La Resiliencia como clave para afrontar la triple crisis en Perú

La Resiliencia como clave para afrontar la triple crisis en Perú

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Vivimos tiempos difíciles, negarlo sería absurdo. Nuestro país viene atravesando un periodo complejo en el que le ha tocado no solo atravesar la peor crisis sanitaria de los últimos tiempos con un sistema de salud con carencias, una economía afectada por la falta de empleo y una desaceleración económica aguda; sino también  enfrentar a una crisis de valores en la que la clase política ha sido un claro ejemplo de falta de habilidades blandas básicas como la empatía y la integridad.

En situaciones como la que nos ha tocado vivir, es normal sentirnos desmoralizados, ansiosos, frustrados y en general, movilizados por nuestras emociones, lo cual tiene un gran efecto en nuestra conducta. Dejarnos llevar por estos estados emocionales es una opción claro está, sin embargo ¿qué tan productivo podría resultar esto para nuestro desarrollo personal o profesional y para salir adelante como sociedad?

Víktor Frankl, el psiquiatra austriaco fundador de la Logoterapia (quien padeció en carne propia los flagelos del holocausto) señaló “…Si no está en tus manos cambiar una situación que te causa dolor, siempre puedes escoger la actitud con la que lo enfrentas”. En tiempos de crisis y falta de habilidades blandas en aquellos que supuestamente deberían cuidar y proteger a la población; se nos plantea la posibilidad de reaccionar como espejo y devolver lo mismo que recibimos, o  dar la talla y utilizar una habilidad blanda clave para reponernos: la resilencia.

La Real Academia de la Lengua española la define como la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Desde las Neurociencias se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión de la vida cotidiana. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar las situaciones difíciles y estresantes.

Para mejorar como sociedad necesitamos el equilibrio en nuestros ciudadanos y para lograrlo debemos reforzar nuestra educación emocional a través del desarrollo de nuestra capacidad para ser resilientes. A continuación, algunas recomendaciones para desarrollar esta  capacidad:

  1. Invirtamos tiempo en conocernos: Conocernos mejor y fortalecer nuestras cualidades nos permiten reconocerlas y plantear una estrategia de adaptación positiva al cambio.
  2. Respetémonos: Es importante hablarnos a nosotros mismos con respeto. Si no te respetas tú, entonces ¿quién? Confiemos en nuestras capacidades y vivamos nuestros momentos de malestar sin culpa.
  3. Usemos el sentido del humor: Fomentemos en nuestras vidas las emociones placenteras, los momentos agradables, distendidos y divertidos. Riamos más, la risa nos ayudará a desconectar, a liberar tensión y a cargar baterías.
  4. Retémonos a aprender algo nuevo: Una dificultad puede ser una oportunidad para aprender y entrenar tus capacidades. No te centres en el problema y en la queja. Ve en la búsqueda de soluciones, aprende de cada experiencia e invierte en tu propia capacitación.
  5. Cuidemos nuestra salud emocional: Identifiquemos, analicemos y regulemos lo que sentimos. Identificar nuestras emociones y aceptarlas es el primer paso para regularlas.
  6. Compartamos nuestras emociones: Expresemos lo que sentimos, no es para avergonzarse el pedir ayuda. Activemos nuestras redes sociales naturales, esas para las cuales no requerimos internet, por ejemplo una mesa familiar, un café con un amigo, entre otras.
  7. Rodeémonos de gente optimista: Elijamos cuidadosamente con quién queremos vivir, quién nos acompañará, con quién crecer, aprender y compartir nuestro valioso tiempo.
  8. Abandonemos el control excesivo: Es normal querer tener certidumbres y seguridad, sin embargo querer controlar cada detalle de nuestras vidas es una lucha que jamás ganaremos.
  9. Mejoremos nuestra salud física: El exceso de cortisol (provocado por el sufrimiento psicológico mantenido a lo largo de periodos prolongados de tiempo) afecta nuestra resiliencia, incrementando el estado de hiperalerta, disminuyendo el pensamiento asertivo, la proactividad y afectando físicamente a las respuestas inmunes.
  10. Seamos protagonistas, no víctimas: En la vida suceden acontecimientos tanto positivos como negativos, la vida es un cambio y reto constante, no caigamos en la personalización de pensar que “solo a mí me pasan las cosas negativas”.
  11. Elijamos el foco de nuestra atención: Dependiendo de en dónde enfoquemos nuestra atención, con qué nos quedemos, qué filtremos, nos sentiremos de un modo u otro. Intentemos tener una visión de conjunto y centrarnos en los racional y objetivo y no sólo en nuestra interpretación.
  12. Seamos valientes, que el miedo no condicione nuestra vida: Soltemos los pensamientos anticipatorios, y dejemos de llevarnos por las emociones como el miedo, la impotencia o la vulnerabilidad.

 

¿Qué opinas al respecto?  Espero tus comentarios.

Si quieres saber más acerca de este y otros temas relacionados a salud emocional y a las habilidades blandas, quedamos siempre a disposición desde Merak.

Hasta una nueva oportunidad,

 

Lic. Elizabeth Henríquez Lozano

Psicóloga y Psicoterapeuta Cognitivo-Conductual

Especialista en Habilidades Blandas / Facilitadora y Docente/Consultora Organizacional

 

Referencias bibliográficas

De la Fuente, M. Perea, R. (2017). Área Humana, innovación y experiencia en psicología. Recuperado de https://www.areahumana.es/resiliencia/

Frankl, V. (2015). El hombre en búsqueda del sentido- Nueva traducción al español. Herder Editorial. España

Real Academia de la lengua española 23ava edición (2014). Recuperado de https://dle.rae.es/resiliente

Blog Merak: https://merak.pe/la-resiliencia-como-la-clave-para-afrontar-la-triple-crisis-del-peru/


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