una vez nombrado, Francisco Pizarro solicitó a Manco Inca que organizara un ejército que combatiera a las tropas del general Quizquiz. Pizarro, además, lo apoyaría con caballos y soldados españoles.​ Unos espías informaron a Manco Inca de las intenciones de las tropas de Quizquiz para atacar Jauja, dándole la opción de enviar justo a tiempo a su ejército bajo el mando de su hermano Paullu Inca. Tras la batalla, Quizquiz y sus guerreros se vieron obligados a retirarse hacia Tarma. Sin embargo, fueron expulsados también de esta ciudad debido a que sus habitantes eran seguidores del fenecido Huáscar. Finalmente, Quizquiz fue asesinado por un noble inca, Huayna Palcón, partidario de la rendición ante los españoles. Una vez culminadas estas expediciones, se esperó una etapa de paz entre el Inca y los españoles: la realidad fue diferente. En abril de 1536 y tras los saqueos por la toma del Cuzco, Manco Inca se enfrentó abiertamente a los españoles por sus demandas constantes de oro y plata y su intolerancia con las creencias e instituciones locales. Ante esta actitud fue mantenido cautivo en su palacio.

Manco Inca se volvió un rehén en su propio territorio.  Se dio cuenta de que no podía recibir súbditos sin ser vigilado, fue testigos de los múltiples abusos que cometieron los españoles contra las mujeres de la nobleza, pueblo y vírgenes del Sol. Fue víctima también de bromas por parte de sus captores y llegó a ser en dos ocasiones tratado como prisionero.

Por estas razones, planeó liberarse de la influencia española. No obstante, sus planes fueron descubiertos y fue hecho prisionero a mediados del año 1535.  El inca, después de haber prometido a Hernando Pizarro traerle unas estatuas de oro macizo, pudo escapar y se dirigió a Yucay donde convocó un gran ejército, abriendo tres frentes de batalla: una expedición de castigo a los pueblos huancas del valle de Mantaro por apoyar a Pizarro y sus hombres, otra contra la población de Lima y una tercera contra el Cuzco, al que mantuvo bajo sitio durante casi un año, desde la Sacsayhuamán. Fue precisamente en Sacsayhuaman donde se libró la lucha decisiva. La plaza fue perdida por los incas luego de una feroz batalla de la que se rescata la heroica labor de Cahuide en la defensa de una de las torres de la fortaleza.

La guerra de Manco Inca supuso el mayor enfrentamiento militar de la Conquista del Perú: en su desarrollo, los ejércitos cuzqueños cortaron los caminos entre Lima y Cuzco, sitiaron ambas ciudades y en 1536 estuvieron cerca de tomar el Cuzco y expulsar definitivamente a los españoles.

Sin embargo, ante la llegada de los refuerzos españoles de Diego de Almagro y Alonso de Alvarado, Manco Inca se refugió en Vilcabamba. Lideró la resistencia desde su reino independiente hasta que fue asesinado en 1545, apuñalado por un grupo de siete españoles almagristas que lo traicionaron. Manco Inca en estos territorios a varios españoles partidarios del conquistador Diego de Almagro. Estos juraron lealtad hacia su protector pero su codicia pudo más. El teniente gobernador del Cusco les ofreció perdón y riquezas si mataban al inca. Un día, mientras los siete españoles, el Inca y su hijo Titu Cusi Yupanqui jugaban al herrón, el clásico y también conocido juego del trompo, los almagristas se lanzaron sobre el inca con puñales. A pesar de su resistencia lograron hacerle una herida mortal. Así, dejaron al inca ensangrentado y advirtiendo su victoria al huir, no obstante son apresados cerca por un capitán y tras ser torturados se les da muerte por atacar al inca a traición.

A pesar de la gravedad de sus heridas, el Inca logra sobrevivir unos días más. En estos da las disposiciones finales y escoge a su sucesor. Ya la madre había sido asesinada por los españoles en 1539, cuando Sayri Túpac, el siguiente inca, tenía cuatro años de edad. Al morir su padre quedó como inca de Vilcabamba.

1.2 Sayri Túpac Inca

 

 

Sayri Túpac Inca fue el segundo Inca de Vilcabamba, hijo de Manco Inca Yupanqui, y de su esposa Cura Ocllo, después de que los conquistadores españoles almagristas atacaran a su padre. En 1544, sucedió a su padre como gobernante del estado independiente inca de Vilcabamba. Este segundo inca gobernó hasta 1560.

 

Sayri Túpac, con nueve años de edad, toma el poder contando con su pariente Atoc Supa como asesor por ser todavía menor de edad. Al ser adulto para el mundo andino, es decir, cerca de los quince años, Sayri Tupac recibió la mascapaicha y tomó como esposa principal a su hermana mayor Cusi Huarcay. Sayri Túpac empezó negociaciones con el nuevo gobierno español, lo que lo enfrentó al resto de la élite de Vilcabamba.

Su gobierno fue una época de paz con los españoles. Pedro de la Gasca se ofreció a proporcionar a Sayri Túpac tierras y casas en el Cuzco, si salía de los territorios aislados de Vilcabamba. Sayri Túpac estuvo de acuerdo en salir de Vilcabamba. El 5 de enero de 1560 fue recibido amistosamente por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza en la capital virreinal, Lima. Viajó en una litera con 500 asistentes. Al igual que de la Gasca, el virrey creyó que sería más seguro para los españoles si Sayri Túpac era atraído al área de colonización española con el fin de que pudiera desde ahí controlar el reducto indígena.

Sayri Túpac renunció a su reclamo del Imperio Inca, se convirtió al catolicismo y aceptó el bautismo, llamándose Diego. A cambio él recibió un perdón completo, el título de encomendero de Yucay, grandes propiedades y fuertes ingresos. Trasladó su residencia a Yucay, en el noreste de Cusco. Ahí se casó por vía religiosa con su hermana mayor Cusi Huarcay después de recibir una dispensa especial del papa Julio III. Tuvo una hija: Beatriz Clara Coya. Sayri Túpac nunca más volvió a Vilcabamba.

Este, el segundo inca de Vilcabamba, murió repentinamente en 1561. Su medio hermano Titu Cusi Yupanqui tomó el control de Vilcabamba y de la resistencia que se le hacía a los españoles. Titu Cusi sospechaba que Sayri Túpac había sido envenenado por los españoles.

1.3 Titu Cusi Yupanqui

 

Titu Cusi Yupanqui fue el tercer monarca inca en el Reino de Vilcabamba, entre 1563 y 1570. Hijo natural de Manco Inca y medio hermano Sayri Túpac. Este último ya había decidido aceptar las condiciones ofrecidas por los españoles y renunciar al trono, por lo que Titu Cusi Yupanqui se convirtió en el nuevo gobernante del reino de Vilcabamba.

Sayri Túpac había dejado como sucesor a su hermano Túpac Amaru, hijo legítimo de Manco Inca, que para aquel entonces era un príncipe de corta edad. Al llegar la noticia de su muerte, Titu Cusi Yupanqui, se proclamó señor de dichos territorios. Al legítimo heredero Túpac Amaru I, con intención de restarle prestigio lo apodó “uti”: tonto, y lo encerró en las casas de las vírgenes del Sol.

Desde los primeros momentos de su mandato, Titu Cusi Yunpanqui mostró su gran belicosidad. Continuamente mandaba atacar pueblos, ciudades y caminos. De esta forma consiguió dominar en poco tiempo muchas tierras en las que cultivaba maíz, quinua y coca. Esta última la producía en la ceja de selva desde donde era transportada al Cusco, Abancay, Andahuaylas y el Collao, lugares de buena venta por la alta demanda. A base de estos productos el Inca se enriqueció rápidamente.

La corona española decidió terminar con la guerra armada y reinició negociaciones bajo el gobierno de Lope García de Castro, enviando al mensajero Rodríguez de Figueroa, quien se entrevistó con el Inca a quien encontró lujosamente vestido mostrando su gran poder. Titu Cusi Yupanqui lo aceptó y designó a dos personas para que se ocupasen de sus asuntos: por notario al mestizo Martín de Pando y de apoderado en el Cusco a Juan de Betanzos, casado con una prima suya, Cuxirimay Ocllo.

Titu Cusi Yupanqui firmó con las autoridades del Virreinato del Perú el Tratado de Acobamba en 1566. En dicho tratado se ponía fin a las hostilidades, se le otorgaba el título de Inca a él y a sus descendientes y se perdonaban los actos cometidos mutuamente durante la guerra. El Inca aceptó el catolicismo y recibió el bautismo con el nombre de Diego de Castro con su familia en 1568. Además, autorizó la entrada de misioneros en Vilcabamba. Estos últimos hechos no fueron bien vistos por los curacas más radicales. Ello no impidió que el Inca se mantuviese firme en lo que respecta a su soberanía, por lo que llegó a dictar a un escribano, en 1570, una carta al rey Felipe II de España, en la que exponía los agravios a los que su pueblo había sido sometido.

Su muerte fue en el año 1570, posiblemente causada por una pulmonía. Esto fue un problema para los misioneros que lograron entrar tras la capitulación, ya que en su afán de ayudar le dieron brebajes que los andinos pensaron era veneno. El religioso Diego Ortiz fue encontrado culpable siendo torturado y ajusticiado posteriormente. Los españoles y mestizos que se encontraban en Vilcabamba también fueron ajusticiados y nuevamente comenzaron las hostilidades.

La élite buscó un sucesor y fue así que su hermano Túpac Amaru se ciñó la mascapaicha a comienzos de 1571. El heredero de Manco Inca recuperó así su derecho a gobernar.

1.4 Túpac Amaru

 

Túpac Amaru también conocido como Felipe Túpac Amaru, fue el cuarto y último inca de Vilcabamba. Hijo de Manco Inca, fue sacerdote y guardián del cuerpo de su padre.

Túpac Amaru asumió como inca de Vilcabamba tras la muerte de su medio primo Titu Cusi Yupanqui en 1570. Los incas creían que Titu Cusi Yupanqui se había visto forzado a admitir a los sacerdotes misioneros en Vilcabamba y que estos lo habían envenenado. Los españoles, quienes todavía no estaban advertidos de la muerte de Titu Cusi Yupanqui, enviaron rutinariamente dos embajadores para continuar con las negociaciones en curso. El último de ellos fue el conquistador Atilano de Anaya quien, tras cruzar el puente de Chuquisaca, fue capturado y ejecutado junto con su escolta por el general inca Curi Paucar.​ Al ser confirmada esta noticia por el cura de Amaybamba, el nuevo virrey del Perú, Francisco Álvarez de Toledo, decidió someter por la fuerza al reino de Vilcabamba apelando a la justificación de que los incas habían roto la inviolable ley de todas las naciones del mundo: el respeto a los embajadores.

El virrey Toledo encargó el mando de la expedición militar al encomendero y regidor Martín Hurtado de Arbieto. Las poderosas tropas de Hurtado estaban conformadas por varias piezas de artillería, 250 soldados españoles y 2500 nativos aliados, entre los cuales figuraban mil cañaris, enemigos mortales de la panaca de los incas rebeldes.

Para la defensa de Vilcabamba, el inca Túpac Amaru contaba con aproximadamente dos mil soldados, de los cuales 700 eran guerreros del antisuyo (amazónicos o los llamados chunchos por los incas del Cuzco). Titu Cusi Yupanqui, para aumentar el temor español, solía decir a los emisarios españoles que estos aún practicaban el canibalismo. Entre sus generales figuraban Hualpa Yupanqui, Parinango, Curi Paucar y Coya Topa.

Se libraron gran cantidad de escaramuzas, pero la única gran batalla de la campaña tuvo lugar en Choquelluca, a orillas del río Vilcabamba. Los incas atacaron primero con mucha intensidad a pesar de estar solo ligeramente armados, pero los españoles y sus aliados indígenas lograron resistir. Los españoles llegaron a estar a punto de ser arrollados por los guerreros incas, pero súbitamente estos abandonaron el combate luego de que sus dos generales, Maras Inga y Parinango, recibieran disparos. Un momento cumbre del combate fue la pelea a mano limpia entre el capitán inca Huallpa y el español García de Loyola. Cuando el comandante español se hallaba en una situación desesperada por haber recibido varios golpes directos y se encontraba en riesgo de caer a un barranco, un español disparó sobre la espalda del inca, dándole muerte y provocando un clima de indignación. Esto reavivó el combate

A continuación, un grupo de cuarenta soldados elegidos personalmente salieron en persecución del inca. Siguieron el río Masahuay durante varios kilómetros y descubrieron que Túpac Amaru había escapado luego por tierra. Continuaron con la ayuda de los aparis, estos les informaron que Túpac había ralentizado su camino debido a que su mujer estaba a punto de dar a luz. Después de una marcha de 50 millas vieron una fogata alrededor de las nueve de la noche. Encontraron al Túpac Amaru y a su mujer calentándose entre sí. Les aseguraron que no se les produciría ningún daño. Túpac Amaru fue apresado.

Los cautivos fueron traídos de regreso a las ruinas de Urcos y, desde allí, llegaron al Cuzco por el arco de Carmenca​ el 30 de noviembre. Los vencedores también trajeron los restos momificados de Manco Cápac y Titu Cusi Yupanqui, y una estatua de oro de Punchao, la más preciada reliquia del linaje inca que contenía los restos mortales de los corazones de los incas fallecidos. Estos objetos sagrados fueron luego destruidos.

Tupac Amaru fue conducido por su captor, Garcia de Loyola, ante el virrey Francisco de Toledo, quien ordenó su reclusión en la fortaleza de Sacsayhuamán.

Los españoles hicieron varios intentos para convertir a Túpac Amaru al cristianismo pero se cree que estos esfuerzos fueron rechazados.

Túpac Amaru fue condenado por el asesinato de los sacerdotes en Urcos, de lo cual fue probablemente inocente. Fue sentenciado a la decapitación. Numerosos clérigos, convencidos de la inocencia de Túpac Amaru, suplicaron de rodillas al virrey que el líder inca fuera enviado a España para ser juzgado en vez de ser ejecutado.

Un testigo ocular del día de la ejecución, el 24 de septiembre de 1572, lo recordaba montado en una mula con las manos atadas a su espalda y una soga alrededor del cuello. Otros testigos dijeron que habían grandes masas de personas y que el inca salió de Sacsayhuamán rodeado por entre 500 cañaris​ enemigos de los incas y armados con lanzas. Frente a la catedral, en la plaza central de Cuzco, había más de 300 mil personas presentes en las dos plazas, calles, ventanas y tejados atentos al patíbulo para su ejecución.

El verdugo, que era un cañari, preparó el alfanje y Túpac Amaru puso la cabeza en el degolladero ”con estoicismo andino”. Al momento de la ejecución rompieron a doblar todas las campanas del Cuzco, incluyendo las de la Catedral. Así y tras un juicio breve, Túpac Amaru fue decapitado en mayo de 1572.

La cabeza quedó clavada en una picota, pero el cuerpo se llevó a casa de Doña María Cusi Huarcay, tía del decapitado monarca y lo enterraron al día siguiente en la capilla mayor de la catedral.

Con su muerte terminó oficialmente el proceso de Conquista del Perú y el fin de las dinastías incas en el sentido conocido incialmente.

Los incas rebeldes de Vilcabamba. Primera parte

Introducción

Los incas de Vilcabamba fueron los cuatro monarcas sucesores a Atahualpa que heredaron el poder luego de la caída del inca en manos de las huestes españolas en Cajamarca en 1532. Estos se reconocían como legítimos sucesores de Huayna Cápac y formaron la resistencia de la élite cuzqueña contra el desmantelamiento del Imperio inca por parte de los invasores españoles y sus aliados indígenas. Estos incas gobernaron un reducido, pero influyente estado incaico llamado por los investigadores y cronistas como el Imperio Neo inca de Vilcabamba entre 1537 y 1572. Este comprendía el actual departamento peruano de Cuzco. Al ser cuatro gobiernos sucesivos, las relaciones que establecieron con los conquistadores y sus enemigos fueron distintas: en algunos casos de conflicto abierto y, en otras, de negociaciones políticas. Pero ¿quiénes fueron los incas de Vilcabamba?, ¿cómo fue la resistencia que impusieron?, ¿se les puede considerar incas legítimos?, ¿cómo actuaron los españoles antes su resistencia? Responderemos estas preguntas en el siguiente informe.

Resumen

Los incas de Vilcabamba fueron los cuatro monarcas sucesores de Atahualpa que heredaron el poder luego de la caída del inca en manos de las huestes españolas en Cajamarca en 1532.

-Estos se reconocían como legítimos sucesores de Huayna Cápac y formaron la resistencia de la élite cuzqueña contra el desmantelamiento del Imperio inca por parte de los invasores españoles y sus aliados indígenas.

-La situación política de los Andes en el momento posterior a la caída de Atahualpa era complicada: la milicia de Atahualpa estaba dispersa por  el Imperio, había una clara oposición de pueblos andinos al régimen inca  e interés español por hacerse de las riquezas del Tawantinsuyo.

-Los españoles se vieron en la necesidad de mantener la institución imperial inca para “ordenar” la situación que habían generado y legitimar con ello su presencia en los Andes centrales.

-Bajo estas condiciones, nombraron como Sapa Inca provisorio a un hermano de Atahualpa, el joven Túpac Huallpa, llamado por los españoles como Toparpa. Al asumir este cargo, Toparpa se puso al servicio del rey Carlos I de España. El mandato de Toparpa duró solo tres meses ya que murió en 1533.

-Luego de este inca provisional, toman el poder los incas de Vilcabamba: Manco Inca, Sayri Túpac, Titu Cusi Yupanqui y Túpac Amaru.  Los cuatro gobiernos cubren cuarenta años de lucha por la hegemonía del área andina frente a los españoles. En algunos casos, esta relación es militar y en otra política.

 

  • Importancia histórica

Se suele considerar que la muerte de Atahualpa trajo consigo el desmantelamiento  inmediato del sistema incaico. Esta imagen es falsa, ya que hubo relaciones entre los españoles y otras etnias en un enfrentamiento abierto contra los incas remanentes. Estas luchas tienen lugar por cerca de 35 años y no fueron sencillas. En primer lugar, los invasores españoles establecieron vínculos militares y de logística con los pueblos andinos opuestos, en primera instancia, al régimen inca y, en un segundo momento, al gobierno de Atahualpa. En el primer caso, resalta el apoyo de los huancas, etnia propia de la zona de Junín, como fuertes opositores al régimen inca. En el segundo caso, las etnias norteñas, rivales de Huayna Cápac primero y luego de Atahualpa, prestaron apoyo a los españoles para luchar contra sus antiguos rivales. Sin embargo, el grupo que más vínculos tuvo que establecer con los españoles fueron los propios incas y las élites que aguardaban su momento para suceder el poder de los incas caídos en la guerra civil primero y, luego, en victoria española sobre Atahualpa en Cajamarca. Estas élites tuvieron diversas reuniones con los españoles y acordaron poner a un inca con el fin de mantener el sistema de poder, pero gobernado en la sombra por los intereses españoles. Es así que primero, y de manera improvisada, ponen a Túpac Huallpa y, luego, ya de manera oficial, a Manco Inca, el denominado primer inca de Vilcabamba. Sin embargo, las relaciones con este inca se torna complicada una vez se descubren los deseos de riqueza de los españoles.

Como se puede apreciar, lo que siguió a los hechos de Cajamarca fueron cuarenta años de luchas constantes y de vínculos políticos para consolidar la conquista de forma completa. Mas no es posible pensar, como suele narrar la historia clásica, que la muerte de Atahualpa representó el fin de la Conquista: fue más bien el inició de la misma, en sentido estricto.

  1. Antecedentes del Imperio neo Inca

La situación política de los Andes en el momento posterior a la caída de Atahualpa era inusualmente complicada y, hasta hoy, difícil de explicar. Para nuestra exposición será importante tomar en cuenta tres de los factores que la integraban: la milicia de Atahualpa dispersa en el Imperio, una clara oposición de pueblos andinos al régimen inca y el interés español por hacerse de las riquezas que ya habían conocido en el trato con el inca caído en Cajamarca. Revisemos cada unos de estos aspectos.

 

2.1Guerra Civil: situación del Tawantinsuyo y de sus pueblos

En primer lugar, luego de la guerra civil y de la llegada de los españoles a Cajamarca, tres ejércitos incas del bando de Atahualpa estaban repartidos en diferentes regiones del imperio. Estos contingentes militares estaban dirigidos por los reputados generales Rumiñahui, Calcuchímac y Quizquiz. Aunque, por sus antiguas victorias, su alta capacidad militar y por sus acciones violentas en batalla, eran repudiados por las poblaciones andinas que los habían enfrentado anteriormente.

En segundo lugar, tras la ejecución de Atahualpa en Cajamarca, diversos representantes de varias naciones andinas se reunieron con Francisco Pizarro para ofrecerle su apoyo contra el Imperio Inca. Así, rebeldes de la etnia Cañaris, procedentes del Ecuador y la Confederación Huanca, procedentes de la sierra central del Perú, reafirmaron su independencia de los incas. Ambas etnias se habían enfrentado en diferentes revueltas en el pasado contra los incas. Además, dichas naciones estaban especialmente enfrentadas al bando de Atahualpa por las acciones violentas contra sus poblaciones durante la guerra civil inca.

En tercer lugar, el objetivo de los conquistadores españoles era llegar a Cuzco para apoderarse de las riquezas que ahí había. Pero en Cuzco estaban Quizquiz con su facción del ejército inca y no podían llegar sin un cuerpo militar importante. Así, Huancas, Cañaris y Chachapoyas les dieron su apoyo, pero necesitaban legitimidad tanto política como religiosa por parte del aparato andino. Esto es, defender a un regente validado por las autoridades andinas y cuzqueñas. En el mejor de los casos, que sea alguien a quien le correspondiera el poder en términos de sucesión. Pero a su vez, alguien a quien las autoridades religiosas también validen. Este último es un requisito central porque garantiza, mediante oráculos y vaticinios, su buen gobierno posterior.

En relación con estos hechos, los españoles se vieron en la necesidad de mantener la institución imperial inca para “ordenar” la situación que habían generado y legitimar con ello su presencia en los Andes centrales.

En este primer aspecto,  todos los cronistas hablan de la sensación de miedo de los conquistadores en ese momento. Eran conscientes del riesgo que corrían al ser un número reducido frente a las diversas etnias andinas. Es más, esta sensación no desaparece hasta muchos años después. La evidencia de esto reside en que los españoles fundaron la ciudad capital, Lima, con salida al mar por miedo a un levantamiento y para tener una vía de fuga sencilla.

Bajo estas condiciones nombraron como Sapa Inca provisorio a un hermano de Atahualpa, el joven Túpac Huallpa, llamado por los españoles como Toparpa. Al asumir este cargo, Toparpa se puso al servicio del rey Carlos I de España. Poco tiempo después, durante la marcha que Pizarro, sus hombres y sus nuevos aliados andinos, entre los que se encontraban los Chachapoyas, Huancas y Cañaris, emprendieron desde Cajamarca a Cuzco,  Torpapa cae envenenado. Se culpó a Chalcuchímac de esta muerte, pero es una situación un tanto sospechosa porque este general estaba atrapado y encadenado. En realidad, Toparpa, ante las crecientes exigencias españolas, se puso en contra de Pizarro: el inca había descubierto las intenciones de enriquecimiento de los españoles. Por ello, Chalcuchímac fue culpado de su muerte por Pizarro, y es condenado y sentenciado a muerte más adelante. El mandato de Toparpa duró solo tres meses muriendo en 1533. Luego de esta situación, comienza oficialmente los nombramientos de inca de esta época denominada Neo inca.

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