“Recordé lo que Iván había dicho en los hermanos Karamazov: ¿Quién no desea asesinar a su padre?”

Charles Bukowski

En la segunda reseña después de retomar el blog decidí cambiar ligeramente el matiz y presentarles a Charles Bukowski (por si no han escuchado de él, claro). Pienso en Bukowski como alguien que siempre ha estado disconforme con la sociedad en la que le tocó vivir (por poco y escribo “disconforme con la humanidad”, pero eso no sería muy inteligente, el tipo admiró a algunos escritores, humanos también, por cierto). Contra corriente y narcisista, pienso en Bukowski como una persona bohemia y resignada a sus placeres. Ya he leído la mayoría de sus novelas y, con justa razón, también te digo que pienso en él como un gran escritor.

Impulsivo y ácido, no se toma muchas molestias (por no decir ninguna), en estilizar su prosa y te presenta las cosas tal y como las ve. Por acá también te dejo una foto para que lo veas feliz. Bueno, ya que tenemos toda mi subjetividad arrojada en Bukowski vamos por la reseña de La Senda del perdedor:

 

La Senda del perdedor

Con un sólido 4 de 5, la considero la mejor obra del autor que he leído hasta ahora (todavía me faltan un par más, así que no tengo porqué darme prisa). Probablemente influya mucho en mi decisión el carácter autobiográfico; sin embargo, esta no es la única razón. Te dejo el detalle a continuación:

  • Redacción (1 de 1, práctica, directa, de apariencia insensible, no he encontrado diferencias sustanciales comparadas con el resto, pero eso no está mal. Todas buenas.)
  • Argumento (1de 1, es prácticamente su vida. Un poco más de decencia para el que no tenga respeto por eso)
  • Personajes (1 de 1, no estoy del todo comprometido con su estilo, pero yo no le voy a decir cómo escribir. Uno lo hace y ya, y en este caso son buenos.)
  • Guion / diálogos (1 de 1)
  • Desenlace (0 de 1, bueno, su vida aún no se había acabado, pero te deja con un final abierto que más que a gusto te deja incómodo)

Los mejores fragmentos

“Yo no quería ser como mi padre. Él solo pretendía ser malo. Cuando se es malo, no se pretende. Solo se es.”

“Debía de haber algún modo de matarle. En un par de años podría darle muerte a golpes. Pero lo deseaba en ese momento. Él era un don nadie.”

“Puedes perdonar a los tontos porque corren siempre en una dirección y no decepcionan a nadie”.

“Todo el mundo era igual, reprimiéndose y controlándose. Y yo tenía que vivir con esos mamones el resto de mis días, pensé”

Cómo pienso La Senda del perdedor

En general considero la lectura como un espacio íntimo, en este caso aún más. Por eso tampoco te dejo más detalles. No sé tú, pero cuando yo leo una novela autobiográfica nunca la dejo hasta acabarla. Es una cuestión de respeto. Has decidido escuchar las palabras átonas del autor, te has interesado en él y te ha dejado entrar abiertamente en una de las maneras en las que él ha entendido su vida. Otro ejemplo cercano de esto es una de mis últimas lecturas, La Vida exagerada de Martín Romaña, de Bryce Echenique (pronto una reseña).

Es, también, innegable recibir la influencia de las obras, al menos mientras las lees. Un recorrido acompañado de sensaciones constantes de vivir con desorden y abulia, alcohol y resignación son el resultado de una empatía superlativa al leer a Bukowski. Pensar en La Senda del Perdedor es recordar que hay muchas personas que no están contentas con su vida -y con lo que tienen-, recordar que algunas nunca lo estarán. Pero esto no es bueno o malo, solo es. No debería haber juicios en este caso. Entender que estas personas coexisten con el otro resto, el de las satisfechas y regocijadas de sus logros y que juntas conforman esta dinámica irascible que llamamos sociedad.

Posdata

Si te ha gustado la reseña o si tienes algún comentario, siéntete libre en dejarlo en la caja de más abajo. También puedes acceder a mi reseña pasada de Ensayo sobre la ceguera y a mis redes sociales. Hasta la próxima semana,

R.

Reseña de Ensayo sobre la ceguera – José Saramago

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